Jenofonte La Economía

 

 

INTRODUCCIÓN. .

DEFINICIÓN DE I. LA ECONOMÍA.

SÓCRATES, Y CRITÓBULO.

En cierta ocasión oí á Sócrates discurrir así sobre la Economía.

Sócrates -(a)¿Dime, Critóbulo, hay alguna profesión que se llame Economía , así como hay ciencia (4) Sócrates, Príncipe de los Filósofos, nació en Arenas el quarto año déla 7 7 O l y m f i a d a a n . M . 5,533. ant. ] . C . 4 7 1 . Su Padre

médica, y oficios de Herrero y Carpintero ?

Critóbulo - (a) Yo así lo juzgo.

Sócrates  ¿ Y pregunto, así

fué escultor, í cuyo arte se dedicó en su niñez. Pero Criton admirando su raro talento , le retiró de este oficio. N o escribió nada. T o d o s los principales hechos de su vida es necesario verlos en P l a t ó n , Xenofbnte, sus principales discípulos, y Diógenes Laercio. •Su principal instituto fué entregarse todo á la instrucción déla juventud, y dar principios de gobierno. E s menester ser un simple, decía, para creer que los Artes mecánicos no se pueden aprender sin Maestros; y la ciencia de gobernar los Estados, que es el mayor esfuerzo de la prudencia humana, se adquiera sin trabajo ni preparación alguna. Xenof. Memor./¿¿. 4 . Susleccknes excitaron contra él el odio de los Sofistas, que acusándole de haber introducido nuevas Divinidades, dieron con él en una cárcel donde murió con un vaso de veneno á los 7 0 años de su edad. Otros varios rasgos de su vida se verán en las notas que se siguen. (<«) C r i t ó b u l o , hijo de C r i t o n , grande ami-

c o m o podemos determinar los objetos de estas Artes , y las materias de cada una, podremos igualmente demostrar de la E c o n o mía cuáles son sus operaciones? Critóbulo  Sí por cierto: el objeto de el buen E c ó n o m o es gobernar bien su propia casa. Sócrates ¿Y sí quiere, no podrá gobernar la ajena, si se le encarga , como lo hace con la propia ? Estamos viendo que el Maestro Carpintero igualmente puede trabajar para otro, que para s í ; con que lo mismo diremos del Ecónomo. Critóbulo  Y a se ve. Sócrates  ¿Luego el que sepa este arte , aunque por sí no tenga bienes, amigo de Sócrates era un joven bien parecido , pero poco continente. Sócrates en un coloquio que tiene con Xenofonte lib. i . M e mor. es el que nos da estas noticias. (3) A* nés , podrá llevar salario por gobernar la casa de otro , del misino modo que el Arquitecto por fabricar la casa ajena ? Critóbulo  Sí por cierto, y un gran salario , si á costa de 4esvelos y trabajos mejora , y aumenta la casa que le lian encomendado. §.

II. DEFINICIÓN DE LA CASA , .

Sócrates ¿Qué te parece que queremos decir con el nombre de Casa ¿ Por ventura lo mismo que habitación o domicilio ; ó comprendemos en el nombre Casa todo cuanto poseemos aun en los lugares mas remotos de nuestra residencia ?

Critóbulo  A mi me parece que con el el nombre Casa se entiende todo cuanto uno posee aunque no tenga bienes ningunos en el lugar donde reside.

Sócrates ¿ Tienen algunos hombres enemigos ?

Critóbulo  Sí por cierto, y algunos muchos.

Sócrates. Y, diremos que los enemigos de un hombre hacen parte de sus bienes ?

Critóbulo  Buena ridiculez seria, si á mas de acarrear enemigos á la casa, se recompensase a un Ecónomo por esto.

Sócrates No tienes que maravillarte Gritó-* bulo pues al principio sentamos que lo mismo era casa que posesión.

Critóbulo  Es verdad: pero yo únicamente entiendo por posesión lo útil y provechoso, no lo malo y perjudicial. A 3 §. III. (6) $•

III. DEFINICIÓN DE LA PALABRA BIENES.

Sócrates ¡ T E parece, Critóbulo, llamemos bienes d aquellos solos que son provechosos ? Critóbulo  Sí por cierto: pues las cosas per judiciales mas las tengo yo por males, que por Bienes. Sócrates Muy bien: ¿y si uno comprase un caballo, y por no saber montarle, le tirase á tierra , é hiciese daño , será para este Bien el tal caballo ? Critóbulo  D e ningún m o d o ; puesto que para ser Bienes han de ser provechosos. Sócrates Según eso ni las tierras son Bienes , si hacen daño al que las labra. Critóbulo  Concedo que no son Bienes, si en vez de alimen-

(7) . mentarnos nos ocasionan el hambre y la pobreza. Sócrates ¿ L o mismo diremos de los ganados , si por no saberlos criar y apacentar , fuesen dañosos al ganadero? Critóbulo  Y a se ve. Sócrates D e manera , que según tu modo de pensar, únicamente las cosas que aprovechan son Bienes, y las que dañan males. Critóbulo  Sí por cierto. Sócrates Pues siendo eso así, en tanto se dirá que uno tiene Bienes,. en cuanto sabe usar de ellos ; y al contrario no lo serán para el que ignore su uso. Por ejemplo: Una flauta será Bien para el que sepa tañerla con perfección ; pero para el que no sepa , equivale lo mismo que si fuera una piedra despreciable, á no ser que la venda.

Critóbulo  Lo mismo digo yo ; las flautas son Bienes para el que  las

(8) las vende , no lo son para el que las guarda, y no sabe tocarlas. De suerte que en esta parte vamos conformes, Sócrates; puesto qué: queda sentado que Bienes son las. cosas provechosas, consiguientemente la flauta no será Bien para el que no la venda, pues no le: servirá de nada ; y será Bien para el que la venda, por la razón contraria.

Sócrates A mas de esto, es menester saber vender, porque si se vende á quien no sepa hacer uso de la alhaja, ni la cosa vendida es Bien para este, según tu sentir.

Critóbulo  Me parece, Sócrates, quieres decir que ni los dineros son: Bienes, si no se sabe hacer uso de ellos.

Sócrates Y tú creo piensas lo mismo; puesto que únicamente tienes por Bienes aquellos de que nos, puede resultar de provecho. ¿Y si no," dime, si uno hiciese tal usó del dinero, que lo gastase con una mala mujer, de suerte que por ella perdiese la salud , el alma y la casa, ¿será para éste provechoso el dinero ?

Critóbulo  De ningún modo: á no ser que digamos ser provechoso el Veleño, que hace perder el juicio á los que le comen.

Sócrates Así es Critóbulo ; el dinero , si no se sabe usar, está muy distante de poderse contar entre nuestros Bienes,

I V . SI LOS AMIGOS , Y ENEMIGOS son Bienes. ¿ Qué diremos de los amigos , si uno sabe hacer tal uso de su amistad, que le venga á ser útil y prove- vechosa ? Critóbulo  M e parece que son Bienes ; y Bienes mucho mas útiles que los animales, pues nos son aun mas provechosos que ellos. Sócrates Según tu parecer ¿también los enemigos serán Bienes para aquel que de ellos pueda sacar algún partido? Critóbulo  Sí por cierto : el buen Ecónomo debe de tal modo saber usar del enemigo, que le venga á ser útil. SócratesYiensas muy bien, Critóbulo; ese es el motivo por qué estas viendo tantas Casas de particulares, que deven su grandeza ala guerra, y ala tyranía. Critóbulo  Es verdad, Sócrates ; ¿ pero dime , en qué consiste, que vemos á algunos tener talentos y facultades con que poder trabajando levantar y enriquecer sus Casas, y experimentamos que no lo quieren h a c e r , y por consiguien- guíente les vienen á ser inútiles sus habilidades? ¿ puede ser otra la causa mas de que á los tales no les es Bien , ni provecho el saber? Sócrates i dices eso por los Esclavos? Critóbulo  N o por cierto ; sino por algunos que se precian de N o bles , á los que veo que teniendo proporción para aprender, unos el Arte militar, otros la Juris-prudencia, no quieren hacer, uso de sus talentos, á mi modo de entender , por no tener quien les mande. Sócrates ¿Cómo queno tienen quien les mande, quando están deseando con ansia la dicha y felicidad, y sus amos no les permiten conseguirla? Critóbulo  i Quiénes son esos Amos invisibles que los mandan? Sócrates  N o son invisibles, sino reales , y que tú mismo los conoces por los mas perversos j puesto to que reputas por tales la ociosidad , la pereza y negligencia. Hay también otros falaces y s o lapados , que con capa de placeres procuran esclavizarlos. T a les son los juegos y conversaciones inútiles, que con el transcurso del tiempo aun los mismos engañados reconocen su impostura , Ipero ya quando víctimas del placer no se hallan en estado de obrar bien. Critóbulo  N o obstante , Sócrates , hay otros que en medio de estar entregados á estas pasiones, no les sirven de impedimento p'ara ser solícitos en sus intereses , y procurar por mil m e dios conservar y aumentar sus rentas ; y con todo veo arruinarse sus Casas , y venir al estado de pobreza. Sócrates ¡ A h ¡ Critóbulo, también esos son esclavos, y de los los amos mas inhumanos. L a gula, la luxuría, la embriaguez, y la loca ambición de honores desmedidos es qujen los domina y manda tan cruelmente , que mientras están en una edad floreciente, y pueden servirse de ellos, les fuerzan á contribuir con quanto tienen para saciar sus apetitos. Pero después que conocen que no pueden sacar de. ellos provecho por la vejez , los abandonan, los dexan en una vejez miserable, y emprenden executar lo mismo cóh otros. Por lo qual, Critóbulo, no menos debemos pelear contra estos tyranos por nuestra libertad, que contra los que intenten esclavizarnos á fuerza, de armas. L o s enemigos, si tienen sentimientos de humanidad , aun quando esclavizan un P u e b l o , con el escarmien- miento de algunos hacen mas cuerdos los demás, y les procuran una vida mas feliz para adelante: pero estas imperiosas pasiones jamás dexande atormentarlos cuerpos y almas de los que hacen suyos , y procurar la ruina de sus casas , hasta que lo consiguen. §.

EN QUÉ V. LAS CONSISTEN verdaderas riquezas. Critóbulo  C^Reo, Sócrates, haber oido lo bastante sobre esta materia ; y á la verdad si examino mi corazón , me parece le hallo muy superior á todos estos enemigos. Por lo qual si me quieres dar algunos consejos para aumentar mi hacienda , te prometo no. me servirán de de impedimento estos que tu llamas Señores. E n esta firme inteligencia puedes aconsejarme lo que tuvieses por conveniente. ¿ Y así dime, Sócrates, consideras que los dos estamos bastante ricos, y que n o necesitamos de mas Bienes} Só~ crat. Entendámonos Critóbulo; por lo que á m í t o c a , me parece no necesito de nada, y estoy suficientemente r i c o : pero por lo que á tí pertenece , paréceme que estás p o b r e , y tan pobre que m e causas compasión. Critoh, P o r cierto que no puedo menos de reírme : ¿ pues dime por los D i o ses , á quánto piensas que vendidos podrá ascender el valor de tus bienes ? ¿ Y á quánto los mios ? Sócrates Juzgo que dando con uri buen comprador , todo quánto tengo con la casa, bien valdrá cinco c o minas (a) ; y tus bienes sé ciertamente que valdrán cien veces mas. Critóbulo  ¿ Ahora bien , pues si eso conoces , cómo juzgas que no necesitas de mas bienes , y tienes lástima de mi pobreza ? Sócrates L a razón es clara: lo que y o tengo es suficiente para sufragar mis necesidades: pero para el tren que tu gastas , y el papel que representas , no me parece que basta tres veces mas de lo que ahora tienes. Critóbulo  ¿ C ó m o es eso ? Sócrates Y o te lo haré palpable : primeramente tu estás constituido en la precisión de hacer freqüentes y suntuosos sacrificios, cuya omisión te atraerá la cólera de los Dioses , y de los hombres. E n segundo lugar necesitas por razón de (<Í ) • Cada mina equivale á doscientos reales,

(17) de estado recibir en casa muchos Huéspedes, y obsequiarlos magníficamente : fuera de esto convidar á tu mesa y regalar á muchos Ciudadanos, si no quieres renunciar á su amistad. Por constitución de la república te veo obligado á contribuir con grandes sumas (a) , para mantener caballos, pagar danzas, r e s i d i r espec| tá(a) Solcn dividió á Atfrenás en quatro clases. L o s que tenian 500 medidas de g r a nos ó cosas líquidas de renta , llamados Pen~ tacosiomedimnes , en la primera : los que t e nían 3 0 0 , y podian mantener Caballo en la g u e r r a , llamados Caballeros , en la segunda : Los que tenian 2 0 0 llamas Zeugites, en la tercera : todos los demás que no tenian tanta renta fueron comprehendidos en la quarta, llamados Thetes ó Mercenarios. E n tre las tres primeras clases era dcnde se escogia para las Magistraturas. Estas contribuían con cierta cantidad por año para los B gastos.

 





<!8)
ráculos, y proteger desvalidos.

Todo esto mientras el estado estd
en -paz. Si sobreviene una guerra, sé positivamente que la República te exigirá tantas taxas y contribuciones para la prefectura de las galeras (a), que con dificultad las podras soportar. Y dado cagastos de la República ; los de la primera con un talento ( m i l e s c u d o s ) ; los caballeros m e d i o ; y los Zeugites diez minas. "Jul. Tolluc. Ub.S. cap. 1 0 . En las danzas y expectáculos públicos presidia el mas rico, y hacia los gastos. (a) Athcnas después que Solón la había dividido en quatro clases , vino Clithenes cien años después, y la dividió en diez T r i b u s . D e cada una de estas se sacaba los 1 2 0 mas ricos para sufragar los gastos de las A r m a das. T o d o s contribuían por igual. Esta ley era m u y honerosa, y en el fondo muy iniqua , pues pagaba lo mismo el rico , que el menos rico. Demósthenes propuso otra que
ab-


caso te portes con mezquindad, me consta que los Athenienses te multarán, como si hubieses defrau7

/

dado el erario público. U l t i m a mente estás en la creencia de que eres r i c o , miras con abandono los aumentos de tus intereses, y vives entregado á los pasatiempos y frioleras, como si no tuvieses otra cosa en que pensar. V é aquí Critóbulo porque te tengo lástima , y temo no te suceda alguna quiebra irreparable , que teabrogaba la precedente , mandando que los Trierarcos ó Capitanes de galeras, fuesen elegidos no por i g u a l , sino por la valuación de sus bienes. D e suerte que el que tuviese diez talentos ( 1 0 0 0 0 . escudos ) equípase por sí una galera ; si tenia veinte, d o s , y así en adelante. L o s que tuviesen menos se uniesen con otros hasta completar la suma. Véase el Demsothenes ¡n orat. de cLislbits.


constituya en una total indigencia. Por lo que á mí t o c a , no me puede suceder tal desgracia : pues aunque llegue á estar pobre , estoy cierto , ( y tu también lo sabes ) que encontraré amigos (a) que me remedien ; y como son tantos, á poco que contribuya cada
(a) Sócrates acostumbrado desde la niñez á una vida sobria y laboriosa , con poco t e nia bastante. E s increíble el menosprecio que hacia de las riquezas. Viendo en cierta ocasión la pompa y aparato, que habia introducido el l a x o en ciertas ceremonias, exclamó felicitándose í sí mismo : ¡O! \J quantas COSAS hay que yo no necesito! Xenoph. Memora!?, lib. i . N o se avergonzaba de confesar sus necesidades. Estando un dia entre sus amigos, d i x o : si jo tuviera dinero, compraría una capa. N o fué menester m a s , para que se originase una disputa, sobre quien le habia de hacer este corto presence. Sénec. de Benefic. ¡ib, 7 . cap. 2 4 .

