LAS SÁTIRAS DE HORACIO.

LIBRO PRIMERO.

 

   ,  IIIII , IV , V , VI , VII , VIII

 

SATIRA I,   A MECENAS.

 

¿ De qué nace, Mecenas ,

Que a la elección la deba ó la fortuna,

Su suerte cada cual halla importuna,

Y con envidia mira las ajenas ?

« ¡O mercader felice!»

Aqui el soldado dice,

De años y de trabajos abrumado.

« ¡Venturoso el soldado!

Allá el mercader grita,

Cuando su nave el huracán agita:

Va a la guerra, es verdad, pero al instante

Muere con gloria, ó tórnase triunfante.»

La suerte envidia del que el campo habita

El abogado, si al cantar del gallo

El litigante viene a despertarlo.

Si porque dió fianzas un villano ,

Le sacan de su casa,

Cuando a la ciudad pasa,

Solo cree feliz al ciudadano.

Pero ¿ a qué ejemplos mas de esta manía?

El charlatán de Fabio

Sin cansarse contarlos no podria.

No estés pendiente empero de mi labio,

Y oye do a parar voy : si un dios viniera

Y « vamos, les dijera,

Lo que ansiais, otorgaros he dispuesto.

Militar, desde hoy mas, mercader eres;

Labrador, tú letrado, pues lo quieres.

Al punto cada cual parta a su puesto:

¿No os marchais?» Rehusáranlo medrosos

Cuando estaba en su mano ser dichosos.

¿ Mostrar no debería

Su justa indignación Júpiter luego,

Y anunciar que ya nunca prestaría

Blando el oído a semejante ruego?

Hay mas, y no se entienda

Que me burlo, aunque nada

Decir impida la verdad burlando;

Cual porque la lección mejor aprenda.

Confites da tal vez al rapaz blando

El maestro indulgente.

Las chanzas, a pesar de esto, dejando.

Hablemos, ó Mecenas, seriamente.

El posadero pérfido, el soldado,

El que la tierra rompe con su arado,

Y el marino que audaz surca los mares,

Dicen que si trabajan y se agitan,

Es para retirarse a sus hogares,

Cuando un recurso tengan ya seguro

Con que pasar una vejez dichosa;

Cual la hormiga afanosa,

(Pues este es el ejemplo que nos citan),

Mirando a lo futuro,

Acarrea a su troje

Cuanto su boca aquí y allí recoge.

Si; mas cuando en enero

Contrista al suelo el nebuloso Acuario,

La hormiga se está quieta en su agujero,

Comiendo en fin lo que acinó prudente:

Mientras que escarcha fría, sol ardiente,

Fuego, mar, cruda guerra

En ti no apagan la pasión del oro,

En cuanto otro mas rico haya en la tierra.

Y ¿ a qué anhelar tesoro,

Que de zozobra lleno,

Has de enterrar en su profundo seno ?

Si le tocas, le juzgas destruido;

Si no le tocas, ¿qué te habrá servido?

No mas cabrá en tu vientre que en el mío,

Por grande que el montón de tu mies sea;

Ni al esclavo que panes acarrea,

Toca mas parte que al que va vacío.

¿Qué mas da que posea

Mil ó cien aranzadas el que vive,

Según naturaleza le prescribe?

—Mas siempre es un encanto

Tomar de donde hay mucho.—Y mientras puedo

De un pequeño montón tomar yo tanto,

¿ Valdrán mas que mi cesto tus paneras?

Lo mismo es así hablar, que si dijeras,

Agua para beber necesitando,

« Quiero, mejor que de esta humilde fuente,

Irla a coger al rápido torrente.»

Y ¿ qué? a la orilla con siniestro aviso,

Ansia le arrastra ingrata,

Y orilla y bebedor la onda arrebata;

Mientras quien se limita a lo preciso,

No agua bebe de cieno enrojecida,

Ni el agua pone término a su vida.

Mas deslumbradas por codicia necia,

Muchas gentes dirante:

«Nunca, nunca se tiene lo bastante:

 

A ninguno se aprecia

Sino en razón de aquello que posee.»

Y ¿ qué hacer con el hombre que esto cree?

Supuesto que tal dice,

En su suerte dejémosle infelice.

Cierto ateniense, rico y cicatero,

Se burlaba entre sí del pueblo entero:

aSi, rae silban, decía,

Y yo en casa retozo de alegría,

Cuando paso revista a mis doblones.*

De sed, al lado de abundosa fuente,

Tántalo se consume ¡ Qué! ¿ te ríes?

Ese eres tú con nombre diferente;

Pues sobre los montones

Yaces temblando de oro mal ganado,

Y tocarlos no puedes, cual si fuera

Un objeto sagrado,

Y cual de un cuadro gozas del dinero.

—Y ¿ qué haces tú con el? dirásme empero.

—Comprar el pan, el vino, la legumbre ,

Aquello de que yo sin pesadumbre

O sin dolor jamás carecer puedo.

¡Qué! no dormir de miedo,

Estar siempre temblando

De incendios, de ladrones,

De que se huyan, llevando

Tus esclavos consigo cuanto tienes,

¿Parécete de un hombre este el empleo?

Pues yo de tales bienes

Pobre toda mi vida ser deseo.

—Pero si me constipo, ó en la cama

Otros males me retienen prolijos,

Tendré quien me acompañe, y quien me aliente;

Quien al médico traiga prontamente,

Y a mis parientes tórneme y mis hijos.

—No, no, a ninguno tu salud desvela;

A tus hijos, vecinos, parentela,

A tus criados, y a tu misma esposa,

Es tu existencia odiosa.

Y ¿cómo ser podría de otro modo,

Cuando tú al oro lo pospones todo ?

¿De aquellos que contigo unió natura,

Conservar pretendieras la ternura,

Cuando ningún retorno esperar deben

De tu alma empedernida?

Tan vano es este intento,

Cual si el tardo jumento

Dócil hacer quisieses a la brida.

Que cese pues el anhelar liviano,

Y nadando en riqueza,

De temer deja la fatal pobreza.

Pues lo que ansiabas tienes ya en tu mano,

No afanes mas, y gózalo contento.

No imites a un Umidio (es corto el cuento)

Tan rico, que medir el oro hacia;

Mas tan ruin, que vestía,

Cual si el esclavo mas infame fuera.

Hasta su hora postrera

Temió morir del hambre a la crueza:

Pero un dia una esclava,

Mas que de Agamenón la esposa, brava,

Le partió con un hacha la cabeza.

—Mas ¿ qué quieres de mí? ¿ será por suerte

Que viva como Mevio ó Nomentano?

—De un extremo a otro pasas, hombre insano;

No cuando yo te vedo ser mezquino,

Disipador te quiero ó libertino.

Entre Tánais y el suegro de Visedio

Media un largo intervalo;

Hay en las cosas siempre un justo medio ;

Malo es pasar, y no llegar es malo.

Y volviendo a mi tema, yo pregunto,

¿Por qué al avaro cada cual semeja,

Y codiciando de otros el destino,

Se consume al mirar que del vecino

Dé mas leclie la oveja?

En vez de compararse

Con los mas pobres que él, ¿por qué se afana

En pasar hoy a aquel, a este mañana,

En anhelo incesante,

Cuando siempre ha de haber otro delante?

Tal, lanzados los carros en el circo,

Sus rápidos bridones uno agita,

Y en pos se precipita

Del que delante de él corre y se aleja,

Sin pensar en los otros que atras deja.

De aqui nace que apenas se nos cita

Quien pueda al fin decir, «feliz he sido; »

Y contento del tiempo que ha vivido,

Su último aliento exhale,

Cual de un festin el convidado sale.

Mas ya basta; no quiero que receles

Que a Crispin le he robado sus papeles.

autor se deberia desear que no hubiesen sobrevivido á

las catástrofes de tantos siglos, para dar una idea poco

ventajosa de su dulzura y de su urbanidad. Por dicha,

si en un arrebato de cólera pudo el ilustre venusino olvidarse

alguna vez de lo que se debía a si mismo, y aun

á la posteridad, en cuya memoria estaba él seguro de

vivir eternamente, las sátiras que escribió a sangre fría,

y cuando no estaba subyugado por ninguna pasión imperiosa,

son en general un archivo inagotable de chistes

ingeniosos y de sarcasmos agudos; una colección preciosa

de preceptos generales de moral y de reglas particulares

de conducta; uua galería, en fin , de cuadros divertidos

y variados, a cuya vista se cree todo hombre perspicaz

é inteligente trasladado a la antigua capital del

mundo, donde se figura estar viendo las extravagancias

de un siglo, no menos fecundo en ellas que el nuestro.

Horacio había mostrado ya en las odas Intactis opulentior,

y Delicia majorum, cuan capaz era de combatir

estas estravagancias con el acento sublime de la indignación

virtuosa, que acaso con demasiada energia, y sobre

todo con demasiada frecuencia, empleó algún tiempo

despues el virulento satírico de Aquino. Pero el que

predicando contra los vicios, se enardece y encoleriza,

malogra, con el mal ejemplo que da, el fruto que podía

sacar de sus consejos, si enunciados con suavidad,

apareciesen mas desapasionados. Por otra parte, en el

calor de la declamación se exageran las faltas que se reprenden

, y esta especie de exageración suele confundirse

con la impostura, y escitar por lo tanto la desconfianza,

en vez de asegurar ó de completar el convencimiento.

F,n fin, en las estravagancias humanas hay a veces mucho

de escusable, y aun puede en ocasiones haber algo

de plausible: por esta razón, algunas de las violencias

del amor, ó de las condescendencias de la ternura paternal,

ó de las aprehensiones de un patriotismo desconfiado

y quisquilloso, no merecen ser tratadas con la

misma dureza que otros errores ó defectos, no cohonestados

con tales motivos. Esta diferencia en los objetos

de la sátira exige que la haya también en el modo de

tratarlos; pues si contra algunos vicios se necesita emplear

la vehemencia áspera, ó la séria monotonia

de la declamación, otros se pueden corregir mejor

con el abandono y la ligereza de la sátira festiva, que

admite toda clase de locuciones, se estiende a toda especie

de objetos, se proporciona a todas las capacidades, se

adapta a todos los humores, y produce por último un

efecto constante y seguro, pues la verdad se recibe tanto

mejor, cuanto mas seductoras son las formas bajo

que se presenta; y ninguna lo es mas, que aquella que

arranca tai vez una sonrisa hasta del hombre mas melancólico.

Los griegos no conocieron esta especie de sátira, aunque

tuvieron y cultivaron por mucho tiempo el poema

satírico. En las notas a la Epístola a los Pisones manifestaré

la índole de aquella especie de poema, que nada tenia de

común con la sátira romana mas que el nombre, ó por

esplicarme mas exactamente, la semejanza del nombre.

Los griegos le llamaron sátiro, porque los singulares

personages caprípedos, a quienes dió la atígüedad el

nombre de sátiros, eran de la esencia de la composicion;

pero en Roma el nombre de sátira se tomó de

satura {harta), adjetivo que se usaba solo, aunque

refiriéndolo siempre a un sustantivo que se suplía, que

por lo común era lanx; y se entendía por lanx satura,

una fuente llena de primicias de diferentes frutos, que

se presentaba a Ceres en sus fiestas, y a la cual se daba

la calificación de satura, a copiá et saturitate rei,

como dijo el gramático Díomedes. Despues se dió el

mismo nombre a todo plato compuesto de muchos manjares,

y sucesivamente a las obras de cualquiera clase

que trataban de diversas materias De estas obras ó sátiras

se compusieron algunas, en la infancia del arte dramática,

para representarse ó cantarse, en lugar de las

groseras composiciones fesceninas, de que hablaré en las

notas a la epístola 1.a del lib. II, y que muy luego fue

necesario proscribir. Livío Andróuico, Enio y Pacuvio

hicieron sátiras, en que mezclaron, según el uso, no

solo las materias, sino varias especies de metro. Lucilio

adelantó y mejoró notablemente esta especie de composicíon,

que sin embargo se mantuvo muy desaliñada,

hasta el tiempo en que el ingenio de Horacio la elevó á

la perfección que él sabia dar a todas las especies de

poesía que cultivaba; pero aun entonces, continuó, como

lo hacia en su origen, tratando de la multitud de

objetos que habían sido siempre de su jurisdicción, y á

los cuales habia debido su nombre primitivo de satura;

que se escribía también con i , lo mismo que se escribía

optumvs y optimus, maxumxts y maximus etc.

El tratar de muchos asuntos, y pasar mas ó menos

rápidamente de unos a otros, era pues propio de la sátira;

y tan lejos está nuestro poeta de merecer la reconvención

que algunos le hicieron, de que en las suyas

se estraviaba ó distraía de su objeto, que al contrario

él fue el primero que empezó a circunscribir ó limitar esta

composicion, no saliendo del asunto a que en cada

uno de sus discursos se contraía, sino para pasar a otros

análogos, que por lo regular abandonaba despues, para

volverse al punto de donde había partido. Cuando he

llamado discursos a las sátiras, he querido traducir el

título de sermones, que les dan muchos críticos, y bajo

el cual comprenden también las epístolas, sin otra distinción

que suponer que estas últimas, aunque discursos,

se dirigen a ausentes; circunstancia que no se exigía

en los otros discursos llamados sátiras. En muchos manuscritos

y ediciones, dándose en general a los. libros de

las sátiras la denominación genérica de sermones, se

da a cada una de las piezas separadamente el nombre

de écloga.

El primer secreto de las sátiras de Horacio es, no la

originalidad de los caractéres, como dijo algún crítico,

sino la novedad con que él los coloca en el cuadro, la

exactitud con que los dibuja, y la habilidad con que los

contrasta; pero este secreto, que es un gran mérito, no

es ciertamente el único de nuestro poeta ; la ligereza con

que desflora las materias, la destreza con que abandonando

un objeto para pasar a otro, presenta a este enlazado

con aquel, cuando ya creían los lectores que los

habia abandonado a entrambos; la maestría con que de

lo particular sube a lo general, y al contrario, sacando

á veces de un ejemplo trivial uua máxima importantísima,

y fortificando a veces el precepto cou su aplicación á

algún hecho conocido; la solidez de los raciocinios, la

energía de la espresion, y otras mil especies de mérito,

que tendré ocasion de desenvolver en las notas, hacen

de las sátiras de Horacio una lectura agradable, al paso

que provechosa, una diversión, al paso que un estudio.

«No se podría dar de ellas una idea mas exacta , dice el

académico francés Dacier, que asimilándolas a las estatuas

de los Silenos, con las cuales comparaba Alcibiades

á Sócrates en un banquete, y que sin ser vistosas

por fuera, mostraban al abrirlas las figuras de todas las

divinidades. Al pronto, añade Dacier, nada se descubre

que interese en estas sátiras, que parecen mas propias

para entretener a niños, que para ocupar a hombres. Pero

cuando se levanta el velo que encubre ú oculta su

interior, y se reconoce este hasta lo hondo, se encuentran

reunidas todas las divinidades, es decir, todas las

virtudes, a cuya práctica deben aplicarse los hombres.

Hasta ahora se han limitado ellos a ver lo de fuera,

y es asombroso que composiciones tan leídas hayan sido

tan poco conocidas, ó tan mal esplicadas.... En ellas

quiere Horacio enseñarnos a combatir nuestros vicios, á

enfrenar nuestras pasiones, a oir la voz de la naturaleza

para limitar nuestros deseos; a distinguir lo verdadero

de lo falso, y las ideas que formamos, de los objetos

que nos las inspirau; a deponer los errores que nos

preocupan, a conocer bien los principios y los motivos

de todas nuestras acciones, y a preservarnos de la ridiculez

en que caen los hombres, que encaprichados con su

opinion, la sostienen obstinadamente, sin examinar si es

ó no fundada. El autor, en suma, trabaja por hacernos

dichosos, agradables y fieles para con nuestros amigos,

y complacientes, circunspectos y honrados para con todos

aquellos con quienes debemos vivir.»

Estas observaciones son tan ciertas, que a mí mismo,

que desde la edad de 20 años sabia de memoria las sátiras

de Horacio, me sucedía muchas veces desconocer

su mérito, no saborear sus gracias, no encontrar el modo

de enlazar los pensamientos, no sentir por consiguiente

el placer de las transiciones, ni ver en fin aquella

coherencia y couexion, sin las cuales de ninguna

composicion puede decirse que tiene mérito; y solo la

meditación profunda y la necesidad de desentrañarlas para

traducirlas, me hicieron conocer el mecanismo ingenioso

de estos festivos discursos, la trabazón sábia , aunque á

veces oculta de sus partes , la moral pura y sublime que

encubren bajo formas, a veces picarescas, y las demás

cualidades que las distinguen. «Cuanto en la sátira primera

se halla, dice el P. Sanadon , es muy razonable y

muy perceptible, y este es el carácter de todas. Aquellos

mismos a quienes ataca el poeta, no podrian quejarse,

pues no los irrita con invectivas exageradas; y contento

con hacerles tocar por sí mismos la ridiculez de sus sentimientos

y de su conducta, los deja corridos en su interior,

es decir, que los pone en estado de curarse á

sí mismos.«

Despues de enumerar las cualidades y circunstancias

de la buena sátira, y de presentar las de Horacio como

el mejor modelo, decia nuestro Francisco Cascales: «Es

artificio suyo (de Horacio) no ensangrentar la lanza contra

uno, sino tratando de una cosa, picar a este y al

otro de camino; de manera que parece que no hace

nada, y les da de medio a medio, como si fuera su intento

tratar particularmente de cada uno.» El caballero

de Jaucourt, que si no sabia mas que Cascales, tenia á

lo menos un gusto mas puro, decia mucho despues que

él: «Su sátira (la de Horacio) no presenta sino los sentimientos

de un filósofo culto, que ve con pesar las estravagancias

de los hombres, bien que algunas veces se

divierta con ellas: las mas de las veces presenta solo

retratos generales de la vida humana; y si de cuando en

cuando desciende a particularidades , es menos para ofender

á nadie que para amenizar el asunto, y poner la

moral en acción. Casi siempre son fingidos los nombres;

y si hay algunos verdaderos, son de personas que ya no

tenian derecho a su reputación. En suma, el genio que

animaba a Horacio no era ni maligno ni misántropo, sino

amigo delicado de lo verdadero y de lo bueno ; que veía

á los hombres como eran, y que mas frecuentemente los

juzgaba dignos de lástima ó de risa, que de odio ó de

animadversión. » El crítico mas respetable de los tiempos

modernos , Laharpe, hablando del mismo asunto , se esplicaba

asi: « La moral de Horacio es al mismo tiempo dulce

y pura, y nada tiene de exagerado, de fastuoso ni de

feroz. Ningún poeta conoció mejor el lenguage que conviene

á la razón: sin predicar la virtud, la hace sentir:

sin mandar que se tenga prudencia, la hace amar: conociendo

lo peligroso que es el papel de censor, halla medio

de preservarse de sus escollos: nadie puede quejarse

de que a él solo le reprende, pues siempre habla con

todos, y es demasiado festivo para que nadie le llame

regañón: por último, Horacio hace cuanto puede para

evitar el fastidio, que es el mayor inconveniente de la

moral, empleando una variedad de tonos inagotable, episodios

de mil clases, diálogos, ficciones, apólogos y

pinturas de caractéres, y usando hábil y atinadamente de

la forma dramática, tan feliz y oportuna donde quiera

que puede entrar.» En fin, el vigoroso traductor francés

de Juvenal, el académico Dusaulx , que ensalzando al cielo

la austeridad varonil del tronador satírico de Aquino, no

podia menos de ser poco favorable al de Venusia, decia

asi a su pesar: «El cliente de Mecenas reunía prendas

eminentes y sólidas a talentos agradables; y no menos

filósofo que poeta, dictaba con igual desembarazo los

preceptos de la vida y los de las artes.»

Esto en cuanto a las sátiras de Horacio en general.

En cuanto a la primera de este libro, es una composicíon

preciosa, en que por entre el desaliño, quizá estudiado,

de los giros, el abandono de la versificación, y

el acinamiento de las comparaciones, se descubre el

pincel delicado de un poeta fácil, el tacto fino de un

cortesano hábil, y las inspiraciones felices de una filosofía

indulgente y generalmente practicable. En las notas procuraré

hacer perceptible esta verdad; pero entre tanto creo

que no sentirán mis lectores que les presente aquí un

objeto de comparación en la traducción que de esta pieza

hizo pocos años há D. Tomás triarte, que goza de justa

reputación como literato. Héla aquí.

¿Por qué será que nadie bien hallado

Vive, ó Mecenas, con aquel estado,

Qué tal vez el acaso le destina,

O a que por elección tal vez se inclina,

Y ha de tener cualquiera

Por feliz al que sigue otra carrera?

«¡Dichoso el mercader!» dice el soldado,

De años y de fatigas quebrantado.

Oh! clama el mercader por otra parte,

Cuando su nave sufre adverso viento:

«Mas vale, s í , la profesion de Marte.

¿A qué está reducido? En un momento

La pelea se traba,

Y en pronta muerte acaba,

O en festivo y glorioso vencimiento.»

El abogado con envidia alaba

Al labrador, si antes que el gallo cante

Llamando está a su puerta el litigante:

Y al mismo labrador cuando abandona

Sus haciendas, y en Roma comparece,

Porque de su persona

Un fiador responde, le parece

Que solo el ciudadano es envidiable.

De esto hay tantos ejemplos cada dia,

Que aun Fabio, el hablador infatigable ,

Si los fuera a citar, se cansaría.

Y por no entretenerte mas prolijo,

Oye a qué fin mi plática dirijo.

Si les dijera un Dios: «vaya en buen hora;

Que a contentaros vengo: t ú , soldado,

Has de ser mercader; y t ú , abogado,

En labrador te has de volver ahora:

Trocad vuestros papeles: idos : ¡ ea!

¡Qué! ¿Esperáis todavía?»

No quisieran ceder de su porfía;

Y eso que cada cual tiene en su mano

El ser ya tan feliz como desea.

Yo no sé por que Jove soberano

No les muestra un semblante

Ceñudo (pues lo tienen merecido),

Negándose a prestar en adelante

A tales ruegos favorable oído.

Pero el asunto es sério, y antes pide

Veras que burlas; bien que nadie impide

#

Se diga la verdad asi burlando,

Como a los niños dan de cuando en cuando

Los maestros uu bollo, una rosquilla,

Porque mejor aprendan la cartilla.

Dejemos pues aquí chanzas a un lado.

Quien la pesada tierra

Koinpe con duro arado,

El infiel tabernero,

El que sigue la guerra,

Y el audaz marinero

Que por diversos mares se aventura,

Toleran (según dicen) tantas penas,

Mirando siempre a la vejez futura,

Y ofreciendo que apenas

Logren para comer renta segura,

Buscarán un retiro sin faenas,

A imitación de la industriosa hormiga,

Que sufre en chico cuerpo gran fatiga,

Y en el monton que acrecentar procura,

Tan sagaz como pródiga, coloca

Todo lo que acarrea con la boca.

Pero ella, cuando aspecto diferente

El año toma, y la tristeza siente

Que le infunde el Acuario,

No deja su mansión; goza paciente

De lo que ha recogido; y al contrario,

Tú, ni por los calores del estío,

Ni por el fuego, el mar, el hierro, el frió,

En usuras y logros te contienes;

Ni perdonas afan, con tal que evites

Que otro llegue a tener mas que tú tienes.

¿De qué te sirve, di, que deposites

En la cavada tierra con secreto,

Y con temor inquieto

Una gran cantidad de plata ú oro?

Piensas que con llegar a aquel tesoro

Se te ha de convertir al punto en nada;

Pero, por otra parte, si avariento

Nunca llegas a é l , ¿ qué lucimiento

Tiene un monten de plata arrinconado?

Millares de fanegas en tus eras

Cada cosecha trillarás: ¿y esperas

Que por eso en tu vientre

Mas que en el mió acaso quepa y entre ?

Serás como el esclavo, que aunque carga

El talego del pan que le ha tocado,

No logra se le dé ración mas larga

Que a los esclavos que no llevan carga.

Dime, pues, ¿qué cuidado

Tendrá el hombre que vive

Dentro de aquellos límites prudentes

Que la naturaleza le prescribe,

De que las aranzadas

De sus tierras aradas

Por centenares ó por miles cuentes?

Dirás que es mucho gusto

Sacar de un monton grande; y yo replico

Que si tú me consientes

Otro tanto sacar de un monton chico,

No hallo motivo justo

Para alabar tus trojes mas que el cesto

En que yo de mi pan tengo el repuesto.

Lo mismo es, que si acaso

Algún cántaro de agua, ó bien un vaso

Solo necesitaras, y dijeras:

Al rio voy por ella , y no a la fuente.

Asi, cuando se lleva las riberas

El ímpetu del Aufido, igualmente

Al codicioso arrastra y precipita,

Que inútil redundancia solicita:

Pero quien se contenta, como debe,

Con lo que necesita,

Ni turbia con el cieno el agua bebe,

Ni se espone a que el rio se le lleve.

Con todo una gran parte de los hombres,

Que engañada se envicia

En la tenaz codicia,

La suele disfrazar con falsos nombres.

Que nunca tiene lo bastante, dice,

Porque al que tiene mas, mas se le aprecia.

¿Qué hemos de hacer con esta gente necia?

La dejaremos ser siempre infelice,

Ya que de serlo asi gusta y se precia.

Esto me hace acordar de un avariento,

Hombre muy opulento,

Habitante de Atenas, que decia ,

Despreciando la grita de la plebe:

« El vulgacho se atreve

» A silbarme, es verdad; pero a fé mia

» Que en llegando a mi casa,

» A solas me complazco y congratulo,

» Cuando atenta repasa

» Mi vista los dineros que acumulo.»

Tántalo apenas toca

Con el labio sediento

El agua que va huyendo de su boca....

¿De esto te ries? Pues aplica el cuento,

Que si el nombre de Tántalo se muda,

Te viene bien la fábula sin duda.

Cuando, por todas partes rodeado

De acinados talegos de dinero,

Te acuestas, oh insaciable cicatero,

Te ves a no tocarlos precisado,

Cual si fuera un depósito sagrado,

O a gozarlos del modo

Que se suele gozar una pintura.

¿No sabes el valor y el uso todo

Del caudal? Compra pan, vino, verdura,

Y algunas otras cosas sin las cuales

Viven incomodados los mortales.

Pero en vela pasar noches y dias

Entre continuos sustos y agonías,

Poniéndote en cuidado

Ya ladrones, ya incendios, ya un criado

QÜe te robe y se ausente,

¡Muy buena diversión es ciertamente!

Jamás el cielo quiera

Que sea rico yo de esta manera.

Mas dirás que si un recio constipado,

U otra cualquier especie de accidente

Te postra en cama, sabes que a tu lado

Siendo hombre de dinero, tendrás gente

Que remedios te aplique ,

Y al médico suplique

Te vuelva la salud, que tanto importa

A tus hijos y amada parentela.

Bien al contrario: tu muger no anhela

Sino que tengas una vida corta,

Y lo propio tus hijos: te aborrecen

Vecinos, conocidos, mozos, mozas:

Y cuando preferibles te parecen

Las riquezas que gozas

A todo lo demás, ¿ acaso estrañas

No hallar entre el concurso que te asiste

Un afecto que nunca mereciste ?

Sabe, pues, que te engañas

Si, no poniendo cosa de tu parte,

Piensas en conservar y asegurarte

La amistad y fineza

De deudos que te dio naturaleza.

Tu tiempo perderás, como el ginete

Que en el campo de Marte

Pretenda que un borrico se sujete

Al mando de la rienda,

Y el galopar del picadero aprenda.

Basta de atesorar: más no desees;

Y al paso que ha crecido tu riqueza,

Ve temiendo ya meuos la pobreza;

Que pues al fin posees

Aquello a que aspiraban tus anhelos,

Razón es descansar de esos desvelos.

No te suceda un dia

Lo que le sucedió (breve es el cuento)

A un tal Umidio. Fué tan opulento

Que a celemines su caudal media;

Tan mísero f que trage mas decente

No solia gastar que el de un sirviente.

Ilasta el último punto de su vida

El desdichado recelando estaba

Que moriria de hambre sin remedio;

Pero, mas esforzada y atrevida

Que las hijas de Tíndaro, una esclava

Le partió con un hacha medio a medio....

« Pero, en fin, ¿qué he de hacer? qué me aconsejas?

» Ya que ser avariento no me dejas,

» ¿Pretenderás que como Menio viva,

» O como Nomentano"?....» No por cierto:

También es estremada y escesiva

La conducta contraria; y si te advierto

No incurras en el vicio

De vil ahorrativa,

No por eso te exhorto al desperdicio

De un disoluto pródigo y sin juicio.

Tañáis en verdad se diferencia

Del suegro de Viselio; y bien se sabe

Que un cierto medio en todas cosas cabe.

Límites fijos puso la prudencia :

Entre ellos la virtud tiene su asiento;

Y lograrla no puede

Quien de ellos ó bien dista, ó bien se escede.

Ahora, pues (volviendo a nuestro intento

De que ya demasiado me separo),

¿ Es posible que nadie esté contento ,

(Y mucho menos el ansioso avaro)

Con su fortuna actual ? Que 'envidien todos

A los que viven de otros varios modos?

Que se consuman si la cabra agena

Tiene la teta de mas leche llena? f jlQ KOÍíJMÍl'

¿Jamás ha de haber uno que repare

Que en mas copioso número se cuentan

Los que mayor pobreza esperimentan;

Que alguna vez con ellos se compare,

Y que siempre no anhele

Ser mas que este y que el otro ? Como suele

En los públicos juegos, al instante

Que desde la barrera

Los carros parten con veloz carrera,

Aguijar sus caballos cada uno

Para pasar a los que van delante,

Sin que el carro que atrás queda distante

Le dé cuidado alguno:

Asi, quien en ser rico mas se afana ,

Siempre halla otro mas rico que le gana.

De aqui nace que apenas hay sugeto

Que diga haber vivido felizmente;

Y que al fin, cuando el plazo vé completo

De sus años, con ellos se contente,

Saliendo de esta vida ,

Como aquel convidado que repleto

Sale de alguna espléndida comida.

Pero basta, Mecenas: ya no añado

Ni una sola palabra, temeroso

De que pienses, al verme tan pesado,

Que del autor Crispino el legañoso

Los largos cartapacios he robado.

V. 1. Qul Jit?... Al ver el disgusto, y a veces el

horror con que casi todos los hombres miran su ofició ó

profesión, y la especie de entusiasmo que manifiestan

por el oficio ó profesion agena: al escudriñar el origen

de estos sentimientos, que parecen ser generales ó comunes

á clases y categorías, pero que en realidad no son

mas que modificaciones parciales ó aisladas del egoísmo

de los individuos, en cuyos corazones se desarrollan

constantemente bajo una ú otra forma los gérmenes

fecundos de la envidia: al observar cómo cambia de

objetos el deseo, cómo muda de colores la esperanza,

cómo se subordinan a inspiraciones efímeras intereses

permanentes, y cómo se sacrifica el anhelo justo de un

fin loable al placer equívoco de un medio reprensible; al

reflexionar en fin sobre la multitud de fenómenos que

presenta el estudio de la moral y de la ideología , no se

puede menos de pensar que deben ser de una índole

muy estraña, ó combinarse de un modo muy singular

ios elementos que entran en la composiciou de ese indefinible

animal que se llama hombre. Curioso y útil seria

sin duda descubrir el mecanismo con que se labra sin

cesar la infelicidad de la inmensa mayoría de los individuos

de esta especie, a pesar de tener cada cual dentro

de sí una fuente inagotable de ventura, en la estension

y en la perspicacia de su razón, emanación preciosa de

la inteligencia divina, y prenda de la predilección celestial

en favor de la raza humana. Pero si no nos es dado

arrebatar a la naturaleza este pasmoso secreto, que ella

oculta, como otros muchos, entre el esplendor de la

magestad con que se rodea, nos es permitido a lo menos

consultar los oráculos de la dulce, de la consoladora

filosofía, para hallar el modo de precaver y de curar las

dolencias morales, de que los desventurados humanos

parecen condenados a ser siempre juguetes ó víctimas. No

podrían sin embargo todos los infelices buscar en las

obras de los filósofos el alivio ó el consuelo de que

necesitan: arredraríalos a menudo el aparato de la ciencia

, la austeridad de los métodos científicos, la severidad

de los preceptos, y sobre todo la falta de tiempo para

emprender un estudio seguido, al cual solo pueden entregarse

con fruto los hombres poco ocupados; y aun

cuando estos motivos no bastasen a retraerlos de aquel

trabajo, los mas de los que lo emprendiesen hallarían

solo cansancio y fastidio, donde iban a buscar distracción

y recreo. La poesía era la única arte que podia generalizar

los consuelos de la filosofía, y colocar la utilidad al

lado del deleite; la poesía aspiró pues a este objeto, y

cultivada por hábiles poetas, lo consiguió mas ó menos

completamente.

Cualquiera que sabiendo sentir lea el principio de la

sátira que me ha sugerido estas reflexiones, no podrá

menos de admirar el arte con que Horacio consuela al

paso que reconviene, halaga al paso que corrige, enseña

al paso que divierte, é interesa por último, ya sea que

reprenda, ó que escuse. Abren la escena diferentes individuos

, que ejercen varias profesiones, descontentas de

sí mismas y envidiosas de las otras, y que forman una

especie de congreso de disgustados, compuesto de militares,

comerciantes, ahogados y labradores. En él introduce

el poeta a Júpiter, manifestando acceder a los deseos de

aquellas clases representadas por un miembro de cada

una; pero cuando debia creerse que todos ellos se apresurasen

á aceptar el trueque que parecían anhelar, y en

que la bondad del dios de los dioses se dignaba consentir,

todos lo rehusan, y resisten aquel mismo bien en cuya

posesión afectaban creer que consistia su felicidad. Esta

renuncia unánime equivale a una confesion ó reconocimiento

formal de que en todas las situaciones de la vida

hay males y disgustos, que anejos a la humana condición,

nadie podria evitar, aun cuando cambiase de

profesión todos los dias: recuerdo importante, útil,

precioso, que debe hacer a los hombres mas circunspectos,

mas resignados, y mas dignos en fin de los altos

destinos a que los llama la índole privilegiada de su

especie. En esta escena ingeniosa resplandece aquella

moral sublime, que amiga y maestra de los hombres,

les muestra siempre al recelo siguiendo de cerca a la

ventura, y a la esperanza caminando ufana sobre las

huellas de la adversidad.

V. 2. Seu ratio dederit... No hay otro medio de

poseer algo en el mundo, que la elección ó el acaso. El

fenómeno del descontento general es mas notable cuando

la profesion de que se está disgustado ha sido elegida espontáneamente,

y no por efecto de algunas de las

combinaciones del acaso, de las cuales no seria estraño

que no estuviesen satisfechos muchos hombres.

V. 4. Gravis annis... Armis propuso leer un comentador,

y a la verdad que no seria mala lección, por

poco que estuviese autorizada.

V 8 Cita mors venit... Esto está superiormente pintado.

A todos los hombres les parecen siempre pequeños

los inconvenientes de las profesiones que envidian: el

mercader, codiciando la suerte del soldado, no podia disimularse

que este tenia que ir a la guerra, y que era

muy fácil morir en ella; pero «¿qué tenemos? dice, ó

muere ó triunfa en un momento, y todo se ha acabado.»

El deseo nos impide descubrir los inconvenientes de lo

que apetecemos ó envidiamos, y por eso el mercader no

ve en la profesion militar, mas que la alternativa de

la muerte ó de la victoria, cuando hubiera debido ver

la de la fatiga, que es un penosísimo estado habitual,

muy distinto del triunfo y de la muerte.

V. 10. Sub galli cantum... Los abogados tenian desde

muy temprano abiertas sus puertas.

V. 11. yadibus... A los fiadores que respondían por

otros se les dió, según Acron, el nombre de vades,

porque los que daban esta fianza tenian la facultad de

marcharse, vadendi.

Extractus... La incomodidad en efecto era terrible, y

la palabra extractus la denota suficientemente. Obsérvese

con qué propiedad presenta Horacio en la escena al campesino

, al cual no le hace codiciar las riquezas, ni el

lujo de los habitantes de Roma , sino la proporcion que

estos disfrutaban de que, para comparecer ante un juez,

no necesitaban abandonar sus casas, como tenia que hacerlo

un aldeano.

V. 13 y 14. Loquacem Fabium... Acron y Porfirio

dicen que este Fabio era un caballero de Narbona, que

habia escrito sobre la filosofía estoica, y que habia disputado

muchas veces con Horacio. Sin duda en alguna de

estas disputas no habia quedado el poetó muy satisfecho

del filósofo.

V. 18. Matates partibus. Cambiados los papeles...

Todavia se usa entre nosotros esta locucion en el teatro,

en que aun se llaman partes los actores y los papeles:

partes de por medio se denominan todavia hoy los actores

subalternos; y fulano desempeña la parte de galan,

equivale a decir que hace el primer papel. Seria curioso

averiguar de qué manera ó por qué medios se ha trasmitido

á nosotros esta denominación de partes, tomada del

teatro latino, sin embargo de haber debido desaparecer

todos los usos de las artes escénicas en el largo periodo

de siglos que medió entre su ruina y su restablecimiento.

V. 19. Licet esse beatis... Los primeros autores lati-

TOMO III. 3

nos usaron indiferentemente en esta frase del dativo v

del acusativo.

V. 2t. Buceas inflet... Propter iracundiam , dice

Acron , quod est indignationis signum.

V. 23. Prxterea... i Qué feliz idea la de un erudito,

que imaginó sustituir a este parásito é ininteligible adverbio,

el verbo prxtereo, que sin otra variación que la

de la letra final, baoe un hermosísimo sentido f Si no

me hubiera propuesto desechar sin distinción toda variante

no autorizada, me apresuraría a admitir esta, persuadido.

como lo estoy, de que es imposible esplicar de

un modo satisfactorio los paréntesis que es menester aci

nar si se ha de conservar el adverbio. Leyendo prxtereo

en el original, se leería la traducción como se halla,

hasta

blando el oido a semejante ruego,

y despues seguiría de esta manera:

Mas ¿por qué yo mezclarme en tal contienda?

No es tan grave cuestión para tratada

De fiesta ó de chacota, si bien nada

Decir impide la verdad burlando, etc.

Esta idea es mucho mas clara que la que, forzado por

el adverbio prxterea, dejo espresada en la otra traducción.

V. 25. Crustula... Pastelillos, tortas, ú otras golosinas

de esta clase.

V. 28. lile gravem... No creo que nadie haya observado

el enlace de este trozo de la sátira con el anterior,

del cual se ha creido siempre desunido, con tanta mas

razón, cuanto que al fin de la pieza se dice terminantemente

, Illuc, unde abii, redeo ; de donde parece inferirse

que por confesion del poeta mismo, su largo diálogo con

el avaro no ha sido mas que una digresión A pesar de

esto, yo veo en las dos partes de la sátira un ensamble,

que se reconocerá sin dificultad, cuando se recapacite un

moineuto. Despues de la escena primera, se supone que

dice el poeta : «¿ Veis como a pesar de ese descontento de

todos los que ejercen cualquiera profesion, no quieren

cambiarla? Pues rpparad ahora en otra cosa, y ved como

, aunque ejerciéndola cada uno por un motivo diferente

, todos ellos vociferan no tener otro objeto que el

de asegurarse algún descanso para su vejez, y recuerdan

la conducta de la hormiga, que encierra en el verano las

provisiones con que ha de mantenerse el invierno. Este

pretesto, añade el poeta, es falso sin embargo muchas

veces, como es ridículo el disgusto con que muestran estos

ó los otros mirar su ejercicio, puesto que hay hombres

á quienes ni los soles del verano, ni los yelos del

invierno, ni niuguu otro contratiempo, los retraen de su

propósito de acinar, no lo que necesitan para su vejez,

sino cuanto pueda medio contentar una ambición que con

nada se satisface.» Con esta esplicacion aparecen enlazadas

las dos partes de la sátira, que hasta ahora se habían

manifestado desunidas. Es verdad que Horacio diciendo

despues, que volvía al punto de donde había partido,

reconoció haberse alejado de él; pero con esto no quiso

decir sin duda, sino que habiendo contraído por largo

tiempo sus reflexiones a la avaricia , era hora de generalizarlas

de nuevo, según que lo había hecho al principio,

y esto no es reconocer haberse estraviado.

V. 33. Parvula... La antítesis de parvula y magni

del original, es aqui de un pobre efecto. La hormiga no

necesitaba de la calificación que le da el poeta, pues al

nombre de aquel insecto va esencialmente unida la idea de

su pequcñez.

V. 36. Inversum contristat Aquarius annum... Itiversum

annum significa «el año que vuelve a empezar,»

el mes de enero, durante el cual entra el sol en el signo

de Acuario.

V. 38. Sapiens... Otros leen patiens, mucho menos

exactamente. Para gastar lo ahorrado no es paciencia

lo que se necesita, sino prudencia.

V. 43. Vilem ad assern .. Como si dijera , a un ochavo.

V. 45. Millia frumenti centum... Esto es, centum

millia modiorum frumenti. El modio era una medida,

que conteuia veinte libras de trigo.

V. 47. Reticulum pañis... Aunque ha habido comentadores

que han calificado de justísima la comparación de

que se sirve Horacio, suponiendo que los ricos encargados

de la provision de los otros, tienen su parte, y nada

mas, se podría observar que el esclavo que llevaba el pa»

á sus compañeros, estaba sujeto a la misma ración que

ellos; mientras que los ricos, encargados de la provision

de los pobres, no dejan a estos sino una parte bien

tenue, en comparación de la que ellos se reservan. El

pensamiento de Horacio seria pues falso ó inexacto, si la

comparación que él establece pudiera tener el sentido que

le dan dichos comentadores. El poeta sabia muy bien

que no están todas las necesidades reducidas a comer; y

por eso, después de haber manifestado que no cabe mas

en el vientre de un rico que en el de un pobre, añade

que importa muy poco labrar mil aranzadas de tierra ó

ciento, cuando se prescinde de las necesidades artificiales,

es decir, de las que no son obra de la naturaleza, y

esto es lo que significa el intrá naturse fines viventi. Por

lo demás, el pan se llevaba en unos sacos de red; eu

los viages conducía un esclavo esta provision, de que se

repartía dos veces al día la porcion correspondiente a cada

individuo.

V. 51. At suave est... Que «es mejor tomar de un

mouton grande,» es la cantinela ordinaria , tanto de los

avaros, como de los pródigos; los primeros piden mucho

para guardarlo, los segundos para gastarlo; para unos y

otros, es una especie de proverbio destinado a cohonestar

sus vicios respectivos La respuesta del poeta es perentoria

y urgente: «con tal que yo tenga lo que necesite,

dice, ¿qué mas me da que el monton de donde lo

saque, sea grande ó pequeño?» Con argumentos de esta

especie se deben confundir y pulverizar los pretestos especiosos

en que se pretende apoyar los vicios.

V. 53. Cumeris... Llamábase cumera la cesta de palma,

junco ó mimbre, en que los pobres tenían su pequeña

provision: también se daba este nombre a ciertas

orzas ó tinajas.

V. 55. Ut tibi si sit opus... Esta comparación completa

el convencimiento de la verdad proclamada antes.

Por lo demás, la urna equivalía a l a mitad déla ampliora,

y contenia un peso de cuarenta libras de agua;, el

cyathus era un vasito, casi de la cabida de una copa

de licor.

V. 56. EÓ fit... Al punto la moralidad: el que saca

agua de una tiuaja la coge limpia, y no corre el riesgo

de ahogarse; el que juzgando pequeña una tinaja, sin

embargo de que el no necesita mas que un vaso , prefiere

ir a buscar el agua al rio, la coge turbia, y a veces se

resbala, y perece por efecto de su ansiar desmedido.

Tales comparaciones, tales ejemplos, tales raciocinios, y

tal tono de naturalidad , de verdad y de franqueza, deben

emplear los satíricos que deseen ser leídos con ínteres

, sacar fruto de sus consejos, y corregir, en vez de

irritar. El hombre que no halle deleite en la lectura de

composiciones de esta clase, esté seguro de haber debido

á la naturaleza una mala índole, ó una escasísima razón.

V. 58. Aufidus... Del Aufldo ú Ofanto, rio de la Pulla,

empleado aqui por cualquier rio, hablé ya en las

notas a la oda treinta del libro tercero.

V. 61. Atbonapars hominum... El poeta se hace á

sí mismo la réplica que podía hacerle cualquiera otro.

«Una gran parte de los hombres, dice, vive en el error

de que nadie vale sino en razón de lo que tiene; es necesario

pues tener, para valer, ó ser estimado.» A esta

última reflexión no había que responder, sino insistiendo

sobre los sinsabores y las desgracias que acarrea el ansia

de acinar tesoros a cualquiera costa. «Sean infelices, dice

el poeta, pues lo quieren.» No hay mas que decir.

V. 63. Miserum esse... Aqui se debe colocar la coma,

que generalmente se pone despues del libenter, y

referir este adverbio a quatenus id facit.

V. 64. Ut quídam... De todos los intérpretes que he

consultado, ninguno me parece haber entendido este pasage

mas que Mr. Dacier. Este célebre erudito observa sobre

el verso sesenta y uno, que los que creen deber juntar

riquezas para ser estimados, son engañados por la avaricia

, que se fortifica en sus corazones bajo otro nombre,

y a la cual, encubierta con el disfraz de la «loria, de la

reputación, ú otro cualquiera, llama el pueta cupidinem

falsum: y en su nota al verso sesenta y seis añade: «Ved

ahí a ese avaro, que se goza y se fortiüca en su vicio, y

que lejos de procurar corregirse , se consuela de los silbidos

del pueblo con mirar y remirar su tesoro. No es

pues el deseo de gloria ó de reputación el que le domina,

pues está viendo que sus riquezas no le preservan de la

befa general, sino la avaricia etc.» Esta observaciones

ingeniosa , porque contiene una nueva respuesta del poeta

á la reflexión de que la estimación que gozan los hombres

es proporcionada a lo que poseen, y porque ademas

enlaza perfectamente el ejemplo con el raciocinio , y fija

y aclara la comparación.

V. 68. Tantalus... Las tradiciones poéticas varían sobre

la naturaleza del suplicio de Tántalo; la opinion mas

común es que consistía este suplicio en una sed rabiosa,

que aumentaba a cada momento la presencia, y aun la

proximidad del agua, a la cual no le era permitido llegar.

V. 74. Sextarius... Dábase este nombre a uua medida

que contenia doce cyathos, ó la sexta parte del coiigio,

lo que equivalía como a cuartillo y medio de la

medida castellana.

V. 81. Affixit... Esta lección me parece mucho

mejor que la de aflixit. En los manuscritos y ediciones

se lee ya la una, ya la otra de estas palabras; pero afligere,

dice Bentiei, sequente dativo, vim et impetum in

illidendo signifícate at qui xgroti lecto decumbunt, non

illiduntur.

V. 88. At, si cognatos... Este pasage ha sido, a pesar

de su claridad, objeto de disputas acaloradas. Los

versos ochenta y seis y ochenta y siete no dejan la menor

duda sobre el sentido de los que le siguen hasta el

noventa y uno, como se puede ver en mi traducción. El

orden es pues, at, si cognatos quos natura Ubi dat,

retiñere velis nullo labore, etc. Contra esta esplicacion

objeta Bentiei: «¿Qué trabajo perderá el avaro, cuando

no ha dado ninguno? si nullum laborem impendat,

nullam operara perdet. » Para desvanecer esta objecion,

fe

que parece mas fuerte de lo que es en realidad , bastará

reflexionar que en el lenguaje familiar usamos frecuente,

mente la locucion de trabajo perdido, no solo para denotar

que se lia malogrado el fruto de algunas diligencias

ó esfuerzos, sino tamhien para espresar que se ha frustrado

algún deseo ó alguna esperanza. F.1 operara perdas

del original puede equivaler a «pierdes el tiempo que

gastas en pensar ó en imaginar eso; es necio, es temerario

ese intento, es un trabajo perdido»; mientras que

el nullo labore designa el ningún cuidado que pone el

avaro en estrechar por medio de una buena correspondencia

los lazos que le unen con sus parientes. Este hombre

, que nada hace ó trabaja para conseguir este fin,

se engaña mucho, pierde el tiempo cuando cree que

conservará sin hacer ningún sacrificio ó esfuerzo por su

parte, la amistad de sus deudos; se engaña ó pierde el

tiempo, lo mismo que si lo gastase en enseñar a un

asno a hacer lo qne un caballo. Tal es el sentido evidente

de este pasage.

V. 94. Ne facías... Otros escriben nec.

V. 95. Umidius... Unidius, Vinidíus, Numidius, y

Ummidius, escriben otros. Cualquiera que fuese el nombre

verdadero de aquel hombre , es absolutamente desconocido.

V. tOO. Fortissima Tyndaridarum... Esta última palabra

ha sido el tormento de los gramáticos, pues haciéndola

masculina, como genitivo de Tijndarides, el

pensamiento no se comprende, y haciéndola femenina,

como genitivo de Tyndarida, se falta visiblemente a la

analogía. Bentiei, siguiendo una indicación de Lainbino,

quiere que el genitivo empleado por Horacio sea del género

masculino, y que comprenda por consiguiente a los

hijos de Tíndaro de ambos sexos. Aquella liberta de

Umidio, añade, era otra Clitemnestra, la mas fuerte

de todos los hijos de Tíndaro.

V. 101. Meevius... Otros Neenius y Nxvius. Acron

asegura que este era el nombre de un individuo muy tacaño.

En cuanto a Nomentano, el mismo escoliador dice

que se llamaba Casio , y que el sobrenombre de Nomentano

le tomó acaso del pueblo de donde era natural; y

añade que disipo sextertiuni septuagies, (suma que equivalía

á mas de dos millones de reales), y que tuvo un

cocinero, que despues lo ajustó Salustio Crispo en centenis

millibus xris, sobre 80,000 reales.

V. 104. Vappam jubeo ac nebulonem... Vappa se

.llamaba propiamente el vino torcido ó avinagrado, y por

metáfora se empleó esta palabra para designar a un hombre

corrompido, disipador, etc. Nebulo se sacó de nebulis

, como tenebrio de tenebris, para designar a los libertinos

que huiau del dia, y preferían la noche para

sus torpezas.

V. 105. Est ínter Tanaim... Acron. que podia saberlo,

asegura que Tánais era un eunuco, liberto de Mecenas,

y que el suegro de Vitelio tenia una hernia. Aunque

esto fuese a s i , no creo que podian tomarse como

términos distantes de comparación el eunuco y el potroso,

y me parece mas natural que el poeta aludiese aqui á

las circunstancias morales de ambos personages, que sin

duda debian ser muy poco parecidas.

V. 106. Est modus in rebus... No creo necesario decir

que estos dos versos se han hecho proverbiales; lo

que sí observaré es , que solo se dispensa este honor á

los versos en que, a la verdad y a la oportunidad de la

sentencia, se une la exactitud y la pureza de la espresion.

Esta observación no debe ser inútil para los que aspiren

á ganar nombre en cualquiera especie de poesia.

V. 108. Illuc, unde abii redeo... Dacier nota la destreza

con que Horacio vuelve a su primer propósito fingiendo

maravillarse de que todos los hombres se parezcan

al avaro , y añade el crítico francés: «Pues como el avaro

encuentra siempre mas gordo que el suyo el ganado

de su vecino, lo mismo el inconstante cree mejor que la

suya la suerte de los demás. » Esto es exacto, y prueba

que la digresión no es tan inoportuua como algunos

«reyeron,

V. t i l . Ñeque se majar i , etc... ¿Por qué se comparan

todos con los que son mas que ellos, en vez de compararse

con los que son menos?» pregunta el poeta; «porque

tal es la tendencia que la naturaleza lia dado al corazón

humano,» respondo yo; y añado que esta tendencia

es útilísima en general para los progresos de la razón,

y por consiguiente para los de la prosperidad común.

No es esto decir que el precepto del poeta no sea oportuno;

pero confesando su oportunidad para contener en

límites justos el anhelo de ser mas, que es uno de los

primeros móviles de las acciones humanas, no puedo menos

de advertir que seria peligroso dar al tal precepto

demasiada latitud; pues en tal caso autorizaría la pereza,

y haría desaparecer el estímulo que guia a todo lo bueno

y lo útil, como a lo vicioso y perjudicial. Repitamos con

nuestro poeta: est modus in rebus.

V. 114. Ut cum carceribus... Llamábanse cárceres

unos como toriles 6 jaulas, en que estaban colocados los

carros mientras se daba la señal de correr. Esta comparación

es magnífica, y digna de la epopeya: los grandes

poetas usan siempre de este y de otros recursos semejant

e s , cuando quieren ya cambiar, ya fortificar la disposición

en que presumen a sus lectores.

V. 119. Uti conviva satur... Felicísima comparación.

V. 120. Crispini scrinia lippi... Según Acron este

Crispino era un filósofo estoico muy hablador, que habia

puesto en versos la doctrina de su escuela. El epíteto

lippus, (legañoso) que le da el poeta, alude a sus facultades

intelectuales, mas bien que al estado de sus ojos.

Scrinia eran los estantes, capsx in quibus libri continentur,

como dice el escoliador citado. También se daba

el mismo nombre a las carteras ó bolsas de papeles.

SATYR A II.

5

Ì X '

i** V

10

Ambubaiaruni cellegia, pliarmacopol»,

Mendici, mim», balatrones, hoc genus omne

Moestum ac sollicitum est cantoris inorte Tigelli;

Quippe benignus erat. Contri hic, ne prodigus esse

Dicatur, raetuens, inopi dare nolit amico,

Frigus quo duramque famem depellere possit.

Hunc si perconteris, avi cur atque parentis

Praeclaram ingrati stringai malus ingluvie rem,

Omnia conductis coiimens obsonia nummis;

Sordidus, atque animi quòd parvi nolit haberi,

Respondet: laudatur ab his, culpatur ab illis.

Fufidius vappae famam timet ac nebulonis,

Dives agris, dives positis in foenore nummis :

Quinas hic capiti mercedes execat; atque

Quanto perditior quisque est, tanto acriùs urget: 15

Nomina sectatur, modo sumptà veste virili,

Sub patribus duris, tironum. Maxime, qui s non

Jupiter exclamat, simul atque audivit? At in se

Pro qu.-estu sumptum facit hic. Vix credere possis

Quàm sibi non sit amicus: ita ut pater ille, Terenti 20

Fabula quem miserum nato vixisse fugato

Inducit, non se pejus cruciaverit atque hic.

 

SATIRA. II.

 

 

De parásitos, músicos, danzantes ,

Droguistas, y otras clases de tunantes,

Anda mustia y mohina la bandada

Porque Tigelio ha muerto ;

Y espléndido el cantor era por cierto.

De ser llamado pródigo otro huye,

Y no habrá caso en que a un amigo ofrezca

Con que del hambre ó frió se guarezca.

Si a otro pregunto yo por qué destruye

Su pingue herencia en bromas y banquetes,

Y para renovarlos el dinero

Toma a gruesa usura,

Dice : o tacaño parecer no quiero ; »

Y uno lo alaba, y otro lo murmura.

