Las Lágrimas de Eros - Georges Bataille

Pequeña introducción a la obra  La localización de las imágenes rastreadas en la guía del arte


Portada del libro en la edición española
Bartholomaüs Strobel el Joven - Degollación del Bautista 1630/33 museo del Prado , en posteriores Judith decapitando a Holofernes - Artemisia Gentileschi - 1613 museo Capodimonte
En la edición Italiana Delacroix estudio nu couché 1826 Louvre 
En la edición francesa Anónimo con la muerte de Adonis escuela de fontainebleau de 1500 al 600 Louvre  en posteriores anatomía de un Ángel Jacques d'Agoty
En la edición Portuguesa Eros Farnese en el MAN de Nápoles copia romana original atribuido a Plaxiteles
En la edición en Inglés muy tardía, firma la portada Rex Ray, que recuerda demasiado a las lágrimas de Man Ray
(No podemos sustraernos a pensar que el título pudo estar influenciado en Man Ray)
(Las imágenes de las portadas de las ediciones, no aparecen recogidas en el índice, por lo que no fueron elegidas por Bataille)

Entrando en la edición española nos da la escena del castigo en la villa los misterios, Pompeya

PREFACIO

Llegamos a concebir el absurdo de las relaciones entre erotismo y moral.
Sabemos que el origen está dado en las relaciones entre el erotismo y las más lejanas supersticiones de la religión.
Pero más allá de la precisión histórica, nunca perdemos de vista este principio: o lo que obsesiona es lo primero que el deseo y la pasión ardiente nos sugiere; o tenemos una preocupación razonable por un futuro mejor.

Parece haber un término medio.



Puedo vivir preocupado por un futuro mejor. Pero todavía puedo rechazar este futuro en otro mundo. En un mundo en el que sólo la muerte tiene el poder de introducirme...



Este término medio era sin duda inevitable. Llegó el momento de que el hombre dependiera más que nada de las recompensas o castigos que pudieran venir después de la muerte...
Pero al final vislumbramos el momento en que tales temores (o tales esperanzas) ya no puedan jugarse, el interés inmediato se opondrá al interés futuro sin ningún intermedio, donde el deseo ardiente se opondrá sin más reflexión al cálculo de la razón.

Nadie imagina un mundo en el que las pasiones ardientes dejen definitivamente de perturbarnos... Nadie, en cambio, imagina la posibilidad de una vida que la razón no pueda atar.
Toda la civilización, la posibilidad de la vida humana, depende de la previsión razonada de los medios para asegurar la vida. Pero esta vida, civilizada, que debemos garantizar, no puede reducirse a estos medios que la hacen posible. Más allá de los medios calculados buscamos el fin, o los fines de estos medios.


Es un lugar común fijarse en un fin que claramente es sólo un medio. La búsqueda de riqueza, a veces la riqueza de individuos egoístas, a veces la riqueza común, es evidentemente sólo un medio. El trabajo es sólo un medio...

La respuesta al deseo erótico -así como al deseo, tal vez más humano (menos físico), de la poesía y del éxtasis (pero del erotismo a la poesía, o del erotismo al éxtasis, ¿es decididamente comprensible la diferencia?) por el contrario, es un fin.
De hecho, la búsqueda de medios siempre es, en última instancia, razonable. La búsqueda de un fin es una cuestión de deseo, que muchas veces desafía la razón.
A menudo, en mí, la satisfacción de un deseo se opone al interés. ¡Pero me rindo ante ella, porque de repente se ha convertido en mi fin último!


Sin embargo, se podría afirmar que el erotismo no es sólo ese fin que me deslumbra. No es así en la medida en que el nacimiento de hijos pueda ser la consecuencia. Pero sólo el cuidado que estos niños requerirán tiene valor de utilidad humana. Nadie confunde la actividad erótica de la que puede resultar el nacimiento de los niños y este trabajo útil sin el cual estos niños acabarían sufriendo y muriendo...



La actividad sexual útil se opone al erotismo, ya que este es el último fin de nuestra vida... Pero la búsqueda calculada de la procreación, similar al trabajo de la sierra, humanamente corre riesgos de reducirse a un mecanismo lamentable.

La esencia del hombre, aunque está basada en la sexualidad, que es su origen y comienzo, le plantea un problema que no tiene más resultado que el pánico.
Este pánico se da en la “petite mort”("la pequeña muerte", es el literal que describe el acto de exhalar el ánimo tras el orgasmo. No tenemos traducción, por lo que dejaré el término en francés). ¿Podría vivir plenamente la petite mort? ¿Si no como el anticipo de la muerte definitiva?

La violencia del espasmo del placer está en lo profundo de mi corazón. Esta violencia, al mismo tiempo, tiemblo al decirlo, es el corazón de la muerte: ¡se abre en mí!
La ambigüedad de esta vida humana, es en efecto, la de las risas y los sollozos locos. Es por la dificultad de hacer un cálculo razonable, que lo fundamenta, con esas lágrimas... Con esa risa horrible.



El significado de este libro es, como primer paso, abrir la conciencia a la identidad de la petite mort y la muerte definitiva. De la voluptuosidad, del delirio al horror sin límites.

Este es el primer paso.
¡Llevándonos a olvidar la puerilidad de la razón!
De la razón que nunca supo medir sus límites.



Estos límites están dados por el hecho de que inevitablemente, el fin de la razón, que la excede, ¡no es contrario a la superación de la razón!

Por la violencia de la superación, capto, en el desorden de mis risas y de mis sollozos, en el exceso de los impulsos que me rompen, la semejanza del horror y de una voluptuosidad que me supera, del dolor final y de un placer insoportable.

Laussel escena del 20.000 al 15.000 adc.
Desde la roca de Laussel, apreciamos abiertamente la unión sexual. Bajorrelieve de la época auriñaciense. Dos personajes tumbados, en posición opuesta uno respecto del otro. Uno de los personajes es una mujer, el otro, un hombre, que está bajo la mujer. (El abate Breuil acepta como racional esta interpretación.) C7. Dr. Lalanne: Laussel. Descubrimiento de un bajorrelieve de formas humanas en las excavaciones de Laussels. L'Anthropologie. 1. XXII. 1911, págs. 257-60.
(Hay discrepancias en la interpretación de la escena, podría representar un parto)

PRIMERA PARTE


EL COMIENZO
(El Nacimiento de Eros)



Venus de Trasimeno 35.000 a 27.000 adc. Museo Luigi Pigorini Roma , vista2 , vista3
figurilla plástica de la época auriñaciense (?): estatuilla hallada en los alrededores del lago Trasimeno. Cf. Paolo Graziosi: Una nueva estatuilla prehistórica, Boletín de la Sociedad prehistórica Francesa. T. XXXVI . 1.939, pág. 159.
(Parece presentar ambivalencia desde varios perfiles, es una venus, y fálica al mismo tiempo)


La conciencia de la muerte
1. El EROTISMO, MUERTE Y EL “DIABLO”
La mera actividad sexual es diferente del erotismo; lo primero se da en la vida animal y sólo la vida humana presenta una actividad que tal vez define un aspecto "diabólico", al que conviene el nombre de erotismo.
Lo “Diabólico”, es cierto que se relaciona con el cristianismo. Pero, al parecer, mientras el cristianismo estaba aun lejos, la humanidad más antigua experimentó el erotismo. Los documentos de la prehistoria son sorprendentes: las primeras imágenes del hombre, pintadas en las paredes de las cuevas, tienen el pene levantado. No hay nada exactamente "diabólico" en ellos: son prehistóricos, y el diablo en estos tiempos... a pesar de todo...
Si es cierto que esencialmente "diabólico" significa coincidencia de muerte y erotismo, ¿podríamos pasarlo por alto, si El diablo es, en definitiva, sólo nuestra locura, si lloramos, si largos sollozos nos desgarran o si una risa loca se apodera de nosotros, ¿podríamos dejar de percibir, ligada al erotismo naciente, la preocupación, el acecho de la muerte (de la muerte , en cierto sentido, trágico, aunque risible además). Aquellos que, en las imágenes que de sí mismos dejaban en las paredes de sus cuevas, se representaban la mayoría de las veces en estado de erección, no se diferenciaban de las bestias sólo por el deseo asociado así en principio a la esencia de su ser. Lo que sabemos de ellos nos permite decir que sabían, lo que los animales no saben, que morirían...

Vulvas grabadas , La Ferrassie
Triángulos subpubianos grabados sobre caliza. Auriñaciense.
Cf. D. Peyrony: «La Ferrassie», Prehistoria, t. III, 1934.

Figura fálica femenina en Sireuil en Dordoña auriñacense de 38.000 a 30.000 adc.
Figurilla plástica (desnudo femenino de aspecto fálico). Estatuilla de periodo auriñaciense de Sireuil (Dordoña), vista de frente, y esquemáticamente al reverso.
Cf H. Breuil y D. Peyrony: Estatuilla femenina auriñaciense,... Rev. Antropológica, enero-marzo, 1.930. E. Sacasyn-Della Santa; Figuras humanas del paleolítico superior euroasiático (196), Amberes, 1.947.



Desde muy antiguo, los humanos conocían el hecho aterrador de la muerte. Las imágenes de hombres con el sexo erecto datan del Paleolítico superior; son de las más antiguas representaciones (de 20.000 a 30.000 años). Pero las más antiguas sepulturas, dicen ese temeroso conocimiento de la muerte, son muy anteriores; para el hombre del Paleolítico inferior la muerte tenía un sentido muy grave, y es obvio, que le indujo, al igual que a nosotros, a enterrar a los cadáveres suyos. Así, en el ámbito de lo diabólico , que el cristianismo dio, como sabemos, el sentido de la angustia, es en su misma esencia, contemporáneo de los hombres más antiguos. A los ojos de aquellos que creyeron en el diablo, la idea de ultratumba resultaba diabólica... Pero, de una forma embrionaria, el ámbito de lo «diabólico» existió ya, desde el instante en que los hombres, o al menos los antepasados de su especie, reconocieron que eran mortales y vivieron a la espera, en la angustia de la muerte.



2. HOMBRES PREHISTÓRICOS Y CAVERNAS PINTADAS

Una dificultad especial surge del hecho de que el ser humano no se completa de golpe. Estos hombres que fueron los primeros en enterrar a sus familiares muertos, y cuyos huesos encontramos en tumbas reales, llegaron mucho después de las huellas humanas más antiguas. Sin embargo, estos hombres que fueron los primeros en cuidar los cadáveres de sus seres queridos aún no eran exactamente humanos. Los cráneos que nos dejaron todavía tienen rasgos simiescos: su mandíbula es prominente y, en la mayoría de los casos, el hueso de la ceja está bestialmente coronado por una cresta ósea. Estos seres primitivos no tenían esa posición erguida, que moral y físicamente, nos designa y nos afirma. Sin duda estaban de pie; pero sus piernas no estaban claramente erguidas como las nuestras. Incluso hay que pensar que tenían, como los monos, un sistema capilar, que los cubría y protegía del frío... No sólo lo sabemos por los esqueletos y los entierros que dejaron aquel a quien los prehistoriadores llaman el Hombre de Neandertal: tenemos sus herramientas de piedra tallada, que son una mejora con respecto a las de sus padres. Éstos eran, en general, menos humanos; Además, el hombre de Neandertal, muy rápidamente, fue superado a su vez por el Homo sapiens, nuestro prójimo en todos los sentidos. (A pesar de su nombre, éste sabía poco más que el ser todavía cercano al mono que lo precedía, pero era físicamente similar a nosotros.)

Venus de Lespugue  gravetense 26.000 a 24.000 adc
La célebre Venus de Lespugue, estatuilla en marfil del Auriñacense superior, vista de frente, de perfil y por detrás. Museo de Saint-Germain en Laye (Actualmente en el museo del hombre en Paris)
Venus de Brassempouy Palaeolitico superior 
Estatuilla femenina de Brassempouy (cuerpo femenino llamado la Pera). Auriňaciense medio-inferior. Cf. E. Piette: La station de Brassempowy, L'Anthropologie, t. VI. pl. 1, 1895.


Venus de Laussel solutrense
Mujer, bajorrelieve de Laussel (Auriñaciense superior)
Venus de Sireuil en Dordoña,  auriñacense
Estatuilla de Sireuil (perfil) (Auriñaciense medio) Museo del Hombre. París.



Los prehistoriadores dan al hombre de Neandertal, al igual que a sus predecesores, el nombre de Homo faber (hombre trabajador). Se trata, en efecto, del hombre, tan pronto como la herramienta parece adaptada a un uso y moldeada en consecuencia. La herramienta es la prueba del conocimiento, si admitimos que el conocimiento es esencialmente “saber hacer”. Los vestigios más antiguos del hombre arcaico, huesos acompañados de herramientas, se encontraron en el norte de África (en Ternifine Palikao) y datan de hace aproximadamente un millón de años. Pero el momento en que la muerte se hizo consciente, marcado por los primeros entierros, es ya de inmenso interés (en términos de erotismo en particular). La fecha es muy posterior: en principio está cien mil años antes que nosotros. Al final, la aparición del prójimo, de aquel cuyo esqueleto establece inequívocamente la pertenencia a nuestra especie (si no tenemos en cuenta los restos de huesos aislados, sino de numerosas tumbas vinculadas a toda una civilización) nos retrotrae a la mayoría de treinta mil años.

Venus de Willendorf gravetiense 30000-23000 a.de c.
Otra célebre estatuilla del Auriñaciense superior: la Venus de Willendorf. Museo de Historia Natural. Viena. Cf (J. Szombatty, L'Amhropologie, t . XXI. pág. 699, 1910.
Venus de Menton  24.000 a 19.000 adc.  
Mujer desnuda de las Cavernas de Menton. Auriñaciense superior. Cf. Salomon Reinach: Estatuilla de mujer desnuda, L'Anthropologie, t. IX, págs. 26-31. 1898. Museo de Saint-Germain-en-Laye.
Venus, mujer sin cabeza, de sireuil 
Izquierda: Mujer sin cabeza de Sireuil. (Auriñaciense medio) (de frente). Derecha: Mujer sin cabeza de Sireuil (de perfil). Museo de Saint-Germain-en-Laye. (Excepto esta fotografía y nota de Bataille no encuentro nada de la pieza, y en el museo que señala no aparece)

Treinta mil años... Pero esta vez ya no se trata de restos humanos propuestos por las excavaciones a la ciencia, a la prehistoria, que interpretan y que necesariamente se secan...

Son signos deslumbrantes... signos que alcanzan una sensibilidad profunda: estos signos finalmente tienen la fuerza de moverse, y sin duda ya no dejarán de perturbarnos. Estos signos son las pinturas que hombres muy antiguos dejaban en las paredes de las cuevas donde debían celebrar sus ceremonias de encantamiento...
Hasta la llegada del Hombre del Paleolítico Superior, el hombre al que la prehistoria designó con un nombre injustificable (el del Homo sapiens (Nota de Batalle el hombre primitivo sigue siendo aparentemente sólo un intermediario entre el animal y nosotros. En su oscuridad, este ser necesariamente nos fascina, pero, en su conjunto, las huellas que ha dejado apenas contribuyen a esta fascinación informe. Lo que sabemos de él, lo que nos toca interiormente, no apela inmediatamente a nuestra sensibilidad. Si de sus usos funerarios sacamos esta conclusión: que tenía conciencia de la muerte, sólo la reflexión se ve inmediatamente afectada. Pero el hombre del Paleolítico superior, el Homo sapiens, nos es conocido hoy por signos que no nos conmueven sólo por su excepcional belleza (sus pinturas son a menudo maravillosas). Estos signos todavía nos llegan porque nos traen el testimonio multiplicado de su vida erótica.
El nacimiento de esta emoción extrema, que llamamos erotismo, y que opone al hombre a los animales, es ciertamente un aspecto esencial de lo que la investigación prehistórica aporta al conocimiento...)

Las imágenes de hombres con el sexo erecto datan del Paleolítico superior. Cuentan entre las más antiguas figuraciones (precediéndonos en veinte o treinta mil años). (Pág. 42).
Personaje itifálico de la época magdaleniense. Altamirapersonaje fálico de la gruta de Gourdan, época magdaleniense.
C. Ed. Piette: L'art pendant l'age du renne, Paris, 1907.


3. EROTISMO VINCULADO AL CONOCIMIENTO DE LA MUERTE



El paso del Hombre, todavía un poco simio, del Neandertal al prójimo nuestro, a este hombre completo, cuyo esqueleto no difiere en nada del nuestro, y cuyas pinturas o grabados que lo representan, nos hacen saber que había perdió el abundante pelo de animal, fue sin duda decisivo. Como hemos visto, el hombre de Neandertal, probablemente peludo, tenía conocimiento de la muerte. Y es a partir de este conocimiento que surgió el erotismo, que opone la vida sexual del hombre a la del animal.

Pero es evidente que la herramienta presupone, por parte de quien la configura, el conocimiento de su finalidad. Exactamente, este conocimiento del fin de la herramienta es la base de todo conocimiento. Por otra parte, el conocimiento de la muerte, cuyo fundamento implica la sensibilidad y que, por ello, se distingue claramente del conocimiento puramente discursivo, marca, por su parte, una etapa en el desarrollo humano de la conciencia. Ahora bien, el conocimiento de la muerte, muy posterior al conocimiento del instrumento, no es menos anterior a la llegada de aquel a quien la prehistoria designa con el nombre de Homo sapiens.
Se plantea: en principio, el régimen sexual del hombre, que no es estacional, como el de la mayoría de los animales, y que parece derivar del del mono. Pero el simio se diferencia esencialmente del hombre en que éste no tiene conocimiento de la muerte. El comportamiento de un simio cerca de un congénere muerto expresa indiferencia, mientras que el hombre de Neandertal, aún imperfecto, al enterrar los cadáveres de sus familiares, lo hizo con un cuidado supersticioso, que al mismo tiempo delata el respeto y el miedo. El comportamiento sexual del hombre, como el de los monos en general, se basa en una intensa excitación, no interrumpida por ningún ritmo estacional, pero también está marcado por una reserva desconocida para los animales, y los monos, en particular, no la manifiestan. En verdad, el sentimiento de vergüenza con respecto a la actividad sexual recuerda, al menos en un sentido, el sentimiento de vergüenza con respecto a la muerte y a los muertos. La violencia nos abruma extrañamente en cada caso: lo que sucede es ajeno al orden de cosas recibido, al que esta violencia se opone cada vez. Hay una indecencia en la muerte, sin duda distinta de la incongruencia de la actividad sexual. La muerte se asocia con las lágrimas, y a veces, el deseo sexual se asocia con la risa. Pero la risa no es tanto como parece lo contrario de las lágrimas: el objeto de la risa y el objeto de las lágrimas siempre se relacionan con algún tipo de violencia, interrumpiendo el curso normal, el curso habitual de las cosas. Las lágrimas suelen estar ligadas a acontecimientos inesperados y angustiosos, pero por otro lado, un resultado feliz e inesperado a veces nos conmueve hasta el punto de llorar. El desorden sexual obviamente no nos hace llorar, pero siempre nos perturba, a veces nos molesta y, una de dos cosas: o nos hace reír, o nos compromete de otro modo a la violencia del abrazo.

Sin duda, es difícil ver, clara y distintamente, la unidad de la muerte, o de la conciencia de la muerte, y del erotismo. En principio, el deseo exasperado no puede oponerse a la vida, que es su resultado. El momento erótico es incluso la cumbre de esta vida, cuya mayor fuerza y ​​mayor intensidad se revelan en el momento en que dos seres se atraen, se aparean y se perpetúan. Se trata de vida, se trata de reproducirla, pero al reproducirse la vida se desborda: llega al delirio extremo. Estos cuerpos mixtos que, retorciéndose, desmayándose, se hunden en los excesos del placer, van al opuesto de la muerte, que luego los condenará al silencio de la corrupción.
En efecto, según las apariencias, el erotismo está vinculado al nacimiento, a la reproducción que repara sin cesar los estragos de la muerte. No es menos cierto que el animal, que el mono, cuya sensualidad a veces es exasperada, ignora el erotismo. La ignora precisamente en la medida en que carece del conocimiento de la muerte. Al contrario, es porque somos humanos y porque vivimos en la oscura perspectiva de la muerte que experimentamos la violencia exasperada, la violencia desesperada del erotismo.
Es cierto: hablando dentro de los límites utilitarios de la razón, percibimos el significado práctico y la necesidad del desorden sexual. Pero, por su parte, ¿se equivocan quienes dan el nombre de "petite mort" a su fase terminal al haber percibido su significado fúnebre?


4. MUERTE EN EL FONDO DEL POZO DE LA CAVERNA DE LASCAUX


¿No hay en lo oscuro, en las reacciones inmediatas, ante el tema de la muerte y del erotismo, tal como creo que es posible captarlas, un valor decisivo, un valor fundamental?
Para empezar, hablé del aspecto, diabólico, que tendrían las imágenes más antiguas del hombre que nos han llegado.

Pero, ¿aparece realmente en estas imágenes el elemento diabólico, es decir, la maldición ligada a la actividad sexual?



Introduciendo la pregunta más pesada, encontrando al final en los documentos prehistóricos más antiguos, el tema que ilustra la Biblia. Redescubrir, o al menos decir que encuentro, en el fondo de la cueva de Lascaux, el tema del pecado original, el tema de la leyenda bíblica, la muerte ligada al pecado, ligada a la exaltación sexual, al erotismo.
Esta cueva, sea lo que sea, posa en una especie de pozo, que es sólo una grieta natural, con gran dificultad

accesible: un enigma desconcertante.
En forma de cuadro excepcional, el Hombre de Lascaux supo enterrar en lo más profundo de la caverna este enigma que nos presenta. A decir verdad, no había ningún enigma en sus ojos: para él, este hombre y este bisonte que representaba tenían un significado claro. Pero ahora debemos desesperarnos ante la oscura imagen que nos ofrecen las paredes de la cueva: la de un hombre con cara de pájaro, que afirma tener un pene erecto, pero que se desploma. Este hombre yace frente a un bisonte herido. Va a morir, pero, frente al hombre, pierde horriblemente sus entrañas.

Caverna de Lascaux  13.500 adc.
El hombre con cabeza de pájaro, detalle de la escena del pozo en la caverna de Lascaux Hacia el año 13.500. Cf. G. Bataille, Lascaux ou la naissance de l'art, Skira, 1955.

Un personaje oscuro y extraño aísla esta patética escena, con la que nada de aquella época se puede comparar. Debajo del hombre caído, un pájaro dibujado con la misma línea, al final de un palo, completa la distracción.

Más adelante, a la izquierda, un rinoceronte se aleja, pero no está seguramente vinculado con la escena donde el bisonte y el hombre-pájaro aparecen unidos ante la proximidad de la muerte.
Como sugirió el Abad Breuil, el rinoceronte podría, después de abrir el vientre del bisonte, alejarse lentamente de los moribundos. Pero, claramente, la composición atribuye el origen de la herida al hombre, a la jabalina que la mano del moribundo logró lanzar. El rinoceronte, por el contrario, parece independiente de la escena principal, que además podría ser para siempre inexplicable.
¿Qué podemos decir aquí sobre esta sorprendente evocación, enterrada durante milenios en esta profundidad perdida, casi inaccesible?
¿Inaccesible? Hoy en día, desde hace exactamente veinte años, se puede admitir como máximo a cuatro personas juntas para mirar la imagen que contrasto, y que al mismo tiempo asocio, con la leyenda del Génesis. La cueva de Lascaux fue descubierta en 1940 (exactamente el 12 de septiembre). Desde entonces, un pequeño número de personas han podido descender al fondo del pozo, pero la fotografía ha conseguido dar a conocer ampliamente un cuadro excepcional: este cuadro, les recuerdo, representa a un hombre con cabeza de pájaro, tal vez muerto, en cualquier caso invertido frente a un bisonte moribundo, que da paso a la rabia.
En una obra escrita hace seis años sobre la cueva de Lascaux (G. Bataille, Lascaux o el nacimiento del arte, Ginebra, Skira, 1955, р. 139), me había prohibido explicar personalmente esta sorprendente escena. Me limité a relatar la interpretación de un antropólogo alemán (H. Kirchner, Un aporte a la prehistoria del chamanismo, en Anthropos, t. 47, 1952.), que lo comparó con un sacrificio yakuto y vio en la actitud del hombre el éxtasis de un chamán, que aparentemente con una máscara se disfraza de pájaro. El chamán el hechicero del Paleolítico, no se habría diferenciado mucho de un chamán, un hechicero siberiano de los tiempos modernos. A decir verdad, en mi opinión, la interpretación sólo tiene un mérito: subraya la extrañeza de la escena. (También subraya el hecho de que los hombres del Paleolítico Superior. Después de todo, no eran tan diferentes de algunos siberianos de hoy en día. Pero la precisión de la reconciliación es insosteniblemente frágil.) Después de dos años de vacilaciones, me pareció posible, sin embargo, proponer un principio, a falta de una hipótesis precisa. Afirmo en una nueva obra (G. Bataille, L'Erotisme, Ed. de Minuit, 1957, p. 83 (O.C., tomo X, p. 77)., basándose en el hecho de que la expiación tras la matanza del animal es la regla, entre los pueblos cuya vida se parece en cierta medida a la de los pintores rupestres:
El tema de este famoso cuadro sangriento (que dio lugar a explicaciones contradictorias, numerosas y frágiles) sería el asesinato y la expiación.
El chamán expiaría, muriendo, el asesinato del bisonte. La expiación por la matanza de animales asesinados durante la caza es la regla para muchas tribus cazadoras.
Después de cuatro años, la cautela del comunicado me parece excesiva. La declaración, a falta de comentarios, tenía poco sentido. En 1957 me limité a decir nuevamente:
Al menos esta forma de ver tiene el mérito de sustituir la interpretación mágica (utilitaria) obviamente pobre de las imágenes rupestres por una interpretación religiosa, más acorde con un personaje de juego supremo. ... Me parece imprescindible hoy ir más allá. En este nuevo libro, el enigma de Lascaux no ocupará toda la obra pero será el punto de partida. Me esforzaré en demostrar un aspecto que es inútil descuidar y omitir designado con el nombre de erotismo
Grotte des Trois-Frères
Bisonte con sexo, y piernas posteriores en forma humana. Caverna de los Trois Frères, Sanctuario.
Grotte des Trois-Frères
Conjunto en el que figura el detalle reproducido en la imagen siguiente. Caverna de los Trois Frères. Cf. Herey Bégouen y H. Breuil: Les cavernes du Vol. Arts et Métiers Graphiques. Paris. 1958.
Grotte des Trois-Frères
Escena mítica. Hombre-bisonte precedido de un animal mitad ciervo, mitad bisonte y de reno con pezuñas anteriores palmeadas. Cf. Les cavemes du Volp. Op. cit.


II Trabajar y jugar

1. EROTISMO, TRABAJO Y  PETITE MORT

Primero debo tomar las cosas desde lejos. En principio, probablemente podría hablar del erotismo en detalle, sin tener que hablar demasiado del mundo en el que se desarrolla. Sin embargo, me parecería vano hablar de erotismo independientemente de su nacimiento, independientemente de las condiciones primarias en las que se da. Sólo el nacimiento del erotismo, a partir de la sexualidad animal, puso en juego lo esencial: sería inútil intentar comprender el erotismo si no pudiéramos hablar de cuál fue originalmente su origen.