0°)


, ( )
2 I

da uno , será mas que suficiente para reparar mi pobreza. Pero tus amigos al contrario , aunque mas ricos que tú , en tanto te tratan , en quanto consideran que pueden sacar de tí algún p r o vecho. §. V I .
SI LOS EXEMPLOS PUEDEN SUPLIR

a las Lecciones.
Critóbulo  Confieso, Sócrates, que no puedo contradecir nada de quanto has dicho. Pero por lo mismo ahora es la ocasión de que me des preceptos saludables , para no llegar á verme pobre y miserable. Sócrates ¡ M e admiro mucho , Critóbulo , de ver tu repentina mudanza ! Poco ha quando yo te decia que era riB 3 co,


co , te mofaste de m i como de un hombre que no sabia lo que eran riquezas ; y no cesaste hasta que me convenciste é hiciste confesar , que lo que yo tenia , no equivalía á la centena parte de, tus bienes. Ahora tú mismo me ruegas , te instruya y tome á mi cargo tus intereses , para precaver de todos modos tu verdades ra pobreza. Critóbulo  N o tienes que maravillarte, Sócrates; quando hallo en tí un hombre, que sabe los medios seguros de adquirir bienes, y aumentar los que se poseen. Quien sabe hacer fructificar un pequeño patrimonio, espero que mucho mejor lo executará con uno grande. Spcrat. Sin duda no te acuerdas de lo que poco ha hemos hablado , quando me tapaste la boca diciendo , que ni los


fo) .
los caballos, ni las tierras , ni los ganados, ni el dinero , ni otra alguna cosa eran bienes , sino se sabia hacer de ellos el uso correspondiente. Que de estas cosas se puede sacar utilidad , nadie lo duda : ¿Y cómo te parece que la sabrá sacar un hombre , que no las ha tenido en su vida ? Critóbulo  Todo eso es cierto, Sócrates; pero también sentamos, que aunque una persona no tenga bienes , puede muy bien tener talento para administrarlos. ¿Qué impedimento hay para que tú tengas esta habilidad ? Sócrates E l mismo que tiene para saber tocar la flauta aquel, que en su vida ha tenido tal instrumento, ni otro que se lo preste para aprender. Este es el impedimento que yo tengo acerca de la economía. Ni y o B 4 he


(»4).

he poseído jamas bienes, que son los instrumentos para aprender, ni he hallado otro alguno mas que tú , que quisiese confiármelos para administrárselos. Y has de estar en la inteligencia, que el que comienza á aprender un instrumento , está muy á pique de echarlo á perder : y no quisiera y o hacer mi aprendizage á costa tuya. Critóbulo  V a y a Sócrates , esos son especiosos pretextos con que procuras evadirte, y no ayudarme á soportar con mas alivio la carga de mis precisas obligaciones. Sócrates. T e has engañado, Critóbulo : antes bien te comunicaré con mucho gusto quantos conocimientos tengo. Pero antes dime : Si vinieses á mi casa á buscar lumbre , y no t e niéndola y o , te mostrase otra don-


(*5)
donde la hallases , no tendrías á mi ver de que culparme. Igualmente si vinieses á pedirme agua, creo no tendrías á mal que n o teniéndola yo , te dirigiese á otro que la tuviese. L o mismo digo de la música ; si queriendo aprender conmigo este arte , te encaminase y o á otros maestros mas hábiles , y que te darían gusto si querías dar lección con ellos, ¿ podrías ofenderte de que te daba este consejo ? Critóbulo  T e haría un gran agravio , Sócrates. Sócrates  Pues ahora bien , Critóbulo , yo te daré otros mucho mas hábiles en la economía, que te instruyan en lo que con tanto anhelo deseas que y o te enseñe. Confieso que siempre he tenido inclinación á indagar , quienes son en Atenas los mas hábiles en cada


da oficio. Porque reflexionando alguna vez en qué podría consistir, que en un mismo arte se veian unos muy pobres , y otros muy ricos; me admiraba por cierto , y m e pareció asunto digno de averiguar su causa. Inquirí con efecto el m a l , y hallé ser muy natural lo que acaecía ; pues veia arruinarse los que trabajaban sin principios ni consejo ; y al contrario los que con prudencia y método sabían dirigir sus operaciones , dar un mas pronto y rápido aumento á sus fortunas. De estos espero que podrás aprender , si quieres , á ser un perfecto ecónomo con la voluntad de los Dioses.

§.VII.


O/)
§. VIL Mxemplos instructivos que como en compendio contienen lo qice se ha. de tratar en adelante. Critóh. S>ea como fuere , Sócrates, no te he de dexar ahora hasta que me demuestres lo que has prometido delante de estos amigos. Sócrates  L o haré con mucho gusto, Critóbulo: pero dime, si primeramente te señalo unos que han edificado casas mal repartidas á mucha costa , otros que con mucho menos han fabricado habitaciones con toda la comodidad necesaria ; qué te parece ¿no te habré enseñado una parte bien principal del gobierno económico? Qritób. Sí por cierto. Sócrates  ¿Qué di-


dirás, sí por una ilación precisa te hago ver los primeros, tener un grande y magnífico menage de casa, y no poder usar de él quando llega la ocasión , ni saber si está en bueno ó mal estado ; de que provienen enfados para s í , y quimeras con sus criados : los segundos por el contrario , con menos ajuar tenerlo t o do á la mano quando lo necesitan? Critóbulo  Diré precisamente que en la casa de unos la casualidad coloca los muebles, y en la de los otros cada uno ocupa su lugar determinado. Sócrates Dices bien: pero eso del lugar determinado lo has de entender , no del que le deparó la suerte, sino del que conviene. Critóbulo  También esta es buena lección de economía. Sacra?. T e mostraré después cosas don-


donde los domésticos, á pesar de las cadenas , por decirlo así, con que están atados, se están marchando todos los días ; otras donde sueltos y á su libertad trabajan y apetecen subsistir con sus amos: ¿parécete acaso que esto es menos importante para el gobierno doméstico? Critóbulo  Y o lo creo muy importante. Sócrates Igualmente verás unos labradores que imputan la causa de su ruina y pobreza á la labranza , mientras que otros la consideran como el origen de sus riquezas y opulencia. Critóbulo  L o creo: pero esa ruina provendrá no de los gastos indispensables, sino de los perjudiciales á sí, y á sus casas. Sócrates Muchos hay de esa clase : pero yo no hablo de esos, sino de los que , no teniendo pa-, ra comprar los aperos necesarios, di-


(3°)
dicen que son labradores. Critóbulo  ¡Y Qual puede ser la causa de eso? Sócrates T e llevaré también á sus casas , y la sabrás por tus mismos ojos. Critóbulo  Si puedo. Sócrates Es menester que hagas la esperiencia , si puedes comprehenderlo. Bien me acuerdo que, quando eras aficionado á ver comedias, te tomabas la molestia de levantarte muy trempano, andar un larguísimo camino (a), y alguna vez tus consejos fueron causa de que
(a) E n Grecia habia juegos públicos á que concurrían gentes de todas Provincias; y particulares ó privativos de cada Ciudad. D e la primera clase quatro eíán los mas solemnes. L o s Olympicos , llamados así por la Ciudad de Olympia ó Pisa , que se c e lebraban en honor de Júpiter , de quatro en quatro a ñ o s ; los Pythienses consagrados á A p o l o , y celebrados en Delphos de qua-


(31)

,

que yo fuese contigo a verlas: pero para asunto de tus intereses jamas me has convidado. Critóbulo  Confieso , Sócrates , que he sido un tonto en tu concepto. Sócrates Mas lo has sido contigo mismo. ¿Y qué dirás si te hago ver á unos que la cria de caballos ha dexado por puertas ; y otros á quienes las ganancias de este comercio ha hecho ricos y poderosos ?
quatro en quatro años ; los Nemenses de Nemea, Ciudad en el Peloponeso, se celebraban de dos en d o s ; y los Isthmicos celebradas en el Isthmo de Corintho , de quatro en quatro en honor de Neptuno. A estos p o dían concurrir de todas partes siendo G r i e gos ; por consiguiente algunos tenían que andar un largo camin<?.

J.VIÍL


(3*)

§.

VIII.

Continuación del mismo objeto: modo de aprovecharse de las lecciones y exemplos. Critóbulo  C^onfieso que los estoy viendo, que conozco unos y otros; pero yo por eso no llego á ser mas rico. Sócrates Es por que los miras sin querer aprovecharte de su exemplo , así como vas á ver una comedia ó tragedia, no para hacerte Poeta , sino para deleytar la vista. y el oido. E n quanto al teatro , va bien que no lleves otro fin ni objeto; por que no creo quieras ser Poeta. Pero quanto á la cria de caballos, te ves precisado á mantenerla: ¿pues no. serias un necio si desprecia-


ciases adquirir los conocimientos posibles en este trato, quando ves la grande utilidad que tienen para los usos y comodidades de la v i d a , y las lucrosas ganancias que se sacan de su comercio ? Critóbulo  V a y a , Sócrates ¿Tú quieres que me meta yo ahora á domar potros? Sócrates N o por cierto , sino que los compres desde chicos, y los vayas criando para tu labranza; porque así en los hombres como en los animales, hay sus ciertas edades , en las que desde el principio nos rinden utilidad , y siempre va ésta en aumentó. Buen exemplo de esto son las mujeres; sí encuentran con un marido que las instruya , cooperan infinito al aumento de la casa ; si al contrario , aceleran su ruina. Critóbulo  ¿Y á quién deberéC mos


(34)
mos echar la culpa de eso , al hombre ó á la mujer? Sócrates  Y o no sé ; pero regularmente del mal de la oveja echamos la culpa al pastor ; y de que un caballo atropelle á una persona , culpamos al caballero. U n a mujer, si el marido la instruye bien, y con todo obra m a l , no se puede negar que es ella la culpable ; pero si el marido no la enseña su obligación, y por ignorancia yerra ¿no será el marido la causa de esto? Pero hablando en confianza, Critóbulo, puesto que somos amigos los presentes, dime la verdad : ¿hay persona en el mundo con quién mas confianza tengas, que con tu mujer? Critóbulo  N o por cierto. Sócrates  ¿Y hay otra con quien menos comuniques ni menos conversación gastes? Critóbulo  Nin-


,

 

 

(35) - Ninguna ," o muy pocas.

Sócrates  - ¿Cuando te casaste, no era tan niña que apenas había visto ni oído lo que era el mundo?

Critóbulo  Si por cierto.

Sócrates  Pues más de maravillar es, que sepa decir ó hacer lo que conviene, que no el que yerre.

Critóbulo  Y qué, Sócrates, ¿A todas las mujeres prudentes las han instruido sus maridos?

Socrat, No me parece fuera de propósito el examinarlo. Te llevaré á casa de Aspasia (a), que en este particular sabe más que yo , y te instruirá de
 

(a) Aspasia natural de Mileto era una mujer de un talento singular. Se había adquirido el aplauso universal de Atenas; más por la extensión de conocimientos que adornaban su espíritu, que por los atractivos de, su hermosura. Toda la principal nobleza frecuentaba su casa. Sócrates concurría con bastante frecuencia, y no se avergonzaba de llamarse

(36) todo. Por mi parte vivo persuadido, que la mujer buena es una fiel socia de su marido, y ayuda igualmente a mantener las cargas del matrimonio. Por el trabajo y sudor del hombre viene por lo regular el dinero a casa,  por la economía de la mujer, se distribuye en lo necesario. El buen régimen en estas operaciones acarrea la

su discípulo , y confesar que había aprendido de ella los preceptos de Retórica. Platón ¡n Menex. Podrá alguno reflexionar, por qué Sócrates no propone por modelo á su mujer. Pero cualquiera que sepa el genio soberbio que tuvo Xantippa su consorte, no extrañará que la posponga. Frecuentemente se dejaba poseer de la ira. Un día después de haberle llenado de oprobios é injurias, cogió una olla de agua sucia, y se la echó por la cabeza : él entonces riéndose, dijo: Era forzoso que descargase el agua una tan furiosa Tempestad, Diog. ¡n Sócrates

(37) felicidad a las familias; el malo, la ruina y la perdición. §. LX. Artes mecánicos y liberales. Puedo también mostrarte, si gustas Critóbulo , todos los otros artífices que mas sobresalen en cada oficio.

Critóbulo - ¿Para qué es molestarte en mostrarlos todos? El conocer los peritos de todos los artes es dificultoso , y el tomar conocimiento de cada uno de ellos imposible : bástame que me muestres aquellos mas útiles y decentes por si los quiero aprender , con los operarios que los ejercen ; y al mismo tiempo añadas de tu parte , si puedes lo que conduzca para C 3 mi 3

(38) mí instrucción. Sócrates Tienes razón , Critóbulo. L o s oficios m e cánicos y baxos no tienen en los estados igual estimación (a), que los artes liberales ; y con razón : las personas que los exercen ( ¿ ) P e r m í t a s e m e n o haber dado toda la fuerza correspondiente que encierra el G r i e g o . N o es menester propalar especies que la diversidad de tiempos ha c o n v e n c i d o de l o cas y presuntuosas. D e s e n g a ñ é m o n o s que son h o y m u y diversos los intereses de las M o narquías de los que fueron en tiempos a n tiguos. Nuestros antepasados llevados de un espíritu guerrero y conquistador , solo h o n r a r o n las armas y sus profesores , sin a t e n der al menestral que con su s u d o r manel los tiene la corona y su grandeza. H o y dia de f o m e n t o y alivio de estos son los principales objetos que ocupan la atención mas cultos gabinetes dé la E u r o p a . Buen e x e m p l o tenemos en' el nuestro que solo r e puta p o r vil el oficio de la holgazanería.

 (39) cen , tanto oficiales como maestros , fatigan el cuerpo. Se ven condenados unos á tener una vida sedentaria , y vivir á la sombra ; otros á estar continuamente al fuego. Y decir que embrutecidos así los cuerpos, no se han de debilitar mas los espíritus, es imposible. Fuera de que ocupados todo el dia , no cuidan de la -amistad , ni del estado. D e que proviene que semejantes hombres ni son buenos para amigos, para defender la patria. Por eso en algunas Ciudades , principalmente quando están en guerra, no se le permite á ningún Ciudadano exercer oficios mecánicos. C 4 $.X.