Rico es Fufidio en tierras y billetes ,

Todo todo le sobra;

Mas de disipador teme la fama:

Cinco por ciento al mes de Ínteres lleva,

Que adelantados cobra:

En el mas arruinado mas se ceba;

Y anda siempre tras jóvenes novicios,

A quienes para vicios

Su caudal padres duros no prodigan.

Al oir esto mil habrá que digan:

— ¡Santo Dios! mas siquiera

Gastara en proporcion de lo que gana.

— i Qué ! no puedes creer cuanto se afana

El viejo de Terencio , apesarado

Del hijo por la huida,

No se dió peor vida

Que se da este usurero desdichado.

44 LIBER I.

Si qiiis nunc quaerat, quo res haec pertìnet? illuc:

Dura vitant stulti vitia, in contraria currunt.

Malthinus tunicis demissis ambulai: est qui -25

Inguem ad obsccenum subductis, usque facetus:

Pastillos Rufillus olet, Gorgonius bircum.

Nil medium est. Sunt qui nolint tetigisse nisi illas

Quarum subsuta talos tegat instila veste:

Contrà alius nuliam nisi olenti in fornice stantem. 30

Quidam notus homo cura exiret fornice : Macte

Virtute esto, inquit sententia dia Catonis:

Nam simul ac venas inflavit tetra libido ,

Hue juvenes s?quurn est descendere, non aliénas

Permolerj uxores. Nolim laudarier, inquit, 35

Sic me, mirator cunni Cupiennius albi.

Audire est operse proetium, procedere rectè

Qui moechis non vultis, ut omni parte laborent ;

Utque illis multo corrupta dolore voluptas,

Atque haec r a r a , cadat dura inter saepe pericla. 40

Hic se précipitera tecto dédit: ille flagellis

Ad mortem coesus : fugiens hic decidit acrem

Praedonuui in turbam: dédit hic pro corpore nummos:

Hune perminterunt calones : quin etiam illud

Accidit, ut cuidam testes caudauique salacem 45

Demeteret ferrimi : jure omnes : Galba negabat.

Si alguien pregunta ¿á qué viene ese cuento?

Responderé al momento;

Cuando un eceso evita hombre sin seso,

Se precipita en el contrario eceso.

Paséase Maltino con mesura

La túnica arrastrando, y hay alguno

Que la lleva cogida a la cintura ;

Huele Rufilo a almizcle, otro a chotuno;

En el medio jamas se está ninguno.

A uno agrada tan solo la matrona,

Cuyo vestido franja orla de grana;

A otro del lupanar la cortesana,

Y el viejo dicho de Catón pregona,

Que a cierto caballero viendo un dia

Que de un burdel salia,

a Eso e s , le dijo , sí, cuando repares

Que el incendio de amor arde en tus venas,

Es muy mejor bajar a esos lugares,

Que las mugeres corromper agenas. d

a Pues yo, Cupicnio dice,

Que la alta estirpe estima sobre todo,

No quiero que me alaben de ese modo, o

A los que no desean

Al adúltero un hora de bonanza,

Los riesgos diré yo que le rodean ,

Y como con perpétua malandanza

Compra el placer que rara vez alcanza.

Este tuvo que echarse del tejado,

Aquel hasta morir fue apaleado,

Uno al huir dio en manos de ladrones,

Otro se rescató con sus doblones,

De los unos criados abusaron,

Esotros mutilados escaparon;

Y del castigo se reian todos,

Escepto Galba que le bailaba duro.

Tutior al quanto inerx est in classe secundà!

Libertinarum dico ; Sallustius in quas

Non minus insanii, quàm qui mcechatur : at hic, si

Qua r e s , qua ratio suaderet, quaque modestè 50

Munifico esse licet, vellet bonus atque benignus

Esse, daret quantum satis esset; nec sibi damno

Dedecorique foret. Verùm hoc se amplectitur uno,

Hoc amat et laudat : matronam nullam ego tango.

Ut quondam Marsaeus amator Originis, ille 55

Qui patrium mim® donat fundumque laremque:

Nil fuerit mi, inquit, cum uxoribus unquam alienis:

Verùm est cum mimis, est cum meretricibus; unde

Fama malum gravius quàm res trahit. An tibi abunde

Personam satis est, non illud, quidquid ubique 60

Officit, evitare? Bonam deperdere famam,

Rempatris oblimare, malum estubicumque. Quid inter-

Est in matronà, ancillà, peccesve togatà ?

Villius in Faustà Syllae gener, hoc miser uno

Nomine deceptus, pcenas dedit usque, superque 65

Quàm satis est, pugnis caesus, ferroque petitus,

Exclusus fore, cum Longarenus foret intus.

Huic, si mutonis verbis, mala tanta videnti,

Diceret haec animus : quid vis tibi? Numquid ego à te

Magno prognatum deposco consule cunnum, 70

Velatumque stolà, mea cum conferbuit ira?

Con las otras el lance es mas seguro,

Con las de menos clase decir quiero:

El buen Salustio empero

Tal por ellas se inflama,

Cual esotro por una ilustre dama.

Si él obrára con seso,

Y" fuera generoso sin esceso ,

Su opinion no arruinára y su fortuna;

Pero en decir complácese : « a ninguna

Matrona jamas toco, a

También Marseo el loco

Todo cuanto tenia

Gastando con su cómica, decia,

«Nada, señores, nada;

No se me hable de muger casada. »

Muy bien; mas por actrices y rameras

El mísero enloquece,

Y mas la fama que el caudal padece.

¿Piensas que es la persona la dañosa?

Pues no, no es la persona, que es la cosa.

Siempre malo se entienda

La honra perder ó malgastar la hacienda,

Malo en todo lugar y a toda hora,

Y sea con criada ó con señora.

Del esplendor del nombre seducido,

Por amar Vilio a Fausta, hija de Sila,

Llevó su merecido ;

Y mientras muy tranquila

Ella se estaba allá con Longareno ,

De la casa espelido,

Se fue él de golpes y de heridas lleno.

¡ Cómo, si cierta parte hablar pudiera,

A aquel en tal apuro le dijera;

«¿ Por ventura reclamo

La hija de un cónsul yo cuando me inflamo ?

Quid responderet? Magno patre nata pueüaest....

At quantò raeliora monet, pugnantiaque istis

Dives opis natura suae! Tu si modo rectè

Dispensare velis, ac non fugienda petendis 75

Immiscere, tuo vitio, rerumne labores

Nil referre putas? Quare, ne poeniteat t e,

Desine matronas sectarier, unde laboris

Plus baurire mali est, quam ex r e decerpere fructus.

Nec magis buie niveos inter viridesque lapillos, 80

(Sit licèt hoc, Cerinthe, tuum) tenerum est femur, aut

crus

Rectius ; atque etiam melius persaepe togatae.

Adde hue, quod mercem sine fucis gestat; apertè

Quod venale habet, ostendit: nec si quid honesti est,

Jactat, habetque palam, quaerit quo turpia celet. 85

Regibus hie mos est; ubi equos mercantur, apertos

Inspiciunt; ne, si facies, ut saepe, decora,

Molli fulta pede est, emptorem inducat hiantem,

Quòd pulchree clunes, breve quòd caput, ardua cervix.

Hoc illi rectè : ne corporis optima Lynceis 90

Comtemplere ocuhs, Hypsaeà caecior, ilia

Qufe mala sunt spectes. 0 crus! o brachial verum

Depygis, nasuta, brevi latere, ac pede longo est.

Matronae praeter faciem nil cernere possis;

¿ Que es lo que entonces respondiera el hombre?

a ¡Era del padre tan ilustre el nombre!...»

¡ Cuán de otro modo en caso tal se esplica

Naturaleza con sus bienes rica!

No confundas, si oir su voz blasonas,

Lo que amar ó huir debes, ni atribuyas

A las cosas las culpas que son tuyas.

De seguir deja pues a las matronas,

Si de ello arrepentirte al fin no quieres,

Que mas disgustos causan que placeres.

Si muestran de costosa pedreria

El cuello y dedos llenos,

Entre esta de que gustas pompa vana,

Su interior muchas veces vale menos,

O Cerinto, que el de una cortesana:

Esta su mercancía

Sin disfraces ostenta donde quiera;

Lo que de venta está de mostrar trata,

Lo que tiene de bueno no pondera,

Lo que tiene de malo no recata.

Y no de otra manera

Hace un rico señor; para compra líos,

Descubre bien, registra los caballos;

Y aunque se haya prendado

Del cuello levantado,

El anca airosa y la cabeza chica,

A examinar los pies también se apüca.

Y tú las perfecciones de tu amada

Mas perspicaz descubres que Linceo,

Y luego de lo feo,

Muy mas que Hipsea ciego, no ves nada.

«¡Qué brazos, cielos, qué garganta! dices;»

Y hundida es de caderas, corto el talle,

Largos los pies, y largas las narices.

En las matronas todo se te escapa,

TOMO I I I . 4

50 LIBER I.

Caetera, ni Catia est, demissi veste tegentis. 95

51 interdicta petes vallo circumdata (nam te

Hoc facit insanirai) multe tibi tum officient res;

Custodes, lectica, ciniflones , parasitae,

Ad talos stola demissa, et circumdata paltò;

:

Plurima quee invideant purè apparere tibi rem. 100

Altera nìl obstat: Cois tibi pene videre est

Ut nudam , ne crure malo, ne sit pede turpi:

Metiri possis oculo latus. An tibi mavis

Insidias fieri, pretiumque avellier, ante

Quàra mercem ostendi? Leporem venator ut altft 105

In nive sectatur, positum sic tangere nolit :

Cantat, et apponit: meus est amor buie similis; nam

Transvolat in medio posita, et fugientia captat.

Hiscine versiculis speras tibi posse labores,

Atque restus curasque graves è pectore tolli? 110

Nonne cupidinibus statuit natura raodum, quem,

Quid latura sibi, quid sit doli tura negatum,

Quaerere plus prodest, et inane abscindere soldo?

Num, tibi cum fauces urit sitis, aurea qu.-rris

Pocula? num esuriens fastidis omnia, praeter 115

Pavonem rhombumque? Tument tibi cura inguina,

num, si

Ancilla aiit verna est prestò puer, impetus in quem

Y nada puedes ver sino la cara;

Y a no ser una Cacia, que es muy rara,

Lo demás el vestido se lo tapa.

Pues supongamos ya que a mas anhelas,

¡Qué embarazos, qué penas tan amargas!

Amigas, centinelas,

Modistas importunas,

Literas, sayas largas,

Mil cosas que te dejan en ayunas.

Con las otras la cosa es diferente;

A favor del diáfano vestido

Ves si la pierna es buena, el pie pulido,

Y calculas el talle fácilmente.

¿Querrás que la tapada se te ria,

Y pagarla sin ver la mercancía?

—« De la liebre medrosa

Veloz el cazador sigue la huella;

En el plato despues la halla sabrosa,

Y si otro la mató, no llega a ella:

Asi es mi amor, lo fácil lo desdeña,

Y en pos de lo difícil se despeña.»

— Tal dice la canción; mas ¿con canciones

Pretendes tú calmar tu inquietud dura?

Un límite natura

Señaló a tus deseos y aficiones.

Estudiando, prudente,

Lo que hacer veda y lo que hacer consiente,

Podrás con buen aviso

Lo inútil discernir de lo preciso.

Cuando sed te consume violenta,

¿Se te ocurre pedir vaso dorado?

¿Pavo real, rodaballo delicado

Si el hambre te atormenta?

¿Y cuando amor aguíjate tirano,

Que te devore sufrirás su llama,

/

52 LIBER I.

Continuò fiat, malis tentigine rampi?

Non ego, namque parabilem amo Venerem facilemque.

Illam, post paulo, sed pluris, si exierit vir, 120

Gallis : hanc Philodemus ait, sibi, quae neque magno

Stetpretio, neque cunctetur, cum est jussa, venire:

Candida, rectaque sit, munda hactenus, ut neque longa,

Nec magis alba velit, quàm det natura videri.

Hsec, ubi suppossuit dextro corpus mibi laevum, 125

Ilia, et ^Egeria est; do nomen quodlibet illi.

Nec vereor ne, dum futuo, vir rare recurrat;

Janua frangatur ; latret canis; undique magno

Pulsa domus strepitu resonet ; vepallida lecto

Desiliat mulier ; miseram se conscia clamet ; 130

Cruribus haec metuat, doti deprensa; egomet mi.

Discinctà tunicà fugiendum e s t , ac pede nudo,

Ne nummi pereant, aut pyga, aut denique fama.

Deprendi miserum est : Fabio vel judice vincam.

NOTAS.

No seria esta ciertamente la sátira cuya lectura aconsejaría

yo, si hubiese de recomendar particularmente una

Porque una gran señora no haya a mano?

Yo de esos no soy, no, yo quiero dama

Dispuesta y fácil en cualquier estremo;

Y como dice el sabio Filodemo,

Aquella que se venga con, «mas tarde,»

«Cuando salga mi esposo;»

a Pues bien, dame algo mas, o esa se guarde

Para hombre a quien amor nunca moleste.

La que poco me cueste,

La que llamada se presente al punto, í,sainirtcu ct

Limpia, blanca, bien hecha, buen conjunto.

La que tal se me muestre como sea,

Esa es la que me halaga y me recrea.

Uia, Egeria la llamo,

Y mil nombres la doy cuando me inflamo;

Sin temor de que venga su marido;

La puerta a golpes hunda;

Ladre el perro; entre el ruido y barahunda,

Del lecho sin sentido

La señora se arroje macilenta,

Y esclame : «¡ay infeliz! n la confidenta;

Aquella tiemble de perder su dote,

Aquesta su cogote,

Y yo que huir las faldas

Tenga, porque no paguen mis espaldas,

O mi hacienda ó mi honor no sufra agravio ,

Descalzo y desceñido.

Es tristísima cosa ser cogido,

Tristísima; pregúntenselo a Fabio.

' ' • te i o a m ' l*

fe í - . r : v ?í>1 • r. i:rJ a.sup acl 9Bp

ú otra de las de Horacio, y sobre todo si en la designación

que se me obligase a hacer, se exigiese de mí que

prefiriese aquellas en que mas fuesen respetadas las costumbres;

pero tampoco se piense por eso que en mi opinion

tengan razón Jos críticos que creyeron ver en ella

un ataque contra la moral y la decencia pública. Este

cargo fue articulado por personas que no meditaron bien

sobre el carácter de la pieza, ni compararon los medios

empleados por el poeta con el objeto que verosímilmente

se propuso. Nadie desconoció mas completamente este

objeto que Mr. Dacier, que suponiendo que el primer

esceso que Horacio condenaba era el adulterio, y el segundo

el amor de las cortesanas, pretendió que el poeta

babia querido señalar entre estos dos escesos «el medio de

la naturaleza,» pero que al hacerlo había incurrido en el

defecto que reprendía; y esta absurda suposición sirvió

de texto al académico francés para un sermón larguísimo,

cuyos defectos menores son la trivialidad, la inoportunidad

y la pesadez.

Sobre el tema de que

Cuando un exceso evita hombre sin seso,

Se precipita en el contrario exceso.

.:,bnndM«(l v ulutra )& .rtíaSÉeu^fr&fcMHi,

discurre el poeta, enumerando todos los inconvenientes

de prendarse de mugeres casadas: medio muy propio sin

duda para retraer a los que a ellas se inclinaban. Al cuadro

de los riesgos que corren los que prefieren el amor de

las matronas, y sobre todo el de las matronas de gerarquía,

opone en seguida el poeta la facilidad de las mugeres

públicas, y pertenecientes a la clase común; pero

sin dejar de observar que el que aun con esta clase de

mugeres se abandona a escesos y prodigalidades como

Salustio y Marseo, es tan reprensible, y aventura tanto,

como el que por cortejar a una hija de Sila, se espone á

que le apaleen, y a los demás contratiempos que se enumeran

desde el verso 41 al 46. No es fácil encontrar sobre

esto en ningún libro de moral, preceptos mas juiciosos

que los que se hallan en los versos desde el 60 al 63, en

los cuales se trata con toda la dureza posible a los que por

evitar el vicio que antes se ha censurado, creen poder incurrir

en el opuesto.

To.do el que medite sobre la contextura de esta sátira,

verá que desde el verso 64 se empiezan a repetir

con mas ó menos variedad las ideas enunciadas hasta

allí. Desde el verso 37 Horacio se propone contar los

reveses de los cortejantes de señoras, de los cuales

Uno tuvo que echarse del tejado

Otro hasta perecer fue apaleado, etc.

- ' - • i • •

En el verso 64, cuando ya parecía estar concluido

aquel cuadro, y cuando a él se había opuesto el de los

amantes de cómicas y de rameras, se presenta el ejemplo de

Vilio, que prueba menos que los anteriores, pues que

en su aventura escapó mejor que muchos. de aquellos; é

inculcándose de nuevo el precepto de dejar en paz a las

matronas, se vuelve a hacer una enumeración de las ventajas

de la clase común y libre, enumeración que equivale

a una tercera reseña de los riesgos que corren los

que gustan mas de mugeres casadas.

La religión y la moral de acuerdo han dictado reglas

seguras de conducta en esta parte, en la cual estamos

infinitamente mas adelantados que los antiguos; pero

tanto la religión como la moral reconocen también de

acuerdo, que el vicio que en esta sátira reprende Horacio

con mas fuerza, y cuyos perjuicios pondera y repite, es

mas funesto y peligroso que aquel que le opone ó con que

le contrasta; y bajo este punto de vista la sátira era tan

moral como podia serlo, supuestas las costumbres del

tiempo y del pais en que se escribió. Estas, como he

dicho en otra ocasion, sufrían que se designasen por sus

nombres ciertas cosas que los progresos de la civilización

no permiten designar entre nosotros sino por medio de

perífrasis y de rodeos; y de aquí el uso que en todas las

composiciones antiguas de esta especie se hace de palabras

que el pudor reprueba hoy, y de que por tanto debe

abstenerse un traductor.

Por lo demás, en esta sátira como en todas las obras

de Horacio, hay versos y espresiones que se han hecho

proverbiales, como

• .aR-fnSíte-i aVíioionul oh

Dum vitant stulti vitia in contraria curruut

bonam deperdere famam ,

Rem patris oblimare, malum est ubicumque....

Deprendí uiiserum est etc.

V. 1. Ambubaiarum... Según unos críticos, los vagos

que andaban cantando y haciendo títeres por los lugares

se llamaron Ambubaix , por ser Bayas, célebre pueblo

de Campania, su punto de reunión común y general.

Según otros ambubaix vino de ambire, puesto por clrcumire,

porque aquellos holgazanes andaban siempre al

rededor de los pueblos mas concurridos, a ver lo que

podian ganar. Según otros en fin, esta palabra se formó de

otra siriaca que significaba flauta, instrumento que según

se dice, tocaban muy bienios sirios. En Roma hubo algún

tiempo compañías de mugeres dedicadas a esta profesion.

Collegia... Los hombres instruidos saben que en buen

latin no puede usarse sola esta palabra , como nosotros

lo hacemos, aplicándola a los establecimientos de educación.

Collegium significaba compañía, sociedad, gremio

de personas de una profesion.

Pharmacopolx... Estos equivalían verosímilmente á

unos vendedores de agua de Colonia, de polvos para los

dientes, ó de otras drogas de esta clase, que en Francia

y en los demás países donde hay ferias muy concurridas

, andan especulando sobre la credulidad agena, y engañando

á todos con su charlatanería. Los tales ungüéntanos,

como se les llamaba en Roma, pertenecían a la

canalla enumerada en estos versos primeros.

V. 2. Mendici... Alcahuetes, rufianes, anunciadores

de buena ventura, y demás gentes de esta laya. Todos

ellos iban con sus alforjas al hombro en ademan de

mendigos, por cuya razón sin duda los mas de los intérpretes

comprendieron también en la calificación de mendici

á los sacerdotes de Isis y a los de Cibeles. Sin embargo,

no creo permitido suponer que Horacio hablase

aqui de ellos, pues no debe creerse que faese lícito

tratar con tan poco miramiento a hombres encargados

de funciones religiosas.

Mimx... Titiriteros, jugadores de manos, representantes

de pasillos de comedias.

Balatrones... üacier pretende que del griego ballein

bailar, hicieron los latinos bailare, y de este verbo el

sustantivo balatro, que él interpreta bailarín, cuya

asociación con los titiriteros y músicos justifica con un

pasage de Vopisco. Antes habia pretendido probar Torrencio

que con la palabra balatro se designaba a los hombres

mas viles déla sociedad, pues según Festo se daba el

nombre de blatex y balatrones a los lodos que se quedaban

pegados a los zapatos. Otros críticos señalan diferente

etimología a la misma palabra; pero todos convienen en

que con ella no designó Horacio sino una especie de

tunantes, de aquellos que en todo tiempo se alimentan

con los despiltarros de la gente, a quien cuesta poco

trabajo ganar su caudal.

V. „. Tigel/l... Los intérpretes no están de acuerdo

sobre quien era este Tigelio, pretendiendo unos que

era el sardo de quien se habla en la sátira siguiente, y

otros que era un personage distinto. Para nosotros basta

saber que el tal Tigelio fue un gran cantor, que adulando

a César, cantando a Cleopatra, y divirtiendo con

sus chistes v habilidades a los hombres mas ricos de su

tiempo, ganó sumas inmensas, que disipó con truhanes,

cómicos y bailarinas, en términos que solo de aquellas

geutes fue llorado. Ya iudiqué en la vida de Horacio,

como fue celebrada la audacia con que el poeta hablando

de la muerte de aquel cantor, se lanzó a las invectivas

picantes que tanta gloria le valieron desde luego.

V. 6. Depellere. Otros propeUere.

V. 8. Ingrata stringaf... Ingratá por damnosá: stringat

por inminuat.

V. 12 Fufidius... Otros Fvfitius, grande usurero de

aquel tiempo.

V. 14. Quinas hic capí ti mercedes execat... Caput

es, como observaron muchos intérpretes, el capital; tuerces

el interés. El verbo execat dicen Dacier y Sanadon

que denota la acción de cobrar anticipado el interés, sin

embargo de que la costumbre era pagarlo por meses. La

ley lo había fijado a 12 por 100 al año, pero muy frecuentemente

se contentabun con otro mucho menor los banqueros

honrados.

V. 16. Nomina sectalur etc... Las leyes prohibían

prestar a los menores, y los usureros Ies exigían un

interés tanto mayor, cuanto mas grave era el riesgo que

corrían de perder el capital. De la toga viril he hablado

en las notas a las odas. A los jóvenes que acababan de

tomar la toga viril, se les daba la calificación de tirones

; pues, como han observado los comentadores sobre

este pasage, entonces se les llevaba al foro, y el día

primero que en él entraban, se llamaba dies tirocinii.

V. 20. Pater ille... Menedemo, que era como se

llamaba este padre de la comedia de Terencio, intitulada

Heautontimorumenos, se daba un trato cruelísimo, por

castigarse de la dureza que había usado con su hijo

Clinias.

V. 25. Dum vitant slulti... Este es el tema de la

sátira, probado ya con los ejemplos contrarios de Tigelio

y de Fufidio, y que se va a probar de nuevo con los de

Rufilo y Gergonio, con los de Salustio y Vilio etc. Es

menester no perder de vista que el poeta solo cita estremos,

y que solo citándolos, podia dar a la sentencia

contenida en este verso todo el aire de evidencia que la

ha convertido en un proverbio.

V. 25. Malthinus... No se sabe quién era este personage,

en el cual creyeron algunos comentadores ver á

Mecenas, que en efecto era afeminadísimo. Yo he dicho

en otras partes que el llevar la toga suelta ó larga era

señal de afeminación.

Est qui... Al punto el contraste. Otros llevaban la

tosa remangada. La regla era llevar la túnica en términos,

que por delante llegase un poco mas abajo de la

rodilla, y por detras a media pierna. «Mas larga, dice

Quintiliano, es cosa de mugeres; mas corta, de militares.

» La toga se llevaba por delante un poco mas larga

que la túnica, y por detras un poco mas alta; pero este

uso no empezó hasta Augusto, pues antes, la toga debia

llegar a los talones.

V. 27. Rufillus... Sobre este Rulilo y este Gorgonio

nada se sabe mas que lo que aqui dice el poeta. Pastillas

es un diminutivo de pañis, porque sin duda las

esencias ó pomadas secas tenían la figura de un panecito.

V. 28. Nil médium est... Era imposible preparar

mejor la transición para llegar al objeto principal de la

sátira, que es la cuestión sobre si en el amor merecen la

preferencia las casadas ó las solteras, las señoras ó las

mugeres comunes. « Uno lleva arrastrando la toga, otro

remangada hasta las ingles; uno huele a esencias, otro á

porquería; uno no quiere mas que matronas, otro no

mas que rameras. » Estas observaciones es necesario hacerlas,

si se ha de percibir la coherencia de todas las

partes de la pieza.

V. 29. Subsuta talos tegat instila oeste... Instita se

llamaba una cenefa ó faja de púrpura, cosida ó pegada

á la estremidad inferior del vestido. La construcción es

quorum talos tegat instita, subsuta veste.

V. 31 y 32. Macte virtu/e esto... Dacier, hablando

de este dicho de Catón el Censor, recuerda que si bien

aquel severo magistrado manifestó disculpar la conducta

de un hombre que quería mas ir a un burdel, que

seducir a una muger casada, cuando supo que el tal

sujeto iba allí a menudo, le dijo: Ego te laudavi quód

interdum huc venires, non quód híc habitares.

V. 35. Permolere... Piolare, polluere, affectare,

appetere, subagitare, dice el antiguo escoliador. Cruquio

dice molere vetus verbum est, pro adulterare, subagitare.

Por lo demás, las frases injlavitvenas tetra libido,

alienas permolere uxores, y mirator cunni albi son de

aquellas que solo pueden usarse eu un tiempo de tanta

corrupción como el eu que escribía Horacio. ,

V. 36. Cupiennius .. L. Cupienio Libo, muy amigo

de Augusto. ¿Se creerá que hubo eruditos que escribieron

disertaciones sobre el significado del cunni mirator albi

de este verso? Yo, sin tomar en cuenta las observaciones

que Ferrario, Gesner, Baxter y otros hicieron sobre un

pasage que no debia ser comentado, me he limitado á

traducir la intención del poeta, prescindiendo de la espresiou;

y designándose por ella en todas las interpretaciones

una inuger de alta clase, traduje:

Que la alta estirpe estima sobre todo.

Albi... Alude al color del vestido de las matronas,

que era blanco; el de las cortesanas era de color.

V. 41. Hic se preecipitem... No se piense que en

esta enumeración de los castigos impuestos frecuentemente

á los adúlteros, hay exageración. Las obras de los

antiguos están llenas de particularidades de esta especie,

v Torrencio cita sobre este lugar un pasage de Valerio

Máximo, en que se cuentan varios casos de adúlteros

cogidos in fraganti, y a quienes se castigó atrozmente

Entre ellos fueron célebres Garbo Atíeno y M. Poncio, castrados

por sus aprebensores Bibieno y P. Cervio; y lo

fué el humillado Furio Brocho, a quien Cneo que le cogió,

familix stuprandum objecit.

V. 44. Calones... En latín antiguo se llamaba cala la

leña, y de ahí el nombre de calones, dado primero á

los que la partían, y despues a todo criado que se ocupaba

en faenas pesadas.

V. 46. Galba negabat... Hay varias opiniones sobre

quién era este Galba: la mas común es que Horacio

designó aqui a Servio Sulpicio Galba , que al paso que

gran jurisconsulto, fué célebre por sus aventuras amorosas;

y el cuales claro que ni como jurisconsulto, ni como

enamorado, debía aprobar que se tratase tan bárbaramente

á los adúlteros, de cuyos contratiempos v reveses se

reian todos en general.

V. 47. in classe secunda... Esto es, en la de libertas,

pues hay en Marcial un epigrama en que se habla

de las clases de ingénuas, libertas y esclavas.

V. 48. Sallustius... Los que pensaron que Horacio

designaba aquí al Gayo Crispo Salustio, ilustre historiador

de Yugurta y de Catilina, se engañaron evidentemente.

No hay quien ignore su aventura con Milon, que

habiéndole sorprendido en relaciones amorosas con su

muger Fausta, a quien hicieron mas famosa aun sus

liviandades que su cualidad de hija de Sila, le exigió un

rescate tan enorme, que le dejó arruinado. Los odios

políticos envenenaron luego esta aventura, hasta hacerla

servir de pretesto para espulsar del Senado al elocuente

Salustio, y sacrificarlo al brutal é interesado Milon. Los

hombres versados en la historia de una época tan fecunda

en graves peripecias, saben las consecuencias que produjeron

aquellos sucesos, y hasta qué punto la parte que

tomó Salustio en muchos de los que en breve sobrevinieron

, dejó establecida la fama de un desliz amoroso,

que por de pronto le costó tan caro. Y ¿puede suponerse

que se aludiese a un hombre conocido por tan ruidosa

aventura, al hablar de quien se arruinaba por sus prodigalidades

con las cómicas? Sintiendo sin duda la fuerza

de este argumento, hubo quien creyó que el Salustio

aqui nombrado fué aquel nieto de la hermana del historiador

, a quien dirigió Horacio la oda segunda del

segundo libro. Pero ya en las notas a la citada pieza

dije de aquel personage lo bastante, para que nadie crea

que contra él pudieron articularse los cargos que hace

aqui el poeta al individuo a quien zahiere. Su comedimiento

y su escelente y honrosa conducta le ponían al

abrigo de toda censura, tanto como la elevada posicion

que ocupaba, y el respeto con que era mirado su tio y

padre adoptivo. Parece, pues, fuera de duda que Horacio

habló en el pasage que comento, de otro Salustio, conocido

solo por su aturdimiento y sus vicios.

V. 55. Marsxus, amator Originis... Sobre este lugar

hacen mención los intérpretes de tres célebres rameras

romanas, que vivieron hasta los tiempos de Horacio,

llamadas Origo, Licoris y Arbúscula. Marseo no es

conocido

V. 58. Verum est cura mimis... El fondo de moralidad

no puede desconocerse: este verso y los que siguen

hasta el sesenta y tres contienen documentos preciosísimos.

V. 63. Togatá... Las mugeres romanas usaban vestidos

de diferentes clases según su estado y condicion.

Las matronas distinguidas llevaban una especie de túnica,

que se llamaba stola, y que se terminaba con la cenefa

ó faja de púrpura, de que he hablado en las notas a la

oda veinte y nueve. Encima de la túnica llevaban un

manto, que se llamaba palla. Las mugeres del vulgo

usaban una toga, que se diferenciaba poco de la de los

hombres, y este era igualmente el trage de las inugeres

públicas, que pertenecían siempre a la clase inferior. Las

matronas sorprendidas en adulterio perdían el derecho de

llevar la stola, y eran condenadas a salir con una toga,

que no se diferenciaba de la de las mugeres públicas mas

que en el color, que era blanco, mientras el de las de

estas era negro.

V. 64. Mlius in Faustá Syllx gener... La familia

filia era una de las mas distinguidas de Roma. Fausta,

hija del dictador Sila, fué célebre por sus liviandades. La

locucion in Faustá Syllx gener ha dado lugar a que

algunos no creyesen que se trataba aquí de un galan de

Fausta; pero Bentlei demostró ser esta una locucion elegante,

y no hay por otra parte quien ignore que el

marido de Fausta fué ftlilon, y que por consiguiente Vilio

no podia ser sino uuo de sus galanes.

V. 67. Longarenus... Algunos intérpretes creyeron que

Longareno era un sobrenombre de ftlilon, marido de

Fausta, y que en este pasage aludia el poeta a la lección

que el dicho ftlilon dió a Salustio cuando le sorprendió

con su muger; pero los mas juzgan que esta escena de

Longareno y Vilio nada tiene que ver con la de Salustio

y Milon, y que los dos primeros no fueron sino dos de

los muchos amantes que tuvo la hija del dictador.

V. 68. Videnti... Esta es la lección de las ediciones

antiguas, la de todos los códices de Bentlei, la de siete

de los de Torrencio y la de casi todos los demás. Badio

Ascensio leia también de la misma manera, pues esplicaba

asi el pasage: Si animus diceret Villio, videnti, id est,

consideranti tanta mala etc. La construcción es pues:

Si animus diceret, ver bis mutonis, id est, membri

virilis, huic Villio, videnti tanta mala, scilicet, se

pugnis cxsum , jerro petitum etc.

v . 71. Velatumque stolá... Véase la nota al verso

sesenta y tres.

V. 73. At (juantó meliora monet... Los comentadores

embrollaron este pasage con sofismas y cavilaciones de

una estravagancia increíble. La reflexión que hace aquí

el poeta es justa y obvia. «¿No es ridículo, dice, que un

hombre, respondiendo a la reconvención urgente que se

le ha hecho verbis mutonis, pretenda legitimar sus arrehatos

con la alcurnia de la dama que era objeto de ellos?

Cuando la naturaleza es por sí tan rica, cuando hay

tanto en ella que agrade, que contente, que satisfaga,

¿no es vergonzoso que los hombres se obstinen en desear

cosas que ella no puede dar? ¿No es injusto atribuir á

ella las culpas del capricho propio? ¿No PS ridículo

mezclar las cosas de que se debe huir, con aquellas á

que se tiene derecho de aspirar?- Yo no concibo cómo se

ha pretendido oscurecer este pasage.

V. 81. Sit licet hoc, Cerinthe, tuum... Todavía concibo

menos cómo se han podido escribir tantas cosas

fuera de propósito para interpretar una frase de tan fácil

inteligencia como la que es objeto de esta nota. El orden

natural del periodo es: Nec huic (stolatx) magis tenerum

est Jemur aut crus rectius, inter niveos viridesque

lapillos; licet hoc sit tuum, {id est, quamvis tibi, o

Cerinthe, gemmarum placeat splendor) imó vero, persxpe

crus aut Jemur togatx melius est. Es decir, «no

porque estén cargadas de piedras verdes y blancas, que es

cosa que a tí te gusta mucho, Cerinto, tienen las matronas

mas derechas las piernas, ó mas suaves los muslos,

y a veces los tienen mucho peores que las cortesanas. » El

paréntesis de sit licét hoc, Cerinthe, tuum, que tanto

ha embarazado a los comentadores, se habría esplicado

fácilmente con recordar otra locucion igual de la oda

veinte y nueve del libro tercero. Non EST MEUM, se

dice allí, ad miseras preces recurrere. ¿Por qué no se

diria aqui TUUM EST unionum decipi Julgore? Por lo

demás, el tal Cerinto era, según los antiguos intérpretes,

un joven precioso muy querido de las damas.

V. 86. Apertos... Es estraño que muchos lean aqni

opertos, y mas aun , que haya otros que pretendan justificar

esta lección. La série del discurso, la congruencia,

lodo exige que se lea apertos , esto es, descubiertos, que

es como el poeta dice que se presenta una cortesana,

pené videre est ut nudam, a diferencia de una matrona,

de quien níl prxter faciem cernere possis. Si es pues

una ventaja el que una gasa sutilísima descubra completamente

el cuerpo de una muger; si es una desventaja

que las sayas largas impidan puré apparere rem,

¿ no es evidente que para que la comparación de los caballos

pruebe en favor de la idea que se pretende inculcar, deben

los tales caballos comprarse descubiertos, y no tapados?

Asi es que lia habido intérprete que leyendo opertos

en el testo, sin duda por ser esta la lección mas común,

tradujo «es costumbre en los príncipes examinar

descubiertos los caballos que compran. » Por lo demás

las dos lecciones de apertos y de opertos son igualmente

autorizadas; asi, la preferencia no podia ser dudosa.

V. 90. Lynceis oculis... Otros Lyncei. Linceo fue un

argonauta que debió su nombre a la agudeza de su vista,

comparable con la del lince, y aun superior a ella.

Los antiguos cuentan hechos muy notables para probar

hasta qué punto llegaba la del tal Linceo: yo, por no

citar algunos mas evidentemente fabulosos, me contentaré

con reproducir el testimonio de Varron, según el cual

alcanzaba la vista del dicho argonauta a 130.000 pasos,

ó seis y media de nuestras leguas. El que quiera ver reunido

casi todo lo que se ha escrito sobre este personage, consulte

su artículo en el diccionario de Facciolati.

V. 91. Hypsxa cxcior... Dacier sospecha no sin razón

que esta frase podia ser proverbial, y que la ceguera

de Hipsea (dama por otra parte desconocida) era mas bien

obcecación, desalumbramiento etc.

V. 95. Catia... Acron dice que esta Cacia era una

matrona muy descarada, que llevaba la ropa como las

cortesanas, y que fue sorprendida en adulterio con Valerio

Sículo, tribuno del pueblo, en el templo de Venus

teatina.

V. 98. Lectica... Torrencio hace sobre este pasage una

observación preciosa, y es que no se trata aqui de las si

lias de manos en que salian las señoras, sino de una silia

fija, que era una especie de gabinetito cerrado con

vidrios, en donde recibían sus visitas. Esto es mas que

verosímil, pues todos los demás inconvenientes que en

estos versos se enumeran , son domésticos, y entre ellos

no podia contarse ciertamente la silla de manos, que no

se usaba sino para la calle.

Ciniflones... Los peluqueros ó criados que rizaban

el pelo.

V. 99. Stola demissa... Ya he dicho antes que la estola

era el trage de las matronas; y ahora añadiré que

era tan larga como los vestidos que usan hoy las mugeres.

Este vestido era el ordinario de casa; para la calle

se ponian el manto, que antes dije llamarse palla. Varron

dice que se le dió este nombre porque palam est.

V. 100. Plurirna... En unas ediciones está separado este

adjetivo del sustantivo palla, y en otras está unido; una

y otra lección es buena, pues se puede muy bien decir

pallá plurimá, porque en efecto el manto era bastante

ancho y largo; y se puede suponer igualmente que en el

plurirna se comprenden otras cosas que el poeta no enumera

, y que impiden que se vea lo que se desea ver. Yo

he preferido esta interpretación, porque me parece qne la

idea del poeta adquiere tanta mayor fuerza, cuanto mas

son las dificultades que se supone deber vencerse para

llegar al fin.

V. 101. Cois tibi pené... Altera qux prostat, dice

Porfirio, lucida veste utitur, ita ut velat nuda conspici

possit. Estos trages, que se hacían en la isla de

Cos, eran de una gasa tan trasparente, que era lo mismo

ir con ellos que no llevar puesto nada. Plinio dice

que aquella sutilísima gasa habia sido inventada por una

muger de dicha isla, llamada Pánlila : Varron llamaba

aquellos vestidos, vitreas togas, (togas de vidrio) y

Publio Siró ventum textilem (viento tejido).

V. 105. Leporem venator... Acron esplicó perfectamente

este pasage, y sin embargo muchos críticos se han engañado

despues en su inteligencia: Inducit, dice aquel

gramático , quasi canticum amatoris matronx ; est autem

canticum hoc: «venator persequitur leporem etc.y

TOMO III. 5

V. 106. Positum tic... Ad comedendum paratum,

dice el mismo Acron. Si la traducción DO contuviese

estas esplicaciones, seria tan ininteligible como el original.

V. 107. Apponit... Addid.it ad cantum.

V. 109. Hiscene versiculis... Estas palabras prueban

que Gerinto respondía a los argumentos de Horacio con

el texto de una canción. « Pero ¿qué valen las canciones,

le replica el poeta, contra las indicaciones de la naturaleza

V. 111. Nonne cupidinibus... La construcción es,

Nonne quxrere plus proderit modum quetn natura statú

U cupidinibus; quid illa tolerare possit si denegetur,•

quid negatum non possit sustinere; et discernere utile

ab inutili ?

V. 113. Soldo... Por sólido; lo vacío y lo lleno, la

necesidad y el capricho. Cuando hay hambre, comer es

lo necesario, lo sólido; comer faisan es lo caprichoso,

lo inane.

V. 116. Prxter panonem... El pavo real, dice Dacier,

se tuvo por un bocado regalado desde que el orador Hortensio

le presentó en un banquete magnífico, que dio

cuando fue hecho augur. Despues crió M. Aufidio Lurco

muchas piaras, y en poco tiempo se pusieron carísimos.

Varron asegura que una manada de cien pavos reales

podia dar a su amo una renta de doce mil reales al año.

Y. 121. Gallis... «A los sacerdotes de Cibeles,» que

como castrados, podían no irritarse con tales dificultades.

En este sentido he dicho yo « para hombre a quien no

moleste el amor,» pues si hubiera dicho «para los sacerdotes

de Cibeles.» nadie hubiera entendido el pasage. Por lo

demás, en todas las ediciones este está puntuado como

sigue:

Illam, post paulo; sed plurís; si exieritvir;

GalUs hanc Philodemus a i t ; sibi etc.

Bentlei fué, según creo, el primero que restableció la verdadera

puntuación.

Philodemus... Sobre este Fitodemo hieieron los intérpretes

conjeturas que no tienen el menor fundamento.

Dacier sospecha con razón que era un gran libertino de

tiempo de Horacio.

V. 126. Illia et JEgeria est... Es decir, lo mas respetable

que habia en Roma. Illa fue hija de Numitor,

Rey de Alba, vestal en quien tuvo Marte a los gemelos

Rómulo y Remo. Egeria fue la esposa ó la manceba de Numa

Pompilio, segundo Rey de Roma, ó bien, la ninfa de

quien decia recibir sus inspiraciones.

V. 129. Vepallida... Por valde pallida.

V. 130. Conscia... La confideuta.

V. 131. Doti deprensa... Torrencio observa con qué

oportunidad señala el poeta en cada uno de los actores

de esta escena el efecto de su miedo; la criaduela teme

que su amo le rompa las piernas; la muger que le confisquen

su dote; v el amante perder su reputación, pagar

una fuerte suma de dinero, y ó llevar una gran paliza , ó ser

entregado a discreción de los criados; pues esto último

puede significar también el pyga del verso ciento treinta

y tres, que recuerda el perminxerunt calones del cuarenta

y cuatro. Por lo demás, Nicolás Heinsio, observando

que en el verso ciento treinta y uuo está confundida

la criada cruribus metuens, y su ama doti deprensa, y

que en muchas ediciones no se separaban estas dos personas

ni auu por una sola coma, leia asi:

Curibus hajcmetuat, doti hxc deprensa.

Bentlei adoptó esta lección , manifestando* ser necesario el

pronombre, pues el deprensa no debe signifiear solo a la

señora, cuando también fueron cogidos la criada y el

galán.

V. 134. Fabio vel judice... Parece que este Fabio era

un letrado célebre, que sorprendido en adulterio, fue maltratado

terriblemente.

 

 

LIBRO I.   SATIRA III.

 

Es de todo cantor vieja manía,

Si le ruegan cantar, no abrir la boca,

Ni cerrarla si nadie le provoca.

Esto al sardo Tigelio sucedía;

Y César mismo nada alcanzaría ,

Aunque por la amistad se lo rogára,

Con que su padre y él siempre le honrára.

Mas si ganas le entraban al bellaco,

Y a entonar empezaba el Salve Baco,

Seguía hasta acabado ya el banquete,

Ora por bajo, y ora por falsete.

Desigual siempre, ó daba una carrera

Cual si de un enemigo armado huyera,

O iba con paso lento,

Cual si de Juno en fiesta,

Llevase en procesion la sacra cesta.

Con diez esclavos ora, ora con ciento,

De reyes ora ó príncipes hablando;

O ya el tono bajando,

a Humilde mesa es el anhelo mió ,

Decia, y una concha por salero,

Y un vestido grosero,

Con que me pueda guarecer del frío. »

Mas si a este, que con poco se fingía

Satisfecho y aun harto.

Le dieses un millón, al otro dia

No le quedara en la gaveta un cuarto.

Hasta el amanecer no se acostaba ,

Y los días durmiendo los pasaba.

Nunca en fin hubo, entre rareza y canto ,

Quien de sí mismo difiriese tanto.

Al oir esto, acaso dirá alguno,

« Y ¡qué! ¿no tienes tú vicio ninguno? »

— « Sí, pero de otra especie diferente. »

Hablaba Menio mal de Novio ausente,

Y uno le dijo, a y tú ¿no te conoces?

O ¿piensas deslumbrarnos con tus voces,

Cual si ya no supiéramos tu tono ? »

— «Pero yo mi locura,

Dijo Menio, a mí mismo me perdono, o

¡Fàtua indulgencia, digna de censura!

¡Qué! ¿para ver tus faltas serás ciego ,

Y las de tus amigos verás luego,

Con ojos cual de un águila ó serpiente ?

Y bien, ¿ la demás gente

No imitará tu traza,

Y tus defectos sacará a la plaza ? , 1

«Aquel, dices no gusta de burlones,

De cólera tal vez tiene arrebatos ;

Suelta la toga , es una risa vello,

Mal cortado el cabello,

Caérsele de grandes los zapatos. »

Sí; pero es honradísimo, es tu amigo,

Y aunque muy poco a acicalarse atento,

Es hombre de saber y de talento :

Y tu, si lo repasas bien contigo,

En ti hallarás ó vicios naturales,

O vicios de costumbre ;

Que campos eriales

Dan solo helechos, buenos para lumbre.

A imitarle el amante nos convida,

Que las faltas no ve de su querida,

Si no es que en ellas se deleita fino,

Qual de su Agna el tumor place a Balbino.

A un error de esta clase,

Si de este modo la amistad errase,

72 LIBER I.

Errori nomen virtus posuisset honestuin.

At, pater ut nati, sic nos debemus, amici

Si quod sit vitium, non fastidire. Strabonem

Appellai paetum pater, etpullum, malè parvus

Si cui Alius e s t , ut abortivus fuit olim

Sisyphus; hunc varum, distortis cruribus; ilium

Balbutii scaurum, pravis fultum malè tabs.

Parciùs hie vivit; frugi dicatur. Ineptus

Et jactantior hie paulo est; concinnus amicis

Postulat ut videatur. At est truculentior, atque

Plus aequo über; simplex, fortisque habeatur.

Caldior est; acres inter numeretur. Opinor

Haac res et jungit, et junctos servat amicos.

At nos virtutes ipsas invertimus, atque

Sincerum cupimus vas incrustare. Probus quis

Nobiscum vivit, multùm demissus homo; illi

Tardo, cognomen pingui damus. Hie fugit omnes

Insidias, nullique malo latus obdit apertum,

Cum genus hoc inter vitse versetur, ubi acris

Invidia, atque vigent ubi crimina; pro bene sano

Ac non incauto, fictum astutumque vocamus.

Simplicior quis, et est qualem me saepe libenter

Obtulerim, tibi, Maecenas, ut for tè legentem

Aut taciturn impellat quovis sermone molestus;

LIBRO I.

Un nombre honroso la virtud daria;

O hacer con sus amigos debería

Cada cual, como el padre con sus hijos.

El padre dice de uno que es bisojo,

« Ladea un poco el ojo;»

De otro que es como Sisifo de enano,

Dice que es un pollito;

Al patituerto llama estevadito,

Y entre dientes, del que anda a rempujones,

Dice, «gruesos tiene los talones.»

De un tacaño cubriendo asi el oprobio,

Di que es frugal y sobrio;

Al vano fanfarrón, llama festivo,

Al iracundo, vivo,

Y al duro, y libre mas que convenia,

Yeraz, sencillo y franco en demasía.

Esto, si bien se observa,

Es lo que la amistad traba y conserva.

Mas nuestro juicio escaso

Convierte en vicio la virtud mas pura,

Y mancha y desfigura

Con un feo barniz el limpio vaso.

Al hombre mas honrado y mas modesto,

Mazacote llamárnosle y molesto :

Al otro que sospecha

Que el crimen y la envidia vil le acecha,

Y prudente, por ello

Cuida que nadie pueda sorprendello,

En vez de precavido ó de juicioso,

Le llamamos falaz ó artificioso.

Si al que lee ó medita llega alguno,

Sencillo ó importuno,

A interrumpir con una frusleria,

Cual yo lo hago contigo cada dia,

O Mecenas querido,

LIBER I.

Communi sensu plané caret, inquimus. Ehcu !

Quàm temere in nosmet legem sancimus iniquaui !

Nam vitiis nemo sine nascituf; optimus ille est,

Qui minimis urgetur. Amicus dulcis, ut aequum est.

Cum mea compenset vitiis bona, pluribus hisce 70

(Si modo plura mihi bona sunt) inclinet, amari

Si volet : M e lege in trutinâ ponetur eûdem. 1 (tfHMt M ìm.

Qui ne tuberibus propriis offendat amicum

Postulat, ignoscet verrucis illius. îEquum est

Peccatis veniam poscentem reddere rursus. 75

Denique quatenus excidi penitus vitium irae,

Cfetera item nequeunt stultis liaerentia; cur non

Ponderibus modulisque suis ratio utitur? ac, res

Ut quaeque est, ita suppliciis delicta coërcet?

Si quis eum servum, patinam qui tollere jussus, 80

Semesos pisces tepidumque ligurierit jus,

In cruce suffigat, Labeone insanior inter

Sanos dicatur. Quanto hoc furiosius, atque

Majus peccatimi est? Paulùm deliquit amicus ;

( Quod nisi concédas, habeare insuavis, acerbus ) 85

Odisti et fugis, ut Rusonem debitor aeris;

Qui nisi cum tristes misero venere Kalendoe,

Mercedem aut nummos unde extricat, amaras

Decimos que es un hombre sin sentido;

Sin reparar que cuando asi fallamos,

Terrible ley contra nosotros damos,

Pues sin vicios ninguno al mundo viene,

Y aquel es el mejor que menos tiene.

Pese el leal amigo, como es justo,

Mis faltas y mis prendas a su gusto,

Y cuando a aquellas estas sobrepujen ,

Inclínese a mi lado,

Si es que de mí pretende ser amado,

Y que con igual vara yo le mida ;

Que el que indulgencia pida

Con sus tachas , Mecenas,

Debe indulgente ser con las agenas,

Y el favor que alcanzar de uno se piense

Es justo que a él también se le dispense.

Mas pues de los humanos corazones

Los arraigados vicios y pasiones

Es imposible descuajar del todo,

Cierto término y modo

Debe el hombre emplear de razón buena

Y a cada crimen señalar su pena.

Si a su esclavo a la muerte uno destina ,

Porque al llevar un plato a la cocina,

Del pescado ó la salsa prueba un poco,

Reputarále un cuerdo por mas loco

Que al mismo Labeon. Pues ahora digo,

Mas crimen es que si faltó un amigo

En una cosa leve ,

(Pues tal su falta reputarla debe

Quien de cruel no quiera se le arguya)

Se le aborrezca y huya,

Cual huye de Ruson el deudor triste,

Que si asomando la calenda aciaga.

El capital ó el interés no paga,

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76 LIBER I.

Porrcelo jugulo liistorias, captivus u t , audit.

Comminxit lectuni potus, mensàve catilluin 90

Evandri manibus tritura dejecit : oh liane rem,

Aut positura ante mei quia pulluni in parte catini

Sustulit esuriens, minùs hoc jucundus amicus

Sit raihi ? Quid faciara, si furtura fecerit, aut si

Prodiderit commissa lide, sponsuntve negarit? 95

Queis paria esse fere placuit peccata, laborant

Cura ventura ad veruni est: sensus, moresque repugnant,

Atque ipsa utilitas, justi prope raater et aequi.

Cura prorepserunt primis aniraalia terris,

Mutura et turpe pecus, glandem atque cubilia propter,

100

Unguibus et pugnis, dein fustibus, atque ila porrò

Pugnabant armis, quae post fabricaverat usus :

Donee verba, qui bus voces Sensusque notarent,

Nominacpie invenere: dehinc absistere bello,

•. .

Oppida coeperunt munire, et ponere leges.

Ne quis fur esset, neu latro, neu quis adulter;

Nara fiutante Helenara cunnus teterrima belli

105

Debe sufrir como menguado siervo ,

Del usurero el denostar acerbo.

Si a otro, porque la cama en que comía ,

Manchó enraedio de un báquico arrebato,

O derribó algún plato,

TJ . . . j „ , . .

En que el cincel de Evandro relucía ,

O se comió una polla regalada

Para raí destinada,

¿ Estimaréle en menos ? Pues ¿ qué hiciera

Yo mas si él me robara ,

Si una palabra dada no cumpliera,

O si un secreto mió revelara?

Entrando en discusión, veranse estrechos

Los que todo delito i^ual reputan;

Pues su opiraon refutan

El buen sentido, el hábito del mundo,

Y basta la utilidad, que es las mas veces

De la justicia el manantial fecundo.

Cuando del suelo por la vez primera

La raza pululó de los humanos ,

Sustento y madriguera

Mudos, cual muda fiera,

Disputaron con uñas y con manos.

Con palos pelearon en seguida,

Y armas mas tarde usó su enojo ciego,

Que la necesidad fabricó luego:

En un lenguage al fin convino el hombre,

Y a cada objeto señaló su nombre.

Cesó entonces la guerra encarnizada;

Los pueblos mal seguros

Se rodearon de elevados muros,

Y la ley acatada

A adúltero y ladrón señaló

pena:

Pues mucho antes que naciese Helena,

De guerra atroz y dura

il

78 LIBER 1.

Causa; sed ignoti* perierunt mortibus illi,

Quos venerein incertaui rapientes, more ferarum,

Viribus editior caedebat, ut in grege taurus. 110

Jura inventa metu injusti fateare necesse est,

Tempora si fastosque velis evolvere mundi.

Nec natura potest justo secernere iniquum,

Dividit ut bona diversis, fugienda petendis.

Nec vincet ratio hoc, tantumdem ut peccet idemque, 115

Qui teneros caules alieni fregerit horti,

Et qui nocturnus sacra Divùm legerit. Adsit

Regula, peccatis quae poenas irroget aequas ;

Ne scuticà dignum horribili sectere flagello:

Nam, ut ferulà caedas meritum majora subire 120

Verbera, non vereor ; cum dicas esse pares res

Furta latrociniis, et magnis parva mineris

Falce recisurum simili te, si tibi regnum

Permittant homines. Si dives, qui sapiens est,

Et sutor bonus, et solus formosus, et est rex ; 125

Cur optas quod habes? Non nosti quid p a t e r , inquis,

Chrysippus dicat : sapiens crepidas sibi nunquam

Nec soleas fecit ; sutor tamen est sapiens. Quo?

Ut quamvis tacet Hermogenes, cantor tamen, atque

Optimus est modulator : ut Alfenus vafer, omni 130

Abjecto instrumento artis, clausàque tabcrn.1,

Fue causa amor, y fuelo la hermosura;

Si bien a aquel que como bruto andaba,

Y en pos la vaga Venus se lanzaba,

Rival de mas valor daba la muerte,

Cual mata al toro débil toro fuerte.

Que para reprimir toda violencia

Se inventaron las leyes,

De los siglos pasados la esperiencia

Lo prueba, y de los fastos la lectura;

Pues si basta natura

Lo útil a discernir de lo dañoso,

No de lo justo asi lo criminoso.

Ni la razón persuadirá por cierto,

Que sea acreedor a igual reproche

El que las berzas destrozó de un huerto,

Que aquel que un templo saqueó en la noche.