No puedo dejar de evocar en este libro el universo del que el hombre es producto, el universo del que el erotismo lo desvía. Si consideramos la historia, empezando por la historia de los orígenes, el desconocimiento del erotismo conduce a errores evidentes. Pero si, queriendo comprender al hombre en general, quiero comprender el erotismo en particular, se me impone una primera obligación: ante todo, debo dar el primer lugar al trabajo. De hecho, a lo largo de la historia el primer lugar pertenece al trabajo. El trabajo, sin duda, es la base del ser humano.
De un extremo a otro de la historia, partiendo de los orígenes (es decir, de la prehistoria)... La Prehistoria, por otra parte, sólo se diferencia de la historia por la pobreza de los documentos en los que se basa. Pero sobre este punto fundamental hay que decir que los documentos más antiguos y abundantes se refieren al trabajo. En caso de apuro, encontramos huesos de los propios hombres o los de los animales que cazaban, y de los que en principio, se alimentaban. Pero los instrumentos de piedra son con diferencia, los documentos más numerosos que nos permiten introducir un poco de luz en nuestro pasado más lejano.

Grotte des trois-frères
Caverna de Trois Frères. Sanctuario. El dios cornudo. Vista aproximada, muy deformada por la perspectiva. Cf. Les cavernes du Volp. Op. cit.
Grotte des trois-frères
El dios cornudo de H. Breuil, después de su calco directo. Cf. Les cavernes du Volp. Op. cit.

Las investigaciones de los prehistoriadores han proporcionado innumerables piedras talladas, cuya ubicación a menudo proporciona la fecha relativa. Estas piedras fueron trabajadas para cumplir un propósito. Algunos fueron utilizados como armas y otros como herramientas. Las herramientas, que servían para la fabricación de nuevas herramientas, eran al mismo tiempo necesarias para la fabricación de armas: punzones, hachas, azagayas, puntas de flecha, que podían ser de piedra, pero a veces los huesos de los animales sacrificados proporcionaban la materia prima.

Por supuesto, fue el trabajo el que liberó al hombre de su animalidad inicial. Fue a través del trabajo que el animal se volvió humano. El trabajo era sobre todo el fundamento del conocimiento y de la razón. La fabricación de herramientas o armas fue el punto de partida de estos primeros razonamientos que humanizaron el animal que éramos. El hombre, moldeando la materia, supo adaptarla al fin que le asignó. Pero esta operación no sólo cambió la piedra, a la que los fragmentos que tomó dieron la forma deseada: el hombre se cambió a sí mismo: fue evidentemente el trabajo lo que le convirtió en el ser humano, el animal razonable que somos.
Pero si es cierto que el trabajo es el origen, el trabajo es la clave de la humanidad, los hombres, a partir del trabajo, se alejaron enteramente, a la larga, de la animalidad. Se alejaron de él sobre todo en lo que respecta a su vida sexual. Primero habían adaptado su actividad en el trabajo a la utilidad que le asignaban. Pero no fue sólo a nivel de trabajo que desarrollaron: fue a lo largo de su vida que hicieron que sus acciones y su conducta respondieran a un fin perseguido. La actividad sexual de los animales es instintiva; el macho que busca a la hembra y la cubre sólo responde a una agitación instintiva. Pero los hombres, habiendo accedido mediante el trabajo a la conciencia del fin perseguido, generalmente se han alejado de la respuesta puramente instintiva al discernir el significado que esta respuesta tenía para ellos.

Cueva de Isturitz
Escena humana (hueso grabado, de la gruta de Isturitz). Magdaleniense antiguo. Cf. René de Saint-Périer: Deux oeuvres d'art, Anthropologie t. XLII, pág. 23 fig. 2, 1932.

Para los primeros hombres que tuvieron conciencia de ello, el fin de la actividad sexual no debía ser el nacimiento de hijos, fue el placer inmediato lo que resultó. El movimiento instintivo iba en el sentido de la asociación de un hombre y una mujer con vistas a alimentar a los niños, pero dentro de los límites de la animalidad, esta asociación sólo tenía sentido después de una procreación. Al principio, la procreación no era un objetivo consciente. Originariamente, cuando el momento de la unión sexual respondía humanamente a la voluntad consciente, el fin que se daba era el placer, era la intensidad, la violencia del placer. Dentro de los límites de la conciencia, la actividad sexual respondió primero a la búsqueda calculada de impulsos voluptuosos. Aún hoy los pueblos arcaicos han ignorado la necesaria relación entre la conjunción voluptuosa y el nacimiento de los hijos. Humanamente, la conjunción, la de amantes o cónyuges, tenía inicialmente un solo significado, el deseo erótico: el erotismo se diferencia del impulso sexual animal en que es, en principio, al igual que el trabajo, la búsqueda consciente del fin. que es placer. Este fin no es, como el del trabajo, el deseo de adquisición, de crecimiento. Sólo el niño representa una adquisición, pero el primitivo no ve la adquisición efectivamente beneficiosa del niño como resultado de la unión sexual; Para los civilizados, en general, el nacimiento de un niño perdía el significado beneficioso, materialmente beneficioso, que tenía para los salvajes.


Venus de la Magdalena
Una de las Venus de la Magdalena, caserío de la margen derecha del Aveyron, descubierta en 1952 por Vesperini: las más notables esculturas de la época magdaleniense». (H. Breuil). Cf. Bétirac: La Vénus de la Magdaleine. Bull. de la Soc. franc. préhistorique», 1. II. pág. 125-126.
Interpretación Venus de la Magdalena
Dos trazados del perfil de dos eruditos diferentes (Bétirac y Vergnes).

Es cierto que hoy en día la búsqueda del placer visto como un fin, es a menudo mal juzgada. No es coherente con los principios en los que se basa la actividad hoy. En efecto, la investigación voluptuosa, que no está condenada, se considera de tal manera, que dentro de ciertos límites, es mejor no hablar de ella. Además, en el fondo, una reacción que no es justificable a primera vista, no es menos lógica. En una reacción primitiva, que nunca cesa de actuar, la voluptuosidad es el resultado esperado del juego erótico. Pero el resultado del trabajo es ganancia: el trabajo enriquece. Si el resultado del erotismo se considera desde la perspectiva del deseo, independientemente del posible nacimiento de un hijo, se trata de una pérdida, a la que responde la paradójicamente válida expresión petite mort. La petite mort poco tiene que ver con la muerte, con el frío horror de la muerte. Pero, ¿queda desplazada la paradoja cuando está en juego el erotismo? En efecto, el hombre a quien se opone la conciencia de la muerte, el animal también se aleja de él en la medida en que el erotismo, en él, sustituye el instinto ciego de los órganos por un juego voluntario, con un cálculo, el del placer.



2. CAVERNAS DOS VECES MÁGICAS

Los entierros del hombre de Neandertal tienen para nosotros este significado fundamental: testimonian la conciencia de la muerte, el conocimiento de un hecho trágico: que el hombre podía, que debía, hundirse en la muerte. Pero sólo tenemos asegurado el paso de la actividad sexual instintiva al erotismo durante la época en que apareció nuestro semejante, este Hombre del Paleolítico Superior, el primero que físicamente no era en modo alguno inferior a nosotros, que tal vez, y debe ser supuesto, era capaz de tener recursos mentales similares a los nuestros. (En principio, un niño del Paleolítico Superior criado en nuestros colegios podría haber alcanzado el mismo nivel que nosotros.) Nada prueba siquiera, al contrario, que este hombre tan antiguo tuviera sobre nosotros esa inferioridad, por otra parte superficial, de aquellos a los que a veces llamamos, salvajes, o primitivos. (¿No son a veces comparables las pinturas de su época, que son las primeras que se conocen, con las obras maestras de nuestros museos?)
El hombre de Neandertal tenía todavía, frente a lo que somos, una inferioridad manifiesta. Sin duda, al igual que nosotros (como sus antepasados), tenía una postura erguida. Pero sus piernas todavía se hundían un poco y, además, no caminaba humanamente: era el borde exterior y no la planta del pie lo que apoyaba en el suelo. Tenía la frente baja, la mandíbula prominente y su cuello no era, como el nuestro, lo suficientemente largo y delgado. Incluso es lógico imaginarlo cubierto de pelo como lo están los monos y, en su conjunto, mamíferos.
Sobre la desaparición de este hombre arcaico, no sabemos nada en principio, excepto que nuestro compañero, sin transiciones, pobló las regiones que el hombre de Neandertal había ocupado, que por ejemplo, se multiplicó en el valle del Vézère y en otras regiones (suroeste de Francia y norte de España) donde se descubrieron numerosas huellas de sus admirables dotes: el nacimiento del arte siguió de hecho a la conclusión del ser humano.
Era el trabajo el que decidía: era el trabajo cuya virtud determinaba la inteligencia. Pero es la plenitud del hombre, en su cúspide, esta naturaleza humana consumada, que primero iluminándonos, finalmente dio a quien somos una embriaguez, una satisfacción que no es sólo el resultado de un trabajo útil. En el momento en que la obra de arte apareció, vacilante, el trabajo había sido obra de la especie humana durante cientos de miles de años. Al final, no es la obra, sino el juego, el que decide cuándo la obra de arte se realiza y la obra se convierte en parte, en auténticas obras maestras, en algo más que una respuesta a la preocupación por la utilidad. Ciertamente el hombre es esencialmente el animal que trabaja. Pero también sabe transformar el trabajo en juego, lo subrayo respecto del arte (el nacimiento del arte): el juego humano, verdaderamente humano, fue el primer trabajo, el trabajo que se convirtió en juego (No puedo, dentro de los límites de este libro, aclarar más el carácter inicial y decisivo de la obra). ¿Cuál es, en definitiva, el significado de las maravillosas pinturas que decoran en desorden cavernas de difícil acceso? Estas cavernas eran santuarios oscuros débilmente iluminados por antorchas; Es cierto que estas pinturas debieron provocar mágicamente la muerte de los animales y de la caza que representaban. Pero su belleza animal, fascinante, después de milenios de olvido, todavía tiene un significado primario: el de la seducción y la pasión, el del juego asombrado, el del juego que contiene el aliento y que subyace al deseo de éxito.
En esencia, este ámbito de los santuarios rupestres es en realidad el del juego: en las cuevas, el primer lugar lo ocupa la caza, debido al valor mágico de las pinturas, tal vez también a la belleza de las figuraciones: eran tanto más efectivos porque eran hermosos. Pero la seducción, la profunda seducción del juego, sin duda prevaleció en la atmósfera cargada de las cuevas, y es en este sentido, que hay motivos para interpretar la asociación de las figuras animales de la caza y las figuras humanas eróticas, una asociación que no es de ninguna manera parcial. Tendría más sentido invocar el azar.

Desierto de Judea Paleolítico tardío
Estatuilla erótica del desierto de Judea (encontrada en Mar Khareïstum y perteneciente al paleolítico tardío). Cf. René Neuville Anthropologie, 1. XLIII, pág. 558-560, 1933.

De hecho, las cavernas oscuras estaban dedicadas a lo que es, en el fondo, el juego: un juego que se opone al trabajo y cuyo significado es sobre todo obedecer a la seducción, responder a la pasión. Ahora bien, la pasión introducida, en principio allí donde aparecen figuras humanas, pintadas o dibujadas, en las paredes de cuevas prehistóricas, es erotismo. Por no hablar del difunto del pozo de Lascaux, muchas de estas figuras masculinas tienen los genitales levantados. Incluso una figura femenina expresa claramente el deseo. Finalmente, una imagen doble representa, en el abrigo rocoso de Laussel, la unión sexual abierta. La libertad de estos primeros tiempos tiene un carácter celestial. Es probable que sus civilizaciones rudimentarias, pero, en su sencillez, vigorosas, no supieran nada de la guerra. La de los esquimales de hoy, que ni siquiera eran conscientes de ella antes de la llegada de los blancos, no tiene sus virtudes esenciales. Ella no tiene la virtud suprema del amanecer. Pero el clima de la Dordoña prehistórica, era similar al de las regiones árticas donde viven hoy los esquimales. Y el ambiente festivo de los esquimales, sin duda no era ajeno a quienes fueron nuestros ancestros lejanos. Los esquimales respondieron a los pastores que querían oponerse a su libertad sexual, que hasta entonces habían experimentado libre y alegremente de manera similar al canto de los pájaros. El frío, sin duda, es menos contrario a los juegos del erotismo de lo que imaginamos dentro de los límites del confort actual. Los esquimales son prueba de ello. Asimismo, en las altas mesetas del Tíbet, donde conocemos el clima polar, los habitantes son muy aficionados a estos juegos.
Quizás haya un aspecto celestial del erotismo primario del que encontramos, en las cuevas, huellas ingenuas. Pero este aspecto no está tan claro. Es cierto que a su ingenuidad infantil ya se opone cierta gravedad.
Trágico... Y sin la menor duda.
Al mismo tiempo, desde el principio, cómica.
Esto se debe a que el erotismo y la muerte están vinculados.
Que a la vez, la risa y la muerte, la risa y erotismo están vinculados...
Ya hemos visto el erotismo vinculado a la muerte en las profundidades de la cueva de Lascaux.
Hay aquí una extraña revelación, una revelación fundamental. Pero es tan indudable que no podemos sorprendernos por el silencio, silencio incomprensible, que primero acogió sólo un misterio tan cargado.
La imagen es aún más extraña porque este muerto con el pene levantado tiene cabeza de pájaro, cabeza de animal y es tan infantil que resulta oscuro, tal vez, y ante la duda, surja un aspecto risible.
La proximidad de un bisonte, de un monstruo que, perdiendo sus entrañas, agoniza, de una especie de minotauro al que aparentemente este hombre muerto e itifálico, antes de morir, mató.

Probablemente no exista en el mundo otra imagen tan representativa de terror cómico; además, en principio, ininteligible.
Es un enigma desesperado, con una crueldad ridícula, planteado en los albores de los tiempos. Este enigma no se trata realmente de resolverlo. Pero, si es cierto que nos faltan los medios para resolverlo, no podemos evitarlo; es sin duda ininteligible, pero al menos nos ofrece la oportunidad de vivir desde su profundidad.
Nos pide, siendo las primeras muestras ​​humanas, descender al fondo del abismo abierto en nosotros por el erotismo y la muerte.
Al principio nadie sospechaba del origen de las imágenes de animales casuales, vistos en alguna galería subterránea. Desde
milenios, las cuevas prehistóricas y sus pinturas, de alguna manera había desaparecido: un silencio absoluto se prolongó.
Incluso a finales del siglo pasado, de los revelados por casualidad, nadie hubiera imaginado la disparatada antigüedad. Sólo a principios del presente siglo la autoridad de un gran estudioso, el Abad Breuil, impuso la autenticidad de estas obras de los primeros hombres, los primeros que fueron absolutamente nuestros semejantes, pero que la inmensidad de los tiempos
nos separa.
La luz se ha derramado hoy, sin que quede ninguna sombra de duda. Un flujo incesante de visitantes anima hoy estas cuevas que surgieron poco a poco, una tras otra, de una noche infinita. Anima en particular la de Lascaux, la más bella, la más rica.

Sin embargo, es la que entre todas sigue siendo en parte misteriosa.
De hecho, se encuentra en la grieta más profunda de esta caverna, la más profunda, y también la más inaccesible (hoy, sin embargo, una escalera de hierro vertical permite acceder a ella, al menos a un pequeño número de personas a la vez, hasta el punto de que casi todos los visitantes lo desconocen, o lo conocen mejor a través de reproducciones fotográficas...); Es en el fondo de una grieta, de tan difícil acceso que hoy se llama, pozo, donde nos encontramos ante las evocaciones más llamativas y extrañas.

Un hombre, aparentemente muerto, yace abatido frente a un animal pesado, inmóvil y amenazador. Este animal es un bisonte, y la amenaza que emana de él es tanto más grave cuanto que está agonizando: está herido y, bajo su vientre abierto, se liberan sus entrañas. Al parecer, fue este hombre tendido quien golpeó al animal moribundo con su jabalina... Pero el hombre no es del todo un hombre, su cabeza, la de un pájaro, termina en un pico. Nada en todo esto justifica este hecho paradójico de que el hombre tenga el pene levantado.
La escena tiene, por tanto, un carácter erótico; Es obvio, claramente subrayado, pero es inexplicable.
Así, en esta grieta inaccesible, este drama olvidado durante tantos milenios se revela, pero de forma oscura: reaparece, pero no emerge de la oscuridad. Se revela y, sin embargo, se vela.

Desde el momento en que se revela, se vela.
Pero en esta profundidad cerrada se afirma un acuerdo paradójico, un acuerdo tanto más pesado cuanto que se revela en esta oscuridad inaccesible. Este acuerdo esencial y paradójico es el de la muerte y el erotismo.
Esta verdad, sin duda, ha seguido afirmándose. Sin embargo, si se impone, sigue siendo robado. Ésta es propiedad tanto de la muerte como del erotismo. En realidad, ambos se escapan: se escapan en el mismo momento en que se revelan...
No podríamos imaginar una contradicción más oscura, mejor diseñada para asegurar el desorden de los pensamientos.
¿Podemos imaginar un lugar más propicio para este desorden en las profundidades perdidas de esta caverna, que nunca debió ser habitada, que incluso, en los primeros tiempos de la vida propiamente humana, tuvo que ser abandonada? (Alrededor del 15.000 a.d.C.) (Aún sabemos que en el momento en que nuestros padres se perdieron en las profundidades de este pozo,  queriendo llegar a él a toda costa, tuvieron que bajar mediante cuerdas...)(En la propia cueva de Lascaux se encontró un fragmento de cuerda.)
 

El enigma del pozo, es ciertamente uno de los más grandes, es al mismo tiempo el más trágico de cuantos supone nuestra especie para sí misma. El pasado muy lejano del que emana, explica el hecho de que se plantee en términos cuya, excesiva oscuridad llama la atención. Pero, al fin y al cabo, la oscuridad impenetrable es la virtud elemental de un enigma. Si admitimos este principio paradójico, este enigma del pozo, que responde de manera tan extraña, tan perfecta, al enigma fundamental, por ser el más lejano, aquel que la humanidad lejana se propone presentar a la humanidad, siendo el más oscuro en sí mismo, podría ser al mismo tiempo el más cargado de significado.
¿No está, en efecto, cargado del misterio inicial que es a sus propios ojos la venida al mundo, la aparición inicial del hombre? ¿No vincula al mismo tiempo este misterio el erotismo y a la muerte?
La verdad es que es inútil introducir un enigma esencial y planteado de la forma más violenta, independientemente de un contexto conocido, de modo que, debido a la estructura humana, permanezca en principio velado.
Permanece velado en la medida en que el espíritu humano se oculta.
Velado, frente a las oposiciones, que vertiginosamente se revelan, en el fondo casi inaccesible, que es en mi opinión, el extremo de lo posible...

Estos son, en particular:
La indignidad del mono, que no ríe...
La dignidad del hombre, que sin embargo se ve sacudido por la risa abierta...

La complicidad de la tragedia, que crea la muerte, con la voluptuosidad y la risa...
La íntima oposición entre la posición erguida y la apertura anal - ligada a la posición en cuclillas...

Pintor de Hector Museo del Louvre 440 adc.
Dionisos y una Ménade. Crátera de figuras rojas de mediados del siglo v adc. Museo del Louvre, n. G 421.


SEGUNDA PARTE
EL FIN
(Desde la Antigüedad hasta nuestros días)

Dioniso o la Antigüedad
1. EL NACIMIENTO DE LA GUERRA


Muy a menudo, los impulsos a los que vinculamos el nombre Eros, tienen un significado trágico. Este aspecto se manifiesta especialmente en la escena del pozo... Pero ni la guerra ni la esclavitud están vinculadas a los primeros tiempos de la humanidad consumada.

Antes del final del Paleolítico superior, la guerra parece haber sido ignorada. Sólo a partir de esta época o época intermedia, que se designa con el nombre de Mesolítico (Mesolítico se refiere a la piedra media, intermedia entre la piedra antigua (Paleolítico) y la piedra nueva (Neolítico), o piedra pulida), datan los primeros testimonios de batallas en las que los hombres se mataban entre sí. Una pintura rupestre del Levante español representa una lucha de arqueros extremadamente tensa (Reproduje este cuadro en L'Érotisme, pl.VIII). Esta pintura, al parecer, data aproximadamente de 10.000 años antes que nosotros. Sólo agreguemos que, desde entonces, las sociedades humanas no han dejado de practicar la guerra. Sin embargo, podemos pensar que el asesinato, en el Paleolítico, es decir, el asesinato individual, no debe ignorarse. Pero no se trata de la oposición de grupos armados que buscan aniquilarse. (Aún hoy, el asesinato individual era, pero como excepción, práctica de los esquimales, ajenos, como los hombres del Paleolítico, a la guerra. Pero los esquimales viven en un clima frío, comparable en todo al de los países donde vivían los hombres de nuestras cuevas pintadas, en Francia.)
A pesar de que, desde los primeros tiempos, la guerra primitiva enfrentó a un grupo contra otro, podemos suponer que desde el principio no se llevó a cabo de manera sistemática. Si juzgamos por las formas primitivas que se encuentran en nuestro tiempo, originalmente no debería haber habido ninguna duda sobre la ventaja material que se podía encontrar.
Los ganadores aniquilaron al grupo de perdedores. Tras los combates, masacraron a los enemigos supervivientes, prisioneros y mujeres. Pero, sin duda, los vencedores debían adoptar a niños pequeños de ambos sexos, y éstos, una vez terminada la guerra, debían tratarlos en pie de igualdad con sus propios hijos. Por lo que podemos creer, siguiendo las prácticas de los modernos primitivos, el único beneficio material de la guerra fue el posterior aumento del grupo vencedor.

Delos
Monumento fálico. Pequeño santuario de Dionisos ( Delos).
Monedas de Macedonia 1 , 2 , 3
Ménades y personajes itifálicos ( monedas de Macedonia, siglo v a.C. Biblioteca Nacional. Gabinete de Medallas. París Cf. Jean Bebelon: "Un Eldorado Macédonien", Documentoss 2. rnayo. 1929. Personajes itifálicos y ménades ( Macedonia). Biblioteca Nacional. Gabinete de Medallas.



2. ESCLAVITUD Y PROSTITUCIÓN

Es mucho más tarde, pero de la fecha de este cambio no sabemos nada, que los vencedores vieron la posibilidad de utilizar a los prisioneros, reduciéndolos a la esclavitud. Rápidamente se apreció la posibilidad de un aumento de las fuerzas de trabajo y una reducción del esfuerzo necesario para la supervivencia del grupo. La ganadería y la agricultura, que se desarrollaron en el Neolítico, se beneficiaron así de un aumento de la mano de obra, lo que permitió la relativa inactividad de los guerreros, y la completa ociosidad de sus dirigentes....
Hasta el advenimiento de la guerra y la esclavitud, la civilización embrionaria se basaba en la actividad de hombres libres, esencialmente iguales. Pero la esclavitud nació de la guerra. La esclavitud contribuyó a la división de la sociedad en clases opuestas.
A través de la guerra y la esclavitud, con la única condición de arriesgar primero su vida y luego la de sus semejantes, los guerreros tenían a su disposición grandes riquezas. El nacimiento del erotismo precedió a la división de la humanidad en hombres libres y esclavos. Luego  en parte, el placer erótico dependía del estatus social y de la posesión de riqueza.


Danzantes cantando cerámica corintia 570 a 550 adc.
Detalle de un ánfora del siglo VI, Corinto. Museo Real, Bruselas. cf. Emst Buschor. Satyrtänze, págs. 37-38.

En condiciones primitivas se resaltaba el encanto, el vigor físico y la inteligencia de los hombres, y la belleza y juventud de las mujeres. Para las mujeres, su belleza y juventud siguieron siendo decisivas. Pero la sociedad derivada de la guerra y la esclavitud, aumentó la importancia de los privilegios.
Los privilegios hicieron de la prostitución el camino normal del erotismo, haciéndola dependiente de la fuerza o la riqueza individual, condenándola en última instancia a la mentira. No nos equivoquemos, desde la prehistoria hasta la antigüedad clásica, la vida sexual se extravió, se adormeció debido a la guerra y la esclavitud. El matrimonio reservaba la parte necesaria de la procreación. Esta parte era tanto más pesada cuanto que la libertad de los machos tendía, desde el principio, a mantenerlos alejados de la casa. En nuestros días, la humanidad apenas está saliendo de esas rutinas.




3. LA PRIMACÍA DEL TRABAJO


Hidra atribuida a Epictetos 510 Britisch museum
Detalle de una hidria de Epictetos. Siglo VI. Museo del Louvre. Cf. Furtwaengler Reichhold. Griechische Vasenmalerei, pl. 73. Lillian B. Lawler, "The Maenads", Memoirs of the American Academy, VI Rome, 1927. (El pie de foto de la edición Española dice en el Louvre, pero la pieza está en el British)


A la larga, resulta un hecho esencial: que al salir de la pobreza paleolítica, la humanidad se encontró con males que los primeros días debieron haber ignorado. Al parecer, la práctica de la guerra data del inicio de los nuevos tiempos (Hacia finales del Paleolítico y sin duda durante la transición del Paleolítico al Neolítico que fueron los tiempos del Mesolítico. Ver más arriba). Sobre este tema no sabemos nada muy claro, pero la entrada en escena de la guerra, en principio, debe haber marcado la regresión de la civilización material. El arte animal del Paleolítico superior, que duró unos veinte mil años, desapareció. Desapareció al menos de la región franco-cantábrica (Básicamente, suroeste de Francia y norte de España. ver plano alto): en ninguna parte hay nada tan bello, nada tan grandioso que le suceda, al menos conocido por nosotros...

La vida humana, abandonando la sencillez primaria, elige el camino maldito de la guerra. De la guerra ruinosa, de la guerra con consecuencias degradantes, guerra que conduce a la esclavitud; y que conduce, además, a la prostitución (Si la prostitución no es necesariamente, desde el principio, una fuerza degradante (es el caso de la prostitución religiosa, de la prostitución sagrada), conduce rápidamente, de la miseria servil, a una baja prostitución).
Desde los primeros años del siglo XIX, Hegel intentó mostrar que las repercusiones de la guerra, que derivaban de la esclavitud, tenían también su aspecto beneficioso (En La fenomenología del espíritu, 1806). Según Hegel, el hombre actual tiene poco que ver con la aristocracia guerrera de los primeros tiempos. En principio, el hombre de hoy es el trabajador. Los propios ricos y, en general, las clases dominantes trabajan. Funcionan, al menos moderadamente...

Sátiros y Ménade
Sátíros v ménade (detalle de una vasija griega del siglo VI). Nationalmuseet, Copenhague

Es el esclavo, en todo caso, no el guerrero, quien a través de su trabajo cambió el mundo, y es él quien al final, el trabajo cambió en su esencia. El trabajo lo cambió hasta el punto de convertirse en el único y auténtico creador de las riquezas de la civilización; en particular, la inteligencia y la ciencia son frutos del esfuerzo al que se veía obligado el esclavo, trabajando ante todo para responder a las órdenes de los amos. Así es como, hay que decirlo, el trabajo generó al hombre. El que no trabaja, el que está dominado por la vergüenza de trabajar, el aristócrata rico del Antiguo Régimen, o el rentista de nuestro tiempo, son sólo supervivencias. La riqueza industrial de la que hoy disfruta el mundo, es resultado del trabajo milenario de las masas esclavizadas, de la multitud infeliz, que desde el Neolítico ha formado esclavos y trabajadores.