(4o) 5. X . Política del Rey de Persia. Critóbulo  V a y a , Sócrates, y nosotros ¿qué oficios hemos de tomar? Sócrates Imitar sin reparo al R e y de Persia. E n el concepto de éste las mas honrosas y necesarias profesiones son la agricultura, y el arte militar : á ambas á dos protege con especial esmero. Critóbulo Y crees tú , Sócrates , que merezca, ocupar la atención del R e y de Persia la agricultura ? Sócrates Examinemos de cerca su conducta , y sabremos de cierto si la promueve. Quanto al arte militar , no podemos menos de confesar de que tiene de él especialísimo cuidado. E n todas las P r o - vincias tributarias (a) tiene mandado á cada Gobernador el número de caballos , de flecheros, honderos , é infantería ligera que ha de mantener ; de tal manera, que sean los suficientes para contener lo subditos en su deber, y defender la Provincia contra las invasiones de los enemigos. Fuera (a) Provincias tributarias se llamaban t o Perlib. comdas las que componían la dominación les de ésta no pagaban t r i b u t o s . Herodot. ta de estas Provincias , que facilita R e y de Persia. á siana , menos la misma Persia. L o s n a t u r a 3. cap. 8 9 . J 9 7 . H a c e una numeración e x a c prehender la extensión de los dominios del C o n c o r t a diferencia se r e ducía a poseer en A s i a , t o d o lo que h o y dia poseen Jos Persas y T u r c o s ; en África , el E g y p t o y parte de la Nubia , c o n las e o s tas del Mediterráneo hasta el R e y n o de B a r ia ; en E u r o p a parte donia. d e la T r a c i a y Mace- (42) ra de esto cada plaza de armas tiene su buena guarnición; cuyo sueldo está á cargo del Intendente , que de esto está comisionado. Todos los años señala el R e y cierto lugar, donde se congregan todas sus tropas , para pasar por sí mismo revista , no solo de las que perciben sueldo , sino aun de las que tienen obligación á matricularse (a)., menos las que están de guarnición en las plazas de armas, (V) E n Persia habia la c o s t u m b r e de m a tricularse todos los h o m b r e s para el s e r v i cio tenia desde la edad de veinte hasta los c i n por un grave delito. O e b a z o , viejo cuenta años. E l pedir el retiro sin causa se respetable por su qualidad y mérito , tenia tres hijos que se preparaban á seguir á D a río primero á la expedición contra los S c y thas , año M . ^ 4 9 0 . lir de Susa le suplicó ant. J . C . 5 1 4 . este padre Al s a í tuviese bien dexarle uno de sus hijos para c o n s u e - m a s , que estas", ó las va a revisar é l , si están inmediatas, ó envía Inspectores de satisfacción , si están distantes. Los Gobernadores, Capitanes generales , y Virreyes que se esmeran en tener c o m pleto el número de tropas que está á su cargo , y hacen ver lo bien provistas que se hallan de armas y caballos j á estos los colma de honores , y llena de beneficios. Los Intendentes, que ó por negligencia ó por codicia no tienen surtida de víveres la tropa de los-Gobernadores de las Plazas, en la hora son severamente castigados , depuestos , y reenvío de su vejez. U n o solo no b a s t a , replico D a r í o ; y o os quiero d e x a r t o d o s tres , y s o bre la m a r c h a los m a n d ó degollar. Herod. hb. 4 . cap. 8 4 . Sfaec. de Ira lib. 3 . cap. 16. (44) emplazados. R e y que así cuida de la tropa , no se puede negar de que es soldado. Veamos ahora quanto d la ¡Agricultura. Por quantas Provincias pasa, repara y examina su cultura. A las que por distantes no puede ver , envia Comisarios de probidad que las exploren. A c a e ce encontrar un Intendente que tiene su Provincia bien poblada, bien cultivada, bien sembrada de árboles ó frutos según la naturaleza del terreno, al instante le pasa á otra Provincia, le remunera , y le dá un asiento distinguido en su Corte. Por el contrario , vé otra Provincia inculta y despoblada, sabe que esto consiste en la aspereza de genio, soberbia, ó negligencia de su Intendente , en la ñora se le castiga , se le depone del em- (45) empleo, y se nombra otro en su lugar. Quien esto hace , ¿diremos que cuida menos de que su R e y no esté bien cultivado, que el que esté en buen estado de defensa? N o debes presumirte, Critóbul o , que está reunida en una misma persona la inspección de estos cargos. Para cada uno de ellos hay su distinto Gobernador: el uno civil, á cuyo cargo está la p o blación , la agricultura, y la recolección de tributos; el otro militar , que cuida de que los presidios y\ las plazas fuertes estén bien guarnecidas. Sucede que el Gobernador militar no tiene bien defendida la Provincia ; entonces el civil le delata á la Corte, de que los labradores y artesanos no pueden trabajar con seguridad: si si por el contrario el militar tiene á cubierto su Provincia, y no obstante vé que el civil la tiene despoblada y sin cultivo, acusa aquel á éste. E n efecto una tierra mal cultivada ni puede proveer á sus propias necesidades, ni á las del estado. Quando la Provincia tiene Virrey , este es quien cuida del cumplimiento de ambos G o bernadores. Critóbulo  Confieso, Sócrates, que el R e y de Persia, si eso hace, es igualmente labrador que soldado. Sócrates Pues aun no lo he dicho todo. E n todas las Provincias que hace mansión , ó á qualquier parte que va , su principal cuidado es , hacer que se planten huercas (a) y jardines (que los Persas (a) A la verdad las justicias debían cuidar (47) sas llaman paraysos ) , donde se halle todo género de hortalizas y frutas que la tierra pueda producir. É l mismo se ocupa frecuentemente en estas maniobras,, quando la. estación lo permite. Critóbulo  A buen seguro , Sócrates, que en la inmediación del jardín que el R e y cultive, estarán los mas deliciosos en árboles y demas producciones. Sócrates  Quando el R e y dispensa sus gracias, los primeros llamados son los buenos Militares; porque está persuadido que no puede haber labradodar de plantar huertas en t o d o s los pueblos, principalmente en aquellos que están en los caminos reales del R e y n o . N o se sabe la para abaratar gente q u e de ellas se mantiene en los años estériles. Ni quanto influyen nufacturas y c o m e r c i o . los jornales de la agricultura , fábricas, m a - (48) dores , sino hay soldados que los defiendan. E n segundo lugar vienen los labradores que mas se han esmerado en cultivar y hacer fructificar sus tierras ; porque vive seguro que no pueden subsistir los soldados, sino hay labradores que los mantengan. §. XI. Elogio de Cyro el joven. Cruentan que Cyro , el mejor de todos los Reyes (a) , solia decir (a) C y r o , de quien aquí se h a b l a , n o fué tienen que R e y ; á n o ser que se quiera h o n r a r con este título £ los pretendientes, que no mas d e r e c h o á la c o r o n a que la ambición. E n X e n o p h o n t e es disculpable este h o n o r le hace , por haber militado b a x o de sus banderas, hasta la batalla dé C u n a x a , de donde se siguió la retirada de los dkz mil. ,(49) tír á aquellos a quienes dispensaba sus gracias ; que con mayor razón era él acreedor á ellas, pues excedia á todos en la cultura de sus tierras , y en la defensa de sus estados. Critóbulo  Según eso, Sócrates, también C y r o se gloriaba de ser igualmente diligente labrador, y buen soldado. Sócrates Si por cierto; si hubiera vivido mas , su gloria hubiera sido sin igual. D e esto dio frecuentes pruebas en diferentes ocasiones ; y especialmente quando tomó las armas para hacer valer sus derechos á la corona contra su hermano. D e ninguno se cuenta que desertase de sus banderas á el quartel enemigo, y sí infinitos que del Real enemigo pasasen al suyo. Este es el gran testimonio de la bondad de D los (50) los R e y e s , hallar vasallos que á todas partes voluntariamente les acompañen , y que quieran esponer á su lado la vida en los peligros. A Cyro , mientras vivió, nunca faltaron de su lado sus amigos ; después de muerto, tuvieron por punto de honor el imitarle , menos Arieo. que mandaba el ala izquierda. Este es aquel Cyro que á mas de otras demostraciones de benevolencia con que honró á L y sandro , quando fué á Sardes á llevarle los presentes de las naciones aliadas, él mismo le conduxo á sus jardines; como el mism o Lysandro contaba después á cierto huésped en Megara. Admirado el General Lacedemonio de la hermosura de sus árboles, de la igualdad de sus plantíos, de la . ( 5 0 la rectitud de sus ^calles, de la simetría de sus ángulos, de la suavidad de olores y fragrancia que por todas partes que iban les acompañaba , prorrumpió fuera de sí diciendo : T o d o me admira , todo me embelesa ; pero de lo que yo me maravillo mas,, es de la habilidad del que lo trazó y dispuso. Oyendo esto C y r o , sintiendo dentro de sí una cierta complacencia , respondió: Quanto ves , y quanto admiras, de todo he, dado yo el plan, todo lo he trazado, y una parte de ello está plantada por mis manos. Entonces L y s a n d r o , con^ templando y viendo las ricas vestiduras que le cubrían , el suaveolor que de sí echaban , .el. pre-. cioso esmalte de sus collares y brazaletes, con el de mas adorno D 2 que que le autorizaba, le dixo : ¿Que dices Cyro? ¿Tus manos mismas han plantado esto? ¿Maravillaste de eso , replicó C y r o ? Pues y o te juro por el Dios Mitres (¿z), que jamas me sucede , quando estoy bueno, sentarme á la mesa sin haberme antes fatigado y sudado , ya en las evoluciones militares, ya en el cultivo de mis jardines , ú otro qualquier honesto exercicio. ¡ A h Príncipe! exclamó entonces L y s a n d r o , agarrándole de la m a n o : ¡Con razón se os tiene por el mas feliz de los R e yes , pues á el poder añadís la virtud! (a) L o s Persas adoraban al Sol b a x o e s te n o m b r e , y era el que tenia el p r i m e r lug a r entre sus D i o s e s . §.XIL (53) §. XII. Elogio de la T Agricultura. he contado esto, Critóbul o , para que veas que ni las personas mas altas deben desdeñarse de la cultura del campo. L a agricultura es una ocupación que deleyta al mismo tiempo que enriquece. Su ejercicio dá fuerzas al cuerpo para el desempeño de qualquier destino propio de un hombre honrado. L a tierra provee á sus cultivadores en premio de su trabajo lo necesario á la vida y á los placeres. L o s perfumes que exálan nuestros altares , lo que compone el adorno de nuestras estatuas , lo que sirve á nuestra mayor decencia y compostura, todo lo dá de sí D 3 la ]j?Q (54) la tierra. Son tantos los animales que cria, tantos los que mantiene , (también la cria ele ganados es parte de la agricultura ) que después de alimentados nosotros , sobran aun para aplacar con su sacrificio la cólera de los Dioses, y para nuestros ministerios. Pero esta abundancia , estas riquezas no son premio de la ociosidad y desidia, sino fruto de la aplicación y trabajo. L a vida del campo acostumbra á sufrir los rigores del Invierno , y calores del Verano. Su profesión exercita las fuerzas, hace robustos los jornaleros , y enseña á los amos á ser diligentes, precisándoles á madrugar y aprovecharse del tiempo. Pues tanto en el campo como en la Ciudad hay ciertas diligencias , que re- (55) tequierefí tiempo proporcionado. Se quiere servir á la República con su caballo , ¿qué cosa mas cómoda para criarlo que la agricultura ? Se quiere servirla á pie, ¿ qué ocupación mas proporcionada para robustecer el cuerpo? L a agricultura nos excita la inclinación á la caza , dándonos facilidad para mantener perros , y bosques para criar animales. L o s caballos y perros se mantienen de la agricultura , pero también estos la rinden su utilidad. E l caballo dando facilidad al amo. de ir á cuidar por la mañana de sus labores , y volver por la tarde ; el perro ahuyentando las fieras para que no hagan daño en los sembrados y ganados, é infundiendo valor al dueño en la soledad. L a tierra , en el heho rnisD 4 mo m o de producir sus riquezas a campo raso , anima al labrador á defender con las armas sus frutos contra qualquier usurpador. E n fin, ¿qué arte hace á los hombres mas aptos para correr, saltar , ó disparar el dardo que la agricultura ? ¿ Quál recompensa con mayores usuras á sus profesores? ¿Qué otra recibe con mas gusto á los que la exercen, ni franquea con mas liberalidad quanto necesitan ? ¿ Quál puede agasajar mejor un huésped ? ¿ E n qué parte podemos pasar el I n vierno con mayor abundancia de leña para calentar nuestras piezas y nuestros baños , que en la quinta ? Pues el V e r a n o , ¿dónde con mas gusto ? L o cristalino de las aguas, la suavidad de los vientos , la frescura de las sombras, to- todo nos convida á pasarlo en la Aldea. Aquí es donde se tributan á los Dioses las primicias mas gratas y reverentes. Aquí donde con mayor concurso y alegría se celebran las festividades. Últimamente, esta es la ocupación mas natural al criado , mas suave á la mujer, mas apetecida del niño , y mas agasajadora al amigo. De suerte que dudo pueda haber para un h o m bre honrado riquezas mas placenteras , profesión mas deleytable, ni exercicio mas conducente para la vida. L a tierra, como Diosa , enseña é instruye al hombre. Sus producciones son una lección continua de justicia. A l que con mayor estudio se aplica á contemplarla, recompensa ciento por: uno. ( 5 « ) uno. Acaece alguna vez que el labrador endurecido con el trabajo , se vé privado de sus mieses por las huestes enemigas; el espíritu y valor que ha adquirido en esta ocupación , le infunde ánimo para invadir con la v o luntad de los Dioses las tierras de sus contrarios , y contrapesar sus infortunios. E n tiempo de guerra mas seguro es buscar el sustento con la espada , que con el arado. L a agricultura nos inst r u y e , para que nos prestemos un mutuo auxilio. L o mismo necesita el General hombres para oponer á los enemigos , que el labrador operarios 'para las labores del campo. E l que quiera cultivar la tierra con ganancia , necesita de tal modo haberse con sus criados, que trabajen con (59) con gusto , y obedezcan lo que se les manda. Igual conducta debe observar el General con sus tropas ,-'premiar los que executen lo dispuesto , y castigar los desobedientes. L a obligación de exhortarlos y á veces animarlos, no es menor en el Labrador respecto de sus colonos , que en el General respecto de sus soldados. L a esperanza del premio es necesaria al esclavo igualmente que al libre; y si cabe, m a s , para que subsista y no huya. ¡Ahí ¡qué bien dixo el que dixo , que la agricultura era madre y nutriz de las demás artes! Si ésta se halla en buen estado , todas las artes florecen ; pero si por algún infortunio se vé abandonada é i n culta, las otras artes perecen, y casi totalmente cesa el comercio demar y tierra. §.XIH. (6o) §.