Debe pues una regla existir fija,

Que el crimen siempre en proporcion corrija:

Si no, despedazáras

Por levísimas faltas a cualquiera;

Pues que menor castigo tú ordenáras

A. alguno que mayor le mereciera,

No es de esperar de quien, cual tú, asegura

Que es lo mismo un gran robo que una usura,

Y que a ser rey, trataras igualmente

Al grande y al pequeño delincuente.

En fin, si el sabio es siempre poderoso,

Sobresaliente artista, único hermoso,

Y rey, y todo en fin, según tú crees,

¿A que pides aquello que posees?

Mas dirásme quizá : «Bien lo examina,

No es esa de Crisipo la doctrina.

Que el sabio hace zapatos no se entienda ,

Mas con ser sabio, es zapatero, y bueno;

Y a la manera que el sutil Alfeno

Es zapatero, aunque cerró su tienda,

Y aunque no sin cesar esté cantando,

Hermógenes es siempre un cantor blando,

El sabio en todas artes es maestro,

Y rey también en el dictamen nuestro. »

—Muy bien, mas con corona y con reinado,

A t í , rey de los reyes elevado,

Atrevidos mozuelos

De la barba descuájante los pelos,

Y si el garrote a huir no los obliga,

Cada cual te fatiga,

Con burlas y matracas,

Provocando tus gritos y alharacas.

En fin, mientras que rey, envilecido

Por un ochavo vayas a bañarte,

Del imbécil Crispin solo seguido;

Mientras de mis amigos por su parte

Las faltas disimule la indulgencia,

Y yo las suyas sufra con prudencia,

De mas feliz mi oscuridad blasona,

Que tú con tu quimérica corona.

que desacreditaban la virtud, haciéndola impracticable,

y a cuya clase pertenecía, entre otros, el de que todos

los delitos eran iguales, dogma que Zenou, fundador de

la secta, había tomado de las bárbaras leyes de Dracon,

escritas, según se ha dicho muchas veces, con sangre

en vez de tinta. Este principio, igualmente que otros del

mismo patriarca del estoicismo, habían sido, como sucede

ordinariamente, exagerados por sus discípulos ; resultando

de aqui que a los errores de Zenon se habian agregado

otros, que no eran suyos a la verdad, pero cuya responsabilidad

recaía necesariamente sóbrela escuela toda, pues

eran pocos los que sabían distinguir los dogmas primitivos

de ella, de los que sucesivamente se les agregaron.

TOMO ra. 6

Asi, la escuela de Zenon, en que se formaron un día

tantos hombres insignes, cuya constancia é impasibilidad

serán admiradas basta el fin de los siglos, llegó con el

tiempo a suministrar argumentos a la sátira, que debia

combatir las exageraciones pueriles, y los principios perjudiciales

al orden y la ventura social.

Pero ridiculizar con fruto les estravíos de Crisipo,

pervertidor principal de la doctrina de Zenon, era obra

nada menos que de un Horacio, y menester era toda su

delicadeza para sacar partido de este argumento. Para

ello empieza el poeta describiendo el carácter de un músico

raro, caprichoso é inconsecuente, de lo que toma

ocasion para hablar en general de los defectos de

los hombres, y probar que con ellos debe ejercitarse

la indulgencia de los amigos, los cuales deben escudarse

y tolerarse recíprocamente sus errores ó sus estravíos.

En este trozo de la sátira resplandece aquella filosoiia

celestial, que consuela a los hombres enmedio de las

desgracias , que les impide engreírse enmedio de la prosperidad

, que los habilita y proporciona para sufrir las

lujusticias agenas, y que en fin, practicada generalmente,

uniria por los lazos de una indulgencia mutua a los habitantes

de este suelo infeliz, condenados a ser juguete

de los iutereses privados que los dividen, y de las pasiones

tumultuosas que los agitan. Horacio, haciéndose cargo

de que es imposible que estas pasiones y estos intereses

dejen de separar mas ó menos a los hombres, é

inGriendo de aqui que es indispensable que haya vicios,

injusticias y crímenes, establece la necesidad de que estos

se castiguen en proporcion del daño que hagan, ó de la

ofensa que irroguen; y oponiendo estos principios, que

amplifica y desenvuelve mas de lo que él acostumbra, a la

doctrina de los estoicos sobre este punto, prueba que es

errónea y funesta, en términos de convencer a sus mas

ardientes partidarios. Para completar la convicción, Horacio

refuta otro dogma de la misma escuela, que justo

en su origen, se habia hecho ridículo por la latitud que

se le habia querido dar, y consistía en suponer que el

sabio era rey, artista , y todo cuanto habia que ser en

el mundo; y esto, por haberse exagerado el principio de

Zenon, que decia con mucha verdad, que el sabio llevaba

ventajas inmensas a los hombres mas sobresalientes de

todas las profesiones, y aun a los monarcas mismos.

Esta última parte de la sátira tiene una soltura , una

facilidad, una gracia, que es capaz de desarrugar la frente

mas austéra; pero como la concisión enérgica del original

hiciese muy trabajosa su inteligencia, me he visto obligado

á añadir en este trozo varias espresiones aclaratorias, v

sobre todo a hacer mas perceptible el diálogo entre el

poeta y el estoico, que el original se contenta con indicar.

Las notas que siguen darán una idea mas completa

aun de esta pieza, cuya lectura debe hacerse con mucha

atención, si se han de saborear todas sus gracias.

V. 4. Tigellius... Véase la nota al verso tercero de la

sátira anterior.

V. 5. Patris... Ya he dicho en otra ocasion que Julio

César adoptó a Octaviano, y que desde entonces juntó

éste a su nombre el de su padre adoptivo. Julio César

habia hecho muchos beneficios a Tigelio.

V. 6 y 7. Ab ovo usque ad mala... «De la sopa a los

postres.» La comida empezaba entre los antiguos con

huevos, y acababa con frutas.

V. 7. Citaret... Algunos críticos observaron la inexactitud

de e?te verbo, usado por recitaret.

lo Bacche... Este era verosímilmente el principio de

la canción que entonaba Tigelio. Los gramáticos observan

que a estas canciones báquicas daban los griegos los

nombres de lo Bacchus, v Bacchebaccus.

V. 7 y 8. Modo summá voce etc... El autor de una

disertación dirigida al padre Sanadon, y que se halla

en el tomo sétimo de la traducción francesa de Horacio,

hecha por aquel docto jesuíta, quitó a este pasage la oscuridad

en que hasta entonces habia estado envuelto.

Según él, Tigelio tomaba casi en el mismo momento, ya

el tono propio y natural de la cuerda aita del teíracordio,

y ya el de la baja. La construcción será, pues, Modo

summá voce, id est, illa qux summa ex choráis quatuor

resonat, modó imá, id est, hác qux ima ex eisdem

choráis resonat. El mismo autor prueba que habia

dos cuerdas en el tetracordio, llamadas summa é ima.

Como estos pormenores no podían entrar en la traducción,

yo he creido deber emplear el giro de que he

usado, para dar una idea clara del pensamiento del autor,

sin necesidad de tomar un largo rodeo.

V. 11. Junonis sacra... Sabido es que los símbolos

de los atributos de cada divinidad se llevaban en las

procesiones en canastos ó en bandejas. También lo es

que el paso de las procesiones era entonces como ahora,

pausado y lento.

V. 13. Mensa tripes... Las mesas de la gente pobre

eran de tres pies, las de los ricos de uno.

V. 15. Decies centena... Hay que saplir milita. Este

millón de sestercios correspondía poco mas ó menos á

ochocientos mil reales, pues cada sestercío valia de

veinte y siete a veinte y ocho maravedises, de nuestra

moneda actual.

V. 16. Quinqué diebus... Esta frase proverbial latina

equivale a la nuestra en cuatro días. Seria un error entender

materialmente ninguna de las dos frases, que

corresponden rigorosamente a esta otra, en muy poco

tiempo.

V. 20. Et fortasse... Esta es la lección de todos los

manuscritos y ediciones antiguas. En casi todas las modernas

se lee haud, que dificulta ó contraria el sentido.

V. 21. Mxnius... Véase, por lo tocante a Menio, la nota

al verso ciento uno de la sátira primera. Por lo que hace

á la inteligencia del pasage, observaré que esta transición

es demasiado rápida en el original. Las transiciones no

preparadas, la concision a veces anfibológica de nuestro

autor, fueron sin duda las que hicieron al célebre Malte-

Brun calificar a Horacio de seco, raro y enérgico en

sus sátiras.

Absentem Novium... Hubo dos hermanos de este

nombre, ambos libertos, y ambos elevados, a pesar de

esta circunstancia , a los primeros destinos.

V. 25. Pervideas... En mi primera edición leí yo

•prxvideas, sin notar que hacia asi desaparecer la antítesis

de lippus videos. Esta es semejante a la empleada en

la sátira anterior,

o :in un olí .1,1 1 , WlUglft ¿ iiVtiiir,'

Hypsxa, caecior illa

Qux mala sunt spectas,

y a la de la oda sétima del libro tercero,

Scopulis surdior ¡cari,

Voces audit.

Donde se ven las frases surdior audit, cxcior spectas,

análogas a la de lippus videos.

V. 27. Serpens Epidaurius... En Epidauro, ciudad

del Peloponeso, se adoraba a Esculapio, dios de la medicina

, a quien estaban consagradas las serpientes.

V. 29. Iracunáior est paulo... Aqui empieza una série

de observaciones, tan llenas de verdad como de equidad

é indulgencia, y sobre las cuales creo deber llamar

de nuevo la atención de mis lectores. ¿ Cuál de ellos no

seDtirá que es una gran falta mordiscar ó zaherir a hombres

llenos de escelentes cualidades, a título, ó bajo pretesto

de que tienen este ó aquel pequeño defecto? El poeta

aconseja que no se hable de ellos, ó que al hacerlo se

atenúen ó se disfracen, como lo hacen los amantes con

las faltas de sus queridas, los padres con las de sus

hijos etc.

Acutis naribus... Véase la nota al verso quinto de la

sátira sesta.

V. 31. Rusticiüs tonso toga defluit... Los intérpretes

que creyeron que Horacio aludió a Mecenas, cuando censuró

en el verso veinte y cinco de la sátira segunda, un

defecto análogo al que aqui se señala, pudieron haber

depuesto su error, recapacitando que no era natural

que un poeta cortesano echase en cara aquel defecto con

tanta frecuencia, al hombre a quien habia debido favores.

V. 38. Illuc prxvertamur... El padre Sanadon hace

sobre este pasage una observación que honra su sagacidad.

«La transición, dice, es rápida, y no de las mas

claras; pero es suficiente para un poeta, que arrastrado

por los pensamientos, deja a otros el cuidado de suplir

lo que debe enlazarlos. Prxvertere significa coger la delantera

á alguno, tomando un camino mas corto; y pedir

á muchas personas que traten de conocerse a fondo

que examinen el origen de sus defectos, que distingan

los que proceden de la naturaleza ó del hábito, de la

índole ó de la educación, es meterlas en un camino largo

y difícil. Hay pues, dice el poeta, uno. mas corto y

mas fácil , que es el de ver lo que hacen los demás, y

aprovecharse de sus faltas, procurando hacer por razón, lo

que otros por un esceso vicioso.»

V. 40 Balbinum polypus Agnx... Hagnx pretende

Bentlei que debe escribirse para evitar anfibologías, y

apoya la corrección en la autoridad de algunos manuscritos.

El Balbino y la Agna, a quienes da el poeta de paso

esta dentellada, no son conocidos.

V. 41. fellem in amicitiá... El poeta que enuncia

estos delicados sentimientos, que los presenta como regla

de conducta, y como objeto de sus deseos, y que los

desenvuelve y amplifica con tanta satisfacción, debia ser

sin duda un amigo bien complaciente, y por consecuencia

bien apreciable.

V. 44. Strabonem... Strabo y pxtus, igualmente que

las demás calificaciones que en este pasage emplea el

autor, designan un mismo género de imperfección en diferentes

grados. El cariño de un padre hácia sus hijos raya

pocas veces en la estravagaucia de negar los defectos

visibles que estos tienen, y se contenta por lo común

con engañar y aun engañarse, dando a dichos defectos el

nombre de otros que son menores en la misma línea , y

aun endulzando los mismos nombres al pronunciarlos.

Este es un ejemplo hermoso, frecuente, fácil, que el indulgente

Horacio propone a la imitación de los que quieran

merecer la calificación de 3migos. Ovidio dio también

este precepto a los amantes, cuando en su Arte de

amar decia , Nominibus mollire licet mala etc.

V. 45. Malé parvus... Por valde par cus.

V. 46. Sisyphus... A un enano que tenia Marco Antonio,

cuya talla no pasaba dedos pies, se le había dado

el nombre de Sisifo, porque, como el de la fábula,

era muy astuto y ladino.

V. 48. Scaurum... Obsérvese que estos nombres Strabo,

Pxtus, Pullus, Varus y Scaurus , que designan diferentes

defectos corporales, eran sobrenombres de algunas

familias ilustres, a las cuales, en los tiempos groseros de

la república romana, se les dieron sin duda como apodos,

cual lo hace ordinariamente entre nosotros la gente mal

criada, y aun la gente simplemente rústica. El bisojo, el

chiquitín, el patituerto, son nombres que se dan hoy

todavia en los pueblos pequeños a los que tienen estos defectos

, sin que no obstante sea de esperar que se conviertan

como en Roma, en sobrenombres gloriosos de varias

familias. Esto sucederia solo, cuando los que tuviesen

estas faltas las ennobleciesen en cierta manera con acciones

brillantes, de cuya gloria recayese una gran parte

sobre su patria.

V. 58. Tardo cognomcn.. Asi se lee en los manuscritos

y ediciones. Bentlei imaginó añadir un ac despues

del tardo, cosa que a ser autorizada, quitaría la dificultad

al pasage. En todo caso probus y demissus deben

oponerse a tardus y pinguis, pues a no ser asi, seria

menester ver entre estos dos adjetivos una oposicion de

virtud y vicio, cosa que no habrá quien sostenga, pues

tan defectuoso es lo lardo como lo embotado. Bentlei cita

un pasage de Cicerón en que probus y demissus se hallan

opuestos a acer, pertinax, litigiosus y acerbus.

V. 65. Impellat... Otros appellet é impediat, sin

autoridad.

V. 68. Aam viliis nemo... He aqui otra sentencia

oportunamente aplicada, y felizmente desenvuelta. Mas abajo

se lee

Jiquum est

Peccatis veniam poscentem reddere rursus.

Estas máximas indulgentes y conciliadoras, enunciadas

en términos tan sencillos, y presentadas mas bien como

corolarios que como premisas, hacen un efecto admirable.

V. 76. Denique quatenus... En el juicio de la sátira

he indicado el mérito de esta transición, que es tan oportuna

como juiciosa. Ei poeta querría que se encubriesen ó

se cohonestasen ios defectos de los amigos; pero reconociendo

que hay algunos que son menos susceptibles de escusa

, y muchos que es sumamente difícil cohonestar, desea

que a lo menos se establezca entre todos los vicios y

faltas de los hombres una escala justa, y que no se confuuda

el aturdimiento de un convidado que derriba un

plato de la mesa, ó la golosina de un esclavo que prueba

la salsa de un guisado de que ya todos han comido,

con el sacrilegio de uno que roba un templo, ó la maldad

del que comete otro gran delito. Por lo demás, en

este verso empieza la segunda parte de la sátira, contraída

á refutar la exageración de la doctrina de los estoicos.

Es muy delicado el modo con que el poeta viene

á caer sobre este asunto.

V. 82. Labeone insanior... Sospecho que se engañaron

los intérpretes que creyeron que el Labeon de quien aqui

se habla era Marco Antistio Labeon, jurisconsulto céleb

r e , senador etc , pues no es verosímil que Horacio

tratase de indisponerse con un hombre de esta clase, á

quien Augusto mismo daba frecuentemente pruebas de deferencia

y de consideración.

V. 85. Habeare insuavis... En ediciones y manuscritos

se cierra el paréntesis en acerbus. Bentlei fue el primero

qne puso fuera de él este último adjetivo, que asi

colocado haria un hermoso sentido. Non concedere et

condonare, dice con razón, insuavis est; at odisse el

fugere, acerbi. i

V. 86. Rusonem... Otros Drusonem, Rufonem, Rissonem

etc.

V. 89. Historias... Los intérpretes han esplicado diferentemente

esta palabra; según unos, el usurero Ruson

condenaba a sus deudores que al principio del mes no le

habían pagado sus cuentas, a oírle recitar historias que

él había escrito, y que en dictamen de los que adoptan

esta interpretación, eran malísimas. Otros creen que este

historias equivale a convicia, minas etc., y bien pensado,

esto es lo único que parece verosímil. Si con oir una

historia escrita por el usurero Ruson, hubieran sabdo del

paso sus deudores, no tenían por qué sentir tanto la

entrada del mes, pues con un rato ó varios de fastidio

habrían cumplido; y ello es cierto, que por no pagar,

sufrirían la lectura de todas las historias que se han escrito

desde Herodoto hasta Anquetil, muchos de los deudores

del dia, que verosímilmente se parecerán tanto a

los del tiempo de Augusto, como los usureros de hoy á

los de entonces. Bien sé que Filostrato habla de un rico

usurero, que imponía a sus deudores en sus contratos la

obligación de oirle declamar; pero esto es bueno para

que se diga por chiste, y no para que se crea. El tormento

de oir leer malos libros, no lo es por otra parte

para hombres que no entienden la materia. Si se tratase

de obligar a un poela eminente a que oyese sin chistar

porcion de versos detestables, se le daría ciertamente una

incomodidad ; pero fuera de este caso ú otro semejante,

¿cuántos son en el mundo los que pueden distinguir si es

mala ó buena una composicion que oyen?

V. 90. Comminxit lectum potus... Sabido es que los

antiguos comían tendidos. Obsérvese la concisión enérgica

de las tres palabras que hacen el objeto de esta nota.

Para traducirlas es menester decir, manchó, de resultas de

haberse embriagado, la cama en, que comía.

V. 91. Evandri manibus tritum... Este Evandro era,

según los comentadores antiguos, un escultor ateniense,

que llevó Marco Antonio a Alejandria, y que de alli pasó

á Roma , donde se distinguió por su habilidad. Tritum significa

aqui perfectum, ó fabricatum.

V. 92. Aut positum... «Esto alude, dice Mr. Dacier,

á que los estoicos habían dado reglas prolijas para todos

los actos de la vida civil, y exagerado las de la mesa,

con mas severidad que prudencia , llegando hasta mirar

como un gran delito el que uno tocase a la parte de otro,

ó el que tomase para sí la parte mejor, por suponer que

con esto se faltaba a la equidad y a los derechos agenos,

que son los fundamentos de la sociedad. Epicteto,

qne corrigió despues en muchas cosas lo que tenia de mas

duro el estoicismo, endulzó también los preceptos de la

mesa.» El crítico francés cita en efecto dos pasages del

ilustre filósofo griego, que contienen reglas sobre esta

materia, propias de todos los tiempos.

v. 95. Fide... Por fidei.

V. 96. Queis paria esse... Para conocer con cuanta

justicia criticaba Horacio el error de los estoicos en orden

á la igualdad de los pecados, conviene saber la razón en

que este se fundaba. « Como nada hay, decían, mejor que

lo mejor, nada hay mas vergonzoso que lo vergonzoso:

y como cuando en una lira, anadian, hay una cuerda

que no está en armonía con o t r a , todas resultan destempladas,

asi los pecados, siendo propiamente disonancias,

discuerdan todos igualmente, y por consiguiente son

iguales, v Ya se ve que es bien fácil por una parte, y

por otra bien útil reducir a su verdadero valor estos sofismas

ridículos.

V. 98. Propé... Los latinos empleaban el /eré y el

propé en lugar de semper, cuando querían afirmar mas

modesta ó menos decisivamente. El poeta debia tomar esta

precaución al proclamar que la utilidad era el origen de

la justicia. Yo, respetando su intención, he traducido el

prope por las mas veces.

V. 99. Cum prorepserunt... Varios comentadores han

notado la propiedad con que Horacio usa aqui de este

verbo, que da una idea justa del modo con que los

hombres salieron de las matrices, en que con arreglo al

sistema de Epicuro, yacieron como embriones hasta que

vieron la l u z ; pero-ninguno de los mismos comentadores ha

notado con qué exactitud, con qué concision describe Horacio

el principio de las sociedades, en los términos que

despues lo han hecho los publicistas en largos, y a veces

prolijos capítulos.

V. 197. Nam fuit etc... Aristóteles probó la falsedad

de la opinion de varios de aquellos estravagantes a quienes

se solia dar en Grecia el nombre de filósofos, y que

querían que se llamasen todas las cosas por sus nombres,

pretendiendo que en esto nada bahía de reprensible, puesto

que cualesquiera que luesen los térmiuos que se empleasen,

siempre se destinaban a espresar la misma idea. En Roma

según la observación del erudito Dacier, las gentes de

buenas costumbres no pronunciaban palabra alguna que

pudiese dar lugar a un equívoco obsceno, y asi no decían

cum nobis, sino nobiscum, y evitaban decir cum notis

hominibus , cum nos hoc faceremus etc. Pero en general

no se usaba esta circunspección; y la relajación de las

costumbres, consecuencia necesaria de las discordias civiles,

autorizaba hasta cierto punto el cinismo del lenguage.

Horacio no le habria empleado ciertamente, si no

supiese que nadie lo reprobaria.

V. 113. Nec natura potest etc... Admirablemente dicho.

La razón natural basta a la verdad para distinguir lo que

nos favorece y lo que nos daña; pero no siempre para

distinguir lo justo de lo injusto.

V. 117. Sacra Divúm tegerit... Tal es la lección legítima

y autorizada. Divíim sacra se lee sin embargo en

todas los ediciones posteriores a Aldo Manucio. Legere

está por furari. De sacra y legere se compuso la palabra

sacrilegus, que entre nosotros designa al profanador de

las cosas sagradas.

V. 119. Ne scutícá dignum... Dábase el nombre de

scutica a las correas que usaban los maestros de escuela

para zurrar a los muchachos; y el de Jlagellum a otras

correas, también de cuero como las primeras, pero terriblemente

duras, pues con ellas se azotaba a los que los

magistrados sentenciaban a esta pena.

V. 190. Nam ut... Este ut equivale aqui a quomodo.

V. 126. Cur optas quod habes?... Esta es la parte mas

divertida de la sátira. A un estoico que decia que si fuera

rey, castigaría lo mismo las faltas grandes que las pequeñas,

le reconviene el poeta con su misma doctrina,

diciéndole: «¿Pues no eres rey, cuando según la opinion

de tu escuela, todo el que sigue sus preceptos es rey, es

artista consumado, y es todo lo que hay que ser?» Este

argumento no podia hacerse, según he observado en el

juicio de esta sátira, sino contra la latitud dada por

Crisipo a la doctrina de Zenon sobre este punto. La distinción

que mas abajo se pone en boca del discípulo

de Crisipo, hace sentir toda la ridiculez de su opinion.

Y. 128. Quó... Esta sola palabra latina equivale aqui

á esta otra frase castellana. ¿ De que modo? pregúntasme,

pues se debe suponer que continúa hablando el estoico.

Esta concision fatigante (lo repetiré mil veces) hace que

sean pocos los que puedan hallar placer en la lectura del

original que traduzco.

V. 129. Hermógenes... Este era el nombre de un sobresaliente

músico de Augusto.

V. 130. Alfenus vafer... Alfeno, despues de haber sido

zapatero ó barbero en Cremona, pasó a Roma, estudió

el derecho en la escuela del jurisconsulto Sulpicio, é hizo

tales progresos, que llegó a ser uno de los primeros

hombres de su tiempo. El epíteto vafer que le da el poet

a , es alusivo a su ingenio y habilidad. Algunos editores,

creyendo sobre el testimonio de Acrou que Alfeno era

barbero, leen tonsor en el verso ciento treinta y dos, en

lugar de sutor.

SATYRA IV.

Eupolis, atque Cratinus, Aristophanesque poetas 7

Atque alii, quorum comcedia prisca virorum est,

Si quis erat dignus describí, quöd malus ac f u r ,

Quod mcechus f o r e t , ant sicarius, aut alioqui

Famosus, multó cum übertäte notabant. 5

Hinc omnis pendet Lucilius, hosce sequutus,

Mutatis tantüm pedibus numerisque; facetus,

Emundse naris: durus componere versus,

(Nam fuit hoc vitiosus) in horä seepe ducentos,

Ut magnum, versus dictabat stans pede in uno. 10

Cum flueret lutulentus, erat quod tollere velles,

V. 137. Du.m tu quadrante lavatum... La gente baja

era la única en Roma que se bañaba en los baños públicos,

pues los ricos lo hacían en sus casas. El precio por

que se bañaban los pobres era un cuadrante, ó la cuarta

parte de un as, lo que equivalía poco mas o menos

á un maravedí nuestro.

V. 139. Crispinum... Véase la nota al verso ciento y

veinte de la sátira primera.

V. 140. Peccavero... Otros peccaro.

V. 142. Privatus... Esta conclusión es hermosísima:

con ser tratado de mis amigos con la misma indulgencia

con que yo los trato, soy mas feliz que tú con las

necias sofisterías con que pretendes darte importancia.

Tal es el pensamiento, en el cual casi se recapitula el

asünto de que se ha tratado con tanta estension en la

pieza.

 

SATIRA IV.

 

Eupolis, Aristófanes, Cratino,

Y otros antiguos cómicos de nombre,

Al tropezar con hombre

Barragan, ó ratero, ó asesino ,

O célebre por cosa semejante,

Al teatro sacábanle al instante.

Bien que empleando metro diferente,

Siguió Lucilio a aquella antigua gente,

Siempre agudo y chistoso,

Pero desaliñado en demasía,

Y este era el gran defecto que tenia.

En una hora, sin tomar reposo,

Versos dictaba hasta contar doscientos,

Y con esto creia hacer portentos.

Arrastraba tal vez algo de bueno

á esta otra frase castellana. ¿ De que modo? pregúntasme,

pues se debe suponer que continúa hablando el estoico.

Esta concision fatigante (lo repetiré mil veces) hace que

sean pocos los que puedan hallar placer en la lectura del

original que traduzco.

V. 129. Hermógenes... Este era el nombre de un sobresaliente

músico de Augusto.

V. 130. Alfenus vafer... Alfeno, despues de haber sido

zapatero ó barbero en Cremona, pasó a Roma, estudió

el derecho en la escuela del jurisconsulto Sulpicio, é hizo

tales progresos, que llegó a ser uno de los primeros

hombres de su tiempo. El epíteto vafer que le da el poet

a , es alusivo a su ingenio y habilidad. Algunos editores,

creyendo sobre el testimonio de Acrou que Alfeno era

barbero, leen tonsor en el verso ciento treinta y dos, en

lugar de sutor.

SATYRA IV.

Eupolis, atque Cratinus, Aristophanesque poetas 7

Atque alii, quorum comcedia prisca virorum est,

Si quis erat dignus describí, quód malus ac f u r ,

Quod mcechus f o r e t , aut sicarius, aut alioqui

Famosus, multó cum übertäte notabant. 5

Hinc omnis pendet Luciüus, hosce sequutus,

Mutatis tantüm pedibus numerisque; facetus,

Emundse naris: durus componere versus,

(Nam fuit hoc vitiosus) in horä seepe ducentos,

Ut magnum, versus dictabat stans pede in uno. 10

Cum flueret lutulentus, erat quod tollere velles,

V. 137. Dum tu quadrante lavatum... La gente baja

era la única en Roma que se bañaba en los baños públicos,

pues los ricos lo hacían en sus casas. El precio por

que se bañaban los pobres era un cuadrante, ó la cuarta

parte de un as, lo que equivalía poco mas o menos

á un maravedí nuestro.

V. 139. Crispinum... Véase la nota al verso ciento y

veinte de la sátira primera.

V. 140. Peccavero... Otros peccaro.

V. 142. Privatus... Esta conclusión es hermosísima:

con ser tratado de mis amigos con la misma indulgencia

con que yo los trato, soy mas feliz que tú con las

necias sofisterías con que pretendes darte importancia.

Tal es el pensamiento, en el cual casi se recapitula el

asünto de que se ha tratado con tanta estension en la

pieza.

SATIRA IV.

Eupoüs, Aristófanes, Cratino,

Y otros antiguos cómicos de nombre,

Al tropezar con hombre

Barragan, ó ratero, ó asesino ,

O célebre por cosa semejante,

Al teatro sacábanle al instante.

Bien que empleando metro diferente,

Siguió Lucilio a aquella antigua gente,

Siempre agudo y chistoso,

Pero desaliñado en demasía,

Y este era el gran defecto que tenia.

En una hora, sin tomar reposo,

Versos dictaba hasta contar doscientos,

Y con esto creia hacer portentos.

Arrastraba tal vez algo de bueno

Entre un raudal de cieno;

Pero verboso asaz, e r a , escribiendo,

De la tarea de escribir avaro;

De escribir bien, entiendo,

Pues lo mucho, no es cosa en que reparo.

Mira a Crispin, que allí con ufanía

A componer también me desafia:

« Tomemos papel, dice, señalemos

Hora, sitio y testigos, y veremos

Quien a quien aventaja en este alarde. »

Yo a quien el cielo dió tímida vena,

Y que hablo poco, y aun de tarde en tarde,

Le digo, « al fuelle imita enhorabuena,

Que sopla sin sosiego,

Hasta que al duro hierro ablanda el fuego. »

Feliz Fannio se cree,

Viendo al templo de Apolo trasladadas

Sus obras y su busto;

Las mias nadie lee,

Y yo a muy pocos recitarlas gusto,

Porque a pocos agrada su lectura,

Pues cada cual ve en ellas su censura.

De entre mil saca un hombre a cualquier hora,

Y ambición ó avaricia le devora.

A las matronas uno ama furioso,

A otro cautiva el rapazuelo hermoso;

A este del oro la afición aqueja;

A aquel deslumbra una alhajuela vieja.

De peligro en peligro revolando,

Cual el polvo en el raudo remolino,

Trafica el otro en afanar con tino,

Porque en aumento su fortuna vaya,

De donde se hunde el sol adonde raya.

Todos estos la sátira aborrecen,

Y al que la escribe temen y escarnecen.

«Que embiste, dicen, huye a ese enemigo;

Solo piensa en r e i r , y para ello

Jamás perdona a su mejor amigo;

Y cuando lo que ha escrito

No tieue a quien leello,

Lo hace a una vieja ó joven inocente,

Que retornan del horno ó de la fuente. »

Contra eso una palabra oiga el que quiera.

Primeramente niego me competa

El título glorioso de poeta ;

Niego que este se adquiera

Con ajustar un verso a la medida,

O escribir una cosa parecida,

Como lo son mis versos, a la prosa.

Solo merece nota tan honrosa

Aquel mortal, que ingenio peregrino

Y estro mas que divino,

Une con espresion noble y grandiosa.

Por esta causa la cuestión se agita

De si es una comedia ó no poema,

Puesto que en el estilo ni en el tema

Elevación ni vehemencia admita,

Y solo por la métrica cadencia

Del lenguaje común se diferencia.

Cierto es que apesarado

Un padre a su hijo alguna vez denuesta,

Al ver que una ramera

Prefiere a una muger rica y honesta,

Y se infama, beodo

Corriendo el pueblo todo

Con mil hachones antes que el sol muera.

Mas si su padre a respirar volviera,

¿Hablaría a Pomponio de otro modo?

No es suficiente pues el hacer versos

Muy castizos y tersos,

TOMO III. 7

98 LIBER I.

Quem si dissoivas, quivis stomachetur codem 55

Quo personalis pacto pater. Iiis ego quae nunc,

Olim quae scripsit Lucilius, eripias si

Tempora certi modosque, et quod prius ordine

verbum est,

Posterius facias , praeponens ultima primis ;

Non ut si solvas, Postquam Discordia tetra 60

Belli ferratos postes portasque refregit,

Invenias etiarn disjecti membra poetae.

llactenus haec: alias justum sit necne poema.

Nunc illud tantum quferam, meritòne tibi sit

Suspectum genus hoc scribendi. Sulcius acer 65

Ambulai et Caprius, ranci malè, cumque libellis;

Magnus utcrque timor latronibus : at bene si quis

Et puris vivat manibus, contemnat utrumque.

Ut sis tu similis Caeli Birrìque latronum,

Non ego sim Capri neque Sulci; cur metuas me? 70

Nulla taberna meos habeat nc.que pila libellos,

Queis manus insudet vulgi, Uermogenisque Tigelli:

Nec recitem cuiquam nisi amicis, idque coactus ;

Non ubivis, corainve quibuslibet. In medio qui

Scripta foro recitent, sunt multi, quique lavantes: 75

Suave locus voci resonat conclusus. Inanes

Hoc juvat, baud illud quaerentes, num sine sensu.

Si a prosa reducidos, no mas queda

Que lo que un padre airado decir pueda.

Si el número a mis sátiras tú quitas,

O a las que el buen Lucilio dejó escritas,

Si las postreras voces antepones,

Y las primeras al remate pones,

Fragmentos de poeta hallar no esperes ;

Los encontrarás si, cuando leyeres,

« Despues que de la guerra

Quebrantó la Discordia fulminante

Las puertas de diamante.... »

Mas dejando indagar para otro dia

Si en suma la comedia es poesía,

Hoy veamos si injusto al fin confiesas

El odio que a la sátira profesas.

Apenas con sus tablas Sulcio asoma,

O Caprio, de gritar enronquecido,

No hay ladrón que no tiemble en toda Roma ;

Pero aquel que jamás tocó a lo ageno,

De ambos a dos se burla muy sereno.

Asi, no siendo yo Sulcio ni Caprio,

¿ Por qué, di, me temieras,

Aun cuando mas ladrón que Birro fueras,

O mas que el mismo Celio ?

En venta nada está de cuanto he escrito ,

Ni Hermógenes Tigelio

Ni otro ninguno lo ha manoseado;

Y si yo algo recito,

No es a un cualquiera, ni en cualquiera pai te,

Sino a amigos, y aun eso, coartado.

En la plaza importuno

Este sus obras lee, otro en el baño,

Porque mejor alii la voz resuena,

Sin reparar ninguno

Si el sitio es propio, ó la ocasion es buena.

100 LIRER I.

Tempore nuin facia nt alieno. Lredere gaudes ,

Inquis , et hoc studio pravus faeis. Unde petitum

Hoc in me jacis? Est auctor quis denique eorum 80

Vixi cum quibus? Absentem qui rodit amicum;

Qui nori defendit alio colpante; solutos

Qui captat risus hominum, famamque dicacis ;

Fingere qui non visa potest; commissa tacere

Qui nequit, hie niger est; hunc tu, Romane,

cave to. 85

Saepe tribus lectis videas cienare (juaternos,

E quibus unus avet quavis aspergere cunctos ,

Praeter eum qui probet aquam : post, hunc quoque

potus,

Condita cum verax aperit pracordia Liber.

Ilic tibi comis et urbanus, liberque videtur, 90

Infesto nigris: ego si r i s i , quöd ineptus

Pastillos Rufillus olet, Gorgonius hircum,

Lividus et mordax videor tibi. Meutio si qua

De Capitolini furtis iujecta Petilli ,

Te coram fuerit, defendas, ut tuus est mos. 95

Me Capitolinus convictore usus auiicoque

A puero est, causäque meä peruiulta rogatus

Fecit, et incolumis laetor quöd vivit in urbe:

Sed tarnen admiror, quo pacto judicium illud

Dices que en murmurar yo me recreo,

Y que versos apaño

Solo por contentar este deseo.

Mas ¿de dónde lo sabes? ¿lo has oido

De alguno con quien haya yo vivido ?

Quien de un amigo ausente, infiel murmura,

El que no le defiende

Cuando alguno le ofende,

El que a su costa hacer reir procura,

Y asi ganar de agudo fama intenta,

El que lo que no vió finge ó inventa :

Quien violó el respeto

Del ageno secreto,

A ese la nota de malvado alcance,

De ese se debe huir a todo trance.

Tal vez en una cena

De convidados ves una docena.

Uno de ellos tal vez el tiempo pasa

En mordiscar a todos,

Esceptuando al dueño de la casa ;

Y aun a este, cuando el vino

Los secretos del pecho al labio asoma,

También pellizca enmedio de la broma.

Tú, la murmuración aborreciendo,

A aquel llamas urbano, franco, fino ;

Y a mí, que en broma dije que iba oliendo

Rufilo a almizcle, Gorgono a chotuno,

Me llamas envidioso é importuno.

Si estafas de Petilio alguno cuenta ,

Por defenderle tu amistad revienta.

«¡Ah! Petiüo es mi amigo,

Educóse conmigo,

Nunca en mi obsequio perdonó fatiga,

Y celebro que nadie le persiga :

Mas que no basto a comprender confieso

102 LIBER I.

Fugerit. Hie nigra succus loliginis; haec est 100

yfirugo mera: quod vitium procul abfore chartis,

Atque animo prius, ut si quid promittere de me

Possum aliud, verö promitto. Liberias si

Dixero quid, si forte jocosius, hoc mihi juris

Cum veniä dabis. Insuevit pater optimus hoc me, 105

Ut fugerem exemplis vitiorum quaeque notando.

Cum me liortaretur, parce, frugaliter, atque

Viverem uti contentus eo quod mi ipse parasset:

Nonne vides, Albi ut ma!6 vivat filius, utque

Barus inops? Magnum documentum, ne patriam

rem 110

Perdere quis veUt. A turpi meretricis amore

Cum deterreret: Sectani dissimilis sis.

Ne sequerer moechas, concessit cum venere uti

Possem; deprensi non bella est fama Treboni,

Aiebat. Sapiens, vitatu quidque petit« 115

Sit melius, causas reddat tibi: mi satis est, si

Traditum ab antiquis morem servare, tuamque,

Dum custodis eges, vitain famamque tueri

Incolumem possum. Simul ac duraverit aetas

Membra animumque tuuni, nabis sine cortice. Sic

me t2o

Cómo pudo salir de aquel proceso. »

Esto sí que es en suma

A manos llenas derramar venenos;

Esto lo que jamás se vió en mi pluma,

Y en mi corazon limpio mucho menos,

Y lo que, si a jurar yo me aventuro,

Que nunca se verá prometo y juro.

Si pues libre ó festivo hablo de un hecho,

Debes dejarme usar de este derecho.

Asi, con los ejemplos que citaba,

Mi padre a huir los vicios me exhortaba.

Para inducirme a ser frugal y sobrio,

Y con su escaso haber vivir contento,

Escarmienta, decia, en el oprobio

Del hijo de Albio tú, y en Baro hambriento.

¡Precioso documento

Para que no se estienda

El que lo observe, a disipar su hacienda!»

Si preservarme del amor insano

Pretendía tal vez de vil ramera,

Me citaba el ejemplo de Escetano.

Porque tras las matronas no corriera,

Cuando lícito amor gozar podia,

« De Trebonio, decia ,

Mira el honor perdido,

Porque fué en adulterio sorprendido.

Esplíquete algún sábio

Por qué es buena una acción, ó por qué es mala;

En cuanto a mí, me basta si mi lábio

Las antiguas costumbres te señala,

Y si puedo constante,

Mientras tu tierna edad guardinn reclama,

Por tu vida mirar y por tu fama.

Pues cuando ya otra edad mas adelante,

Robustezca tus miembros y tu mente,

104 LIBER I.

Formabat pueruui dictis: et sive jubebat

(Jt facerem quid; babes auctorem, quo facias hoc;

Unam ex judicibus selectis objiciebat:

Sive vetabat; an hoc inhonestum et inutile factu

Necne sit, addubites, flagret rumore malo cuiu 125

Hie atque ille? Avidus vicinum funus ut negros

Exanimat, mortisque metu sibi parcere cogit:

Sic teneros ánimos abena opprobria saepe

Absterrent vitiis. Ex hoc ego sanus ab illis

Perniciem quaecumque ferunt; mediocribus, et

queis 130

Ignoscas, vitiis teneor. Fortassis et isthinc

Largiter abstulerit longa aetas, liber amicus,

Consilium proprium : neque enim, cum lectulus,

aut me

Porticus excepit, desum mihi. Rectius hoc est;

Hoc faciens vivam melius; sic dulcis amicis 135

Ocurram; hoc quidam non bellé; numquid ego illi

Imprudens ohm faciam simile? Haec ego mecum

Compressis agito labris. Ubi quid datur oti,

Illudo chartis: hoc est mediocribus illis

Tú podrás gobernarte fácilmente. »

Blando, asi mi niiiez él dirigía;

Y me escitaba, al prescribirme algo,

De algún gran juez con el ejemplo hidalgo.

Si me lo prohibía, «¿cómo aquesto

Puedes dudar que te será funesto,

Decíame, si haberlo ejecutado

A este, a esotro ó a aquel ha deshonrado?

Cual de un enfermo comedor la muerte

A otro, gloton también, de espanto llena,

Que temiendo igual suerte,

Su apetito refrena;

El triste ejemplo de la mengua agena

Los infantiles pechos

Retrae asi de criminales hechos, o

Asi, de todo vergonzoso esceso

Limpia mantuvo siempre mi conciencia,

Y si tengo otras faltas, que confieso,

Dignas son de indulgencia.

Acaso, cual lo espero,

Desaparezcan con la edad madura,

De un amigo sincero

Con las exhortaciones fratenales,

O con la reflexión y la cordura;

Pues cuando me paseo en los portales,

O en la cama tal vez me estoy despierto,

Siempre con este asunto me divierto,

o Esto es mejor, me digo :

Obrando así, yo viviré felice,

O me estimará mas cualquier amigo.

Poco cuerdo fulano anduvo un dia:

Pues ¿cómo yo a imitarle me expondría?»

De ello a mis solas trato ;

Y si de ocio tal vez me queda un rato,

En hacer mis versitos me entretengo,

106 LI BER I.

E vitiis unum ; cui si concedere nolis, 140

Multa poetarum vcniet manus, ausilio qufe

Sit mihi (nam multò plures sumus) ac veluti te

Judaei, cogemus in hanc concedere turbain.

NOTAS.

Generalmente se reputa odiosa la ocupacion de escribir

s a t i r a s , y se forma una opinion poco favorable de la

bondad del corazon de los que a ella se dedican. Esta

opinion está fundada en el conocimiento que se adquiere con

el hábito de la sociedad, de que todos los que gustan

hacer reír a costa agena, están ordinariamente, por mas

que se cubran con el interés de la virtud, roídos por la

envidia, ó estraviados por un orgullo desmedido, ó dotados

de una índole maligna. Pero si esta idea es cierta

en general, no lo es con respecto a los poetas satíricos,

que se limitan a criticar vicios,sin contraerse a determinados

individuos, ó a lo menos sin nombrarlos ó designarlos

de una manera inequívocable; en cuyo caso puede

ser muy provechosa la sátira, ya para contener ó enfrenar

á los que se hallan dispuestos a seguir un mal camino,

ya para dar una idea de los usos, costumbres y

ridiculeces de ciertas épocas, que siempre es útil y curioso

conocer. La carrera de la sátira es sin embargo

muy resbaladiza: las generalidades suelen no interesar al

mayor número de lectores, que rara vez hallan deleite

en todo lo que no zahiere ó lastima; y de aqui la propension

que desde luego mostraron los satíricos a no

perdonar ni a los sugetos mas bien quistos y respetables,

pues la malignidad se complace tanto mas en ver maltratada

á una persona, cuanto mas sólida y mas geueral

es la reputación de que goza. De aqui también el concepto

de que un poeta satírico es un enemigo temible

" < • ' i • * * V

Que esta una falta es de las que tengo.

Si tú no la respetas,

Vendrá en mi auxilio hueste de poetas,

Y a alistarte en sus filas sin tardanza

Te obligarán, a la judia usanza.

que a nadie respeta , y a quien nada importón las consideraciones

de mas peso, con tal que él haga reír a los

que le leen. Esta idea, estendida y fortificada por la necesidad

de combatir con las mismas armas a los que

tienen por oficio desacreditar a otros, es la que Horacio

trata de impugnar en la sátira cuarta.

Yo no me atreveré a decir si son oportunos ó adecuados

en su generalidad los medios que para ello emplea; pero

sí diré que habría podido usarse mas franqueza en el

modo de enunciar la cuestión, y que haciéndolo a s i , se

habría presentado esta bajo un punto de vista mas conveniente.

Horacio empieza hablando de los escritores de

la comedia antigua, es decir, de los poetas que sacaban

al teatro con sus nombres a los individuos a quienes

querían zaherir; y el modo con que habla de aquellos

autores equivale, no solo a una aprobación tácita de su

conducta, sino a una justificación completa de ella , puesto

que presenta la censura de los cómicos antiguos, como

ejercida oclusivamente sobre delitos ó escesos que la

merecían; lo cual no es sin embargo exacto, como lo

Ijrobaré en las notas al Arte poética. En seguida recae

el poeta sobre las sátiras de Lucilio, de quien dice que

imitó a los escritores de la comedia llamada antigua; y

sin hablar tampoco de su malignidad, culpa solo lo desaliñado

y duro de sus versos, y otros defectos que nada

tienen que ver con la cuestión. Cuando despues de varias

digresiones se llega por G11 a ella en el verso sesenta y

cinco, empieza el autor pretendiendo probar la inocencia

de la ocupacion de escribir sátiras , con la comparados

de que nada tiene que temer de la justicia el que obr

conforme a las leyes. Kste argumento tendría fuerza sin duda,

si los poetas satíricos ejerciesen su profesion desinteresada y

circunspectamente, como los magistrados admíoistrau la

justicia. La índole de las funciones de la magistratura, la

calidad de las personas que la ejercen, su dependencia

de la autoridad del gobierno y de la opinion pública, su

influjo en la totalidad de las relaciones sociales , son otras

tantas garantías de que los magistrados no abusarán en

daño de la inocencia, de la autoridad que se les lia confiado.

Y ¿sucede por ventura lo mismo a los poetas satíricos?

¿De qué modo usaron ellos casi siempre de ese

derecho de censura , común a los ciudadanos de todo pais

bien gobernado? Díganlo los autores de la comedia antigua,

que cita Horacio; díganlo Pericles, Sócrates y otros

grandes hombres calumniados por ruines detractores; dígalo

el mismo Horacio cuando se espresa asi en el Arte

poética.

Sed in vitium libertas excidit, et vim

Dignam lege regi: lex est accepta; chorusque

Turpiter obticuit, subíalo jure nocendi.

Y ¿como pretendiendo justiücar la ocupacion de escribij

satiras, se puede citar sin una desaprobación decidida, el

ejemplo de individuos que abrieron una vasta carrera de

disfamacion? No es buen camino para defender a los escritores

satíricos, alegar el ejemplo de algunos de los mismos

escritores, que hicieron caer sobre su profesion la

mala opinion que de ella se tieue. El medio oportuno es

manifestar que la sátira debe destinarse a corregir sin

ofender, y que el poeta que lo haga asi, merecerá tanto

aprecio, como merecen execración los malvados que hicieron

de un medio de corrección un instrumento de venganza.

A Horacio no podia dejar de ocurrírsele esta idea,

puesto que no la perdió de vista en la composicion de

sus sátiras; y asi es que la desenvuelve despues, cuando

trata de rebatir la acusación de malignidad que algunos

k hacían como autor de dicha clase de composiciones.

Esta parte de la sátira cuarta es admirable : en ella establece

el autor los principios consoladores de una moral

suave y filantrópica; da admirables preceptos para conducirse

uno mismo, y para juzgar a los demás; recuerda

luego las preciosas lecciones que dice que le dió su

padre, y que valen tanto como un curso de moral entero

; hace una pintura delicada de su conducta y de sus

sentimientos; y volviendo de repente a tomar el tono burlón

que conviene a la sátira, termina la suya con

un rasgo festivo, que sirve como para endulzar las máximas

austeras que acaba de establecer. Este trozo que empieza

en el Lxdere gaudes del verso setenta y ocho, es

digno de ser meditado, y aun aprendido de memoria. El

prueba que en toda especie de composiciones, aun en las

al parecer mas ligeras é insignificantes, se pueden derramar

á manos llenas los consuelos de la filosofía y las

luces de la esperiencia.

V. 1. Eupolis... Eupolis, Aristófanes y Cratino, fueron

los tres autores principales de la comedia antigua. Eupolis,

ateniense, florecía por los años de 435 antes de

J. C., y desde muy joven empezó a escribir comedias.

De las diez y siete que hizo , nueve según unos, y

siete según otros, obtuvieron el honor del triunfo. Suidas

cuenta que se ahogó en el Helesponto, durante la guerra

de los lacedemonios; y que de resultas, se hizo una

ley en Atenas, eximiendo a los poetas del servicio militar.

Otros atribuyen la muerte de Eupolis al resentimiento

de algunos a quienes habia criticado en sus comedias;

y esto es mas verosímil, pues el tal cómico era cruelmente

cáustico y mordaz; y hombres de esta clase no es

raro que mueran a manos de aquellos a quienes ofendieron.

De Cratino dice el escoliador de Aristófanes , que

nada igualaba a la audacia y a la violencia de sus sarcasmos,

de que no se libertó el mismo Pericles: compuso

veinte y una comedias, de que solo quedan cortos fragmentos.

De Aristófanes, ateniense también, tenemos al»

gunas mas noticias que de sus contemporáneos Eupolis

y Cratino, y consta que no fue menos audaz ni maligno

que ellos. Cleon , Agaton , Eurípides , Sócrates, todo

i 10 libro 1.

ea Qu cuauto existia de poderoso y »«apelable eu Atenas,

fue atacado eu sus comedias , eo alguna de las cuales

hubo él de desempeñar papeles de que ningún actor quiso

encargarse. No contento con escarnecer personas, se burló

á veces de las instituciones, v ni aun a los dioses res

petó, pues coutra Baco, Hércules y Júpiter mismo, lanzó

en diferentes ocasiones mas ó menos punzantes sarcasmos.

La plebe supersticiosa y fanática perdonaba lo$ chistes impíos

del poeta, porque todos los dias sacaba este ai

teatro a los hombres que ella miraba con envidia ó con

aversión ; y es un medio seguro de hacerse el ídolo de la

multitud, el de esponer a su befa en los circos, lo que

las leyes mandan respetar en la sociedad. Al hombre que

á costa de los que valen mas, hace reir a los que valeu

menos, le adulan siempre estos, porque los consuela de

su inferioridad propia, humillando la superioridad agena.

Aristófanes compuso mas de cincuenta comedias, de las

cuales aun quedan once, de que se han hecho muchas

ediciones: murió unos treinta años después de Cratiuo.

V. 2. Comcedia prisca... Hubo tres especies de comedia;

antigua, media y nueva. En la antigua los ciudadanos

que incurrían en la animadversión de un poeta

cómico, salian con sus nombres, y aun con sus fisonomías,

pues los actores las imitaban en sus caretas, á

ser objeto de la befa pública en el teatro. La media no

osó señalar por sus nombres a los individuos que atacaba

, y los representó bajo nombres supuestos. Mas como

los magistrados viesen que, aunque con rebozo ó disfraz,

se continuaba atacando en ella individualmente a sujetos

conocidos, prohibieron estas designaciones; v entonces

nació la comedia nueva, en que eran de invención del

poeta los hechos y los nombres, y que se limitó, cual

debia, a la pintura general de las costumbres. En tiempo

de Aristófanes empezó la comedia media, a consecuencia

de un edicto del general Lamaco, para qnc a nadie s»

designase por su nombre en el teatro. Véase la nota sobre

el verso doscientos ochenta y uno de la Epístola d los

Pisones.

V. 3. Malus ac fur... Tal es la lección de los tnaou»-

eritos; malut es epíteto de fur. Formtaare malos fur es,

dijo con el mismo epiteto Horacio en la sátira primera.

Por lo demás, los poetas de la comedia antigua no censuraban

solo, como he dicho antes, a los ladrones y

asesinos, sino a los primeros magistrados, a los generales

mas ilustres y a los filosófos mas sabios.

V. 6, Lucilius... Cayo I.ucilio, de una ilustre familia

romana, nació en Suesa, ciudad de los Auruncos,

en el año de 605 de Roma, y murió en el de 660, despues

de haber mejorado algo la sátira , antes grosera é

informe entre los romanos Este poeta imito a los autores

de la antigua comedia griega; perD sus sátiras, no destinadas

para el teatro, hicieron menos daño, y produjeron

menos inconvenientes que las comedias de Eupolis,

Aristófanes etc. Lucilio empleó los exámetros en sus sátiras,

y los griegos habían empleado los yámbicos. Por

eso dice Horacio: Mulalis numeris. Veanse las notas á

la sátira décima del primer libro, y a la primera del

segundo.

V. 8. Durus componere ver sus... Muchos de los mas

ilustres romanos no pensaron como Horacio en orden al

carácter de las sátiras do Lucilio. Quintiliano alabó la

erudición, la libertad, la vehemencia y la sal de aquel

satírico, y Cicerón la urbanidad y el buen tono. Véanse

las notas a la sátira diez.

V. 10. Stans pede in uno... Frase metafórica y proverbial

, equivalente a en menos de nada, en poco

tiempo.

V. 14. Mínimo me provocat... Se entiende dígito.

Acron diee • Mínimo autem dígito solent provocare qui

volunt ostendere plus esse virium in suo mínimo, quárn

in alterius toto corpore; y esta misma esplicacion da

el antiguo escoliador. No satisfizo ella sin embargo a todos

los eruditos, pues Nicolás Heinsio propuso sustituir

mimo a mínimo, y Bentlei nummo. Adoptada la lección

de Heinsio, Horacio diría provocat me mimo, esto es,

haciéndome gestos, y siguiendo la de Bentlei, diría provocat

me nummo, esto es, me apuesta un cuarto. Ya

se vfr que estas arbitrariedades no merecen ser refutadas.

V. 15. Accipe jam... Esta lección, que es la de las

ediciones de Loscher, de Torrencio y otras muchas, y la

de gran número de manuscritos ¿ es mas elegante que la

de accipiam de la edición de Veuecia. La repetición del

accipe muestra la prisa y la confianza del provocador,

mucho mejor que el accipiam.

V. 19. At tu conclusas... La comparación es justísima

entre un fuelle que siempre está dispuesto a soplar, y un

poeta que siempre está listo para componer.

V. 21. Fannius... Fannio Cuadrato, un mal poeta del

tiempo de Horacio.

V. 22. Ultro delatis capsis... Las obras de los poetas

estimados se colocaban con sus retratos ó sus bustos en

las bibliotecas públicas, y sobre todo en el templo de Apolo

Palatino, donde habia una magnífica. Este honor aparecía

á veces dispensado a personas que no lo solicitaban;

pero no dejaban ellas de moverse en secreto para que se

les dispensase, y casi todos los intrigantes lo lograban.

Capsx era el nombre que se daba a la especie de cajoncitos

en que se ponían los libros.

V. 2G. Ob avariliam... Esta es la lección general. En

algunas ediciones se lee ab avaritia. En el mismo verso

leen otros miser, en vez de miserá, lo cual es

indiferente.

V. 34. Fcenum habet incornu... Esta metáfora es tomada

de la costumbre de los labradores, de atar heno á

los cuernos de los bueyes que embestían, para que nadié

se arrimase a ellos. Las leyes señalaban penas a los dueños

de bueyes, que con esta ú otra precaución no advertían

á los pasageros del riesgo que corrían en semejantes

casos.