El trabajo ahora decide en el mundo. La guerra misma plantea sobre todo, problemas industriales, problemas que la industria decide por sí sola.
Pero antes de que la clase ociosa y dominante, que sacaba su fuerza de la guerra, llegara a su decadencia actual, su ociosidad tendía a despojarla de parte de su importancia (una verdadera maldición cae al final sobre quien deja a otros el esfuerzo aburrido, el exigente esfuerzo del trabajo.) En todas partes, el aristócrata se condena, con bastante rapidez, a la decadencia. Ésta es la ley que formuló un escritor árabe de Túnez en el siglo XIV. Para Ibn Khaldoun, (Abenjaldún) los vencedores que se dedicaban a la vida urbana, un día u otro eran derrotados por nómadas, cuya vida más dura los había mantenido a la altura de las exigencias de la guerra. Pero necesitamos aplicar el principio a un área más amplia. Como regla general, a largo plazo, el uso de la riqueza da a los más pobres una mayor influencia. Los más ricos primero tienen superioridad en recursos materiales. Los romanos mantuvieron su dominio, debido a la ventaja que les dio la técnica militar durante mucho tiempo. Pero llegó el día en que esta ventaja se vio atenuada, debido a una mayor aptitud para la guerra por parte de los bárbaros, y a una limitación, entre los romanos, en el número de soldados.

En las guerras, la superioridad militar sólo tuvo sentido al principio. Dentro de los límites de una determinada civilización material, estabilizada por una ventaja duradera, las clases desposeídas se benefician de un vigor moral del que, a pesar de su fuerza material, carecen las clases privilegiadas.

Ahora debemos abordar el problema del erotismo, cuya importancia es sin duda secundaria..., pero que, en la Antigüedad ocupó un lugar considerable, lugar que hoy en día ha perdido.

Pintor Hierón stataliche Berlin
Ménades danzantes. Copa firmada por el alfarero Macrón y por el pintor Hieron. (490-480 a.C.). Staatliche Museum. Berlin. C.f. E. Pfuhl: Meisterwerke Griechischer Zichoung tond Maleret, Munich. 1924. pl. 41. fig. 58. E. Buschor: Satyrtaenze und Fruhes drama. Bu verischen Akademie der Wissenschaften, Múnich, 1943, 3. Id. Griechischevasen. pl. 155, Munich, 1940.
Ménade y sátiro pintor Hierón Staatliche Antikensammlungen Múnich
Ménade y Sileno. Interior de una copa firmada por Hierón. Cf. Langlotz: Griechische Vasenbilder, pág. 29, fig. 42. Lillian B. Lawler. The Maenads. Op. cit. Museum Antiker Kleinkunst, Múnich.



4. EL PAPEL DE LAS CLASES BAJAS EN EL DESARROLLO DEL EROTISMO RELIGIOSO

En la Antigüedad el erotismo tenía un significado, en la medida en que tenía su papel en la actividad humana, no siempre fueron los aristócratas,  en aquella época, los que podían darse el privilegio de riqueza, (En Grecia, al menos, el nacimiento que la riqueza no sustentaba no tuvo ningún significado jurídico.) es decir, quién desempeñó este papel, fue la agitación religiosa de aquellos sin bienes los que decidían en las sombras.

Pintor Hierón Louvre
Sátiro y ménade. Copa firmada por Hierón. (G. 144.)
Pintor de Pentesilea Louvre
Ménade y Sileno. Copa. Museo del Louvre (G. 448).

La riqueza, obviamente, influyó. En la medida en que se trata de formas estabilizadas: matrimonio, prostitución, tendían a hacer que la posesión de las mujeres dependiesen del dinero. Pero en esta visión general del erotismo antiguo, debo considerar primer erotismo religioso, especialmente la religión orgiástica de Dioniso. Dentro de los límites del culto dionisíaco, el dinero no desempeñaba ningún papel, o sólo desempeñaba un papel secundario (como la enfermedad en el cuerpo). Los que participaban en las orgías de Dioniso eran a menudo los desposeídos, a veces incluso esclavos. Dependiendo del tiempo y lugar, la clase social y riqueza variaron... (Apenas estamos informados en conjunto. Pero no con precisión.)

Nunca podremos decir nada preciso sobre la importancia que tuvo en general una actividad desordenada que no parece haber tenido unidad alguna. No existía una iglesia dionisíaca unida; por lo tanto, los ritos variaban según el tiempo y el lugar. Además, nunca los conocemos excepto en la incertidumbre.
Nadie se molestó en informar a la posteridad. Nadie podría haberlo hecho con la precisión requerida.
Con dificultad podemos decir al menos, que antes de los primeros siglos del imperio, los aristócratas buscadores de placer no desempeñaran un papel importante en las sectas.
Originalmente en Grecia, la práctica de las bacanales tenía por el contrario el significado de ir más allá del erotismo placentero. La práctica dionisíaca fue al principio violentamente religiosa, un movimiento ardiente, y perdido. Pero este movimiento, en general, es tan poco conocido que resulta difícil especificar los vínculos entre el teatro griego y el culto a Dioniso. No nos puede sorprender, que de alguna manera, el origen de la tragedia parezca vinculado a este culto violento. En esencia, el culto a Dioniso fue trágico. Era al mismo tiempo erótico, estaba en un trastorno delirante, pero sabemos que, en la medida en que el culto a Dioniso era erótico, era trágico... Sobre todo, además, era trágico, y eso terminó en un horror trágico al que finalmente le llevó el erotismo.


5. DE LA RISA ERÓTICA A LO PROHIBIDO

Tan pronto como contempla el erotismo, la mente humana se encuentra ante su dificultad fundamental.
El erotismo, en cierto sentido, es ridículo...

La alusión erótica siempre tiene el poder de despertar la ironía.
Incluso hablando de las lágrimas de Eros, lo sé, puede dar risa... Eros no es menos trágico. ¿Qué dije? Eros es ante todo el dios trágico.

Sabemos que el eros de los antiguos pudo haber tenido un aspecto infantil: tenía la apariencia de un niño pequeño.
Pero, ¿no es al final el amor tanto más angustioso porque te hace reír?
La base del erotismo es la actividad sexual. Sin embargo, esta actividad está prohibida. ¡Es inconcebible! ¡Está prohibido hacer el amor! A menos que lo hagas en secreto.

Pero si lo hacemos en secreto, lo prohibido transfigura, ilumina lo que prohíbe con un resplandor a la vez siniestro y divino (La iluminación de la obscenidad, como la del crimen, es lúgubre): lo ilumina, en una palabra, con una luz religiosa.
La prohibición da valor propio a aquello a lo que afecta. A menudo, en el mismo momento en que siento la intención de hacerme a un lado, me pregunto si, por el contrario, ¡no me habrán provocado furtivamente!
La prohibición da a lo que golpea un significado que la acción prohibida no tenía en sí misma. La prohibición compromete a la transgresión, sin la cual la acción no habría tenido el brillo maligno que seduce... Es la transgresión de la prohibición lo que hechiza...
Pero este resplandor no es sólo el que desprende el erotismo. Ilumina la vida religiosa cada vez que entra en acción la violencia plena, la que se manifiesta en el momento en que la muerte abre la garganta y acaba con la vida de la víctima.


¡Sagrado!...

De antemano las sílabas de esta palabra están cargadas de angustia, el peso que las carga es el de la muerte en sacrificio...
Toda nuestra vida está cargada de muerte...

Pero, en mí, la muerte definitiva tiene el sentido de una extraña victoria. Me baña en su resplandor, abre en mí la risa infinitamente gozosa de la desaparición...

Si en estas pocas frases no me hubiera ajustado al momento en que la muerte destruye el ser, ¿podría hablar de esta "petite mort", donde sin morir realmente, me desplomaría con un sentimiento de un triunfo?



6. EROTISMO TRÁGICO
Al final, está en el erotismo más de lo que al principio nos inclinamos a reconocer.
Nadie hoy se da cuenta de que el erotismo es un mundo loco, y cuya profundidad, mucho más allá de sus formas etéreas, es infernal.

Cleofrades ánfora en Munich
Ménade en trance. Anfora del siglo v. Múnich (2.344).
Vasija etrusca
Vasija etrusca (siglos V-IV a.C.). (Copia). Institut für Sexualforschung, Viena.

He dado una forma lírica al panorama que ofrezco, que afirma el vínculo existente entre muerte y erotismo. Pero insisto en ello: el significado del erotismo, si no se nos da en una profundidad abrupta, se nos escapa. El erotismo es ante todo la realidad más conmovedora pero al mismo tiempo, la más vil. Incluso después del psicoanálisis, los aspectos contradictorios del erotismo parecen, en cierto modo, innumerables; su profundidad es religiosa, es horrible, es trágica, sigue siendo indescriptible. Sin duda más aún ya que es divino...


Frente a esta realidad simplificada que limita a los hombres en su conjunto, es un terrible laberinto donde cualquiera que se pierda debe temblar. La única manera de acercarse a la verdad del erotismo es temblando (Véase arriba, pág. 582 y, más abajo, pág. 620).


Ménades y personajes itifálicos (siglo v)
Cleofrades ánfora en Munich (repite la pieza)
Ménade (detalle de un ánfora atribuida a Cleofrades), 500 adC. Múnich, Museum Antiker Kleinkunst. Cf. E. Pfuhl, Meisterwerke, Op. cit.

Lo sabían los hombres prehistóricos, que vincularon su emoción a la imagen enterrada en el pozo de la cueva de Lascaux (Ver arriba, pág. 586-589).

Los seguidores de Dioniso lo sabían y supieron vincular la suya a la idea de las bacantes, ante la ausencia de sus propios hijos, desgarrando con los dientes, devorando niños vivos (Puede que en este momento me malinterpreten... Pero sin más preámbulos, Debo remitir al lector a los capítulos de mi libro...).



7. EL DIOS DE LA TRANSGRESIÓN Y LA FIESTA. DIONISO


En este punto quiero explicar el significado religioso del erotismo.

El significado del erotismo se le escapa a cualquiera que no vea su significado religioso, y el significado de las religiones en su conjunto escapa a cualquiera que descuide el vínculo que presenta con el erotismo.

Dibujo con el triunfo de Priapo de Francesco Salviati , parte derecha del dibujo
Triunfo de Príapo, interpretación posrenacentista de Francesco Salviati (1.510- 1.563).

En primer lugar, me esforzaré en dar la imagen de la religión que, en mi opinión,
Sólo a partir de esta afirmación de principio sobre la base de la religión adquiere sentido la presentación global de la religión dionisíaca. Es un lugar común dar a la religión el sentido de moralidad que, generalmente, hace depender el valor de las acciones de sus consecuencias. Pero en la religión las acciones tienen esencialmente su valor inmediato, un valor sagrado. Obviamente es posible (esto juega un papel importante) tener un valor sagrado en el sentido de utilidad (asimilamos en este momento este valor a una fuerza). Pero el valor sagrado no es menor en su principio, un valor inmediato: sólo tiene significado en el momento de esta transformación donde precisamente pasamos del valor útil al valor último, el valor independiente de cualquier efecto posterior al mismo momento, es en valor estético de fondo. Kant vio la situación del problema, pero sin duda hay una salida patotorio en su afirmación (si no ha visto que su cargo supone en la sentencia previo acuerdo sobre utilidad, contra utilidad). corresponde a su principio, a su origen.
Está en la esencia de la religión oponer a otros actos pecaminosos, precisamente actos prohibidos.
La prohibición religiosa excluye en principio un acto definido, pero al mismo tiempo puede dar valor a lo que excluye. A veces incluso es posible, o incluso prescrito, violar la prohibición, transgredirla. Pero, sobre todo, la prohibición exige el valor, en principio peligroso, de lo que rechaza: a grandes rasgos, este valor es el "fruto prohibido" del primer capítulo del Génesis.
Este valor se encuentra en las fiestas, durante las cuales lo que habitualmente se excluye se permite e incluso se exige la transgresión, durante el tiempo de la fiesta, es precisamente lo que da a la fiesta un aspecto maravilloso, el aspecto divino. Entre los dioses, Dioniso está esencialmente vinculado a la fiesta. Dioniso es el dios de la celebración, el dios de la transgresión religiosa. A Dioniso se le suele presentar como el dios de la vid y la embriaguez. Dioniso es un dios borracho, es el dios cuya esencia divina es la locura. Pero, para empezar, la locura misma es de esencia divina. Divino, es decir, que rechaza el imperio de la razón.
Estamos acostumbrados a asociar la religión con la ley, a asociarla con la razón. Pero si nos atenemos a lo que constituye la base de las religiones en su conjunto, debemos rechazar este principio.
La religión es indudablemente subversiva; distrae de la observación de las leyes. Al menos lo que exige es el exceso, el sacrificio, la celebración, de la cual el éxtasis es la cumbre. (Debo, en una presentación rápida, representar los hechos en su conjunto.)


8. EL MUNDO DIONISIACO



Al querer dar al erotismo religioso una imagen llamativa, me vi obligado a consideraciones extremadamente complejas. La cuestión de la relación entre el erotismo y las religiones es tanto más grave cuanto que las religiones vivas de hoy generalmente se contentan con negarlas o excluirlas. Es banal afirmar que la religión condena el erotismo, cuando esencialmente, en sus orígenes, estaba asociado a la vida religiosa. El erotismo individualizado de nuestras civilizaciones modernas, a causa de este carácter individual, ya no tiene nada que lo una a la religión, salvo la condena final que se opone al sentido religioso del desorden del erotismo. (En rigor, existen vagos vestigios que prestan al cristianismo (este opuesto al menos del cristianismo, que es el satanismo) un interés erótico; pero el satanismo ha perdido su valor actual desde Huysmans, que describió a finales del siglo XIX, en Là-bas. Tan lejos como yo entonces debes saberlo, las supervivencias no son más que comedias organizadas. comercialmente.)

Esta convicción, sin embargo, es parte de la historia de las religiones: figura negativamente, pero figura allí. yo abro aquí un paréntesis, obligado a posponer para otro trabajo el desarrollo al que se vincula mi afirmación (por un inevitable carácter filosófico). En efecto, estoy llegando al momento decisivo de la vida humana. Rechazando el erotismo de la religión, los hombres la redujeron a una moral utilitaria... El erotismo, perdiendo su carácter sagrado, se volvió inmundo...

Faunos y Bacante
Faunos y bacante (según un aguamarina grabada por Harcanville)
(Pierre-François Hugues d'Hancarville publicó 2 libros pornográficos con falso nombre, y falsos dibujos.  Monumens de la vie privée des XII Césars d’apres une suite de pierres et médailles gravées sous leur règne, y, Monumens du culte secret des dames romaines. De estos volúmenes, se realizaron copias modificadas o sea un faq, sobre un faq, probablemente de allí lo recogió Lo Duca, pues en los originales no está la imagen, ni tampoco en el resto de obras que publicó con su nombre)


Por el momento me limitaré a pasar de estas consideraciones generales sobre el culto a Dioniso a una rápida exposición de lo que sabemos de prácticas bastante duraderas (Es al menos un milenio. También es probable que el dionisianismo del siglo VI continuara con costumbres ya muy antiguas. También es posible que el satanismo, al que ya he aludido, esté generalmente vinculado a una persistencia del culto a Dioniso cf. p. 609-610) que dieron al erotismo religioso su forma más digna de atención.
Sin duda, en su esencia misma, desde una existencia puramente mitológica o ritual, es la persistencia de una obsesión. Dioniso era el dios de la transgresión y la celebración. Era al mismo tiempo, como ya he dicho, el dios del éxtasis y de la locura, borrachera, orgía, erotismo, son los aspectos captables de un dios cuyo vértigo en profundidad disuelve los rasgos. Por encima de esta figura ebria, es cierto, discernimos una divinidad agrícola arcaica. En su aspecto más antiguo, esta figura se refiere a preocupaciones materiales y agrarias vinculadas a la vida campesina. Pero muy rápidamente la preocupación del trabajador del campo deja de prevalecer sobre el desorden de la borrachera y la locura. Dioniso no era originalmente un dios del vino... El cultivo de la vid no tenía en Grecia, en el siglo VI, la importancia que adquirió en poco tiempo...

Salón de la villa de los misterios, Pompeya
El salón de la Villa de los Misterios en Pompeya. Escenas dionisiacas. Siglo 1 a.C. ".. las bellas pinturas de la Villa de los Misterios, en Pompeya, nos permiten imaginar la brillantez que alcanzaron las refinadas ceremonias del siglo i de nuestra era."

La locura dionisíaca, es cierto, era en sí misma una locura limitada, que reservaba el interés de sus víctimas: la muerte sólo rara vez era el resultado... El delirio de las Ménades alcanzó el grado en que el desgarro de los niños vivos, de sus propios hijos, parecían la única respuesta a su trastorno. Sin duda no podríamos afirmar que tales excesos fueran realmente introducidos en los ritos. Pero en ausencia de sus hijos, las Ménades delirantes destrozaron y devoraron cabritos, cuyos gritos de agonía poco se diferencian de las lágrimas de los bebés (Yo mismo, cuando era niño, oía, lleno de angustia, las lágrimas de esos niños, cuyas gargantas eran degolladas, delante de casa, por el cuchillo del carnicero.)
Pero si conocemos el desenfreno de las bacanales, No sabemos nada preciso sobre el desarrollo posterior. Otros elementos tuvieron que sumarse. Las imágenes que aparecen en las monedas tracias, nos ayudan a imaginar el desorden que reinaba en el sentido de un deslizamiento hacia la orgía. Estas monedas sólo representan un aspecto arcaico de la bacanal. Las imágenes que aparecen en los vasos de los siglos sucesivos, nos ayudan a ver cuáles eran estos ritos, cuya licencia era la clave del libertinaje. Figuraciones tan tardías también, nos ayudan a captar un desarrollo en el que la violencia inhumana de los orígenes había desaparecido: las hermosas pinturas de la Villa de los Misterios en Pompeya nos permiten imaginar el esplendor que alcanzó en el siglo I de nuestra era de ceremonias refinadas. . Lo que sabemos de la sangrienta represión del año 186 d.C., que Livio relató, proporciona la base para acusaciones dudosas, que sirvieron de base para acciones políticas destinadas a contrarrestar una influencia exótica debilitante. (En Italia, el culto a Dioniso, a pesar del latín Dioniso, del dios Liber, tenía el sentido de una importación oriental.) Las acusaciones de Tácito o las historias de Petronio nos llevan a creer, al menos en parte, la práctica dionisíaca. degeneró en vulgar libertinaje.


Triunfo de priapo
El triunfo de Priapo transportado sobre un carro. Grabado para una piedra de Cornatine Hancarville.
(La fig.50 en los monumentos de la vida privada de los 12 Césares, obviamente el original que maneja Lo Duca es un pseudo Hancarville, que no localizo.)
Pan persiguiendo a Daphins Museum of Fine Arts Boston
Pan. Vasija griega del siglo v. Londres
(No he logrado testear la fecha de entrada en el museo de Boston de la pieza, pero está allí, diga lo que diga el pie de foto de la edición Española)

Por un lado, creemos saber que, en los primeros siglos del Imperio, el favor de lo dionisíaco era tal que se podía ver en él al peligroso competidor del cristianismo. Por otra parte, la existencia tardía de lo dionisíaco más tranquilo, de lo dionisiaco decente, parece mostrar que el miedo a la confusión llevó a los fieles de Dioniso a oponerse a la virulencia de los primeros tiempos.

Spranger 1570, Juicio final , galería Sabauda Turín
Spranger El juicio final (det.) Turin. Como Thierry Bouts y Van der Weiden, Barthalomeus Spranger, con estilo manierista, también utilizó el "Juicio Final" para representar la desnudez
(El detalle de la obra  que nos da en el libro, está girado a la izquierda, es difícil identificarlo)



La era cristiana


1. DE LA CONDENACIÓN CRISTIANA A LA EXALTACIÓN ENFERMA (O DEL CRISTIANISMO AL SATANISMO)

En la historia del erotismo, la religión cristiana jugó este papel: fue su condena. En la medida en que el cristianismo gobernó el mundo, intentó liberarlo del erotismo.
Pero al querer identificar el resultado final, obviamente nos sentimos avergonzados.
El cristianismo era, en cierto sentido, favorable al mundo del trabajo. Valoraba el trabajo a expensas del disfrute. Sin duda, hizo del paraíso el reino de la satisfacción inmediata, además de eterna... Pero lo hizo comenzar por el resultado final de un esfuerzo.
El cristianismo es en cierto sentido un vínculo que hace del resultado futuro del esfuerzo, en primer lugar del esfuerzo del mundo antiguo, el preludio de un mundo del trabajo.

Hemos visto que dentro del propio mundo antiguo, cada vez un poco más, el fin de la religión era la vida más allá de la tumba, dando al resultado final el valor supremo, sustrayéndole este valor al momento. Pero el cristianismo insistió. Dejó el disfrute del momento sólo con un sentimiento de culpa en relación al resultado final. Desde la perspectiva cristiana, el erotismo comprometía, al menos retrasaba el resultado final.

Dieric Bouts juicio final 1450/68 Palais des Beaux-Arts, Lille
Thierry Bouts (1400-1475): El infierno (det.). Museo del Louvre.
(No tengo fecha de la cesión de la obra del Louvre al P.b.a.Lille)
Rogier van der Weyden 1444/50 poliptico del juicio final , Hospicio de Baune
Van der Weyden: El Juicio final (det.) Hospicio de Beaune. Van der Weyden asoció al horror del Juicio Final, los desnudos que Thierry Bouts había situado en el infierno. Spranger, más tarde, obró del mismo modo.
(Todo parece indicar lo contrario, que Bouts se inspiró en Weyden)
Vittore Carpaccio 1502 San Jorge y el Dragón, Iglesia de San Giorgio, Venecia
Carpaccio: San Jorge y el dragón (det.) Venecia, S. Giorgio. Si la Edad Media representó la desnudez, fue asociada al horror. Los desnudos femeninos del flamenco Thierry Bouts no repugnan, pero encarnan el horror de la condenación eterna. En Venecia, un pintor figura también la desnudez, pero para representar los cadáveres de las víctimas del dragón que fue abatido por San Jorge.
 
Pero esta tendencia tuvo su contrapartida; fue a través de la condena que el cristianismo mismo alcanzó un valor candente, y con la condenación obtuvo su equivalente opuesto: el fuego del infierno.
Así surgió el satanismo. El satanismo, siendo la negación del cristianismo, tenía significado en la medida en que el cristianismo parecía verdadero. (Al final sin embargo, la negación del cristianismo coincidió con la búsqueda del olvido.)
El satanismo tuvo un papel especialmente importante hacia finales de la Edad Media y posteriormente, pero su origen le privó de viabilidad. El erotismo estuvo necesariamente ligado a este drama. Inevitablemente, el satanismo, de cuya maldición fue víctima Satanás, a su vez condenó a sus fieles a la desgracia que le azotó. Sin duda, la posibilidad de error influía: el demonio, al parecer, tenía el poder de dar suerte. Pero esa aparición fue, en última instancia, decepcionante. La inquisición acabó con el engaño.
La suerte sin la cual el erotismo inevitablemente desembocaba en su opuesto, la mala suerte, sólo podía buscarse mediante la parcialidad. Pero al ser parcial, el erotismo perdió su grandeza: quedó reducido a una trampa. A la larga, el engaño del erotismo parecía ser su esencia. El erotismo dionisíaco era una afirmación como todo erotismo, en parte sádica, pero en este relativo engaño la afirmación era sesgada (Pero hubo una excepción crucial: Sade. Volveré sobre esto págs. 617-618).


2. LA REAPARICIÓN DEL EROTISMO EN LA PINTURA


La Edad Media dio al erotismo su lugar en la pintura: ¡lo relegó al infierno!
(Vea la representación del infierno en la pintura. El propio Dante relegó el erotismo al infierno. Pero Paolo y Francesca, en el poema de Dante, en lo más profundo del infierno, alcanza el amor sublime.) Los pintores de esta época trabajaron para la Iglesia. Y, para la Iglesia, el erotismo era pecado. El único aspecto en el que la pintura podía introducirlo era en la condenación: sólo las representaciones del infierno, a lo sumo imágenes repugnantes del pecado, permitían dejarle espacio.

Las cosas cambiaron a partir del Renacimiento. Incluso cambiaron en Alemania, especialmente antes del abandono de las formas medievales, cuando los aficionados compraban obras eróticas. En aquellos tiempos, sólo los más ricos tenían los medios para encargar pinturas profanas. El grabado supuso menos gastos. Pero el grabado en sí no estaba al alcance de todos los presupuestos.

Durero 1518 Lucrecia
Durero: Lucrecia. Col. Hanfstaengl. Múnich.
(Altualmente en Alte Pinakothek de Munich)
Durero la muerte de Orfeo
Durero: La muerte de Orfeo, según un cuadro de Mantegna (desaparecido). Kunsthalle, Hamburgo.

Debemos tener en cuenta estos límites. El reflejo de las pasiones que se nos da en estas pinturas o en estos grabados está distorsionado. Estas pinturas, estos grabados no responden del mismo modo que el imaginario de la Edad Media al sentir general del pueblo. Pero la gente, ellos mismos estaban sujetos a la violencia de la pasión: la violencia podría jugar en el mundo enrarecido del que proviene este naciente arte de la obscuridad.
Sin duda, debemos tener en cuenta estos límites. En parte, el reflejo de las pasiones que nos dan la pintura o el grabado está distorsionado. Estas pinturas, estos grabados no transmiten un sentimiento común del mismo modo que la imaginería de la Edad Media. Pero la violencia de la pasión jugó un papel no menor en este arte erótico surgido de la noche del mundo religioso, de este mundo superviviente que, piadosamente, maldijo el trabajo de la carne...

Durero la prostituta y el soldado
Durero: Pareja ( 1.523)

Las obras de Alberto Durero, Lucas Cranach y Baldung Grien todavía responden a esta incertidumbre de la época. Como resultado, su valor erótico es de alguna manera conmovedor. No se impuso en un mundo abierto a la tranquilidad. Son luces parpadeantes e incluso febriles. Es cierto, los grandes sombreros de las damas desnudas de Cranach responden a la obsesión por provocar. Hoy nuestra ligereza es grande y podríamos sentirnos tentados a reírnos de ello... Pero debemos conceder más que un sentimiento de diversión, al hombre que representaba una larga sierra cortando, desde la entrepierna, un desnudo torturado, colgado de los pies.


Cranach el joven 1540 Lucrecia, museo Besançon
Cranach: Muerte de Lucrecia, una de las cinco versiones que pinto el autor. Museo de Besançon.
(A Cranach el joven, o sea el hijo, le conozco 5. Pero a Cranach el viejo, el titular del nombre Cranach,  más de 20 Lucrecias)

Cranach 1531 Amor ladrón de la miel, Galería Borghese
Cranach: Venus y Amor. Galeria Borghese, Roma.

Cranach 1530 La edad de Oro museo de Oslo
Cranach: El Paraíso terrenal Museo Nacional. Oslo
(El error en el pie de foto interpretando el paraíso terrenal con más de 2 personas, es importante)

Cranach el martirio de Simón el Zelote
Cranach: La sierra. Biblioteca Nacional. Est. Paris.  "Pero debemos reconocer algo más que un sentimiento de diversión en el artista que representó a una larga sierra cortando, a partir de la entrepierna, a un ajusticiado desnudo colgado por los pies.... (p. 104)."