XIII. Poder de los Dioses, Critóbulo .IVÍe parece Sócrates, que has hablado bien en quanto has dicho. Pero en la agricultura h a y infinitos accidentes , que no puede precaver la prudencia del hombre. Los granizos , las heladas, la escasez ó abundancia de aguas, la niebla , y otros muchos infortunios son enemigos que nos llevan á veces las mas bien cuidadas y cultivadas cosechas. ¿Quintas veces no viene una peste que asóla nuestros mas bien mantenidos rebaños ? Sócrates Estaba en el entender , Critóbulo , que no ignorabas que los Dioses eran dueños absolutos, tanto de las ope- (6i) operaciones de la Agricultura, c o rno de las del arte Militar. V e s al General en la guerra implorar el patrocinio de los Dioses antes de dar la batalla , y procurar saber por las entrañas de los animales y vuelo de las aves lo que ha de hacer , y lo que h a de omitir ; pues ¿por qué has de presumirte que es menos necesaria su protección para las cosas del campo ? T e n entendido, Critóbulo , que el hombre prudente ruega á los Dioses por sus frutos húmedos y secos (¿z), por sus bueyes, por sus caba-r líos, ( me hizo sacar una conseqüencia que comuniqué á m i muger. Si en la corta capacidad, la dixe, de un navio se halla lugar destinado para todo ; si ni el violento impulso de las olas y vientos, n i el gran terror y espanto que éstas infunden, es bastante para hacer perder el orden , y no h a llar lo que se busca ; ¿no seremos unos necios , que teniendo en casa grandes piezas para cada cosa , firmes y estables en el continente , no sepamos introducir el orden y arreglo para cada una? ¿No será esta una ignorancia crasa? Y a te he dicho la gran! ventaja y conveniencia que trae consigo la buena disposicioja^de muebles, y la facilidad de dar 'g\ cada uno su conveniente destilo, j E l gusto que causa tener, ^ g a r / G 3 dé- (102) determinado para los zapatos y vestidos de qualquier clase que sean. L a complacencia que se recibe en tener á recado las alfombras , la batería de cocina , y demás necesario para la mesa. A u n las ollas , pucheros y platos, p a rece bien tenerlos con simetría, aunque esto tal vez te lo ridiculizará un pisaverde , pero no un hombre serio. D e aquí se seguirá que la simetría dará después nueva gracia y realce á todas las demás cosas. Cada una de ellas bien colocada representará un coro de muebles , cuyo centro sobresaldrá á medida de la justa situación de sus partes; del mismo modo que un coro orbicular , no solo por sí es un espectáculo admirable, sino que su centro embelesa y encanta á los espectadores. Fue- Fuera de que, si es cierto ó no lo que digo , podemos experimentarlo á poca costa y trabajo. N i nos debe desalentar, querida esposa , la dificultad de hallar un hombre que sepa el repartimiento de cada mueble , y tenga memoria para acordarse de su sitio. Vemos que Athenas contiene i n finitos mas muebles que nuestra casa ; y no obstante á qualquier criado que mandes te traiga tal cosa de la p l a z a , no hayas miedo que dude por donde ha de ir, n i donde lo ha de comprar. De esto no es otra la causa , sino que cada cosa tiene su puesto determinado. A l contrario, acaezca que andes buscando á un h o m b r e , y que éste tal ande haciendo contigo la misma diligencia , las mas de las veces os G 4 can- (i°3) . cansareis primero , y desistiréis del empeño , que lleguéis á encontraros. L a razón es clara; porque no habéis designado lugar donde esperaros. §. IX. de la casa. (104) Disposición general JKstas son , amigo Sócrates, las lecciones que me acuerdo haber dado á mi muger sobre el arreglo de los muebles y su uso. Sócrat. ¿Y qué tal Ischómaco? te pareció que oia con gusto lo que procurabas enseñarla?Zr^f/f#.¿Qué mayor prueba quieres de su atención , que el haberme prometido que seria cuidadosa en adelante ; y estarme su rostro m a nifestando el sumo gozo de h a ber ber bailado ideas claras y ordenadas en vez de inciertas y confusas? Fuera de que me suplicó que en el instante mismo arreglase los muebles como lo habia dicho. Sócrat. ¿Y cómo se los distribuíste? Ischóm. Primeramente me p a reció mostrarla toda la capacidad y conveniencias de la casa; pero no creas , Sócrates , que la hermosura de sus piezas consistía en el adorno de ricas y costosas pinturas, sino en la perfecta correspondencia y aptitud para su destino. De suerte que cada quarto estaba diciendo para lo que era. L o interior y mas seguro pedia naturalmente el tálamo, los ricos tapices y alfombras, y las mas costosas alhajas. L a parte mas seca de la casa era buena para el trigo ; la mas fria para .0°5) ra el v i n o ; las piezas claras, para la labor y demás maniobras que requieren luz. A mas de esto la mostré las salas para visitas y tertulias bien adornadas y situadas en tal conformidad , que fuesen frescas en Verano , y calientes en el Invierno. Hícela ver que la casa estaba toda situada al medio-dia ; de donde claramente podia inferir, que en el I n vierno la bañaria mucho el sol, y en el Verano la sombra. L a conducí á la habitación de las mugeres que tenia puerta distinta y separada de la de los h o m bres para el baño. De este m o do se evitaba que la familia extragese alguna cosa , ó fuese consentidora para que sus hijos lo hiciesen , sin saberlo nosotros. Los buenos criados, si llegan á te- (io6) tener hijos, se hacen por lo regular ellos y su familia mas afectos que antes á la casa ; pero los malos sirven de capa á su muger é hijos para obrar mal contra sus amos. (io ) 7 §. X. Distribución particular bles. de mue- tespues que lo recorrimos t o d o , dividimos el menage por clases. Comenzamos primeramente á recoger en una pieza todo lo necesario para los sacrificios. Separamos los adornos y galas festivas de la muger. Hicimos lo mismo con las ropas de ceremonia del hombre, y vestiduras para la guerra. Pusimos con separación los tapices y alfombras pa- (io8) ra las habitaciones de las mugeres , y para las de los hombres. Elegimos sitio diferente para el calzado de la muger y para el del hombre. Procuramos no confundir las armas é instrumentos militares con las ruecas, usos , y demás utensilios mugeriles, los instrumentos de moler el trigo con los de la despensa, los muebles de cocina con los del baño, los de amasar con los de la mesa. Destinamos lo que habia de servir diariamente, con separación de lo que se habia de usar en los convites y dias festivos. Hicimos también repuesto separado de las provisiones mensuales, de las que se habian hecho para todo el año. Esta distribución conduce mucho para calcular los gastos y necesidades de una casa. $.XL (109) §. XL Criados mayores , y principalmente de las Amas de llaves. JOLecha la separación de muebles por clases, llevamos cada cosa á su lugar conveniente. E n tregamos después á cada doméstico aquellos utensilios que sirven diariamente al uso ordinario; v. g. los instrumentos de amasar y cocer el p a n , los de guisar, hilar, debanar , texer y otros semejantes , previniéndoles el sitio propio de cada uno , y encargándoles el buen estado en que nos los debian volver. L a custodia de aquellos otros que sirven, para una festividad, para obsequiar un huésped, ó para qualquier otra otra urgencia precisa, se la d i ro ante todas cosas la mostramos el lugar conveniente de cada u n o , tomándola una exacta razón de lo que se la entregaba , y poniendo su señal á cada cosa. L a diximos que su cargo era dar á cada doméstico lo necesario á su ministerio. L a recomendamos la gran memoria que debia tener de acordarse á quien lo entregaba , para recibirlo después , y volverlo á colocar donde lo habia sacado. Este empleo de Ama de llaves se lo confiamos á aquella de toda la casa, que nos pareció mas continente en la comida , en el vino , en el sueño , y en la conversación con los hombres. Ademas tuvimos consideración á la mayor memos á una Ama de llaves. Pe- . ( °) rI memoria, exactitud y cuidado, tanto para prevenirnos las disensiones que la podian ocasionar sus descuidos, como para que esmerándose en darnos gusto, remunerásemos sus servicios. Para -acostumbrarla á que nos tuviese afecto y cariño, tomamos el medio de comunicarla nuestras alegrías y satisfacciones , quando las teníamos ; dándola igualmente parte de nuestros disgustos y pesares, si los habia. Procuramos hacerla diligente y cuidadosa en el gobierno y aumento de la casa , dándola nuestra confianza, y haciéndola sabidora de nuestros bienes y riquezas. Nuestra conducta era bastante á excitarla á la justicia. Hacíamos mas aprecio y estimación de los h o m bres de bien, que de los injustos; de- demostrándola que los primeros pasaban una vida mas abundan^ te y feliz que los segundos. $. Recompensas (II.) XII. y castigos de los do-* mésticos. Cx >n efecto conferimos á la tal el dicho empleo ; pero y o entonces dixe á m i muger : T o do^ lo que acabamos de hacer es inútil, si tú no cuidas de que permanezca el arreglo. Hícela ver que para estar una república bien gobernada, no bastaba á sus Ciudadanos tener buenas leyes , sino establecían al mismo tiempo Ministros que las hiciesen observar , premiando á los obedientes, y castigando á los transgresores. Tu T ú eres , querida esposa , la legisladora , y la que ha de hacer observar las leyes en tu casa. A tu cargo está recorrer, quando te parezca , sus muebles y alhajas , lo mismo que está á cuenta del gobernador de un presidio rondar de quando en quando sus centinelas. T ú misma debes examinar el estado de cada cosa, lo mismo que el Senado pasa revista á los caballos y caballeros» E n tí reside la potestad , como si fueras reyna , de distinguir y premiar á proporción á los que mejor cumplan sus deberes, igualmente que reprehender y castigar á los que lo merezcan. A c a so te quejarás , y con razón , de que por lo que hace á nuestros haberes, te impongo mas cargos y obligaciones que á tus criados H mis- .(»3) 1 mismos. N o obstante debes c o n siderar que los criados, en tanto participan de los bienes de sus amos , en quanto los manejan, cuidan y guardan , pero de ningún modo pueden hacer uso de ellos sin el consentimiento de sus Señores. T o d o es del amo , él es el único que puede disponer de ello á su voluntad. ¿ A quién interesa mas el aumento de nuestros bienes ? á nosotros. ¿ Quién aventura mas en la pérdida de nuestros efectos ? nosotros. Pues á nosotros es á quien incumbe mayor cuidado y esmero en nuestra hacienda. Socrat. ¿Qué tal, Ischómaco? ¿se rindió á tus persuasiones? Ischóm. Juzgas muy mal de m í , me respondió , si crees que el cuidado y vigilancia sobre mis bienes es para mí una carga (114) ga pesada. Mas lo sería sin duda , si en vez del cuidado, me impusieses el descuido y negligencia. E l orden de naturaleza tiene establecido, que así como una muger virtuosa encuentra mas facilidad en criar y educar sus hijos, que en abandonarlos; igualmente una muger prudente repute por mas suave cuidar de sus bienes , que disiparlos. E l ver en buen estado su casa, es la mas dulce satisfacción para una m u ger discreta. Sócrat, Por Juno, que tu muger , Ischómaco , tiene entendimiento de hombre. H 2 J.XII. ( i i 6) §. Afeyte XIII. di las mu* y compostura geres. Ischóm. O t r a s acciones aun v o y á contar -que te harán ver su gran talento , y la ciega subordinación que tiene á mis mandatos. So'-* crat. ¿ Quáles son ? dímelas por los Dioses , pues mas deseo ver la virtud en el modelo de una muger viva , que la hermosura y gracias representadas por Zeuxís de una pintada. Ischóm. Viéndola un dia muy untado el rostro de albayalde , para parecer mas blanca que lo que era ; sus mexillas pintadas de bermellón, para que el artificio desmintiese en lo rubio la realidad; con unos zapatos de tacón a l t o , fingiendo do mas altura, que la que la naturaleza la habia prestado , la dixe: dime, querida esposa, habiendo de venir á unirse mis bienes con los t u y o s , ¿de qué modo me estimarías mas , y me tendrías por mas fiel esposo ? ¿ Si te hubiera manifestado á punto fixo m i hacienda , sin exagerar mis rentas mas allá de la v e r d a d , ni encubrirte nada de lo que tenia ; ó si hubiera procurado engañarte , ponderando mis riquezas , mostrándote a l hajas y aderezos al parecer brillantes , pero que en el fondo encubrían una materia menos noble , y aparentando en mis vestidos colores falsos en vez de verdadera grana ? La Mug. ¿A que viene ahora ese lenguaje? ¿ cómo habia de presumir yo que tú habías de portarte de ese modo? Si H 3 hu- ("7) hubieras sido t a l , no te hubiera querido y 6 tanto como á mi vida. Ischóm. Pues bien , muger, quando nos casamos, ¿ no hicimos un don mutuo de nuestros cuerpos? La Mug. Así es. Ischóm. Y baxo ese supuesto , ¿ de qué modo te agradará mas el mío? ¿Si procurase yo con el arreglo de vida presentártelo sano y robusto, y por consiguiente de buen color á tu vista ; ó si te lo mostrase untado de bermellón, y las mexillas d a das de albayalde, de suerte que te engañase, y en vez de mi verdadero rostro vieses y tocases una pintura animada ? La Mug. Mas apetecería tocarte á tí solo , que con el bermellón; mas gustaría ver la tez de tu rostro, que la del albayalde; y mas desearía m i rar tus mexillas al natural y sanas, que ("8) que con composturas. Ischom.Del mismo sentir soy y o , querida esposa. Y o aprecio y estimo mas tu color natural, que el que te presta el albayalde y bermellón. A s í como los Dioses han establecido que las yeguas , vacas y ovejas no necesiten afeytes ni colores postizos para agradar i los caballos , bueyes y carneros; del mismo modo el h o m b r e , lo que mas estima, es el rostro natural y sin compostura. Estos artificios podrán tal vez servir de incauto lazo á los extraños , pero jamas engañar á los que se están tratando á todas horas, aunque se intente. H a y mil ocasiones en que mutuamente pueden sorprehenderse ; ó al levantarse de la cama serán cogidos en el fraude antes de componerse ,• ó el sudor H 4 con- ("9) convencerá su impostura , o el llanto descubrirá su cautela, ó el baño manifestará la realidad. Sócrat. Dime por los Dioses , Ischómaco, ¿qué fué lo que respondió á eso ? Ischóm. Su mudanza fué la respuesta. Desde el momento mismo renunció á sus afeytes y vanas composturas , procurando en adelante presentárseme natural y con decencia. N o obstante me preguntó , si acaso la podria dar algún consejo para ser hermosa y bella en la realidad, sin necesidad de artificios para parecerlo. ( °) I2 , , J.XIV. (I2l) 5. XIV. CONCLUSIÓN. El exer cirio y trabajo son los ver-* daderos preservativos de la hermosura de las muger es. S i consejo, Sócrates, que y o la d i , fué que no estuviese sentada servilmente todo el d i a , sino que como Señora (pues los Dioses la habian puesto en este cargo ) procurase asistir á la pieza de la labor , para enseñar á las que no supiesen tanto como ella, y aprender al mismo tiempo de las mas instruidas"; que visitase el cernedero , que estuviese presente á ver sacar y medir las provisiones en la despensa, y que que lo recorriese todo , mirando si cada cosa estaba en su l u gar conveniente. Esto la haría ser diligente para la casa , y podría servirla de paseo. L a recomendé también mucho el exercicio, como humedecer y amasar la arina , sacudir, limpiar y componer los vestidos , tapices y alfombras. C o n este trabajo y movimiento, la dixe , comerás con mas apetito , disfrutarás una salud mas constante , y tendrás en la realidad un color mas hermoso y permanente. Fuera de que un rostro natural , y una decente compostura son estímulos fuertes para una criada , quando se trata de disputarla el premio de su trabajo , principalmente si aprecia mas servir por inclinación y afect o , que por violencia y repugnan- nancia. Las mugeres que se están todo el día con gravedad mano sobre mano, dan motivo á que se haga de ellas el mismo juicio, que de las que usan adornos y artificios para sorprehender. Pero tengo el consuelo , Sócrates, que mi muger se ha aprovechado bien de mis lecciones , y tiene al presente la conducta de vida que te estoy contando. ("3) LA (124) LA DE E C O N O M Í A XENOFONTE. L I B R O II. 0 PUNCIONES DE LOS HOMBRES. PRÓLOGO. Lo que mas dehe apreciar el hombre es el mérito personal. Sócrat. 