V. 40. Ñeque enim concludere versum... La idea contenida

en estos versos debiera difundirse, a fin de desvanecer

otra que es común, y en virtud de la cual se

llama poeta a todo el que escribe periodos con cierta medida.

Con nada se podía desacreditar mas cruelmente que

con esta idea la honrosa calificación de poeta. Véase la

disertación que precede a las notas sobre el Arte poética.

V. 43. Mens divinior... Leyendo mi traducción-, no

<

faltará quien tache de exagerada la espresion, estro mas

que divino. Yo habría podido fácilmente suprimir la

partícula comparativa , sabiendo que nada hay superior á

lo divino, y que todo el que quiera encarecer la idea

que encierra este adjetivo, la hará falsa ; pero he debido

traducir el comparativo divinior, con el cual quiso Horacio

sin duda manifestar la escelencia y perfección de las

cualidades del que hubiese de merecer el título de poeta.

V. 45. Comcedia necne poema... JNo hay quien dude

que la comedía pertenece a la poesia, asi como la sát

i r a , la fábula y otras especies de composición, en las

cuales no se nota el acer spiritus ac vis, de que habla

aqui Horacio. El entusiasmo , la grandilocuencia son sin

duda las primeras cualidades de un poeta épico ó lírico;

pero sin estas cualidades se puede ser poeta, como lo

fueron ciertamente los bucólicos, los eróticos, los satíricos

y los cómicos de ia antigüedad, con tal que a cada una

de estas especies de poesia se dé el estilo que le conviene

, y que esceptuando el de la comedia , debe ser siempre

distinto del de la prosa. La razón de esta diferencia

consiste en que la comedia contrahace ó imita el estilo

de la conversación familiar, y en las demás especies de

poesia habla muchas veces el poeta. Horacio no enuncia

aqui su opinion sobre si la comedia pertenece ó no a la

poesia; dice solo que algunos dudaban de ello, lo cuaj

es de tal manera cierto, que Cicerón dice terminantemente,

que habia muchos que creían deber con mas razón

llamarse poemas los discursos de Platón y de Demóstenes,

que las comedias.

V. 47. Ni si quod pede certo... Por este pasage se ve

que era de ley entre los antiguos que la comedia fuese

escrita en verso; y de los teatros de Grecia y Roma no

nos queda en efecto pieza ni fragmento, que no pruebe

que los dramáticos de ambos países se sometieron siempre

á esta ley. Hoy, no solo se duda de su conveniencia

sino que se pretende qiie la prosa es mas a propósito qué

el verso para dar soltura y facilidad al diálogo cómico.

En mi opinion este es un error. Nuestros dramáticos del

siglo XVII, y particularmente Lope de Vega, hacían a sus

TOMO ID. 8

interlocutores espresar en verso las ideas, de la misma

manera, y a veces en los mismos términos, que habrían

empleado para espresarlas en prosa. Una vez que se sepa

y se pueda hacer esto, nadie negará que la versificación

será siempre una gala mas, y que por ella resultará aumentado

el deleite producido por la verdad de las situaciones

y la exactitud de la espresion. No creo que el que

haga sin gran trabajo buenos versos, pretiera emplear la

prosa en las composiciones dramáticas; y nada prueba

contra la verdad de este aserto el que Moratin escribiese

en prosa La comedia nueva, v El si de las niñas. Moratin

era ciertamente capaz de haberlas escrito en verso,

pero todos los que le conocieron saben, que por una parte

era algo perezoso, y que por otra mostraba tener una

idea demasiado severa de la índole del diálogo cómico,

cuando sostenía que la rima le perjudicaba.

V. 48. At pater ardens... El viejo Demeo en los

Adelphi de Terencio.

V. 52. Numquid Pomponius... F.sta observación se dirige

á probar que el tono en que se esplica l>emea en

»os Adelfos, es el mismo que emplearía todo padre irritado

con las locuras de su hijo; que es el tono de la

conversación, y que por consiguiente nada hay en él de

verdaderamente poético, fin las notas a la epístola d los

Pisones se verá que

Interdum tamen et vocem comoedia tollit,

v esplicando este verso, procuraré fijar el punto hasta el

cual puede estenderse la autorización que él contiene.

V. 56. Personatus patei\.. El que hace el papel de

padre en la comedia. Personatus, enmascarado.

V. 60. Non ut si soleas... En efecto, en los versos

de Enio que cita Horacio, quedará siempre magestad y

grandeza, aunque se reduzcan a prosa; y eso mismo debe

suceder cuando se descompongan todos los versos épicos

ó líricos. No sucederá en verdad otro tanto, cuando se

haga igual ©peracion con los que se empleen en las varias

especies de poesía, que no exigen, ni aun admiten

sublimidad; pero esto no impide que la colocacron de las

8 t .til OMOT

palabras ó la construcción de las frases deba siempre distinguir

del de la prosa el ienguage de la poesía.

V. 63. Alias... No se sabe que Horacio cumpliese despues

la promesa que aquí hizo, de discutir este punto en

otra ocasion.

V. 65. Sulcius... Sulcio, Caprio, Celio, Birro y Hermógenes

son personages absolutamente desconocidos. Rauci

malé, por valde. Litelli se llamaban las delaciones

escritas y firmadas por los delatores para ser presentadas

al pretor.

V. 71. Taberna... «Las tiendas de los libreros, dice

Dacier, estaban por lo comuu al rededor de los soportales

de los edificios públicos, por lo cual se juntaba a menudo

la voz taberna con la de pila... Horacio, continua

luego Dacier, las separa aqui sin embargo, y entiende

por taberna toda suerte de tiendas, en que se reunían

los ociosos para charlar, y saber uotícias; y por pila las

tiendas de los libreros, donde dice que no habia ninguna

de sus sátiras, porque aun no las habia publicado.» Estos

versos y los que siguen dan idea de cómo se publicaban eu

Roma los libros, de los medios que empleaban los autores

para que sus obras fuesen conocidas, y de otras particularidades

que podrían suministrar materia a largos

comentarios.

V. 81. Vixi cum quibus... Este argumento es perentorio.

«Podrán asegurarlo, dice el poeta, los que no me

conozcan; pero no lo dirá ciertamente ninguno de aquellos

que hayan vivido conmigo, ninguuo de los que me

hayan tratado.» Con esta réplica prepara Horacio la maguífica

invectiva que sigue contra la perfidia de algunos

que se llaman amigos, contra la indiferencia de otros,

contra el hábito de muchos de querer mostrarse decidores

y chistosos a costa agena, y contra la malignidad con

que algunos meten el puñal hasta la guarnición en las

entrañas de personas, de las cuales fingen hablar bien , y

se suponen amigos. Desde este verso hasta el fin de la

sátira hay un trozo, que es seguramente de lo mejor que

la antigüedad nos ha dejado en su. clase.

V. 82 y 83. Solutos risus... Carcajadas.

V. 85. ¡lie niger... Muchos intérpretes observan sobre

este lugar que el color blanco entre los antiguos denotaba

por lo común una cosa buena, y el negro una mala.

V. 8&. Tribus lectis videas coenare quaternos... Al

rededor de las mesas de los antiguos se ponían, en vez

de sillas, camillas para los convidados. Lo común era

que en cada una de dichas camillas comiesen tres; pero

no era raro ver cuatro y cinco. Véanse las notas sobre la

sátira última del libro segundo.

V. 87. Avet... Otros amet.

Quavis aspergere cunctos... Modo de hablar proverbial,

por escarnecer, mordiscar. Frigidam suffundere

dijo en el mismo sentido Plauto.

V. 88. Qui prxbet aquam... Designábase con esta espresion

al dueño de la casa, ó al que daba el banquete.

Alguna vez se bañaban antes en la misma casa los convidados

, pero yo creo que la frase latina no alude a este

uso, que sin duda no era frecuente, como dispendioso y

complicado, sino al de suministrar el agua para lavarse

antes y despues de comer.

V. 94. Capitolini furtis... Petilli... Porfirio y el antiguo

escoliador dicen que Petilio, encargado de la custodia

del Capitolio, robó la corona de Júpiter, y que fué

absuelto de este delito por la protección de Augusto. Ef

sobrenombre de Capitolino era común a las familias de

los Manlios , Quintios, Sextios etc.

V. 100. Nigrse succus loliginis... xrugo... Literalmente

quiere decir: Esto si que es Unta de calamar;

esto si que es cardenillo: frases proverbiales, que se

usaban para denotar la perfidia hipócrita con que algunos

despedazaban a sus amigos fingiendo alabarlos. Según

Torrencio, Horacio dió el nombre de xrugo a este vicio,

porque perjudica tanto a la amistad como el cardenillo al

cobre, ó al hierro el orin.

V. 101. Abfore... Otros afore.

V. 105. lloc me... Este hoc es un ablativo, al cual

se puede juntar supliéndolo, el sustantivo documento. La

construcción es: «Insuevit pater hoc documento, ut fugerem

quxque vitiorum, notando illa in exemplit.»

Quxque vitiorum por singula vitia. Por lo demás, el

método que el padre de Horacio empleaba para mantener

á su hijo en el buen camino, honra tanto a aquel, como

á este el recuerdo de los preceptos que recibió, y deque

hace aqui una enumeración tan útil.

V. 109. Malé... Por xgre. Algunos intérpretes han

creido que este hijo de Albio, de quien habla aqui Horacio

, era el poeta Tibulo, a quien podia con cierta

apariencia de razón reconvenirse de prodigalidad y de

disipación; pero Horacio era mayor que Tibulo, y por

consiguiente no se hallaba éste en estado de hacer tan

reparables escesos, cuando aquel todavía niño recibía las

útiles lecciones de su padre.

V. 110. Barus... Otros Barrus, Bartus, Varus y

Baius. Esta diferencia de lecciones, que impide reconocer

al individuo de quien aqui se trata, hizo a Bentlei sustituir

Ut qui pañis inops, a Utque Barus inops. Sanadon

lo hizo mejor, pues a pañis sustituyó farris, que

tiene mas analogía con el nombre propio suprimido.

V. n i . Sectani... Scetani es la lección casi unánime de

los manuscritos. Este Sectano ó Escetano es tan desconocido

como Trebonio, Baro etc.

V. 120. Nabis sine cortice... No necesitarás de corcho

para nadar, es una frase proverbial equivalente a estas

otras, no necesitarás de director; podrás gobernarte

por ti mismo etc.

V. 123. Ex judicibus selectis... La casualidad de llamarse

judices selecti unos asesores que escogía cada año

el pretor, hizo que muchos comentadores creyesen que á

Horacio le citaba su padre el ejemplo de alguno de estos

jueces. Otros pensaron que las palabras judices selecti

designaban a los senadores mas distinguidos. Yo por mi

parte creo que el padre de nuestro poeta le citaría ejemplos

ilustres, sin escogerlos precisamente en esta ó aquella

clase, y así pienso que se podrían interpretar sin violencia

las palabras judices selecti.

V. 129. Ex hoc... Esto e s , ex his prxceptis.

V. 134. Porticus excepit... Estos soportales, que servían

de paseos, estaban llenos de tiendas. En tiempo de

Augusto se contaban cinco pórticos ó galerías públicas,

que se llamaban de Pompeyo, de Apolo Palatino, de

Livia, de Octavia y de Agripa.

V. 139. ¡Iludo chartis... Por ludo in chartís, juego,

me divierto cou el papel. Adviértase que esto era cuando

no había que hacer, ubi quid dabatur oti.

V. 140. Cui si co/icedere nolis... Saaadou dice sobre

este lugar: «Esto es divertido. Horacio cuenta entre sus

defectos el hacer versos en los momentos de ocio; y aunque

espera que el tiempo, los consejos de sus amigos y

SATYRA V.

Egressum magni me excepit Ari eia Roma

Hospitio modico : rhetor comes Heliodorus,

Graecorum longò doctissimus: inde Forum Appi,

Differtum nautis, cauponibus atque malignis.

Hoc iter ignavi divisimus, altiùs ac nos 5

Praecinctis unum : minus est gravis Appia tardis.

Hic ego, propter aquam, quòd erat deterrima, ventri

indico helium, ccenantes baud animo aequo

Expectans comites. Jam nox inducere terris

Umbras, et ccelo diffundere signa parabat : lo

Tum pueri nautis, pueris convicia nautae

Ingerere. Hue appelle : trecentos inseris : Obe !

Jam satis est. Dum exigitur, duin mula bgatur,

sus propias reflexiones le corregirán de todos los otros,

se reserva continuar con éste, no habla de renunciar á

é l , y aun exige que se le sufra. ¡Lástima habría sido

que se curase de esta falta!»

V. 143. Judxi... Es célebre la perseverancia que los

judíos empleaban en hacer prosélitos. El poeta no puede

manifestar de un modo mas irrevocable su resolución de

continuar siendo poeta, que amenazando emplear todo el

zelo judaico para convertir en poetas también a cuantos

escarnecían esta profesión.

 

SATIRA V.

 

 

Dejé de la gran Roma la morada

Con el griego doctísimo, Heliodoro,

Y en Aricia encontré pobre posada.

Desde allí proseguimos de Apio al foro,

Solo de marineros

Poblado y de ladinos posaderos.

El viajante listo y no rebacio,

Anda las dos jornadas en un día;

En dos nosotros, que al que va despacio

Se hace menos pesada la Apia via.

El agua, que es fatal en la tal tierra.

Me hizo a mi vientre declarar la guerra,

Y hube de resignarme, no sin pena,

A presenciar de los demás la cena.

Ya empezaba la noche

De sombras tristes a cubrir el suelo,

Y de astros mil a tachonar el cielo,

Cuando entre marineros y criados

Empiezan furibundos altercados.

—Entrate aquí— Trescientos ahí embutes:

No tienes suficiente por ahora ?

Augusto se contaban cinco pórticos ó galerías públicas,

que se llamaban de Pompeyo, de Apolo Palatino, de

Livia, de Octavia y de Agripa.

V. 139. ¡Iludo chartis... Por ludo in chartís, juego,

me divierto con el papel. Adviértase que esto era cuando

no había que hacer, ubi quid dabatur oti.

V. 140. Cui si co/icedere nolis... Sauadou dice sobre

este lugar: «Esto es divertido. Horacio cuenta entre sus

defectos el hacer versos eu los momentos de ocio; y aunque

espera que el tiempo, los consejos de sus amigos y

SATYRA V.

Egressum magni me excepit Ari eia Roma

Hospitio modico : rhetor comes Heliodorus,

Graecorum longè doctissimus: inde Forum Appi,

Differtum nautis, cauponibus atque malignis.

Hoc iter ignavi divisimus, altiùs ac nos 5

Praecinctis unum : minus est gravis Appia tardis.

Hìc ego, propter aquam, quòd erat deterrima, ventri

indico bellum, ccenantes haud animo aequo

Expectans comites. Jam nox inducere terris

Umbras, et ccelo diffundere signa parabat : io

Tum pueri nautis, pueris convicia nautae

Ingerere. Hue appelle : trecentos inseris : Ohe !

Jam satis est. Dum exigitur, dum mula ligatur,

sus propias reflexiones le corregirán de todos los otros,

se reserva continuar con éste, no habla de renunciar á

é l , y aun exige que se le sufra. ¡Lástima habría sido

que se curase de esta falta!»

V. 143. Judxi... Es célebre la perseverancia que los

judíos empleaban en hacer prosélitos. El poeta no puede

manifestar de un modo mas irrevocable su resolución de

continuar siendo poeta, que amenazando emplear todo el

zelo judáico para convertir en poetas también a cuantos

escarnecían esta profesion.

SATIRA V.

Dejé de la gran Roma la morada

Con el griego doctísimo, Heliodoro,

Y en Aricia encontré pobre posada.

Desde allí proseguimos de Apio al foro,

Solo de marineros

Poblado y de ladinos posaderos.

El viajante listo y no rehacio,

Anda las dos jornadas en un dia;

En dos nosotros, que al que va despacio

Se hace menos pesada la Apia via.

El agua, que es fatal en la tal tierra.

Me hizo a mi vientre declarar la guerra,

Y hube de resignarme, no sin pena,

A presenciar de los demás la cena.

Ya empezaba la noche

De sombras tristes a cubrir el suelo,

Y de astros mil a tachonar el cielo,

Cuando entre marineros y criados

Empiezan furibundos altercados.

—Entrate aquí— Trescientos ahí embutes:

No tienes suficiente por ahora ?

120 LIBER I.

Tota abit hora. Mali culices, ranaeque palustres

Avertunt somnos. Absentem cantat amicam 15

Multa prolutus vappà nauta, atque viator

Certatim : tandem fessus dormire viator

Incipit, ac missag pastum retinacula mula?

Nauta piger saxo religat, stertitque supinus.

Jamque dies aderat, cum nil procedere lintrem 20

Sentimus; donee cerebrosus prosilit unus,

Ac mulae nautaeque caput lumbosque saligno

Fuste dolat. Quarta vii demum exponimur horà,

Ora

manusque tuà lavimus, Feronia, lymphà.

Millia turn pransi tria repimus ; atque subimus 25

Imposition saxis latè candentibus Anxur.

Hue venturus erat Maecenas optimus, atque

Cocceius, missi magnis de rebus uterque

Legati, a versos sobti componere amicos.

Hie ocubs ego nigra meis collyria bppus 30

Ilbnere. Interea Maecenas advenit, atque

Cocceius, Capitoque simul Fonteius, ad unguem

Factus homo, Antoni, non ut magis alter, amicus.

Fundos Aufidio Lusco praetore libenter

Linquimus, insani ridentes premia scribae, 35

Praetextam, et latum clavum, prunaeque batillum.

In Mamurrarum lassi deinde urbe manemus, • Murenà praebente domum, Capitone culinam.

LIBRO I

Y en cobrar y enganchar se va una hora.

Dormir impiden ranas y mosquitos;

Pero sus amoríos el marino

Canta, atufado del vapor del vino,

Y el viajero alterna en este empeño,

Hasta que en fin a todos rinde el sueño.

Flojo el patrón, al prado echa su muía,

La ata con cuerda , que a un peñón da vuelta

Y se tiende a dormir a pierna suelta.

Ya el dia despuntaba,

Cuando advirtiendo que el bajel no andaba,

Listo un mala cabeza a tierra salta,

Y con su vara que feroz blandea,

Al patrón y a la muía me apalea.

A las diez desembarca en fin la gente,

Alma Feronia, y lávase en tu fuente.

Se almuerza, y por tres millas de subida,

A Anxur luego trepamos, erigida

Sobre blancos peñones.

Allí, encargados de altas comisiones,

Y ya antes instruidos,

En conciliar amigos desunidos,

Se aguardaba a Mecenas y a Cocceyo;

Y ambos llegaron, con el gran Fonteyo,

Que era de Antonio el mas leal amigo,

Mientras que yo mis pitarrosos ojos

De untar cuidaba con colirios rojos.

De Fondi luego fuímonos, riendo

De un Aufidio , pretor que fue escribano,

Que el lacticlavio y la pretexta ufano

Y el pebetero ardiendo

Llevar suele do quiera que concurra.

Dormimos en la patria de Mamurra,

Alojónos Murena,

Y diónos Capitón sabrosa cena.

122 LI BER I.

Posterà lux oritur multò gratissima; namque

Plotius et Varius Sinuessae, Virgiliusque 40

Occurrunt, animae, quales neque candidiores

Terra tulit, neque queis me sit deviuctior alter.

O qui complexus, et gaudia quanta fuerunt!

Nil ego contulerim jucundo sanus amico.

Proxima Campano ponti quae villula, tectum 45

Praebuit, et parochi, quae debent Ugna salemque.

Hinc muli Capuae clitellas tempore ponunt.

Lusum it Maecenas, dormitum ego Virgiliusque;

Namque pilà lippis inimicum et ludere crudis.

Hinc nos Cocceii recipit pienissima villa, 50

Quae super est Caudì cauponas. Nunc mihi paucis

Sarmenti scurrae pugnam Messique Cicerri,

Musa, velim memores, et quo patre natus uterque

Contulerit lites. Messi clarum genus, Osci :

Sarmenti domina extat. Ab his majoribus orti 55

Ad pugnam venere. Prior Sarmentus : equi te

Esse feri similem dico. Ridemus: et ipse

Messius, accipio ; caput et movet. 0 , tua cornu

Ni foret exsecto f r o n s , inquit, quid faceres, cum

t

Brillaron de otro dia los albores ,

Y a Marón, Plocio y Vario hallé en Sinuesa

Mis amigos mejores,

Y almas de lo mejor que el mundo cria.

¡ Qué abrazos! ¡ qué alegría!

Nada si el juicio conservar consigo,

Antepondré en mi vida a un fiel amigo.

Dormimos en un pobre caserío,

Muy inmediato de Campania al rio,

Y la sal y a lumbre

Nos dió el proveedor según costumbre.

A Cápua es de allí corta la jornada,

Y llegamos temprano a la posada.

Mecenas a jugar, y a dormir fuimos

Virgilio y yo, que no era la faena

Para enfermizos ni cegatos buena.

A la gran quinta que Coccevo habita.

Sobre las fondas Caudíanas sita,

A otro dia pasamos,

Y de todo surtida la encontramos.

Aqui tu auxilio, Musa, necesito,

Para ver si repito

De Sarmentó y Cicerro los truhanes

La lucha divertida:

Dime la alcurnia de estos perillanes.

Oseos.... a vuestra tierra esclarecida

El ser Cicerro debe,

Y de Sarmentó el ama aun vive y bebe.

Tal de entrambos a dos era el linage:

Sarmentó empezó asi: «¿sabes qué pienso?

Que te pareces a un rocin salvage.»

Dímonos a r e i r , y con presteza

Cicerro meneando la cabeza,

« El reto admito, d dijo.

Replicóle Sarmentó, « bien colijo ,

124 L1BER 1.

Sic mutilus minitaris ? At iili fceda cicatrix 60

.tir. .11 : : «Vlfr tt Y

Setosam laevi frontem turpaverat oris.

. . . . in ' .• itili: Y

Campanum in morbum, in faciem pennulta jocalus,

Pastorelli saltaret uti Cyclopa , rogabat :

Nil iIli larvil aut tragicis opus esse cothurnis.

Multa Cicerrus ad haec : donasset jamne catenani 65

Ex voto laribus, quaerebat : scriba quòd esset,

Deterius nihilo domina?, jus ese. Rogabat

r;.i « f f a •••.••• , ì>v y oHijpif

Denique, cur unquara fugisset, cui satis una

. «••Jiii.nf <> in.«; ' licioni /

Farris libra foret, gracili sic tamque pusillo.

Io ;

Prorsus, jucundè coenam produximus illam. 70

, < y t it /,"" w? hipy

Tendimus bine rectà Beneventum, ubi sedulus hospes

Penò arsit, macros dum turdos versat in igne :

Nam vaga per veterem dila()so flainma culinam,

Vulcano summum properabat lambere tectum.

Convivas avidos coenaui servosque tiraentes 75

t " " :

lura rapere, atque omnes restinguere velie videres.

incipit ex ilio montes Apulia notos

LIBRO I. 125

Al verte, descornado, tan valiente,

Cual tu valor seria,

Cuando el cuerno llevabas en la frente , »

Con lo cual aludia,

A que una cicatriz enorme y rara

Desfiguraba su cerduda cara.

De ella y de sus verrugas el tunante

Burlándose le incita

A hacer el paso del pastor gigante ,

Pues que no necesita

Para ello de disfraz ni de coturno.

De Cicerro despues llegado el turno,

a De tu cadena, preguntó, ¿ qué has hecho ?

, r, .

La ofreciste a los lares muy temprano,

Pues por mas qne te veas escribano ,

Vigente de tu ama está el derecho.»

Y añadióle : a ¿ por qué te has escapado ?

¿ No habia , d i , de pan con una libra

Para un enteco como tú, sobrado ? »

En fin aquella escena

Alargó alegremente nuestra cena,

Y dejando al Cicerro y al Sarmentó,

Partimos de un tirón a Benevento.

Por poco alli nuestro patrón se abrasa,

Cuando unos tordos éticos nos asa,

Pues rodándose un leño, prende el fuego

Y en la vieja cocina se propaga,

Y hasta los techos consumir amaga.

Del apetito estimulados vieras

Amos y esclavos con iguales veras,

T J I 11 ' l'l 1 1 •

Ir de las llamas a librar el plato,

Y el incendio apagar a breve ralo.

Un poco mas allá de Benevento

Descúbrense en cercanos horizontes

De Apulia mi pais los altos montes,

t

Ostentare inihi, quos torret Atabulus, et quoi

Nunquam erepsemus, nisi nos vicina Trivici

Villa recepisset, lacrymoso non sine fumo, 80

Udos cum foliis ramos urente camino.

Hic ego mendacem stultissimus usque puellam

Ad mediam noctem exspecto : somnus tamen aufert

lntentum Veneri: tum inmundo somnia visu

Nocturnam vestein maculant ventremque supinum. 85

Quatuor hinc rapimur viginti et millia rhedis,

Mansuri oppidulo, quod versu dicere non est,

Signis perfacile est. Venit vilissima rerum

Hic aqua : sed panis longé pulcherrimus, ultra

Callidus ut soleat humeris portare viator, 90

Nam Canusi lapidosus ; aquae non ditior urna :

Qui locus à forti Diomede est conditus olim.

Flentibus hic Varius dîscedit moestus amicis. ' III!

Inde Rubos fessi pervenimus ; utpote longum

Carpentes i t e r , et factum corruptius imbri. 95

Postera tempestas melior ; via pejor , adusque

>fi1AV t» 'i. 4 / '

Bari moenia piscosi. Dehinc Gnatia lymphis

,(«ji;iq la ifi'nill »; gfifiîcy ' f.i ob-'ff Iratis extructa dédit risusque jocosque,

_

Dum, flammâ sinè, thura liquescere limine sacro

Persuadere cupit. Credat Judaeus Apella, 100

Que el Atabulo abrasa violento;

Pero jamás montáramos al pico,

A no encontrar la granja de Trivico,

Do leña verde y humo de tizones

Nos arrancaron sendos lagrimones.

Allí hasta media noche aguardé en vano

A una embustera, necio y consentido:

Pensando en ella me quedé dormido,

Y me consoló al fin sueño liviano.

Ocho leguas despues corriendo en coche,

A otro dia en un pueblo hicimos noche,

Que si en verso no cabe tan aina,

Por señas fácilmente se adivina.

El agua allí se vende sin ser buena,

Pero en cambio es el pan tan escelente,

Que todo viagero, que es prudente,

De él sus alforjas llena,

Pues es como una piedra el de Canosa,

( Que Diomedes un dia edificara,)

Y las fuentes tampoco son gran cosa.

Vario allí de nosotros se separa,

Con gran pesar de todos;

La gente llegó a Rubi fatigada,

Que es larga la jornada,

Y estaba el piso malo con los lodos.

Algo mejor mostróse el otro dia,

Pero el camino malo en demasía

Hasta Bari en pescados abundante.

Larga ocasion nos dió de broma luego

Gnacia, bien a despecho construida

De las Nayades puras, pues sin fuego

Pretende que el incienso arde, ó se inflama

De su templo en los altos soportales.

Crea Apela el judio

Este milagro, de que yo me rio,

Non ego : nanique Déos didici securuin agere aevum;

Nec. si quid niiri faciat natura, Déos id

Tristes ex alto coeli demittere tecto.

Brundusiuin long® finis chartaeque viasque.

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NOTAS.

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* 1 ' ''O'•'•Mr wh'O

t • "; í i . ' ir- í. >; /

Esta pieza contiene la descripción festiva, animada y

pintoresca de un viaje emprendido con uu alto objeto

político, y de gran trascendencia por consiguiente. El

viaje se verificó en el año de 717 de Roma, cuando Mecenas

fué encargado de hacer, en nombre de Octaviano,

el segundo tratado con Antonio, tratado para el cual se

celebraron conferencias en Brindis, y que se ajustó definitivamente

en Tarento, a instancias de Octavia, hermana

del heredero de César, y esposa del galan de Cleopatra.

A los hombres políticos se agregaron , como sucede casi

siempre en semejantes casos, los cuatro mas ilustres

poetas de Roma; a saber, Virgilio, Horacio, Plocio

Tucca y Lucio Vario, y el doctísimo orador griego Heliodoro,

á los cuales todavía se añadieron otros personages,

que teniendo casa en alguno de los pueblos del

tránsito, aprovecharon la coyuntura para que se hablase

de ellos con tan gran motivo. Agradable debía ser necesariamente

la reunion de tantos hombres distinguidos,

amigos todos, y unidos no solo por el lazo de los intereses

y de los principios políticos , sino por el de su común

afición a las ocupaciones literarias; pues ya he dicho en

otras ocasiones que de la educación a que obligaba la

forma de gobierno establecida, formaba una parte importantísima

el estudio de la poesía , de la elocuencia y de

la filosofía. En una de las bromas que en tales viajes

son frecuentes, se escitó sin duda a Horacio a que hi-

Pues sé que en dulce paz los inmortales

Viven allá en sus fúlgidos asientos,

Y que al obrar natura sus portentos,

No es un numen solícito y cuidoso

Quien por ellos altera su reposo.

Brindis, fin del viaje y la tarea,

De aquesta relación también lo sea.

ciese una descripción festiva de aquel, en que despues

de divertirse todos, se habia hecho al estado un señalado

servicio; y el poeta, contentando aquel deseo, hizo esta

alegre y divertida narración, en que brillan a la par la

gracia, la inteligencia, la elegancia, y sobre todo insigne

soltura al lado de una estrema concision. Entre los comentadores

de Horacio hubo algunos que la censuraron

amargamente, sin considerar que una pieza en que debían

figurar el ilustre autor de la Eneida, los dos insignes

literatos a quienes, despues de la muerte de aquel,

debia encargarse la revisión de su obra, Mecenas, su

cuñado Murena, Capitón, consejero íntimo de Marco

Antonio, y el gran jurisconsulto Cocceyo, no podia

menos de ser digna de estos personages, que con razón

se habrían quejado si la composicion en que se hablase de

ellos no tuviese las cualidades que debian distinguirla.

V. 1. Aricia... Antigua ciudad del Lacio, situada á

veinte millas de Roma, sobre la Via Apia, y al pie del

monte Albano; fué célebre particularmente por el culto

que en un bosque vecino a la ciudad se tributaba á

Diana en un templo, de que debia ser siempre sumo

sacerdote un esclavo fugitivo. Hoy se llama la Riccia, en

la campiña de Roma.

V. 2. Hospitio modico... Yo creo con casi todos los

intérpretes de Horacio, que esta espresion está puesta en

oposicion a inagnd Romá. Aricia era una ciudad importante

, que debia tener buenas posadas; mas a pesar de

esta importancia, siempre debian ellas parecer peque-

TOMO ra. 9

ñas en comparación de las de la capital del mundo.

Heliodorus... De los pocos comentadores que hablan de

este personage desconocido, algunos suponen que él y

Horacio hicieron el viaje de Brindis en calidad de agregados

á Mecenas, ó quizá de secretarios de embajada.

Cruquio sospecha que este Heliodoro es el mismo de

quien hizo Galeno una mención honrosa como médico y

como poeta. Como quiera, hombre de gran mérito debia

ser aquel de quien Horacio hacia un elogio tan pomposo.

V. 3. Forum Appx... El foro, ó mercado de Apio

era un lugar del Lacio en el país de los volscos, a 45

millas de Roma, en las lagunas Pontinas. Durante el

consulado de Apio se habia construido una calzada sobre

aquella laguna, y despues se abrió desde el mercado ó

foro de Apio hasta el templo de Feronia un canal, en

que se navegaba por lo couiun de noche, según Estrabon,

para que al salir por la mañana los viageros, entrasen

en la via Apia.

V. 5 y 6. Altiús ac tíos prxcinctis... He dicho en

otra ocasion que los militares llevaban la túnica mas corta

que los qne no lo eran ; y ahora añadiré que lo mismo

sucedía a los viajeros. Para toda clase de faenas un

poco penosas se ha gastado siempre ropa mas corta que

la que se usa de ordinario. Por esto sin duda la Sagana

de la oda quinta del Epodon andaba arremangada, expedita

, que dice Horacio.

V. 6. Appia... La via Appia se empezó a construir

en el año de 441, siendo cónsul Apio Claudio, que le

dió su nombre. Empezaba en la puerta de Roma, llamada

Capena, porque era por donde se salia para ir a Capua,

pasaba por la ciudad de este nombre, y se«uia

hasta Benevento. Alli se dividía en dos ramales, que conducían

á Brindis, Tarento y Otranto. Las piedras que formaban

la calzada tenian media vara en cuadro, y el

camino era magnífico.

V. 11. Convicia... Cum in unum plures voces conferuntur,

proprié convicium appellatur, quasi convocium,

in ccetu scilicet cum vociferatione dictum, dice

Ulpiano; por donde se ve que la palabra convicium no

lleva siempre consigo la idea de la injufia. Asi yo he

traducido altercados.

V. 12. Hue appelle... Estas sort palabras de un patron

que engancha geute. La frase siguiente trecentos

inserís (embanastas ó embutes trescientos), es sin duda

de los viajeros, que reconvenían al patron de cargar demasiado

el buque, ó bien , de otro patron , que quería que

se dividiese 1a carga en su barco y en el de su compañero.

La escena del embarque y de los preparativos de salida está

bien pintada , aunque con una concision que perjudica

algo a la claridad, y que por tanto no se compadece con

la índole de las lenguas modernas, las cuales lo sacrifican

todo con razón a la perspicuidad y a la exactitud.

V. 13. Dum xs exigitur... De aqui se infiere que el

pasage se cobraba adelantado.

V. 21. Cerebrosxis... Mala cabeza, atolondrado, como

he traducido.

V. 23. Dolat... Desbasta, acepilla, labra, pule, es lo

que significa propiamente este verbo.

Quartá horá... Las horas del dia ó de la noche se

empezaban a contar desde las seis; y a la noche se daban

en todo tiempo doce horas como al dia , aunque según

las estaciones fuesen estas horas mas cortas ó mas largas.

Por lo demás, sin la fechoría del patron de desenganchar

la muía, se habría llegado a Feronia temprano,

como sucedía siempre , según el testimonio de Estrabon.

V. 24. Feronia... Feronia, antigua divinidad del Lacio

, presidia a los jardines, y tenia un templo en el

territorio de Suesa Pomecia, a veinte y cuatro millas del

mercado de Apio. Ademas de este templo, que es del

que aqui habla Horacio, babia una ciudad llamada Feronia

en el pais de los faliscos, donde también se daba un

culto particular a la misma diosa.

Y. 26. Anxur... Antigua ciudad del pais de los volscos

, llamada despues por los griegos Trachina (que significa

áspera, escabrosa), a causa de su situación sobre

peñascos, y hoy Terracina. El nombre antiguo dado a la

misma ciudad recordaba hallarse ella bajo la protección132

libro I.

de Júpiter Anxur, llamado asi por estar representado

sin barbas.

V. 28. Cocceius. . M. Cocceyo Nerva, célebre jurisconsulto,

amigo de Octaviano y de Antonio, y abuelo

del emperador Nerva.

V. 29. Aversos soliti... En efecto, ya babian avenido

otras veces a los dos gefes que se disputaban el gobierno

del estado, y por consiguiente el imperio del mundo. La

mas famosa de las conferencias anteriores habia sido la

celebrada en Brindis en el año de 714 de Roma, a la

cual asistieron Mecenas, Cocceyo y Polion. A la segunda,

que es de la que aqui se habla, celebrada en la misma

ciudad en 717, asistieron Mecenas, Cocceyo y Capitón, y

de ella resultó, como he dicho antes, al tratado de

Tarento.

V. 32. Capito Fonteius... Créese que este era padre

del que fue cónsul en 765.

Ad unguem factus homo... Acabado, perfecto. Translatio,

dice el antiguo comentador anónimo, sumpta á

marmorariis , qui unguibus juncturas et levitatem

explorant.

V. 34. Fundos... Fondi, pequeña ciudad, a veinte

millas de Terracina.

Aufidio Lusco prxtore... Es como si dijéramos el

corregidor, pues prxtor viene d e p r x e s s e , porque el pretor

veljuri dicundo vel exercitui prxerat, como dice

muy bien Torrencio. Este Aufidio era de una familia distinguida

de Fondi, en la cual hubo muchos individuos

que tuvieron en Roma muy buenos empleos.

V. 35. Insani prxmia scribx... Los corregidores de

los pueblos pequeños se sacaban alguna vez de la clase

de los escribanos, y esto habia sucedido sin duda á

Aufidio Lusco. Las insignias de su empleo eran la pretesta

y el laticlavio, lo mismo que lo eran del pretor de

Roma; pero por lo común este trage no se usaba sino

cuando se iba de ceremonia, y era ridículo que haciéndose

asi en las primeras ciudades de la república, el corregidor

de un lugar llevase siempre acuestas su uniforme.

Ni se contentaba con esto el tal corregidor, sino que, á

LIBRO I. 133

semejanza de lo que hacían entonces los monarcas del oriente,

é hicieron despues los emperadores de Roma, llevaba cuando

salia, un alguacil delante de sí con un braserillo en

que se iban quemando aromas. Tan fatua vanidad, manifestada

delante de cuatro de los hombres mas distinguidos

de la Italia, la castigó cruelmente Horacio, condenando

al desprecio de la posteridad el nombre del necio Aufidio

Lusco.

V. 36. Prxtextam.. Prxtexta se llamaba la toga

bordada de púrpura que llevaban los senadores y los magis

trados. Debajo de esta toga vestían una especie de sotana

con una ó dos tiras de púrpura por delante, que siendo

anchas, daban a la túnica el nombre de laticlavio, y el

de angusticlavio si eran estrechas.

Batillum... Diminutivo de batinum, formado del griego

batinion, que significa badil. Otros escriben vatillum,

que hacen diminutivo de vas. Todos tradujeron la palabra

por braserillo , pebetero, calentador.

V. 37. Mamurrarum urbe... Formia, ciudad ennoblecida

por ser patria de los Lamias; pero aquellos se hicieron

célebres por sus talentos y virtudes, mientras que

los Mamurras conocidos no lo fueron sino por sus vicios,

y particularmente el Mamurra favorito de Julio Cesar, que

robó muchísimo siendo intendente de obras militares. No

seria estraño que el poeta quisiese, con la perífrasis de

ciudad de los Mamurras, dar a estos una dentellada , y

de paso a Formia, su patria. De esta ciudad que distaba

de Fondi trece millas, hablé en las notas a las

odas.

V. 38. Murena... El mismo Licinio Varron Murena,

á quien Horacio dirigió la oda diez del libro segundo.

Este era hermano de Proculeyo, de quien se habió eu la

oda segunda del mismo libro, y de Terencia ó Licinia,

muger de Mecenas. Ocho años despues de este suceso entró

Murena en la conspiración de Fannio Cepion contra Augusto,

y desterrado primero, fue despues condenado

á muerte.

Capitoné... El mismo plenipotenciario de Antonio, que

sin duda tenia casa en Formia, y que partió con Murena,

cuñado de Mecenas, el placer de obsequiar a este v

a su comitiva.

V. 40. Plotius et Varita... Los dos grandes poetas,

á quienes Augusto encomendó despues de la muerte de Virgilio

la revisión de la Eneida.

Sixuessee... Ciudad marítima, situada a diez y ocho millas

de Formia, y denominada asi, porque estaba sobre el golfo

llamado Setinus. En sus inmediaciones se veiau los viñedos

de Falerno y del monte Másico, los mas afamados

de Italia.

V. 41. Animx... Sugetos , personas.

V. 44. Sanus... Es decir, mientras yo conserve mi

cabeza sana, mientras no pierda el juicio. Este verso

se ha hecho proverbial.

V. 45. Campano ponti... Este puente de Campania, el

primero que se pasaba yendo del Lacio, estaba según

unos sobre el Vulturno, y según otros sobre un riachuelo

del territorio de Falerno. Lo mas probable es que era el

puente de Casilino, distante veinte y cinco millas de Sinuesa,

y cinco de Capua, donde por lo tanto no es de

estranar que entrasen temprano al dia siguieute.

V. 46. Parochi... Esto es prxbitores, proveedorespues

los habia en todos Jos pueblos para suministrar los

artículos de ordenanza a los que viajaban de orden del

gobierno. En otro tiempo la carga de alojamientos y hagages

habia sido pesadísima; pero últimamente se redujo

a los suministros de cama, sal, leña y otras menudencias.

El importe de este gasto se pagaba del producto de

una contribución provincial, a cuya recaudación contribuían

los proveedores. Torrencio escribió sobre este pasaje

una erudita y curiosa disertación.

V. 47 Capux... Capital de la Campania, situada dos

millas mas arriba de la ciudad que hoy tiene el mismo

nombre.

Tempore... Por tempestivé, temprano.

V. 49. ^ Crudis... Virgilio padecía habitualmente de

crudezas o indigestiones, y Horacio de los ojos; por eso

no convenia al uno ni al otro el violento ejercicio de

la pelota.

V. 51. Caudl cauponas... Caudio estaba en el pais de

los hirpinos, a veinte millas de Capua. A poca distancia

de Caudio estaba el famoso desfiladero, conocido con la

denominación de horcas Caudinas, porque encerrados

alli por los samnitas los romanos, mandados por los

cónsules Veturio y Postumio, en el año de 433, no

obtuvieron su libertad, sino sujetándose a la ignominia

de pasar por debajo del yugo. Este yugo no era otra cosa

que una especie de marco de puerta, formado por tres

maderos, de los cuales dos de pié, y uno atravesado por encimade

ellos. En el camino y cerca de la ciudad de Caudio,

habia una porcion de posadas. En algunas ediciones se

lee Claudi, pero malísimamente.

V. 52. Sarmenti... Este Sarmentó y su compañero Cicerro

eran dos tunantes, de los cuales no ha quedado otra

noticia que la que aqui da el poeta. A Cicerro le llaman

otros Cicirro.

V. 54. Osci... Los oscos, ó sea los habitantes de la

Campania marítima, eran célebres por la depravación de

sus costumbres, y por lo mal que hablaban la lengua de

Roma. Todo lo peor que podia decirse del tal Mesio

Cicerro, era que tenia su esclarecido origen de los oscos;

espresion que envuelve un fuerte sarcasmo. Este aparece

mas picante aun, cuando se ha visto al poeta invocar,

para referir las mamarrachadas de ambos truhanes, el auxilio

de su Musa, como si fuera a cantar al varón que

fugitivo de Troya, abordó despues de mil trabajos a las

playas lavinas.

V. 55. Sarmenti domina extat... Es decir, es un esclavo

fugitivo: su ama está buena y sana.

V. 58. Accipio... Acepto el reto, como he traducido.

Caput et movet... A este movimiento de cabeza alude

sin duda la reconvención que le hace su competidor, de

que aunque mutilado echa bravatas.

O tua cornu... Como si dijera: «¿qué has de hacer

privado del cuerno que era tu arma ?»

V. 62. Campanum in morbum... Este mal de Campania

consistía en unas verrugas endémicas, que dejaban

una cicatriz feísima en el sitio de donde se arrancaban.

Otros creen que por estas palabras designó el poeta la

disolución habitual de las costumbres de aquel pais.

V. 63. Saltaret uti Ctjclopa... Es lo que yo he traducido:

bailar el paso del gigante, esto es, del ciclope

Polifemo. Crnquio, citando a Polion y a Flavio Vopisco,

habla de unos juegos in quibus Polyphemus in scená in

gyrum incondité admodum saltans, introducebatur. El

añadir Sarmentó que para bailar aquel paso no tenia

Cicerro necesidad de máscara , alude sin duda a que el

agujero que al arrancársele la verruga le habia quedado

eu el lado izquierdo de la cara ( I x v i oris, como se dice

en el verso sesenta), podia hacerlas veces del ojo que

tenian los cíclopes en la frente.

V. 65. Donasset jamne catenam... No se ponían cadenas

mas que a los esclavos mas viles, ó a aquellos de

quienes se desconfiaba. Los esclavos que obtenían la libertad

consagraban su cadena a algún dios; pero en toda

la antigüedad no se halla documento que pruebe que la

dedicasen nunca a los Lares. Doctos intérpretes creen que

con esta circunstancia quería Cicerro espresar que Sarmentó

era un esclavo tan vil, que no conocia otros dioses que

los del hogar en que servia; ó bien, que siendo un esclavo

fugitivo, se dirigía a los Lares, porque a estos se les

pintaba en figura de viajeros, con su mochila y su perro.

V. 66. Scriba quód esset... Los escribanos en Roma

eran de muchas clases, y en general gozaban de poca

consideración, pues podían serlo los libertos.

V. 69. Farris libra... La ley señaló al principio a los

esclavos la ración de una libra de pan. Despues la costumbre

era darles cada mes una porcion de trigo.

V. 70. Prorsus... Sanadon observa que este adverbio

está aqui en lugar de Ad sumtnam, y que debe separarse

por una coma del siguiente adverbio jucundé.

V. 71. Beneventum... Ciudad del pais de los hirpinos,

á la estremidad del de los samnitas, fundada por Diomedes,

y llamada primero Malecentum, a causa de la

violencia de los vientos que allí reinaban.

V. 72. Pene arsit... En casi todos los manuscritos se

lee Pene macros arsit, tardos dum versal in igne.

Lambino fué el primero que, refiriéndose a un códice,

estableció la lección de pene arsit, que Torrencio encontró

mas clara, y por consiguiente preferible, y que

han adoptado despues casi todos los editores. Eu el mismo

verso leen algunos igni en vez de igne. Los que

están familiarizados con la lectura de los clásicos latinos

saben que ambas eran terminaciones de muchos de los

ablativos de la tercera declinación. En el verso noventa

y cinco de esta misma satira se lee imbri en ablativo.

V. 73. Nam vaga .. Estos dos versos tienen gran sonoridad

y .elegancia. .Creo haber observado en otra parte que

en ninguna de sus composiciones dejaba Horacio de emplear

uno ú otro giro que recordase ser suya la composicion.

V. 77. Montes notos... Horacio dice montes conocidos,

porque él habia nacido en aquel pais.

V. 78. Alabulus... Viento frío que hacia mucho daño

en la Pulla. Se pretende que era el noroeste.

V. 79. Trioici villa... Un cortijo ó caserío, situado

al pie de las montañas de la Pulla, donde hubo de hacer

noche la comitiva, por no ser ya posible subirlas.

Los intérpretes se han fatigado por averiguar la situación

de este caserío, que no se halla en el itinerario de Antonino,

ya porque nadie hiciese parada en él, ya porque

estuviese situado fuera de la vi a Apia.

V. 87. Oppidulo quod versu dicere non est... Los

comentadores creen que este pueblo era Equotuticum,

situado doce millas antes de Luceria, y cuyo nombre no

cabe a la verdad en un exámetro.

V. 91. Canusi... Canosa, en otro tiempo gran ciudad

de Italia a una legua de Cannas, tan célebre por la batalla

de su nombre.

V. 92. Qui locus... Bentlei sospecha que este verso

fué intercalado por algún copista , ya por lo embarazado

de la construcción, ya por la novedad de la frase condere

lócum, y ya porque los dos antiguos escoliadores Acron

y Porfirio no hicieron observación alguna sobre él.

V. 94. Rubos... Rubi, pequeña ciudad de la Pulla,

célebre por sus mimbres, de que se liacian afamados

cestos. Distaba de Canosa veinte millas.

V. 96. Tempestas .. Por tempus.

V. 97. Bari... Ciudad situada en ia costa de Pulla á

veinte millas de Rubi.

Gnalia... Eguacia, ciudad de los salentinos en la

misma costa, enmedio del camino de Bari a Brindis.

V. 97 y 93. Lymphis iratis extructa... Porque habia

poquísima agua. Otros dicen que con esta espresion quiso

Horacio designar que los habitantes de Egnacia eran

locos, en latin lymphatici. Esta interpretación me parece

forzada é inadmisible.

V. 100. Credat Judxus Apella... El judío Apela,

Apeles, Apelo (pues con estos varios nombres le designan

los escritores antiguos), debia ser tan conocido en Roma,

como lo son hoy en Europa algunos de sus opulentos

correligionarios. Los judíos eran y son supersticiosos, y

por esto sin duda dijo Horacio que el cuento de que se

quemaba sin fuego el incienso en el umbral del templo

de Egnacia, era bueno para que lo creyera uno de los

que profesaban aquella religión.

V. 101. Namque Déos didici... Los epicúreos creían

que los dioses se estaban muy quietos en el cielo, sin

euidar de lo que pasaba por acá abajo. A no existir , y

SATYRA VI.

Non q u i a , Mzecenas, Lydorum quidquid Etrusco*

Incoluit fines, nemo generosior est te ;

Nec quôd avus tibi raaternus fuit a t q u e paternu»,

Olim qui magnis legionibus imperitârint ;

Ut p l e r i q u e s o i e n t , naso suspendis adunco 5

Ignotos, ut m e , libertino pâtre natum

Cum r e f e r r e n e g a s , quali s i t q u i s q u e parente

N a t u s , dum ingenuus, persuades hoc tibi verè.

eatar tolerada esta opinion de una escuela filosófica, pasaría

por impía seguramente, ó por irreverente a lo menos.

V. io3. Tristes... Los que tradujeron esta palabra por

las de airados ó de mal humor, no notaron que caian

en un contrasentido. Las maravillas de la naturaleza son

por lo común un beneficio, y no un castigo del cielo , y

no se podia por tanto suponer que eran obra de los

dioses irritados. El poeta no dijo pues eso, sino lo

siguiente. «Lo que a mí me han enseñado es, que los

dioses viven en eterna paz, y que no se aplican séria

y monotonamente a cuidar de la marcha, ya ordinaria,

ya estraordinaria de los sucesos de la tierra, que abandonan

o encomiendan a la naturaleza. Tristes significa,

pues, aplicados, solícitos.

V. 104. Brundusium... Brindis, capital del pais de

los salentinos, a cuarenta millas de Egnacia, fué célebre

sobre todo, por la seguridad de su puerto, donde se

embarcaban los romanos que tenian que ir a los paises

de levante. El viaje de Horacio fué de trescientas setenta

millas, por lo cual no sin razón le llamó largo. En é1-

gastó catorce dias, y en ellos anduvo un dia con otro,

de veinte y seis a veinte y siete millas.

rob¡«8tofc!í;oo0 Jflffl-li 8ín4§li»í

 


SATIRA VI.

 

No porque de los l i d i o s , pobladores

Del etrusco c o n f í n , c a r o Mecenas,

La mejor sangre c o r r e por tus v e n a s;

Ni p o r q u e tus mayores

Dirigieron ejércitos p o t e n t e s,

Con desprecio ó desden tratas por cierto,

Cual lo hacen otros, las humildes gentes,

Como y o , que mi ser debí a un liberto.

Cuando del p a d r e dices que el estado

Importa p o c o , siendo el hijo honrado,

Recordar muestras, que antes que se alzase

Al trono Tulio de progenie oscura,

A muchos hombres de menguada clase

Elevó su virtud a grande altura;

Mientras que por Levino,

Rama de la familia de Valerio,

Que del trono de Roma echó a Tarquino,

Nadie un cuarto daría en el imperio:

Y así hasta el pueblo idiota lo encarece,

El pueblo, que al que menos lo merece,

A los primeros puestos encarama,

Y que estúpido esclavo de la fama,

Enmudece y sé abate

Ante los pergaminos de un magnate.

V 1 . . . .

Y ¿ que haremos nosotros entretanto,

Que de ese pueblo diferimos tanto?

Que él a Decio postergue, hombre de ahora,

Y a Levino por noble en fin prefiera;

Que del senado arrójeme en buen hora

El censor Apio, con razón sobrada,

Si es que salir presumo de mi esfera;

Mas a su carro de fulgente plata

La Gloria al noble y al plebeyo ata.

Del laticlavio fuiste despojado ;

Le recobraste, Tilio; y ¿ qué has ganado ?

Qué en ser tribuno ? Mas contra ti lidia,

Mientras te elevas mas, la torpe envidia

Desque uno ansiando honores y fortuna,


27 Con el negro coturno ufano se anda,

Y al pecho muestra la encarnada banda,

Todos quién es preguntan, cuál su cuna.

 

Cual si imitando a Barro, alguno aspira

A pasar por un lindo galancete,

A las muchachas el deseo inspira

De saber de é l , y charlan sin recelo

De sus piernas, sus pies, dientes y pelo.

Del mismo modo el que a su cargo toma

El cuidado de Roma,

Del imperio y del culto que le liga,

A todo el mundo a averiguar obliga

En qué clase su padre se encontraba,

O si tuvo aquel hijo en una esclava.

Hijo de Dama, de Dionisio ó Siró,

¿A un ciudadano con audacia loca

Osas lanzar de la Tarpeya roca,

Y al verdugo entregar? — Mas baja miro

Yo de Novio mi colega la esfera, ,

Pues solo es el lo que mi padre era.

— ¡ Ah! la razón no es mala,

¿ Serás por eso un Paulo ó un Mésala ?

Novio, además es hombre de otra traza;

Y aunque haya tres entierros en la plaza

Y doscientas carretas,

Sobre los añafiles y trompetas

Resonará su voz estrepitosa;

Y esto ya ves que vale alguna cosa.

A m í , hijo de un liberto,

Contraerme otra vez juzgo oportuno.

Por aquí me hurgo siempre envidia insana,

En otro tiempo porque fui tribuno

De una legión romana,

Y ahora porque contigo como y bebo;

Y es diferente en realidad el caso,

Que el mando con razón se envidió acaso,

Pero no la amistad que a ti te debo;

Sobre todo no honrando tu con ella

Sino a aquellos que juzgas merecella,

Sin que jamás la intriga en esto influya;

Y a la suerte no es justo se atribuya

Gozar yo tu amistad , si bien se advierte,

Pues tu amistad no es obra de la suerte.

Primero, el buen Virgilio, Vario luego

De mi te informan : cuando a hablarte llego,

De vergüenza infantil sobrecogido,

Puedo pocas palabras, ó Mecenas,

Y esas cortadas pronunciar apenas.

No alabo mi linaje esclarecido,

No ricas heredades aseguro

Correr en un caballo de Saturo :

Dígote lo que soy; según tu uso,

Contestas poco, y márchome confuso.

Llámasme al fin, después de nueve meses,

Y sé que en tu amistad parte me cabe ;

Cosa con que de júbilo me lleno,

Pues discernir lo malo de lo bueno

Tu perspicacia sabe,

Y tan grata fortuna

La debí a mi honradez, y no a mi cuna.

Pero si es mi carácter generoso;

Si mis defectos pocos y ligeros

Son pequeño lunar en cuerpo hermoso;

Si nadie me acusara con justicia

De crímenes, torpezas, ni avaricia;

Si una vida inocente y pura llevo,

(Aunque esto ceda en alabanza mia)

Si mis amigos ámanme a porfía,

Todo a mi amante padre se lo debo.

El, sin otro caudal que una hacenduela,

No me puso de Flavio, n o , en la escuela,

Dó los hijos de ilustres centuriones,

Llevando bajo el brazo sus cartones,

Ajustaban por dias y por meses

Cuentas de capitales é intereses.

Niño me llevó a Roma , a que estudiase

Lo que los niños de elevada clase;

ni tomo.