Cranach Judith con la cabeza de Holofernes Kunsthistorisches Museum de Viena
Cranach Judith y la cabeza de Holofernes. Gemaldegalerie, Viena.
(La Staatsgalerie de Stuttgart tiene una copia que se diferencia con el de Viena en la pulcritud sobre todo del pintado del pelo)

Baldung Grien 1515 la muerte la mujer y el espejo Kupferstichkabinett, Staatliche Museen de Berlin
Hans Baldung Grien: La mujer y la muerte, 1515. Berlin.

Baldung Grien 1509, vanitas
Hans Baldung Grien: El amor y la muerte (Vanitas). Viena, 1510. "...su componente erótico es de alguna manera, angustioso. No se asienta en un mundo abierto a la complacencia. Se trata de atisbos vacilantes e incluso más o menos febriles. paps 103-104".

Baldung Grien 1513 Aristóteles y Filis
Hans Baldung Grien: La mujer y el filósofo (1515).

Baldung Grien Judith
Hans Baldung Grien: Judith, 1515. Nuremberg.

Baldung Grien Lucrecia
Hans Baldung Grien: Lucrecia, 1520. Francfurt.

Baldung Grien Hércules y Onfale
Hans Baldung Grien: Hercules Omfalos. Col. I. Masson. Escuela de Bellas Artes, Paris

Baldung Grien Adán y Eva
Hans Baldung Grien: Adan Eva. Lugano
(El grueso de la colección Thyssen se trasladó de Lugano a Madrid donde está la pieza actualmente)

Van Orley , Zeus disfrado de Hades yace con Proserpina
Bernard van Orley (1491-1542). Neptuno y la Ninfa. Bruselas
(Atribuida, no tengo datos de la obra, Eduard Funchs en 1909 lo daba en colección privada)

Mabuse , Salmacis y Hermafrodito
Jan Gossaert: Metamorfosis de Salmacis en hermafrodita. Musen Boijmans, Rotterdam

Giulio Romano, Jupiter y Olimpia palacio Te, Mantua
Giulio Romano (1492-1562): Júpiter (como dragón) visita a Olimpia. Fresco, Pavia

Miguel Ángel , estudio Adán y Eva
Miguel Ángel: La pareja. Estudio para Adán y Eva. Museo de Bayona.

Bronzino Flora
Flora y el macho cabrío. Tapiz según Bronzino (1502-1572)1. Pitti, Florencia.

Correggio , Jupiter Io Viena
Correggio (1489-1534) Jupiter e Io Grabado de Francesco Bartulozzi. Biblioteca Nacional, Est. Paris.

Anónimo después de Miguel Angel , Leda y el cisne , National Gallery Londres
Pontormo (1494-1557) (según Miguel Angel): Leda, National Gallery, Londres.

Escuela de Fontainebleau Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas
Escuela de Fontainebleau Gabrielle d'Estrée y su hermana. Museo del Louvre


Desde el primer momento de entrada a este mundo de erotismo lejano, a menudo brutal, nos encontramos ante la horrible armonía del erotismo y el sadismo.
El erotismo y el sadismo de Alberto Durero, no están menos vinculados en sus obras que en las de Cranach o Baldung Grien. Pero es a la muerte a quien vincula el atractivo del erotismo Baldung Grien, y no al dolor, a imagen de una muerte todopoderosa, que nos aterroriza, pero nos arrastra hacia el encantamiento cargado de miedo a la brujería. Un poco más. Más tarde, estas asociaciones desaparecerán: ¡El manierismo liberó a la pintura de ellas!. Pero no fue hasta el siglo XVIII cuando surgió el erotismo seguro de sí mismo, el erotismo libertino.





3. EL MANIERISMO




De toda la pintura erótica, la más seductora es, en mi opinión, la que designa el nombre de Manierismo. Es más, todavía es poco conocida. En Italia, el manierismo provino de Miguel Ángel
(Tremendo error, Miguel Ángel no es manierista). En Francia, la escuela de Fontainebleau lo representó maravillosamente. Sin duda, con excepción de Miguel Ángel (Con excepción de Miguel Ángel y Greco. Pero aquí sólo estoy hablando de manierismo erótico, y por lo que me parece, el erotismo toca lo esencial del manierismo. Por tanto, debo decir aquí en qué medida y Cómo se relaciona Greco con el manierismo. Está vinculado a él de la misma manera que el misticismo de una Santa Ángela de Foligno o de un santo Teresa de Ávila está vinculada al cristianismo exasperado, en el que preocupa del futuro que esencialmente fundó el cristianismo ha dado paso a la preocupación por el momento presente (que dije responde a la violencia, a la intensidad del erotismo), los pintores manieristas son poco apreciados. Generalmente son desconocidos. La escuela de Fontainebleau podría tener otro lugar en la pintura. Y los nombres de Caron (Antoine Caron (Beauvais 1520-París 1598) fue formado en la escuela de Fontainebleau, bajo la dirección del Primaticce. Su pintura está ligada a la manera de Niccolò dell'Abate, pero su locura va mucho más allá del marco de sus maestros y sus inspiraciones), Spranger o Van Haarlem no merecen el olvido en el que más o menos se han hundido. Les encantaba el ángel de lo raro, confiaron en la emoción. El clasicismo los despreciaba... Pero, ¿qué significa la sobriedad, sino el miedo a todo lo que no es duradero, a lo que al menos parece poco probable que dure? Por las mismas razones, el propio Greco dejó de llamar la atención. La mayoría de los manieristas, es cierto, no tenían la violencia de El Greco, pero el erotismo les perjudicó...

Escuela de Fontainebleau
Escuela de Fontainebleau: El baño y la mascara. Col. Privada.

(Sin datos)

François Clouet el joven , Diana en el Baño
Escuela de Fontainebleau: Diana en el baño (det.). Museo de Tours.

Debo señalar también que los pintores, si no menos obsesionados, menos audaces, avanzaron aproximadamente al mismo tiempo por los mismos caminos. Tintoretto fue el maestro de El Greco
(Error, el maestro del Greco fue Tiziano), como Tiziano, prácticamente, fue el maestro de Tintoretto. Pero en parte debido al hecho de que en Italia (y en Venecia en particular) el clasicismo y el hundimiento fueron menos profundos, el manierismo y el erotismo de Tiziano (Error, Tiziano no fue Manierista), o Tintoretto, no molestaban. Mientras que el manierismo de El Greco conmocionó tanto a la España del siglo XVII que el eclipse de uno de los pintores más extraños de Europa duró aproximadamente tres siglos. En Francia, donde los excesos del Greco nunca habrían despertado interés, la obsesión erótica de Poussin, contraria en principio a su clasicismo, aparentemente encontró un vacío... Si se traicionó a sí mismo, fue sobre todo en un boceto no utilizado (La pareja y el voyeur, Museo del Louvre).


A. Caron la masacre del triunvirato
Antoine Caron: Masacre de las Proscripciones romanas. Museo del Louvre

Escuela de Fontainebleau
Escuela de Fontainebleau: Sabina Popea. Ginebra.

Mujer con flor de lis roja
Escuela de Fontainebleau: Mujer con flor de lis roja Col. Marqués de Biencourt, Paris.
(Actualmente en el museo High de Atlanta)

La Recolina
Escuela de Fontainebleau: La Recolina. Col. Conde de Demandox-Desons, Marsella.

Venus llorando la muerte de Adonis , escuela de Fontainebleau , museo del Louvre
Escuela de Fontainebleau: Las lágrimas de Eros. Esta pintura, atribuida durante mucho tiempo a Rosso, es conocida con el título de Venus llorando la muerte de Adonis. Museo de Argel.
(La portada de la 1ª edición Francesa lleva un detalle de esta obra, donde se aprecia a Eros llorando)

Procis y Cefalo , escuela de fontainebleau The Morgan Library Museum
Escuela de Fontainebleau: Procis y Cefalo. Col. Seligmann. Museo de l'Orangerie.
(No he encontrado la pieza en el Museo de l´Orangeríe y si en The Morgan Libray)

Ambrosius Benson (Seguidor) Judith museo Grenoble
Escuela de Fontainebleau: Judith. Col. de Bevlie.
(La pieza está en el museo de arte de Grenoble)

Marte y Venus Petit Palais de Paris 
Escuela de Fontainebleau: Marte y Venus. Petit Palais.

Spranger Hercules y Deyanira Kunsthistorisches Museum Viena
Bartholomeus Spranger: Hércules y Deianira. Kunsthistorisches Museum, Viena.

Jacques Fabien Gautier Agoty anatomía de un ángel
Ejemplo de Manierismo tardío en una plancha anatómica: Gautier d'Agoty: Anatomía (Nancy, 1773). Documento Alain Brieux, París.
(Es la imagen de portada de siguientes ediciones en francés)

Triunfo de Atenea sobre la ignorancia
Bartholomeus Spranger: El triunfo de la Sabiduría. Kunsthistorisches Museum, Viena

Spranger dibujo grabado por Pieter de Jode
Bartholomeus Spranger: Maria Magdalena. Biblioteca Nacional, Est. París

Daniele da Volterra Degollación del Bautista Galería Sabauda de Turín
Daniele Ricciardelli (de Volterra, 1509-1566) San Juan Bautista. Galeria Real, Turin.

Cornelis van Haarlem Venus y Adonis 1603
Cornelius van Haarlem: Venus y Adonis, Gemaldegalerie. Brunswick.
(La pieza está en el museo nacional de Estocolmo, no está en Berlín)

Jacoopo Zucchi 1589 Psique descubre a Eros dormido galería Borghese
Jacopo Succhi (1541-1589): Psique sorprende a Amor. Galeria Borghese, Roma

Copia Adrian van der Werff Lot y sus Hijas
Adrian van der Werff: Lot y sus Hijas. Gemäldegalerie, Dresde
(En 1945 la obra fue destruida, hay una copia en el Palacio Łazienki en Varsovia,  ¿de su hermano Pieter?)

Adrian van der Werff: Lot y sus hijas. Hermitage
Adrian van der Werff: Lot y sus hijas. Ermitage, Leningrado.

¿Grabado? de la ninfa de Fontainebleau
Escuela de Fontainebleau: La fuente. Col. Privada.
(Sin datos, la imagen parece reproducir un grabado)

Cornelis van Haarlem 1591 La masacre de los inocentes museo Mauritshuis La Haya
Cornelius van Haarlem: La muerte de las inocentes (1591) La Haya

Cornelisz Van Haarlem 1592 Anton Ulrich Museum Braunschweig
Cornelius van Haarlem: El diluvio, Gemaldegalerie. Brunswick.

Tiziano 1523/26  la bacanal de los Andrios museo del Prado
Tiziano Ariadna dormida en La Bacanal, Raramente ha sido observada la curiosa actitud del niño. Museo del Prado, Madrid.

Tiziano 1538 Venus de Urbino, Uffizi
Tiziano: Venus. Uffizi, Florencia. Señalemos que se trata del modelo (ideal) de la Olimpia de Manet.
(Manet no solo estudió la Venús de Urbino, copió la Venus de Urbino)

Tiziano 1570 Baco despertando a Ariadna Viena
Tiziano. Ninfa y pastor (o La tercera mano). Gemaldegalerie, Viena.

Antoine Caron La apoteosis de Semele
Antoine Caron: La apoteosis de Semele. Col. Ehrmenn, Paris. El Louvre sólo posee una mala copia.
(La obra que nos da, no está en el Louvre, no tengo datos, Antoine Caron: La apoteosis de Semele Musee des Arts Decoratifs, Saumur, y se supone la original, y más, sotheby's, hace poco subastó otra apoteosis de Semele )

Tiziano Júpiter Antiope  museo del Louvre
Tiziano Júpiter Antiope (det) Museo del Louvre

Tiziano 1545 Pietro Aretino  palacio Pitti
Tiziano: El Aretino, Pitti, Florencia.

Tiziano 1530, Retrato de Alfonso de Ávalos en alegoría de la vida matrimonial , Louvre
Tiziano: El pintor y su mujer Cecila (1589), Museo del Louvre
(Tiziano murió en 1587 el pie de foto no tiene ningún sentido)

Tintoretto 1550, Vulcano descubriendo a Venus con Marte , Munich.
Tintoretto: Vulcano sorprendiendo a Marte y Venus. Múnich.

Tintoretto: Judith y Holofernes. Museo del Prado
Tintoretto: Judith y Holofernes. Museo del Prado, Madrid.

Tintoretto el rescate de Arsinoe , Dresde
Tintoretto: El Salvamento. Gemäldegalerie. Dresde

Jan Sadler sobre dibujo de Theodore Bernard la humanidad antes del Diluvio
Theodore Bernard (1534-1592) Sicut autem erat in diehus Noe... (Grabado por Jan Sadler). Biblioteca Nacional. Paris.

Jan Vermer 1656 La alcahueta , Staatliche Kunstsammlungen Dresden
Vermeer de Delft: Los enamorados. Gemäldegalerie, Dresde

La pareja y el voyeur, Museo del Louvre
Poussin: La pareja y el mirón. Museo del Louvre.

Poussin: Hermafrodita (grabado por Bernard Picart, hijo)
Poussin: Hermafrodita (grabado por Bernard Picart, hijo). Biblioteca Nacional, Paris. La obsesión erótica de Poussin, contraria en principio a su clasicismo, aparentemente encontró el vacío... si se traicionó, lo hizo, sobre todo, en un esbozo inutilizado (Pág. 163.1

Rembrandt: José y la mujer de Putifar (1634)
Rembrandt: José y la mujer de Putifar (1634). Biblioteca Nacional, Est. Paris.

Rembrandt la alcoba
Rembrandt: La alcoba (1637). Biblioteca Nacional, Est. Paris.

Rembrandt: Júpiter y Antíope
Rembrandt: Júpiter y Antíope. Biblioteca Nacional. Est. París.

Rembrandt: el monje
Rembrandt: El monje. Biblioteca Nacional. Est. Paris.

Rembrandt mujer orinando
Rembrandt: La mujer oculta (1631). Biblioteca Nacional. Est. Paris.

Rubens 1617/18  cabeza de Medusa  Viena
Rubens: Medusa, Gemäldegalerie. Viena.








4. EL LIBERTINO SIGLO XVIII Y EL MARQUÉS DE SADE


Con la Francia libertina del siglo XVIII se produjo un cambio radical. El erotismo del siglo XVI fue intenso. En Antoine Caron, esto podría ir de la mano de un sadismo delirante.

El erotismo de Boucher se inclinaba hacia la ligereza. La ligereza sólo podría haber estado ahí para abrir el camino a la pesadez... La risa a veces levanta el telón de una masacre. Pero el erotismo de esta época no sabía nada de los horrores de los que era preludio.
Boucher nunca tuvo que encontrarse con Sade. Lo que sea que fuera, es verdad, estos excesos de horrores, que a lo largo de toda su vida nunca dejaron de obsesionarlo y de los cuales sus libros son la feroz historia, Sade sabia reír (Filosofía en el Boudoir es un libro agradable: vincula el horror con el chiste). Sabemos, sin embargo, que cuando lo trasladaron de estancia de la prisión de Madelonnettes a la de Picpus, y que sin la reacción termidoriana, habría
terminado en el patíbulo, la visión de aquellos ante sus ojos, a los que la revolución hizo que les cortaran cabezas (La guillotina había sido instalada en el jardín de la prisión), lo agotó... Pero la vida de el propio Sade que pasó treinta años de su vida en prisión, y que llenó esta soledad de sueños multiplicados: con gritos terribles y cuerpos ensangrentados. El propio Sade, soportando esta vida, imaginando lo intolerable. En su agitación hubo el equivalente de una explosión que lo desgarró, y que lo asfixió.

Rubens: El rapto de las hijas de Leucipo. Pinacoteca de Munich.
Rubens: El rapto de las hijas de Leucipo. Pinacoteca de Munich.

Rubens 1538 Los horrores de la guerra , original Palacio Pitti
Rubens: Los horrores de la guerra (esbozo). Col. Chevrier.
(No encuentro datos, ni la situación del esbozo de la obra)

Jacques-Firmin Beauvarlet sobre obra de Pierre-Antoine Baudouin el amor a prueba
Boucher: Escena pastoril galante. Pintura encargada por Luis XV
(No es de Boucher, sino de su yerno Baudouin, y los títulos están cruzados con la siguiente)

¿Boucher? escena pastoril
Boucher: El amor a prueba.
(En el libro de Eduard Fuchs Geschichte der erotischen Kunst, el pie de foto de donde tomaron el texto dice, Escena pastoril de galanteo. Según un cuadro de Boucher en nombre de Luis XV pintado para el tocador de la marquesa de Pompadour. siglo XVIII. Sin más datos)

Fussli a corazón abierto
Johann Heinrich Füssli (1741-1825): A corazón abierto... Biblioteca Nacional, París.  Cf. The drawning of Henry Füssli. Nueva York, 1949.

Fussli las brujas
Fussli las brujas, Grabado por Baratier. 1813. Biblioteca Nacional, Est. Paris

Fussli 1781 la pesadilla Detroit Institute
Fussli. La pesadilla, Grabado por Laurede. Biblioteca Nacional. Est. Paris.

Goya 1810 el tiempo , Lille
Goya: Las viejas, museo de Lille





5. GOYA



El problema que abrió la tristeza solitaria de Sade, no puede resolverse en un esfuerzo agotador que sólo incluya palabras. Sólo el humor responde cada vez que se plantea la pregunta fundamental sobre la vida humana. Sólo el movimiento de la sangre responde a la posibilidad de superar el horror. Cada vez que la respuesta se da en el cambio de humor: sólo significa el cambio de humor. En rigor, podría haber extraído del lenguaje de Sade un movimiento de violencia (pero los últimos años de Sade hacen pensar que a medida que se acercaba a la muerte, prevalecía un cansancio siniestro).
(Ver Erotismo.)
No hay una manera de pensar justificable opuesta a otra injustificable, sino dos estados nerviosos contradictorios que en última instancia solo corresponden con los tónicos y los calmantes.
La pregunta sigue atormentándonos dentro de nosotros. Sólo queda una posibilidad: contrastar el ejemplo de la furia con el del horror deprimido.

Goya 1795 la maja desnuda museo del Prado
Goya la maja desnuda, Museo del Prado Madrid

Goya el amor y la muerte.
Goya. El amor y la muerte. Biblioteca Nacional, Est. Paris.

Goya, Tántalo
Goya Tántalo (Los Caprichos-1). Biblioteca Nacional, Est. Paris.

Goya La que mal marida nunca le falte que diga
Goya: Extravagancia matrimonial, Biblioteca Nacional, Est. Paris

Goya: Los picaos , Academia Bellas artes de San Fernando
Goya: Los flagelantes. Academia de San Fernando. Madrid.

Goya Los caníbales museo Besancon
Goya. Los caníbales (I). Museo de Besançon

Goya Los caníbales museo Besancon
Goya. Los caníbales (II). Museo de Besançon

Anónimo seguidor de Goya la degollación museo del Prado
Goya: La degollación Colección Villagonzalo.
(Desde 1912 en el museo del Prado)

¿Arcimbolo cabeza de Herodes?
Arcinboldi: Retrato de Herodes. Col. Cardazzo, Venecia Pintura que perteneció a los Liechtenstein, en la epoca en la que el principe Karl (1563 1627) era virrey de Bohemia.
(No logré datos sobre la imagen que nos da. Con el título que proponen, hay una obra de Arcimboldo cabeza de Herodes muy distinta)


Sade y Goya vivieron aproximadamente en la misma época
(Goya nació seis años después que Sade en España, murió en Francia, catorce años después que la sordera total golpease a Goya en 1792, en Burdeos). Sade, encerrado en varias prisiones, a veces al borde de la furia; Goya, el sordo, durante treinta y seis años, encerrado en la prisión de la sordera absoluta. La Revolución Francesa despertó la esperanza en ambos: sentían un horror enfermizo por los regímenes basados en la religión. Pero sobre todo, lo que  les une, es el miedo al dolor excesivo. Goya no asoció, como Sade, el dolor con el placer. Sin embargo, su temor a la muerte y al dolor tenía en él la violencia convulsiva que lo relaciona con el erotismo. Pero el erotismo es en cierto sentido el resultado infame de la escapada del horror.
Goya quedó aislado por su sordera, que lo encerró, sin que sea humanamente posible decir, de Goya o Sade, a quién el destino encerró más duramente. Que Sade en su aberración conservó sentimientos de humanidad, no está en duda. Por su parte, Goya, en sus grabados, sus dibujos, sus pinturas, logró (sin romper, es cierto, las leyes) la aberración más completa (también podría ser que Sade, en su conjunto, se mantuviera dentro de los límites del leyes").
(Sin embargo, no decidió contentarse con la imaginación, con la historia, sólo en prisión y tarde. Actualmente, el asunto de Marsella, que sin duda lo llevó a una detención interminable, no tendría consecuencias tan graves)


6. GILLES DE RAIS Y ERZSÉBET BÁTHORY

Sade conocía a Gilles de Rais y apreciaba su crueldad. Lo más destacable es esta dureza: "Rodeaba con sus brazos a los niños que yacían muertos, los besó... y esos que tenía las cabezas más bellas y los miembros más bellos, él los daba a contemplar, y cruelmente les hizo abrir sus cuerpos y se deleitan ante la vista de sus órganos interiores"
Estas palabras finalmente me quitan la posibilidad de no temblar: "Y muchas veces... cuando los niños morían, se sentó sobre sus vientres y se complació en verlos así morir y se rió de ello con los dichos Corrillaut y Henriet..." (sus sirvientes). Al final el Señor de Rais quien, para entusiasmarse al límite, se emborrachaba, y caía con su peso. Los  criados limpiaban la habitación, lavaban la sangre..., y mientras su señor estaba durmiendo, se habían encargado de quemar la ropa una a una, queriendo, decían, evitar "el mal hedor".
(CE, Juicio de Gilles de Rais .)

Gericault Leda
Géricault: Leda (I).

Gericault Leda
Géricault: Leda (II).
(Obviamente son borradores rápidos para sus: leda, leda)

Prudhon Frosine y Melidoro
P.-P. Prudhon: Frontispicio de Frosina y Melidoro, en las Obras de P. J. Bernard, 1747. Aguafuerte (1758-1823) acabado al buril por Roger.

Lacoste (Vaucluse): el castillo del Marqués de SadeMachecoul: el castillo de Gilles de Rais.


Si hubiera sabido de la existencia de Erzsébet Báthory, sin duda, Sade habría tenido la peor exaltación. Lo que sabía sobre Isabel de Baviera lo exaltó, Erzsébet Báthory habría sacado de él un aullido de bestia salvaje. Hablo de ello en este libro: y no puedo hacerlo sino bajo el signo de las lágrimas. Es la conciencia, en contraposición a la compostura delirante y fría que evoca el
nombre de Erzsébet Báthory, ordenan estas desoladoras frases. No se trata de remordimientos, ni se trata, como en el pensamiento de Sade, de la tormenta del deseo. Se trata de abrir la conciencia a la representación de lo que realmente es el hombre. Esta representación, que el cristianismo rehuyó. En general, sin duda, los hombres siempre deben rehuir, pero la conciencia humana, con orgullo y humildad, con pasión, pero con temblor, debe abrirse al horror que está en la cima. La lectura fácil actual de las obras de Sade, no ha cambiado el número de crímenes, ni siquiera el de los crímenes sádicos, ¡pero abre la naturaleza humana en su totalidad a la conciencia de sí misma!.



7. LA EVOLUCIÓN DEL MUNDO MODERNO



Lo sabemos, no tenemos otra salida que la conciencia. Este libro, para el autor, tiene un solo significado: ¡abre a la autoconciencia!


La época que siguió a Sade y Goya perdió estos aspectos abruptos. Hubo un pico que nadie ha subido desde entonces. Sin embargo, sería prematuro decir que, en última instancia, la naturaleza humana se suaviza. Las guerras no han dado pruebas de ello... No es menos cierto que, desde Gilles de Rais, que no afirmó sus principios, hasta el Marqués de Sade que, afirmándolos, no los puso realmente en práctica, vemos disminuir la violencia. Gilles de Rais, en sus fortalezas, torturó y mató a decenas de niños, tal vez cientos... Un poco más de un siglo después, al abrigo de los muros de sus castillos, una gran dama, Erzsébet Báthory, ejecutó, en Hungría, a un jóvenes sirvientas, y más tarde, jóvenes de la nobleza. Lo hizo con infinita crueldad... El siglo XIX en principio tuvo menos violencia. Es cierto que las guerras del siglo XX dieron la impresión de un aumento de violencia desenfrenada. Pero por inmenso que fuera su horror, ¡este arrebato fue mesurado, fue la perfecta ignominia en la disciplina!.
La creciente crueldad de la guerra y la asfixia de la disciplina han reducido la proporción de la infame distensión y alivio, que en las guerras pasadas dio al vencedor. En sentido contrario, a las hecatombes se añadió el horror podrido, el horror estancado de los campos de concentración. El horror adquirió deliberadamente el significado de depresión: las guerras de nuestro siglo han mecanizado la guerra, la guerra se ha vuelto senil. El mundo finalmente cede a la razón. E incluso en la guerra el trabajo se convierte en su principio, en su ley fundamental.

Copia del retrato de Erzsébet Báthory y su castillo
Erzsébet Báthory y su castillo.


Pero a medida que evita la violencia, gana a través de la conciencia lo que pierde a través de la brutalidad ciega. Esta nueva orientación, la pintura en particular, va convirtiéndose poco a poco en un fiel reflejo de ella. La pintura escapa al estancamiento idealista. Incluso a través de estas libertades que se toma frente a la precisión, frente al mundo real, es sobre todo el idealismo lo que quiere arruinar. Puede ser que en cierto sentido el erotismo vaya al encuentro del trabajo. Pero de ninguna manera esta oposición es vital. Nada de lo que amenaza a los hombres hoy es el disfrute material.

Ingrés 1811 Thetis rogando a Júpiter
Ingrés: Júpiter y Thetis (detalle). Aix.

El disfrute material, es en principio contrario al crecimiento de la riqueza. Pero el aumento de la riqueza, es al menos en parte, contrario al disfrute que tenemos derecho a esperar de ella. El aumento de la riqueza conduce a una sobreproducción para la cual la guerra es la única solución. No digo que el erotismo sea el único remedio para la amenaza de la pobreza, ligada al aumento irrazonable de la riqueza. Está lejos de serlo. Pero sin el cálculo de las distintas posibilidades de consumo opuestas a la guerra, y de las cuales el disfrute erótico, el consumo de energía en el momento es el tipo, no podemos encontrar una solución basada en la razón.


Delacroix 1825 Female nude Louvre
Delacroix: Mujer echada. Museo del Louvre.

Delacroix 1827 Muerte de Sardanápalo. Museo del Louvre
Delacroix: Muerte de Sardanápalo. Museo del Louvre

Detalle de la muerte de Sardanápalo
(O la imagen que da es un montaje fotográfico, o es una imagen de un estudio preliminar del que no tengo datos, en el libro da otro detalle más que si es correcto, pero este no)

Cezanne La orgía colección privada
Cézanne : La orgía ( 1864- 1868 ) . Col. particular, Paris

Cezanne una moderna Olimpia museo de Orsay
Cézanne Una moderna Olimpia. (1872-1873) Louvre. La obra pertenece a la época veronesa del pintor. Cf. Maurice Ravnal: Cézanne, Skira, 1954.
(Actualmente en el museo de Orsay)




8. DELACROIX, MANET, DEGAS, GUSTAVE MOREAU Y LOS SURREALISTAS

La pintura, a partir de entonces, tuvo la sensación de una posibilidad abierta que iba, en cierto sentido, más allá de la literatura. No de la obra de Sade, sino que Sade era, en primer lugar poco conocido...: sólo los privilegiados podían leer los ejemplares raros en circulación.