3V|[e parece , Ischómaco, que he oidó lo bastante de las funciones y deberes de tu muger, dignas á la verdad de sumo aprecio, por la parte tan principal que toca á entrambos. A h o r a quisiera me contaras las obligaciones que están á tu cargo ; de cuya relación , resultarán á un tiempo dos pro- ( S) provechos; la complacencia que tú tendrás en recordar los hechos que tanta reputación te han adquirido , y el gran gusto de que te seré deudor en oír el por menor y aprender , si puedo, las acciones de un hombre honrado y virtuoso. Ischóm. T e contaré, Sócrates, con mucho gusto lo que hago, para que al mismo tiempo me corrijas , si en algo te parece que no obro con rectitud. Socrat. ¡Yo corregirte! ¡yo reprehender á un hombre que tanto se ha esmerado en llegar á ser el modelo de la virtud! principalmente quando soy tenido comunmente por un charlatán, por un hombre que fabrica castillos en el ayre (a), y ( l o que se reI 2 (a) T o d o esto alude á lo que h e m o s d i cho reputa por la última infelicidad) todos me llaman el pobre! Este apodo, amigo Ischómaco, seria sin duda el que me hubiera llegado mas al alma,á no haber encontrado el caballo de ese Nicias que acaba de llegar á Athenas. Viendo d i o en la vida de S ó c r a t e s . Sus enemigos habian tirado 2 0 anos antes á indisponerle con el pueblo. Para ridiculizarle se habían lido de Aristóphanes. En vaefecto este poeta bien sea p o r resentimiento p r o p i o , pues S ó crates aborrecia sus c o m e d i a s , bien por soborno de sus enemigos prestó su pluma para un efecto tan duce una sobre la S c c n a cesta indigno. C o m p u s o una al Filósofo metido en c o m e d i a intitulada las Nubes; en la q u e introcolgada en las nubes, vendiendo como un m á x i m a s ridiculas. E n todos los actos procura el poeta hacer hablar á Sócrates h o m b r e lleno de vanidad, a m o r p r o p i o , vend e d o r de novedades y c o r r u p t o r de la juventud. (i 2 7 ) do que las gentes iban en pos de este animal solo por verle, y oyendo en todas partes hacer de él conversación , llegúeme al que le cuidaba , y pregúntele: ¿Ese caballo nociendo que quien tal pregunta hacia , no podia tener muy sano el juicio , volvió la cara y me dixo : ¿Estás loco? ¿qué bienes quieres tenga un caballo? Esta respuesta me dio motivo á hacer esta otra reflexión: Si un caballo es tenido por bueno y estimado de todos sin tener riquezas, solo por la disposición natural y gallardía, y o también puedo ser bueno y apreciado de todo el mundo, sin dinero, solo por mis virtudes y pensamientos. Por lo qual, querido Ischómaco , cuéntame exactamente tus acciones; pues tiene muchos bienes? E l m o z o , co- (128) ^ pues con la instrucción que reciba , estoy resuelto á seguir tu exemplo desde mañana. Este dia es bueno para comenzar á ser virtuoso (a). Ischóm. T ú te burlas, Sócrates; pero no obstante te explicaré en el modo posible las acciones en que procuro ocupar m i vida. (a) l o que O Sócrates se burla de los que d e al x a n la enmienda para el dia de m a ñ a n a ; ó es mas regular , el dia siguiente era uno de de esta conversación aquellos que los antiguos llamaban supersticiosamente m a s felices que los o t r o s . ( I 2 9) §. I, Como entre otras cosas se deben pe-* dir riquezas d los Dioses: Ver* dadero uso de estas. Oon vencido por mí mismo de que los Dioses jamas conceden ia prosperidad a los ignorantes y perezosos , y que aun los prudentes y activos no obtienen todos su favor , mi primer cuidado es el culto de los ' Dioses. Hago los esfuerzos posibles por medio de súplicas y oraciones, para que me concedan una perfecta salud , fuerza en el cuerno, honor y estimación en la república , agrado y benevolencia con mis amigos, salir con felicidad de las batallas, y aumento de bienes I por por justos medios. Sócrat. ¡Qué! Ischómaco , ¿también tu anhelas por las riquezas, sabiendo que á proporción de su aumento te vendrán los cuidados? Ischóm. Sí por cierto , también y o tengo esa solicitud. L a cosa mas gustosa para mí, Sócrates , es tener con qué hacer magníficos sacrificios á los Dioses , con qué remediar las necesidades de mis amigos, y con qué contribuir al adorno de la Ciudad , en quanto pueda. Sócrat. Tienes razón en quanto dices » Ischómaco ; pero para esos gastos es menester ser muy poderoso. Ischóm. ¿Y por qué no he de ser y o lo bastante? ¿Quando hay ciudadanos que no pueden vivir sin el auxilio de sus amigos j y otros que se tienen por muy dichosos con hallar el alimento diario? Fuera ra de que los que no solo saben gobernar su casa, sino dar aumento á sus rentas , ¿por qué no han de ser reputados por ricos y poderosos? ¿y qué mejor uso podran hacer de su fortuna , que consagrarla en adorno de la república y en alivio de sus amigos? Sócrat. Es verdad; muchos hay que podemos por la experiencia h a cer el elogio de esos tales. Pero ahora quisiera volviéramos al principio, y me dixeras ¿qué haces para gozar de salud, estar robusto , y salir con felicidad de las campañas? Pues por lo que hace al aumento de la casa , espero que después me darás las suficientes lecciones. 0 3 0 ia §.n. 03*) J. El II. y exercicio procura la salud, el trabajo las riquezas. Ischóm. U na sola respuesta satisfará á esas preguntas , pues son consiguientes unas de otras, (guando un hombre come solo para alimentarse y soportar el trabaj o , la sobriedad le conserva una perfecta salud , y el trabajo le adquiere robustez y fuerzas. Si el exercicio es en las evoluciones militares, le infunde este valor para salir mas bien de qualquier peligro ; si es en los negocios domésticos , le procura mayor actividad y vigilancia para aumentar su casa y no descuidarse. Sócrat. Hasta aquí, Ischómaco, me pa- parece que te comprehendo; pues dices que en el trabajo, actividad y exercicio, es donde un hombre puede hallar el origen de tantos bienes. Pero yo desearía saber qué especie de trabajo exerces para tener salud y robustez, qué clase de exercicio para aprender el arte m i litar , y qué cuidados son los tuyos para adquirir riquezas con que aliviar á los amigos , y socorrer las urgencias del estado. Ischóm. Velas aquí , Sócrates ; primeramente acostumbro levantarme de la cama á una hora en que puedo aun hallar en casa á qualquier persona , por si tengo precisión de verla. Si tengo que hacer alguna diligencia en la Ciudad , la evaquo, y esto me sirve de paseo. Si por el contrario no tengo asunto alguno de importancia , manI3 do 033) (*34) do al muchacho me saque el caballo al campo. Y o voy á pie, y te aseguro, Sócrates , que es para mí mas agradable este paseo, que el de los pórticos del Circo. Después que he llegado á la heredad , veo lo qué hacen los criados, si plantan, barbechan, siembran , ó recogen fruto , y examino como se executa cada cosa. Substituyo al método antiguo otro nuevo , sí me parece mejor. Hechas estas maniobras monto en el caballo , le hago exécutar las mismas evoluciones que si estuviera en la guerra , estrechándole á pasar unas veces en •oblíquo y otras en recto , declives , repechos , fosos y arroyuelos. Pero siempre con el cuidado de no perniquebrarle con estas Operaciones. Acabado este exerci- cicio le dexo descansar y revolcarse; después se lo entrego al muchacho para que le conduzca á casa, y lleve al mismo tiempo lo que se necesite á la Ciudad. Y o me vuelvo ya andando, y a corriendo, y al instante v o y á limpiar el caballo. C o m o , pero con tal precaución que pueda pasar el dia ni repleto el estómago, ni vacío. Sócrat. Por Juno, Ischómaco, que me da gusto en oírte. Pues no puedo dexar de admirar un método que te procura aun tiempo la salud y las fuerzas con el exercicio, la ciencia militar con las evoluciones, y las riquezas con la diligencia. L a experiencia misma nos está diciendo el buen efecto que en tí ha causado esta conducta. Pues te vemos regularmente sano y ro14 bus- ( ' 3 5 ) busto por particular providencia de los Dioses, y te numeramos entre los hábiles en montar á caballo y acaudalados. Ischóm. Pues no obstante este método de v i d a , y que muchos me reputen por hombre honrado y virtuoso como t ú , Sócrates, poco ha decias , soy muchas veces la víctima de la calumnia é injusticia. J . I1L JBxef'citarse en la elocuencia. Sócrat. Quisiera preguntarte, Ischómaco, ¿si haces algún estudio para justificar tus acciones, ó reprehender las de otro, quando llega la ocasión ? Ischóm. ¿ Pues no e s , Sócrates, un perpetuo estudio de la justificación de m i conduc- ducta , fio hacer daño á nadie , y hacer bien á quantos puedo? ¿No es una continua acusación y reprehensión para los malos, saber estos , que yo los tengo á muchos por injustos para s í , á algunos •para el estado , y á ninguno per bienhechor y generoso ? Sócrat. ¿Pero yo quisiera me dixeses si te tomabas algún trabajo en producir (a) y explicar estos conceptos ? Ischóm. Continuamente estoy ( 2 T $. xni. cada opera* En la Agricultura cion se ha de hacer d su tiempo , y jamas nada d medias. E n esto también, querido S ó crates , consiste principalmente, que la Agricultura se exerza con utilidad ó menoscabo. E n que teniendo operarios con abundancia , unos cuidan de hacer las labores á tiempo, y otros dexan pasar la oportunidad. Es claro que un hombre vale por diez , si obra en tiempo oportuno ; y excede á todos ellos, sino dexa la labor antes de perfeccionarla. Dexar trabajar á sus operarios con lentitud é indolencia , es lo mismo que haO 3 cer (214) cer la mitad de la labor correspondiente á todo el dia. Prácticamente lo estamos viendo entre dos que 'tienen que hacer un viage de doscientos estadios. Igualmente jóvenes, é igualmente r o bustos, suele sacarse el uno al otro muchas veces ciento de ventaja. ¿Y'por qué.2 porque el uno jamas pierde de vista el término y objeto de su camino ; el otro es de un ánimo floxo é indolente , á cada instante se para, ya á ver las fuentes, ya á descansar á la sombra, todo le divierte, todo le recrea. Del mismo modo entre los obreros; hay buenos operarios que executan exactamente lo que se les tiene mandado. Hay otros tan negligentes y perezosos , que andan buscando pretextos para eludir el trabajo, y siempre están autorizados («s) dos para no hacer nada. Y desengañémonos , Sócrates , que el trabajar bien ó mal importa tanto com o estar una heredad cultivada ó por cultivar. Y sino dime ¿no viene á quedar un erial la viña , que el jornalero , en vez de limpiar de toda maleza , cava tan superficialmente, que la misma cava sirve á hacer reproducir con mas fuerza las espinas y malas yerbas? J. XIV. de los Eriales. Utilidad ucho mas arruina las casas la mala labor, que la crasa ignorancia. Porque querer que la Agricultura provea todos los gastos de una casa , y no cuidar de que la labor se perfeccione para O4 po- (216) poder sufragarlos, á nadie admirará que acarree la pobfeza en vez de la abundancia. Bien persuadido estaba mi padre de esta verdad , y á mí mismo procuró enseñármela , que si la Agricultura ha de rendir utilidad y provecho , no se ha de perdonar ningún cuidado, pena, ni trabajo. Jamas me permitió que comprase una tierra cultivada. Todo era aconsejarme que comprase las que, ó por negligencia ó por imposibilidad de sus dueños estaban eriales é incultas. Una tierra cultivada , me decia , cuesta mucho, y no es susceptible de mejora alguna. A l contrario , una que no está cultivada, tampoco tiene estimación en el concepto de su dueño. Y fuera de que es indecible la satisfacción y gozo que interiormen- (21/) mente se siente en ver su posesión ir cada dia en aumento, no hay cosa capaz de mayor abono y cultivo, que de un erial hacer un fundo fértilísimo. Este es, querido Sócrates, el medio de que nos hemos valido, para que nuestras heredades nos multipliquen con exceso el valor de lo que nos habían costado. Y este invento es de tanto precio , y tan fácil de aprender, que con solo habérmelo tú ahora oido , estás en estado de ir , y enseñárselo á otro , si quieres. L o que te puedo asegurar es , que á mi padre no se lo enseñó o t r o , ni él se quebró mucho la cabeza en hallarlo: Únicamente la inclinación á la Agricultura y el amor al trabajo de que estaba poseído , le obligaron á tomar semejante determinación, y (218) y buscar (como él decía) tierras que necesiten de é l , para hallar á un mismo tiempo exercicio en su cultivo , y delectación en su mejoramiento. Bien que mi padre, Sócrates , era por naturaleza , á mi modo de entender, el mejor Agricultor que tenia Athenas. $. XV. Diferencia que hay entre inclina* cion y profesión de una cosa. Socrat. X l i m e , Ischómaco, ¿todas las heredades que de esta suerte mejoraba tu padre, quedaban después en su poder perpetuamente, ó las vendía, si hallaba un buen comprador, Ischóm. Las vendía, Sócrates : pero al instante en lugar de la cultivada compraba otra por (219) por cultivar, por la afición que tenia al trabajo. Sócrat. Con que es decir, Ischómaco , que tu padre tenia por naturaleza amor é inclinación á la Agricultura, así como los Comerciantes al grano. Ya sabes que estos navegan á qualquiera pais, donde saben que hay trigo con abundancia y b a rato , bien sea surcando el mar i E g e o , bien el Siciliano , bien el Ponto Euxino : Que después que han hecho los mayores acopios, lo embarcan y llevan por mar, quando necesitan dinero, no inconsideradamente á qualquier otra Provincia , sino á aquella donde saben que hay mayor escasez, y lo han de vender á mayor precio. Por donde vengo á inferir, que este amor á la Agricultura en tu padre no era en el fondo ( 2 2 O) do sino un 'verdadero comercio. íschóm. V a y a , Sócrates, tú te burlas. Pues y o igualmente reputo por inclinados á la Arquitectura á los que fabrican casas para venderlas, y después construyen otras. Sócrat. Sí por cierto, Ischómaco, yo te juro que somos de un mism o modo de pensar, y creo lo mismo que tú , que todo hombre naturalmente apetece aquello, de donde piensa ha de sacar uti« lidad y provecho. 5. X V I . Recapitulación. P e r o yo ahora no pienso en otra cosa, que en "mostrarte mi reconocimiento , por lo bien que has desempeñado el tema en to- (221) do el. discurso. Este fué el argumento que te propusiste ; que entre todas las artes la Agricultura es la mas fácil de aprender, y con efecto has conseguido convencerme de esta verdad. Ischóm. Basta que tú lo digas , Sócrates. Pero en aquel otro principio común á todas las acciones de nuestra vida , no solo de la Agricultura, sino políticas, económicas y militares , á saber , que no todos tienen talento de mandar , te puedo asegurar que hay una gran diferencia de hombre á hombre. Así com o en una galera , que tiene que hacer un largo viage, hay oficiales que con la exhortación y exemplo participan á la demás tripulación el espíritu y valor de que están inflamados ; otros tan necios y negligentes que gastan mas ( ) 222 mas que doblado tiempo en la misma navegación aquellos con el sudor, trabajo y mutua alabanza acaban su viage con general satisfacción de oficiales y subalternos; estos sin fatiga ni molestia llegan al puerto, pero con un mortal odio entre sí de comandantes y marineros. L a misma diferencia encuentro de Comandante á Comandante. Unos hay que solo saben hacerse obedecer á fuerza de malos tratamientos. E n sus manos un exército viene á hacerse indolente, tímido y desobediente, si no se atraviesa el interés de la propia vida. Sordo á las voces del honor y la vergüenza, únicamente encuentra gloria , en oponerse á la voluntad de su Gefe. A l contrario , pase este mismo exército ú otro qualquiera á manos de un Ge- General timorato , hábil y prudente, al instante desaparecerán los vicios precedentes. La vergüenza contendrá el crimen, el honor impelerá á la obediencia, y la gloria de obedecer hará al soldado que tome con gusto qualquier trabajo. En una palabra , así como un particular tiene inclinación al trabajo , del mismo modo un buen General infunde actividad y honor en todo un exército. De suerte que no apetece mayor gloria que el que la presencia de su General sea testigo de algún hecho memorable. Estos son Comandantes poderosos , los que de tal modo saben concillarse el afecto de sus soldados, que á qualquiera parte le sigan con gusto. El mérito de un Gefe no consiste en tener mas gallarda presen- 0 3) 2 sencia que sus soldados, saber me* jor disparar un dardo ó una saeta , manejar mas bien un caballo, ni aun en acudir el primero á los peligros, haciendo ostentación de buen ginete y bien armado; sino en saber infundir en sus soldados espíritu é intrepidez para seguirle por medió de los mayores fuegos y peligros. Estos son los que con razón se pueden llamar magnánimos , los que saben hacer asentir á muchos á su dictamen. En tanto se dice que un General marcha con muchas manos, en quanto estas van dispuestas i servirle. Y desengañémonos, Sócrates , que aquel únicamente se reputa por hombre grande , que mayores acciones sabe executar con el consejo, que con la fuerza. §.XVIL (224) O §. 