Y cu verme por las calles bien vestido,

Y de esclavos seguido,

Todos hallaban mudo testimonio

De que gozaba un pingüe patrimonio.

Guardián incorruptible, a mis lecciones

Me seguía mi padre ; "él mi inocencia,

Fianza de virtud, puso en seguro,

Y no tan solo me preservo puro

De las malas acciones,

Mas también de sospechas y baldones.

Sin temor de que nadie le tachára

Si de su oficio de aguacil, precario,

Me dejase atenido al ruin salario;

Cosa de que en verdad no me quejara,

Antes por ello su alabanza crece,

Y mas y mas mi gratitud merece.

Mientras conserve yo juicio bastante,

Honraréme con padre semejante:

Y aunque clamen los mas que a culpa suya

Injusto es se atribuya

No descender de altísimo linage,

No es esa mi opinion ni mi lenguaje.

Si la naturaleza consintiera

A la edad otra vez volver pasada,

Y que escogerse cada cual pudiera

Parentela a su gusto acomodada,

Satisfecho y feliz con mis mayores.

No iria a buscar otros ciertamente

Entre cónsules yo ni senadores.

Quizá el vulgo juzgárame demente,

Mas tu hallárasme cuerdo , huyendo de esta

Que nunca soporté, carga molesta;

Pues yo tendría que poner las mientes,

En ver el modo de juntar dinero,

Y en saludar a yentes y vinientes;

Ir fuera no podría, aun por instantes,

Sin llevar dos ó tres acompañantes;

Tener debiera en ün muchos criados,

Buenos coches, caballos estimados:

Mientras ir puedo ahora hasta Tarento,

En mi mulo rabón , si se me aupa,

Con una maletilla a la gurupa;

Y a mi ninguno avaros despilfarros

Cual a ti, pretor alto, Tilio, imputa,

Cuando ostentas de Tivoli en la ruta

Cinco mozos cargados de cacharros.

Asi, aunque pobre, senador altivo,

Mejor que muchos y que tú yo vivo.

Solo me voy donde me da el barrunto,

De trigo y berzas el valor pregunto;

Tal vez al circo lleno de tunantes,

O al foro por la tarde hago un paseo,

Y la buena ventura decir veo.

Vuelvo a mi casa luego;

Tres criados me sirven cuando llego,

Puerros, garbanzos y algo de polenta :

De piedra un blanco aparador sustenta

Con un vaso pequeño dos tazones,

Copa y aguamanil de libaciones,

Y una gran palangana,

De Cápua todo en pobre porcelana.

Me acuesto en fin, y no en pensar me afano

Si me he de levantar tarde ó temprano,

O ver áMarsias, siempre incomodado

De que Novio el menor ande a su lado.

Salgo a las nueve a dar un paseito

O bien cuando he leido, ó cuando he escrito

Algo que allá a mis solas me divierta,

Me unto de aceite, y no del que arrebata

A los faroles el inmundo Nata.

 

 

 

 


SATIRA VII.

 

No existe pitarroso ni barbero,

Que ignore de que modo

Persio el mestizo rechazó severo

El dardo empozoñado

Del proscrito Rutilio, el Rey llamado.

Persio, de Clazomene comerciante,

Que al Rey seguia un pleito muy reñido,

Grosero aun mas que el Rey su contrincante

Era, y muy vanidoso y presumido,

Y en burlas tan amargo en demasía,

Que a Barros y a Sisenas escedia.

De componerse Persio y Rey trataron ;

Pero no lo lograron,

Que a los guapos semejan los pleitistas,

Mientras mas fuertes son, mas camorristas.

Asi entre el grande Aquiles y Héctor fuerte

Solo se acabó el odio con la muerte,

Porque era igual en enconadas lides

La pujanza de entrambos adalides.

Mas si es entre cobardes la pelea,

O hay alguno que menos fuerte sea,

Como entre Glauco sucedió y Diomedes ,

Uno huye el desafio,

Y regalos presenta al de mas brio.

Mandando pues en Asia el pretor Bruto,

Nuestros pleiteadores,

la mañana, y que a veces consistía solo en un pedazo de

pan, que se comía sin poner la mesa, ni lavarse después

las manos.

Interpellet... Por impediat.

~ . i L -V 1

Uñí

SATYRA VII.

Prose ri pti Regís Rupilt pus atque venenum

Ibrida quo pacto sit Persius ultus, opinor

Omnibus et lippis notum et tonsoribus esse.

Persius hie permagna negotia dives habebat

Clazomenis, etiam lites cum Rege molestas ; 5

Durus homo, atque odio qui posset vincere Regem;

Confidens, tumidusque ; adeò sermonis amari,

Sisennas, Barros ut equis praecurreret albis.

Ad Regem redeo. Postquam nihil inter utrumque

Convenit (hoc etenim sunt omnes jure molesti, 10

Quo fortes, quibus adversum bellum incidit. Inter

Hectora Priamiden, animosum atque inter Achilem

Ira fuit capitalis, ut ultima dividerei mors ;

Ñon aliam ob causam, nisi quòd virtus in utroque

Summa fuit. Duo si discordia vexet inertes, 15

Aut si disparibus bellum incidat, ut Diomedi

Cum Lycio Glauco, discedat pigrior, ultrò

Muneribus missis) Bruto praetore tenente

Ditem Asiam , RupiR et Persi par pugnat, utì non

V. 130. ncturm... Otros victurum.

V. Quaestor... El cuestor era como uu tesorero general.

La cuestura está aquí usada por cualquiera dignidad.

Fuissent... Otros fuisset.

SATIRA Vil.

No existe pitarroso ni barbero,

Que ignore de que modo

Persio el mestizo rechazó severo

El dardo empozoíiado

Del proscrito Rutilio, el Rey llamado.

Persio, de Clazomene comerciante,

Que al Rey seguia un pleito muy reñido,

Grosero aun mas que el Rey su contrincante

Era, y muy vanidoso y presumido,

Y en burlas tan amargo en demasía,

Que a Barros y a Sisenas escedia.

De componerse Persio y Rey trataron ;

Pero no lo lograron,

Que a los guapos semejan los pleitistas,

Mientras mas fuertes son, mas camorristas.

Asi entre el grande Aquiles y Héctor fuerte

Solo se acabó el odio con la muerte,

Porque era igual en enconadas lides

La pujanza de entrambos adalides.

Mas si es entre cobardes la pelea,

O hay alguno que menos fuerte sea,

Como entre Glauco sucedió y Diomedes ,

Uno huye el desafio,

Y regalos presenta al de mas brio.

Mandando pues en Asia el pretor Bruto,

Nuestros pleiteadores,

Compositus meliùs cum Bitho Bacchius. In jus 20

Acres procurrunt, magnum spectaculuin uterque.

Persius exponit causam ; ridetur ab omni

Conventu; laudat Brutum, laudatque cobortem ;

Solem Asia} Brutum appellai, stellasque salubres

Appellai comités, excepto Rege; Canem illum, 25

Invisum agricolis sidus, venisse, ruebat

Flumen ut hibernum , fertur quo rara securis.

Tum Prancstinus salso multòmque fluenti

Expressa arbusto regerit convicia ; durus

Vindemiator, et invictos, cui saspe viator 30

Cessisset magni! compellans voce cucullum.

At Grcecus , postquam est Italo perfusus aceto,

Persius exclamat; per magnos, Brute, Deos te

Oro, qui reges consueris tollere, cur non

Hunc Regem jugulas? Operum hoc, mihi crede,

tuorum est.

NOTAS.

Siendo Horacio tribuno o coronel de una legión en el

ejército de Bruto, se hallaba en el mismo ejército un tal

Publio Rupilio Rex, ó el Rey, natural de Preneste, que

proscrito por Octaviano duraote el triunvirato, se babia

acogido a las banderas del matador de César. El tal

Cual los dos gladiadores

Bito y Bachio, en el circo apareados,

Preséntanse en estrados,

Mas con tal vehemencia y tales modos,

Que fijan luego la atención de todos.

Persio los hechos cuenta;

De risa en tanto el conclave revienta;

Persio a Bruto del Asia sol proclama;

Astros benignos a sus gentes llama;

Con el nombre de Can al Rey denuesta,

Constelación al labrador funesta;

Y hablando, a un gran torrente se asemeja,

Que un árbol solo a la segur no deja.

Al ímpetu burlón de Persio opone

El Rey ultrages viles y groseros,

Cual de un viñador rudo que se pone

A insultar a tranquilos viageros,

Que por ver si su lengua se refrena,

Le tratan de cornudo a boca llena.

Cuando rociado asi se miró el griego

De vinagre de Italia, esclamó ciego,

« Tú que al mundo librar de reyes sabes,

¿ Cómo con este Rey es que no acabes?

Créeme; solo falta esta proeza

Para poner el colmo a tu grandeza. «

Rupilio, el Rey, mas vanidoso y lenguaraz de lo que

convenia a sus intereses, se indispuso con Horacio, y

desde entonces no dejó de echar a éste en cara lo humilde

de su origen, y de ponderar lo disonante que era,

según él, descender de un padre oscuro, y ser gefe de

una legion romana. Horacio encontró el modo de vengarse

de aquel insolente, solo con referir el lance verdadero ó

supuesto que se decía haber tenido en Clazomene con UB

tal Persio; lance en cuya relación cubre el poeta a ambos

contrincantes de un escarnio indeleble, lista aventura,

que debia ser muy divertida para los que conocían las

personas y las circunstancias, tiene muy poco interés

para nosotros; pero sin embargo, el estilo es festivo y

picante, y este es un mérito en todo tiempo. La simple

lectura de la sátira hace ver que esta se compuso antes

de qne hubiese Horacio abrazado el partido de Octaviauo.

V. 1. Pus atque venenum... La malignidad y maledicencia

de Persio.

V. 2 Ibrida... En Etruna, diceu varios intérpretes,

se llamaba a los estrangeros Umbros, palabra que significaba

espurios ó bastardos. De Umber se pasó a decir

Imber é lber, y de aqui Ibris, es decir de dos castas,

ó mestizo, como el Persio de quien aqui se habla, cuya

madre era italiana, y cuyo padre era griego. Otros escriben

hybrida en lugar de ibrida , sin duda porque dan

otra etimología a la palabra.

V. 3. Omnibus et lippis notutn... et tonsoribus... La

primera vez que leí yo este pasage, dije en mi interior:

•>Y ¿á qué ponerse a contar tan circunstanciadamente lo

que saben hasta los barberos? «Reflexión que vi despues

en Tannegui le Fevre, el cual propuso corregir ómnibus

haud lippis. No entrando en mi plau adoptar esta corrección

arbitraria, por mas que yo la repute felicísima,

me contentaré con escusar al poeia de referir una cosa

sabida, y recordaré para ello el Fabula nota quidem, sed

non indigna relatu, de Ovidio. Por lo demás, hubo

intérpretes que viendo aqui confundidos con los barberos,

esencialmente amigos de noticias, a los que padecen

de los ojos, y suponiendo que estos últimos tenian

ordinariamente la curiosidad mas escitada que otras

clases de gentes, infirieron que la espresion notum

lippis et tonsoribus podia ser proverbial, para designar

á todos los curiosos ó noveleros. Bentlei, fundado en la

interpretación que da Acron a este pasage, cree que siendo

las barberías y los puestos de los médicos, (pues entonces

los mas de los médicos eran libertos, y tenian

una especie de tiendas en casuchas) los puntos en donde

se reunían los ociosos a hablar de noticias, era natural

que los que padecían de los ojos, que debían ser concurrentes

habituales a los tales tendajos, estuviesen enterados

de todos los chismes que corrían por el pueblo.

Esta esplicacion es ingeniosa y no inverosímil.

V. 4. Persius .. Este comerciante es desconocido.

V. 5. Clawmenis... Clazomeue, gran ciudad de la

Jonia, restablecida por Augusto, y afamada por un templo

de Apolo que había en sus inmediaciones. Aun se

ven sus ruinas en un islote del golfo de Esmirna, a quince

leguas de esta ciudad. Clazomene fue patria del célebre

filósofo Anaxágoras.

V. 6. Odio... Torrencio observa con razón que odium

significa muchas veces entre los "clásicos importunidad

y fastidio.

V. 8. Sissennas, Barros... En las notas a la sátira

anterior he hablado de un Barro, que pudo ser el mismo

de quien aqui se trata. En cuanto al Sisena que Horacio

nombra, es probable que fuese un Cornelio Sisena, grandísimo

burlón, que reconvenido por Augusto en el senado

sobre la vida escandalosa que tenia su muger, respondió:

«Pues, señores, por consejo de Augusto me casé

con ella ,» dando a entender que el emperador que la

obsequiaba, le había dado aquel consejo, para poder tratarla

con mas libertad.

Ut equis prxcurreret albis... Iba delante en caballos

blancos; frase proverbial, fundada en el concepto que

se tenia de que los caballos blaucos corrían mas que los

que no lo eran.

V. 9. Ad Regem redeo... Vuelvo al Rey, dice el poet

a ; y cualquiera podría decir: «Pues ¡qué! ¿le ha dejado

por ventura?» Al contrario, dice el padre Sanadon,

ahora es cuando le va a dejar, para trasladarnos al

tiempo de la guerra de Troya. Este es uno de los descuidos

que yo hallo en esta pieza, añade el docto jesuíta;

v para colocar bien el ad Regem redeo, seria menester

ponerlo al principio del verso diez y ocho.

V. 13. Hoc etenim jure... Hoc jure, por eá de causá.

Acron dice: Inter se malí homines decertant, ut tiri

fortes in bello. Desde aquí empieza un eterno paréntesis,

que el poeta habría debido evitar, sobre todo, despues

de haber dicho ad Regem redeo. Yo lo lie hecho desaparecer

en la traducción.

V. 15. Vexet... Otros verset.

V. 17 Lycio Glauco... Glauco fue un rey de Licia,

que pasó a socorrer a ios trovanos sitiados. Homero dice

que estando para medir sus fuerzas con Diomedes en un

combate, trabaron pláticas los dos adalides, y se separaron

regalándose sus armaduras respectivas. La de Glauco

, que era el mas endeble de los dos campeones, era

de oro, y por eso sin duda dice Horacio que el menos

fuerte envia regalos al que lo es mas.

V. 18. Bruto prxtore tenente ditern Asiam... Prxtor

en lugar de proprxtor dicen unos. Otros creen que Bruto

era pretor de Roma cuando pasó al Asia; pero los

mas están de acuerdo en que Bruto no era pretor de

Asia. Ya hablé de este personage en otra parte.

V. 20. Cuín Bitho Baccliius... Porfirio dice que estos

dos gladiadores daban fin de cualquiera que osaba medirse

con ellos; y que no habiendo ya quien les disputase

la victoria, pelearon entre sí, y quedaron ambos en la arena.

V. 25. Canem... Ya he hablado de la canícula en las

notas a las odas.

V. 27. Fertur quo rara securis... Porque los torrenm

W m ira a\i A; -j 1 • i

SATYRA VIII.

Olim t r u n c u s e r am ficulnüs, inutile lignum:

Cum f a b e r , i n c e r t u s scamnuin faceretne Priapum,

Maluit esse Deum. Deus inde e g o , f u r um aviumque

Maxima formido : n am fure s d e i t r a c o e r c e t,

Obscoenoque r u b e r porrectus ab inguine palus: 5

Ast importunas volucres i n vertice arundo

Terret fixa, vetatque novis considere in hortis.

tes no dejan que crezcan los árboles de sus orillas, en

términos de que pueda entrar en ellos la segur. Rara está

pues por raro.

V. 28. Salso multümque fluenti... La construcción es,

tum Prxnestinus regerit Persio salso multümque fluenti,

convicia expressa ex arbusto, id est, é vinea, ut durus

vindemiator. Los viñadores debian de ser en aquel tiempo

superiormente groseros.

V. 31. Cucutlum.. El cuclillo deja a otros pájaros el

cuidado de empollar sus huevos, y por eso los latinos

dieron este nombre a los que dejaban a otro el cuidado

de hacer lo que a ellos correspondía. En muchas lenguas

modernas no se da a estos individuos el nombre de un

pájaro, sino el de cabrón, ó sea, del hediondo marido

de las cabras, por servirme de la espresion de Horacio

en una oda.

V. 32. Italo aceto... De la especie de injurias que Rupilio

dijo a Persio. parece que usaba muy a menudo

cierta clase da gentes en Italia.

V. 34. Qui reges consueris tollere... Marco Bruto á

quien se dirigia la arenga, mató a Julio César, y Junio

Bruto lanzó de Roma a Tarquino, que fue el último rey

de los romauos. Asi, el quitar reyes era hereditario en la

familia de Bruto.

 


SATIRA VIII

 

 

irítnq

- » J i l r ü o i * !

Inútil tronco fui de higuera un d í a,

Cuando dudando un pobre carpintero

Si un P r i a p o ó un banco de mi h a r i a,

Se inclinó a lo p r i m e r o;

Y cátame hecho un dios, y en ocasiones

De pájaros t e r r r o r y de ladrones.

A estos ahuyento con mi alzado b r a z o,

Y de mi númen con el signo osceno;

Los pájaros también de espanto lleno

Con el r a m a j o en mi cabeza erguido,

Y asolar estos huertos les impido.

V ' r

t

V

v

170 LIBER I.

Huc priùs angustia ejecta cadavera cellis

Conservus vili portanda locabat in arcà :

Hoc miserae plebi stabat comraune sepulcrura , 10

Pantolabo seurrae , Nomentanoque nepoti.

Mille pedes in fronte, trecentos cippus in agrum

Hìc dabat; haeredes inonumentum ne sequeretur.

Nunc licet Esquiliis habitare salubribus, atque

Aggere in aprico spatiari ; quò modò tristes 15

Albis inforraem spectabant ossibus agrum.

Cum mihi non tantum furesque, feraeque suetae

Hunc vexare locum, curte sunt atque labori,

Quantùm carminibus quae versant atque venenis

Humanos ánimos. Ilas nullo perdere possum, 20

Nec prohibere modo, simul ac vaga luna decorum

Protulit os, quin ossa legant herbasque nocentes.

Vidi egomet nigrà succinctam vadere palli*

Canidiam, pedibus nudis, passoque capillo,

Cum Saganà majore ululantem. Pallor utrasque 25

Fecerat horrendas aspectu. Scalpere terram

Unguibus, et pullam divellere mordicus agnam

Cceperunt : cruor in fossam confusus, ut inde

Manés elicerent, animas responsa daturas.

r t!

En cajas alquiladas

Aqui a enterrar traia el gremio esclavo

Un dia a sus difuntos camaradas.

Este del pueblo el cementerio era,

Del truhán Pantolabo,

Y Nomentan que su caudal perdiera.

De ancho trescientos pies, y mil tenia

De largo el monumento,

Y sobre un mojon alto 66 leia ,

Que era su donacion irrevocable.

En sana y agradable

Ya la zahúrda se trocó Esquilma,

Y es un placer correr por la colina,

Donde hasta aqui tan solo huesos blancos

Se veian en quiebras y barrancos.

Pero ni los ladrones ni las fieras,

Que siempre en estos sitios se anidaron,

Tanto me molestaron

Como esas hechiceras,

Que pretenden con drogas infernales

El seso trastornar de los mortales;

Sin que perderlas , ni impedirles pueda,

Recoger huesos y dañinas plantas,

Al asomar la luna su faz leda.

Yo, con su negra capa arremangada,

Descalza, y los cabellos esparcidos,

Vi a Canidia, la oí dando alaridos

Con Sagana , y horrendas a porfía

A ambas a dos la palidez hacia.

Escarban con las uñas el terreno,

Y de una oveja negra, que inclementes

Hacen luego pedazos con los dientes,

El hoyo dejan con la sangre lleno,

De donde aguardan que almas salgan juntas

A dar satisfacción k sus preguntas.

172 LIBER I.

Lanea et effigies erat, altera cerea ; major 30

Lanea, quai poenis compesceret inferiorem :

Cerea suppliciter stabat, servilibus utque

Jam peritura modis. Hecaten vocat altera; s® va m

,:' -sfc RIO' ; - • • ,,v;

Altera Tisiphonem. Serpentes atque videres

Infernas errare canes: lunamque rubentem, 35

Ne foret his testis, post magna latere sepulcra.

t . t. I ;.. .,, - \ :'; •. « . ' n • f r

Mentior at si quid, merdis caput inquiner albis

•«orli: . • • - ! 'i ! Hi .

Corvorum; atque in me veniat mictum atque cacatum

Julius, et fragilis Pediatia, fur que Voranus.

Singula quid inemorem? quo pacto alterna loquentes to

Umbrae cum Saganft resonarent triste et acutum?

Utque lupi barbara vari?e cum dente cobi brae

Abdiderint furtim terris ? et imagine cerei)

Largior arserit ignis? et ut non testis inultus,

Horruerim voces Foriariim et facta duarum ? 45

Nam, displosa sonat quantum vesica, pepedi

Diffisâ nate ficus. At iltae currere in urbem :

Canidife dentes, altum Sagan« caliendrum

Excidere, atque herbas, atque incantata lacertis

V incula, cum magno risnque jocoque videi es. 50

Figurar en aquella farsa insana

Vi dos muñecas; la mayor de lana,

La otra menor de cera ,

Aquella amenazando,

Esta misericordia demandando,

Como una esclava que la muerte espera;

A Ilecate la una invoca,

La otra a la atroz Tesifone provoca.

Perros allí y serpientes

Vieras salir de la infernal guarida;

Y la luna encendida,

Para no presenciar tanta torpeza.

Esconder entre tumbas su cabeza.

Si en lo que digo miento,

En mi frente se ensucien cuervos ciento,

Y sus necesidades en mis barbas

Haga el ladrón Vorano muy despacio,

Julio y el corrompido Pediacio.

Pero¿á qué fatigar mas tus oidos?

¿A qué hablar de los lúgubres chillidos

Que alternaban las sombras con Sagana ?

¿A qué contar que cautelosamente.

Barbas de lobo y de culebra un diente

Enterraron, y luego

En la imagen de cera prendió fuego 1

Indignado de tanta malandanza,

De aquellas furias tómo en fin venganza,

Y tal mi trasportín de higuera truena,

Cual reventando, la vejiga llena.

Al ruido, fue una risa

Ver escapar las brujas en camisa,

De Sagana caer prestados rizos,

De Canidia volar dientes prestados,

Rodar los brazaletes encantados,

Y las verbas rodar de los hechizos.

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DittitOJI

nudas •.

-•»in

NOTAS.

Pocas composiciones nos, quedan de la antigüedad mas

festivas y agradables que esta sátira , dirigida a burlarse

al mismo tiempo de una clase de viejas feroces y estúpidas,

que en todos los paises supersticiosos han sido conocidas

con el nombre de brujas ó hechiceras, y de una

divinidad pagaua , cuyos emblemas oscenos dan a conocer

suficientemente lo grosero de su origen y lo sensual

de su existencia. El poeta introduce un Priapo de madera

, colocado cerca de los jardines en que habia convertido

Mecenas los muladares de las Esquilias, v el cual,

despues de contar que 110 era dios sino por la voluntad

de un carpintero, que pudo haber hecho un banco con

el leño de que le formó, y de recordar los tristes usos á

que se hallaba destinado aquel terreno, antes de ser

trasformado en jardines deliciosos, empieza a hablar de

los encantamientos y maleficios de unas hechiceras!

cuenta parte de las infames tonterías a que se entregaban

, y hace uua rechifla completa de sus tan abominables

como insensatas maniobras, diciendo que cansado

de ellas, ahuyentó a las brujas con un estrépito que

hizo con sus nalgas de higuera. El castigo es seguramente

digno del delito, y su relación propia para divertir aun

al hombre mas serio y taciturno. Luciano fue, despues de

Horacio, el único de los antiguos que hizo reir al mundo

á espensas de objetos reputados hasta entonces por muy

respetables.

V. 1. Truncus ficulnus... Consta que las estatuas de

Priapo se hacian ordinariamente de higuera, aunque la

madera de este árbol es la menos a propósito para semejante

clase de obras. Muchos críticos pretendieron examinar

el origen de esta predilección en favor de !a madera

mas inútil; y el sagaz y erudito Torrencio escribió sobre

esto una disertación curiosa , en que impugnó las opiniones

de varios doctos sobre tan poco honesta materia. Según el

sabio prelado flamenco, la preferencia dada a la higuera

estaba fundada en la naturaleza del árbol, que como se

sabe, es abundantísimo de jugo, y este, acre y cálido en

demasía. El mismo prelado añade, que siendo los atributos

de Priapo símbolos de la generación, era oportuno

hacerlos de la madera del árbol mas fecundo que se

conoce.

V. 2. Priapum... Priapo, hijo de Baco y Venus, nació

según los mitólogos en Lampsaca, ciudad del Helesponto,

(la Lapsaki de hoy en Natolia), y la mala voluntad

de Juno hizo disforme y monstruoso su cuerpo todo,

y en especial el miembro viril. Atribuyéronsele de resultas

escesos carnales, y fué por ello desterrado de su patria

; pero como apareciese a poco una epidemia, cuyo síntoma

mas alarmante era una irritación violenta en los

órganos de la generación, y se difundiese la idea de

que este mal era el castigo de la injusticia cometida con

el joven Priapo, se le hizo buscar y volver a la ciudad.

Cesaron a poco los estragos de la epidemia, y atribuyéndose

este beneficio al desagravio hecho, fue Priapo

desde luego objeto de altas consideraciones, y en seguida

de un culto, en que figuró como el primero de los

emblemas de su poder, el pujante instrumento que escitara

un dia los zelos de los maridos de Lampsaca. El

origen de estas tradiciones se descubre fácilmente, cuando

se reflexiona que la antigüedad adoraba como divino

todo lo que tenia mas ó menos influencia en los destinos

de la especie humana; y ya en varias ocasiones dije,

que 110 por otra razón se rindieron homenages al sol, á

la luna, al cielo, a la tierra etc. Al instrumento de la

procreación del linage humano, 110 podia menos de dispensarse

el mismo honor, y lié aqui porque se hizo de

el una divinidad , y no se temió presentarle a la adoración

de todos. Cuando los progresos de la civilización

revelaron a los hombres la necesidad de respetar el pudor,

que no respetaban ni aun conocían los salvages primitivos,

se procuró corregir ó atenuar lo que presentaba de

mas osceno el culto de Priapo, y los romanos, al incluir

á este numen en el catálogo de los suyos, le atribuyeron

como principal incumbencia la protección de los

jardines. Por esta razón se colocaban en ellos estáfelas

de aquel dios, bien que la idea general que de él se

tenia , obligase tal vez a representarle con los atributos que

se le habían reconocido desde su origen.

V. 3. Deus indeego... Loque aquí se dice de Priapo

es aplicable a divinidades mucho mas dignas de respeto,

pues de un tablón de encina podia lo mismo el carpintero

hacer una estatua de Júpiter que de Priapo, y lo mismo

de cualquiera de ellos un banco ó una cubeta; pero

respecto a los númenes del Olimpo pagano no habría sido

permitida la enunciación de esta idea, que pasaría sin

duda por irreverente cuando no por impía. Solo a Priapo podia

tratarse de esta manera, porque aunque su culto fuese

de parte de los hombres saivages que lo inventaron, un

homenage tributado a la providencia, velando sobre la

propagación de la especie humana , las antiguas formas

de aquel culto no podían menos de ser un escándalo para

una sociedad diferentemente constituida, v en que las

costumbres debían formar el complemento de la religión.

Asi, Priapo no tuvo templos en Roma, y ni aun sus estatuas

servían mas que para adorno de los jardines, como

uo servían sino para espantar pájaros los palos ó cañas

que se ponían en la cabeza de aquellas estátuas. y á

cuya estremidad superior se colocaban pendoncillos ó lian

derolas que el viento agitaba.

V. 4. Fures dextra coercet... Asi como en la cabeza

una caña con un trapo, teníanlas estátuas de Priapo en

la mano una especie de hoz de madera. Con lo uno se

ahuyentaban pájaros, con lo otro ladrones.

V. 5. Obsccenoqve ruber... Esta singular insignia servia

también para aterrar ladrones. Membrum virile stuprum

minitans, (dijo Badio Ascensio) arcet Jures. ¿Se

ereria a no resultar justificado por tantos documentos,

que existieron unos usos tan ridículos? Se creería

que las mas recatadas matronas asistían con gran

recogimiento a las procesiones, en que se llevaba en audas

el instrumento mismo, de que seguu dice Horacio en

el verso sobre que discurro, se armaba a Priapo para

ahuyentar a los ladrones ? La superstición sola quitaba á

estos usos lo que desde luego presentaban de oíensivo al

pudor; y de la superstición podían ya burlarse en el siglo

de Augusto los espíritus elevados. Tan cierto es que

la religión misma no santifica por largo tiempo lo que

en sí es repugnante ó absurdo.

V. 7. NOCÍS considere in liortis... En las Esquilias,

lugar célebre de Roma por sus inmundicias é infección,

hizo Mecenas unos jardines magníficos , convirtiendo por

este medio en un lugar agradable y sano, un asqueroso

muladar. Estos son ios novi horti de que aqui se

habla.

V. 8. Anguslis ejecta.. Esto es , como dice muy bien

Sanadon, in hunc locutn, certo preño constituía, dabant

servi portando suorum conservorum cadavera, ex angustis

ipsorum casulis educía, el in paupere fereiro composila.

Los esclavos, dice Dacier, vivian en unos cuartuchos

ó celdillas, como las que habitan hoy los porteros

de las casas grandes.

V. 11. Pantolabo scurrx... El mismo Dacier observa

que es muy picante este rasgo, en atención a que aun

vivían los dos famosos disipadores que aqui se nombran,

y a quienes el poeta señalaba de antemano un lugar en el

cementerio de la gente mas pobre.

V. 12. Mille pedes in fronte... Las espresiones in fronte,

inagrum in agro, como leen otros) denotan la

longitud y la latitud.

Cippus... Llamábase asi el padrón ó columna que

tenia la inscripción, y en que constaba la voluntad del

que erigía algún monumento público. De estos unos

pasaban a los herederos del fundador, y otros no; y

ambas circunstancias se espresaban en la inscripción. El

que dio el terreno para el cementerio de las Esquilias le

regaló absolutamente al pueblo romano, y esto se esplicaba

en la columna por esta frase: Hoc monumentum

hxredes non sequitur.

V. 14. Esquiliis salubribus... En efecto, despues que

se quitó la causa permanente de infección y de insalu-

TOMO in. 12

bridad, se hicieron sanísimas aquellas colinas, y algunos

enfermos ilustres fueron allí despues a recobrar su salud.

En aquel sitio era donde Mecenas tenia la soberbia torre,

de que se habló en la oda veinte y nueve del libro tercero,

y desde la cual miró despues Nerón el incendio de Roma.

V. 17. Cum mihi... Se ha observado que cum depende

del Nunc licet del verso catorce. «Ahora, dice la divinidad

que habla, se puede habitar en las Esquilias; pero

yo por mi parte he ganado poco» etc.

V. 21. Simul ac vaga Luna... Ya se ha visto en el

libro quinto de las odas cómo invocaban las hechiceras á

la luna, a quien se atribuía alegóricamente ia presidencia

de los conventículos de brujas, para denotar que estos se

celebraban de noche.

V. 23. Pallá... Vestido de muger que les llegaba a los

pies, como el pallium de los hombres.

V. 29. Ut inde Manes elicerent... Estos Manes 6

sombras de los muertos dieron despues origen a la superstición

de los vampiros, de quienes dijeron la ignorancia

y el fanatismo que chupaban la sangre de los

muertos. Los Manes de los antiguos gustaban también

mucho de sangre, y sin este regalo no respondían por lo

común a los conjuros de las hechiceras. Ya hablé de los

Manes detenidamente en las notas a las odas.

V. 31. Major lanea... De los dos figurines que lleva

han las brujas para la clase de mamarrachadas que aquí

se describen, uno era de lana y otro de cera, y el pri -

mero hacia de tirano ó de verdugo del segundo.

V. 33. Hecaten... Véase la nota al verso cuarto de

la oda veinte y dos del libro tercero.

V. 34. Altera Tisiphonem... Tesifone era el nombre de

la primera de las Furias, la vengadora de las maldades.

Esta alegoría es tan ingeniosa y moral, como material y

grosera la de Priapo. Las Furias vengando las maldades

presentan la idea de los remordimientos devorando a los

delincuentes; idea que es uno de los mas fuertes preservativos

del crimen, y por consiguiente una de las mas

preciosas salvaguardias de la virtud.

V. 36. Post magna latere sepulcra... La luna, corrida

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de tales abominaciones, se esconde detrás de los sepulcros.

De aquí se infiere que Mecenas no cercó todo el

terreno de las Esquilias, y que al otro lado de las tapias

de sus jardines quedaban aun muchos sepulcros, cuya

elevación se designa por el epíteto de magna.

V. 37. Meníior at si quid... Esta protesta es graciosa;

pero aun lo es mas el que la pena que se impone voluntariamente

el numen por castigo de su mentira, sea la

de quedar sujeto a todos aquellos accidentes a que está

espuesta necesariamente una estatua colocada en lugares

poco frecuentados, a saber, que se ensucien los cuervos

en su cabeza, y a sus pies los tunantes que frecuentan

tales sitios. Esto equivale a si uno de nuestros embusteros

dijera: «Si miento, me avengo a llevar empujones en el

paseo cuando haya bulla, a meterme en un portal si se

juntan tres coches en la calle por donde yo pase etc.» Asi,

la protesta de Priapo hace mas festivo el cuento, y mas

ridículo el personage que lo refiere.

V. 39. Julius et fragilis Pediatia.. No se sabe quién

era este Julio. En cuanto a Pediacio, todos convienen

en que fué un caballero romano, que habiendo malgastado

su caudal, tuvo que prostituirse pora vivir, por

cuyo motivo el autor le llama Pediacia, como si fuera

una muger. De Forano se dice que fué un liberto de

Lutacio Catulo, y que robó un dia a un banquero.

Horacio, poniendo aquí en boca de Priapo los nombres

de estos tres individuos, los trata mas duramente que sí

hubiese hecho una sátira entera contra cada uno de ellos.

V. 44. Et ut non testis inultus... ¿Qué es aquí mas

divertido? ¿que para aterrar a las brujas ocupadas en sus

encantamientos se sirva el espantajo de un ruido movido

por detrás, diffisá nate, y semejante al de una vejiga

que estalla, ó que este crujido, completamente calificado

por el verbo pepedi, hiciese huir en efecto a las hechiceras?

Yo creo que aun el hombre mas severo no puede

dejar de reir, recapacitando sobre la escena de unas brujas

corriendo a escape a la ciudad, tirando una la peluca,

cayéndose a la otra los dientes postizos, esparramándoseles

los yerbajos que habían cogido, y todo esto por el estré180

LIBRO I.

pito que armó el dios, es decir, porque crujió uu poco

la madera, como con frecuencia sucede a todo lo que

con ella se fabrica. Esto es gracioso y picante en estremo.

V. 48. Caliendrum... Cabellera postiza ó peluca, como

lie traducido. El epíteto altum alude al modo con que

SATYRA IX.

Ibam fortè viá sacrá (sicut meus est mos)

Nescio quid meditans nugarura, totus in illis :

Occurrit quidam notus mihi uomine tantum ;

Arreptáque manu. —Quid agis, dulcissime rerum ?

— Suaviter, ut nune est, inquam; et cupio omnia qnoe

vis. 5

Cum assectaretur. — Numquid vis ? occupo : at ille

— Noris nos, inquit ; docti sumus. — Hic ego, pluris.

Hoc, inquam, mihi eris. Miserò discedere quaerens,

Ire modo ocius, interdum consistere, in aurem

Dicere nescio quid puero. Cum sudor ad imos 10

.'Mf1lÌ0ltU4

Manaret talos. — 0 te, Bollane, cerebri

Felicem! ajebam tacitus. Cum quidlibet ille

Garrirei; vicos, urbem laudaret; ut illi

Nilrespondebam. —Miserò cupis, inquit, abire

Jaiududum video : sed nil agis ; usque tenebo : 15

entonces se llevaba el pelo, con el cual se formaba una

especie de torre que terminaba en punta.

V 49. Mque incantata lacertis... Las cintas o bandas

encantadas de que usaban aquellas brujas imbéciles, simbolizaban

los lazos con que enredaban a los hombres.

SATIRA IX.

Pensando en bagatelas como suelo,

Y en ellas embebido,

Iba yo acaso por la sacra vía,

Cuando topé con cierto entremetido,

A quien solo de nombre conocía.

Cogiéndome la mano,

— ¿Cómo estás, dice, mi querido amigo?

— Bien como ves, le digo ,

Y a tu deseo y voluntad me allano.

Viendo que me seguía, le pregunto,

— ¿Quieres algo de mi ?; y el dice al punto

— Solo que me conozcas, pues cultivo

Yo las letras también. —Y es un motivo

Para que en mas te estime, le respondo.

Yo anhelando escapar, ora aburrido

Aprieto el paso, ó quédome parado,

Y luego a mi criado

Hago como que digo algo al oido.

El sudor por los pelos me salia,

Y entre dientes decia:

«¡ Ah Bolano feliz, que esto no pasas!»

Mi hombre en tanto charlaba lo infinito,

Hablábame de calles y de casas;

Y como yo cerraba mi piquito,

— Ya observo , dice, que escapar deseas,

Pero no serás tú quien eso veas :

180 LIBRO I.

pito que armó el dios, es decir, porque crujió uu poco

la madera, como con frecuencia sucede a todo lo que

con ella se fabrica. Esto es gracioso y picante en estremo.

V. 48. Caliendrum... Cabellera postiza ó peluca, como

lie traducido. El epíteto altum alude al modo con que

SATYRA IX.

Ibam fortè viá sacrá (sicut meus est mos)

Nescio quid meditans nugarura, totus in illis :

Occurrit quidam notus mihi uomine tantum ;

Arreptáque manu. —Quid agis, dulcissime rerum ?

— Suaviter, ut nune est, inquam; et cupio omnia qnoe

vis. 5

Cum assectaretur. — Numquid vis ? occupo : at ille

— Noris nos, inquit ; docti sumus. — Hic ego, pluris.

Hoc, inquam, mihi eris. Miserò discedere quaerens,

Ire modo ocius, interdum consistere, in aurem

Dicere nescio quid puero. Cum sudor ad imos 10

.'Mf1lÌ0ltU4

Manaret talos. — 0 te, Bollane, cerebri

Felicem! ajebam tacitus. Cum quidlibet ille

Garrirei; vicos, urbem laudaret; ut illi

Nilrespondebam. —Miserò cupis, inquit, abire

Jaiududum video : sed nil agis ; usque tenebo : 15

entonces se llevaba el pelo, con el cual se formaba una

especie de torre que terminaba en punta.

V 49. Mque incantata lacertis... Las cintas o bandas

encantadas de que usaban aquellas brujas imbéciles, simbolizaban

los lazos con que enredaban a los hombres.

SATIRA IX.

Pensando en bagatelas como suelo,

Y en ellas embebido,

Iba yo acaso por la sacra vía,

Cuando topé con cierto entremetido,

A quien solo de nombre conocía.

Cogiéndome la mano,

— ¿Cómo estás, dice, mi querido amigo?

— Bien como ves, le digo ,

Y a tu deseo y voluntad me allano.

Viendo que me seguía, le pregunto,

— ¿Quieres algo de mi ?; y el dice al punto

— Solo que me conozcas, pues cultivo

Yo las letras también. —Y es un motivo

Para que en mas te estime, le respondo.

Yo anhelando escapar, ora aburrido

Aprieto el paso, ó quédome parado,

Y luego a mi criado

Hago como que digo algo al oido.

El sudor por los pelos me salia,

Y entre dientes decia:

«¡ Ah Bolano feliz, que esto no pasas!»

Mi hombre en tanto charlaba lo infinito,

Hablábame de calles y de casas;

Y como yo cerraba mi piquito,

— Ya observo , dice, que escapar deseas,

Pero no serás tú quien eso veas :

Prosequar bine, quo nunc iter est tibi. —Nil opus

est te

Circumagi : quemdam volo visere non tibi notuin:

Trans Tiberiin longé cubat is, prope Csesaris hortos.

— Nilhabeo quod again; et non sum piger; usque

sequar te.

Demitto auriculas, ut iniqu» mentis asellus, 20

Cum gravius dorso subiit onus. Incipit ille :

—Si bene me novi, non Viscum pluris amicum,

Non Varium facies : nam quis me scribere plures

Aut citiùs possit versus ? quis membra movere

Molliùs? lnvideat quod et Ilermogenes, ego canto. 25

Interpellandi locus Me erat. — Est tibi mater,

Cognati, queis te salvo est opus? - Haud mihi quisquam;

Omnes composui. - Felices! nunc ego resto.

Confice; namque instat fatum mihi triste, Sabella

Quod puero cecinit divina motü anus urnâ : 30

«Hune neque dira venena, neque hosticus auferet ensis,

Nec laterum dolor, aut tussis, nec tarda podagra :

Garrulus hunc quando consumet cumque : loquaces,

Si sapiat, vitet, simul atque adoleverit setas. d

Ventura erat ad Vestae, quartâ jam parte diei 35

Adonde vayas pienso acompañarte.

— Pero ¿ para qué quieres molestarte ?

Repongo: voy a ver a cierto amigo,

Que del Tíber al otro lado mora,

Junto al jardin de César , y contigo

No tiene relación. —Pues bien , ahora

Por nada tengo precisión ni antojo,

Acompáñote pues ; nunca fui flojo.

En tal estado agacho mis orejas,

Como el asno que lleva mucha carga,

Y él sigue asi su retahila larga :

— Si es que la vanidad no me deslumhra,

No hallaré estraordinario

Que al fin me estimes como a Visco ó Vario;

Pues nadie hace mas versos, ni mas presto;

Nadie en bailar con gracia me aventaja,

Y a c a n t a r , con Hermógenes me apuesto.

Preguntóle, por ver si asi se ataja,

— Y ¿ tienes madre, deudos ú otra cosa,

Que se interese en vida tan preciosa?

— N o , ninguno, responde, me ha quedado;

Uno tras otro a todos he enterrado.

— ¡Felices! dije; y ¡solo yo resisto!

Entiérrame también, y quedo listo;

Pues ya la hora fatal se precipita

Que una bruja samnita

Me anunció, niño siendo.

Las fatídicas urnas revolviendo;

«No a aqueste joven matará, decía,

Hierro enemigo, tósigo violento,

Tos, gota ó pulmonía:

Un hablador le acabará algún día.

Si es cuerdo pues, ó si vivir desea,

Huya habladores cuando grande sea. »

A las doce llegamos a la audiencia,

Prasteritó, et casu tunc respondere vadato 1

4 | • - » _ fftn

Debebat; quod ni fecisset, perdere litem,

— Si me amas, inquit, paulurn hie ades. — Inteream,

si

Aut valeo stare, aut novi civilia jura :

Et propero quo scis. — Dubius sum quid faciam, inquit;

40

Tene relinquam, an rem. — Me, sodes. — Non

faciam, ille:

Et praecedere coepit. Ego ( ut contendere durum est

Cumvictore) sequor. — Maecenas quomodo tecum?

Hinc repetit, paucorum hominum, et mentis bene sanae.

Nemo dexteriùs fortunà est usus: haberes 45

Magnum adjutorem, posset qui ferre secundas,

Hunc hominem velles si tradere : dispeream, ni

%

Summosses omnes. — Non isto vivimus illic,

Quo tu rere modo. Domus h i e nec purior ulla est,

Nec magis his aliena malis: nil mi officit unquam 50

Ditior hie, aut est quia doctior: est locus uni —

Cuique suus. —Magnum narras, vix credibile.—Atqui

Sic habet. — Accendis quare cupiam magis illi

Proximus esse. — Velis tantummodo ; quae tua virtus,

Expugnabis : et est qui vinci possit, eòque 55

Y supe que citado mi hombre estaba

A una comparecencia,

E iba un pleito a perder si a ella faltaba.

- S i me estimas , me dice, entra conmigo.

—Reviente yo, le digo,

Si en pie estar puedo, ó de derecho entiendo.

A mas, que ir donde dije me es preciso.

—Y ¿sabes, replicóme, que indeciso

Estoy entre si a ti dejarte debo,

O ese pleito prolijo ?

— A mí, querido, respondíle, ¡esbueno!

— Pues no haré tal, me dijo,

Y a andar se puso el hombre muy sereno.

Boberia es lidiar con el mas fuerte:

Sígole pues, y él habla de esta suerte.

— ¿Cómo estás con Mecenas?

Es hombre de gran seso;

Usa de la fortuna sin esceso,

Pero en dar su amistad se va despacio.

Si tú a él quisieras presentarme, Horacio,

Como segundo yo te ayudaría,

Y en breve ni un rival te quedaría.

—Amigo, en esa casa

No lo que tú te figuraste pasa.

No existe otra mas pura, ni mas libre

De intriga y de maraña.

En ella a nadie daña

Si otro mas sábio, ó bien mas rico viene,

Porque allí cada cual su lugar tiene.

— Una cosa me cuentas peregrina.

—Pues que es asi imagina.

—Mas deseo me das de conocello.

—Pues aplícate a ello,

Y con tu esfuerzo lo verás logrado,

Bien que porque ninguno le sorprenda,

180 LIBER í.

Difficiles aditus primos habet. — Ilaud mihi deero:

Muneribus servos corrumpam: non, hodie si

Exclusus fuero, desistam; tempora quaeram;

Occurrain in triviis; deducaoe. Nil sine magno

Vita labore dédit mortalibus. Haec dum agit, ecce GO

Fuscus Aristius occurrit mibi charus, et illum

Qui pulchrè nosset. Consistimus. — Unde venis? et

Quo tendis ? rogat, et respondet. Veliere coepi,

* •

Et prensare manu lentissima bracbia, nutans,

Distorquens oculos, ut me eriperet. Malè salsus 65

Ridens dissimulare: meuui jécur urere bilis.

— Certè nescio quid secretò velie loqui te

Ajebas mecum. - Memini bene; sed meliori

Tempore dicam : hodie tricésima sabbata. Vin' tu

Curtis Judaeis oppedere ? - Nulla mihi, inquam, 70

Relligio est. - At mi : sum paulo infirmior, unus

Multorum: ignosces ; aliàs loquar. Hunccine solem

Tarn nigrum surréxe mihi ? Fugit improbus, ac me

Sub cultro linquit. Casu venit obvius illi

Adversarius, et. — Quò tu, turpissime ? magnà 75

De todos al principio se recate.

— Eso dejálo ámí; no habrá criado,

Que luego yo de sobornar no trate.

Si me echan fuera, volvéreme dentro;

Sabré buscar el tiempo y la manera;

Al salir él, me ofreceré al encuentro,

Y le acompañaré por donde quiera,

Que en este mundo bajo

Ningún bien se consigue sin trabajo.

En esto, cata aqui que se nos junta

Fusco Aristio, mi amigo muy querido,

Y de mi gatallon bien conocido.

—¿Dónde vas? ¿de dó vienes? se pregunta

Y se responde por entrambos lados.

Pellizcóle, y por señas le conjuro

Que me liberte de tamaño apuro ;

Pero disimulando lo que siente,

Se sonríe el bribón malignamente.

Mi despecho ocultando, al fin le digo.

—¿No tenias que hablarme algo en secreto ?

—Si, mas será otro dia;

Del trigésimo sábado es la fiesta,

Y faltar no debemos al respeto

A la circundada judiería!

—Yo escrúpulos no tengo en esas cosas.

—Yo s í , y aunque a flaqueza se atribuya,

Cierto es que cada cual tiene la suya.

Perdón pues, ya hablaremos. — Y se aleja

El traidor, y en el potro a mí me deja,

Clamando en mi amargura,

« ¡ O dia para mí de desventura! »

Por dicha, a pocos pasos que anduvimos,

De mi hablador con el contrario dimos.

Este «¿á dó vas, bribón?» grita y repite,

Y despues encarándose conmigo,

Inclamat voce; et, licet antestari ? Ego vero

Oppono aariculam. Rapit in j u s , clamor utrinque ,

Undique concursus. Sic me servavit Apollo.

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NOTAS.

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Diücilmente se podría hacer un retrato mas acabado

de un hablador fastidioso é importuno, ni presentarle en

escena de una manera mas agradable y divertida que lo

hace Horacio en esta sátira. Quizá alguno hallara un poco

exagerada la importunidad del personage que aqui se

critica; pero es sabido que la poesía tiene necesidad de

exagerar en algunos casos, y que solo por este medio

adquieren algunas ideas la fuerza conveniente , y

producen el efecto a que aspira el que las coordina ó

reúne. El artificio dramático que Horacio emplea, contribuye

admirablemente a desenvolver el carácter del fastidioso

; los apartes de su víctima diversifican la situación

con tanta oportunidad como chiste: la llegada del nuevo

interlocutor Aristio Fusco, que parecía deber ser como la

catástrofe de la fábula, sirve al contrario de epitasis, y

aumenta el Ínteres cuando se creía que iba a acabarse.

El desenlace, que es superiormente cómico, la maestría

con que están trazados los caractéres de los interlocutor

e s , ven fin lo familiarmente picaresco dellenguage, son

circunstancias que realzan el mérito del plan, y que hacen

de esta sátira una composicion sumamente agradable

para cuantos tengan buena educación y hábito del mundo.

Pocos sin embargo podrían entenderla en el original,

si no se emplease la precaución de señalar por guiones el

diálogo, que en las mas de las ediciones no aparece, ni

se adivina sino a fuerza de atención y de estudio. Bartolomé

Leonardo de Argensola hizo de ella la traducción

siguiente.

«Quereis, dice, servirme de testigo?»

Acepto yo el convite;

Al hablador ante el pretor arrastra ;

Se junta gente, y yo me escurro solo.

De esta manera preservóme Apolo.

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Yendo por la via sacra acaso un dia

(Como tengo costumbre) embebecido

Del todo en cierta burla ó niñería,

Encontré con un hombre conocido

Solamente de nombre, que llegado

A mí se pára, y de mi mano asido

Me pregunta, poniéndose a mi lado,

¿ Cómo va, señor mió ? yo le digo:

Bien por cierto, señor, y a su mandado.

No me dejó por eso, antes conmigo

Se vuelve, y viendo yo que me seguía,

Dije primero: ¿quereis algo, amigo?

Entonces respondió: lo que queria

Es que me conozcáis, señor, os pido,

Porque soy hombre docto en la poesía.

Por eso sereis vos en mas tenido

De mí, le dije, V procuraado verme

De él con alguna traza desasido,

Comienzo a andar aprisa, y detenerme,

A hablar al oido a mi criado,

Mas no pudo algo de esto socorrerme.

Vínome luego un trasudor helado

Por todo el cuerpo, y dije: ¡ O cuan dichoso

Es, Bollano, tu humor y desenfado !

Entretanto un momento el enfadoso

La boca no cerró jamas, loando

Las casas de aquel barrio suntuoso.

Como me vio que a todo iba callando,

Dijo, ya , ya, señor, bien os entiendo,

Que apartaros de mí vais procurando.

No os aprovecha pues, que yo pretendo

No dejaros a vos tan solo un hora;

A donde vais os tengo de ir siguiendo.

Pasado el Tiber voy, le dije, agora,

Y he de ir sin vos a ver un forastero,

Que junto del jardin de César mora.

No importa que esté lejos; bien ligero

Me siento, dice, y bien desocupado:

No porfiéis, que acompañaros quiero.

Yo entonces, cual rocin flojo y cansado,

Que echándole la carga se derrenga ,

Estuve por caerme de mi estado.

El hablar siempre y dalle, agora venga

A cuento lo que dice, ó al contrario .

Al fin comienza asi una larga arenga.

Bien entiendo que en tanto a vuestro Vario

No estimariais ni a vuestro Visco, cuanto

A mí, si yo os tratase de ordinario.

Porque preguuto yo, ¿quién sabe tanto

De versos y de hacerlos con presteza ?

Y ¿quién sabe cantar como yo canto?

Y ¿ quién danza con tanta ligereza ?

i Quién sino yo a Hermógenes prudente

Hizo tener envidia a su destreza ?

Parecióme aqui tiempo conveniente

Para atajar su arenga , preguntando :

¿Teneis padre, señor, ó algún pariente?

Respondió entonces con semblante blando :

No, que a todos los tenga sepultados ,

Ninguno ha ya quedado de mi bando.

I Dichosos, dije , y bien afortunados!

Yo solo quedo agora; hoy es el dia

Que me está amenazado por los hados :

Porque siendo yo niño, un ama mia,

Grande adivina , me sacó la suerte

De un cántaro, y cantó esta profecía.

A este niño le dará la muerte

No dolor de costado ó calentura,

No veneno, no t o s , no espada fuerte.

Un parlero ha de ser su sepultura:

Huya pues de parleros con cuidado,

Y mas cuando llegare a edad madura.

Era tarde, y habíamos llegado

Al santo templo de la diosa Vesta,

Y d/ceme : señor, yo estoy citado.

Esme forzoso parecer en esta

Audiencia; no me os vais, que luego salgo,

No tardaré un momento a dar respuesta.

Dios me destruya, amigo, si yo valgo

Para pleitos, le dije, y si tenerme

Puedo en los pies, mirad si mandais algo ,

Que yo voy donde os dije, y detenerme

No seria razón. Díceine luego,

Dudoso estoy, no acierto a resolverme.

Si el pleito dejo , pierdo mi sosiego;

Si os dejo a vos, también; no sé que haga.

Dejadme, dije, a mí, por Dios os ruego.

No hayais miedo que en esto os satisfaga ,

Dijo, y comienza a andar: yo tras él sigo,

Que el porfiar me es dura y mortal plaga.

Entonces ¿cómo os va con vuestro amigo

Mecenas? dice. ¡O cuán avisado,

Y de gente vulgar cuán enemigo!

Nadie con él tan bien se ha gobernado

Como vos; pero tengo confianza ,

Si hacéis que me reciba por criado.

Que yo seré segundo en la privanza ,

Y acudiría a vuestras pretensiones

Tan bien , tan sin descuido y sin tardanza,

Que a todos los privados y mandones

Desprivárades vos muy fácilmente,

Sin admitir Mecenas sus razones.

Sabed, le dije, que es muy diferente

De lo que vos pensáis lo que se usa

En esta casa grande y escelente.

Allí todo es virtud, ninguno acusa

Al otro ; todos viven con contento;

No hay cosa fuera de orden ni confusa:

Ni el rico al pobre da desabrimiento,

Ni el que es mas sabio a mí me daña nada,

Cada cual tiene allí su propio asiento.

Gran cosa me contais y poco usada ,

Me dice, y para mí casi increíble:

Dije, pues es verdad averiguada.

Pouéisme, dijo, un ansia no creíble

De servir a tal hombre; pues yo creo,

Dije, según sois cuerdo y apacible.

Que con una palabra ó un meneo

Con Mecenas , haréis según es blando ,

Que huelgue de cumplir vuestro deseo;

Y aunque vereis, cuando lo vais tratando,

Que al principio es difícil y severo ,

I.o vencereis al fin perseverando.

Dejadme, dijo, hacer, porque el dinero

Es gran persona, y con algún presente

Un page grangearé ó algún portero ,

Que me metan en tiempo conveniente

A hablar a Mecenas ; y si hubiere

Hoy en hacello algún inconveniente,

Volvereme mañana , y si supiere

Que está fuera de casa, iré corriendo

A acompañarle al tiempo que volviere.