Aunque en general se mantuvo fiel a los principios de la pintura idealista, Delacroix se inclinó hacia una nueva pintura y, en el plano del erotismo, vinculó su pintura a la representación de la muerte.
El primero Manet, que se apartó decididamente de los principios de la pintura convencional, representando lo que veía y no lo que debería haber visto. Su elección lo comprometió, además, en el camino de una visión cruda, una visión brutal, que el hábito recibido no había desvirtuado. Los desnudos de Manet tienen una franqueza que no queda velada por la vestimenta de la costumbre, que deprime, ni de la convención, que suprime. Lo mismo ocurre con las chicas de burdeles, como Degas en sus monotipos quería afirmar la incongruencia de las mismas... (El joven Cézanne está imbuido de la misma tendencia: su Olympia quería oponerse a la de Manet por una acusada incongruencia, pero que, en definitiva, todo, no fue más convincente que el de Manet (que encontró más verdad, más extrañeza, para responder a la intensidad de la atracción sexual).

Evidentemente, las pinturas de Gustave Moreau van en el sentido opuesto establecido. Todo en ellas es convencional. Lo que queda es que la violencia es contrario a la convención: la violencia de Delacroix fue tan grande que la convención en sus pinturas velaba mal las formas que respondían al principio del idealismo. No era la violencia, fue la perversión, la obsesión sexual, lo que vinculó las figuras de Gustave Moreau con la angustiosa desnudez del erotismo....

Degas dibujo para la edición Casa Tellier
Degas: La casa Tellier. Biblioteca Nacional. Est. Paris.


Debo hablar ahora, finalmente, de la pintura surrealista, que representa, en definitiva, el manierismo actual. ¿Manierismo? Esta palabra en la mente de quienes la usan ya no tiene el significado de despojo. Sólo lo uso en el sentido de que traduce la violencia tensa sin la cual no podríamos liberarnos de las convenciones. Me gustaría utilizarlo para expresar la violencia de Delacroix o la de Manet, la fiebre de Gustave Moreau. Lo uso para enfatizar la oposición de un clasicismo, que persigue verdades inmutables:


Degas dibujo para la edición Casa Tellier
Degas: La casa Tellier. Monotipos preparados para la edicion de la obra de Maupassant, realizada por Ambroise Vollard.

El manierismo es la búsqueda de lo febril.

Es cierto que esta investigación puede servir de pretexto si es necesario, enfermizo en sí mismo, para llamar la atención; tal es el caso de un
hombre que quiso engañar con el erotismo, olvidando su peligrosa verdad... (Me refiero a Salvador Dalí, cuyo cuadro alguna vez me pareció ardiente y del que hoy veo poco más que un artificio. Pero creo que el propio pintor se dejó engañar por la extrañeza, risible a la par que ardiente, de sus propios artificios)(La nota del propio Bataille seguramente se refiere a la obra el juego lúgubre, 1929 en la fundación Dalí en Figueras , Bataille le pidió permiso para publicar una fotografía de la obra, y Dalí se la negó encuadrándose en el clan de André Bretón)
Nadie reserva hoy la palabra surrealismo, para la escuela que quisiera con este nombre, reivindicar a André Breton. Sin embargo, preferí hablar de manierismo; Quiero marcar la unidad fundamental de las pinturas cuya obsesión es traducir la fiebre: fiebre, deseo, pasión ardiente. No quiero tener en cuenta el artificio que sugiere la palabra; si la palabra está ligada al deseo, está en la cabeza de quienes quieren énfasis. El rasgo esencial de los pintores de los que hablo es odiar las convenciones. Sólo esto les hacía amar el calor del erotismo, hablo del calor irrespirable que desprende el erotismo... En esencia, el cuadro del que hablo está hirviendo, vive... arde... No puedo hablar de ella, con la frialdad que requieren los juicios, y las clasificaciones...

Toulouse Lautrec las amigas col.privada
Toulouse-Lautrec: Abandono. Col. Prof. Schintz. Zürich.

Toulouse Lautrec 1894 dos amigas Albi
Toulouse-Lautrec: Las dos amigas. Museo de Albi.

Gustave Moreau Salomé bailando ante herodes
Gustave Moreau Salomé tatuada, Museo Gustave Moreau, Paris

Gustave Moreau. Júpiter y Semele
Gustave Moreau. Júpiter y Semele (1896), Museo Gustave Moreau, Paris

Gustave Moreau Salomé museo del Louvre
Gustave Moreau. La Aparición

Gustave Moreau Dalila
Gustave Moreau. Dalila Col. Robert Lebel, París,
(Imagen sin datos más allá del pie de foto)

Van Gogh 1887 desnudo femenino Philadelphia Barnes foundation
Van Gogh: Desnudo

Renoir. Frontispicio para las Páginas, de Mallarme (1891).
Renoir Frontispicio para las páginas de Mallarme (1891)

Odilon Redón 1887 El corazón tiene sus razones
Odilon Redon. El corazón tiene razones que la razón ignora. Petit Palais. Paris.

Picasso - Júpiter  seduciendo a Antíope , suite Vollard
Pablo Ruiz Picasso: Fauno descubriendo a una ninfa (1930-1936). Aguafuerte para la suite Vollard, 1937.

Matisse 1948 Florilege des amours de Ronsard
Matisse: Pareja. Biblioteca Nacional, París.



III

Para concluir


1. PERSONAJES FASCINANTES



En los dos capítulos anteriores quise hacer visible el paso del erotismo inconmensurable al erotismo consciente.

¿Significaría un declive el paso de la violencia desatada de la guerra a la tragedia que representa?
Desde el punto de vista humano ¿Tendría la guerra el interés humano de una tragedia? Al final la pregunta es desgarradora.
El primer movimiento es descartar el interés de la comedia...

Un sentimiento de decadencia nos deprime, si oponemos el desenfreno desmedido, la ausencia de miedo, con cálculo. Sin embargo, sabemos que no accedemos rápidamente a la riqueza de las posibilidades. Como la venganza, este plato que se come frío: el conocimiento, deslumbrado, pero claro, de nuestros recursos, quiere el apaciguamiento de la violencia, la relativa frialdad de las pasiones. Los hombres sólo alcanzan sus posibilidades en dos etapas. El primero es el de su liberación, pero el segundo es el de la conciencia. Debemos evaluar lo que perdemos en la conciencia, pero debemos, desde el principio, darnos cuenta de que en la medida de esta humanidad que nos encierra, la claridad de la conciencia significa enfriamiento. Vinculado a la conciencia, medimos el inevitable declive... Este principio no es menos cierto: No podemos diferenciar entre humanos y conciencia...

Picasso 1969, Maja y Picador
Picasso: Picador y muchacha. Galería Louise Leiris.

Picasso 1960 La mujer y el picador.
Picasso: La Pareja Galeria Louise Leiris.
Pablo Ruiz Picasso nace en Málaga en 1881. En 1901 se instala en Francia,... (Georges Ribemont-Dessaignes ha escrito de él: "Nada de lo que se dice de Picasso es exacto".) Diremos, sin embargo, que Gómez de la Serna lo ha designado con el nombre de "El Torero de la pintura". De hecho, vivió siempre desde su infancia en el ambiente de las corridas de toros. (Cf. Roland Penrore, Picasso, su vida y su obra. Londres, 1958) y éstas, todavía hoy, en 1960, ocupan un lugar preferente en su vida... (como lo muestran sus dibujos y la reciente película de Jean Desvilles, Picasso, romancero del picador).



Lo que no es consciente no es humano.



Debemos dejar espacio para esta necesidad primaria.
Sólo podemos ser, sólo podemos vivir humanamente a través de las vicisitudes del tiempo: sólo la totalidad del tiempo compone y completa la vida humana. La conciencia en el origen es frágil, por la violencia de las pasiones; Ella emerge un poco más tarde debido a su calma. No podemos despreciar la violencia, no podemos reírnos de la calma del momento.

¿Podría aparecer en un solo instante el significado de un momento concreto? No hace falta insistir: sólo queda claro la sucesión de momentos. Un momento sólo tiene significado en relación con todos los momentos. Cada vez somos sólo fragmentos carentes de significado si no los relacionamos con otros fragmentos. ¿Cómo podríamos referirnos al todo completo?
Lo único que puedo hacer actualmente, es añadir una nueva vista, y si es posible la vista final, a todas las que he propuesto.
Me hundiré en un todo cuya cohesión podría aparecer al final...
El principio de este movimiento es la imposibilidad de una conciencia clara a la que sólo se le da conciencia inmediata.

Propongo que mi reflexión se detenga en figuras más o menos contemporáneas, que sólo la fotografía me presentó. Los dos personajes en cuestión tenían poca conciencia de los momentos que vivieron. El primero es un santón vudú. El segundo es una víctima de tortura china, cuya tortura obviamente no podría haber tenido otro fin que la muerte...

El juego que me propongo es representar, para mí, cuidadosamente, lo que estaban viviendo en el momento en que la lente fijó su imagen en el cristal o en la película.

Max Ernst, nacido en 1891, en Brühl, Renania, empieza a pintar antes de la guerra. Participa, desde el armisticio, en el movimiento Dadá, nacido hacia 1916 en Zúrich. Expone desde 1920 en Paris, donde se instala en 1922. Participa en la creación del Movimiento Surrealista en 1924. Vive en Francia y, en 1941, tras muchas dificultades, deja este país para trasladarse a Estados Unidos, donde permanece hasta 1949. En 1946 se casa con la americana Dorothea Tanning, también pintora. En 1954 obtiene el gran premio de la Bienal de Venecia, que representa, al mismo tiempo, su consagración y su exclusión del grupo surrealista (que poco a poco se fue desmembrando, a causa de la exclusión de los que continúan siendo símbolos del surrealismo).
Cf. Max Ernst, Beyond Painting (...), Nueva York, 1948. En esta obra figura (págs. 195-204) una bibliografía de Bernard Karpel. Max Ernst (catálogo realizado al cuidado de Gabriel Vienne. Prefacio de Jean Cassou. Nota biográfica de M. E.), París, 1959. (Catálogo de la exposición retrospectiva de 1959.) Véase asimismo: Patrick Walderg, Max Enist, J. J. Pau- veit, París, 1958. Jean Desvilles. Une semaine de bonté ou les sept éléments capitaux (1961), película basada en la novela de Max Ernst. Diccionario de sexología, J. J. Pauvert, París, 1962.


Max Ernst: 1941 Las hijas de Lot
Max Ernst: Las hijas de Lot. Col. Mrs. Doris Starrel, Los Angeles.
(Fuera del pie de foto no doy con ningún dato de la obra)

Max Ernst 1957, Mesalina niña
Max Ernst: Mesalina, niña. C. Patrick Waldberg. Max Ernst, J. J. Pauvert, Paris, 1958.
(Subastada en Sothebys 2020)

André Masson masacre museo reina sofia
André Masson: Masacre (1933).
André Masson nació en Ile de France en 1896, en Balagny. Al principio, estudió pintura en la Academia Real de Bruselas, luego en la Escuela de Bellas Artes de París. Tomó parte en la guerra como soldado de infantería. "De esta experiencia regresa muy afectado, tanto física como psiquicamente. Los primeros dibujos y acuarelas eróticas de Masson están realizados inmediatamente después de la guerra, y son la libre expresión de ese amor por la vida que... subyace en todas sus obras." El grandioso erotismo de André Masson tiene grandes afinidades con William Blake. Masson es un insistente admirador de Sade. Bajo el significativo título de Tierra erótica, Masson realizó en 1948 una exposición de dibujos en la Galería Vendôme. Ciertamente, Masson es uno de los pintores que mejor ha expresado los profundos y desgarradores valores religiosos del erotismo.
Cf. "Elément pour une biographie», de Michel Leiris, en André Masson, obra colectiva de los amigos del pintor, publicada el 15 de abril de 1940.
Cf. también: Pascal Pia, André Masson, N.R.F., 1930 y Michel Leiris y Georges Limbour. André Masson y su obra, Ginebra, 1947.

André Masson
André Masson
(Sin datos)

Andre Masson
Andre Masson. Sillón para Paulina Borghese.
(Sin datos)

André Masson la fiesta.
André Masson: La Fiesta. Galeria Louise Leiris.
(Sin datos)

André Masson: Mantis religiosa
André Masson: Mantis religiosa. Galeria Louise Leiris.
(Sin datos)

Paul delvaux los nudos rosas 1937 Koninklijk Museum Amberes
Paul Delvaux: Los nudos rosas (1936). Col. Claude Spaak, París.

Paul Delvaux: La ciudad lunar
Paul Delvaux: La ciudad lunar (1944). Col. Alex Salkin, New York.
(Sin datos)
Paul Delvaux nace en 1897. en Antheit, Belgica. Después de un breve periodo, evoluciona paralelamente al surrealismo sin por ello integrarse en él, Entre 1939 1944, realiza dos viajes a Italia que le sugieren nuevas experiencias de perspectiva y color. En 1945, Henri Slorck rueda una película sobre la obra de Paul Del vaux, a partir de un guión de Rene Micha, y con comentarios de Paul Eluard.
Cf.Henri Storck. Le monde de Paul Delvaux (pelicula. 1945), Claude Spaak. Paul Delvaux. en francés y flamenco Amberes 1943 (Paul Eluard), Paul Delvaux. Rene Drouin ed., Paris, 1948


Paul Delvaux el tren nocturno
Paul Delvaux. El tren nocturno (1947).
Dicen Museo de Toyama Japón, pero no he logrado comprobarlo

Rene Magritte el carnaval del sabio
René Magritte: El carnaval del sabio (1947). Col. Robert de Keyn, Bruselas.
(Sin datos, solo el pie de foto)
Rene Magritte nace en Lessines, Bélgica, en 1898. Junto con algunos amigos belgas, se ad hiere en 1926 al Movimiento Surrealista que, en sus inicios, expresa el sentido profundo de su pintura: la poesía. Si su erotismo es soberano, lo es en la medida en que es poesía. El erotismo no puede revelarse enteramente sin la poesía.

Rene Magritte , Olimpia 1947 museo R. Magritte Bruselas
Magritte: Olympia (1947).

Hans Bellmer dibujo , dibujo2
Cf. Anatomie de l'Image, Le Terrain Vague, 1957. Cf. H. Bellmer, Les yeux de la poupée, ilustrado con textos de Paul Eluard, obra compuesta entre 1936 y 1938, completada y publicada en París, en 1949. H. B. Bellmer, 25 reproductions 1939-1950, París, 1950. Cf. Dictionnaire de sexologie, J.J. Pauvert, París, 1962.
La noche brilla a su manera, de los ojos al corazón. La noche anula lo sensible, el único espacio puro. Paul Eluard


Hans Bellmer , para Les Jeux de la Poupée, 1934
Hans Bellmer, Muñeca

Balthus, 1934  la lección de guitarra colección privada
Balthus: La lección de guitarra (1934).
Balthus (sobrenombre de Balthazar Klossowski) nació en París, en 1908. Su primera exposición, en 1939, le hizo muy conocido. Movilizado en 1939. fue herido en los primeros días de la guerra, en Alsacia. Las pinturas de Balthus son extrañas, y aunque su autor figure entre los pintores más modernos, nada le distingue de los pintores tradicionales. Recientemente, Balthus ha sido nombrado director de la Villa Mediéis de Roma.
(En 1961, Es villa Médici, error de imprenta suponemos)

Balthus, La habitación 1952
Balthus: La habitacion (1952-1954). Galeria Henriette Gomes, Paris.

Balthus , el sueño
Balthus: El sueño (1955-1956). Galería Henriette Gomès. Paris.

Leonor Fini, el ángel de la anatomía (Litografía)
Leonor Fini: El ángel de la anatomía (1950) (Primer estado del cuadro).

Leonor Fini Amistad (Litografía)
Léonor Fini: La amistad (1957).
C. Ornella Volta: Le vampire, la mort, le sang, la peur. B.I.E., n. 8. J.J. Pauvert, Paris, 1962. Igualmente: Léonor Fini et son oeuvre, de Marcel Brion. J.J. Pauvert, París, 1955. Leonor Fini nació de padre argentino y madre triestina. Sus ascendientes son españoles, venecianos, alemanes y venecianos. Al respecto de Léonor Fini, Jean Genet escribió (Lettre à Leonor Fini, Paris, 1950): ¿Me apasionaría tanto por una obra si no hubiera descubierto en ella, y desde su formación, no aquello hacia lo que me encamino y que sólo a mi me afectara sino esos mismos elementos desesperados esparcidos a través de los fastos mortuorios?.

Leonor Fini la alcoba 1941
Leonor Fini: La habitación (1941)
(Sin datos)

Francis Bacon 1953 dos figuras colección privada
Francis Bacon. La habitación. Hanover Gallery, Londres.
Francis Bacon, pintor inglés,
(No es inglés, 28/10/1909 Dublín, de padres británicos, él se consideraba inglés) que figura entre los más importantes de su generación, se manifiesta en extrañas pinturas que revelan un carácter abrupto.

Félix Labisse la hija prodiga 1943
Felix Labisse la hija prodiga (1943). Col. Pierre Brasseur
(Subastada en sothebys en el 2020)
Felix Lalisse nació en 1905 en Donat. Desde 1927 vive en Paris y en la costa belga (Ostende. le Zoute). Desde 1931, realiza decorados y trajes para el teatro. En 1947, Alain Resnais hizo una peheula sobre Labisse, rodada en su taller cf. Felix Labisse, documentación reunida por Nane Bettex-Cailler. Ginebra, 1958. Felix Labisse Bruselas 1960

Félix Labisse, 1944, La mañana poética
Félix Labisse: La mañana poética (1944). Podemos distinguir a Sade (visto de espalda). Jean-Louis Barrault, Jarry, William Blake, Apollinaire, Labisse, Picasso, Robert Desnos, Col. Jean Bauret.
(Sin datos)

Jose Manuel Capuletti la botella de la Danaides
Capuletti: La botella de las Danaides (esbozo).
Capuletti nació en Valladolid, en 1925; tiene lejanos orígenes italianos, pero vive en Paris. Desde 1946 realiza trajes y decorados para ballet. Ha expuesto en Nueva York, San Fran- cisco y Paris. La critica lo vincula al surrealismo.
Cf. Lo Duca, Capuletti, París, 1960.
Danaides: nombre de las cincuenta hijas de Danae,
(Dánao, rey) quienes salvo una, llamada Hipermnestra, asesinaron a sus maridos la primera noche de bodas, por orden de su padre. Júpiter las condenó en el Tártaro, a llenar un tonel agujereado.

Dorothea Tanning: 1942 Voltaje. Fundación Dorothea Tanning Nueva York
Dorothea Tanning: Voltaje.
Dorothea Tanning nació en Galesburg (Illinois); después de un periodo aparentemente tradicional (tan tradicional como puede serlo el arte de Balthus), su pintura alcanza una abstracción profunda que conserva intacto su erotismo fundamental.

Pierre Klossowski Roberta y el Coloso
Pierre Klossowski: Roberta y el Coloso (variante).

Pierre Kossowski, Diana y Acteon
Pierre Klossowski, Diana y Acteon
Pierre Klossowski nació en Paris en 1905. Es el hermano mayor de Balthus y, sobre todo, es conocido como escritor. Entre sus obras cabe destacar: Sade, mon prochain, 1947, La vacation suspendue, 1947, Roberte ce soir, 1953 (publicada en español por Tusquets Editores, Roberte, esta noche, 1997), Le Bain de Diana, 1956, La Révocation de l'Edit de Nantes, 1959 y Le sou fleur, ou Le théatre de société, 1960.

Pierre Klossowski: Dibujo para Roberte, esta noche.
Pierre Klossowski: Dibujo para Roberte, esta noche.

Stanislao Lepri: La boca de la verdad (1955).
Lepri: La boca de la verdad (1955).
Cf. Alain Jouftroy, La habitación negra de Lepri. Ed. de la Conchiglia, Milán, 1956.

Clovis Trouille 1947, mi tumba
Clovis Trouille: La tumba (antaño de Sade)
(Creo que el "antaño de Sade" del pie de foto lo tiene cruzado con la siguiente imagen)

Clovis Trouille la primera lección
Clovis Trouille: Primera clase

Fotografía vudu 1
Estas fotografías se refieren al culto vudú, tal como se practica, en la actualidad, en las regiones centrales de América, donde se desarrolló entre los esclavos negros. Un bello trabajo de Alfred Métraux, uno de los mejores etnografos que existen, nos da la descripción viva v fiel de la religión de esos americanos originarios de Africa (Le Vaudon, Gallimard. 1955), Tanto más viva cuanto que el autor, para conocerlo mejor, se hizo iniciar en el culto vudu

Fotografía vudu 2





2 EL SACRIFICIO VUDÚ


Lo que experimentó el sacrificador vudú fue una especie de éxtasis. Un éxtasis en un sentido comparable a la intoxicación. Un éxtasis que provocaba la matanza de pájaros. No añadiré nada a estas bellísimas fotografías de uno de los fotógrafos más notables y reconocidos de la actualidad, excepto que, mirándolas con pasión, podemos penetrar en un mundo lo más lejos posible del nuestro.
Este mundo es el del sacrificio sangriento.

A lo largo de los tiempos, el sacrificio de sangre abrió los ojos del hombre, a la contemplación de esta realidad excesiva, inconmensurable con la realidad cotidiana, que recibe en el mundo religioso este extraño nombre de lo sagrado. De esta palabra no podemos dar una definición justificable. Pero algunos de nosotros todavía podemos imaginar (intentar imaginar) lo que significa lo sagrado. Y sin duda los lectores de este libro, frente a estas fotografías, se esforzarán en relacionar su significado con la imagen que representa ante sus ojos la sangrienta realidad del sacrificio, la sangrienta realidad de la muerte animal en el sacrificio. En la imagen..., tal vez en el sentimiento turbado donde se componen el horror vertiginoso y la embriaguez..., donde la realidad de la muerte misma, de la repentina llegada de la muerte, tiene un significado más pesado que la vida, más pesado... y más. espeluznante.


Fotografía vudú 3

Fotografía vudú 4




3. SUPLICIO CHINO


El mundo vinculado a la imagen abierta de la víctima fotografiada, durante la tortura, en varias ocasiones, en Beijing, es, que yo sepa, el más angustioso de las accesibles a nosotros a través de imágenes fijadas por la luz. La tortura figurada es la de las Cien Piezas, reservada a los crímenes más graves. Uno de estos clichés fue reproducido en 1923 en el Tratado de Psicología de Georges Dumas. Pero el autor, muy erróneamente, la atribuye a una fecha anterior y habla de ella para poner el ejemplo de la horripilación: ¡los pelos de punta!. Se le dijo que para prolongar la tortura, el condenado recibió una dosis de opio. Dumas insiste en la apariencia extasiada de los rasgos de la víctima. Por supuesto, que una apariencia innegable, vinculada al opio, que se añade, al menos en parte, al aspecto angustioso de la imagen fotográfica.
Tengo una de estas fotografías desde 1925. Me la dio el doctor Borel, uno de los primeros Psicoanalistas franceses. Esta foto tuvo un papel decisivo en mi vida. Nunca he dejado de obsesionarme con esta imagen del dolor, tan extática (?) como intolerable. Me imagino la fiesta, que sin presenciar la verdadera tortura, con la que soñó, aunque le era inaccesible, el marqués de Sade habría extraído de su imagen: esta imagen, de una forma u otra, la habría tenido incesantemente, bellamente ante los ojos. Pero a Sade le hubiera gustado verla en soledad, al menos en relativa soledad, sin la cual el resultado extático y voluptuoso es inconcebible.

Mucho más tarde, en 1938, un amigo me inició en la práctica del yoga. Fue en esta ocasión que discerní, en la violencia de esta imagen, un valor infinito de inversión. De esta violencia no puedo, aún hoy, imaginar otra más loca, más espantosa. Me sentí tan abrumado que llegué al éxtasis. Mi propósito aquí es ilustrar un vínculo fundamental: el del éxtasis religioso y el erotismo, particularmente el sadismo. Desde lo más indescriptible hasta lo más elevado, este libro no se presenta en la experiencia limitada que es la de todos los hombres.


Fotografía suplicio chino 1

Fotografía suplicio chino 2

Estos clichés fueron publicados, en parte, por Dumas y Carpeaux. Carpeaux afirma haber sido testigo del suplicio, el 10 de abril de 1905. El 25 de marzo de 1905, el «Cheng Pao (durante el reinado de Koang-Son) publicó el siguiente decreto imperial: Los príncipes mongoles piden que el llamado Fu-Tchu Li, culpable del asesinato del príncipe Ao-Han-Ovan, sea quemado vivo, pero el emperador considera este suplicio demasiado cruel, y condena a Fu-Tchu-Li a la muerte lenta por el Leng-Tché (descuartizamiento en trozos). ¡Respeto a la ley!». Este suplicio data de la dinastía manchu (1644-1911). Cf. Georges Dumas, Traité de psychologie, Paris, 1923. Louis Carpeaux, Pékin qui s'en va. A. Maloine, ed. Paris, 1913


No lo podía dudar...
Lo que de repente vi y que me encerró en la angustia, pero que al mismo tiempo me liberó de ella, fue la identidad de estos perfectos contrarios, que se oponen al éxtasis divino con extremo horror.
Ésta es, en mi opinión, la conclusión inevitable de una historia del erotismo. Pero debo agregar: limitado a su propio dominio, el erotismo no habría podido acceder a esta verdad fundamental, dada en el erotismo religioso, la identidad del horror y la religión. La religión en su conjunto se basaba en el sacrificio.

Fotografía suplicio chino 3 , La Secuencia


Pero sólo un rodeo interminable nos ha permitido llegar al momento en el que, visiblemente, los opuestos aparecen vinculados, donde el horror religioso, dado como sabíamos en el sacrificio, se vincula al abismo del erotismo, a los últimos sollozos que sólo el erotismo ilumina.


Códice Vaticano sacrificio azteca
Sacrificio humano azteca, hacia 1500. Codes Vaticamus 3.738, Fol. 54 V Una tradición de horror (Veanse las páginas siguientes).

El golpe fallido grabado de Jan Luicken 1711
El golpe fallido. Jacobo, duque de Monmouth, con la cabeza cortada. Grabado de Jan Luicken (1711) Col. Henry Kahnweiler

Theodor de Bry, leyenda negra
Despues de los sacrificios aztecas, la violencia de la Conquista
Algunos artistas han expresado sus tendencias sadomasoquistas al pintar a los mártires cristianos u otros similares: la influencia determinante de las tendencias sádicas subyacentes que les han llevado precisamente a buscar aquellas escenas... Cf. E. Pesch: La psichologue affective. Paris. 1947.
Cf. Joan Everharts Cloppenburg. Le miroir de la tyraníe espagnole perpétrée aux Indes Occidentales, Ámsterdam, 1620.

Jan Luicken 1711 
Una mujer privada de sus siete hijos. Grabado de Jan Luicken (1711). Col. Henry Kahnweiler.