2 5) XVII. Conclusión. T a l debe ser el Agricultor en sus labores, bien sea Mayordomo, bien Señor. Los amos que consiguen hacer á sus domésticos diligentes, laboriosos y activos, bien se pueden prometer mejorar su casa , v aun acumular muchas riquezas. El amo , Sócrates, cuya vista no hace impresión en sus criados , y que teniendo en su mano el castigo para el indolente, y el premio para el activo, no obstante estos no hacen cosa de provecho, para mí su conducía es reprehensible. A l contrario , el amo cuya presencia pone todo en movimiento , cuyas miradas infunP den emulación , y este noble deseo de honra que es el mas poderoso estímulo que todos tenemos, á éste le considero yo por hombre que tiene de Rey' las partidas. En mi sentir la mayor habilidad del hombre en asuntos que se han de manejar por diferentes manos, es el don de gobierno ; lo mismo en la Agricultura. Este talento no se adquiere con ver y oir simplemente ; es necesario , si se ha de poseer , instrucción , buena índole , y lo que es mas que todo , que la divinidad le haya hecho esta gracia. Este don de saber hacerse obedecer con gusto de los subditos , no lo considero yo por obra puramente humana, sino divina , que solo está concedida á aquellos que están instruí- den en sus (2 2 operarios 6) ardor, traídos á fondo en los principios de la prudencia. Al contrario, sostener la autoridad por medio del rigor y la tiranía , esto, á mi ver, sólo se concede ' á aquellos que lo.s Dioses juzgan.dignos que pasen la vida como Tántalo (¿z) en los infiernos , siempre con el temor y zozobra de volver á morir segunda vez. ( 4 ) La fábula de Tántalo siempre con ansia de beber.yiiuyéndosele el agua de la b o ca , únicamente nos representa aquí el e x e m plo de la tiranía, siempre con el miedo y sobresalto de decaer de aquel poder que le ha fabricado la violencia. (2 2 7 ) : FIN. P 2 ME- (2 28) M E D I O S D E A U M E N T A R L A S RENTAS PUBLICAS D E A T H E N A S . OBRA DEL MISMO XENOFONTE. Exordio. pensar ; quales son los Gobernadores, tales son las Repúblicas gobernadas. No obstante, oyendo á algunos Ministros de Hacienda de Athenas decir, que conocian las reglas de la equidad tan bien como los demás hombres; pero que al mismo tiempo se velan precisados por la miseria del pueblo, .Siempre fui de este modo de á ser injustos á su pesar con las Ciudades aliadas (a) ; me propuse indagar , si seria dable que los Ciudadanos se mantuviesen de sus pro-, (a) Las rentas de Athcnas, según Aristófanes en su comedia de las Avispas, ascendian en tiempo de la guerra del Peloponeso á dos mil talentos. Esta suma.s£ .componía de quatro especies de contribuciones. L a primera era la que pagaban las haciendas , lo que adeudaban las c o m p r a s , v e n tas y A d u a n a s , y contribuían los habitantes de la Ciudad, naturales y extrangeros. L a segunda eran las contribuciones que sacaban los Athenienses de las Ciudades aliadas. Estas en tiempo de Arístides ascendían í 4 0 0 talentos ; Pericles las aumentó hasta 6 0 0 , y poco tiempo después subieron á 1 3 0 0 . L a tercera eran las taxas extraordinarias que se imponian por cabeza en las grandes necesidades. Y en fin la quarta las multas que los Jueces imponian por diferentes delitos. E l consumo de estas rentas era para pagar t r o pas, equipar flotas y ;demas urgencias de-la (229) P3 Re- propios fondos , por qué medios, y sin faltar á lo justo : considerando , que si hallaba este invento , conseguía juntamente aliviar á los Athenienses su pobreza , y quitar el mal concepto que tienen entre los aliados. $• i- ( 3°) 2 , - Producciones del Ática. JSstando meditando sobre este pensamiento , me vino de repente á la imaginación esta otra reflexión : la Ática (a) es por natuRepública. Aunque Aristófanes se burla del mal uso que de ellas se hacia , pues la may o r parte se gastaban en sobornar Oradores para que lisonjeasen al pueblo. (a.) Una de las Provincias de la Grecia propiamente dicha era la Á t i c a , su capital Athe- ( 30 turaleza tal que puede dar de sí los mayores productos. Para que se vea ser cierto lo que digo , explicaré primeramente su clima. Sus producciones mismas testifican lo benigno de las estaciones. Aquí llegan á su perfecta sazón frutos, que por lo general en otras partes, no digo madurar, pero ni aun brotar pueden. A l paso que la tierra nos provee abundan2 Athenas, cuya celebridad no necesita de loa, como dice Plinio, pues tiene la que la s o bra. Las Ciudades principales son Mcgara, Eleusis , Decelia y Marathón donde Milthiades deshizo la armada de los Persas. Sus puertos eran tres , todos de Athenas, el P y reo , Munichie y Phalereo. E l monte mas conocido el Hymeto , por su excelente miel. Quien quiera enterarse de otras cosas notables de esta Provincia, como ríos fuentes, & c . vea el Plinio lib. 4 . cap. 7 . P 4 dafitemente, el mar que nos rodea la disputa la gloria de enriquecernos. De suerte que quantos bienes conceden los Dioses á otras Provincias en las diversas estaciones del año , todos juntos aquí se anticipan , y dura mas su cosecha. Ni se ha de presumir, que únicamente produce este pais aquellos frutos que nacen y mueren en un mismo año , sino que contiene otros eternos. Encierra en su seno canteras abundantes, con que se fabrican hermosos templos • , bellos altares, y últimamente estatuas dignas de la deidad que apetecen muchos , tanto Griegos como Bárbaros. Y dado caso haya alguna tierra que arada no lleve fruto , cavada puede alimentar á muchos mas que si produxese trigo; pues encierra r>3 ) 2 ra en sí la plata por divina providencia. ¡Ahí ¡y quintas Ciudades hay de las que ocupan el centro del continente , ó están inmediatas al mar , que apetecerían esta gracia , y á ninguna de ellas se les ha concedido ni el mas mínimo mineral de plata! $. II. 033) Situación de la Ática. no solo en el centro de la Grecia , sino aun del orbe entero. Quanto mas se separe qualquiera de ella , tanto mas excesivos experimentará los frios ó los calores. Quantos quieran pasar del jCSFadie se presuma que Athenas está situada sin fundamento, un extremo al otro de la Grecia, to- todos precisamente , bien sea por mar, bien por tierra han de pasar por Athenas , como por medio de un círculo. Y aunque el mar no la baña toda , no obstante con qualquier viento (como si fuera isla) nos trae lo que necesitamos , y extrae lo que queremos , pues la circundan ambos mares. Aun el Istmo mismo , que la une al continente, la facilita muchas ferias y mercados. Fuera de que los Bárbaros únicamente comercian con las Ciudades inmediatas , pero los Athenienses tienen por vecinas aun aquellas que mas distan de los Bárbaros (a). (a) L a Grecia no conoció mas comercio que el Archipiélago , mar Negro y Siciliano. Sin duda reflexionará alguno c o m o Athenas ha» ( 34) 2 m . ( 35) 2 §. III. Primer medio de enriquecer un Estado, facilitar establecimientos á los Extranjeros. X l e todas las ventajas que he dicho, atribuyo la causa al terreno solo; pero si á estos bienes naturales se añade primeramente la habiendo extendido tanto su p o d e r , no c o noció mas comercio. Esto á mi ver no p u do consistir en otra cosa mas , que siempre atenta í extender sus conquistas por defuera , no cuido de afirmar su gobierno político. Jamas pudo disponerá su arbitrio de las rentas públicas, de. que se habia apoderado el Pueblo. Y ve aquí porque no correspondió su comercio al alto poder que la prestaban su situación , sus minas, la multitud de esclavos, marinería é imperio de la mar. la buena acogida á los Extrangeros ; éste si creo es el mejor producto de nuestras rentas. Los Extrangeros se mantienen por sí mismos , pueblan y aprovechan infinito á las Ciudades , no sirven de carga al Estado , antes bien aumentan nuestro Erario (a). Es(<») L o s habitantes cíe Athenas eran de tres clases, Ciudadanos, Extrangeros , y Sirvientes. Los Extrangeros , que son aquellos que venían de otra Provincia á establecerse á Athenas, no tenían parte alguna en el gobiern o . Se ponían baxo la protección de algún Ciudadano , á quien estaban oblisados á hacer ciertos servicios, como en R o m a los Clientes í sus patronos. Tenian que observar las leyes y costumbres de la República. Pagaban cada año al Estado un tributo de doce dragmas (seis pesetas) si era varón , y seis dragmas, (tres pesetas) si era hembra. A falta de pago eran reducidos í la servidumbre y vendidos. (236) Este único cuidado á mi ver bastará para con ellos; si desterramos todo aquello que no siendo bien real y verdadero á la República , puede acarrear desdoro ó infamia á los Extrangeros. Dispensémolos servir en nuestra infantería pesadamente armada con los Athenienses. Bastante trabajo es verse ausentes de su patria , sin añadirse el estar separados de sus hijos y familia. Fuera de que la Ciudad misma estará mejor defendida , si los Ciudadanos solos hiciesen el servicio entre sí , que no si se viesen mezclados , como al presente con Lidios , Phrigios, Syrios y demás Bárbaros. Tal es la mayor parte de gentes que componen nuestras armadas. Este mismo beneficio de eximirlos de alistar- (237), tarse en nuestras tropas, daría mucho honor á la Ciudad, principalmente si los Athenienses llegasen á entender , que de ellos solos se hacia mas confianza para las funciones militares, que no de los Extrangeros. Hagámosles participantes de otros honores que es justo concederles ; y si aun cabe, numerémoslos en el orden de nuestros Caballeros. De este modo los excitaremos al reconocimiento , y harán mas poderosa y poblada la República. Por otra parte tenemos dentro de los muros muchos terrenos yermos de casas ; concédales la Ciudad para edificar y habitar la posesión de este suelo á los que parezcan dignos (a) de tal gra(a) Para admitir Extrangeros a l a población ( 8) 2 3 gracia. De este modo creo habrá muchos y muy buenos que apetezcan con ansia el domicilio de Athenas. A mas de esto si creamos Magistrados que cuiden de los Extrangeros, así como los tenemos para los huérfanos, y á estos la República les remunera á proporción que atraigan mas ó menos gentes; esto también hará que los extraños nos profesen mas inclinación. Y todos quantos don de un Estado, se ha de tener consideración á su edad y condición, si son hombres arraigados y principalmente si saben arte u, oficio. Estes sen los dignos, y los que verdaderamente aumentan la población física. Al c o n trario, aumentarla con gentes sin obligaciones, sin saber arte ni oficio , ociosos y bagamundos, esto es una carga real y una tropa de zánganos, que no sirven mas que para c o mer la miel de la Sociedad. (239) tos no gozan del derecho de Ciudadanos en otras partes , preferirán ( como es regular ) vivir antes en Athenas, y aumentarán nuestras rentas. §. IV. ( 4°) 2 Proporciones de Athenas para Comercio. el la República debe exercer el Comercio , profesión la: mas gustosa y de mayores lucros. Primeramente tiene naves de la mejor construcion , y puertos segurísimos , donde puedan acogerse impelidas de la tempestad. A más de esto los comerciantes extrangeros se ven en la precisión de cargar de retorno mercaderías por A h o r a voy á exponer como por mercaderías en las mas de las Ciudades 5 pues fuera de aquí ó no se conoce el dinero , ó se usa de monedas despreciables Qt). Pero en Athenas hay abundancia y diversidad de géneros que extraer necesarios á la vida humana. A mas que si no quisiesen car5 (241) (4) Esto alude á Lacedemonia. Uno de los establecimientos de L y c u r g o fué cortar la codicia por los fundamentos , desterrando de Lacedemonia toda moneda de oro ó plata, É intioduciendo una de fierro de tan. baxo, precio y tan pesada, que era necesario una carreta para llevar 10 minas, dos mil reales. Tlutarc. Vit. Licur. E l designio de este sabio Legislador en prohibir estos preciosos metales fué, como'dice Polybio , part. 1. tom, i.lib. 6. Refrenar la ambición ,y codicia de sus Ciudadanos , y ponerles en estado de no poder hacer conquistas; para lo que les p r o hibió también la marina, lo que fué observado hasta la destrucción de Xerses. Q cargar de géneros en especie , y sí llevarlos en plata , ¿qué mejor mercancía pueden extraer ? En qualquier parte que la cambien, recibirán ganancias sobre el capi? tal. §. V, f (242) Necesidad de abreviar las causas entre los Comerciantes , y concederles distinciones. República seria , si se adjudicase premios á aquellos jueces de los Comerciantes que con mayor equidad y prontitud decidiesen sus causas ; de suerte que no se hiciese retardar un momento al que quisiese hacerse á la vela. Con esto sí que concurrirían aquí á comerciar infinitos, y con mas gusto. O t r o establecimiento útil á la 043) to. Igualmente es laudable y puesto en razón honrar á los Comerciantes y Maestres de navio; ya por exemplo concediéndoles algún asiento distinguido, ya convidándoles con el derecho de hospitalidad , principalmente á aquellos que , ó con sus géneros preciosos , ó con sus navios de mayor porte , ó finalmente con su comercio por mayor , pareciesen ser mas útiles y provechosos á la República. Honrados de este modo se apresurarán"á venir, no como á paises extraños por la ganancia y usura , sino como á casa de amigos por el honor y benevolencia. Quanta mas gente se domicilie y venga á Athenas, tantas mas mercancías se introducirán y extraerán , tantos mas géneros se - remitirán -y venderán, Q 2 tan- tanto mas se adeudará en nuestras aduanas , y se aumentará nuestro erario. Para todos estos medios de aumentar nuestrofisco,no es necesario gastar un quarto. Únicamente algunas leyes ó decretos que den honor á la humanidad, y la observancia en executarlos. §. VI. (244) t Segundo medio de enriquecer Estado, construir Almacenes, crear Consulados. un y IPara otros muchos medios que hay de enriquecer un Estado, no me atrevo á decir otro tanto. Conozco que son necesarios gastos para su execucion; pero no por eso desconfio que los Ciudadanos de- 045); dexen de contribuir para ellos con el mayor gusto : principalmente si considero las inmensas sumas con que contribuyó la República en el socorro de los Arcadios , mandando Lysistrato nuestras tropas, y los grandes gastos que hizo Hegesilao, mientras estuvieron baxo su conducta. Me consta también haberse enviado muchas veces esquadras equipadas á mucha costa , no solamente con la incertidumbre si seria feliz ó desgraciado su paradero , sino aun con la certeza de que jamas se resarcirían los gastos que se habían hecho ; y dado caso se resarciesen, nunca participarían de ellos los mismos que habían contribuido. Y á la verdad que si la República no hubiera exigido con anticipación semejantes sumas, jaQ 3 mas mas hubiera logrado conquista alguna considerable. Quiero por exemplo que al que contribuya con diez minas (a), se le den cinco óbolos y medio por dia, así como se dan tres á los marineros ; y al que contribuya con cinco (a) Este lugar sin duda está corrompido. Según el texto mas cuenta tenia poner dos veces cinco separadamente, que una vez diez. P o r lo qual en vez de T A Í Í O V mas he subs- ( 2 4 6) tituido pía ov lítenos, con lo que quedan iguales los réditos. Un óbolo es poco menos de tres quártos; seis de estos hacián una dragma , como dos reales, y ciento de estas una mina. A q u í Xenofonte exagera los réditos de estas contribuciones, dando al año casi otro tanto de ganancia. E n rigor no es así; pero son no obstante unos réditos exhorbitantes. Esto basta para ponderar un proyecto quando se quiere que se adopte , que es únicamente el fin que aquí se propone Xenofonte. 