Yo buscaré mil trazas, porque entiendo

Que no hay bien sin trabajo, y que conviene

Al negociante nunca estar durmiendo.

Estando en esto, veis aquí do viene

Fusco Aristio mi amigo, que entendido

El humor de aquel hombre muy bien tiene.

En juntándonos, sed muy bien venido,

El uno dice al otro. Yo, pensando

Ser de él en aquel trance socorrido,

Tiróle de la falda, y apretando

Sus manos con las mías, le hacia

Mil señas con toser de cuando en cuando.

El con un falso sonreir fingia

No entenderme: yo empiezo a congojarme

Con cólera y furor que rae encendía.

MI

••mm

Díjele al fin : ¿qué fue lo que hablarme

Quisisteis boy? ¿quereis que lo tratemos?

Que agora bien podré desocuparme.

Bien, dice, i qué ! mañana nos veremos .•

Hoy es fiesta solene entre la gente

Hebrea, y no es razón los enojemos.

A mí, dije, ningún inconveniente

Es no guardarla, porque nunca be sido

A tales religiones obediente.

Yo s í , porque no soy tan atrevido,

Dijo, y por tanto perdonadme agora,

Mañana os hablaré, si no me olvido.

¡ O desdichada , dije, y triste hora ,

En la cual salí hoy a pasearme,

De tantas pesadumbres causadora !

Al fin él hubo de irse, y de dejarme

Con mi importuno ; mas al mismo instante

Me vino Dios a ver y a libertarme;

Que acaso su contrario el pleiteante,

Que para entonces lo tenia citado,

Lo vio venir, v con feroz semblante,

¿Dónde vais vos, tramposo y desalmado?

Le dijo, y vuelto a mí, me dice; amigo,

¿ Quereis serme testigo ? De buen grado ,

Le dije, yo os seré muy buen testigo.

Entonces do el juicio y juez habita,

Forcejando lo lleva al fin consigo.

Y de una y otra parte anda la grita;

Llévanmelo ante el juez, yo quedo solo ;

Acude a vocear gente infinita,

Y asi me libró de él el dios Apolo.

V. 1. Sacrâ viâ... Esta via sacra ó calle sagrada,

de la cual he dicho en otra parte que era uno de los

parages de reunion de los ociosos de Roma, era la principal

de aquella eapital vastísima. Los vecinos de la calle

se llamaban Sacraoienses.

V. 3. Notus mihi nomine tantùm... Teofrasto en sus

Caractères, señala como una de las circunstancias carac-

TOMO Til. 13

terísticas del hablador, la de no dejar de embestir ni

aun al hombre mas desconocido. En este verso se lee

en algunas ediciones accurrit, por occurrit.

V. 4. Dulcissime rerum... Frase familiar, que equivalía

á amabilísimo hombre, ú otra semejante.

V. 5. Suaviler, ut nunc est... Esta frase, y las de

quid agis? Cupio omnia qux vis, y Numquid vis?

eran fórmulas de cumplidos, cómo lo espresa la traducción.

V. 8. Miseré... Por anxié.

V. 11. Bolane... Los mas de los editores escribieron

con 11 este nombre, que debia escribirse con /,

pues significa un natural ú oriundo de la ciudad de

Bola, en el pais de los ecuos. El poeta le llama felicem

cerebri, porque siendo , según juzgan los intérpretes

, ligero de cascos el individuo que aqui se designa, se

deshacía muy pronto de los habladores.

V. 16. Prosequar... Esta lección, que es la de muchos

manuscritos, se ajusta mejor con el pensamiento del

poeta, que la de persequar, que es la de casi todas la

ediciones.

V. 18. Prope Cxsaris hortos... Estos jardines, situados

á la estremidad de la ciudad, cerca de la puerta

naval, los había regalado al pueblo Julio César.

V. 20. Iniqux mentís asellus... Nam excutere velit

sarcinas, dice Torrencio, quas molesté se Jerre aurium

demissione ostendit.

V. 22. Viscum... Visco era un poeta muy amigo de

Horacio y Virgilio. De Vario hablé en las notas a la oda

sesta del primer libro.

V. 23. Nam quis me scribere etc... Ya hemos visto

arriba que Argensola, traduciendo estos versos decia:

Por qué, pregunto yo: ¿quién sabe tanto

De versos, y de hacerlos con presteza ?

Y ¿ quién sabe cantar como yo canto ?

Y ¿quién danza con tanta ligereza?

¿Quién sino yo a Hermógenes prudente

Hizo tener envidia a su destreza ?

. . i i i o l f ot

Francisco Cascales los tradujo también, despues de citarlos

en su Tabla primera, diciendo:

¿ Quién mas versos que yo compone al dia ?

¿Quién los miembros mas blandamente mueve?

Y si me oyera el gran cantor Hermógenes ,

Envidioso me diera la ventaja.

Asi se traducía a los clásicos en el siglo de oro de

nuestra literatura.

V. 26. Interpellandi locus... Interpellare vale aqui

tanto como interrumpir. En la'preguntanque Horacio hace

al hablador interrumpiéndole, hay una ironía delicada,

un sarcasmo picante, que es mas fácil sentir que esplicar.

V. 28. Omnes composui... Componere era la palabra

de que se usaba para espresar la acción de poner el cadáver

en el nicho ó los huesos en la urna: por esto se

usaba de la misma palabra, como sinónima de enterrar.

Felices... Obsérvese esta estraordiuaria y singular concisión

, que es la principal dificultad que existe para la

cabal inteligencia de las sátiras de Horacio.

V. 30. Divina motá anus urna... Esto es, Sabella

anus divinatrix, sive sortílega, urnam ciens.

V. 33. Quando consumet cumque... Quandocumque

por aliquando, se halla alguna vez en los clásicos.

V. 35. Fentum erat ad Vestx... El templo de Vesta

estaba en la plaza, en la esquina de la calle nueva. Alli

estaba también el tribunal ó la audiencia.

Quarta jam parte diei... En otra parte he dicho que

el dia empezaba a las seis de la mañana, y que la hora

de las siete era la que se llamaba prima. Por consiguiente

la espresion quarta parte jam diei prxterita,

equivale rigorosamente a eran las doce del dia. Sanadon

sin embargo, creyó que pars estaba aqui por hora, y

por consiguiente la cuarta hora desiguaba las diez de la

mañana. El tribunal, añade, se abria a las nueve, y asi

cuando llegaron Horacio y el importuno, habia ya una

hora que este debia haber acudido a la comparecencia para

que estaba citado.

V. se. y adato... Esta palabra se toma aqai en sentido

activo, como lo han observado ios intérpretes, de modo

que equivale a ei qui vadibus acceptis in jus vocaverat,

es decir, o aquel que le había citado ante el juez previa

fianza.

V. 37. Perdere litem... Aquí es forzoso repetir el verbo

debebat.

V. 39. Aut valeo stare... Algunos comentadores observaron

que Horacio empleó aqui los términos forense»

de respondere, adesse y stare: el primero significaba

responder a una citación, ó asistir a una comparecencia:

el segundo acompañar a alguno para apoyar su causa; y

el tercero la actitud del citado delante del juez.

V. 42. Contendere durum est... En algunos manuscritos

y ediciones se suprime este est.

V. 43. Cum. victore... Esto es, con el que puede mas;

es decir, contrayécdonos al caso presente, con el ma»

pesado.

V. 44. Paucorum hominum... Es decir, hombre que

se franquea con pocos. Yo he mostrado en la traducción

que desde el Mecenas del verso anterior hasta el surtimosses

omites del cuarenta y ocho, hace Horacio hablar al

fastidioso. El objeto de éste no era otro que ver el modo

de introducirse con Mecenas, a quien alaba con el dicho

fin, y cuya protección era la mas poderosa de que podía

gozarse en todo el imperio.

V. 45. Nemo dexteriüs... Este elogio de Mecenas, hecho

como por casualidad, es, dice Sanadon, bien lisonjero

y bien cierto (¿uizá no hubo un cortesano que supiese

mantenerse por tanto tiempo en favor como Mecenas,

que ministro y favorito de Augusto, conservó por

espacio de treinta y seis años su mas íntima confianza,

y visitado por el emperador durante su última enfermedad,

fué llorado de él despues de su muerte. Séneca, que en

ocasiones le trató con poco miramiento, tuvo que hacerle

justicia, y deeir que ni a él ni a Agripa hubo quien los

reemplazase.

V. 46. Ferre secundas... Unos intérpretes creen que

«sta es una metáfora tomada del teatro, en donde ferre

secundas partes equivalia a hacer el seguudo papel; oficio

que imponía la obligación de representar, de modo que

se dejase todo el lucimiento al primer actor. Otros creen

que el ferre secundas alude a las palmas del circo, de

las cuales se distribuían tres entre los mas sobresalientes

justadores. En las dos interpretaciones es el mismo el sentido

, es decir, que el hablador promete a Horacio dejarle

el primer lugar, y no aspirar sino al segundo.

V. 74. Tradere... Presentar, introducir. Hunc homlnem

designa al mismo hablador.

V. 48. fivimus... Otros vivitur.

V. 49. Domus hdc nec pttrior etc... Esto es eiertísimo.

En casa de Mecenas era el favor la recompensa

del mérito, y no de la adulación; y como todos sabían

esto, lejos de pensar en suplantarse unos a otros, se

respetaba la elección del dueño, y todas las rivalidades

se limitaban a justificarla.

V. 50. Unquam... Otros inquam.

V. 54. Qux tua virtus... Esto es, pro tua virtute,

pro tuis viribus, como dijo Acrou , que acertando en

esta esplicacion, erró en poner estas palabras en boca del

importuno. Quie tua virtus, es, como observa Cruquio,

una especie de paréntesis, que equivale a quá virtute es,

ea tua virtus est etc. Por lo demás, en esta respuesta de

Horacio hay una ironía finísima.

V. 55. Est qui vinci possit, eóque... Esto es , quia

est qui vinci possit, ideó difficiles aditus primos habet,

pues está aqui por ideo; es decir, como lo he espresado

en la traducción, conoce su propia docilidad, y

por eso es de dificil acceso.

V. 61. Fuscus Aristius... F.1 mismo a quien dirigió

Horacio la oda veinte y dos, y la epístola diez del primer

libro.

V. 64. Lentissima brachia... Brazos que no se mueven

, que están como muertos, pues Fusco Aristio no

hacia caso de los pellizcos que le daba Horacio.

V. 65. Malé salsas... Es decir, improbé, nequiter

salsus, ó en castellano, malignamente gracioso. Estas

gracias se suelen en nuestra lengua llamar mohosas.

V. 69. Tricésima sabbata... Los judíos, dice Dacier,

comenzaban su año por el mes de tizri, que era el de

setiembre, y su pascua era el quince de nisan, que

corresponde casi siempre a nuestro abril; y como desde

primero de setiembre basta mediados de abril hay sobre

treinta semanas, Horacio llama a la pascua de los judíos

el sábado trigésimo.

V. 70. Curtís Judiéis oppedere... Curtís es un epitetu

con que Horacio denota que a los judíos les faltaba algo,

es decir, que estaban circuncidados. Oppedere equivale

á peditu abigere. Es imposible hacer en menos palabras

una invectiva mas picante contra los judíos, ni burlarse

mas cruelmente con una salida picaresca, de un infeliz,

á quien un fastidioso estaba en vísperas de asesinar con

sus importunidades.

V. 71. Relligio... Escrúpulo, superstición, temor.

V. 71 y 72. Unus multorum... Es decir, xqué ac

multi.

SATYRA X.

Nempe incomposito dixi pede c u r r e r e versus

Lucili. Quis tam Lucili f a u t o r ineptè e s t.

Ut non hoc fateatur. At i d e m , quòd sale multo

Urbem d e f r i c u i t , chartà laudatur eàdem.

Nec tamen h o c t r i b u e n s , d e d e r im quoque caetera: nam

- ;

SIC 5

Et Laberi mimos, ut p u l c h r a poemata, mirer.

Ergo non satis est r i s u d i d u c e r e r i c t um

Auditoris : et est quaedam tarnen hic quoque virtù».

V. }3. Surréxe... Por surrexisse.

V. 74. Sub cultro... Bajo el cuchillo, espresion proverbial

como la nuestra, con el dogal al cuello.

V. 76. Anlestari... «Atestiguar con los presentes,

antes de apoderarse de la parte para llevarla ante el

pretor;» para lo cual tenia facultad el actor, si el demandado

no comparecía a la cita.

V. 77. Oppono auriculam... Se aceptaba el encargo de

testigo, «poniendo la oreja para que la tocase aquel en

cuyo favor se iba a atestiguar.» Esta ceremonia de tocar la

oreja tenía por objeto recordar al testigo la obligación

que contraía. Plinio, queriendo dar una razón física de

esta costumbre legal, dijo: est in aure imá memorix

locus, quem tangentes attestantur.

V. 78. Servavit Apollo... Algunos pretenden que se

refiere esta espresion a la estátua de Apolo que habia

en la plaza de Augusto, delante de la cual se dictaban

sentencias algunas veces.

SATIRA X.

la oüafftKI

) í 7 i ¡ » 8

S í , dije que corría

Con pie desaliñado

La Musa de Lucilio. Y ¿ q u i é n seria

De Lucilio tan necio apasionado,

Que esto negase ? Y ¿ luego no he alabado

Que a Roma de basura

Limpiase con la sal de la censura?

P e r o esto concediendo,

No otras mil cosas conceder entiendo;

Que aunque en las farsas de Laberio ría,

No las llamo selecta poesía.

Algo tiene en verdad de meritorio

Hacer reir sin fin a un auditorio:

Mas debe ser conciso el que desee

V. 69. Tricésima sabbata... Los judíos, dice Dacier,

comenzaban su año por el mes de tizri, que era el de

setiembre, y su pascua era el quince de nisan, que

corresponde casi siempre a nuestro abril; y como desde

primero de setiembre basta mediados de abril hay sobre

treinta semanas, Horacio llama a la pascua de los judíos

el sábado trigésimo.

V. 70. Curtís Judiéis oppedere... Curtís es un epiteto

con que Horacio denota que a los judíos les faltaba algo,

es decir, que estaban circuncidados. Oppedere equivale

á peditu abigere. Es imposible hacer en menos palabras

una invectiva mas picante contra los judíos, ni burlarse

mas cruelmente con una salida picaresca, de un infeliz,

á quien un fastidioso estaba en vísperas de asesinar con

sus importunidades.

V. 71. Relligio... Escrúpulo, superstición, temor.

V. 71 y 72. Unus multorum... Es decir, xqué ac

multi.

SATYRA X.

Nempe incomposito dixi pede c u r r e r e versus

Lucili. Quis tam Lucili f a u t o r ineptè e s t.

Ut non hoc fateatur. At i d e m , quòd sale multo

Urbem d e f r i c u i t , chartà laudatur eàdeni.

Nec tamen h o c t r i b u e n s , d e d e r im quoque caetera: nam

- ;

SIC 5

Et Laberi raimos, ut p u l c h r a poemata, mirer.

Ergo non satis est r i s u d i d u c e r e r i c t um

Auditoris : et est quaedain tarnen hic quoque virtù».

V. }3. Surréxe... Por surrexisse.

V. 74. Sub cultro... Bajo el cuchillo, espresion proverbial

como la nuestra, con el dogal al cuello.

V. 76. Anlestari... «Atestiguar con los presentes,

antes de apoderarse de la parte para llevarla ante el

pretor;» para lo cual tenia facultad el actor, si el demandado

no comparecía a la cita.

V. 77. Oppono auriculam... Se aceptaba el encargo de

testigo, «poniendo la oreja para que la tocase aquel en

cuyo favor se iba a atestiguar.» Esta ceremonia de tocar la

oreja tenia por objeto recordar al testigo la obligación

que contraía. Plinio, queriendo dar una razón física de

esta costumbre legal, dijo: est in aure imá memorix

locus, quem tangentes attestantur.

V. 78. Servavit Apollo... Algunos pretenden que se

refiere esta espresion a la estátua de Apolo que habia

en la plaza de Augusto, delante de la cual se dictaban

sentencias algunas veces.

SATIRA X.

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S í , dije que corría

Con pie desaliñado

La Musa de Lucilio. Y ¿ q u i é n seria

De Lucilio tan necio apasionado,

Que esto negase ? Y ¿ luego no he alabado

Que a Roma de basura

Limpiase con la sal de la censura?

P e r o esto concediendo,

No otras mil cosas conceder entiendo;

Que aunque en las farsas de Laberio ría,

No las llamo selecta poesía.

Algo tiene en verdad de meritorio

Hacer reir sin fin a un auditorio:

Mas debe ser conciso el que desee

Est brevitate opus, ut currat sententia , neu se

;

Irapediat verbis lassas onerantibus aures : 10

Et sermone opus est modò tristi, soepe jocoso ;

Defendente vicem modò rhetoris atque poet«;

,• zi . : c .. • • if il ,'•!.'•;

Interdum urbani, pareentis viribus, atque

Extenuantis eas consultò. Ridiculum acri

Fortius et melius magnas plerumque secat res. 15

• , I

Uli, scripta quibus comoedia prisca viris e s t,

Hoc stabant, hoc sunt imitandi; quos neque pulcher

Hermogenes unquam legit, neque simius iste, . a y • v. • -, 'ijntfeb ,<• I

Nil praeter Galvum et doctus cantare Catullum.

—At magnum fecit quòd verbis grseca latini s 20

—Miscuit. —0 seri studiorum! quine putetis

Difficile et mirum Rhodio quod Pitholeonti

Contigli? — At sermo linguâ concinnus utrâque

Suavior, ut Chio nota si commista Falerni est,

Cum versus facias.—Te ipsum percontor, an et cam 25

Dura tibi peragenda rei sit caussa Petillì ?

Scilicet oblitus patriaeque patrisque Latini,

Cum Pedius causas exudet, Publico l a , atque

Corvinus, patriis intermiscere petita , fili n i T S u ß J ."ili r'-.-fi i j br.1 ¡: . iiiin ,n(J

Verba foris malis, Canusini more bilinguis? 30

Atqui ego cum Greeeos facerem, natus mare eitra,

Versiculos, vetuit me tali voce Quirinus,

Que el pensamiento con vigor campee,

Sin fárrago de voces ni ruido,

Que fatigue el oido ;

Con el sério alternar debe , y el grave

El estilo festivo y el suave;

Mostrarse ya orador, ora poeta,

O con destreza, comedido y blando,

Sus fuerzas reprimiendo ó atenuando;

Que mas a veces al vicioso embarga

Sarcasmo agudo que invectiva amarga.

Imitemos en esto a los autores

De la comedia antigua , que esto hacian;

Pero en su vida, ni aun por disimulo,

Los vió ese lindo Hermógenes, ni el mono

Que en remedar el tono

Solo piensa de Calvo y de Catulo.

—Ganó Lucilio palmas singulares,

Mezclando voces griegas y latinas.

—¡ Menguados escolares!

¿Pensareis qne un gran mérito tenia

Lo que Pitoleon el rodio hacia?

—No obstante, esta mixtura

Da al verso gallardía y hermosura,

Cual vino de Falerno y Cbio junto.

—Y ahora, yo te pregunto,

¿ Osarás hacer tú tal baturrillo

Defendiendo la causa de Pelillo ?

Mientras Pedio, Publicóla y Corvino

Por hablar sudan en latin limado,

¿Tú de tu patria y padres olvidado,

A mezclar te atrevieras

Con las latinas, voces estrangeras,

Y en dos lenguas hablar cual canosano?

A mí a las mientes una vez me vino

Versos griegos hacer, aunque italiano.

202 LIBER 1.

Post mediam noctem visus, cùm souinia vera:

e In silvani non ligna feras insaniùs, ac si

\ ,.Jfc. i - ' V . '

Magnas Graecorum malis iraplere catervas. » 35

Turgidus Alpinus jugulat dum Memnona, dumque ' . i. ' . 003 0

Deflìngit Rheni luteura caput, haec ego ludo ,

Qure nec in ?ede sonent certantia, judice Tarpà,

Nec redeant iteruin atque iterum spectanda tlieatris.

Arguti meretrice potes, Davoque Chremeta 40

Eludente senem, comis garrire libellos

Unus vivorum, Fundani: Pollio regum

Facta canit, pede ter percusso : forte epos acer.

Ut nemo Varius ducit. Molle atque facetura

Virgilio annuerunt gaudentes r u r e Camenae. 45

Hoc e r a t , experto frustra Vairone Atacino,

Atque quibusdam aliis, meliùs quod scribere possera.

Inventore minor: neque ego illi detrahere ausim

Hierentem capiti multa cum laude coronam.

At dixi filiere hunc lutulentum, saepe ferentera 50

Plura quidem tollenda relinquendis. Age, quaeso,

Empero aparecióseme Quirino

Despues de media noche, cuando él sueño

La verdad nos advierte,

Y me habló de esta suerte:

« Llevar al bosque un leño

No es empresa mas loca ni mas necia

Que querer tú añadir vates a Grecia.»

Asi, mientras de Alpino nos presenta

Degollado a Memnon la Musa hinchada,

O del Rhin la cabeza enlodazada,

Yo en hacer estos versos me divierto.

Que no aspiran por eierto

A ir al templo de Apolo, y tener parte

En los premios que allí Tarpa reparte,

Ni menos necesitan

Que en la escena mil veces se repitan.

Entre los vivos solo tú, Fundano,

Presentar puedes en estilo urbano,

Ramera astuta ó pérfido alcahuete,

Aspirando a engañar a un ruin vejete.

En senarios Polion los reyes canta;

Vario a la alta epopeya se levanta,

Cual nadie vigoroso, y a Virgilio

La Musa de los campos dictó un dia

La mas dulce y graciosa poesía.

Sátiras que Varron y otros en vano

A componer se dedicáran, era

En tal estado mi única c a r r e r a;

Mas siempre al inventor párias rindiendo,

Pues quitar no pretendo

De su sien la corona,

De que ornado la fama le pregona.

Torrente le llamé de fango lleno,

Que lleva mas de malo que de bueno.

Mas dime t ú , a quien docto considero,

Tu uihil in magno doctus repréndis Homero?

Nìl comis tragici mutat Lucilius Acci?

Non ridet versus Ennì gravitate minores,

Cum de se loquitur, non ut majore reprénsis ?

Quid vetat et nosmet, Lucili scripta legentes,

Quaìrere. num jUius, num rerum dura negarit

Versículos natura magis factos, et cuntes

Molliùs, ac si quis, pedibus quid claudere senis

Hoc tantum contentos, amet scripsisse ducentos >

Ante cibura versus, totidem coenatus? Etrusci

Quale fuit Cassi rapido ferventius amni

lngenium; capsis quem fama est esse librisque

Ambustum propriis. Fuerit Lucilius, inquam,

Comis et urbanus; fuerit limatior ídem ,

Quàm rudis etGraecís intacti carminis auctor,

Quàmque poetarum seniorum turba; sed ille,

Si foret hoc nostrum falo dilatus in «vuui,

Detereret sibi multa; reciderei omne, quod ultra

Perfectum traberetur ; et in versu faciendo

Saepe capul scaberet, vivos et roderei ungues.

S»pe stilum verlas, ilerum quae digna iegi sint

Scripturus: ñeque, te ut miretur turba, labores,

Contentos paucis lectoribus. An tua demens

¿No hallas defectos en el grande Homero ?

¿Nada el mismo Lucilio conceptúa

Que enmendarse en las piezas de Accio debe?

¿Del gran Enio a burlarse no se atreve,

Y sus versos de flojos no gradúa ?

¿ No ves si a hablar de su persona viene,

Que a sí en mas que a los otros no se tiene?

¿Por qué pues no pudiéramos nosotros,

Las obras de Lucilio repasando,

Entrar examinando

Si dependió de falta de talento

O de la sequedad del argumento,

Que hiciese versos flojos y sin arte,

Cual de quien sin mas ley que la medida,

Doscientos antes de comer ensarte,

Y otros tantos despues de la comida?

Esto a Casio el toscano sucedía;

Su ingenio era un torrente despenado;

Finó, y al otro dia

Con sus propios escritos fue quemado.

Y aunque fuese Lucilio comedido ,

Y mas correcto que el autor primero,

Que desbastó este género grosero,

Entre los griegos nunca conocido,

Y mas que los autores de otra era :

Sus sátiras sin duda retocára ,

Si el destino su vida prolongára,

Lo superfluo y vicioso suprimiera,

Al componer rascárase la frente,

Y las uñas mordiérase impaciente.

Si han de ser releídos tus escritos,

Fuerza es que los corrijas y castigues;

Bástete que te elogien eruditos,

No en dar gusto a la turba te fatigues,

Si no es que acaso deslumhrado anhelas

Vilibus in indis dictari carmina malis ? 75

Non ego: nam satis est equitem inihi plaudere; ut

audax,

Contemptis aliis, explosa Arbuscula dixit.

Men' moveat cimex Pantiiius; aut cruciet, quòd

Vellicet absentem Demetrius ? aut quòd ineptus

Fannius Hermogenis laedat conviva Tigellt ? 80

Plotius et Varius, Maecenas, Virgiliusque,

Valgius, et probet haec Octavius, optimus atque

Fuscus, et h«c utinam Viscorum laudet uterque!

Ambitione relegati, te dicere possum,

Pollio, te, Messala, tuo cum fratre ; simulque 85

Vos, Bibule, et Servi; simul his te, candide Furni;

Complures alios, doctos ego quos et amicos

Prudens prcetereo, quibus haec, sint qualiacumque,

Arridere velim; doliturus, si placeant spe

Deterius nostrà. Demetri, teque, Tigelli, <)0

Discipularura inter jubeo plorare cathedras.

I, puer, atque meo citus haec subscribe libello.

NOTAS.

. sinof? d •íyiioqrao.» 1/

• —

Había escandalizado y ofendido a muchos en Roma la

idea que en la sátira cuarta habia pretendido Horacio

hacer formar de Lucilio, pues en el tiempo en que dicha

sátira se escribió, gozaba aun éste de gran concepto, y

continuó todavia gozándolo mucho tiempo despues. Ho-

LIBRO I. ¿07

. »* » ...

f u s versos oir dictar en las escuelas.

Yo asi no pienso; de la gente ilustre

Solo la aprobación me halaga y mueve;

Como un dia silbada de la plebe,

Dijo de orgullo llena,

La comedianta Arbuscula en la escena.

¿Del chinche de Petilio haré yo caso?

¿Me incomodará acaso

Que en mi ausencia Demetrio ruin me ofenda,

O zaherirme Fannio impertinente,

Parásito de Hermógenes , pretenda ?

DeVirgiüo, Mecenas, Plocio, Vario,

Octavio, Valgio, Fusco y ambos Viscos,

Yo con la aprobación contento quedo.

Contaros sin lisonja entre ellos puedo,

Polion, y a tí Mésala, y a tu hermano,

Bíbulo, Servio, a t í , Furniosincero,

Y otros varios amigos que hoy no nombro.

A estos agradar quiero,

Y asaz me afligiría

Frustrada ver esta esperanza mia.

Demetrio, y tuTigelio, a las mozuelas

Id a entonar sentidas cantinelas.

Y tú, escribiente, a trabajar te apresta;

Tras la pieza anterior cópiame esta.

racio no era hombre capaz de retractar por chismes y

habladurías un juicio formado con cabal conocimiento de

causa; y al contrario, lo era mucho de sostener su opinion,

de presentarla apoyada en razones incontrastables,

y de contribuir asi a derribar un ídolo, indigno de la

veneración de los romanos del tiempo de Augusto, que

en los tres cuartos de siglo que mediaron desde la muerte

de Lucilio hasta el tiempo en que se escribió esta sátira,

habían hecho grandes progresos en la civilización y en la

literatura. Horacio, desenvolviendo su pensamiento con

destreza y sagacidad, empieza ratificándose en el juicio

que formó de Lucilio, y con el cual habia ofendido

tanto a los apasionados del poeta aurunqués; establece

despues reglas preciosas para escribir, probando con su

sola enunciación que Lucilio no las habia conocido, o

que a lo menos no las habia observado, y que por consiguiente

estaba lejos de poder aspirar a la gloria, reservada

esclusivamente para los escritores que pongan en

práctica aquellos preceptos; reduce en seguida a su verdadero

valor uno de los motivos del entusiasmo con que

se miraba a Lucilio; muestra despues haberse él dedicado

á la sátira, de resultas de no haberle dejado los ingenios

eminentes que sobresalían en los demás ramos, otro género

que cultivar ; justifica luego la libertad con que habló

de los defectos de Lucilio, con varios ejemplos, y

con el de Lucilio mismo en diferentes ocasiones; manifiesta

que cualquiera que fuese el mérito de aquel poeta,

comparado con el de los que le habían precedido en la misma

carrera, no habría él podido menos, a vivir mas tarde,

de corregir y de limar su estilo ; toma de aqui pie para dar

nuevos preceptos de composicion; y recayendo por último

sóbrela útil é importante máxima de que los escritores no

deben pensar mas que en agradar a los hombres inteligentes,

despreciando la opinion de los fatuos y de los pedantes,

hace una enumeración de los buenos ingenios de Roma,

con los cuales estaba en relaciones mas ó menos íntimas,

y otra de varios presumidos, que irritados de ver

la superioridad de Horacio, se vengaban pellizcando y

mordiendo su reputación. Acaso los Pantilios, los Demetrios

y los Fannios, que no deben sino al desprecio con

que Horacio los miraba, la triste nombradía de que gozan

, fueron de los primeros que censuraron la noble

franqueza con que el poeta de Venusia habló del de Aurunca,

y esto quizá les valió que aquel los tratase tan

duramente como lo hace en esta sátira , que llama la atención

por la perentoriedad de los argumentos, por la exactitud

de las reglas de composicion , y por la desinteresada

reseña que en ella se hace de los mas grandes ingenios

de Roma.

V. i. Nempé... En este solo adverbio aparece desde

luego un tono de confianza, que cuando se emplea por

hombres de un talento superior, es siempre un presagio seguro

de victoria. Este nempe equivale rigorosamente a nuestra

frase, pues señores, que usada al empezar un discurso

de la clase de esta sátira, no es solo una espresion

de confianza, sino de sarcasmo y de ironía.

Incomposifo pede currere... Estos eran verosímilmente,

como lo he hecho sentir en la traducción , dos defectos

distintos, a saber, el de componer muy de prisa , y el de

cuidar poco de la versificación.

V. 2. Quis tam Lucill?... A pesar de esta decisión

tan rotunda, no titubeó Quintiliano en alabar desmedidamente

á Lucilio, como observé en las notas a la sátira

cuarta. A haberse perdido todas las obras de Lucilio,

cada cual seria dueño de inclinarse, ya a la opinion de

Horacio, ya a la de Quintiliano; pero cuando nos quedan

fragmentos de aquel desbastador de la sátira latina;

cuando aquellos fragmeutos permiten a todos formar un

juicio sobre, ellos, sin necesidad de referirse a opinion

agena, ¿quién ser¡3 el que vacilase en adoptar la de

Horacio, que enunciada cuando aun tenia Lucilio tantos

partidarios, fué ratificada tan vigorosamente como se vé

en esta sátira ? Hablando de los admiradores de Lucilio,

no se puede dejar de recordar la exactitud y oportunidad

con que dijo un crítico: «Puede decirse de Lucilio, que

tuvo la suerte de muchas mugeres, que sin ser bonitas,

inspiran pasiones violentísimas. Entre los partidarios de

aquel poeta, añade el mismo crítico, los habia tan locos,

que iban por las calles con látigos debajo de las togas,

para zurrar a cuantos dijeran mal de sus composiciones.»

Y en efecto, asi consta de ocho versos que eu algunos

manuscritos se hallan en cabeza de esta sátira, como sí

fuesen el principio de ella, y que aunque desechados por

espurios, son de un poeta elegante antiguo, y prueban

que el concepto de que gozaba Lucilio no era tan general

como pretendieron algunos.

TOMO in. u

V. 4. Ürbem defricuit... La traducción literal es,

fregó d Roma con mucha sal, lo cual equivale a zurró

con gracia a todos los viciosos de Roma. La metáfora

es algo baja, pero muy espresiva, y por esto era menester

conservarla en la traducción, aunque aclarándola algo.

Por lo demás, Lucilio no atacó solo a los viciosos, sino

á casi todos los hombres de importancia. Véase la nota

al verso sesenta y nueve de la sátira siguiente.

Chartá eadem... En la misma sátira en que se habló

de sus defectos.

V. 6. Laberi mimos... Los mimos eran una especie de

saínetes, que no tenían otro objeto que el de hacer reir.

Décimo Laberio, que fué como el D. Ramón de la Cruz

de aquellos tiempos, mereció que Julio César le hiciese

caballero, en recompensa del talento que mostró para esta

clase de composiciones. Publio Siró eclipsó a Laberio,

ora porque sus piezas fuesen mejores, ora porque este

último llegó a desagradar a su protector César. Laberio

murió en Puzzolo en 711. Débese observar aquí que Horacio

no condena absolutamente los mimos de Laberio, y

que solo dice que no puede considerarlos como poemas

escelentes, por la única razón de que hacían reir.

V. 7. Diducere rictum... Hacer que se abra mucho

la boca para reir, hacer reir a carcajadas: aperto

ore ridere, et risum effieere, como dice el antiguo esco

liador. Todos los versos desde este al diez y seis contienen

preceptos importantísimos.

V. 11. Modo tristi.. Tristi por serio, en oposicíon

á jocoso.

V. 12. Defendente vicem... Es decir, desempeñando

el papel.

V. 13. Urbani... Cortesano comedido y delicado.

Parcentis viribus... Un crítico ó satírico que disimula

ú oculta sus fuerzas, es un hombre que no se encarniza

contra su enemigo, que se burla de él delicadamente,

que no emplea siempre contra él todos los recursos de sn

imaginación ó de su talento.

V. 14. Ridiculum acri. . D. Tomás Iriarte tradujo

muy bien esta máxima preciosa en la siguiente redondilla:

A veces inucho mejor

Que una severa invectiva,

Una crítica festiva

Corta el abuso mayor.

V. 16. lili scripta quibus... Véanse las notas a los

versos primero y segundo de la sátira cuarta.

V. 17. Hoc stabant... Eo ipso placebant, como dice

Acron: hác re constabant, placebant, como dice el antiguo

escoliasta.

V. 18. Hermogenes... Ya he hablado en otras ocasiones

de este personage. El simius (mono ), de quien se

habla en este mismo verso, dicen los antiguos intérpretes

que era un cómico llamado Marco Demetrio, a quien

calificó el poeta de mono, ya porque imitaba las acciones

humanas en el teatro, ya porque era estraordiuariamente

feo y torpe.

V. 19. Calvum .. Calullum... Cayo Licinio Calvo era

un escelente poeta, de quien se han perdido las obras.

Lasque nos han quedado de Catulo, prueban con cuánta

razón se le distingue entre los que honraron su siglo.

Nació veinte v dos años antes que Horacio, en el de

667 de Roma, en Veroua, según la opinion mas común,

y murió cuando aun no contaba cuarenta de edad. Fué

amigo de Cicerón, de Julio César, a pesar de haber

hecho contra él punzantes epigramas , y de Cornelio Nepote,

al cual dedicó la coleccion de sus poesías. Entre

estas se distinguen varias odas, género que él empezó á

cultivar en Italia, y en que, a pesar de ser pocas las que

compuso, adquirió nombre. Ovidio, Marcial y Tibulo

hablaron de él con grande elogio. Por lo demás, el cargo

que hace aquí Horacio a Demetrio, no es el de saber de

memoria las obras de aquellos dos poetas, sino el de no

haber leído otras. Limitarse a las de Calvo y de Catulo

suponía corta instrucción por una parte, y por otra mas

afición de la que seria regular a las composiciones voluptuosas

, a cuya clase pertenecían las de aquellos poetas.

V. 21. Seri studiorum... Qui tardi in studiis sunt,

dice Torrencio, qui nullos adhuc progressus fecerint;

nulla enim ¡etas sera ad discendum. Yo lie traducido

por eso menguados escolares.

Quine putetis... Esto es, an putatis? an ii estis

qui putatis?

V. 22. Pitholeonti... Bentlei piensa que este individuo

fue el Pitolao, de quien baldaron Suetonio y .Macrobio,

que hacia versos, y aun compuso algunos contra Julio

César, y cuyo nombre cambió Horacio en el de Pitoleon,

porque el de Pitolao no podía entrar en un exámetro.

Acron dice que Pitoleon escribió unos epigramas ridículos

, compuestos de palabras griegas y latinas mezcladas.

V. 24. Cltio íiota si commixta Falerni.. Ya dije en

la nota al verso octavo de la oda tercera del libro segundo,

que los romanos solían escribir sobre los toneles el año

y el terreno en que se había cogido el vino que guardaban.

Esta inscripción se llamaba nota, de lo que dimanó

sin duda que Horacio dijese aquí nota Falerni, por vinum

Falerni. Por lo demás, el vino de Falerno era seco,

y por eso se mezclaba con el de la isla de Scio, que era

dulce, como lo eran „.y lo son aun hoy, casi todos los

vinos griegos.

V. 25. Facías.. Aqui debe ponerse un punto, despues

del cual responde el poeta al argumento que antes

se ha hecho en favor de Lucilio. Muchos intérpretes se

engañaron en la inteligencia de este pasage.

V. 26. PeliUi... Ya hablé de este individuo en la nota

al verso veinte y cuatro de la sátira cuarta.

V. 27. Patrisque LatitU... Esta fue la lección constante

de manuscritos y ediciones basta Lambino, que so'

bre la autoridad de dos códices escribió Latiné, haciendo

otro tanto en seguida Turnebo, Cruquio, Torrencio y

otros. Yo, si hubiera de mudar algo en el texto preferiria,

como un docto ingles, leer oblitos en vez de oblilus,

Latiné en vez de Latini, y ordenar la construcción dé

este manera: Scilicet cum Pedius, Publicóla et Corvinus

causas exsudent, malis eos, oblitos patrii sermonis,

verba Joris petita orationibus suis inserere? Pero aun

sin admitir esta pequeña corrección, ni la que de la edit

i o n d e Lambino pasó i otras muchas, no encuentro

gran dificultad ea ordenar este pasage, suponiendo que

el poeta cita los ejemplos de Publicóla y de Corvino,

porque espresándose notoriamente estos dos oradores con

gran pureza , su conducta no podia menos de avergonzar

al que olvidado de la lengua de su patria, mezclase a las

palabras de la misma lengua otras tomadas de dialectos

estrangeros. Por lo demás pater Latinus desigua probablemente

al viejo Evandro, a quien Virgilio dió la misma

calificación en el libro sétimo de la Eneida; y

Evandro ó el padre latino desigua en este pasage lo

mas antiguo de que podia hacerse memoria entre los

romanos.

V. 28. Pedius... Publicóla... Aqui cometieron un descuido,

dice el P. Sanadon , los que hicieron una sola persona

de Pedio y de Publicóla. Este último era un sobrenombre

de la familia de los Valerios, de la cual habia

entonces en Roma dos hermanos, ambos literatos y oradores,

llamados, el uno Valerio Mésala Corvino, y el

otro Valerio Publicóla , de los cuales habla espresamente

Horacio en el verso ochenta y cinco. Pedio era verosímilmente

hijo del que fue cónsul en 711.

V. 30. Canusini more bilinguis... En Canosa, ciudad

de que hablé en la nota al verso noventa y uno de

la sátira quinta, se hablaba un chapurrado de griego y

latin, pues los habitantes eran griegos de origen.

V. 32 Fetuit me tal i voce Quirinus... En todos

tiempos parece que existierou hombres que tuvieron la

presunción de querer hacer versos en otra lengua que

la propia. Horacio finge que Rómulo, celoso del honor

de la lengua latina, se le aparece en sueños, y le

reprende la estravagancia de querer hacer versos griegos.

Hasta hace muy pocos años era muy común en Europa

con respecto al latin , la misma manía.

V. 33. Cum somnia vera... Se creía, ó se fingía creer,

que los sueños de la madrugada eran verdaderos, y aun

se pretendía hallar la razón de esto en que a aquella

hora se habian disipado ya los vapores de la cena.

V. 36. Turgidus Alpinus... Bentlei, fundándose en

que Acron dijo que aqui se designaba a un poeta galo»

llamado Vivalio. sospechó que podría ser este el mismo

Furio Viváculo ó Bibáculo, de quieu es el verso

Júpiter hibernas caná nive conspuit Alpes,

que Horacio copió ó parodió en la sátira quinta del segundo

libro. Quizá la denominación de Alpino que le dá

aqui el poeta, es un apodo que se le puso de resultas

de la pedantesca enunciación de la idea contenida en

aquel verso.

Jugulat dum Memnona... Menuon, rey de Etiopia,

se halló en la guerra de Troya de auxiliar de Priamo, y

murió a manos de Aquiles. De este argumento hizo Furio

Bibáculo una tragedia, en el estilo hinchado que él solia

emplear frecuentemente.

V. 37. Defmgit Rheni luteum capul... Los que leen

aqui diffingit manifiestan ignorar la significación de este

verbo. Alpino, ó sea Furio, parece que había compuesto

un poema sobre la guerra de Alemania , en el cual hacia

una descripción del Bliin, y hablaba en estilo muy hinchado

de sus fangosas fuentes, lo que hizo decir a Horacio

.que el tal poeta pintó aquel rio con la cabeza

enlodada.

V. 38. Qux ñeque in uede sonent... Aídes era el templo

que Augusto dedicó a Apolo en su palacio, v de que

hablé en las notas a la oda treinta y una del libro primero.

En él se celebraban las juntas para la lectura pública

que hacían de sus obras los poetas. Mccio Tarpa

era uno de los jueces nombrados para examinarlas.

V. 40. Argutá meretrice .. En casi todas las comedias

antiguas había mugerzuelas y criados que se conjuraban

para engañar a los viejos avaros Cremes es el nombre

del viejo de la Andria ó Adriana de Tereucio.

V. 41. Comis garriré fibellos. . Id est, facetus, elegans,

potes comcediam argutam scribere. Según Cruquio

garriré est arguté et dicaciter effundere et eloqui, ut

dicimus ludere poema. La frase de garriré tibellos, por

comcedias scribere, era proverbial verosímilmente.

V. 42. Fundani... Sanadon asegura que existen medallas

de un Cayo Fundanio , que vivió eu tiempo de

Augusto, y que podría ser muy bien el escelente poeta

cómico de quien habla aqui Horacio. De Polion y de Vario

hablé en las notas a la oda primera del segundo libro

y sesta del primero.

V. 43. Pede ter percusso... En los versos yámbicos y

coreos se llevaba la medida de dos en dos pies, y entonces

se llamaban trímetros, asi como se llamaban senarios,

cuando se hacia la cuenta por medidas prosódicas.

Forte epos acer... La construcción es, Varius, acer

ut nemo, canit forte epos, como vio muy bien el padre

Sanadon, el cual añade con razón que forte señala ó determina

el carácter de la epopeya, y acer el de Vario.

V. 44. Molle atque facetum .. En tres códices deTorrencio,

en tres de Cruquio, y en otros muchos manuscritos

y ediciones se lee asi este pasage

Ut nemo Varius: ductu molle etc.

y es menester convenir en que no carece de gracia esta

variante. Por supuesto que en esta lección y en la vulgar hay

que suplir un sustantivo, al cual se apliquen las calificaciones

de molle atque facetum, y visto es que este sustantivo

debe ser genus ú otro semejante. No dejaré de añadir

que el adjetivo facetum no significa aqui, sino agradable

, elegante: decoris hanc magis et excultx cujusdam

eleganlix appellationein puto, como dijo Quintiliano. No

hay quien no comprenda que con el molle y facetum de

este verso se designan las bucólicas y las geórgicas de

Virgilio, cuyos versos tienen como es notorio, aquella

gracia y delicadeza, que solo respiran las producciones

de los favoritos de las Musas.

V. 46: Varrone Atacino... Publio Terencio Varron,

natural del pais de Narbona. Este país está regado por el

rio Au.de, que antes se llamó Atax, de donde los habitantes

tomaron el nombre de atadnos. Parece que Varron

era un poeta a preciable, y que a pesar de esta circunstancia

, hizo muy pocos progresos en la sátira, a que

se dedicó por algún tiempo. Hubo otro Parrón mas célebre

, llamado Marco Terencio, gramático y agrónomo.

de quien nos quedan obras de estos dos géneros. Este

escritor vivió un poco antes que el atocino.

V. 47. Atque quibusdam aliis .. A saber, Nicanor,

Leneo etc.

V. 48. Inventare minor... Hay en esta espresion cierta

modestia, que según todas las apariencias estaba Horacio

obligado a emplear, por contemporizar con los partidarios

de Lucilio, y tener mas libertad para publicar sus defectos.

Por lo demás, Horacio, llamando aqui a Lucilio

inventor de la sátira, de que un poco mas abajo hace

autor a Enio, no entiende hablar sin duda sino de la

sátira perfeccionada por el poeta de Aurunca, bien que

el de Rudia compusiese antes obras con la misma denominación,

aunque de distinta índole. El gramático Diomedes,

definiendo la sátira , dijo : est carmen maledicum,

et ad carpenda hominum vitia compositum, quale

scripserunt Lucilius, Iloratius et Persius. Sed olim carmen

quod ex variis puematibus constobat, satyra

vocabatur, guales scripserunt Pacuvius et Ennius. Véase

lo que sobre esto dije en las notas a la sátira

primera.

V. 53. Acci... Lucio Accio compuso un gran número

de tragedias, de que quedan muchos fragmentos. Los hombres

mas célebres de la antigüedad hablaron de él con

grande aprecio. Dícese que también escribió comedias.

V. 54. Ennl... Yo hablé en otra parte de los anales

de Enio. Ahora añadiré que hizo ademas un poema heroico

en honor de Escipion, treinta y seis ó treinta y

siete tragedias, sátiras etc.; y que compuso algunas obras

en prosa. De casi todos sus escritos quedan fragmentos.

V. 58. Magis factos... Por perfectos.

V. 59. Ac siquis... Por quám siquis. Cou esta sola

interpretación, justiGcada por mil ejemplos, se quita, como

observó Bentlei, toda la dificultad a este pasage, cuya

inteligencia fatigó mucho a los comentadores. La sentencia

es pues: Quid vetat et nos quxrere, num Lucilii ingenium,

num argumentum ipsum negaverit versus politiores et molliores,

quám siquissine curd etlimá extemporales hexametrosfundafí

Eu varias ediciones se lee al, pero en la de Ve«

necia se lee ac, que es también la lección de muchos manuscritos,

adoptada ya por bastantes editores

V. 62. Etrusci quale... 6'ast'ode Parma, llamado aqui

Toscano, porque la ciudad de Parma pertenecía antiguamente

á la Etruria, fue uno délos conspiradores contra

César, y uno de los enemigos mas declarados de

Octaviano. Muerto Rruto, siguió Casio el partido de Pompeyo,

y despues el de Antonio , hasta que derrotado este,

dió orden Augusto a Varo de matar a Casio. La fecundidad

de este poeta para componer era tal , que Horacio

supone que con solo sus escritos hubo bastante para quemar

su cadáver. No disimularé que es algo cruel tratar

asi a un individuo, que había sido indignamente asesinado

, y cuya memoria debia respetarse por generosidad y

delicadeza, a menos de querer pasar por cómplice del

asesinato. Acaso por esta razón, y acaso por otras, hubo

muchos críticos que dudaron sobre quien era el Casio de

quien aqui se trata. El docto Torrencio habla de otros

varios Casios, a alguno de los cuales pudo aludir el poeta.

V. 66. Quám rudis... La construcción es, quám auctor

carminis rudis, et Grxcis intacti, pues como he

dicho en las notas a la sátira primera, los griegos no conocieron

esta clase de sátira. Casaubon leia Rudius, en

lugar de rud'is, porque Enio era de Rudia en Calabria.

V. 67. Poetarum seniorum turba... Livio Andrónico,

Nevio, Terencio , Catón el Censor etc.

V. 69 y 70. Ultra perfectum... Mas allá de lo perfecto

no hay ordinariamente mas que lo estravagante y

lo ridículo. Góngora, elegante como Catulo mientras aspiró

á lo perfecto, escribiendo romances y letrillas, fue,

cuando quiso pasar de esta línea y escribir soledades,

el mas insoportable de todos los escritores.

V. 72 Sxpe stylum verías... Los antiguos escribían

en tabletas enceradas, con uu punzón, que por un lado

tenia punta , y servia para escribir, y por otro era plano

, y servia para borrar. Este instrumento se llamaba

stylus, y también graphium.

V. 75. Vilibus in ludís... Escuelas pequeñas ó de poca

reputación.

V «1 ...

ot ;HM Mitàm

LIBER SECUNDUS.

SATYR A I.

Sunt quibus in satyri videar niruis acer, et ultra

Legem tendere opus : sinè nervis altera quidquid

Composui, pars esse putat ; similesque meorum

Mille die versus deduci posse. Trebati ,

Quid faciam pnescribe.—Quiescas.—Ne faciam. inquis,

5

Omnino versus ?—Aio.—Peream male, si non

Optimum erat : verùm nequeo dormire.—Ter uncti

Transnanto Tiberim , souino quibus est opus alto:

Irriguumque mero sub noctem corpus habento.

Aut si tantus amor scribendi te rapit, aude IO

Caesaris invidi res dicere, multa laborum

Praemia laturus.—Cupidum, pater optiine, vires

Deficiunt : neque enim quivis horrentia pilis

Agmina, nec fractâ pereuntes cuspide Gallos,

Aut labentis equo describat vulnera Partbi. là

.otoon i««'"

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: tanni

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LIBRO SEGUNDO.

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MUI

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SATIRA I.

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ROL

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i l i o u J

H o r a c i o . Punzante en demasía

Mi sátira reputa cierta gente,

Y mas amarga que la ley consiente.

Algunos sin vigor mis versos hallan,

Y mil como ellos fallan

Que podrian hacerse cada dia.

¿ Qué me aconsejas tú, Trebacio amigo?

T r e b a c i o . ¿ Qué ? mantenerte quedo:

Hor. ¿Que a los versos renuncie dices ?

T r e b . Digo-

Hor. Que era el mejor partido te concedo;

Pero ¿ qué haré cuando dormir no puedo?

T r e b . Quien quiera dormir bien, de aceite untado

Por tres veces el Tiber pase a nado,

Y a la noche humedézcase con vino.

Mas si el prurito de escribir te mueve,

Glorias de César a cantar te atreve;

De ello gran premio reportáras creo.

Hor. Bien, venerable amigo, lo deseo ;

Mas fáltanme las fuerzas, que no a todos

Cantar es dado férreos escuadrones,

Partos cayendo heridos del caballo,

Galos atravesados con arpones.

iviloV

>

—Attamen et justuiu poteras et scribere fortem,

Scipiadam ut sapiens Lucilius.-Haud mihi deero,

Cum res ipsa feret: nisi dextro tempore, Flacci

Verba per attentam non ibunt Caesaris aurem;

Cui malè si palpere, recalcitrat undique tutus.

20

—Quantò rectiùs hoc, quàm tristi lasdere versu

Pantolabum scurram, Nomentanumque nepotem?

Cum sibi quisque timet, quanquam est intactus,

et odit.

'fliDB 153''i>ir| fiiHfliHi MWà* lbf

- Q u i d faciam? Saltai Milonius, ut semel icto

Accessit fervor capiti, numerusque lucernis. 25

Castor gaudet equis ; ovo prognatus eodem,

Pugnis. Quot capitum vivunt, tolidem studiorum

Millia. Me pedibus delectat claudere verba,

Lucili ritu, nostrum melioris utroque.

Ille velut fldis arcana sodalibus, olim 30

'ini i i j - o i ; ah ,u»id l i u n o ! it .aaa'i

Credebat hbris ; neque, si malè gesserai, usquam

. w a u m 'J l i u r i a « » sit Miijiriq l » ^ m.l/

Decurrens aliò, neque si bene: quò fit ut omnis

Votiva pateat veluti descripta tabella

Vita senis. Sequor hunc, Lucanus an Appulus,

anceps:

. oi1f;ik;r> .,.(.. ,-••! oitii-»/1..»

Nam Venusinus arst finem sub utrunique colonus,

T r e b . Al menos su justicia y su fortuna

Cantar tu voz podria,

Como la de Escipion Lucilio un dia.

I I o r . También yo en ocasion lo haré oportuna.

No siendo asi, Trebacio,

De César en negocios embebido,

Los acentos de Horacio

Nunca fatigarán, nunca el oido,

Que cauto él y prudente,

De estemporáneas loas se resiente.

T r e b . Y ¿cuánto mas, querido, eso valiera,

Que morder al truhán de Pantolabo,

Y a Nomentan que su caudal perdiera,

Y objeto ser de miedo y de odio triste

Aun a aquel a quien nunca zaheriste ?

Hor. Y ¿ qué valen, doctor, esas razones?

¿No tiene cada cual sus aficiones?

Baila Milonio, cuando le calienta

El vino que a su testa se encarama,

Y en cada luz mil lucecitas cuenta.

Bridones Cástor ama;

Su hermano Pólux luchas;

Yo cual Lucilio, que ventajas muchas

A ti y a mi llevaba, de unir gusto

Voces que al metro con afan ajusto.

Como a amigos discretos

El fiaba a sus libros sus secretos,

Sin variar jamás de confidente

En casos favorables ni en adversos;

Y asi se ve en sus versos

Del buen viejo la vida retratada,

Cual en la tabla a un numen dedicada.

A este sigo, dudando si he nacido

En Pulla ó en Lucania, pues que habita

Al confín de arabas la venusia gente:

22 V LIBER II.

Missus ad hoc, pulsis (vetus est ut fama) Sabellis,

Quo ne per vacuum Romano incurreret hostis;

Sive quòd Appula gens, seu quòd Lucania helium

Incùterei violenta. Sed hie stylus haud petet ultro

Quemquam animantem; et me veluti custodiet ensis 40

Vaginà tectus; quem cur destringere coner,

Tutus ab infestis latronibus ? O pater et rex

Jupiter! ut pereat positum rubigine telum;

Nee quisquam noceat cupido mihi pacis ! At ille

Qui me commòrit ( meliùs non tangere clamo ) 45

Flebit, et insignis totà cantabitur urbe.

Cervius iratus leges minitatur et urnam ;

) •"1 • :; i < • .' • • ' ? it!;.. : •,

Canidia Albutl, quibus est inimica, venenum;

Grande malum T u r i u s , s i quis, se judicc, certet.

Ut quo quisque valet, suspectos terreat, utque 50

Imperet hoc natura potens; sic collige mecum.

Dente lupus, cornu taurus petit: unde, nisi intus

Monstratum ? Scaevae vivacem crede nepoti

Matrem. Nil faciet sceleris pia dextera. Mirum! ntNDKil ffl li U1HTRIU/4I , O^li! '•I/i') /

Ut ncque calce lupus quemquam, neque dente petit

bos : 55

Y si la antigua tradición no miente,

AHi, arrojado el aduar samnita,

Enviaron colonias los romanos,

Porque hallando pulieses ó lucanos

Sin presidios la tierra,

No renovasen enconada guerra.