Anónimo (Mary Aubrey)
Los excesos del amor. Grabado inglés (Mary Aubrey). Biblioteca Nacional, Paris.

Yi Dam y su Sakti
El horror y el erotismo… Yi Dam y su Sakti. Arte tibetano. Museo Guimel, F. Raout Ubac. Cf. Maurice Heine: Eritis sicut dii, Minotaure, n.º II. André Malraux: Les voix du silence, pág. 495. París. 1951.

Fin de la publicación, desde aquí vendrían las notas que ya están incluidas, y el índice de nombres y materias que no considero incluirlo, además de 5 imágenes más, que si incluyo a continuación:

Piero di Cósimo 1495/500  la muerte de Procris, National Gallery Londres
Piero de Cosino: La muerte de Proseris. National Gallery, Londres.

Bronzino 1540, Venus , Cupido , La Locura y el Tiempo National Gallery Londres
Bronzino: Venus. Cupido, la Locura y el Tiempo. National Gallery. Londres.

Grabado de Leda ¿Carracci?
Grabado según Leda, un tapiz de Carraci (1560-1609).

José Gutiérrez Solana 1930, Suplicio Chino. Colec.particular.
Suplicio chino, del pintor Jose Gutierrez SoLana (1886-1945), inspirada en la fotografía del suplicio reproducida en la pág. 248. cf. Ramon Gomez de la Serna, Buenos Aires 1944.

Lippo y Federico Memmi 1338-40, Colegiata de Santa María en San Gimignano
Barna de Siena: La muerte de los inocentes. Colegiata de San Giminiano.


Hasta aquí sería el fin de la publicación canónica. Desde aquí, están los borradores manuscritos no incluidos, recogidos desde las obras completas de Bataille, y varias de las cartas con J.M. Lo Duca durante la gestación de la obra.

 

 

ARCHIVO DE LÁGRIMAS DE EROS

[Introduccion]
EL INFANTILISMO
Que las lágrimas le parezcan inicialmente irreconciliables a mi lector con la imagen que tiene de Eros -¿o del amor?- no me sorprende en modo alguno. Pero, sin demora, debo cuestionarlo: ¿cuál es el prejuicio, la evasión, que le permite reír?
¡Eros, créanme, pide lágrimas! Los llama brutalmente...
Consideremos la angustia que revela lo que se cuenta, en un manuscrito que acabo de leer, de una joven que, "casándose" en Montparnasse (pero sin obtener de ello otra satisfacción que la de sus pares), había sido invitada por uno de mis amigos para contar la historia de su vida.
Habla de un cliente al que, en su habitación de hotel, había recibido, como de costumbre, con un striptease popular: siguieron abluciones indecentes, introduciendo la segunda escena.
El señor se desnudó, esperando la tragedia. “Este bebé”, escribe la joven, “quiere que actúe con él como lo haría con un niño. Así que lo envuelvo en un pañal y le coloco los alfileres, que son muy difíciles de enganchar. Está feliz como un papá (ric) ahí dentro; luego tiene una botella de leche que tengo que hacerle beber entera; la mitad cae a su lado, babea un poco por todos lados....
Esta voluptuosidad indescriptible, cuyo lamentable relato leí un día, me recuerda un absurdo de la misma naturaleza que una vez me sorprendió, hace más de treinta años. Se trata, en ambos casos, de una especie de vicio que los especialistas,
Me parece que han sido descuidados. Yo sugeriría nombrarlo infantilismo, pero Krafft-Ebing y los otros, que abundan si se trata de fetichismo o coprofilia, que citan, estrictamente hablando, raros ejemplos de necrofilia, han ignorado el más indescriptible de los vicios. No lo creo que el infantilismo es rara la posibilidad de asociar placer con

El futuro que nos dejó una infancia lejana se resolvería solo si careciéramos de ejemplos concretos. Pero quién no ve la dificultad que tiene un hombre para admitir que, sin estar envuelto como el niño y beber de un biberón, le resulta difícil disfrutar. Lo mismo ocurre con un segundo ejemplo, donde una gorra de jefe de estación, una banderita roja, un silbato tienen el mismo significado que el biberón y el pañal...
Es imaginable confiar la estupidez de un vicio a esta prostituta, desarmada por su desnudez. La muchacha caída, el hombre vicioso la desprecia: al menos ella no tiene ante él las prerrogativas de un ser humano; él puede deshonrarse delante de ella: ella no sabe nada de él, al salir de la habitación, él escapará de la risa de la desafortunada mujer: mientras espera un "regalo, ¿podría ella reírse delante de él? No es casualidad que el ejemplo del jefe de estación provenga, por su parte, de las confidencias de una chica. Se trata de una prostituta de Montmartre que, en una brasserie, me contó personalmente la siguiente historia. Al mismo tiempo (hacia 1925), se lo contó de la misma manera a 2., un poeta ruso: Desconocía a Z., quien se lo contó. Desnos, que me habló del asunto, estuvo de acuerdo en que Z. y yo, que no nos conocíamos, habíamos conocido a la misma chica.
De vez en cuando, un señor mayor la seguía a una habitación: llevaba un pequeño número de objetos en su maletín. La muchacha estaba desnuda delante de él, con la gorra de jefe de estación y armada con la banderita roja: daba vueltas a su alrededor: un grupo infantil encabezaba esta ronda que, a intervalos, era interrumpida por el sonido agudo del silbato. El desenlace del drama, lo entendemos: el goce del vicioso, se produjo cuando la niña, advertida, se detuvo de repente, gritando a todo pulmón, como hacia 1910, o más tarde, lo hacían los niños que jugaban en el camino de hierro: AVIÑÓN, PARADA A CINCO MINUTOS, BUFFETI


VOLUPTURA, RISA Y LÁGRIMAS

El lector inmediatamente grita: ¡Le hice reír!, así que le habría decepcionado.
Pero en cuanto ha contado la historia de este amante que le pidió un biberón, la chica de Montparnasse interrumpe el relato: “Me da mucho asco”, grita, “ver a todos estos hombres enfermizos... "Esta chica ve con la luz más triste a este bebé que tiene el don de hacer reír al lector hasta las lágrimas. De hecho, nuestra hija vomita con facilidad. Lo mismo ocurre con una de sus compañeras... Ven tanto que, de repente. , el contenido de su estómago volvió a subir. Pido al lector que recuerde los momentos en que el contenido de su estómago volvió a subir: esto

¿No fue en serio? pero ¿le sorprendería que el autor le advirtiera que al querer acercarse a Eros puede esperar cualquier cosa?
En este libro, el autor pretende introducirlo en áreas que a la larga sólo a menudo le resultaban dolorosas. A la entrada de estas zonas prohibidas, una inevitable risa pone de manifiesto su extrañeza. En verdad, esta risa anuncia la decadencia de quienes la plantean. Al entrar en los dominios de Eros, vemos primero una cohorte de personajes repugnantes, desarmados, degradados -y destruidos- por la búsqueda del placer. Es posible, e incluso inevitable, reírse de ello, pero el miedo reemplaza rápidamente a la alegría. El miedo, la desesperación, las lágrimas...
Sería difícil darnos una imagen comprensible de Eros. Pero sin duda, sabiendo que a veces está obligado a reír, podemos al mismo tiempo suponer que es accesible al miedo, que es incluso accesible a las lágrimas. Al final, puede escapar de la desesperación, pero lo hace a través de lágrimas. Es con lágrimas que protege de una maldición que lo persigue. La inconsciencia, sin duda, provoca la maldición de la que quería escapar, pero las lágrimas devuelven a la conciencia lo que la levedad de la risa impedía ver. Así pues, es Eros llorando el único que accede al esplendor aterrador y voluptuoso de un dominio secreto.
Una ambigüedad se mantiene, sin embargo, por el obstinado infantilismo del erotismo, que a menudo da lugar a la decadencia donde la voluptuosidad se deleita en su espíritu risible. No es que siempre se trate de delirios caracterizados similares al que he mencionado. Pero la satisfacción sexual siempre es como la risa, o la comedia en relación con la ingenuidad y el delicioso absurdo de la infancia.
Cuando se habla de erotismo no se trata en modo alguno de utilizar el lenguaje objetivo de la ciencia. Hablar de erotismo es hablar de un sufrimiento o de una alegría que experimentamos, es hablar como un amante -feliz o infeliz, al mismo tiempo feliz, infeliz- de la vida humana. Es hablar como hablaría el santo de Dios: si pudiera captar, al mismo tiempo, el esplendor ininteligible y la ausencia y, en la ausencia, la crueldad ciega... De la vida humana, en efecto, el erotismo tiene una crueldad delirante. y la intoxicación. El científico que habla de una estrella la reduce a fórmulas matemáticas mediante las cuales la conoce. Pero, de la estrella, el amante de la vida humana conoce subjetivamente el prodigioso encanto que, en silencio, extrae de la inmensidad de la noche a esta vida ininteligible, que lo embriaga y aterroriza, la luz parpadeante de la estrella abrió suavemente este compacto. e indiferente firmamento, que la ciencia le dio a conocer. El amante de la vida humana respira y tiembla en la tierra, en la tierra sabe que va a morir: respirando y llevando dentro de sí la posibilidad de temblar, ¿qué tendría que ver con la eternidad de los números?
Ahora es apropiado mostrar que entre el erudito, que encierra en sus fórmulas el mundo entero, y esta risa superficial que me complacía en provocar, [pasaje ilegible...] no hay dificultad. El científico se mueve en el mundo cerrado circunscrito por las matemáticas. Por su parte, la risa que suscita la historia de un señor que se corre en pañales mientras chupa el biberón que le regala una prostituta encierra un delirio demente dentro de los límites de una categoría no menos estable y no menos vacía que las de los eruditos. el señor de la botella ya no molesta, desde el momento en que está separado, rechazado del mundo que importa, la risa, una risa sin aliento, habiéndolo expulsado de repente de este mundo cerrado, que precisamente la risa, al excluirlo, nos permitió permanecer absolutamente cerrado.
La historia del biberón o la del gorro del jefe de estación pertenece a un mundo dislocado, abierto a todos los vientos del delirio. Pero, riéndome, lo demostré claramente: no era, como mis señores, lamentable, muerto de risa. Es cierto que la alegría infantil que sentí me abrió por un momento al viento de locura que se los llevaba. Participé, sin embargo, a través de la risa, en la infección que los abría a orgasmos lastimeros y violentos, pero esta risa, a través de la cual, a mi manera, la disfrutaba desde lejos, al mismo tiempo que él me deleitaba, me liberó. de eso.
Hay una cobardía inofensiva en la risa, a través de la cual nos protegemos de los peligros que amenazan una vida demasiado abierta. Debemos defender nuestra vida de la atracción que ejercen sobre nosotros los trastornos delirantes: los más comunes son los trastornos sexuales. Para no hundirnos, debemos cerrarnos a los frenesíes que nos quitarían la posibilidad de igualar nuestras posibilidades con las de los demás. Debemos hacernos adultos, adultos para protegernos de la decadencia infantil, pero la risa es la celebración repentina que hacemos a estas decadencias: [frase incierta:] aquello cuya risa de carácter abierto nos había marcado, lejos de comprometernos, ¡se prestó en un instante! La decadencia llamó a la celebración que es risa así como la elección del chivo expiatorio le llamó el cuchillo del sacrificio, la risa designó la enormidad de este rechazo que minimiza, que, reduciendo a menos que nada, viene de aniquilar.
No podríamos haberlo hecho sin reírnos. ¿Cómo podemos, sin reírnos, contemplar esta botella que la niña de la alegría regala al libertino? No podríamos habernos cerrado desde el principio, no podríamos habernos indignado. No nos indigna el absurdo de un niño: nos escandalizaría viniendo de un adulto, pero del niño sabemos que no tiene en sí el poder de observar las reglas que nosotros seguimos. Por eso no lo encontramos ni grotesco ni ridículo. Nos reímos de ello pero no sólo podemos reírnos de ello: tiene derecho a hacernos reír. Nuestra risa es entonces una risa de bienvenida. Por el contrario, la risa que suscita el rito de los viciosos excluye al tonto que es su objeto. Los caracteres Las acciones de los niños no pueden afectar gravemente a este mundo regulado, donde debemos confinarnos, ya que debemos vivir tranquilos. Pero frente al infantilismo desvergonzado de un adulto, nuestra ansiedad se relaja con la única condición de que, haciéndonos reír, nuestra hilaridad lo derribe, lo aniquile.
Esta risa, huelga decirlo, no es sólo la que suscita una enormidad: generalmente el erotismo es risible. Y es que generalmente el valor risible del erotismo está ligado a la infancia.

¡Esto no es serio!
¿Y la infancia y el erotismo serían serios? ¿No son ridículos? si el lector se ríe, si yo río con él, ¿será en serio? Aparentemente esto no es sostenible. Es insostenible, por el contrario, hablando de erotismo afirmar que si la verdad aparece es en las lágrimas...
De antemano debería sentirme devastado, abrumado por la risa general. Al menos si no midiera de otra manera la estupidez, la ceguera, que es lo único que permite reír a gusto. ¿Podría realmente hablar de estupidez respecto de hechos que no son objeto de ninguna atención? Pero la ceguera de la multitud que se ríe al unísono del erotismo y de la infancia, siendo duradera, podría acabar provocando náuseas. ¿Cómo se le puede admitir si es testarudo y si pide seriamente ser considerado admisible?
No podría afirmarlo sin enfado, la risa cuyo motivo quería la confusión del erotismo y la infancia, a mi juicio podía congelarse en los labios de los reidores para que para siempre su rostro lastimero eternizara la confesión de lo indecible.
Ahora me esforzaré en resaltar un hecho obvio del que se aleja la innumerable multitud de risas. Porque es cierto que la risa embruja y eso a plena luz, y en cualquier caso, a nadie le da vergüenza cerrar los ojos.
Entremos en el laberinto donde la sencillez humana se pierde fácilmente. Me ocuparé de guiar el pensamiento a través de atolladeros donde suele deambular en estado de impotencia, donde, desmantelado, resignado, cede a la tranquilidad de los insolentes, de todos aquellos que no temen tanto a nada.
que ver con claridad. Primero compararé lo que somos, lo que soy mi lector y lo que soy yo, con una bolsa que, por un lado, debe permanecer cerrada. Esta bolsa es necesaria para proteger contra intrusiones desde el exterior: requiere permanecer cerrada, permanecer intacta ante peligros inevitables. Por otro lado, nadie ve cómo, sin terminar, la bolsa nunca podría abrirse. ¡El principio es una defensa seria o peligro de entrada! ¿Pero qué pasa si no entra nada en la bolsa? ¿Qué pasa si no sale nada? ¡No pasa nada! ¿Qué razón para permanecer intacto, si no es en vista de lo que podría pasar?
Si es un adulto, de cualquier sexo, existe en principio en un estado cerrado. Se viste, y lo que esconde su ropa son en primer lugar estos órganos de reproducción que están en nosotros, como [¿extraños?]: tantas aberturas posibles... nadie lo negará: a través de estas aberturas podría introducirse un posible peligro, evoco de esta manera tal infinidad de posibilidades, algunas cómicas y otras deseables, otras que finalmente conmueven el corazón: no estoy hablando de la muerte... Todavía me niego, por un momento, a decir una palabra... De hecho, no he terminado de reír: Quiero decir ahora que al estar cerrado es por botones, botones pequeños, que cada abertura está cerrada. Si no fuera por el rigor de la costumbre y el aparato escalofriante que la protege, estos cierres, que no son más que aberturas, podrían parecernos lo que son: ¡muros intangibles!

VOLUPTUOSIDAD EN LÁGRIMAS
Vi la irritación causada por mi deseo de enfatizar la analogía de los momentos de trance y agonía eróticos.
No podría sorprenderme. Pero este pequeño libro pretende ir más allá. El erotismo es exclusivo del hombre. Ahora bien, el conocimiento de la muerte -el hecho de saber que va a morir, de saber que está muriendo- es, no menos que el erotismo, una de las características distintivas del hombre: creo que el erotismo está esencialmente ligado a la muerte, es decir a la muerte. La sexualidad del hombre es el hecho del animal que vive consciente de que va a morir.
No se trata en modo alguno de decir que, si no fuera por la conciencia de la muerte, no tendríamos goce sexual, pero el goce pleno pertenece a aquellas criaturas a las que la muerte hace palidecer. (Es verdad, a veces la voluptuosa no tiembla ante la muerte, prefiriendo mejor, lúcidamente, temblar de voluptuosidad...)
Quiero decir aquí sin demora que, en cualquier caso, el acercamiento del placer y la muerte no me parece un sacrilegio. Hay puntos de vista inevitables que dan a los juegos sexuales un aspecto infame: ¿podrían ser estos aspectos menos transitorios que la intoxicación? La embriaguez se disuelve, e incluso pasa más rápidamente que la seriedad; es, sin embargo, tan profundo que, sin él, en todos los sentidos, la vida humana sería imposible. Es así como vamos sin fin del encantamiento a la execración, luego de la execración al encantamiento; Si alguien, tristemente, sucumbe al asco, el encantamiento sigue siendo la condición misma y la verdad que nos derriten... Pero no podemos sorprendernos si el horror un horror en que la astucia está ligada a este encantamiento tan precario... Es en efecto el vínculo inextricable entre la alegría extrema y la muerte, que esta última aparece en forma de infamia, de corrupción profunda, de decadencia, o más generalmente en el consumo convulsivo de la vida que es el amor, que será el tema de este libro,
No hablaré de que la reproducción de los individuos, contrariamente a las apariencias iniciales, es, en el fondo, idéntica a la muerte (ya que se requiere la desaparición posterior de quienes dan la vida, si es que algún día tendrán que dejar un lugar). lugar para aquellos a quienes dan a luz); No hablaré del simple hecho del nacimiento al que no sólo daba sentido la muerte próxima de los padres (pues este vacío llamaba de antemano a los seres que lo llenarían) sino que remitía desde el principio a la muerte de quienes se designaban a sí mismos, mientras procrean, como un desperdicio de su procreación. Mi intención es más precisamente mostrar cómo el abrazo, al que creemos que conduce el gusto y el amor a la vida, responde en la oscuridad de la noche a la horrible atracción de la muerte.
No necesitas todo para hacer un mundo, necesitas felicidad y nada más.
Eluard que lo dice [El manuscrito interrumpe, luego continúa:] al menos puede transformarse en un ataque de risa inextinguible. Es tan cierto que la risa y la angustia, en lugar de oponerse, se componen. No quiero ir más lejos. Me gustaría evitar en un libro en el que pretendo exponer, de forma inmediatamente sensible, hechos que tal vez resulten embarazosos, pero que me impedirán mediar palabras, este tipo de desarrollos que son difíciles de seguir, que hacen de un libro anterior, dedicado al conocimiento del erotismo, una fraseología oscura cuyo objeto sin embargo era conocido por todos, cuyo objeto en todo momento se impuso a todos los espíritus. Es cierto que la reflexión elaborada, la reflexión seria, libre de preocupaciones terapéuticas y de perturbaciones intoxicadas, había evitado resueltamente este dominio prohibido. Es cierto que, a falta de un conocimiento profundo de tal campo, el hombre reflexivo, comparado con el hombre resuelto, parecía un pariente pobre. Quería escapar de una vergüenza que da a toda la humanidad un lenguaje lastimero, el lenguaje de un ser pálido, amargo, pero que no deja de temblar.
Para ello tuve que dar el lenguaje de la teoría al pensamiento que no rehúye el horror. Sentí una especie de decepción al respecto. Un cansancio al menos de las minas del teórico, que tantas veces son las del hombre asexual.

[ME GUSTARÍA EN ESTE PEQUEÑO LIBRO...
En este pequeño libro, en las antípodas de la filosofía, a partir de una reflexión sobre el erotismo, quisiera considerar las posibilidades de la vida humana. No hay nada que exija honestidad y audacia en la misma medida. Nunca debo olvidar la convención que inclina a un gran número de espíritus: debo primero representarme a mí mismo, sin desprecio por los que se inclinan, la fuerza necesaria para derrotarla. Ahora debo tener cuidado de no alardear, pero debo saberlo: el erotismo es un dominio prohibido por excelencia. [...] debo forzar la entrada en el dominio más prohibido, las puertas que debo abrir a la reflexión son, después de todo, las puertas de la muerte.
No hablo del reino de las leyendas inquietantes y del pánico (el terror mantiene allí la noche), sino de todo lo que, en la calma del horror (es decir, el horror soportado, el horror vencido), revela un relámpago de muerte.
Diré de estos cuerpos femeninos, que son las fantasías del deseo, que, reducidos al estado de objetos por la excitación que provocan -o por aquello que los perturba-, dejan de responder a exigencias banales, a exigencias cotidianas de la vida. La vida continua requiere estas acciones razonables sobre las que rige el lenguaje de la utilidad. De repente, la incongruencia del deseo interrumpe la vida continua; entrega los cuerpos a un letargo que tiene poder de encantamiento; luego suprime incluso el recuerdo de esta servidumbre que se mantuvo dentro de los límites de la decencia y la charla; La servidumbre impuso una prohibición al deseo, rechazó como respuesta al deseo esta muerte a las convenciones de la vida cotidiana, sin las cuales no hay libertad. [...] La prohibición impuesta a un punto significa el horror y el miedo que se le puede vincular. El erotismo puede seducirme, pero no puedo olvidar, en ningún caso, el horror y el miedo que inspira. Debo recordar a quienes me leen y quizás me escuchen- que en Todo erotismo está ligado a la muerte. Sin embargo, como dije anteriormente: la sexualidad es, en cierto sentido, lo opuesto a la muerte. Pero precisamente, en la medida en que se inclina hacia el erotismo, la sexualidad está maldita. Está maldita en la medida en que se aleja de su función. que es multiplicar los seres humanos. Lo es especialmente si, lejos de considerar la proliferación de la vida, desperdicia los recursos que la aseguran.
De hecho, la actividad erótica absorbe la posibilidad de muchos; absorbe al menos parte de esta posibilidad. Al principio está maldecida por prohibiciones religiosas arbitrarias; pero lo sigue siendo, e incluso lo es principalmente, porque es, en principio, ajena a la multiplicación de los seres útiles; ella esta maldita
porque debilita la comunidad útil. Así, el erotismo es contrario al interés vital de la comunidad.
Pero es posible que la oposición no tenga consecuencias graves. El erotismo se esconde: incluso tiene el deber de hacerlo. Sería difícil llegar hasta él en la esfera secreta a la que está limitado. De hecho, puede permanecer oculto (si al menos queda cierta provisión de tiempo libre). Pero la supervivencia oculta probablemente tendría poco significado: el rechazo a la esfera secreta equivale a la represión. El significado de nuestra vida humana se limita a lo que podemos
decir, afirmar abiertamente. Sin embargo, no es seguro que esta expresión deba reducirse necesariamente a las formas tradicionales. Podemos soñar con silencios más reales, más satisfactorios que las protestas desperdiciadas. Las posibilidades discretas que garantizan la supervivencia de la conciencia, excluyendo libremente el delirio, basadas en una profundización silenciosa de la conciencia, pueden ser desplazadas hoy. Sin embargo, no es descabellado afirmar ahora, en condiciones paradójicas, lo que sólo es escandaloso cuando es falso en relación con las muertas pretensiones de la conciencia. Me parece bien, y hoy incluso me parece posible situar mi libro más allá de estas pretensiones.
De hecho, ahora es posible (sin duda ayer era imposible) vincular a la discreción lo que hoy simplemente afirmo, consciente de las dificultades atroces que enfrenta la vida humana y de las que emerge, pero la condición de estar vinculado a una frágil posibilidad . Esta posibilidad está surgiendo, pero es difícil de comprender.
[...] no quisiera sumarme a la opinión según la cual la tradición es siempre irrisoria y merece ser despreciada. Si la muerte exige lágrimas y si la risa surge de segundas intenciones del erotismo, allí no hay ningún artificio: estas reacciones responden a la verdad de nuestra vida. Pero, aunque esté fundada, esta verdad no tiene la última palabra. No podemos permitirnos reír sin cesar. La esencia del erotismo es aterradora. No es sólo el momento en que Gilles de Rais abre la garganta de un niño, donde, sentado desnudo boca abajo, se manipula y, libidinosamente, se deleita al verlo morir. Con sus secuaces, Gilles de Rais a veces se reía de las muecas de agonía del niño. La risa de Gilles de Rais te hace temblar. A veces la risa, desde el erotismo, ha perdido el poder de librarnos de la tragedia: puede, en otras circunstancias, llevar el horror a su colmo.

 

[¡QUÉDATE AÚN...!
Sin embargo, sigue habiendo un exceso al hablar de la muerte: la muerte misma -la retirada de la vida- sólo en muy raras ocasiones está en juego. Es sólo una imagen: la sombra de la muerte pasa y la vida, por lo tanto, lejos de debilitarse, de alguna manera comienza de nuevo; incluso después de una provocación se excita, se reaviva por la aparición de la imagen de la muerte.
Pero estos efectos no son claros y sólo la consideración general de los aspectos divergentes del erotismo y de su conjunto justifica un acercamiento sorprendente.
Primero consideré un aspecto bastante simple, donde la perversidad no desempeñaba ningún papel. La situación que ahora considero difiere poco de aquella de la que ya he hablado, pero esta vez ya no se trata de la fantasía del deseo, que es la clave del erotismo: me refiero al fracaso que a menudo ordena el verdadera relación. No hablaré en adelante de la aberración pensada por sí misma, y ​​menos aún de la perversión donde emerge la atracción de la muerte.

[ME ESTOY ALEJANDO DE LA CREENCIA... YO
Me alejo de la creencia que ve la sexualidad como el origen. Lo que decide la vida humana no es el sexo. No es ni la obsesión ni la atracción de la muerte: sólo el trabajo decide la vida humana. La actividad sexual, como atracción, distrae del trabajo, y la continuidad, necesaria para el trabajo, pone de relieve, en el momento en que la muerte lo interrumpe, el papel nocivo de la muerte. La actividad sexual y la muerte, opuestas en principio, son desde el principio las dos posibilidades que se oponen al trabajo: es esta comunidad de oposición la que las une a pesar de su divergencia. Sólo el trabajo, que distingue al hombre de los animales, que incluso crearon al ser humano, ha conferido a factores en sí distintos una especie de equivalencia, por el hecho de que los ha confundido en la misma exclusión: de hecho, el trabajo también rechaza la muerte y el acto sexual. De hecho, la muerte del animal y su actividad sexual no tienen nada en común. Nada más que agua y fuego... Difícilmente podemos decir que el orgasmo, al final del acto sexual, pone fin a éste (pero provisionalmente) de la misma manera que la muerte acaba con la vida. No es esto lo que llevó a los primeros hombres a adornar el acto sexual con el equívoco prestigio de la muerte.
Sea lo que fuere, esta monstruosa asociación fue la que decidió el erotismo. Hay aquí un aspecto obvio que le parecería a cualquiera que tenga una experiencia personal del erotismo, que al menos le parecería si la creencia en una naturaleza dulce y benévola no se castrara.
No pesó mucho en el pensamiento. Pero, aunque a primera vista esté oculto, el aspecto fúnebre del erotismo se revela esencialmente a la larga.
Seguiré ahora en estas formas desconcertantes el esfuerzo que el erotismo, a través de numerosos rodeos, realiza en la persecución de la muerte, accediendo sólo la muerte al delirio poético que es su realeza.