6 0 , menos de tres y medio. De este modo infinitos Athenienses percibirán cada año mucho mas, que lo que han contribuido. Pues una mina dará casi dos de réditos,y esto sin salir de la Ciudad ; medio á la verdad de subsistir en lo humano el mas seguro y durable de quantos han excogitado los mortales. A mas de esto soy de sentir, que si pensásemos en consagrar á Ja inmortalidad los bienhechores de, la Ciudad en nuestros fastos , habría sin duda muchos Extrangeros que entrarían á la parte, y muchas Ciudades que se interesarían en nuestros anales ¡ Qué mucho ! aun llegó á prometerme que habría Reyes , Tyranos y Sátrapas (a), que apetecerían con ansia la (<*) Athenas era m u y sensible al récono- 0.4 á ' la gracia de participar de un digno lugar en nuestra historia. Pero quando haya ya fondos suficientes, entonces será cosa honrosa y aun útil construir para los Capitanes de navio edificios inmediatos á los puertos , á mas de los que ya existen; edificar para los Comerciantes Almacenes cómodos (a) á sus compras y ventas, cimiento. Algunas veces concedía por honor la qualidad de Ciudadano á los que habían hecho algún gran servicio al E s t a d o ; como á Epicerdes por haber socorrido á los Athenienses en la derrota de Siracusa ; á Hipócrates por haber asistido á los enfermos en tiem« po de una gran peste. L o s Reyes mismos apetecían este título. Evagoras R e y de Chypre hacia vanagloria en serlo. (a) Entre los medios prácticos que pone el W a r d en el cap. i 5. parr. 1 . de su Proyecto Económico para aumentar nuestro comerc i o , uno es el de tener almacenes públicos en (248) tas , y últimamente alojamientos públicos para todo el que venga á Athenas. Si de este modo se preparan Lonjas, y crean Consulados para los negociantes , tanto en el Pyreo, como en Athenas; resultarán de aquí dos utilidades, la hermosura y adorno de la Ciudad , y el mayor aumento de nuestras rentas. §. VII. (249) Tercer medio de enriquecer un Estado , mantener 1Navíos mercantes. ampoco me parece despreciable se haga la tentativa de ver, si en nuestras principales plazas de Comercio, para el fácil despacho de géneros del fabricante , á exemplo de los de Dublin y S t o ckolmo. si así como la República mantiene navios de guerra para arrendar á otras Potencias (a) \ convendría igualmente tuviese navios mercantes que poder alquilar baxo las correspondientes fianzas é intereses , así como lo practica en otras cosas públicas. Si este proyecto es tal como aparece, no será pequeño el aumento que de aquí resultará á nuestro fisco. -. ( é ) H a y una gran diferencia entre arren-^ dar un Estado navios de guerra ó navios mercantes. E l primero tiene muchos inconvenientes , cuya exposición dilatara mucho esta nota. Demóstcnes en su discurso Ylífl TQ'Ü prefectura O'U' TY\Í TfMfdLf^ícL'i ndvaiis , de COrOM 0*5°), hace ver lo perjudicial; que es arrendar los navios de guerra á las naciones extrañas; pero no creo tenga inconveniente alguno hacerlo con los navios mercantes. §.VIIL 0 5 1 ) $. VIII, Quarto medio de enriquecer un Estado,beneficiar las Minas-. a ñ a d a m o s á lo dicho , que si se laborean las minas de plata (a), como conviene , estoy cierto se extraerá de ellas una gran quantidad, y aun el suficiente dinero , sin contar con los demás impuestos. Quiero manifestar ahora á los que no lo entienden su valor y precio ; para que conocida la utilidad , puedan juzgar con (a) Una gran parte de las rentas públicas de Athenas se sacaba de las minas de plata de Lautium, que era una montaña entre el Pyreo y el cabo Sunium ; y de las de T h o rico, de donde muchos particulares sacaban 'esmeraldas, como dice Plinto, lib. 3 7 . cap. 5 . ( 5 ) con mas rectitud del uso que lian de hacer de ellas. Todos saben lo antiguo que es el beneficiar minas; pero ninguno hasta ahora se ha tomado la molestia de señalarnos la época de su primer descubrimiento. Cavadas de este modo y escudriñadas hace ya tiempo , considerad no obstante quan pequeña parte compongan los collados socavados, respecto de los grandes montes que cada dia se forman á nuestra vista, y encierran en sus entrañas este precioso metal. La experiencia demuestra que en vez de irse disminuyendo , parece van cada dia en aumento. Por muchos que han sido los obreros que en diferentes ocasiones han concurrido , jamas ha faltado á ninguno el trabajo , antes bien las obras 2 2 053), han excedido al número de los operarios. Y al presente estamos viendo , que de quantos ocupan esclavos en estas maniobras , ninguno piensa en disminuir su número , sino en aumentarlo quanto le es posible. Persuadidos á que las pocas manos extraen poca plata , y las muchas infinitas riquezas. De suerte que en este solo trabajo de quantos yo tengo noticia , es donde al operario no le causan zelos los nuevos concurrentes. Los labradores, por exemplo , todos saben á punto fixo quantas yuntas y jornaleros necesitan para el cultivo de su heredad , y que el mayor número les acarreará infaliblemente su ruina; pero los que poseen minas al contrario, siempre dicen que necesitan obreros. §.DL ( 54) 2 J. IX.. La no Prosigue el mismo asunto. grande abundancia de plata disminuye su valor. JL?a falta de hombres en estos trabajos es por el insaciable deseo que tenemos al dinero. No sucede así con las demás artes y oficios. Los que trabajan bronce ó hierro, si llegan á ser muchos, y á haber abundancia de obras perfectas en su clase ; al instante tienen que abandonar sus profesiones. Igualmente en la labranza; viene un año abundante de granos y vino , llegan estos frutos á valer á baxo precio; al punto los labradores viendo, lo infructuosamente que trabajan, desamparan las labores jrés del campo, y se aplican al comercio, factorías , ó poner su dinero á ganancias. A l contrario en las minas ; quanto mas abundantes se descubren, y se acuña mas dinero , tanto mas jornaleros acuden á este trabajo. Si uno llega á tener el axuar suficiente para su casa , nunca se verá que compre mas. Pero de plata, jamas poseyó alguno tanta, que no tuviese mas que apetecer; y si algunos tienen abundancia, entierran la sobrante , y hallan en esto el mismo placer que si la usasen. Quando un Estado estáfloreciente,entonces es quando mas dinero necesitan los miembros que le componen. A l hombre le es natural el deseo de quererse presentar con ricas armas , hermosos caballos, cómoda casa , y un tren magnífico; 0 55) co lo mismo que á la muger la inclinación por los vestidos costosos y aderezos de oro. Si por el contrario, se ve el Estado aflixido por la escasez de frutos, ó por una guerra ruinosa, como entonces la tierra queda inculta por falta de manos, viene á ser el dinero aun mucho mas indispensable, ya para aprestos de tropas, ya para pago de las auxiliares. No obstante me dirá alguno, el oro no es menos útil que la plata. Me guardaré muy bien de contra^ decirlo : solo esto puedo asegurar, que quando hay abundancia de oro , suele baxar de precio este precioso metal , pero al mismo tiempo hace á la plata mas estimable. ( 2 5 6) ( 57) 2 ••'$.- X. * Consecuencia de lo antecedente. . lEüíe querido hacer patentes estas reflexiones, para que alentados ocupemos el mayor número de gentes que podamos en beneficiar minas, y con mayor con* fianza preparemos en ellas los utensilios necesarios. En la firme inteligencia, que ni se han de ago^ tar los minerales, ni se ha de envilecer la plata en ningún tierna po. Confieso que la República tie* ne decretado esto mismo antes que yo : puesto que concede á los Extrangeros que quieran trabajar en ellas, los mismos honores y preeminencias, que á los Ciudadanos. . . R " §.XI. 0 5 * ) §. X L ¿Medio de beneficiar ¿Minas con utilidad del Estado; comprar Escla• vas) y arrendarlos á los particulares. IPara hablar con mas claridad de la manutención de la Ática, expondré ahora que las minas restauradas de este modo podrán ser de la mayor utilidad á la República. No pretendo causar admiración con lo que voy aproponer, creyéndome autor de un proyecto hasta ahora desconocido. Lo que voy á decir, ó lo estamos viendo todos al presente, ó los hechos mismos nos lo están testificando. Lo. que sí hay que admirar es, que viendo cada dia !«. Re- .. ( 59) pública enriquecerse á muchos de sus particulares , no pretenda seguir su exemplo. Todos sabemos por los inspectores de estas obras, que antiguamente Nicias, hijo de Nicerato, llegó á ocupar mil hombres en sus minas de plata ; que después los arrendó á Sosias Thracio, y estele daba al dia un óbolo por cabeza pagados gastos , siempre en el mismo ser y estado el número de trabajadores: que Hippónico tuvo seiscientos esclavos baxo la misma contrata, y le redituaban al dia una mina indemne : que á Filemónides con la mitad de la gente le quedaba la mitad, de la ganancia ; y finalmente á otros, según las facultades de cada uno. • Pero ¿para qué es menester traer á la memoria hechos-.pasados, R 2 quan2 quando tenemos á la vista en las minas infinitos hombres alquilados de este modo? Póngase en execucion lo que digo ; ésta será la única novedad que resultará del proyecto , que así como los particulares con la compra de siervos han sabido hasta aquí adquirirse una renta perpetua , del .mismo modo la República se la apropiará en adelante, si llega á comprar tantos siervos públicos, que pueda proveer de tres á cada vecino de Athenas. Si es posible ó no lo que digo , qualquiera podrá juzgarlo consideradas las circunstancias. Nadie me negará que la República pueda con mas proporción juntar fondos para la compra de esclavos, que no los particulares. A l Senado le es fácil echar un (260) un bando, naciendo saber , que al que quiera vender sus esclavos, se le comprarán los que traiga. Después que el Estado los haya comprado, ¿qué motivo puede haber para que qualquiera no vaya antes á alquilarlos al público , que no al particular, principalmente siendo al mismo precio y condiciones? Estamos viendo que la República arrienda sus bosques, templos, casas y alcabalas, con que lo mismo podrá executar con los siervos. Para mayor seguridad de los que compre , puede tomar caución de los arrendatarios , así como lo hace con los postores de alcabalas. Fuera de que aun tendrá en esto mas utilidad. E l arrendador de rentas públicas puede con mas facilidad defraudar al Estado , que no el "que alquila sier5 (261)- R 3 vos. vos. ¿Cómo se ha de convencer á ninguno de este delito , quando el dinero del Estado no tiene diverso cuño que el suyo propio? Pero á los esclavos ¿quién los ha de robar, estando marcados con una insignia pública , é imponiendo graves penas al que los venda ó extraiga? Hasta aquí he procurado solo demostrar que le seria fácil á la República comprar esclavos y conservarlos. No obstante , si alguno llegase á presumir que al paso que haya trabajadores, se presentarán igualmente personas que los arrienden; esté firmemente persuadido , que á proporción de la abundancia, habrá también quien emprenda obras nuevas. Son muchas las minas que tiene la República , muchos los que en-, ve- (262) nienses como Extrangeros , que no queriendo ó no pudiendo trabajar corporalmente , y sí ayudando con el consejo, adquirirán para sí con descanso lo necesario. vejecen antes de tiempo, muchos los que quedan impedidos en este género de trabajos, y finalmente otros infinitos tanto Athe- O ?) 6 §. XII. Debe la República comprar clavos. Es- Oómprense por primera vez mil y doscientos Esclavos; es muy verosímil que con este producto dentro de cinco ó seis años se hacerse nada menos que con seis vea la República en estado de mili Cada uno de estos puedeproducir un óbolo por dia , saca-; dos gastos; y ve aquí una renta de, sesenta talentos (a) por año para el Estado. Sepárense veinte de este total para comprar mas siervos , y dexémos los quarenta res-, tantes á la República para otrasurgencias que la, puedan ocurrir.; Si llegamos á completar el núme-?:. ro de diez mil Esclavos , tenemos un producto dé cien talentos. Pero que percibirá aun el Estado mayores lucros, consentirán! en ello todos los que se acuerden quan" (4) Un talento son mil escudos. A q u í sucede lo mismo que en la cuenta anterior. X e - .npíbnte por redondear la cuenta puso sesen- . ta , en rigor cinquenta y nueve. L o mismo eñ la cuenta mas abaxo puso ciento en vez de 9 4 . Se ha de tener por supuesto que el año en Athenas era lunar. .. (264) quanto nos producían nuestros siervos antes de la toma de Decer lia (a)> Buena prueba de esto es los ¡numerables operarios que en todo tiempo hemos ocupado en nuestras minas , y verlas ahora en el mismo estado que nos las pintaron nuestros antepasados. Últimamente todo quanto estamos haciendo,. nos demuestra que en ningún tiempo han sido tantos los esclavos quantos necesita este (a) E s liria Ciudad de la Ática.Dista l i o Estadios de Atenas , 6. leguas. Los Lacede-, rnoniosla tomaron, y fortificaron en el décimo octavo año de la guerra del Peloponeso. Sintió Atenas infinito esta perdida. Pararon los trabajos de las minas de Laurium, cesaron los cultivos de las tierras, fueron coreados á la Ciudad los víveres y socorros, y últimamente vino i ser Decelia el asylo de los descontentos de Atenas. Detnost. discurso contra Andrgtion. 0«5) te género de obras ; puesto que hasta ahora , por mas que se ha cavado, ni se ha encontrado el fin de los minerales, ni el término de las obras subterráneas. Fuera de que podemos abrir nuevas minas á mas de las antiguas; pues ninguno puede asegurar á punto fixo, si se encontrará mas plata en lo descubierto , que en lo que falta por descubrir. §. X I I I . PRIMERA OBJECIÓN". Las nuevas empresas son ruinosas'. Medios de remediar estos in~ convenientes. ( 66) 2 N o obstante me dirá alguno, ¿pues por qué no descubrimos ahora nuevas minas, como lo hacia- ciamos antes? La razón es clara; porque están ahora mas pobres nuestros mineros. E l acopio de utensilios para la abertura de una mina es costoso, y grande el peligro del primer descubrimiento. E l que encuentra un oficio lucrativo, prontamente se hace rico; pero el que hasta aquí no lo ha encontrado , se expone á perder quantos gastos haga en buscarlo. Y desengañémonos que á una empresa incierta no se determinan con tanta facilidad los hombres de ahora. No obstante me parece haber hallado un medio conducente para que sean mas seguros y menos ruinosos estos nuevos descubrimientos. Atenas está dividida en diez Tribus; concédales la República á cada una de ellas igual número de Esclavos; junten es- (*6 ) 7 068) estas sus fondos entre sí para los nuevos descubrimientos ; de este modo lo que encontrase una, cederá en beneficio de todas. Si dos, tres, quatro, ó la mitad de las Tribus descubriese cada una la suya, serán sin duda mas quantiosos los emolumentos. Pues presumir que á todas les han de salir frustradas sus esperanzas , es un hecho que carece de exemplo en la historia. A imitación de las Tribus podrán los particulares formar compañías, y unir sus fondos para aventurar con mas confianza estas empresas. Ni hay que temer , que las compañías del Estado establecidas de este modo , paren perjuicio á las de los^ particulares, ó estas á aquellas. Antes bien por el contrario;; así como los ejércitos de quanta mas gente se comooX .ponen, tanto en mejor estado se hallan de resistir y defenderse; del mismo modo en las minas, quantas mas manos se empleen, tantas mas riquezas se hallarán y extraerán. §. X I V . SEGUNDA OBJECIÓN. ES imposible hallar fondos para emprender tantos proyectos. (*6 ); 9 RESPUESTA. I S e explicado á mi ver , de qué manera juzgo que qualquiera Atheniense podrá hallar el sustento necesario á costa del público , gobernada de este modo la República. No obstante si algunos piensan que para tantas -empresas son necesarios infinitos - • gas- 07°) -gastos , y hacen cómputo de que en ningún tiempo podrá la República juntar los fondos suficientes , no por eso deben desconfiar ni perder el ánimo. El proyecto no es de tal naturaleza que haya necesidad de executarlo todo aun tiempo , ó que no se haya de sacar alguna utilidad de qualquiera de sus partes. Nada menos que eso; empréndase cada cosa separadamente. Bien se levanten casas, bien se fabriquen navios , bien se compren esclavos , qualquiera de estos ramos rendirá al punto utilidad á la República. Fuera ele que nos tendrá mas cuenta executarlo por partes, que no todo aun tiempo. Si todos á una nos apresuramos á levantar casas , nos saldrán estas mas costosas y de peor fábrica , que si fuese, progresívamen- mente. Si damos en buscar quan-tos esclavos necesitamos, nos veremos en la precisión de comprarlos malos y caros. A l contrario, emprenda cada uno á proporción de sus facultades. Una cosa bien acabada da motivo á otro para que la imite; y si tiene alguna falta , para que la enmiende. Por otra parte, para executar todos estos proyectos juntos, necesitamos tener ya los fondos correspondientes. Pero si unas cosas se llevan á debido efecto , y otras se difieren para mejor ocasión, los réditos devengados de las primeras nos sufragaran lo necesario para emprender las segundas. Pensarán acaso muchos que hemos incurrido en otro inconveniente no menos formidable ; y es, que al paso que el Estado var (2 1) 7 • . ya ya adquiriendo multitud de esclavos , servirán estos de sobrecarga á las obras mismas. Pero el medio de estar seguros de este temor es , no enviar cada año mas esclavos que los que requieran las obras* mismas. Este expediente á mi ver es el mas fácil y mejor para executar estas operaciones. $. XV, las 0"70 . , TERCERA OBJECIÓN El Estado no puede soportar mas leves contribuciones. RESPUESTA. O Í no obstante por la exorbitancia de contribuciones impuestas durante la última guerra , juz-í gais que la República no esta en estado de. poder contribuir con gas- gasto alguno. Haced cuenta que dura aun la guerra. Contribuid para gastos del Estado en el año próximo con las mismas taxas que pagabais antes de la paz (a). De este modo el sobrante de los impuestos , si consideráis la paz de que al presente gozamos , el honor y buen acogimiento que haremos á losExtrángeros y Comerciantes , el gran concurso de gentes que introducirán y extraerán muchos mas géneros , y la. FRER cuencia de ferias y mercados que se celebrarán en el puerto ; este exceso, digo, bien empleado dará de sí sin duda infinitos réditos, y servirá