Mas no temas que sea yo el primero

A provocar a nadie con mi pluma;

Me servirá como envainado acero;

Y ¿con qué objeto la desenvainára,

Cuando ningún contrario me amagára?

¡Ah! ¡plegue a Jove que el orin consuma

Mis armas, y que a mí, de paz ansioso,

Nadie turbe el reposo!

Pero el que lo turbase, sepa cierto,

(Y a cada cual lo advierto)

Que por la ciudad toda arrepentido

Verá correr su nombre escarnecido.

Con urna amaga y leyes

Cervio a sus enemigos de ira lleno;

Canidia, hija de Albucio, con veneno;

Turio sustos previene

Al que en su tribunal un pleito tiene;

Y tú, cual yo, dirás que es justo emplee

Cada mortal las armas que posee

Contra aquel de quien teme daño ó pena,

Y que sábia natura asi lo ordena.

Con los cuernos el toro embiste y hiere,

Los dientes en su presa el lobo ceba:

Y ¿quién sino el instinto esto sugiere?

En manos pon del disipado Esceva

Su madre, cuya larga vida él siente:

No le pasará el pecho ciertamente;

Que no a coces los lobos acosados

Pelean, «i los toros a bocados,

t o m o i t t . 15

Sed malè toilet anum vitiato melle cicuta.

Ne longum faciam; seu me tranquila senectus

Expectat, seu mors atris circumvolat alis;

Dives, inops; Romae, seu fors ita jusserit, exul,

Quisquis erit vitae, scribam, color.—0 puer, ut

sis «0

Vitalis metuo; et inajorum ne quis amicus

Frigore te feriat.—Quid ? cum est Lucilius ausus

Primus in hunc operis componere carmina raorem,

Detrahere et pellem, nitidus qui quisque per ora

Cederet, introrsum turpis; num Laelius, et qui 65

Duxit ab opressà mcritum Carthagine nomen,

Ingenio offensi? aut laeso doluere Metello,

Famosisque Lupo cooperto versibus? Atqui

Primores populi arripuit, populumque tributim;

Scilicet uni aequus virtuti atque ejus amicis. 70

Quin , ubi se à vulgo et scena, in secreta remórant

Virtus Scipiadae et |mitis sapientia Laeli,

Nugari cum ilio, et discincti ludere, donec

Decoqueretur olus , soliti. Quidquid sum ego;

quamvis

Infra Lucili ccnsum ingeniumque, tamen me 75

Cum magnis vixisse invita fatebitur usque

Invidia; et fragili quaerens illidere dentem,

Offendei solido ; nisi quid tu , docte Trebati, >1 801 $; 00 ?jfjy

Dissentis.—Equidem nihil hinc diffingere possom.

.111 OKOT

Pero, a la triste vieja sin remedio

Un jicarazo quitará de enmedio.

En fin, ya una vejez me aguarde fuerte,

O su ala agite en torno a mí la muerte,

Rico, pobre, ya en Roma, ya a un estremo

Desterrado, si el hado lo decreta,

En cualquier situación seré poeta.

TREB. ¡Cual, hijo mío, por tu vida temo,

O que de sí te aleje

Algún alto señor, que hoy te protege!

HOR. Mas cuando abrió Lucilio esta carrera,

Y arrebató la máscara ligera,

Con la cual mucha gente

La fealdad de su interior cubria,

¿Acaso de sus chanzas se ofendía

Lebo, ni el grande hombre

Que de africano conquistó el renombre ?

¿Gritaron, si de injurias cubrió a Lupo,

O si a Metelo en ellas parte cupo?

A los grandes zurró y al pueblo entero,

Sin respetar en todos sus escritos

Mas que de la virtud los favoritos ;

Y el valiente Escipion, Lelio el sincero.

Cuando en dulce retiro, de la escena

Del mundo se alejaban,

Se reian con él y retozaban ,

Mientras se aderezaba frugal cena.

De mí también, aunque inferior me cuento

A Lucilio en riquezas y en talento,

Que con grandes traté sábese y vése,

Y lo dirá la envidia aunque le pese;

Que bien que contra mí sus dientes arme,

Quebrantaráios sin poder dañarme.

¿Digo bien?

TREB. No replico; pero entiende,

Sed tamen ut monitus c a v e a s , ne forte negoti 80

Incutiat tibi quid sanctarum inscitia Iegum :

Si mala condiderit in quem quis c a r m i n a , jus est

Judiciumque.—Esto, si quis mala. Sed bona si quis

Judice condiderit laudatus Caesare? si quis

Opprobriis dignum l a t r a v e r i t , integer ipse?

—Solventur risu tabulae: tu missus abibis.

, ( r j o i 113 KIJH oii '.'.i.i

NOTAS.

Esta sátira es graciosa, mas que por las ideas que

contiene, por lo original de la aprehensión de poner en

escena a un docto y esperimeutado jurisconsulto, de

quien finge el poeta que va a tomar consejo sobre si continuará

ó no escribiendo sátiras, cuando está absolutamente

resuelto a seguir en esta tarea o' diversión. Enumerar

los inconvenientes y riesgos anejos a ella, ponderar

las ventajas que resultarían de abandonarla, indicar la

ocupaeion que a aquellas podría sustituirse; todo esto no

es sin duda mas que un nuevo y prolongado sarcasmo

contra los que pretendían que Horacio dejase un trabajo

que no les lisonjeaba, y para retraerlo del cual no

omitían medio alguno de los que les dictaba el Ínteres

de su propia defensa. Lejos de intimidarse eon el

empleo que simultáneamente hacia» de estos medios cuantos

se juzgaban ofendidos por las invectivas del poeta, se

ratifica este en sus disposiciones; las apoya en autoridades;

se muestra en situación de poder eludir las leyes que

castigan la disfamacion, por medio del favor que goza con

Augusto ; da de paso cuantas dentelladas puede a algunos

de sus enemigos; hace a todos ellos temer su indignación,

y les indica por último que solo transigiendo

P u e s no quiero esponerte a sinsabores,

Porque lo que la ley previene ignores:

Si uno con malos versos a otro ofende,

Ha lugar a proceso y a condena.

HOR. Si son malos, amigo, enhorabuena.

Mas ¿ s i uno buenos componerlos sabe

En términos que Augusto los alabe,

Y siendo i r r e p r e n s i b l e , uno escarnece

Al que un baldón y mil tal vez merece?

TREB. A broma entonces el proceso pasa,

Y vas libre y sin costas a tu casa.

. Mnlv 1M81 »b'-oinoiq 13

_

con é l , pueden esperar verse respetados. El suprimirse en

el original los nombres de los interlocutores da a este

diálogo cierta oscuridad , y hace precisa mucha atención

para su inteligencia; y para evitar este inconveniente yo

he puesto en la traducción los nombres de los interlocutores.

No me parece inútil insertar aqui la primera traducción

que hice de esta pieza, que mirándola como una

escena de comedia, ¡vertí en los versos propios de esta

clase de composicion, cou el objeto de que se entendiese

mas fácilmente. Hela aqui.

Hor. Demasiado amargo a algunos

En la sátira parezco,

Y dicen que de las leyes

Los límites no respeto.

Sin vigor y descarnados

Otros encuentran mis versos,

Y afirman que hacerse pueden

En un dia mil cual ellos.

¿Qué piensas, Trebacio mió,

Que haga yo?

Treb. Que te estes quieto.

Hor. ¿Cómo? y ¿que versos no haga

Ya de hoy mas ?

Trcb. Asi lo creo

Hor. Muerame, si 110 era ese

El camino mas derecho;

Mas, doctor mió, de noche

Cerrar los ojos no puedo.

Treb. Los que dormir necesiten

Untense de aceite el cuerpo ,

A nado crucen el Tiber,

Y cuando esten en el lecho,

Ayúdense con un trago

A reconciliar el sueño.

Mas si 'contener no puedes

El prurito de hacer versos,

¿ Por qué no cantas a César,

Y inuy en breve altos premios

Por tu celo lograrías?

Hor. Amigo, bien lo deseo,

Pero fáltanme las fuerzas;

No todos cantar podemos

Escuadrones formidables

Con los lanzones enhiestos,

Ni atravesados los galos

Con el quebradizo hierro ,

Ni heridos temibles Partos

De sus caballos cayendo.

Treb. Mas su valor v justicia

Podrías cantar al menos,

Cual la de Escipion Lucilio.

Hor. Yo también hacerlo pienso

En ocasion oportuna,

No siendo asi, te prometo

Que jamas irán de Horacio

Hasta César los acentos;

Que ocupado , y siempre alerta

Contra la intriga , el incienso

Mirará como un agravio.

Treb. Y ¡ cuánto mejor no es eso

Que al pródigo Nomentano

Ofender con duros versos ,

O a Pantolabo el truhán ,

Y que te miren con miedo

Y aun con odio aquellos mismos

Que tú trates con respeto?

Hor. ¿Cómo ha de ser? Cada cual

Tiene un natural diverso.

Baila Milonio si el vino,

Se le encarama al cerebro.

Y cada luz a sus ojos

Brilla, cual si fuerau ciento.

Gusta Castor de caballos:

Nacido del mismo huevo

Polux en luchar se place:

Yo en mis sátiras me huelgo

Cual Lucilio, que valia

Mas que nosotros valemos.

Como amigos a sus libros

El fiaba sus secretos,

Siu variar nunca, fuese

Próspero ó adverso el tiempo;

Y por eso en sus escritos

Se vé la vida del viejo,

Cual en tablilla colgada

En las paredes de un templo.

A este sigo, y a imitarle

Bien , dijera desde luego

Que no sé si a la Lucania

O a la Pulla pertenezco;

Pues Venusia en los confines

Sita está de entrambos pueblos,

Y es tradición que espelidos

Los samnitas de aquel suelo,

Se envió allí una colonia,

Porque sin presidio al verlo

Los apulos ó tucanos

No le invadiesen de nuevo.

Mas aunque siga a Lucilio,

Si no me ostigan , te ofrezco

No atacar a alma viviente.

L I B R O II.

Mi espada en la vaina ten®o:

¿ A qué la desenvainara

Cuando ladrones no temo?

¡ Perezca, Júpiter sumo ,

Cubierto de orin mi acero ,

Y nadie jamás me ataque,

Puesto que la paz deseo

Pero el que lo hiciere tettin

(Y cuidado que lo advierto)

Ver su nombre escarnecido

Por toda Roma corriendo.

Con leyes y urna amenaza

A sus enemigos Cervio;

Turio con fallar en contra

Cuando alguno tenga un pleito;

Y Caoidia, hija de Albucio

Con hechizos y venenos;

Pues naturaleza ordena

Que cada cual de sus medios

Use contra sus contrarios;

Y tú convendrás en ello.

Lucha el lobo con los dientes,

Lidia el toro con los cuernos.

¿Quién sino naturaleza

Les reveló este secreto?

Si a Esceva entregas su madre,

Cuya vida vé él con duelo

Prolongarse, ciertamente

No le traspasará el pecho,

Que el lobo no embiste a coces,

Ni a bocados el becerro ;

Pero un veneno a la vieja

Pronto quitará de enmedio.

En fin, ya en tomo de mí

La muerte estienda se vuelo,

Ya dulce vejeí me aguarde,

Ora pobre, ora opulento»

Ya en Roma» ya desterrado,

Si este es del hado el decreto,

Como quiera que me encuentre

Hacer sátiras resuelvo.

Treb. Hijo, temo por tu vida ,

O que se resfrie al menos

F.1 favor con que te honra

Algún señor.

Hor. Ni por pienso.

Acaso euando Lucilio

Abrió este camino nuevo,

Y la máscara arrancó

Con que algunos embusteros

Las maldades encubrían

Que abrigaban en sus pechos,

¿ Llevólo a mal el caudillo ,

Que ganó un renombre escelso

En las ruinas de Cartago ?

¿Llevólo a mal el gran Lelio?

¿Tronaron porque de injurias

Cubrió a Lupo y a Metelo,

Ni porque zurró a los grandes,

Y tribu por tribu al pueblo ?

El mismo Lelio suave ,

El mismo Escipion tremendo,

Cuando lejos de las gentes,

Cuando del bullicio lejos

A solas con él estaban,

¿No alternaban en sus juegos,

Mientras se les aprestaba

Su bien frugal alimento ?

Muy inferior a Lucilio

Soy en clase y en ingenio,

Mas a su pesar la envidia

Dirá que también yo alterno

Con señores, v morderme

No podrá, aunque quiera hacerlo.

Esto , si a mal no lo llevas ,

Docto Trebacio, yo pienso.

Treb. No replico; mas de todo

Que estés enterado quiero ,

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No por ignorar las leyes

Te halles metido en un pleito.

SI alguno de otro la fama

Mancilla con malos versos,

Ha lugar a causa y pena.

Hor. Si son malos lo concedo;

¿Mas si los versos¡agradan

A César, porque son buenos,

Y siendo yo irreprensible,

A un picaro ú otro muerdo?

Treb. El pleito parará en risa ,

Y tú o! fin serás absuelto.

4

V 2. Ultra legem tendere opus... La sátira debe limitarse

á criticar aquellas ridiculeces ó estravagaucias que

no infaman a los hombres, y no tocan en rigor a su

moralidad. Asi, puede atacar errores, defectos, vicios,

pero no denunciar crímenes, que son de la jurisdicción de

las leyes, y de que a nadie es lícito acusar sin pruebas.

Ir mñs allá es lo que se llama tendere opus ultra legem,

v esto no se toleró jamás en ningún pais en donde hubo

leyes y costumbres. Kn varios manuscritos de Lambino

se leia intendere, y algunos editores han establecido esta

lección en el texto.

V. 4. Trebáti... Cayo Trebacio Testa', sábio jurisconsulto

, de quien habló Cicerón con grande elogio en sus

epístolas. Era preciso que Trebacio fuese muy viejo cuando

Horacio compuso esta sátira, pues Cicerón le llamaba

viejo mucho antes. Por un pasage de una carta de este

grande hombre sabemos que Trebacio gustaba mucho de

ser consultado, y acaso por esto finge Horacio la consulta

de que se trata en esta sátira.

V. S. Transnanto... Debe observarse sobre este lugar

la seriedad con que el grave jurisconsulto responde al

poeta bufón, que pretendía justificar su inclinación á

hacer sátiras con la escusa de que no podía conciliar el

sueño de otra manera. La receta del jurisconsulto es como

de un médico, v está reducida a hacer ejercicio. El de

nadar, que aconseja Trebacio al ladino y truhán poeta,

* e l

era uno de que él gustaba muchísimo, según consta por

un pasage de Cicerón. De otro del mismo autor resulta

igualmente que Trebacio era un buen bebedor; de manera

que los dos consejos que dá a su cliente son que

haga lo que él mismo solia hacer. Es verosímil que el

poeta quiso divertir un poco a sus amigos a costa del

buen viejo, haciéndole responder muy gravemente a la

consulta de un burlón. El haber desaparecido con el

tiempo las huellas de estas alusiones, hace que no hallemos

nosotros en las piezas de esta clase el placer que encontraban

aquellos que couociau a los individuos de quienes

en ellas se trataba.

V. 12. Pater optime... Fórmula de respeto, que se

empleaba con los ancianos y los sabios; asi como el puer

del verso sesenta es un tratamiento de cariño que daban

los ancianos a los jóvenes.

V. 14. Nec fractá pereuntes cúspide Gallos... Se dice

que desde el tiempo de Mario usaban los romanos de

dardos, cuya punta se quebraba al dar en el blanco;

invención que tenia el objeto de hacer inas peligrosa la

herida, y el de que los enemigos no pudiesen aprovecharse

de los dardos lanzados contra ellos. Por lo demás,

el poeta alude aqui verosímilmente al triunfo que en el

año de 727 de Roma obtuvo de los galos rehelados en

el año anterior el ilustre Mésala, enviado contra ellos por

Octaviano. En el verso siguiente se alude también, según

todas las apariencias, a la salida que hizo de Roma

Augusto para subyugar a los Partos. Aqui hay tres ó

cuatro versos magníficos.

V. 17. Scipiadam ut sapiens Lucilius... Porfirio dice

que Lucilio escribió en verso la vida privada de Escipion,

el primero que ganó el sobrenombre de africano, de

quien Enio habia escrito la vida militar ó pública.

V. 18. Nisi dextro tempore... En la epístola trece del

libro primero esplica el poeta lo que aqui entiende Dor

dextrum tempus, diciendo

Augusto reddes signata volumina, Vinni,

Si validus, si lastus erit, si denique poscet. • t

V. 20. Cui malé si palpere... La traducciou es, «pues esta

siempre muy sobre sí, y respinga ó cocea cuaudo le

urgau fuera de tiempo.» Ya se ve que esta metáfora no

podia conservarse en la traducción. Otros leen aqui recalcitret,

en el mismo tiempo en que está usado el

verbo palpor; pero esta variante ni es necesaria ni esta

autorizada.

V. 24. Saltat Milonius... Este personage es desconocido.

Horacio tratáudole de bailarín le dice una cosa,

que entonces como ahora era uua injuria para personas

graves.

V. 26. Castor gaudet equis... He hablado en otras

partes de Castor y Polux, y dicho que las tradiciones

mitológicas variaban en el orden que señalaban a los mellizos

nacidos de los huevos de Leda.

V. 29. Nostrüm melioris utroque... En esta espresiou

hay sin duda algo de ironía, pues no se sabe que Trebacio

compusiese versos , y uo componiéndolos, no se ve

á qué vendría comparar a un jurisconsulto célebre con

un satírico desaliñado. Yo creo que Horacio se burlaba

aqui algo de Lucilio, y lo que dice despues de que todos

sus secretos los conllaba a sus libros, ora salieseu mal la»

cosas, ora bieu , parece fortificar mi conjetura , pues este

no era un grande elogio del poeta aurunqués.

V. 31. Meque si male gesserat... Los intérpretes no

están de acuerdo sobre la inteligencia de este pasage. Según

unos, el bene y el male gerere se refiere a todas

las ocurrencias de la vida de f.ucilio; y según otros, solo

á la buena ó mala disposición que según las ocasiones

tenia para componer. Cualquiera que sea la que se adopte

de estas dos interpretaciones, Lucilio no resulta grandemente

elogiado, pues ni el consignar eu sus versos cuanto

le sucedía, ni el hacer versos en cualquiera situación,

encoutrárase ó no con disposición para ello, es un gran

motivo de alabanza De un hombre que hiciese una de

estas dos; cosas, ¿ habria razón para decir vale mas que

nosotros dos? Por lo demás, como el poeta se espresa

en términos, que a lo menos para nosotros son ainbi

gaos , yo lie creido deber dejar la misma ambigüedad

en la traducción , diciendo vaga é indefinidamente:

En casos favorables ni en adversos.

iHMCmO' C1W «.I .Uíf.Mi.n ni'i: ili; ?.<' .'fiS «!'

No debo omitir que la lección que yo sigo es la de

todos los manuscritos, y la de casi todas las buenas ediciones.

Lambino, pretendiendo que en latin no podia

usarse el verbo gero absolutamente, adoptó la lección de

cesserat, que ya se había introducido en alguna edición,

y otros editores modernos le han seguido. Pero ¿ qué seria

del texto de los antiguos, si se hubiese de recusar el

testimonio unánime de los manuscritos ?

V. 33. Votivá pateat... Eu las notas a la oda quinta

del libro primero hablé de la costumbre de los náufragos

de dedicar a Neptuno cuadros de naufragios. Este uso era

común a todos los que habian sufrido alguna desgracia;

y seguu se puede inferir por este pasage, lo era igualmente,

á muchos de los que tenían que felicitarse de alguna

ventura.

V. 34. Vita senis... Esta espresion parece confirmar la

autenticidad de la lección vulgar gesserat del verso treinta

y u n o , y la interpretación que los mas de los comentadores

dierou a aquel pasage, suponiendo que Lacilio

consignaba en sus escritos cuanto le sucedia de próspero

ó de adverso. En cuanto a la calificación de viejo que

Horacio da aqui a Lucilio, v que algunos iutérpretes han

estrañado, yo repetiré solo lo que dije en las notas a la

sátira cuarta del libro anterior, a saber, que Lucilio

vivió 55 años, y que es común oir llamar viejos a los

hombres de esta edad.

Lucanus an Appulus. anceps... Esta digresión por el

estilo de las de Lucilio acaba de mostrar que Horacio queria

divertirse a costa de su predecesor en la carrera satírica.

Para hacer mas perceptible la ridiculez de las divagaciones

del poeta de Auruuca , se abandona aqui Horacio á

una, cuya inoportunidad uo podría justificarse sin este

motivo; y de esta manera confirma lo que babia dicho

en otras ocasiones, de que en Lucilio habia muchísimo

que suprimir.

V. 35. Narn Venusinus... Venusta era una ciudad de

los samnítas. Los romanos los echaron de ella , y a fin

de que no renovasen sus correrías sobre el territorio de

la república, enviaron allí una colonia. Eu otra ocasiou

he dicho que Sabelli designaba a los samnitas.

V. 36. Missus ad hoc... Ut ne per vacante» locu/n,

Sabellis expulsis, pervium iter esset Lucanis ad Romanos,

como interpretó hace muchos siglos el ,escoliador

Acron, sin que esto evítase el error en que esplicando este

pasage incurrieron despues muchos comentadores.

V. 39. Sed lúe stylus... Esta protesta es verosímilmente

de la clase de aquellas que se hacen sin consecuencia

, y que no tieuen otro valor que el de una fórmula

de urbanidad. ¡Es tan común, que aun los mas

malvados protesten de su inocencia !

V. 41. Destringere... Otros distringere.

V 45. Qui me commórit... Commoverit, lacesserit,

prooocarit, dice Acron.

V. 47. Cervius... Asi se lee en los manuscritos ; en

las ediciones se lee ordinariamente Seroius. Este Cervio

ó Servio era verosímilmente un delator. La espresion de

amenaza con leyes y urna, equivale a amenaza con la

justicia. Sabido es que los jueces votaban , ponieudo su*

votos en urnas destinadas al efecto.

V. 48 Conidia Albuti... De Canidia hablé varias veces

en las notas a las odas. Su padre Albucio no es

conocido.

V. 49. Turius... Cayo Marcio Turio, juez interesado

y vengativo, amenazaba a los que no le regalaban, con

votar en contra cualquiera pleito que llevasen a su

tribunal.

V. 50. Ut quo quisque valet... Esto es, quomodo

unusquisque terreat. et ulciscatur se de inimicis suis,

et quo pacto hoc sit ómnibus a naturá datum , audi et

cogno.ice mecum et intellige, como dice el autiguo escoliador.

Por lo demás, este es un trozo lleno de verdad y

de filosofía. Ni el uso del veneno parece que condena Horacio

en Canidia, cuando sea en su propia defensa. Obsérvese

que antes ha puesto el poeta ejemplos de la variedad

de las inclinaciones, y ahora de la diversidad de

las armas que cada cual emplea para hostilizar a sus

contrarios.

V. 53. Scxvx... Creo que no se lia desenvuelto bien

hasta ahora el enlace que tiene este ejemplo con la doctrina

anterior. El poeta dice: «Cervio amenaza a todos

con la justicia, Canidia con sus tósigos, Turio con condenarlos

cuando tengan un pleito: el toro se defiende con

los cuernos, el lobo con los dientes ; entréguese a Esceva

la persona de su madre, y si no le da una puñalada,

no es por otra razón sino porque el toro no pelea con la

boca, ni el lobo con los pies ; pero la matará con un

veneno, porque a esto le lleva su inclinación , y su arma

es el tósigo, como lo es de Cervio el amenazar con la

justicia etc. » Si como creo, esta esplicacion es exacta»

Horacio trató cruelisimamente a Esceva. Este individuo es

desconocido.

V. 60. Quisquís erit vitx, scribam , color... Según

unos intérpretes color equivale aqui a qualitas , status,

conditio. Según otros, color está en su acepción literal,

y el poeta alude a ios colores blanco y negro, que eran

respectivamente entre los autiguos señales de ventura y de

desgracia. Porlo demás, varios editores y comentadores han

notado la dureza de la trasposición de las palabras en esta fraes.

V. 60 y 61. Ut sis vitalis metuo... Esto es, ne non

sis vitalis , ne citò per eos.

V. 62. Frigore te feriat... Los mas de los intérpretes

se engañaron creyendo que jrigore ferire equivale a morte

afficere, y que amicus estaba por antífrasis en lugar

de inimicus. Itutgers probó con muchos ejemplos que frigore

aliquem ferire equivalía a mirar a uno con frialdad

ó indiferencia. En el mismo sentido interpretó Casaubon

el frigescere limina de Persio. Ne quis amicus majorum

equivale a ne quis ex majoribus tuis amicis, ó a ne quis

amicus ex optimatibus, aludiendo a Mecenas. Yo he

adoptado esta última esplicacion.

V. 64. Detrahere pellem... Quitar la máscara, que

era de piel.

V. 65. Cederet... Por incederei.

Lxlius... Hubo dos personages célebres de este nombre,

amigos ambos de dos Escipiones, por lo cual no

es estraño que se haya confundido frecuentemente a unos

y otros. El primero de los Lelios célebres, llamado Cayo

Le/io Nepote, acompañó al gran Escipion (Publio

Cornelio) de quien hablé en las notas a la oda octava

del libro cuarto, a la célebre espedicion a Cartago, en que

ganó este el sobrenombre de Africano. El segundo Lelio,

llamado Cayo Lelio el prudente (sapiens) fué hijo del

primero, pasó también a Cartago en compañía de otro

Escipion (Publio Emiliano) de quien hablaré mas abajo,

y se distinguió en Africa y en España como su padre

con el cual tuvo tantos puntos de semejanza , que seria

difícil determinar de cual de los dos Lelios citados hablaba

Horacio en este pasage, si la calificación del verso

setenta y dos 110 nos guiara en su aclaración. La duda

aparecía mayor, por cnanto Horacio habla aqui de un

Escipion , «que adquirió un sobrenombre merecido por la

rendición de Cartago» (el de Africano) y hubo dos Escipiones

célebres por este motivo, y con los cuales vivieron

respectivamente en gran intimidad los dos Lelios,

padre é hijo. Yo escusaré hablar del primero de estos

puesto que no es el de quien trata aqui el poeta ; y limitándome

al segundo, a quien evidentemente designa,

diré que fué discípulo de Diógenes v de Paneto, ilustres

filósofos estoicos, y que despues de haber contribuido,

sirviendo a las órdenes de Escipion Emiliano, a la destrucción

de Cartago, se distinguió en España por su cordura,

y por una gran victoria que obtuvo sobre Viriato.

En el año de 614 de Roma fué nombrado cónsul, y en e^

ejercicio de esta dignidad mostró la moderación y la prudencia

, que le valieron el título de sapiens, (prudente)

á que alude Horacio, cuando en el número 72 dice miiis

sapientiá Lzeli. Lelio pasaba largas temporadas con Escipion

en una casa de campo que este tenia a orillas de'

mar, y ambos eran amigos de Pacuvio, de Terencio y

de Lucilio, como lo habia sido de Enio el Escipion que

conquistó el renombre de Africano. Cicerón hizo hablar

muy honrosamente a Lelio en sus diálogos de la amistad

y de la república.

V. 66. Duait ab oppressá meritum Carthagine nomen...

En la oda octava del cuarto libro habló Horacio del que domita

nomen ab Africa lucratus rediit, es decir que en aquella

pieza y en esta designó a un individuo con la perífrasis

de «el que conquistó en Cartago vencida el sobrenombre

de Africano;» y a pesar de esta igual calificación,

fueron dos diferentes individuos los designados, pues

como he dicho en la nota anterior, fueron dos los Escipiones

que adquirieron en Cartago aquel sobrenombre

glorioso. Del primero (Publio Cornelio) ya hablé en ¡as

notas a la citada oda; el segundo llamado Emiliano,

porque fué hi jo del célebre Paulo Emilio, nació cincuenta

años despues que el primero , en el de 568 de Roma. Su

padre le hizo entrar por adopcion en la familia de los Escipiones

, le llevó muy joven a su famosa espedicion contra

Perseo, rey de Macedonia, y le puso en seguida bajo la

dirección de Metrodoro y de Polibio, conocido este aun

hoy como ilustre guerrero é historiador, v afamado aquel

en su tiempo, como filósofo profundo. Polibio, grande

amigo desde luego del joven Escipion Emiliano, le formó

en breve con sus lecciones, y ie inspiró sobre todo ej

desinterés que le hizo eu seguida el ídolo de sus compatriotas.

Desde España, donde fué enviado Emiliano, con

el carácter de tribuno ó gefe de uua legión, pasó luego

con una importante comision a Africa, y de alii volvió á

Roma, donde nombrado cónsul, se ie adjudicó el mando de

aquella provincia. Trasladóse a ella seguido de su fiel amigo

Lelio, de quien hablé en la nota anterior, y habiendo

adquirido alli por victorias casi decisivas, y por hábiles

negociaciones, un gran prestigio, se decidió a acabar

con Cartago, mal restablecida del golpe tremendo que le

diera en Zama el Escipion Africano, su abuelo adoptivo.

El Emiliano hizo el sitio de aquella ciudad, y aunque

defendida por la naturaleza y el arte, y por su inmensa

poblacion de cerca de un millón de habitantes,

la tomó en fin despues de prodigios de valor, de perseverancia

y de inteligencia, que Polibio, testigo presencial

de los sucesos, nos ha conservado. La ciudad fué incendiada

, y su destrucción valió de nuevo al guerrero bajo

TOMO III. 16

cuva dirección se obtuvo tan señalado triunfo, el titulo

de Africano, conquistado ya antes por su abuelo. Vuelto

el nieto a Roma, vivió alli con gran consideración algunos

años, al cabo de los cuales fue nombrado censor, y

en seguida cónsul por segunda vez. Destinado con este

carácter a España , donde los ejércitos romanos acababan

de sufrir recientes descalabros, empezó por restablecer

alli la disciplina de las legiones , y emprendió en fin el

famoso sitio de Numancia , de que todavia hoy despues

de dos mil años cabales, recuerdan con ufania los españoles

la heroica resistencia. Todo el mundo conoce la

obstinación con que Escipion se negó a conceder una ca.

pitulacion honrosa a los héroes alli encerrados, y la resolución

desesperada que de resultas tomaron ellos de perecer,

como lo verificaron los mas decididos, dejando á

los que no lo fueron t a n t o , el oprobio de la mas dura

esclavitud. Este suceso valió a Escipion el título de Numantino,

como el de Cartago le habia valido el de

Africano. Estos dictados gloriosos, no le preservaron sin

embargo de las contiendas intestinas, tan frecuentes en

las repúblicas, y en Roma le dieron mas en que entender

los esfuerzos demagógicos de su célebre cuñado Cayo Graco,

que en periodos anteriores Cartago y Numancia. Su

ascendiente neutralizó por algún tiempo las tentativas de

aquel tribuno, pero pereció al fin por sus asechanzas,

favorecidas por su hermana Sempronia, muger del insigne

guerrero. Un día se encontró a este muerto en su cama,

y bien que todos le creyesen envenenado por su muger,

ó sofocado por los sicarios del hermano de esta , nadie

se atrevió a mandar que se reconociese el cadáver, por

miedo de que resultase comprometido en el asesinato, el

nombre del temible tribuno. Toda la ciudad asistió no

obstante a los funerales del héroe, que durante cuarenta

años habia hecho a su patria los mas señalados servicios.

V. 67. Metello... En tiempo de Lucilio hubo muchos

Metelos, entre los cuales tuvieron gran nombradía el

Macedónico, el Numidico, v el Piadoso; y vo no creo

que el poeta, aunque despues, cuando entró en años,

no respetó siempre las mas altas reputaciones, se aventurase

en sus primeras sátiras a maltratar a personajes

que gozaban de una consideración debida a muv eminentes

servicios, ni menos que se complacieran en las injurias

de que los cubriese un ooeta, hombres como Escipion

y Lelio. El Metelo Numidico, contra quien en opinion

de algunos intérpretes de Horacio se ensañó Lucilio, fué

no solo gran general, y magistrado íntegro y enérgico,

sino orador aventajado, y uno de los ciudadanos mas

respetables de su tiempo; y lo que es mas, no habia

figurado aun en empleos de alguna importancia, cuando

murió Escipion, y no podia por tanto ser objeto de las

diatribas del joven satírico. Por estas consideraciones creo

que el Metelo maltratado por él, fuese algún individuo

menos ilustre de aquella antigua familia. No concluiré

esta nota sin observar las dificultades que presenta la

cronología de estos personages, pues de Escipion se dice

que murió hacia el año de 624, y de Lucilio que nació

en 605. Si estos dos hechos fuesen ciertos, resultaría, que

el poeta tenia diez y nueve años cuando murió el guerrero,

y por consiguiente ni aquel habría podido servir á

las órdenes de éste en el sitio de Numancia, ni ser despues

compañero de sus diversiones en Roma, ni divertirle

con sus sátiras. La edad de diez y nueve años no ofrece

espacio para tantas y tan diferentes cosas.

V. 68. Lupo... Los comentadores supusieron que este

individuo era el Publio Rutilio Lupo, que fué cónsul en

664; pero no creo que tuviesen para esta designación

razón mas plausible, que para ver en el Metelo nombrado

antes por Horacio, al que conquistó el sobrenombre de

Numidico.

V. 69. Primores populi... «Por los fragmentos que

quedan de Lucilio, dice el P. Sanadon, se vé que no

tenia aquel poeta ningún miramiento con los grandes.

Ademas de Lupo y de Metelo, zahirió nominativamente á

Mucio Escévola, Tito Albucio, Torcuato, Marco Carbo,

y otros muchos de su clase.» Esto no se estrañará cuando

se píense en lo que lisongea siempre a la multitud la

murmuración que se encarniza en los hombres mas distinguidos.

La envidia aplaude siempre las dentelladas de

la maledicencia, y el maldiciente que se ve aplaudido,

redobla de esfuerzos, y suele no respetar ni las mas

asentadas reputaciones.

Populumque tribuíim... El pueblo romano estaba dividido

en treinta y cinco tribus.

V. 72. f'irlus Scipiadx... Por el virtuoso Escipion.

como milis sapientia Leli por el sabio y moderado Lelio.

V. 74. Doñee decoqueretur olus... No se cenaban mas

que yerbas, porque las leyes Fannia y Licinia fijaban á

una cantidad muy módica la carne que se podia gastar

en los banquetes; pero esta privación se compensaba con

condimentar de mil modos, a cual mas esquisito, las

legumbres, cuyo uso no estaba sujeto a la menor restricción.

Herbas omnes ita condiunt, ut nihil possil esse

suavius, decia Cicerón.

V. 75. Quamvis infra Lucili censura... Lueilio era

caballero, y para serlo era necesario tener cuatrocientos

sestereios mayores, esto es, ciento veinte mil reales, y

esto constaba en el censo ó registro. De aqui el decir de

sí Horacio, que era infra Lucili censum.

V. 76. Cum magnis vixisse... Con Mecenas, y aun

con Augusto.

V. 77. Et fragiti... Esto es, volens invidia me fragilem

Ixdere, impingetin solidum, el inveniet me talem,

qui possim resistere mordacibus, como dijo el antiguo

escoliasta; ó como dijo Acron, putans se invenire quod

mordeat, inveniet durum ac solidum. Alude a la antigua

fábula de la lima y la serpiente.

V. 78. MUi quid tu... Fórmula de atención, equivalente

á si usted no lo lleva a mal, si usted me lo permite.

V. 79. Di/fingere... Asi se lee en todas las ediciones

antiguas y en la mayor parte de los códices. Diffindere,

deffigere etc. que se lee en muchas ediciones, no tiene

interpretación natural, como la tiene di/,fingere. Equidem,

dice Trebacio, nihil ex his qux dixisti, di/fingere, hoc

est, infirmare, re/ellere, refutare, conveliere, labefactare

possum, como observó Bentlei perfectamente.

V. 82. Si mala condiderit... Es lo dispositivo de la

ley de las doce tablas, relativa a esta materia. Si quU

occentassit malum carmen, sive condidissit quod infamiam

faxit, flagiliumque alteri, capital esto. Augusto

renovó esta ley, que a pesar de su severidad draconiana,

seria mejor ver renovada hoy, que llorar mancilladas las

reputaciones mas puras por gentes que no viven siuo revolcándose

en el fango de la maledicencia.

V. 82 y 83. Jus est judiciumque... Illud vero jus et

judiciumque, dice Torrencio, ex ediclorum formulis

petitum, ut Trebatium loqui ex jurisconsulti persona

par erat. Esta fórmula equivalía a la que yo he empleado

en mi traducción.

Y. 83. Si quis mala... Horacio retruecanea con este

adjetivo. El jurisconsulto dice malos versos, por versos

injuriosos, y el poeta dice que los suyos son tan buenos,

que los alaba Augusto, tomando la palabra buenos en el

sentido de bien hechos.

V. 84 Laudatus... Esta lección, que es la de siete ú

ocho manuscritos, y la de varias ediciones, hace mejor

sentido que la de laudalur, que se vé generalmente.

V. 85. Latraverit... Otros con mucha menos autoridad

laceraverit.

V. 86 Solvenlur risu tabulx... Esto es, se romperá

el proceso riendo a carcajadas. Tabulx era lo que nosotros

llamamos los autos.

Tu missus abibis... «Saldrás libre y sin costas.» Lo

cual equivale a decir: «haz lo que quieras, pues nada

tienes que temer.» Apoyarse con esta autorización parece

ser el objeto de la sátira.

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SATYRA IL

Qiue virtus et quanta, boni, sit vivere parvo

(Necmeus hie sermo e s t , sedquern praecepit OfeIlus

Rusticus, abnormis sapiens, crassàque Minervà)

Discite, non inter lances mensasque nitentes ;

Cum stupet insanis acies fulgoribus, et cum 5

Acclinis falsis animus meliora recusal :

Verùmhìc impransi mecum disquirite. Cur hoc?

Dicam si potero : malè verum examinat omnis

Corruptus judex. Leporem sectatus, equove

Lassus ab indomito, vel si Romana fatigat 10

Militia assuetum graecari, seu pila velox,

Molliter austerum studio fallente laborem,

Seu te discus agit, pete cedentein aera disco.

Cum labor extuderit fastidia, siccus , inanis

Sperne cibum vilem , nisi Hymettia mella Falerno 15

Ne biberis diluta. Foris est promus , et atrum

Defendens pisces hiemat mare : c um sale panis

Latrantem stomachum bene leniet. Unde putas aut

Qui partum ? Non in caro nidore voluptas

Stimma , sed in te ipso est. Tu pulmentaria quaere 20

1k

LIBRO II. 5)47

y iiuUc .¿i ftiatiiiaM.jUiirtihai

SATIRA II.

Amigos, os revelo

Que es la frugalidad virtud muy pura.

No soy yo quien lo digo, sino Ofelo,

Sagaz labriego, sábio sin cultura.

Oid, no en ricas mesas, ni en salones,

En que deslumhran locas profusiones,

Y a lo falso el espíritu se inclina,

Y la verdad en desechar se obstina.

Ayunos discutamos este asunto.

Y ¿por qué ayunos? Lo sabréis al punto.

Juez que el soborno vicia,

Mal examinar puede la justicia.

Corre tras liebres tu, corceles doma,

O si a costumbres griegas avezado,

Los ejercicios cánsante de Roma,

Con el disco pesado,

O la pelota rápida entretente,

Diversiones en que del agetreo

Indemniza el recreo:

Y cuando la fatiga el tedio ahuyente,

Y hambre ó sed te atormente,

Marcha a pedir manjares peregrinos,

O miel para endulzar ásperos vinos;

Que si no hay mayordomo, ó si alterado

No permitiere el mar sacar pescado,

Ya quedará contento

Con pan untado en sal tu vientre hambriento.

Y ¿de qué piensas tú que esto dimana?

De que el placer por mas que se te diga

No en el manjar está, sino en la gana,

Y la salsa mejor es la fatiga :

I lift

248 LIBER II.

Sudando. Pinguem vitiis albumque nec ostrea,

Nec scarus, aut poterit peregrina juvare lagois.

Vix tamcn eripiam posito pavone, velis quin

Hoc potius quitm gallini tergere palatum ;

Corruptus vanis reruni, quia veneat auro 25

Rara avis, et pictA pundatspectacula caudii;

Tamquam ad rem attineat quidquam. Nura vesceris

ista,

Quam laudas plumi? Cocto num adest honor idem?

Carne tamen quamvis distat nihil Mc magis ilia;

Imparibus formis deceptum te patet: esto. 30

Unde datum sentis, lupus hie, Tiberinus, an alte

Captus hiet? pontesne inter jactatus, an amnis

Ostia sub Tusci ? Laudas, insane, trilibrem

Mullum; in singula quem minuas pulmenta necess6

est.

Ducit te species, video. Quo pertinet ergo 35

Proceros odisse lupos? quia scilicet illis

Majorem natura modum dedit, his breve pondus.

Jejunus rard storaachus vulgaria temnit.

Porrectum magno magnum spectare catino

Vellem, ait Harpyis gula digna rapacibus. At vos 40

J)?«1!

Mientras quien de una en otra francachela

Abotagado vuela,

Encuentra desabrido y aun amargo

El lebrato de mar, la ostra y el sargo.

No de ti empero recabar podría,

Si un pavón en tu mesa se servia,

Que a una gallina no le prefirieras.

¿Que te seduce en el? que es raro y caro,

Y forma con su cola matizada

Una decoración muy variada.

Mas ¿ que hace a la sustancia la pintura ?

¿ Comes quizá esa pluma que te encanta ?

¿ O despues de cocido ella le dura ?

Pero aunque del pavón y la gallina

No es distinto el sabor, y el aparato

Del plumage tan solo te alucina,

Tal preferencia demos de barato;

Mas de un lobo marino ¿ como sientes

Si en el mar ó en el Tiber fué cogido,

Si en las bocas del rio ó entre puentes ?

Loco te vuelve un barbo de tres libras;

Y si a comerlo vienes,

Por fuerza en trozos que partirlo tienes.

Si te agrada el tamaño,

¿Por qué juzgas un daño

Que aquel lobo marino enorme sea ?

Porque natura diole

A uno pequeña y a otro grande mole.

¡ Ah! rara vez estómagos hambrientos

Desdeñan los mas malos alimentos.

«Lo que a mi me recrea,

Dice uno mas gloton que cien harpías,

Es ver tendido un peje monstruoso

En un plato espacioso.»

Ven austro, y les manjares inficiona

1 6 "

250 LIBER 11.

Präsentes , Austri, coquite lumini obsonia : quauuvis

Putet apcr rliombusque recens, inala copia quando

yEgrum sollicitât stomachimi ; cum rapula plenus

Atque acidas mavult inulas. Necdum omnis abacta

Pauperies epulis regum ; nam vilibus ovis, 45

Nigrisque est oleis hodie locus. Haud ita pridem

Galloni proeconis erat acipensere mensa

Infamis. Quid ? Tum rhombos minus aequora alebant?

Tutus erat rhombus, tutoque ciconia nido,

Donec vos auctor docuit praetorius. Ergo 50

Si quis nunc mergos suaves edixerit assos,

Parebit pravi docili» Romana Juventus.

Sordidus à tenui victu distabit, Ofello

Judice: nani frustra Vitium vitaveris illud,

.!• ' fUftî t|> übfifl • gl ¡2.

Si te alio pravum detorseris. Avidienus, 55

Cui canis ex vero ductum cognomen adhairet,

Quinquennes oleas est, et silvestria corna;

Ac, nisi mutatura, parcit defundere vinum; et

Cujus odorein olei nequeas perferre (licebit

Ille repotia, natales, aliosve dierum 60

Festos albatus celebret ) cornu ipse biiibri

De esa turba glotona;

Mas ¿ a q u é ? la abundancia sin pensallo ,

Hastio al infeliz ahito inspira,

Y cual podrido mira

El fresco jabalí y el rodaballo,

Y mientras ya de nada probar quiere,

La alcaparra y el rábano prefiere.

Pero no, en los banquetes de señores

Aun no despareció completamente

La antigua sobriedad de sus mayores;

Y todavía en ellos se consiente

El vil huevo, y la fruta del olivo;

Y ha poco, fue de escándalo motivo

El ver que sollo un dia

De Galonio en la mesa se servia.

¿No hubo antes rodaballos por ventura?

Estos seguros en el m a r , segura

La cigüeña contábase en su nido,

Hasta que un pretoriano corrompido

Aquel pez puso en moda y la cigüeña:

Y si hoy alguno en ponderar se empeña

Que es buen manjar el somormujo asado,

Verás la juventud ciega y liviana

Somormujos comer de linda gana.

Según Ofelo el bueno,

Se debe sobrio ser sin ser tacaño;

Pues es inútil evitar un daño

Para caer en otro. Ese Avidieno,

A quien el pueblo todo

De can designa con el justo apodo,

Guinda silvestre y aceituna rancia

Come solo, torcido vino escancia.

Si a natal, boda, ú otra fiesta, ornado

De blanca toga , huéspedes convida,

Por su mano a las coles en redondo

Quali igitur victu sapiens utetur , et horum

Utrum iinitabitur ? Hâc urget lupus, hâc cauis, aiunt.

Mundus erit qui non offendat sordibus, atque 65

In neutram partem cultùs miser. Hic neque servis,

Albuti senis esemplo, dum munia didit,

Saevus erit ; neque, sic ut simplex Noevius, unctam

Convivis praebebit aquain : vitium hoc quoque magnum.

Aecipe nunc victus tenuis quae quantaque secuin 70

Afferai. In primis valeas bene : nam vari® res

•nrçof» or - ••!• r* < rar ± • t. (

Ut noceant homini, credas, mernor illius esc»,

Quae simplex olim tibi sederit. At simul assis

Miscueris elixa, simul conchylia turdis ;

Dulcia se in bilem vertent, stomachoque turnultum 75

; oUaun f.,

Lenta feret pituita. Vides ut pallidus omnis

Cenâ desurgat dubiâ ? Quin corpus onustum

Hesternis vitiis animum quoque praegravat unà,

Atque affigit humo divin« particulam aurae.

Echa su cborreon de aceite hediondo,

De un cuerno de dos libras de cabida ,

Mientras despilfarrado

No escasea el vinagre evaporado.

Y i qué hará el que es prudente,

Cuando, como se dice vulgarmente,

De un lado el perro, de otro el lobo acosa ?

No causar asco por roñoso trato ,

No esclavizarse por tener boato;

No ser impertinente ni molesto

Con sus criados, como el viejo Albucio,

Cuando alguno tal vez no está en su puesto,

FSfí dar en un banquete un baño sucio,

Como el simplón de Nevio hacer pudiera,

Pues esta es una falta muy grosera.

¿ Quieres saber los bienes

Que en una vida sobria considero ?

La salud el primero ;

Y ciertamente en la memoria tienes,

Porque en el mal repares

Que hace la variedad de los manjares,

Lo bien que te sentiste

Siempre que de un manjar solo comiste.

Mas si mezclas cocido con asado ,

Y caza con pescado,

Todo lo dulce en bilis se convierte,

Y lo demás en flema pegajosa,

Que destroza al estómago mas fuerte.

¿ No ves cual de una cena suntuosa,

Pálido todo el mundo se levanta ?

Postrado el cuerpo del continuo esceso,

Carga en el alma parte de su peso,

Y ata al suelo mezquino

Esa porcion de espíritu divino:

Mientras noche serena

Alter ubi (lieto eitiùs curala sopori so

Membra dedit, vegetus praescripta ab raunia surgit.

Hic tamen ad melius poterit transcurrere quondam,

Sive diem festum rediens advexerit annus ;

Seu recreare votet tenuatum corpus, ubique

Accedent anni, et tractari molliùs aetas 85

Imbecilla volet. Tibi quidnam accedei ad istam,

Quam pueret validus pnesumis, mollitiem, seu

Dura valetudo inciderit, seu tarda senectus?

Rancidum aprum antiqui Iaudabant; non quia nasu»

Illis nullus erat, sed, credo, hòc mente, quod

bospes 9Q

Tardiùs adveniens vitiatum commodiùs, quàm

Integrum edax dominus consumeret. Hos utinam inter

Heroas natum tellus me prima tulisset!

Das aliquid famae, quae Carmine gratior aurem

Occupai humanam ? grandes rhombi patinseque 95

Grande ferunt una cum damno dedecus. Adde

Iratum patruum, vicinos , te tibi iniquum,

Et frustra mortis cupidum, cum deerit egenti

As, laquei pretium. J u r e , inquis, Trasius isti»

Jurgatur verbis: ego vectigalia magna ioo

Divitiasque habeo tribus amplas regibus. Ergo

Quod superai, nou est melius quo insumere possi»?

Cur egetindignus quisquam, te divite? quare

Tempia ruunt antiqua Deùm? cur improbe, char*

Nonaliquid patriae tanto emetiris acervo? 105

Pasa aquel que tomó ligera cena.

Fuerte a otro dia salta de la cama ,

Y listo va dó su deber le llama.

Variación cabe en esto,

Si fiestas llegan, si se está indispuesto,

O cansada vejez pide regalo.

Mas ¿ qué harás cuando viejo ó cuando malo.

Si te das sano y mozo, tan buen trato ?

Jabalí rancio se estimaba un dia;

No porque en el gozárase el olfato,

Sino porque una lonja mas valia,

Si a deshora llegaba un forastero,

Que el que su dueño lo comiese entero.

Y ¡ ojalá que entre aquella frugal gente,

Me hubiera hecho vivir hado clemente!

Y si es algo la fama, que asi suena

Al oido, cual blanda cantilena ,

¿No amenguan la opinion de las personas,

Cual la salud, las largas comilonas?

A mas, vecinos y parientes gritan

Contra el gloton, que lleno ya de tedio.

En vano anhelará la muerte darse,

Pues ni un maravedí tendrá ni medio

Con que un cordel comprar para ahorcarse.

—Anda a Trasio, dirás, con esas cuentas;

Yo por mi parte tengo grandes rentas,

Y riquezas enormes, con que puedo

Con tres monarcas competir sin miedo.

—Mas ¿no habrá por tu vida

En que gastar mejor lo que te sobre?

¿ Cómo sufres que un sábio viva pobre,

Cuando tantos caudales tú manejas ?

¿Cómo los templos arruinarse dejas ?

Y en fin ¿como no cedes de tus bienes

Parte al Estado, pues que tantos tienes?

256 UBER II.

Uni nimirum tibi rectè Semper eruut res?

0 magnus posthac inimicis risus ! Uterne

Ad casus dubios fidet sibi certius ? Hic qui

, iiiniinwIlWiMrin 9» to ,arnM.m»h $

Pluribus assuerit meutern corpusque superbura;

An qui contentus parvo, metuensque futuri, 110

In pace, ut sapiens, aptarit idonea bello ?

Quò magis his credas ; puer hunc ego parvus Ofellum

. ' . : ' / ' • 11 |J'l'i'| OiftR

Integris opibus novi non latiùs usum,

Quam nunc accisis. Videas metato in agello

• • V , (

Cum pecore et natis fortem mercede colonum , 1 15

« Non ego, narrantem, temere edi luce profestà

Quidquam praeter olus, fumosae cum pede pernae.

Ac mihi, seu longum post ternpus venerat hospes,

Sive operum vacuo gratus conviva per imbrem

Vicinus ; bene erat, non piscibus urbe petitis, 120

Sed pullo atque haedo: tum pensilis uva secundas

Et nux ornabatmensas, cum duplice ficu.

Post hoc ludus erat culpà potare magistrà ;

Ac venerata Ceres, ut culmo surgeret alto,

Explicuit vino contraete seria frontis. 125

Saeviat, atque novos moveat Fortuna tumultus ;

Quantum hinc imminuet ? quanto aut ego parciùs,

autvos,

¿A ti solo imaginas por ventura

Que siempre saldrá todo febzmente?

¡ Ay! que has de ser la risa de la gente.

¿ Quien mas recursos contra suerte dura

Hallará en si? ¿el que siempre antojadizo,

De alma y cuerpo caprichos satisfizo,

O el parco aquel, que al porvenir repara,

Y en la paz a la guerra se prepara?

Añadir quiero, porque creas esto,

Que en mi niñez viá Ofelo tan modesto,

Cuando estaba nadando en la riqueza,

Como ahora en la pobreza.

Colono fiel de pegujal menguado,

Contento entre su prole y su ganado,

« Nunca, decia, usé, siendo opulento,

En dia de trabajo otro alimento,

Que yerbas y algún pie de puerco ahumado.

Mas si un huesped tal vez se aparecía,

A quien yo con frecuencia no veia,

O un temporal, que trabajar vedaba,

Algún vecino a casa me llevaba,

Los obsequiaba bien, y no con peces

De la ciudad traídos fresquecito,

Mas con un buen capón ó un buen cabrito.

Postres, uvas de cuelga, higos y nueces,

Y el vino circulaba en los tazones,

Sin mas ley que evitar las desazones;

Y a Ceres dirigiendo himnos fervientes,

Porque mieses nos diera en abastanza,

El vino y la esperanza

Desarrugaban las cuitosas frentes.

Ahora, por mas que contra mi su ceño

Continúe mostrando la fortuna,

¿Podrá quitarme ya cosa ninguna?

¿Desde que mi heredad mudó de dueño,

t o m o i n . 17

0 p u e r i , nituistis, u t h u c n o v u s incola venit?

^ ' S t t B t U U ! ' ) ! C)||I'|J ¿ 1 I . 1 )

Nam propriae telluris h e r um n a t u r a neque ilium,

Nec m e , nee quemquam statuit. Nos expulit ille; 130

Ilium aut nequities aut v a f r i inscitia j u r i s,

Postremö expellet cert6 v i v a c i o r haeres.

Nunc ager Umbreni sub n o m i n e , nuper Ofelli

D i c t u s ; erit nulli p r o p r i u s , sed cedet in usum

Nunc mihi, nunc alii. Q u o c i r c a vivite f o r t e s , 135

Fortiaque adversis opponite p e c t o r a rebus.»

NOTAS.

Este elogio de la frugalidad brilla por la verdad de

los pensamientos y por la viveza del colorido, en términos

que difícilmente podria decir mas ni mejor un filósofo

austero ni un misionero fervoroso. | Qué hermoso es

ver a la poesía adornando con sus galas los preceptos de

la moral, y presentando el cuadro de los desengaños de la

vida! Cuando se dedica a este ú otros objetos de utilidad

común, la poesía es el instrumento mas poderoso de la

filosofía.

V. 3. Sed quem prxcepit O/ellus... Algunos leen qux

en lugar de quem. La precaución del poeta de hacer hablar

á un labrador de buen sentido es un artificio oportuno

, con el cual da mas peso a sus razones. Ofelo es

desconocido.

V. 3. Abnormis sapiens.. Filósofo sin regla, es decir,

que no sigue los preceptos de esta ni de aquella escuela;

que no está prevenido en favor ni en contra de ninguna

doctrina.

Hemos vivido menos abundantes

Que vivíamos antes ?

¿A e s e , a mi ó a otro alguno por ventura

La propiedad le concedió n a t u r a?

El me l a n z ó , sus vicios lanzaránle,

O un pleito en que le meta algún escriba,

O bien el que le herede y sobreviva.