 

EL FRACASO DEL AMADO, LA VIOLENCIA DEL AMANTE
Una u otra vez, hasta cierto punto, ante el pensamiento de la muerte, un hombre se desmaya; al ver la muerte, se desmaya... Pero esta debilidad es la clave de la fiebre erótica.
El fracaso no es al mismo tiempo el hecho de los dos amantes. La mujer sucumbe a ello; quien la ama, o quien la busca, la provoca. El amante fracasa, la agresividad del amante llama a su fracaso final.
La intención erótica puede verse frustrada. Si el amante cede al movimiento de la violencia animal, éste se ve parcialmente frustrado: este movimiento no puede acceder a la lejana posibilidad del éxtasis erótico, que no es, como el éxtasis religioso, objeto de estudios austeros, algo solemnes, y que no es menos digno. de interés.
En cualquier caso, el amor humano, opuesto a la sexualidad animal, se acerca al amor extático de Dios, que el místico occidental conoce; se acerca al mismo tiempo al éxtasis impersonal, al éxtasis ateo de los orientales. Pero la esfera del amor, considerada en sus tres formas: humana (sexual), divina, impersonal (atea), no es en sí misma un todo suficiente. El odio, que se opone al amor y transige con él, es el otro aspecto del mismo dominio. Es cierto que el odio aspira en principio a objetos reales: apenas tiene poder para satisfacerse (para acceder al goce), a partir de objetos imaginarios; finalmente, el goce que exige el odio se limita al frenesí físico: el odio sólo se satisface débilmente, sólo en raras ocasiones, con un goce mental que se puede extraer de sus temblores...
Sería fácil, desde múltiples aspectos que aparecen en los dominios casi desiertos de la pasión, perdernos, al menos desviarnos hacia las posibilidades lejanas, un tanto inaccesibles, del extravío.
Pero creo que es inútil multiplicar los caminos por donde conduce un delirio de luces deslumbrantes. Es cierto que el ascetismo cristiano acusa los caminos del amor humano; son, según el ascetismo cristiano, aleatorios y su único resultado es la pobreza. Mi libro, es hora de subrayarlo, se limita a estos caminos malditos: no desafiaré a quienes muestran su insuficiencia, me basta con no hablar de ellos. En tales formas, lo que importa nunca es el resultado... El manuscrito se detiene; siguiente página :)aparece a la luz de un desastre (en principio, de un desastre reparable).
La iluminación de la muerte, obviamente, difiere de la caída en la ausencia que es la muerte real. Sólo podía revelar el posible desastre a los vivos. Semejante revelación destroza la simple excitación sexual, la transfigura, la convierte en una alucinación abrumadora. Esto no siempre es menos grandioso que la muerte: como la muerte, deja de respirar.
Esta extremidad está moralmente más cerca de lo que parece de la banal conjunción de amantes, que opera una corriente de comunicación desgarradora, comparable a un movimiento de ira. El ocultamiento de esta banalidad es el defecto de la vida civilizada, pero no debemos equivocarnos... [...] los amantes aparecen unidos por una corriente de comunicación espasmódica.
Independientemente unos de otros, cada uno de ellos vivía en un estado cerrado. Vivían vestidos y sus ropas los completaban (los envolvían, los aislaban, los encerraban). No se podía establecer una comunicación intensa entre ellos sin la supresión, al menos sin el desorden de la vestimenta.
Pero el desorden o el despojo de la ropa es decisivo. De repente, con la ropa a un lado, la mujer es un ser abierto, un ser abandonado; la mujer desnuda, frente al hombre que, deseándola, se dispone a abrirla sin medida. Desnudándose, se puso a su merced, y su desnudez admitía su completo fracaso. La desnudez difiere esencialmente de la muerte, pero la mujer vestida se opone al abandono de la desnudez como la vida y la palabra se oponen a la muerte. Esta mujer, bajo el manto de su voluntad, sigue siendo un cuerpo desnudo, indefenso, que pide abusos violentos. El cuerpo, obviamente, no es una cosa y, de él, no podría decir que la vida lo abandona, del mismo modo que lo abandonaría en la muerte: pero está fallando, se está preparando, en este abandono, para disfruta, aterrado, de su fracaso... El manuscrito se interrumpe].

 

Después de escrito
POST-ESCRITURA
Si me escuchan es a pesar de todo porque están en esclavitud y su oído es dócil (el mío también).
Mi doctrina de la suerte es la única parte de lo que he dicho que es externa a Hegel: el resto puede incluirse (si es necesario mediante una modificación que acepto de antemano). corrección
Pero no digo esto como podría haberlo dicho el propio Hegel. ¿En este punto el peligro?

 

No pretendo en estas pocas páginas que introduzco la de mis obras que más cuenta ante mis ojos hablar de un principio a partir del cual procedería mi reflexión, pero quiero decir aquí de qué manera mi pensamiento me parece alejarse de ese de otros, especialmente los de los filósofos.
Debo decir, ante todo, que tengo miedo, y que [...El manuscrito se detiene].

 

INICIO DE POSTSCRIPTUM CON “LÁGRIMAS DE EROS”¹ 1
No puedo ni por un momento pensar en culpar al trabajo ordenado, pero si pienso en este conjunto que representa Las Lágrimas y el post-scriptum dudo que un conjunto haya sido escrito en un desorden tan violento.

 

POSTS SCRIPTUM DE LÁGRIMAS DE EROS.  SOBRE AGADIR
Creo que no podemos, sea cual sea, sustituir la visión que tenemos del mundo sea una visión más satisfactoria. Nosotros
Estamos obligados, sea cual sea, a actuar en beneficio de nuestros intereses humanos, una parte que no sólo es excesiva, sino que está mal pensada. Nosotros no somos amos ni culpables en este mundo. No podemos para estar a la altura de lo que es, tampoco somos ajenos a ello (al menos no radicalmente). Más allá de nuestros intereses, no sabemos Nada. De lo que viene o de lo que al final el mundo es pesado, no sabemos nada. Nada más que el habitante de Agadir unos pocos momentos de temblor. Positivamente, si consideramos el origen motor y el final ni siquiera sabemos nada más que, de la casa que, sin saberlo, roen, las termitas que lo roen. Yo no podría afirmar haber llegado al final de las posibilidades de reflexión. Me detuve en el momento en que pensé que estaba mal. - que al final me abrumaré. Supongo que más allá de un punto donde revela una perspectiva aún incompleta -tal vez incierta-, es difícil ir: me parece de hecho que más allá de la intoxicación se necesita se trata de paciencia. Calculo las posibilidades de volcar quién dura, quién persiste: ¿habría persistido si, como yo, estuviera suspendido? probable que vuelque. Me imagino que, de lo contrario, habría tenido toda la paciencia necesaria, paciencia real imaginable [...El manuscrito se detiene].

 

[EL ÚLTIMO PENSAMIENTO]
El último pensamiento: el deslumbramiento, que no podría vincularse a ningún pensamiento definible, sino a la disolución del pensamiento que se sugiere y de todo pensamiento. Esta disolución en la que el pensamiento -todo el pensamiento quedaría dañado al mismo tiempo que es su muerte- es la realización del pensamiento. La meditación extrema resultante del movimiento infinito de la reflexión es el florecimiento de lo que estaba en juego, antes de florecer. Pero la implicación ya tenía el significado cuya destrucción es la pérdida. No hay nada humano cuya eclosión completa no sea la muerte. Al ser feliz, este pensamiento resulta aburrido. Es aburrido porque niega cualquier posibilidad de descanso.
La búsqueda de descanso está ligada al miedo a la muerte. No sé si tengo miedo a la muerte, si al menos le tengo miedo de verdad, pero me canso rápidamente... El mareo exige solidez. Asimismo, en el cansancio llamo cobardemente al descanso, no me avergüenzo de esperar el descanso. De un extremo al otro, la vida humana es la búsqueda del descanso: tan larga y tan profunda que tal vez ya no sepamos lo que significa el descanso.
El único descanso que puedo esperar sin vergüenza es el que produce un placer violento: esa conmoción retorcida y voluptuosa, que no es la muerte, pero que, habiéndola llamado con un grito, se abandona rápidamente a la impostura de la felicidad.

EXCEPTO LAS LÁGRIMAS DE EROS

Elementos de un nuevo libro de aforismos
LA CATÁSTROFE

DESPUÉS DE DOS GUERRAS, PERORACIÓN

LA CATÁSTROFE
Principio de tanteo;
Exclusión de toda investigación no científica, evidencia al mismo tiempo de los límites de la investigación científica... Más allá de estos límites, nada más...
Imposibilidad de plantear la pregunta ilimitada, la pregunta esencial, imposibilidad de pasar del cuestionamiento analítico a esta pregunta esencial. Ya sea que se den respuestas a la pregunta analítica, ¿con qué verdad esencial se relacionan estas respuestas? ¿A qué conducen estas respuestas? ¿Y por qué estoy frente a este papel, escribiendo, buscando la clave? Me lo imagino: no hay clave, estas innumerables verdades, con las que la ciencia ha poblado el universo, no significan nada para mí, excepto en la medida en que quiero resolver un problema particular. La clave me daría el sentido de mi verdad, de una verdad dominante, en la multitud donde se pierde. ¿Quién soy? de lo contrario, esta pregunta terminal (la pregunta terminal) se hunde conmigo en la noche. Ahora borro en mí toda respuesta naciente y, en mi esfuerzo, del que ningún resultado es concebible, sólo veo el punto en el que, cortado el puente y los rieles de la inteligencia que conducen al vacío, no soy más que el convoy apresurado, la catástrofe... Relámpago en la noche, verdad ininteligible, que condicionó el olvido de la verdad, que condicionó el olvido mismo de la pregunta.

17 de diciembre 59
A tientas en la oscuridad...
¿Asumirían la posibilidad de encender la lámpara?
Necesariamente...
Pero no la certeza de esta posibilidad.
¿Si no hay Dios?
¿En Dios está encendida la lámpara?
Pero, en lugar de Dios, ¿reinaría sólo una regularidad, de la que ni Dios ni el hombre sabrían qué es?
Finalmente, estaría el lugar de Dios en el hombre. Y ya sea que Dios estuviera o no, Dios mismo estaría ausente de este lugar. Los suspiros, los éxtasis, ciertamente los alcanzamos, pero [¿Dios?] Sabemos cómo estaba constituido Dios ante quien lo adoraba.
Este lugar, lo sabemos, es el de lo divino: el opuesto soberano del trabajo, aquello que no puede ser subordinado. Pero el hombre ha subordinado lo divino al trabajo: ha sustituido la oscuridad divina por la postulación de una luz divina equivalente a nuestra única luz cierta, la del trabajo.
Pero en dirección a Dios el punto de conexión con las perspectivas del trabajo no suprime un movimiento más necesario, decidiendo la disociación suprema de estas perspectivas subordinadas y no su asociación suprema; de la asociación suprema, en última instancia, sólo queda el recuerdo de una necesidad a la que ninguna posibilidad aprehensible responde.
Si queremos captar algo que se nos escapa, y más aún, si deja de escaparnos, la certeza es que destruimos nuestra soberanía, que subordinamos y que destruimos lo que habíamos vislumbrado como soberano.

 

La cuestión del propósito es el lenguaje que implica la idea de finalidad, hay en el colapso del lenguaje la disociación del lenguaje involucrando el surrealismo cuyo monismo es la destrucción.
Aunque el dualismo es estúpido, sólo existe una oposición no banal entre trabajo y juego.
principios filosóficos pero dualidad el trabajo que se vincula en la construcción del lenguaje a éste, al lenguaje, hace del mundo una realidad viva de acuerdo con el principio del trabajo, con la finalidad, pero ocurre lo contrario, que los eruditos no han comprendido, si la finalidad disuelve lo que sucede con el lenguaje que nos tranquiliza.
podemos meditar -en desorden- sobre el significado inaccesible de todo lo que es

 

El principio de la crisis erótica.
discusión sobre el significado de la palabra placer.
El hecho de que en el placer no sólo hay colapso, sino que el placer posible aparece de repente como salvación. No es la salvación lo que sigue sino una disolución, sino la muerte.
Las cuestiones fundamentales a considerar en la perorata después de dos guerras.

 

En este punto, [ilegible] las verdades están en el mismo plano. Los hombres son libres, en la medida en que su necesidad se impone, de imponer esta necesidad a todos: la verdad es la seguridad pública (a menudo la seguridad pública es el grito de los que están en pánico, ¿qué deberíamos hacer entonces? Quizás, en el mejor de los casos, jugar con ellos). ?...pero aquí hablo de otra cosa; además, poco importa lo que diga: ¡por definición, por vocación!).

 

Imposibilidad de Alfa Centauri a la Tierra así como de la Tierra a Alfa Centauri. Posibilidad de una realización maravillosa del pensamiento basado en la comunicación generalizada. De hecho, basta haber definido la imposibilidad que resultaría al menos del agotamiento y de la elección. Imposibilidad del mismo orden que la de leerlo todo. Necesito rendirme en el camino.
De ahí la imaginación de un pensamiento divino.
Es decir de un pensamiento que, pensamiento objetivo, derivaría hacia la negación del pensamiento que es lo sagrado.
De paso se corta el impulso
Quedan pensamiento discursivo y representación sagrada, radicalmente separados y la imposibilidad de ir más allá.
Dios es, en definitiva, indiferencia ante la falsa posibilidad de ir más allá. ¿O desesperación? Igualdad de indiferencia y desesperación
La desesperación y la indiferencia también parecen inaceptables. Pero la solución promedio está solo en el juego de la ardilla por un momento.
de la ruta
La medida es parte de la conciliación de lo irreconciliable: se mantuvo como tal....

Ni el hecho de que no crea en Dios (que, por el contrario, hay impiedad en esta creencia), ni que las prohibiciones relativas a la sexualidad, si es necesario mantenerlas, deban ser violadas, me oponen a lo esencial de la la moralidad reinante. Más aún, basándolo en la comunicación entre los hombres (forma de inmanencia desde la universalidad de la conciencia), y no en la trascendencia de un principio (hay inmanencia en la base del trabajo (fundamento de las prohibiciones) como base de la conciencia del sagrado (fundador de la violación); sólo la confusión ordena la trascendencia), yo
creemos hacer posible una libertad dinámica y creciente, sin mayores amenazas.
Lo sagrado como respuesta a la concepción básica de finalidad el lugar sagrado es el tipo de lugar destinado a los predestinados, sin embargo es lo contrario el que tiene significado
ignorancia divina, ese tipo de felicidad que subrepticiamente alcanzamos involuntariamente en un ataque de sollozo
En el balcón de los sollozos, sin haberlo esperado, vemos un mundo que no nos deja otra posibilidad de descanso que la desgracia, o la ausencia de descanso concebible.

 

[APÉNDICE1]

La multiplicidad de seres y la vanidad del resultado único no es lo que más me interesa.
terminar especificando de qué manera [¿descuidando?]... porque se mantiene una especie de apertura indistinta en lo vago, esto es en principio lo que debería haberse suprimido a toda costa: tengo la audacia de decir no terminar en el desorden reconociendo que a toda costa, hubiera sido necesario... la suerte que se presenta delante del trabajo más adelante, debo precisar, pero por un lado sé mi inferioridad, la reconozco, pero admito que no digo que sea despreciable. ¡No!
Admito mi impotencia, el apéndice ya no me interesa, que el apéndice es mucho menos la expresión de mi pensamiento que la afirmación del valor de Hegel
Sé bien que el esfuerzo necesario para una comprensión difícil no me es posible hoy en la misma medida.
El principio de que la pregunta final sólo comienza en el punto más alejado de la comprensión, una filosofía de trabajo es posible
Menos rigor del texto de 1942.
el apéndice prueba la necesidad que me encontré de mantener pero esto renuncia: otros lo hacen mejor

 

El hombre en apariencia, castrado radicalmente y cortado, es sólo lo que es por la supresión de la obscoena. La naturaleza es sólo lo que es en la resurrección de la obscoena, blandida como una antorcha escandalosa, pero estas obscoena humanas, resurgidas, no tienen nada que ver con la obscoena de animales. En estos es cuestión de naturaleza en los de escándalo, lo esencial trabaja y juega, insubordinación, en definitiva, el cristianismo es válido en la medida en que es una insubordinación
lo mismo en la política, la broma jugada al cristianismo que es el esclavo más sumiso obviamente el obispo cristiano
Lo que fue verdad en el cristianismo: la revuelta, los escritos de un herido o de un enfermo, no de un vencido

mi ambigüedad esencial
afirmar-robar
¿Cuál es la forma de afirmación más angustiosa? el mejor construido
Pase lo que pase, me parece que debería haber empezado de nuevo.
por un lado sé más
pero por otro lado me estoy cansando
y no tendré paciencia, ahora mismo me olvido de fallar
así que no podría hacerlo mejor

 

 

 

No tengo la fuerza necesaria para que Hegel no esté en duda en mi mente.
juego esencial versus trabajo
Me hundo en la posibilidad que representa una humilde renuncia que me encanta en sentido pleno: el orgullo paradójico.

Sensación de audacia seguida de fracaso. Pero este fracaso no fue inevitable. No es que atribuya mi fracaso únicamente a mi envejecimiento. Sin duda, algo es más esencial. En cierto sentido, no estaría a la altura de una ambición extrema. Esto se puede interpretar de tres maneras. O no tengo las cosas, yo, o nadie las tiene, o cuando sea mayor, ya no tengo las cosas que habría tenido, que habría tenido al menos si hubiera trabajado... Pero amo la muerte: la idea de morir, lo que imagino no es un fracaso. Un fracaso presupone la posibilidad del éxito.

¿Existe o no una conexión entre la parte maldita y el juego?
¿Sería yo... este teórico implacable si no quedara en mí nada de la actitud culpable?
no hay fracaso hay muerte que no es fracaso una muerte ardiente pero tampoco enojada y feliz, lo contrario al fracaso tendría sabor a triunfo silencioso. ¿Por qué decir que ella habría...?

la lentitud de las páginas [¿de?] el apéndice

me arrojan a una especie de desesperación
listo para orar

 

NOTAS

Página 320.
1. Sra. (p. 99): comprometida en guerras. Como si tuviera que compensar con una falsa glosa un auténtico prestigio perdido sin remedio.
Página 321.
1. Sra. (p. 101): la nobleza del siglo XI, en aquella época o según relata Marc Bloch, en un tribunal celebrado en Lemosín
Página 324.
1.: Significa efectivamente. La frase se repite: efectivamente.
Página 333.
1. Mc. (p. 125): la amenaza de que a la larga, era cada día un poco más trágica: delirante para burlarse, de la catástrofe final.
Página 340.
1. Sra. (p. 153): que las explicaciones agreguen [tachado por: comentarios »]
Página 436.
1. Sra. (p. 205): y su alma), que aquí el diablo se apodera con la ayuda de una artimaña.
Página 573.
LAS LÁGRIMAS DE EROS
1. El mismo año en que publicó El proceso de Gilles de Rais, en 1959, Bataille emprendió el último libro publicado en vida: Las lágrimas de Eros. El 24 de julio detuvo el título. Se trata de un cuadro de la escuela de Fontainebleau, atribuido durante mucho tiempo a Rosso y conocido con el título: Venus de luto por la muerte de Adonis. El libro debe aparecer en Pauvert, presentado por J.M Lo Duca. Tras su publicación, su origen y las circunstancias de su redacción causaron problemas.
Ningún manuscrito. ¿Algunos “fragmentos desechados pero utilizables”? (Bolte 14, E, ff 7-10). La escritura es dolorosa, como a veces el dictado, inusualmente difícil de contrarrestar, construcciones difíciles de seguir, repetir un párrafo palabra por palabra, etc.
Entre sus problemas de salud cada vez más graves y las preocupaciones apremiantes (Mi estado de salud empeora cada vez más. Mientras tanto, mi hija mayor fue arrestado por actividad política (para Argelia)..."), Bataille debe informar repetir la entrega del libro varias veces. Finalmente lo completó en mayo de 1961.
Este libro que deja una sensación extraña recorre, en cierto sentido, Lascaux, El erotismo y Gilles de Rais. Bataille propone situarse en el nacimiento  del erotismo, hasta ese punto que, a partir de la sexualidad animal, ha puesto lo esencial
En la edición Pauvert, la abundante y a menudo llamativa iconografía puntúa la lectura. Le da ritmo al texto (el modelo es de Lo Duca). No podemos repetirlo aquí. Pero responde a la intención de Bataille: “Me gustaría que fuera un libro más notable que cualquiera de esos que ya he publicado.

En 1961, Las lágrimas de Eros fue incluida en el índice por la censura. La edición de 1961 está precedida por algunas cartas que Bataille había dirigido a Lo Duca durante la redacción del libro. Las reproducimos aquí

CARTAS INÉDITAS

(J.M. Lo Duca tenía 57 cartas, en las obras completas publican solo algunas)

 

Mi querido amigo,

Les Sables d'Olonne, 24 de julio de 1959

Quería escribirte desde el 10 de julio, pero estuve ocupado por la urgente necesidad de enviar los textos. Y, en cualquier caso, sólo pude escribirle con cierta extensión después de recibir mis notas. Finalmente salió ayer el segundo, y último, de estos textos. Desde entonces he podido preparar esta respuesta que a su vez se ha vuelto urgente.
Me alegró escuchar lo que me escribió sobre el Instituto de Investigación Sexual de la Universidad de Indiana. Espero volver a verte y estoy seguro que tendremos una conversación importante, entre otras cosas sobre la ilustración de mi libro.
Pude finalizar mi plan y mis notas sobre la posible ilustración.
En cualquier caso, conseguí fotografías de las escenas notables de la película de Resnais sobre Hiroshima, (Hiroshima mon amour) que responderá a la conclusión del libro. Me gustaría hacer una primera parte sobre Cruel Eros, donde hablaré de Gilles de Rais, del que puedo dar detalles, de Erszábeth Bathory, cuyos crímenes no son menos aterradores, y de un joven criminal americano llamado William Heirens (los dos últimos desconocidos en Francia) y de excepcional interés. ¿Podrías escribir a América mejor que yo, para tener una o dos fotografías y quizás algunos detalles para la historia de Heirens? (Solo tengo un libro que ya está bastante bien investigado, pero siempre es bueno agregar).

La segunda parte se centraría en la belleza y comenzaría con un estudio del atractivo sexual de la belleza en la prehistoria (la mayor parte ya está hecho), y obviamente se puede ilustrar. Ya tengo notas, pero definitivamente se pueden aumentar (pero nos beneficiaría hablar de eso).
En cuanto pueda iré a ver a Brassal, que me parece, hace las mejores fotos semidesnuda que existen. Somos amigos desde hace mucho tiempo y miraré para obtener de él todo lo que pueda.
Además de fotografías de mujeres, tiene algunas fotografías admirables de grafitis obscenos, y según mi última conversación con Pauvert, tengo la impresión de que podríamos plantearnos publicarlas. Definitivamente iría con mi texto.
No hace falta decir que estoy muy interesado en lo que me cuentas sobre el diccionario.(N.edc.fra. Nuevo diccionario de Sexología 2 Volumenes 1965 edcción J.J.Puvert)
Ya llevo un tiempo anotando las palabras que puedo sugeriros, aunque para algunas sería mejor dirigirlas a otra persona. De todos modos, aquí está la lista:
Gilles de Rats
Erszábeth Bathory
Hierens (William)
Sagrado

Prehistoria
Moda
Desnudez
Robo con violación
Genet (Jean)
Klossowski (Pierre)
Douassot (Jean)
Ciertamente existe la posibilidad de aumentar seriamente la lista.
Para Jean Genet, creo que Patrick Waldberg podría escribir un artículo muy bueno. Y aún otro más.
Pintura moderna.
De más está decir que, sobre todo, tenemos mucho de qué hablar. Pero no iré a París antes de septiembre. Me quedaré en Les Sables-d'Olonne, 17 Quai Clemenceau, hasta el día 30. Normalmente pasaré el mes de agosto en Vézelay, dirección suficiente. Si pasas por aquí. En cualquier caso, puedes llamarme a Vézelay, al 38 (vendrán a recogerme, no tardaría ni un minuto en contestar).
Amigablemente,
GB
[P-D.] El mejor título para mi libro me parece ahora LAS LÁGRIMAS DE EROS, le agradará mucho a Pauvert.



Orleans, 17 de noviembre de 1959

Mi querido amigo,
Ya estoy de vuelta en Orleans, según me dice Pauvert, piensas venir a Orleans, me haría muy feliz. Me he preparado seriamente, incluso he empezado a trabajar, pero sería necesario hacer una aclaración general ahora. Y creo que mantendremos una conversación larga, y estoy convencido, muy interesante. ¿Puedes llamarme a Orleans, 87-51-23?, Marcas el número que aparece en el dial. Pero ya no recuerdo los números con los que hay que empezar para llamar a Orleans, lamentablemente tendrás que pedir información. Así que espero veros pronto, un saludo.

GB

 

Fontenay-le-Comte, 5 de marzo: 1960
Mi querido amigo:



Debí parecerle, a causa de mi última carta, en muy mal estado. Si se trata de sufrimiento, efectivamente, no os equivocáis. Pero me es imposible descuidar nada de Las Lágrimas de Eros Larser d'Ers. En particular, me gustaría hablarles hoy sobre el principio de una conferencia que daré con motivo de la publicación del libro. Respecto a esta conferencia, buscaré llegar a un acuerdo con André Breton.

Pero para esto, me gustaría acordar con usted una especie de cronograma que incluya una fecha de envío del manuscrito y una fecha de publicación del libro.
Hoy sólo puedo hablarles de principios. Depende de usted indicarme, previo acuerdo con Pauvert, las fechas que le parezcan posibles. ¿Quizás también sea necesario un acuerdo con Julliard?
Mi estado de salud sigue siendo preocupante, sin embargo el tratamiento que estoy recibiendo me permite esperar una mejora y además ya he vuelto a un ritmo de trabajo algo lento pero regular.
Esto es lo que pude decir hoy: pude retomar el plan de mi libro de tal manera que le diera un desarrollo más importante, una ambición más esencial. Me gustaría que fuera un libro más notable que cualquiera de los que ya he publicado. Naturalmente, me corresponde a mí especificar la fecha de envío del manuscrito y usted ¿no puede simplemente darme tu consentimiento? Sugiero los primeros días de abril, a más tardar el cinco. Tengo en cuenta la relativa lentitud con la que trabajo actualmente. En principio debería terminar el 31 de marzo (N. de la ed. fr. El manuscrito no fue terminado hasta un año más tarde, el 15 de abril de 1961), pero me parece prudente el indulto hasta el 5 de abril. El 31 de marzo es jueves, el 5 de abril es martes. Les pido que consideren en particular la fecha de publicación del libro. De modo que, si es posible, lo haré coincidir con la fecha de mi conferencia. Si fuera necesario, me parece posible, quizás con Patrick Wakiberg y con usted, organizar la conferencia sin recurrir a ninguna organización. Dime cual es tu opinión? Evidentemente todavía es muy pronto, pero me parece lógico planificarlo todo.
Le pido que me responda a vuelta de correo, pero sólo que me dé su consentimiento para poder llamarle por teléfono el jueves 10 de marzo por la mañana, con el fin de fijar las fechas, inicialmente al menos aproximadas.
GB

 

Mi querido amigo,
Orleans, 15 de junio de 1960
Acabo de regresar de París donde intenté comunicarme con usted por teléfono. Supongo que si te hubiera llamado el lunes o el martes te habría encontrado, pero en realidad estaba abrumado con múltiples citas.
En cualquier caso, esta carta le ayudará a comprender mi trabajo. Ha pasado poco desde que nos vimos, mi estado de salud empeoraba cada vez más, mientras tanto mi hija mayor fue arrestada por actividad política (por Argelia). De hecho, no fue hasta el sábado o el domingo que, de repente, hubo una especie de avance, volví a mi estado de salud normal. Te sugiero que nos reúnas el domingo 26 o el lunes 27 de junio en París. Creo que en ese momento podremos prepararlo todo. Dime qué sería lo más necesario para ti inmediatamente, si crees que está un poco lejos.
Creo que puedo terminar el manuscrito a finales de julio. Tengo que pasar el mes de julio en Sables-d'Olonne, donde estaré bien instalado para trabajar. Soy consciente de mi deficiencia en los últimos tiempos, pero creo poder dar firmemente esta aclaración: todo debería estar terminado antes del 31 de julio. Naturalmente, la lista de ilustraciones debería salir antes y, salvo excepciones imprevistas, deberíamos acabar cerrándola alrededor del 26 de junio...]
GB.