de fondo para adelante. ; (*73) (¿0 Esta es la paz que se siguió í la batalla de Mantinea. S §.XVI. 074) §. Q ü A R T Á XVI. OBJECIÓN. La Guerra puede frustrar todos los medios propuestos. A u n creo temerán algunos no sea inútil todo lo propuesto , si sobreviene una guerra. Pero estos deben considerar , que executándose lo arriba dicho, será ésta mucho mas funesta y ruinosa á los que la declaren, que á nosotros mismos. ¿Mi proyecto no ha sido , aumentar la población de la República ? ¿Pues qué mayor ventaja para una guerra que la abundancia de hombres? ¿>i los honramos y obsequiamos, habrá de ellos los suficientes para tripular nuestros.Navíos; é infinitos que alistando- dose en las tropas de tierra , puedan hacer frente á los enemigos. Aun pienso mas ; se puede hacer que aun durante la guerra no cesen los trabajos de las Minas. Tenemos para su resguardo un fuer^ te hacia el medio-dia en Anaphatisto , otro hacia el norte en Thorico, estos distan entre sí cerca de sesenta estadios (a). Si en medio fabricamos un tercero en lo mas elevado de la montaña , se pueden recoger las máquinas y utensilios de estas obras en qüalquiera de estos castillos. De este modo al menor rumor de guerra, le es fácil á qualquiera retirarse i lo seguro. Supongamos que viene mayor número de enemigos que él nuestro ; es cierto que las mieses , viñas y ganados qué encuenS% . . / tren 1 ( 75) 2 \ A ) T r e s leguas. tren mera de las formicaciones, se los llevarán ; pero aunque se apoderen de las Minas, ¿qué han, de hallar sino escombros y terrores? Fuera de que ¿cómo han de invadir en ningún tiempo nuestras Minas ? Quando Megara que es la Ciudad mas inmediata, dista mucho mas de quinientos estadios de ellas ; y Thebas la mas próxima después, mucho mas de seiscientos- Aun mas , si llegan á venir, es forzoso pasen por Alhenas. En este caso si son pocos, los desbarataremos con la caballería é infantería del contorno: venir con mucha gente y desguarnecer sus fronteras no pueden; pues entonces menos tiempo gastaría Atenas en poner sitio á sus Ciudades , que ellos tardarían en llegará.nuestras "minas. Pe* ( 6) 2 7 Pero doy por supuesto que vengan ; ¿cómo han de poder subsistir sin acopio de provisiones? Para salir á buscarlas, ó lo han de executar por piquetes y compañías, ó todos juntos ; en el primer caso aventuran la gente que salga á batir la campaña, y los víveres sobre que es la refriega; en el segundo si acometen todos juntos , acaso serán antes sitiados, que no el que ellos nos sitien. De lo dicho se infiere que el producto de los Esclavos no soló pondrá á la República en estado de alimentar sus miembros, sino que concurriendo infinidad de gentes á nuestras Minas, ya por el comercio y frecuencia de ferias que allí se celebrarán, ya por los Almacenes públicos que será necesario construir, ya por loshorS3 nos, (277) nos , fraguas y otras muchas oficinas , todo junto hará que se aumenten al infinito las rentas de nuestro Fisco. Vendrá á formarse aquí con el tiempo una Ciudad populosa , si todo se executa del modo dicho. Los fundos y tierras ahora incultas llegarán á tener allí tanta estimación entre sus poseedores , como entre nuestros Ciudadanos las inmediatas á Atenas. Dispuestas así las cosas , aseguro que la República no soio abundará mas en riquezas, sino que se hará mas dócil al consejo, mas exacta en la disciplina, y mas belicosa y guerrera. Nuestros maestros de lucha, esgrima, &c. pondrán ahora mucho mas cuidado y exactitud en sus respectivos exercicios, perAun resultará otra utilidad* (2/8) percibiendo mayor salario, que no con el vano aparato de conducirlos con luces á sus casas. Igualmente nuestros presidios en montar sus guardias, nuestra infantería en sus evoluciones , nuestros Comandantes en cuidar de la Ática, todas estas operaciones serán respectivamente mejor executadas, teniendo cada uno el sueldo competente. (279) §. xvn. La paz perpetua podrá dañar la gloria de la República. QUINTA OBJECIÓN. d RESPUESTA, OÍ es evidente que para disfrutar el Estado de estos emolumentos , es necesario que goce de paz la República. Pregunto ¿no será conducente que creemos MaS4 gis- gistrádos para su observancia (a) ?. La erección de este Tribunal contribuirá mucho á que Atenas sea á los ojos de todas las naciones mas amable y frecuentada. Si no obstante juzgan algunos , que gozando Atenas de una paz perpetua , decaerá de su primitivo poder, gloria y fama en el concepto de lo restante de la Grecia; estos á mi ver tienen unas ideas muy confusas. Aquellas se llaman Repúblicas mas dichosas, donde mas tiempo reyna la paz. De todas las Ciudades del mundo Atenas es á quien la naturaleza ha pro(a) Acaso de aquí tomo principió el gran .proyecto que aquel sabio Político presentó á ...Luis X I V . creando un Consejo general que mantuviese l a p a x común de la E u r o p a : per o sin duda este escritor tenia muy p o c o c o -nocimiento de las pasiones de los hombres. (28o) provisto de las mayores proporciones para engrandecerse en el seno de ésta. Buena prueba son las artes y oficios; comenzando por los Comerciantes de mar y tierra , ¿quiénes de ellos habrá que estando la Ciudad quieta y pacífica no apetezcan su mansión? La apetecerá el labrador , el cosechero de vinos generosos , el hacendado en olivas, y el ganadero. ¿Pues qué diré de los que con su industria ó dinero quieran mejorar su fortuna? Los Artistas, Sofistas , Filósofos, Poetas y todos sus sequaces ; los que deseen instruirse por la vista ó el oído en materias sagradas , públicas y políticas ¿dónde hallarán mayores adelantamientos? Últimamente el rico Comerciante que desee vender ó comprar mucho y pronto 0 8 1 ) to ¿donde encontrará mejor proporción que en Atenas? Si no obstante no tener que oponer cosa en contrario , hubiese algunos, que queriendo recobrar la superioridad á la República , juzgasen ser el mejor medio para conseguirla la guerra , y no la paz ; recapaciten primeramente lo acaecido en la guerra Médica (a). Vean si la violencia ó los beneficios hechos á los demas Griegos fueron causa de que consiguiésemos el imperio del mar,y la intendencia sobre la Grecia (P) toda. En el tiempo mismo que la República se lisonjeaba exer(a) Guerra Médica se llama la que los Griegos tuvieron que sostener contra Darío y X e r x e s , R e y e s de Persia y Media. (¿0 E n el año 3 5 2 8 . ant. ] . C. 4 7 6 . pensaron los Griegos sacar de la esclavitud á los de- exercer el imperio mas absoluto y tiránico , fué privada de su mando (a). Pero al contrario, ¿quándemas Griegos que habían quedado baxo el poder de los Persas. Para esto nombraron los Athenienses á Arístides y Cimon por G e n e rales de sus armadas, y los Lacedemonios á Pausanias. Pero habiendo éste tramado una conspiración con Xerxes contra la Grecia, por enfadarle el modo pobre y austero de vida de Sparta, y convenir á su genio la soberbia y riquezas de los Persas. Las Ciudades aliadas se inclinaron a' la humanidad y dulzura de Arístides , por lo que vinieron á perder Jos Lacedemonios el mando y superioridad que hasta entonces habian tenido. L o s L a cedemonios hicieron parecer una grandeza de ánimo sin igual. Porque desengañados de que la demasiada autoridad en sus Generales les hacia insolentes, renunciaron con gusto el mando á los Athenienses , y les cedieron el tesoro cornun de la Grecia , depositado en Delphos , confiando su gobierno al fiel A r í s tides. Tbucidid. lib. i . pág.6^. Plut.vit.ArtstU. 0*3) (a) Poco tiempo después Pericles siempre ¿quando dexamos de ser crueles é injustos, no nos eligieron Gefes de sus armadas de propia voluntad los mismos insulares? Los Tébaños provocados de nuestros beneficios , ¿no nos dieron el mandó de sus Tropas? Aun los Lacedemonios mismos impelidos, no de la violencia sino del agrado, permitieron á los Athenienses exerciesen el imperio á su voluntad. Y desengañémonos, que según las conmociones que al presente amepre atento á aumentar el peder y gloria de la República, comenzó á disponer del tesoro común de la Grecia toda, situado en D e l p h o s , como patrimonio propio de Atenas; gastando sus caudales en adornos y edificios de la Ciudad destruida por Xerxes. Este m o do tan imperioso de Pericles hizo perder í Atenas lo que Arístides la habia adquirido con su dulzura. Plut. Vit. Pericli. (28 ) 4 amenazan á la Grecia , me pairee que la providencia misma nos está ofreciendo la ocasión mas favorable de que sin trabajos, peligros ni gastos ganemos el corazón de los demás Griegos. Ahora es tiempo de que pongamos los medios para reconciliar entre sí las Ciudades enemigas , y calmar los ánimos de sus perturbadores. Si á mas de esto manifestáis á la Grecia toda, que tomáis á vuestra cuenta poner como antes , enel goce de su antigua libertad el Templo de Delphos (a); y esto lo (4) D e aquí tuvo principio lo que los Griegos llamaron guerra sagrada. Los L a c e demonios habiendo invadido el país donde estaba situado el T e m p l ó de Delphos, habían despojado los pueblos de la Phocida de su intendencia , y habian cometido su cuidado í líos Delphienses. A l instante que los Lacedemo- lo executaís no por la vía de las armas , sino por medio de embaxadasj no me causará maravilla alguna de que todos los Griegos unánimes, confederados y asociados hagan liga con vosotros contra los que han intentado apoderarse de dicho Templo , después que los Phocenses lo abandonaron. Últimamente si os declaráis garantes de la paz universal por mar y tierra , juzgo que todos procurarán interesarse en la felicidad de Atenas, después de su propia patria. monios desampararon el piáis, fué Pericles año. M . 3 5 5 7 . a n t . J . C . 4 4 7 . con su a r mada y restableció á los Phocenses. Plttc. Vtt. Beúc. IbuúL lib. x. ( 86) 2 §.XVHI (*8 ) 7 $. X V Í Í I . ULTIMA OBJECIÓN. La Paz puede dañar á las Ren~ tas públicas. RESPUESTA. s§i alguno creyese que la Guerra es mas propia para aumentar las Rentas de la República que no la Paz, no sé como pueda mejor decidir esta duda, que recorriendo nuestros anales pasados y sus resultas. Hallará haber acumulado en lo antiguo nuestro Erario con la paz infinitos tesoros, y haberlos consumido todos con la guerra. Conocerá, si reflexiona que en el es• tado presente la guerra ha sido causa- sa de que no hayamos cobrado muchas de .nuestras rentas, y de que las cobradas las hayamos gastado en diferentes necesidades y urgencias. Pero después que se ha hecho la paz por mar , no solo se han aumentado , sino que es libre la voluntad del Ciudadano en dis-< frutarlas. §. XIX. (288) Si en caso de ataque se deberá defender la República*. lVj[e preguntará alguno ¿si convendrá observar la paz con aquel que declarase la guerra a la República? Me guardaré muy bien decir que sí: lo que puedo afirmar es , que el medio mas seguro de vencer, nuestros enemigos, es no dar- darles motivo. De este modo no tendrán ninguno que les auxilie. CONCLUSIÓN. upuesto que de todos los medios propuestos , no hay ninguno imposible ni dificultoso , y que executados ganaremos la amistad de los Griegos, viviremos con mas quietud y seguridad en la Ciudad, nos haremos mas célebres en el mundo , el pueblo hallará ocupación con que adquirir abundantemente lo necesario, el rico será aliviado de los impuestos con que contribuía para la g u e r r a y que reynando la abundancia, celebraremos con mas pompa y aparato que al presente nuestrasfiestas,levantaremos nuestros templos, reedificaremos nuestros muros, pondremos en T un (289) un pie respetable nuestra Marina, y en fin restableceremos á su antiguo esplendor el Sacerdocio, el Senado, la Magistratura y orden equestre ; en qué nos detenemos, que no lo ponemos quanto antes por obra, si queremos ser testigos de la felicidad y seguridad de la República. En caso que se apruebe lo que he propuesto , soy de parecer se envié á Dodona y Delphos á saber de los Dioses, si será útil y provechoso á la República lo dispuesto, tanto en las circunstancias presentes como en los siglos venideros. Si lo aprobasen se deberá aun preguntar mas; con la protección de qué Dioses executaremos mejor y mas felizmente estos proyectos. En este caso será muy justo implorar el socorro de los (290) ( 9i) los númenes elegidos por tutelares, para comenzar con su auxilio á poner en planta las operaciones. Lo que se emprende con la voluntad de los Dioses, no puede menos de ceder siempre en beneficio y utilidad de la República. 2 FIN. T 2 IN- Í N D I C E De los párrafos contenidos en este Libro. Definición de ¡a Economía. Pag.. 1. Definición de la, palabra Casa. 4. Definición de la palabra Bienes. 6. Si los amigos, y enemigos son Bienes. 9. qué consisten ¿as verdaderas riquezas. 14. Si los Exemplos pueden suplir las lecciones. 21. Exemplos que contienen lo que se ha de tratar en adelante. • 27° Modo de aprovecharse de las lecciones y exemplos. 3 2. Artes mecánicos y liberales. 3 7» Política del Rey de Persia. 4 0 . Elogio de Cyro el joven. 48» Elogio de la Agricultura. 5 3» Poder de los Dioses. 60. Recapitulación, 6%. Vas age al primer Libro. 6 6. Li- En (293) Libro primero. Distrito del hombre y de la mujer. 700 El marido debe ensenar d la mujer. 72. Objeto del matrimonio. 74. Elogio del matrimonio. 78. Obligaciones de las mujer es. 8 2. Porción de autoridad que debe tener la mujer. 87. Orden y disposición que debe haber en una casa. 90. Continuación del objeto precedente. 96. Persuasión. 100. Disposición general de la casa. 104.' Distribución particular de muebles. 107. jhnas de lia-ves. 109. Recompensas y castigos de los domésticos. 112. Jifeyte y compostura de las Mujeres. 116. T El 3 (294) El exercicio y trabajo son los -verdaderos preservativos de la hermosura- de las mujer es. 121. L i b r o segundo. Lo que mas debe apreciar el hombre es el mérito personal. 124. Como se deben pedir riquezas & los Dioses : verdadero uso de ellas. 129. El exercicio procura la salud, y el trabajo las riquezas. 132. Exercitarse en la eloquencia. 136. Cómo se ha de excitar en un Mayordomo inclinación y afecto á la casa. 141. Vicios de que deben estar exentos los mayordomos. 143. Los amos deben dar exemplo á los Mayordomos. 146. Los Mayordomos deben tenev principios y método. 149. Los Mayordomos deben saber mandar. 150. La x (2 LIBRO 95") 'Lafidelidades qualidad esencial en un Mayordomo. 1 5 y. Recapitulación. 159» TERCERO. Es fácil aprender la ¿Igr i cultura. 163. Señales para conocer las calidades de los terrenos. 165. Estaciones para diferentes labores. 169. Tiempo de sembrar. 74« Modo de sembrar. 178.. Utilidades del escardar. 182. Modo de segar. 185. Modo de trillar. 188. Modo de aventar. 189. Modo de plantar árboles 192. De los Renuevos. \g6. La observación de la naturaleza es la mejor maestra para un Labrador. 201. En la Agricultura no es la ignorancia la que arruina^ sino la pereza I y y negligencia. 204» En la Agricultura cada operación se ha de hacer á su tiempo, y jamas nada á medias. 213, Utilidades de los Eriales. 215-. Diferencia que hay entre inclinación y profesión de una cosa. 2 1 8 . Recapitulación. 220. Conclusión. 225-, Medios de aumentar las Rentas Públicas. Exordio. 228. Producciones de la Jítica. , 230. Situación de la Jltica. 233. Primer medio de enriquecer un Estado , facilitar establecimientos á losExtrangeros. 235. Proporciones dejíthenas para el Comercio. 240. Necesidad de abreviar las causas entre los Comerciantes, y concederles distinciones. 2 4 2 . Segundo medio de enriquecer un Esta- X*97) tado, construir Almacenes, y crear Consulados. 244. Tercer medio de enriquecer un Estado , mantener Navios mercantes. 249. Quarto medio de enriquecer un estado , beneficiar Minas. 251. Prosigue el mismo asunto. 254. Conseqüencia de lo antecedente. 2 5 7 . Medio de beneficiar Minas con utilidad del Estado; comprar Esclavos , j y arrendarlos á los particulares. 258. Debe la República comprar Esclavos. 263. Primera objeción. Las nuevas empresas son ruinosas : Medios de remediar estos inconvenientes. 266. Segunda objeción. Es imposible hallar fondos para emprender tantos proyectos. 269. Tercera objeción, El Estado no puede soportar las mas leves, contribu- huc iones. 272. jQuarta objeción. La Guerra puede frustrar todos los medios propuestos. 2 74. Quinta objeción. La Paz perpetua podrá dañar á la gloria de la República. 279. Ultima objeción. La paz puede dañar á las Rentas Públicas. 287. Si en caso de ataque se deberá defender la República. 288. Conclusión. 289. ER.- ERRATAS. P a g . 2 8 . l i n . última (osas, lee casas.Pag.3 o. lin. 1 1 . trempano , le temprano. Pag. 3 1 . en la lin. 4 . de la nota celebradas, lee celebrados. Pag. 3 9 . lin. 1 4 . para defender la fama, lee ni para defender la patria.. i • "i \

 

 

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