 

 

Mi querido amigo,
Les Sables d'Olonne, 15 de julio de 1960
Me parece muy interesante lo que me dice tu carta del día 11. Y me alegro que ya tengas el ektachrome. Creo que el fondo negro de la portada resaltaría el color.
Inmediatamente les señalaré, por separado, un cuadro cuya foto ciertamente me parece deseable [...] Es la Masacre de los inocentes de Cornelis Cornelisz de Haarlem. Lo cita Leymarie, en su Pintura holandesa [...] en términos que nos aclaran su significado. [...]
Os lo haré saber aparte de la promesa que tengo de 7 fotos, 5 de las cuales son fotos espectaculares de un buen fotógrafo (son de Seabrook (William Sabrook, fotógrafo editor de temas sados)). Son auténticos. Pero no podremos dar ninguna referencia precisa. Es una promesa segura.
Intentaré darles el resto de mi lista de ayer esta tarde, pero no lo tendré necesariamente terminado. En cualquier caso, te daré inmediatamente referencias de los libros daneses que me prestaste [...].
También creo que debes estar en posesión de las fotografías realizadas a partir de la obra de Fuchs que me prestaste amigablemente,
GB
[P.D.] Debes estar en posesión de fotografías de Pierre Verger que representan escenas de un sacrificio en Brasil. Te las presté... un día, en el Café de Flore.
Por último, una cosa muy importante: harías bien en ir a ver a mi amigo Brassal, uno de los fotógrafos vivos más notables (uno de dos o tres), que, además, está interesado, en cierta medida, en esto que nos interesa. . ¡Él es el autor de las fotografías que publiqué, en su época, en Girodias! en particular fotografías de gražiai. También debe tener una fotografía del famoso falo de Delos (del cual sólo di una vista muy pobremente reproducida en mi Erotismo).

 

 

Mi querido amigo,
Les Sables-d'Olonne, 5 de septiembre de 1960
Aunque pasé algunos días en mal estado, trabajé. No creo que pueda explicarles por escrito el tipo de dificultades por las que estoy pasando. Tampoco puedo decirles las razones por las que me vi obligado a borrar ciertos desarrollos que había planeado y a dejar sólo tres partes, una sobre la prehistoria, otra sobre el lo dionisiaco, seguidas de lo que llamo Expertos modernos en lo dionisiaco, que incluye una breve Descripción general de los sábados medievales tardíos y las sectas musulmanas contemporáneas. La tercera parte debe ser un estudio de un aspecto moderno del erotismo representado al mismo tiempo por Sade y Goya y que debe ir acompañado de un desarrollo general sobre la pintura moderna. Creo poder afirmar esta vez que se trata de una obra equilibrada y cuya forma final, tras un trabajo relativamente corto, estará ahora llena de significado.
Pero todavía tengo que preguntarle si podremos reunirnos, en París o en Orleans, hacia el 20 de septiembre, para resolver todo lo que queda por resolver. Una vez hecho esto, el manuscrito a finalizar deberá entregarse a la imprenta a principios de octubre.
Atentamente,
GB

 

 

Mi querido amigo,
Les Sables-d'Olonne (sin fecha)

Hice y sigo haciendo un esfuerzo desesperado para tener éxito. Desafortunadamente, el tratamiento que seguí para recuperarme, por consejo del médico, tuvo el efecto contrario. Estoy al final de mis fuerzas. Estoy trabajando a pesar de todo, pero voy muy lentamente, muy, muy lentamente. Ya no sé qué decirte. A veces me encuentro con correcciones que han empeorado mi texto. Gracias a Dios, esto no es cierto en la imagen, pero representa una dificultad tan grande que sólo una conversación me permitiría decirte dónde estoy.
Lo único que puedo decir es que, por un lado, haré todo lo posible para que mis nervios se recuperen, en términos de tratamientos médicos, y que, por otro lado, seguiré trabajando sólo en la medida en que pueda darte cuenta de que las cosas se están poniendo confusas.
Esta es una fotografía tomada por Bataille (Lámina 1.)

No me abandones. Escríbeme. Dime dónde estás, qué estás planeando con precisión y, si es necesario, nuevamente en términos de ilustración. Contéstame sobre todo a un punto concreto: ¿hasta qué fecha estarás en París?
es decir hasta que fecha puedo intentar encontrarme con vosotros allí. Les pido disculpas por todas estas dificultades y les pido, a pesar de todo, que cuenten conmigo. A pesar de todo, el trabajo que me queda por hacer no es tal que pueda pensar por un momento en rendirme hasta el día en que les envíe el manuscrito terminado, pospongo todo lo demás hasta ese día.
Muy calurosamente,
GB
[P.-S.] Sobre todo creo que habría mucho interés en que nos encontráramos [tres lineas]. Haré todo lo posible para que la versión definitiva esté mecanografiada no demasiado tarde estos días.

 

 

Fontenay-le-Comte, 1 de septiembre de 1960
Mi querido amigo,

Tengo periodos de depresión muy malos. Afortunadamente son cortos. Han sido unos días malos, pero he podido volver al trabajo. No le escribo más hoy, pero me voy a Les Sables, donde normalmente estaré: mañana le escribiré desde allí (misma dirección que hace un mes).
GB.
Tengo cinco razones (se interrumpe la carta).

 

 

Orleans, 16 de diciembre de 1960
Mi querido amigo,

Me estoy acercando al final de mi libro. He estado trabajando en serio todos estos días. En cualquier caso la parte de documentación está terminada. Sólo tengo que terminar de escribir.
Y, en general, las cosas van bastante bien. Iré a París bien la semana después de Navidad, bien el día de Año Nuevo (y en este caso me quedaré allí unos días más), dime si piensas ausentarte y en qué fecha. De hecho, deberíamos en ese momento de solucionará todo lo relacionado con la ilustración.
En principio, si mi salud se mantiene como en estos momentos al límite pero, a pesar de todo, me parece que el libro debería ser uno de lo mejor que he escrito, a la vez uno de los más accesibles.
No me atrevo a hablarte de la fecha. Me hubiera gustado terminar al final del año. Pero dentro de dos semanas lo creo: lo conseguiré.
Dime cuando puedo ofrecerte una cita.
Muy calurosamente,
GB

 

Fontenay-le-Comte, 23 de febrero de 1961
Mi querido amigo,

Te espero en Niort el martes en el tren que debería llegar sobre la 1 de la tarde.
Estoy luchando con una dificultad seria. Pero si el lunes me doy cuenta de que no puedo terminar, te telegrafiaré. Desgraciadamente hoy me siento más o menos enfermo. Pero si mañana no telegrafío, en principio saldré de las dificultades. Además, si no telegrafío, te escribiré y deberías tener mi carta el lunes por la mañana. Pero si tienes que llamarme puedes llamarme [..
Estoy teniendo problemas, pero en general me parece difícil no acabar...
Muy calurosamente.
GB

 

Mi querido amigo,
Fontenay, 1 de marzo de 1961
Me alegré mucho del día en el que tuve la sensación de un largo túnel cuando reaparece la luz del día...
Perdóname hoy por volver a pequeñas cuestiones, al menos a las que son esenciales.
Creo que es imprescindible tener la fotografía del Museo Guimet El Yi-dam y su sakhti que está en la obra de Malraux (la primera publicada por la NRF de obras de arte). René Magritte vive en 97, rue des Mimosas, Bruselas 3. ¿Y es muy importante escribir para el color del Carnaval del Sabio, ya sea al propio Magritte, o para el editor, o para ambos?
No hablamos ayer de los frescos de la ciudad de los Misterios de Pompeya de los que tenéis las fotos.
He aquí algunas indicaciones para los vasos dionisíacos que nos permitirían alcanzar un mínimo:
1) en el Louvre Copa cr. 160
2) en el Louvre (en principio, pero quizás en el B.N.) Ánfora de Amasis (col. Luynes)
3) Gabinete de Medallas, nº 357
También creo que encontrarán fácilmente en el Cabinet des Médailles el libro de L.B. Lawler: The Maenads (Mem. of the American Acad. in Rowe VI, 1927) en el que se reproduce el Amphora de Munich 2344 (Lawler, pl XXI, 4 ). Sobre todo, no olvidemos la cuestión de la fotografía que se tomará en el Museo del Hombre en el boletín del periódico prehistórico francés de 1954 (o 5), artículo sobre las Venus de Magdeleine (la más sensual de las dos). Es importante destacar que esta es la fotografía prehistórica más claramente erótica (de muchas).
Ahora, una pregunta importante: ¿podría usted obtener lo antes posible una copia de las últimas páginas del capítulo sobre la prehistoria: digamos las dos últimas páginas? Cómo terminar si no tengo estas últimas páginas: pongamos las últimas tres páginas. ¿A menos que crea que es posible conformarse con una adición a las pruebas que podría limitar fácilmente a una o dos páginas de texto?
Debo decir que estoy muy cansado, me está costando mucho volver al trabajo. Sin embargo, tu visita a Fontenay me consoló...
muy calurosamente
GB

 

Mi querido amigo,
Fontenay, 2 de marzo de 1961

Está claro que no he terminado de aburriros con la parte de la ilustración. Encontrarás en las Estampas un bello y terrible grabado de Cranach que representa a un hombre desnudo suspendido por los pies de un palo horizontal y que un verdugo corta en dos desde la entrepierna. Es importante para mí desde el punto de vista de la mezcla de erotismo y sadismo y no creo que sea difícil de encontrar. El título del grabado es La Sierra.
Ayer recibí una carta de René Magritte. Se ofrece a encargarse de solicitarnos el préstamo al Ministerio de Educación Pública de Bélgica de las fotografías necesarias para la reproducción en color del Carnaval del Sabio (Mujer desnuda de largo cabello rubio, enmascarada con un lobo blanco). Le escribo a Magritte para pedirle que le envíe estas fotografías a la calle Blomet. Creo que sería un necesario que le escribiera para confirmar que es bastante urgente. Pero Magritte es bastante susceptible y es mejor evitar hablar del lado erótico (especialmente del lado placentero del erotismo) [
Encontré por casualidad en Fontenay otra foto de la tortura china de 100 piezas. Bastante similar en cuanto a tortura, pero es otro hombre. Escribí a nuestro amigo Jacques Pimpaneau, quien supongo que puedo encontrar el libro de un tal D'Matignon, de principios del siglo XX, donde está tomada esta fotografía.
Respecto a este suplicio, me doy cuenta de que las fotos de mi archivo no contienen el texto que escribiste para el pie de foto.
¿Me puede decir qué es de ello?
Me parece que no tenemos a Hieronymus Bosch [...]
GB

 

Orleans, 22 de mayo de 1961
Mi querido amigo,

 Me parece que este podría ser el último envío... Supongo que si regresa a París al final de la semana nos podremos llamar por teléfono fácilmente.
Escribo a la Galerie Louise Leiris para tener, si es posible, las fechas de los dibujos de Masson; a Pierre Klosowski por el título del dibujo que representa a un hombre decapitado, la cabeza
entre las piernas, a Leonor Fini por el título del cuadro que muestra a tres mujeres, una de las cuales, en primer plano, va con armadura. Les daré tu dirección en Carlton. Si has llegado a París antes, tienes la dirección y el número de teléfono [...]
En cuanto a las láminas en color, no puedo ver muy claramente los números de página, pero estoy confundido y muy cansado. Espero que tengas documentos más claros que los míos. Si me mudo, lo cual no es probable, antes de que regresemos, te lo haré saber.
Lo más molesto es  el lugar de Capuletti que habéis colocado en medio de horrores, de torturas que no pueden ser interrumpidas de esta manera. Esto interrumpe absolutamente la lógica de estas ilustraciones. Es absolutamente necesario cambiar esto. Me parece también que Magritte y Balthus podrían, por su parte, contener errores. En cualquier caso, debemos encontrar una manera de situar a Capuletti antes de la secuencia del sacrificio vudú, tortura china, ilustraciones finales, en cualquier caso antes de la p. 224. Me molesta tener que exigir algo con tanta claridad, sólo lo hago, créanme, cuando estoy absolutamente obligado.
Reciba en toda mi amistad,
GB

 

A estos documentos publicados en la cabecera de Les Larmes d'Éros, añadiremos dos cartas dirigidas a Lo Duca, amablemente comunicadas por su destinatario, y un borrador de carta a Alexandre Kojève (2 de junio de 1961):

Mi querido amigo,
Fontenay-le-Comte, 1 de agosto de 60
Llevo unos días descansando sin poder hacer nada más. Por la tarde me reuniré con Patrick Waldberg y me llevaré mi trabajo. Me vi obligado a esperar.

Hoy es la primera vez en unos días que intento volver a mi manuscrito. Ningún éxito real. Esta mañana muy temprano pude moverme tan bien como antes, pero no duró mucho. Creo que tendré que retroceder un poco más. Pero esta vez me parece que no tardaré en conseguirlo. Mientras que en los últimos días sólo logré volver a la parte ya escrita, corregir y prácticamente volver atrás: sólo asustado por estos lamentables resultados me di por vencido. No había nada mas que hacer. Estaré el jueves en Seillans (Var), en casa de Patrick Waldberg, y os escribiré al menos al día siguiente de mi llegada. Sinceramente me parece imposible conseguirlo antes del 15 de agosto. Pero para el 15 de septiembre aproximadamente, tal vez antes, pero probablemente no después, parece probable que tenga éxito. Me confunde escribirte así. Y no sé cómo agradecerte que me escribieras de una manera que fue muy alentadora para mí en mi angustia.
Muy calurosamente,
George Bataille

 

3 de febrero de 1961
Mi querido amigo,
Te enviaré una lista completando las fotos ya recopiladas.
El libro va tomando forma. Será bueno, creo. Nuestra colaboración me parece una fórmula notable. Así que espero que al final el resultado justifique las dificultades. ¿Puedo preguntarte el número final de ilustraciones, cada toma, lo que sea?
el formato, contando para la unidad? ¿Qué le parece la posibilidad de añadir algunos dibujos de Rodin? Habría que llamar a Patrick Waldberg por la mañana, sobre las 10-11, para saber el nombre de la galería (rue François 1") donde se pueden encontrar
Del sacrificio humano de México creo que hay una colección impresa en la biblioteca del Trocadéro, pero no estoy seguro. Si llama por teléfono a Michel Leiris, quizá le diga a quién contactar. Conozco muy bien a la bibliotecaria, que trabajó en Orleans (no insisto en el lado especializado), pero ella reemplaza al titular y sólo puede contactar a alguien de la casa, según las instrucciones que figuran en mi cartel de L'Pratime.
Le agradecería que concertara una cita con Pierre Klossowski, los cuatro dibujos que vamos a fotografiar son, en mi opinión, notables, monstruosos. Estarán entre los más sorprendentes del conjunto.
Una cosita más; Me parece que lo somos, a pesar del bonito grabado de Füsli que encontraste, pobre para este pintor en el que pensaba todo el tiempo sin lograr conseguir nada. ¿Pero tal vez Giraudon? Una pregunta. La pintura de la Escuela Fontainebleau sobre el pellizco del sem la da usted como procedente del Louvre y en otro libro como perteneciente a Museo Chantilly.
Si va a la galería Louise Leiris, espere hasta el martes, le escribiré a Madame Louise Leiris.
En cualquier caso, creo que el resultado final será bueno y que el esfuerzo que queda por hacer, si es importante, merecerá la pena.
Muy calurosamente,
George Bataille
P.D. Tengo la impresión de que si vienes a Orleans alrededor del miércoles (de lunes a jueves). Conseguiremos completar lo imprescindible, casi.

 

Proyecto de carta de Georges Bataille a Alexandre Kojève.
Orleans, 2 de junio de 1961
() En parte me veo obligado a pensar en el deterioro al menos relativo de mi cabeza, no estoy seguro de las pocas posibilidades que alguna vez me correspondieron... en particular, se trata de  de la filosofía. Sin embargo, quiero al menos intentar una especie de paralelo con su Introducción a la lectura de Hegel, pero esto debería ser infinitamente más arbitrario y fundamentado, principalmente un esfuerzo por interpretar lo que Hegel ignoró o descuidó (por lo tanto, la prehistoria, el tiempo presente, el futuro, etc.). No se trata de burlarse del principio del búho, ya que podría estar más justificado que nunca (posibilidad y tal vez inevitabilidad de una catástrofe final), sino de situarlo en la base misma (o al final) de la reflexión hegeliana, una equivalencia de locura. En realidad no puedo especificar de qué se trata y de qué se tratará en lugar de después de haberlo escrito. Pero me parece que este tipo de resultado está implícito en el principio, si no en el hegelianismo, de su objeto.
Página 602.
1. ¿Sra. en fragmentos rechazados pero utilizables? de las Lágrimas de Éros (descripción del inventario de los papeles de Batalla: Cuadro 14, E, ff 7-10):
Por tanto, los guerreros disfrutaban, gracias a la agricultura, de una relativa ociosidad. Todavía podían trabajar, pero ayudados por estas personas, estos esclavos, sobre los cuales tenían en principio poder de vida y de muerte. Sin embargo, la inteligencia permaneció esencialmente ligada al trabajo. Durante mucho tiempo la guerra estuvo dominada por el desprecio por este cálculo, preocupación por el cual parece definir al hombre esclavizado.
Fue fácil remediar este error fundamental. Pero el remedio arruinó al guerrero. El guerrero reflexionó: esto a la larga lo subordinaría al trabajador. Los guerreros que pensaban prevalecieron sobre los demás, que se apegaron a los principios de la nobleza y, gloriosamente, fueron asesinados. La comedia duró: guerreros reflexivos a menudo fundaban imperios. Pero al reflexionar, el guerrero perdió su razón de ser, victorioso, a la larga, lo olvidó; A la larga perdió la conciencia de haber debido la victoria a esta reflexión rigurosa, que es el principio del trabajo. Esta conciencia, al menos, permaneció oscura. El guerrero reflexivo no comprendía que, si quería mantener el resultado de la victoria, debía atenerse al principio del trabajo, basado en el desprecio del disfrute presente y en la austera preparación para el futuro.
Durante mucho tiempo, una alternativa de movimientos contradictorios dejó la historia en la incertidumbre. ¿Pero quienes fabricaron?] estas armas, sin las cuales los guerreros no podrían haberlas dominado, finalmente comprendieron que podían usarlas ellos mismos. Después de milenios, finalmente tienen un poder asesino comparable al de los demás. Quizás no sean capaces de destruir a quienes fueron sus enemigos, pero sin duda estos lo son aún menos. Además, la situación, en general, está dominada por el hecho de que la guerra, si estalla, podría envenenar la Tierra: podría arruinarla mediante la destrucción excesiva de las riquezas materiales y, más allá de esta ruina, degradarla por la corrupción de la atmósfera. Pero el poder obvio del trabajo tiende en una aunque constituye una medida apreciable de equilibrio, aumenta incluso dentro de un mundo heredero de una tradición militar y también tiende a garantizar un resultado pacífico. En la medida en que la distribución de los productos pueda ser objeto de decisiones razonables y, finalmente, en la medida en que, sin solución, el significado de la guerra sería en adelante la aniquilación, mal limitada, incluso insuperable, de la riqueza, es razonable pensar en el mantenimiento duradero de la paz.
Página 631.

EXPEDIENTE DEL EROTISMO »
1. El significado del erotismo.
Esta obra inédita fue presentada junto con el dossier de la revista Gendas en la Revue de la Bibliothèque nationale (n° 17, otoño de 1985, 5° año) por J.-P. Le Bouler y Dominique Rabourdin. Se trata de uno de los documentos enviados por Bataille a Caillois, poco después de la publicación de L'Erotisme, para presentarle un borrador de reseña, una carta fechada el 24 de noviembre de 1957 en papel con membrete Genèse; un plan y una lista indicativa de temas planificados; El significado del erotismo, finalmente):
a) En su carta a Caillois, Bataille solicita una reunión: Su consejo, en cualquier caso, sería muy valioso para mí.
Al fin y al cabo, siempre se trata de la continuidad de esta Facultad, a la que quizás al final le resulta muy difícil morir..." (la Facultad de Sociología).
b) Proyecto de la revista Genèse Paris, el
Pretendemos publicar una revista íntegramente dedicada a los problemas de la sexualidad y el erotismo.
Este proyecto puede sorprender y tal vez incluso impactar. Por lo tanto, debemos aclarar inmediatamente nuestra situación, lo que supone realizar un trabajo útil subsanando en un punto esta falta de información seria y desarrollada que se debe a prejuicios tradicionales.
No se trata de que luchemos contra este prejuicio. Evoluciona por sí solo hacia una comprensión más abierta. Somos conscientes de la importancia y la dignidad de un ámbito donde el destino humano se inscribe y se desarrolla, en sus aspectos más significativos: y este es nuestro punto de partida.
Creemos que la información disponible, a menudo fragmentaria, debe
ser extenso y ordenado. En particular nos gustaría dar su lugar a
erotismo: cualesquiera que sean sus aspectos patológicos, vemos
en primer lugar una expresión del hombre. Más allá de la procreación, incluyendo
formas de estudio de la sexología, ¿el sentido de nuestra vida no está vinculado a esto?
ansiedad erótica que no deja de agitar a todos los humanos: la
El motivo de esta preocupación, evidentemente, no entra dentro del ámbito de la psiquiatría.
Mecanografiado en la cabecera de la revista (Sexología, Psicoanálisis, Filosofía de la Sexualidad).

Es por ello que intentaremos dar a los distintos desarrollos de la sexología y del psicoanálisis el complemento de un estudio considerado como esencial para el ser humano, el erotismo,
Nos gustaría que Gentse ayudara a arrojar luz sobre los aspectos más secretos y difíciles de conocer del hombre.
Incluimos a continuación un índice de contenidos que Gentse pretende cubrir: indicaciones no limitativas, por supuesto.
Nos dirigimos a usted con la esperanza de que nuestro proyecto le interese. Le agradeceríamos que nos contara su reacción (aunque fuera hostil) y nos ayudara con sus consejos y sugerencias. Nuestra revisión sólo puede tener pleno significado en la medida en que se esfuerce por responder a la investigación común.
GENESE tendrá dos versiones simultáneas, francesa e inglesa. La versión en inglés aparecerá bajo el título GÉNESIS.
Le daremos una presentación muy cuidada a esta revista ilustrada de gran formato. Publicado en París, aparecerá cada dos meses. Esperamos poder publicar el primer número a principios del verano de 1958. Estará dirigido por un comité presidido por Georges Bataille, conocido como fundador y director de Cartique y autor de L'Érolisme (París, edición Minuit, 1957). ). Georges Bataille se ha hecho cargo de los trabajos preparatorios.
Acepte la expresión de nuestros distinguidos sentimientos.
TIPO
Tabla de contenido:
Sexualidad animal, biología sexual, sexualidad y religión.
Sexualidad e historia.
comportamiento sexual,
Psicoanálisis.
Contribuciones modernas no psicoanalíticas al conocimiento razonado de la vida sexual (Mauss, Caillois, Sartre, Merleau-Ponty, etc.). Erotismo y literatura.
Erótica y arte.
e) El significado del erotismo,
El proyecto lanzado por Girodias y Bataille no se llevará a cabo inmediatamente el 6 de diciembre
1958, Girodias se rinde. Waldberg, sin embargo, había elaborado un resumen y
reclutaron contribuciones prometedoras (Michaux, Beckett). Lo Duca finalmente
había producido un modelo notable.
Página 634.
1. Adición al erotismo.
Este texto se encuentra en el fragmento Boür 15, A, b8, con la indicación
catión:

Adición al erotismo
Escrito inmediatamente después de la introducción con vistas al resto del libro (¿desnudez?)
Los fragmentos que constituyen el archivo A, b del Cuadro 15 (140) pertenecen a una versión anterior del manuscrito. Probablemente datan de 1958.
Página 636.
1. Erotismo: Proyecto de conclusión (7 de marzo de 1956) Este manuscrito se encuentra en el Cuadro 15, A, a, (f 1-8). Fue publicado en L'Arc, nº 44, 1971, p. 88-90.
Página 643.
ARCHIVO DE LÁGRIMAS DE EROS
Cinco textos se presentan como posibles proyectos de introducción (o presentación) del libro. Cuatro como proyectos posdata.
1. El infantilismo. Boite 14, F, ff 1-25.
Página 649.
1. Voluptuosidad entre lágrimas. Cuadro 15, B, a, 1-7.
Página 651.
1. Me gustaría en este librito...]
Bolte 14, E. ff 1-75; pag. 13, 21-22, 13-20: ¿fragmentos rechazados pero utilizables?
Página 634.
1. [Permanece sin embargo,...] Sr. p. 26-27, Cuadro 14, E..
Página 655.
1. Me alejo de la creencia...) Bota 14, E, ff 29-38.
Página 659.
1. Posdata.
Estas páginas desordenadas (dudo que un conjunto haya sido escrito en un desorden tan violento) se encuentran entre las últimas que escribió Bataille, en sufrimiento y enfermedad. Presentan un borrador de posdata de Tears y aparecen en el Cuadro 15, B, b, ff 9, 11.

Página 661.
1. Comienzo de la posdata de Tears of Evas Bolts 15, B, b, F 14.
Página 662.
1. Posdata.... Cuadro 15, B, b, ff 15-18. Agadir (Marruecos): puerto pesquero devastado por un terremoto en
1960. 2. La señora sería (tachada): sería
Página 663. 1. [El último pensamiento
Página 665,

EXCEPTO LAS LÁGRIMAS DE EROS
1. Excluyendo las lágrimas de Eros
Cuadro 15, B, b, ff 23-37, algunos sin paginar. Mantenemos estas notas en una forma y presentación lo más parecida posible a su estado. Una indicación (p. 23): periódicos literarios fuera
la L. d'É.. En el folleto titulado Elementos de catástrofe de un nuevo libro de aforismos. Y en la hoja 25 (Después de dos guerras, peroración):
Quizás adjunte artículos recientes colocados en los archivos de ateología. ff 38-40: proyecto, “Arte y Gloria o exaltada Historia universal (en las artes de todos los tiempos).
Página 670.
1. ¿Sra. sería?
Página 672
1. ¿Se produce la señora?
Página 675.
1. Mi: necesario, y además: no me pegues
Página 677.
1. Apéndice. Beite 15, B, ss 53-60.