Hoy de Umbreno parece

Ser la heredad que fue de Ofelo un dia,

Mas como propia a nadie pertenece ;

Lo que es de todos es el u s u f r u t o,

De que mañana t ú , y hoy yo disfruto.

Constancia p u e s , y pecho oponed fuerte

A todos los rigores de la suerte. »

Crassáque Minervd... Esto es, cuyo talento natural no

se ha ejercitado en las ciencias.

V. 6. Insanis fulgoribus... El brillo de una profusión

¡oca.

V. 9. Leporem sectatus... El P. Sanadon recuerda sobre

este pasage la necesidad de tener presente el estilo

elíptico de Horacio para poder seguir el hilo del pensamiento.

El poeta dice, ó por hablar mas exactamente,

quiso decir: Feras venare, equos agita, exerce te ad

belli munia: si vero tibi nec venatio arridet, nec equitatio,

nec mililaris disciplina, assueto scilicet helluari ac

perpotare Grxcorum more , pilá vel disco lude. Yo pienso,

como el jesuita citado, que habría sido mejor que

nos ahorrase Horacio el trabajo de tener que hacer estas

observaciones para entenderle.

V. i i . Grxcari... Beber a la usanza griega. Las antiguas

mesas griegas se parecían mucho, en cuanto a la bebida

, a las mesas inglesas de ahora.

V. 12. Molliter austerum... La idea es exacta, pero

la enunciación es un poco equívoca , pues cuesta trabajo

adivinar que el studium se toma aqui por el placer que

causa la diversión.

V. 14. Agil... Por trah.it, delectat.

Cedentem aera... Aer enim levis facilè cedit ponderi,

dice el antiguo escoliador.

V. 14. Extuderit... Extulerit, que leen algunos, es

un disparate, y expulerit, que leen otros, no está bastante

autorizado.

V. 15. Nisi Hymettia mella Falerno... Del monte

Himeto y del vino de Falerno hablé en las notas a las

odas. Cuando el dicho vino era demasiado seco, se le

echaba miel de la Atica para endulzarle, pues los antiguos

gustaban mucho de vino dulce.

V. 17. Hiemat mare... Por procellis agitatur.

V. 19 Caro nidore voluptas .. Badio Ascencio observó

que aqui se contenia el perfume agradable y el precio

subido. Nosotros podríamos decir también caro olor el

deleite; pero nadie lo entendería, y para espresar la

idea que envuelven estas tres solas palabras, necesitamos

decir : « no consiste el placer en el mucho precio de un

manjar ni en su olor esquisito.» Por aqui se podrá calcular el

trabajo de un traductor que ha de luchar constantemente

cou un original tan conciso.

V. 20. Pulmentaria .. Al principio se llamaba puls

en Roma a una especie de puches que se hacían con diferentes

granos ó semillas ; y porque esta comida era

muy del gusto de todos, se dieron despues ios nombres

de pulmentaria, y de pulmenta a los platos mas ricos

ó mejor condimentados.

V. 21. Pinguem vitiis albumque... Albus, como lo

observaron sobre este lugar varios intérpretes, significa lo

mismo que el pallidus del verso setenta y seis. Fitia

designa los escesos de la mesa, como en el verso setenta

y ocho.

V. 22. Lagois... No se sabe qué bicho era este. Muchos

intérpretes creyeron que era una liebre marina, parecida

en el sabor a la liebre de tierra.

V. 25. Fanis rerum... Fana rerum es lo supèrfluo ó

inútil de las cosas.

m

Feneat auro... Ya he dicho en otra parte el precio

de los pavos reales, y quien introdujo la costumbre de

comerlos.

V. 26. Et pietà pandat... Este verso es hermosísimo.

V. 28. Honor... Hermosura.

V. 29. Carne tamen... Esto es, Quamvis nihil distai,

nihil magis excellit carne hac pavonis, illa gallinx,

tamen patet te, deceptum imparibus formis, hanc

carnem illi prxponere: esto : sed unde datum sentís,

unde nosti, quo sensu percipis etc. Esto es un término

que el antiguo escoliasta esplicò con el de concedo.

V. 31. Lupus hic Tiberinus... El refinamiento del

lujo y de la gula llegaba hasta pretender discernir los

lobos marinos cogidos en el rio ó en el mar, y en una

parte del rio ó en otra.

V. 32. Captus liiet... Verosímilmente quiso Horacio

designar con el verbo hiare la voracidad del lobo marino.

V. 33. Trilibrem mullum... Es imposible figurarse nada

mas estravagante que el lujo de la mesa entre los romanos.

Ya he dicho en otra parte que llevaban ostras hasta

de las costas de Inglaterra : ahora añadiré que por los

barbos de cierto tamaño se pagaba un dineral ; y Asinio

Celer compró uno de dos libras en setecientos reales.

V. 38. Jejunus stomachus Este verso interrumpe el

hilo de las ideas, y parece aqui como postizo. Asi, hubo

editores que lo suprimieron.

V. 39. Porrectum magno... Comentador hubo que creyó

que los cuatro espondeos seguidos de este verso representaban

la magnitud del barbo que deseaba el gloton.

Riendo de esta singular aprehensión , no se podrá dejar de

convenir en que este verso es armoniosísimo.

V. 40. Harpyis rapacibus... Las Harpías eran unos

monstruos alados, que la mitología hizo bijas de un Taumas,

hijo de Neptuno y de la Tierra. Tenian cara de

muger, cuerpo y uñas de buitre, y orejas de oso: su

voracidad era insaciable, é insoportable el hedor que

despedían ; sus manos tenian la triste virtud de corromper

ó secar cuanto tocaban. A las Harpías encomendaron los

dioses arrebatar los manjares de la mesa de Fineo, rey

u ort° „ T ,0S °j 0 S ^ SUS ,IÍÍ0S' «'»"»tofo» por una torpe madrastra. Los gemelos Zeto y Calais, cuñados

furor HP ' k ^ r t 3 r , 0 D al c a l ) 0 de cierto tiempo, del

Z m6aStrU0S> a , 0 S C u a l e s lanzaron a las

0 1 , 7 , StrÍV° ! Í ) ' s i t u a d a * sur de Zacinto

(hoy Zante en el mar jónico). Las Harpías eran tres

va í l T n C; , e n ° ' A e ! 0 -V Su nombre equ"

or l T " / ™ ' Ó d e r(' P a*> »"»o las llama

aqu Horacio. Considerando a las Harpías como vengaoe

las leyes, ¿no se podria traslucir en su creación la

¡menc.on misma con que se personificaron en ^ Furi

o remordmnentos que devoran a los delincuentes P ¿la

misma con que se supuso pendiente de una crin, la Lpada

que amenaza sin cesar a las cabezas de l o s ' m o r"

Harvlas T ' \ ^ Zel° * C a l a i s los

d T S e n de p S l g n ¡ í a r qUe CUmpl¡da la «Piaron

tos T I F , n e ° ' 56 ' , a b Í a n r e t i r a d 0 i o s instrumenis

ote d! g° 3 ' SU h a b Í t U a l r e S ¡ d e n c Í a ? L p s 'educidos

•slotes del mar jonico, morada habitual de aves marinas

y hoy mismo habitados solo por sesenta ú ochenta m ' ^

griegos ¿no eran un lugar propio para que la fábulasu

S n d 0 S a d 105 S ¡ Ü Í e S t r 0 S destinados á

ejecuta de tiempo en t.empo las venganzas celestiales?

V 41 Austri, coquite etc... Esta apostrofe a los

vientos del mediodía es viva, apasionada y^Iegante i

fie, mente se puede manifestar .a indignación de un modo

nía fuerte. Coquite por corromped, apestad

v

PUJel- D d Verb0 Puteo< '^der.

v. 43 JLcjrum sotlicitat stomachum... Literalmente

carga el estómago debilitado. «raímente

V. 44. Acidas mavult ínulas... El elenio se echaba

f ^ d u m omnis... Esta espresion envuelve un sarcarmo

picante. Porque aun se comian huevos y aceituna

.ce e poeta q U € n o s e h a b ¡ a ^ ^ J

bnedad de las mesas antiguas.

V. 46. Nigris oléis... Las aceitunas se cogian muy

maduras, o bien se adobaban en términos que siempre

estaban negras.

V. 47. Gallonl prxconis... En efecto, apenas habia

cien anos que escandalizára al mundo el sollo de la mesa

de Publio Galonio, personage muy aficionado a comer

bien, y a quien Lucilio habia llamado gurges, (abismo)

por lo que tragaba. El lujo de los sollos se acabó pronto;

pero mientras duró fué de los mas estravagantes que

jamas se vieron; el plato en que se servían llevaba su

corona, igualmente que el criado que le presentaba en la

mesa, y ó este precedían trompeteros, cacareando la llegada

del sollo. Su precio era enorme, y escedia en mucho

a lo que puede imaginar la gula presente.

V. 48. Quid? turn rhombos... ¿No habia entonces rodaballos

? dice el poeta. Sí; pero entonces un loco puso

en moda los sollos; otro hizo despues lo mismo con los

rodaballos y las cigüeñas; y es tal el imperio de la moda

, que si ahora viniera uno recomendando los somormujos,

los hallarían regaladísimos nuestros petrimetres. Este

es el sentido. En el mismo verso leen muchos xquor

alebat, en lugar de xquora alebant.

V. 49. Tutoque ciconia nido.. En efecto, antes del

reinado de Augusto no se comian las cigüeñas en Romapero

se le ocurrió a un estravagante, llamado Asinio

Sempronio Rufo, decir que eran un bocado esquisito, y de

resultas fueron sustituidas a las grullas, que antes se miraban

como una ccsa regalada.

V. 50. Auctor prxtorius... Es el Rufo de quien he

hablado en la nota anterior, a quien por escarnio llama

pretoríano el poeta, porque solicitó la pretura y no la

logro. Con este motivo se le hizo una canción, en que,

aludiendo a dicha circunstancia, se decia que el pueblo

romano, negándole la pretura, habia vengado la muerte

de las cigüeñas.

V. 51. Mergos... Somormujo se llama en castellano

toda ave acuatica que se sumerge ó zambulle, como mergus

en latin , plongeon en francés, y smergo en italiano;

pero en todas estas lenguas designa particularmente cada'

una de las dichas palabras a una de las aves que tienen

la propiedad de zambullirse. Nosotros traducimos ordinariamente

el mergus por cuervo marino.

Edixerít... Debe observarse la correspondencia de este

verbo con el parebit del siguiente. Parece que el antojo

de comer somormujos se presenta como un decreto, á

que todo el mundo estaba dispuesto a obedecer. Esta afectación

de fórmulas no podia sin embargo conservarse en

la traducción, sin quitar a la idea una parte de su gracia.

V. 55. Avidienus... No se sabe de este avaro mas que

lo que aqui dice Horacio.

V. 56. Cui canis ex veroductum cognomen adhxret...

La traducción literal es, <• a quien se le ha quedado el

sobrenombre de perro, tomado de la verdad.» Espresada

asi la idea en castellano, seria ininteligible. Mas completa

, ó a lo menos, mas claramente aun que en la traducción

que he colocado al frente del texto, la habria yo

desenvuelto, si me hubiese atrevido a decir ,

Avidieno, a quien todos a porfía

Perro llaman por tanta perrería.

V. 57. Quinquennes oleas .. Es evidentemente una exageración;

pues ¿cómo se podrían comer aceitunas de

cinco años ?

V. Cujus odorem... Es menester suplir oleum, y ordenar

asi la construcción : ipse bilibri cornu instillat

caulibus oleum, cujus olei odorem perferre nequeas.

V. 60. Repolla... Dióse este nombre al banquete del

día de tornaboda , porque en él se acababa de comer y

de beber lo que había quedado del dia anterior, quia

iterum potabatur.

V. 61. Albatus... Los romanos no se sentaban jamas

á la mesa con toga negra, ni aun en los banquetes fúnebres,

y para salir a la calle siempre llevaban togas

blancas, escepto la gente del pueblo.

V. 62. Veteris non parcus aceti... Aqui este veteris

significa probablemente evaporado. El avaro hacia libaciones

con vino torcido, y no comia, ni aun en las primeras

fiestas del año, otra cosa que coles, con una chorreada

de aceite pestífero, que por su mano misma echaba

de un cuerno de dos libras, y con una gota de vi.

nagre, ya siu fuerza y que parecía agna. Los que dieron

otra interpretación al adjetivo veteris , no notaron que

hacian incurrir a Horacio en un contrasentido, y que

debilitaban el efecto del cuadro.

V. 64. Hdc urget lupus .. Espresion proverbial para

significar que se estaba entre dos riesgos iguales.

V. 65. Qui non offendat... Este pasage es embrollado

v difícil. La traducción literal es, «será limpio el que no

ofenda con manchas, y no se bagá desgraciado por uno

ú otro estremo de su porte, » pues porte es lo que aqui

significa el cultus latino. Ya se ve que esta anfibológica enunciación

se presta a diferentes interpretaciones. Beutlei, sobre

la fé de muchos manuscritos, sustituyó quá a qui,

é interpretó asi el periodo; Mundus erit quá, esto es,

eatenus qua non offendat sordibus, qua non sordibus

fastidium moveat, non affectabit cultura justo mundiorem.

En un sentido equivalente esplican el pasage los demás

intérpretes.

V. 66. In neutram partem culi As miser... Es decir,

ñeque inclinaos in nimiam et supervacuam mundiliem,

ñeque in oictum Immundum et sordidum. Por esta esplicacion

se ve que cultus es un genitivo. Yo he dicho, no

se esclavice, para espresar la idea que envuelve el adjetivo

miser.

V. 67. Albuti senis exemplo... Varios intérpretes creen

que se trata aqui del Tito Albucio, a quien repreudió

Lucilio de querer pasar por griego, a fuerza de afectar

]as costumbres y los modales de aquella nación. El tal

hombre parece que era tan exacto, ó por mejor decir, tan

nimio, que porque todo estuviese a punto, atormentaba

á sus criados hasta desesperarlos. Nevio era el reverso de

la medalla de Albucio. Munia didit equivale rigorosamente

á reparte empleos, distribuye encargos; pues didere

es repartir. Aqua uñeta es agua puerca.

V. 73. Simples: olim tibi sederit.,. Simplex por so

la, única.

v. n. Cana desurgat dubid... Sin un pasage del

ihormion de Tereucio, acaso no podríamos adivinar

que significaba cana dubia. Esta es, ubi tu dubites

quid sumas potissimúm. Por Jo demás desurgere equivale

aquí a surgere de.

y. 78. Hesternis vitlis... Con los escesos del dia

anterior.

V. 79. Affigit... Esta es la verdadera lección, y la que

tiene la autoridad de todos los códices y de las'antiguas

ediciones. Ajfligit leen oíros, y no habría quien repugnase

esta variante, si la lección autorizada no fuese tan

fxacta como la que se le pretende sustituir. Por ¡o demas,

este verso es magnífico por la idea y por la espresion.

V. 80. Dicto ciliús curata... AUer qui parvo vioit,

postquam dedit sopori membra, dicto citiüs curata, id

est, parco cibo refecta etc. Parecía imposible que se pudiese

engañar nadie en la inteligencia de este pasage.

V. 83 fíediens advexerit annus... Otros adduxerit.

V. 87. Prxsumis... Tomas antes de tiempo.

V. 94. Das atiquid famíe... En el original es demasiado

rapida esta transición, cosa que no sufre la índole

de las lenguas modernas. En el verso setenta y uno se

ha señalado como el primer beneficio de la templanza, la

»alud de que disfrutan los sobrios; aqui se va ahora á

tratar de otro beneficio, y asi lo he hecho yo sentir eu

la traducción.

V. 95. Patinxque... El lujo de los romanos por las

grandes fuentes, dice Dacier sobre este lugar, era tan

escesivo, que Sila las tenia de plata con peso de cuatro

arrobas; y Plinio observa que en Roma habia entonces

mas de quinientas fuentes del mismo peso. Este furor no

disminuyó despues, puesto que en tiempo del emperador Claudio,

uno de sus esclavos, llamado Drusilano, tenia una fuente

denominada promulsis, que pesaba quinientas libras, la cual

se colocaba en medio de otras ocho fuentes de a cincuenta

libras cada una, y todas juntas se ponían en la mesa

sobre una máquina, que por el nombre de la fuente mayor

se llamaba promulsidarium. Todos han oído hablar

de la fuente de Vitelio, que a causa de su magnitud fué

llamada el escudo de Minerva.

V. 99. Inquis... Otros leen inquit. En cuanto a Trasio,

que otros llaman Trausio, Rausio, Traxio etc., es

un personage desconocido.

V. 100. Fectigalia., Aqui signiüca esta palabra rentas

privada,s.

V. 103. Indignus... Scillcet, egestate. esto es, bene

natas qui non deberet egere, como dijo el antiguo escoliador.

V. 109. Assuerit mentem corpusque... Aquí hay dos

ideas que era menester separar en castellano, pues no

se podía decir acostumbró a mucho su cuerpo v su

alma.

V. 114. Metalo in agello... En el repartimiento de

tierras que se hizo a los veteranos que habían servido

contra Bruto y Casio, tocó a un soldado llamadoUmbreno

la heredad de Ofelo. Como a cada soldado debia darse

una porcion determinada de tierra, hubo que medirlas

antes de adjudicarlas, y esto es lo que significa metato

agello.

V. 118. Seu longum post tempus... Otros leen cum,

pero seu es la lección de todos los manuscritos y de las

ediciones antiguas.

v. 122. Cum duplice ficu... No se está de acuerdo

sobre qué era este Jicus dúplex. Según unos era un higo

de dos especies; según otros el que dan en el otoño las

higueras que a la entrada del verano producen las brevas;

según otros un higo grande; y según algunos en fin el

dúplex ficus equivale a un par de higos. La cosa es indiferente.

V. 123. Culpd potare magistrd... Esto es, potare citra

culpam, culpa tenus, ita ut sola culpa potationem moderetur

ac coerceal, como interpretó muy bien el padre

Sanadon. Otros han leido aqui cupa y cuppa, sin autoridad

y sin necesidad. Entre ellos hubo quien tradujo la

copa maestra, y otros dieron espiraciones cuya arbitrariedad

escusa el trabajo de referirlas. Por lo demás, yo

he hablado en otra ocasion del rey del festin, ó arbiter

bibendi. En el convite campestre de Otelo no había otro

moderador quo el temor de cometer un esceso, y esto

significa el culpd magistra.

V. 124. Ut culmo... Generalmente se lee ita. La

construcción, que será siempre embarazada, podría ordenarse

asi: Ceres venerata, id est, rogata (pues el venera

ta está aquí eu significación pasiva) ut surgeret culmo

alto, explicuit etc. Explicuit está aqui por explicabat,

SATYRA III.

\l 'lÙ'AÌtt Av. .SìfiS* ü w*ìv 1 1 - il< --»b , ihi>\f "tfe

Sic raro scribis, ut toto non quater anno

: turf ob«Ji ! i,-\ ., «!.••'!

iVIembranani poscas, scriptorum quoque retexens;

Iratus tibi, quòd vini somnique benignus

Nil dignum sermone canas. Quid fiet ? Ab ipsis

Saturnalibus htic fugisti. Sobrius ergo 5

Die aliquid dignum promissis : incipe. — Nil est.

Gulpantur frustra calami, immeritusque laborat

Iratis natus paries Dìs atque poetis.

—Aqui vultus erat multa et preclara minanti*,

Si vacuimi tepido cepisset villula teclo. IO

Quorsum pertinuit stipare Platona Menandro?

Eupolin, Arcbilocum comites educere tantos?

Invidiam placare paras virtute relictà?

Comtemnére miser. Vitanda «st improba Siren

y el poeta atribuye a Céres los efectos del vino, porque

los campesinos del banquete bebían en honor de la diosa.

V. 131 VaJ'ri inscitia juris... Por jus va/rum se de

signan sin duda las cavilosidades forenses. La teoría que

Oíelo desenvuelve sobre el carácter ó la naturaleza de la

propiedad, no es seguramente conforme, a las doctrinas

económicas; pero es sostenible, y sobre todo muy consoladora

en moral

, otilo .(ilWKKi u 'til. , l<:i «tCU.il iauib:tltl U)

SATIRA III.

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I H m a s i p o . ¿ N o quieres que halle estrano

Verte escribir tan poco, que en un año

Cuatro veces papel apenas pides?

Tus obras pules, pero bien to pesa,

Que entregado al placer do sueño y mesa ,

No con escritos nuevos te señales.

Pues frugal a pasar las saturnales

Viniste aqui, con algo nos recrea,

Que de tí y tus promesas digno sea.

H o r a c i o . Nada hay, te lo aseguro:

A la pluma culpar en vano anhelo,

Y sufrir hago al inocente muro,

Que a poético furor condenó el ciclo.

Da». Sin embargo indicabas en la pinta

Que trabajar pensabas mucho y bueno,

Cuando libre te hallases en el seno

De tu ¡»brigada quinta.

Sino ¿para qué aquellas precauciones

De cargar de .Menandros y Platones,

Eupolis, Arquiloco y compañía ?

¿Piensas, abandonando tu faena,

La envidia desarmar de tanto necio?

¡Ay! a la envidia seguirá el desprecio.

bibendi. En el convite campestre de Ofelo no había otro

moderador quo el temor de cometer un esceso, y esto

significa el culpd magistra.

V. 124. Ut culmo... Generalmente se lee ita. La

construcción, que será siempre embarazada, podría ordenarse

asi: Ceres venerata, id est, rogata (pues el venera

ta está aqui eu significación pasiva) ut surgeret culmo

alto, explicuit etc. Explicuit está aqui por explicabat,

SATYRA III.

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Sic raro scribis, ut loto non quater anno

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Iratus tibi, quòd vini somnique benignus

Nil dignum sermone canas. Quid fiet ? Ab ipsis

Satumalibus huc fugisti. Sobrius ergo 5

Die aliquid dignum promissis : incipe. — Nil est.

Gulpantur frustra calami, immeritusque laborat

Iratis natus paries Dis atque poetis.

—Aqui vultus erat multa et praeclara minantis,

Si vacuum tepido cepisset viilula teclo. IO

Quorsum pertinuit stipare Platona Menandro?

Kupolin, Archilocum comites educere tantos?

Invidiam placare paras virtute relictà?

Comtemnóre miser. Vitanda «st improba Siren

y el poeta atribuye a Céres los efectos del vino, porque

los campesinos «leí banquete bebían en honor de la diosa.

V. 131 Vafri inscitia juris... Por jus va/rum se de

signan sin duda las cavilosidades forenses. La teoría que

Ofelo desenvuelve sobre el carácter ó la naturaleza de la

propiedad, no es seguramente conforme, a las doctrinas

económicas; pero es sostenible, y sobre todo muy consoladora

en moral

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D a m a s i p o . ¿ N o quieres que halle estrano

Verte escribir tan poco, que en un año

Cuatro veces papel apenas pides?

Tus obras pules, pero bien te pesa,

Que entregado al placer do sueño y mesa ,

No con escritos nuevos te señales.

Pues frugal a pasar las saturnales

Viniste aqui, con algo nos recrea,

Que de tí y tus promesas digno sea.

H o r a c i o . Nada hay, te lo aseguro:

A la pluma culpar en vano anhelo,

Y sufrir hago al inocente muro,

Que a poético furor condenó el ciclo.

Da». Sin embargo indicabas en la pinta

Que trabajar pensabas mucho y bueno,

Cuando libre te hallases en el seno

De tu abrigada quinta.

Sino ¿para qué aquellas precauciones

De cargar de .Menandros y Platones,

Eupolis, Arquiloco y compañía ?

¿Piensas, abandonando tu faena,

La envidia desarmar de tanto necio?

¡Ay! a la envidia seguirá el desprecio.

Desidia; ata quidquid vitó meliore parasti, 15

Ponendum aequo animo.— Dì te, Damasippe, Déaeque

Verum ob consilium donent tonsore. Sed unde

Tarn bene m e nosti ? — Postquam omnis res mea

Janum

Ad medium fracta est, aliena negotia curo,

Excussus propriis ; olim nam quaerere amabam, 20

Quo vafer ÌUe p edes lavisset Sisypbus a r e :

Quid sculptum infabrè, quid fusum duriùs esset,

Callidus huic signo ponebam millia centum.

Hortos egr«giaSqUe domos mercarier unus

Gum lucro noram ; unde frequentia Mercuriale -25

Iraposuere mihi coguomen compita. — Novi,

Et iniror morbi purgatimi te illius. — Atqui

Emovit vet,-rem mirò novus; ut solet in cor

frajecto lat<;ris miseri capitisve dolore :

Ut lethargicus hie cum fitpugil, et medicum urget. 30

—Dum ne quid simile huic, esto ut libet — O bone,

ne te

p ' '

l'rustrere : insanis et tu, stultique prope omnes,

Si quid Stertihius veri crepat; unde ego mira t i ••

.ueacripsi docilis praecepta heec, tempore quo me

Solatus jussit sapientem pascere barbara , 35

Atque à Fabricio non tristem ponte reverti.

Es la ociosidad, hijo, una sirena :

Huyela, ó a perder hoy te acomoda

El buen concepto de tu vida toda.

Hor. Mándente por consejo tan sincero

Los diosas, Damasipo, un buen barbero.

Pero ¿cómo tan bien me has conocido?

Dam. Cuando en la Bolsa me quedé perdido ,

Y mis propios negocios vi ir a menos.

Me dediqué a cuidar de los ágenos.

Algún tiempo corrí tras el caldero,

Baño de pies de Sísifo embustero,

Y aunque de mal vaciado y cincel tosco,

Por él cien mil sestercios di muy hosco.

Palacios, parques, linca en fin, ó alhaja.

Jamás otro compró con mas ventaja;

Y a esto be debido ser llamado a un grito

Por do quier de Mercurio el favorito.

IIOR. Ya lo sabia yo, y aun he estrañado

De tal enfermedad verte curado.

Da si. Sí, mas en su lugar otra me empieza,

Como en dolor de estómago por suerte

Se trueca el de costado ó de cabeza,

O en frenesí el letargo se convierte;

Y atleta a cuyo ardor nadie resiste,

Se alza el enfermo, y al doctor embiste.

HOR. Con tal que aqui no se arme igual jarana,

Disponlo tú como te dé la gana.

Dam.1 No te burles, querido,

Que tú también estás loco perdido,

Y lo están casi todos igualmente,

Si Estertinio no miente.

Sus máximas oí, dócil novicio,

Una vez en el puente de Fabricio:

Dejar crecer mandóme

Mi barba filosófica basta el pecho,

272 LIBER 11.

Nam, malfe re gestft, cum vcllem mittere operto

Me capite in flumen, dexter stetit, et, cave faxis

Te quidquam indignum: pudor, inquit, te malus

urget,

Insanos qui inter vereare insanus haberi. 40

Primum nam inquiram, quid sit furere: hoc si erit

in te

Solo, nil verbi, pereas quin fortiter, addam,

Quem mala stultitia, et quaecuraque inscitia veri

Caecum agit, insanum Chrysippi pbrticus et grex

Autmnat. H ? p c populos, haec raagnos formula reges, 45

nr Excepto sapiente tenet. Nunc accipe, quare

• r . . , i \ ' • mi»

Desipiant omnes, aeque ac t u , qui tibi nomen

Insano posuere. Velut silvis, ubi passim

Palantes error certo de tramite pellit;

llle sinistrorsum, hie dextrorsum abit; unus utrique 50

Error, sed variis illudit partibus: hoc te

Crede modo insanum; nihilo ut sapientior ille,

Qui te deridet, caudam trahat. Est genus unum

Stultitia»,, nihilum metuenda tinientis, ut ignes

Ut rupes, fluviosque in campo obstare queratur. 55

Alterum, et huic varium et nihilo sapientius, ignes

%

Y me envió tranquilo y satisfecho.

El me contuvo, cuando despechado

De ver mis cosas en tan mal estado,

Estuve con mi capa hecho va un lio

Para arrojarme al rio,

Y asi me dijo.

E s t e r t j n i o . Guarte

De hacer cosa que pueda avergonzarte

Ni el escrúpulo vano te atormente

De que entre locos loco se te cuente.

¿Qué es ser loco? Fijemos este punto;

Y si encuentro que solo tú lo eres,

No añadiré palabra en el asunto,

Y te podrás ahogar cuando quisieres.

Al que pasión ó error ciega, infatúa,

Loco la escuela estoica le gradúa :

Reyes y pueblos esta ley comprende,

Que solamente al sáhio no se estiende

Y oye como de ser locos no dejan

Esos que a tí de loco te motejan.

¿Ves cuando en una selva enmarañada

La gente se estravía;

Este a derecha, aquel a izquierda guia,

Y toda la bandada

De su término aléjase igualmente,

Aunque siguiendo ruta diferente?

Pues a esto tu locura se parece;

Y aquel que a tí por loco te escarnece

Y en su cordura se complace sola,

A la espalda también lleva su cola.

El uno teme do temer no debe;

Y a pasar por un llano no se atreve,

Ver creyendo en sus nécios desvarios,

Precipicios allí, llamas y ríos.

Al otro otra locura le acomete,

t o m o i i i . ig

274 LIBER II.

Per medios, fluviosque ruentis : clamet amica

Mater, honesta soror, cum cognatis pater, uxor,

oHlc fossa est ingens, hie rupes maxima; serva:»

Non inagis audierit, quàm Fusius ebrius olim, 60

Cum Ilionam edormit ; Catienis mille ducentis,

«Mater te appello,» clamantibus. Huic ego vulgum

Errori s.miiem eunctum insanire docebo.

Insanii veteres statuas Damasippus emendo :

Integer est mentis Damasippi creditor ? Esto: 6j

Accipe quod nunquam reddas mihi, si tibi dicam;

Tu ne insanus eris, si acceperis ? an magis exeors

Rejectà praedà , quam praesens Mercurius fert ?

Scribe decern à Nerio : non est satis : adde Cicutae

Nodosi tabulas ; centum mille adde catenas : 70

Effugiet tamen haec sceleratus vincula Proteus.

Cum rapies in jus malis ridentem alienis,

Fiet aper, modo avis, modo saxum, et cum volet,

arbor.

Si malè rem gerere insani est, contrà, bene sani :

Putidius multò cerebrum est (mihi crede ) Perillf 75

Dictantis, quod tu nunquam rescribere possis.

Audire, atque togam jubeo componere , quisquìs

Ambitione malà, aut argenti pallet amore ;

Quisquis luxuria, tristive superstitione,

Y por llamas y rios arremete;

Ni oye si el padre grítale ó la esposa,

« Huye de ese peñón, mira esa fosa.»

Como no oia Fusio, a quien beodo

Representando a llione dormida,

Mil Catienos en corro,

Gritaban a una voz: « madre, socorro.»

Ahora intento probar que el mundo entero

Si esta no tiene, tiene otra mania.

Tú en estátuas malgastas tu dinero;

Mas ¿lo gasta mejor quien te lo fia?

Si uno te dice, que a este fin te aguarda,

Toma esa suma, y para tí la guarda,

¿Fuera yerro aceptar esta ventura?

AI contrario, seria una locura

Que nadie rehusara

Lo que un núraen propicio le enviara.

Pues supon que firmar te haga un logrero.

«Diez mil sestercios recibí de Ñero. »

Supon que del recibo no contento,

Manda a Cicuta hacer una escritura,

Y que el ladino amarra y asegura

Deudor y deuda con cadenas ciento.

Proteo, limaráslas de mil modos,

Te reirás si a juicio eres citado,

Y en cuadrúpedo ó ave trasformado.

En piedra ó árbol, burlarás a todos.

Si hacer pues bien sus cosas

Es de gentes juiciosas,

Y hacerlas mal, de locos, no vacilo

En que eres menos loco que Perilo,

Pues esos pagarés bace que escribas,

Que reembolsar no puedes mientras vivas.

Ahora vosotros, cuyas almas vicia

Torpe ambición, lujuria ó avaricia,

Aut alio mentis morbo calet; hue propius me, 80

• K M f A tu it <,>H>'t rx «tltÉn I. ->»n ijf

Dum doceo insanire omnes, vos ordine adite.

Danda est ellebori multò pars maxima avaris ;

Nescio an Anticyram ratio illis destinet omnem.

Heredes Slaberi summam incidére sepulcro;

Ni sic fedssent, gladiatorum dare centum 85

Damnati populo paria ; atque epulum arbitrio Arri,

Frumenti quantùm metit Africa. Sive ego pravè,

Seu rectè, hoc volui, ne sis patruus mihi. Credo

Hoc Staberi prudentem animum vidisse... — Quid

ergo

Sensit, cum summam patrimoni insculpere saxo 90

Hseredes voluit? - Quoad vixit, credidit ingens

Pauperiem Vitium, et cavit nihil acriùs ; u t , si . /< f«(H :'tl ij- >,£ì<-;ì-li.U->' , .tttttj Ci

Fortè minus locuples uno quadrante perirei,

Ipse videretur sibi nequior. Oinnis enim res,

Virtus, fama, decus, divina humanaque pulchris 95

Divitiis parent ; quas qui construxerit, ille

Clarus e r i t , fortis, justus. - S a p i e n s n e ? — Etiam et

rex,

Et quidquid volet. Hoc velati virtute paratura,

Superstición, ú otra pasión cualquiera,

Todos a raí acercaos en hilera,

Y oidrae cómo a confesar provoco,

Que uno no viene aqui que no esté loco.

Desde luego de eléboro al avaro

La dosis mas cumplida le preparo,

Y yo no sé si la razón no inspira

Darle cuanto se cria en Anticira.

En su tumba grabar mandó Estabero

Las sumas qué dejaba a su heredero,

En caso condenándole contrario

A dar a los romanos bullidores

La fiesta de doscientos gladiadores,

Un gran banquete a discreción de Ario,

Y cuanto trigo en Africa se cria.

« Y esté bien ó mal hecho esto , anadia,

Mi voluntad respeta,

Y nadie a censurarla se entrometa.»

Yo creo que Estabero meditaba...

DAM. Veamos pues por qué mandaba ese

Que sobre su sepulcro se inscribiese

El caudal que dejaba.

ESTERT. Firme siempre en el juicio

De que era la pobreza el mayor vicio,

Nada Estabero huyó con tal cuidado;

Y no %e contaría entre los buenos,

Si dejase al morir un cuarto menos.

Virtud, reputación, honor, decoro,

Las cosas de la tierra y las del cielo,

Todo, en su juicio, se somete al oro;

Y el que oro mucho tenga reunido,

Ese es justo, valiente y bien nacido.

DAM. ¿Ysábio?

ESTERT. Y rey también, y cuanto quiera:

Y asi pensaba que al saberse un dia

2 7 8 LIBER IL

Speravit magna?, laudi fore. - Quid simile isti

Graecus Aristippus, qui servos projicere aurum 100

In medià jussit Libyà, quia tardiùs irent

Propter onus segnes? Uter est insanior horum?

—Nil agit exemplum, litem quod lite resolvit.

Si quis emat citharas, emptas comportet in unum,

Nec studio citharae, nec Mus® deditus ulii ; 105

Si scalpra et formas non sutor; nautica vela

A versus mercaturis; delirus et amens

Undique dicatur meritò. Quid discrepat istis,

Qui nummos aurumque recondit, nescius uti

Compositis, metuensque velutcontingere sacrum? i lo

Si quis ad ingentem frumenti semper acervum

Porrectus vigilet cum longo fuste; neque illinc

Audeat esuriens dominus contingere granum,

Ac potiùs foliis parcus vescatur amaris:

Si positis intus Chii veterisque Falerni 115

Mille cadis, nihil est, tercentum miUibus, acre

Potet acetum ; age, si et stramentis incubet, linde—

Octoginta annos natus, cui stragula vestis :

Blattarum ac tinearum epul®, putrescat in arcà ;

Nimirum insanus paucis videatur ; eò quòd 120

Cuanto fué su caudal, so creeria

Que aquel de su virtud el fruto fuera.

DAM. ¿Qué hay de común entre este, y Aristipo,

Que andar viendo en la Libia poco a poco,

Sus siervos que del oro el peso embarga.

Les hace al punto abandonar su carga?

¿ A cuál de aquellos dos juzgas mas loco ?

ESTERT. Nada un ejemplo importa,

Que una dificultad con otra corta.

Si sin tener de música elementos.

Uno de liras y otros instrumentos

Formase gabinetes;

Sí sin ser zapatero,

Fuera acopiando formas y tranchetes;

Si sin ser comerciante ó marinero,

Velas y járcias a juntar mirara,

¿ Quién a todos por locos no contara ?

Y ¿ en qué difiere de estos el estado,

Del de quien nunca sus riquezas usa,

Las esconde, y tocar a ellas rehusa,

Como objeto mirándolas sagrado?

Si de un garrote armado

Quien de trigo su trox llenó avariento,

De ella hace en torno eterna centinela,

Y sin tocar a un grano, aunque esté hambriento

Con legumbres 6u estómago consuela;

Si uno que de Falerno ó dulce Chio

Mil botas ó cien mil tiene en su cueva,

Nunca otro vino que torcido prueba;

Si acostarse prefiere en ruin camilla

Un ochentón con lacras y dolores,

En tanto que sus ricos cobertores

Están siendo aümento de polilla;

No todos hallarán causas bastantes

Para calificar a estos de insanos,

Maxima pars hominura morbo jactatur eodem.

Filius, aut etiam haec libertus ut ebibat hares.

Dls iniraice senex, custodis, ne tibi desit?

Quantulum enim summse curtabit quisque dlerum ,

Ungere si caules oleo meliore, eaputque \ 25

Coeperis impexà foedum porrigine? Quare,

Si quidvis satis e s t , peijuras, surripis, aufers

Undique? tun* sanus ? populum si ccedere saxis

Incipias, servosque tuos, quos rere pararis,

Insanum te omnes pueri, clamentque puellae. 130

Cum laqueo uxorem interimis, matremque veneno,

Incolumi capite es? Quid enim ? neque tu hoc facis

Argis,

Nec ferro, ut demens genitricem occidit Orestes.

An tu reris eum occissà insanisse parente?

Ac non ante malis dementem actum Furiis, quàm 135

In matris jugulo ferrnm tepefecit acutum ?

Quin, ex quo est habitus malè tut® mentis Orestes,

Nil sanè fecit quod tu reprèndere possis :

Non Pyladen ferro violare, aususve sororem

Electram : tantum maledicit utrique, vocando 140

Hanc Furiam, hunc aliud, jussit quod splendida bilis.

Pauper Opimius argenti positi intus et auri,

Qui Veientanum festis potare diebus,

Porque aquejan dolencias semejantes

A los mas de los míseros humanos.

Mas ¿de todo te privas de ese modo,

Por el temor de que te falte todo,

Viejo precito, para que malgaste

Rico heredero el bien que atesoraste?

¿ Tan grande cada día el gasto fuera ,

Si echáras buen aceite en la ensalada,

O con buena pomada

Untáras tu asquerosa cabellera?

Si hay bastante con poco

Para pasarlo bien, como aseguras ,

¿Para qué estafas? ¿para qué perjuras ?

Y ¿nos dirás despues que no estás loco?

Por loco te tendrían, si a pedradas

Embistieras a todo pasagero,

Incluso aquel que te costó el dinero.

Y ¿fueras cuerdo y bueno,

A tu mujer ahogando con un lazo,

O a tu madre matando con veneno ?

No estás, no, en Argos, ni diré que asestes

Con puñal a su vida, como Orestes.

Mas cuando aquel con hierro parricida

Vengó en su madre el mancillado lecho,

Las Furias desgarraban ya su pecho,

Y ya tenia su razón perdida.

No hizo despues mas bárbaras hazañas,

Ni herir con golpes amagó funestos

De Pilades y Electra las entrañas.

Solo exhaló su bilis en denuestos,

Y vomitando contra el uno injurias,

Llamó a «u hermana la una de las Furias.

A Opimio, pobre entre arcas de doblones,

Que en dias de trabajo no bebia

Sino vino torcido,

L I B E R II.

Campani solitus trulla vappamque profesti*.

Quondam lethargo grandi est oppressus; ut fiaeres 145

Jam circùm ioculos et claves Isetus ovansqwe

Curreret. Hunc medicus, multùm celer atq^ie fldelis,

Excitat hoc pacto : mensam poni jubet, a t q a e

Effundi saccos nummorum ; accedere plures

Ad numerandum; hominem sic erigit: addit et ill

u d : 150

—Ni tua custodis, avidus jam haec auferet hteres.

—Men' vivo!—Ut vivas igitur, vigila; hoc age.—Quid

vis?

—Deficient inopem venne te, ni cibus atque

Ingens accedit stomacho fultura ruenti.

Tu cessas? Agedum, sumehocptisanarium oryzas. 155

- Q u a n t i emptae?—Parvo. - Quanti ergo ? - 0 c t u s s i -

bus. —Eheu!

Quid refert morbo, an furtis pereamve rapinis?

-Quisnam igitur s a n u s ? - Q u i non stultus.-Quid

avarus?

-Stultus et insanus. —Quid? si quis non sit avarus,

Continuò sanus? - Minimè. - Cur, stoice? - Dicam.

ig0

T en grandes ocasiones

Vino de Veyes en porrou roñoso,

Un gran letargo sobrevino un dia.

Ya el heredero listo y jubiloso,

Andaba tras las llaves y gabeta»,

Cuando un médico fiel, ducho en recetas,

Queriendo hacerle revivir apriesa,

Junto al lecho poner manda una mesa:

Sacos de plata allí vaciar dispone,

Y muchas gentes a contarlos pone.

Los ojos abre en esto el infelice,

Y el médico le dice :

MEDICO. Si de guardar no tratas tu dinero,

Mira que va a atraparlo tu heredero.

OPIMIO. ¿ Estando vivo yo ? ¿ Cómo, mi amigo ?

MED. Vela si has de vivir, y haz lo que digo.

OPIM. DI.

MED. TÚ vas a morir de estenuado,

Si al instante a tu estómago arruinado

No se pone un puntal que le sustente.

Vamos: esa tipsana toma en tanto.

OPIM. ¿Cuánto cuesta?

MED. Muy poco.

0 p i M - Pero ¿cuánto?

MED. Cuatro cuartos.

OPIM. ¡Bribones!

Y ¿qué mas dá morir de calentura,

Que a manos de ladrones?

DAM. Ninguno es cuerdo, pues, si bien reparo.

ESTERT. Quien no es vicioso.

DAM. Bien; pero al avaro

¿ Cómo le llamarás?

ESTERT. LOCO sin cura.

DAM. Y si avaro no es é l , ¿ no será loco ?

ESTERT. NO se infiere.

*

284 LIBER II.

Non est cardiacus (Craterum dixisse putato)

Hic aeger : rectè est igitur, surgetque ? Negabit ;

Quod latus aut renes morbo tentantur acuto.

Non est perjurus neque sordidus; immolet aequis

Hic porcum Laribus: verùm ambitiosus et audax; 165

Naviget Anticyram. Quid enim differì, barathrone

Dones quidquid habes, an nunquam utare paratis?

Servius Oppidius Canusi duo praedia, dives

Antiquo censu, natis divisse duobus

Fertur, et hoc moriens pueris dixisse vocatis 170

Ad lecturn : — Postquara te talos, Aule, nucesque

Ferre

sinu laxo, donare, et ludere vidi'

Te Tiberi, numerare, cavis abscondere tristem ;

Extimui, ne vos ageret vesania discors ;

Tu Nomentanum, tu ne sequerere Cicutain. 175

Quare per Divos oratus uterque Penates,

Tu cave ne minuas; tu ne majus facias id, • FI « ! . • ! M OH «.-¡, VE I« Y Ì U (I Quod satis esse putat pater, et natura coercet.

s o i a 11

DAM. Pues ¿cómo?

EST. Oyeme un poco.

« Bien (supon que es Cratero el que asi falla)

De este enfermo el estómago se halla. »

Si a esto replica un nécio, cual sucede ,

« ¿Con que está bueno, y levantarse puede?»

« No, Cratero dirá con mil razones,

Que le duele el costado ó los ríñones. »

Aquel no es ruin, no j u r a , no se aira :

Un puerco inmole , pues logró esta gracia;

Mas mucha ambición tiene y mucha audacia ;

Pues vaya por eléboro a Anticira.

¿ No es lo mismo, locura por locura,

Tu dinero tirar por la ventana,

Que dejar de usar de él si tienes gana ?

Opidio, el rico aquel de quien se cuenta

Ser grande su caudal, pingüe su renta,

Dos fincas que en Canosa poseía

Dividió entre dos hijos que tenia.

Al morir los llamó a su cabecera

El viejo, y Ies habló de esta manera:

OPIDIO. Desde que te vi, Aulo, en tus niñeces

No cuidar de la taba ni las nueces,

Y aturdido dejarlas a otros chicos,

Mientras que adusto y sèrio,

Al alzarlas, contábalas Tiberio,

Recelé que algún dia

Pródiga 00 trabajase ó ruin mania,

Siendo uno y otro hermano,

Este Cicuta, el otro Nomentano.

A entrambos ruego pues por mis penates,

Aulo, a tí que tu hacienda no disipes,

Y a t í . Tiberio, que aumentar no trates

Lo que un padre a tu bien bastar colige,

Y del mortal la condicion exige.

2 8 6 LIBER IL

Praeterea, ne vos titillet gloria, j u r o -

lurando obstringam ambo : «ter aedilis fueritv. 180

Vestrûm praetor, is intestabilis et sacer este.

In cicere atque fabâ bona tu perdasque lupinis ,

Latus ut in eirco spatiere, et aëneus ut stes,

Nudus agris, nudus nummis, insane, paternis?

Sciiicet ut piausus, quos fert Agrippa, feras t u , 185

Astuta ingenuum vulpes imitata leoneni.

- N e quis humasse velit Ajacem, Atrida, vetas cur?

- R e x sum. - Nil ultra quaero plebeius. - E t squam

Rem imperito : ae si eui videor non justus, inulto

Dicere quod sentit permitto. _ Maxime regura, l 90

'iîr * ' 'H i < u.

Dl tibi dent captâ classera reducere Trojâ

' >Hp yloo'.ii

Ergo consulere, et mox respondere licebit?

Consule. - Cur Ajax, héros ab Achille secundus,

Putrescit, toties serratis clarus Achivis?

• 1 lij'.i H ! . .¡i ,.,. ! • „ ' ,

Gaudeat ut populus Priami, Priamu.qoe inhumato 195

A ambos a mas al juramento obligo

De no ceder a la ambición ninguno,

Y si a pretor ó edil aspira alguno,

Desde aqui para entonces le maldigo.

¿En habas y garbanzos y altramuces

El caudal gastarás que has heredado.

Para que allá en el circo te hagan lado,

O en tu estátua de bronce te estés viendo,

Despues que hayas quedado pereciendo ?

¿Pensarás que a aplaudirte el pueblo corra,

Cual con Agripa hiciera ?

Tanto valdría que la astuta zorra

Al león noble remedar quisiera.

ESTERT. ¿Por qué vedas, ó Atrida,

A Ayax dar sepultura ?

A g a m e n ó n . Soy un monarca.

ESTERT. pu n t 0 f

Y yo un villano, y nada mas pregunto.

AGAM. ES justo lo que ordeno;

Pero si alguno no Jo juzga bueno,

Replicar le permito, si le agrada.

ESTERT. Señor, al cielo plegue,

Que a Grecia vuestra armada,

Despues que Troya caiga , salva llegue.

¿ Con que en fin preguntar se me consiente,

Y vos respondereis ?

Ag^m. Seguramente.

ESTER. ¿Por qué de Ayax guerrero,

Héroe, despues de Aquiies, el primero,

Que tantos griegos arrancó a la muerte ,

El cadáver se pudre de esa suerte ?

Es por que gocen Priamo y los suyos

Al ver que sin sepulcro Grecia llora

Al que de él a los frigios privó un hora?

AGAM. En un acceso de locura horrendo

288 UBER II.

Per quem totjuvenes patrio camere sepulcro?

— Mille ovium insanus morti dedit, inclytum Ulyssen

Et MeneJaum unà mecum se occidere clamans.

—Tu, cum pro vitulà statuis dulcem Aulide natam

Ante aras, spargisque molà caput, improbe, salsà, 200

Rectum animi servas? —Quorsum?- Insanus quid

enim Ajax

Fecit? Cum stravit ferro pecus, abstinuit vim

Uxoreet nato; mala multa precatus Atridis,

Non ille aut Teuerem, aut ipsum violavit Ulyssen.

—Verùm ego, ut haerentes adverso litore naves 205

Eriperem, prudens placavi sanguine Divos.

-Nempe tuo, f u r i o s e . - Meo , sed non furiosus.

—Qui species alias veri scelerisque tumultu

Permixtas capiet, comraotus babebitur; atque

Stultitiàne erret, nihilum distabit, an irà. 210

Ajax, immeritos dum occidit, desipit, agnos:

Cum prudens scelus ob titulos admittis inanes,

Stas animo? et purum est, vitio tibi cum tumidum

est cor ?

Si quis lecticà nitidam gestare amet agnam ;

Huic vestem, ut nate, paret ancillas, paretaurum; 215

Rufam aut Ruflllam appellet, fortique marito

Mil ovejas mató, matar creyendo,

A Ulises, y conmigo a Menelao.

ESTERT. Pero cuando en lugar de una ternera

En Aulide, señor, vuestra hija cara

A inmolar entregásteis sobre el ara,

Y con harina y sal la cabellera

De la víctima vos rociasteis pura,

¿Creíais estar cuerdo por ventura?

AGAM. ¿Por qué no?

ESTERT. ¿ Qué hizo en fin Ayax insano?

De ovejas degollar una manada,

Y gritar contra vos y vuestro hermano.

Mas ¿á su hijo ó su esposa hirió cruento?

Y ¿aun a Ulises y a Teucro dañó en nada?

AGAM. Prudente, viendo que contrario el viento

Mis naves en la playa retenia,

Al cielo con la sangre satisfice.

ESTERT. Con la vuestra, furioso.

AGAM. Con la mia

En verdad fué, mas sin furor lo hice.

ESTERT. Al infeüz a quien pasión obceca,

Y que del mal y el bien los frenos trueca,

O ya por necedad peque ó por ira,

Con razón como a loco se le mira;

De tal a Ayax se trata

Porque carneros inocentes mata,

Y ¿sana creeré vuestra cabeza,

Cuando por conservar vana grandeza.

Hacéis a sangre fria un atentado ?

¿Es puro el corazon, de orgullo hinchado?

Si uno en rica litera

Perfumada llevase una cordera,

Cual a hija la mimara.

Criados y vestidos regalara,

Buscárala un marido,

t o m o i i i . 19

Destinet uxorem; interdicto huic omne adimat jus

Pice tor, et ad sanos abeat tutela propinquos.

Quid ? si quis natam pro mutò devovet agnà,

Integer est animi? Ne dixeris. Ergo ubi prava -220

Stultitia, hlc summa est insania. Qui sceleratus.

Et furiosus erit. Quern cepit vitrea fama ,

Hunc circùm tonuit gaudens Bellona cruentis.

Nunc age, luxuriam, et Nornentanum arripe mecum.

Vincetenim stultos ratio insanire nepotes. 125

Hie simul accepit patrimoni mille talenta,

Edicit, piscator uti, pomarius, auceps,

Unguentarius, ac Tusci turba impia vici,

Cum scurris fartor, cum Velabro omne macellum.

Mané domum veniant. Quid turn ? venére frequentes

: 230

Verba facitleno: quidquid mihi, quidquid et horuin

Cuique domi est, id crede tuum; et vel nunc pete,

vel eras.

Accipe quid contra juvenis respondent a?quus.

In nive Lucanà dormís ocreatus, ut aprum

Ccenem ego; tu pisces hiberno ex asquore verris: 235

<1.1 » i cu'.-'i -f\ f V ¿oimf^i

Segnis ego, indignus qui tantum possideam. Aufer.

IH O l f 'T

Y asignárala un dote muy crecido,

El pretor, declarándole demente,

Le pondría en tutela de un pariente.

Y ¿quereis que mas cuerdo se os colija,

Si en vez de una cordera, vuestra hija

Entregáis al cuchillo ?

Seguramente no osareis decillo.

Donde hay pues necedad, y a mas, malicia,

Allí está la locura en alto grado;

Loco es todo malvado,

Y a uno a quien falsa gloria tienta ó vicia,

Sin duda el seso trastornó Belona,

Que entre la sangre y el furor blasona.

Ahora del disipado Nomentano

Tratemos y sus necias profusiones;

Y verás cual te pruebo con razones

Que todo el que disipa es un insano.

Heredó él mil talentos,

Y ya para la próxima mañana

Citó para su casa pescadores,

Droguistas, salchicheros, cazadores.

Fruteros, y de calle de Toscana,

Del mercado y Velabro los truhanes.

Acuden luego allí los perillanes,

Y un ruñan habla asi: « cuanto valemos,

Estos y yo, señor, os ofrecemos;

Hoy ó mañana disponed de todo.»

Y el joven les responde de este modo.

« Para que un jabalí coma yo tierno,

Tú duermes en la sierra medio helado;

Y hi del mar pescado

Me sacas a pesar del crudo invierno;

Mientras que yo en el ócio me reputo

Indigno de los bienes que disfruto.

Coge un millón t ú , chico, tú otro tanto,

/

Sume tibi decies; tibi tantumdera; tibi triplex,

Unde uxor medià currat de nocte citata.

Filius jEsopi detractam ex aure Metellae

(Scilicet ut decies solidura exorberet) aceto 240

Diluit insignem baccani : qui sanior, ac si

IUud idem in rapidum flumen jaceretve cloacam?

Quindi progenies Arri, par nobile fratrum,

Nequitià et nugis pravorum et amore gemelium,

Luscinias soliti impenso prandere coemptas : 245

Quorsum abeant? sani an cretà, an carbone notandi?

Edificare casas, plostello adjungere mures,

Ludere par impar, equitare in arundine longà,

Si quem delectet barbatum, amentia verset.

Si puerilius his ratio esse evincet amare ; 250

Nec quidquam diferre, utrumne in pulvere, trimus,

Quale priùs ludas opus , an meretricis amore

Sollicitus plores : qusero, faciasne quod olim

Mutatus Polemo ? ponas insignia morbi,

Fasciolas, cubital, focalia ; potus ut ille 25.5

Dicitur ex collo furtim carpsisse coronas,

Postquam est impransi correptus voce magistri?

Porrigis irato puero cum poma, recusat.

Sume, catelle ; negat : si non des, optet. Araator

Tres tantos tú, y a tu muger repite

Venga de noche cuando yo la cite.

Una perla de fama

Arrancó de la oreja de su dama

De Esopo el hijo ciego,

Y en buen vinagre disolvióla luego,

Queriendo que de un sorbo la mezquina

Un millón de sestercios se bebiera,

Cual si tanta locura esto no fuera

Como arrojarla al mar ó a la letrina.

De Ario los hijos, par de los mejores,

Mellizos en maldades,

En mala inclinación y en necedades,

Comen muy a menudo ruiseñores,

Porque mucho por ellos se les pide.

¿Son locos, ó son cuerdos? tú decide.

Si a alzar casitas de cartón se apaña.

Si en correr a caballo en una caña,

Jugar pares y nones,

O uncir a un carricoche dos ratones,

Un hombre ya con barbas se recrea,

Se le dirá sin duda que chochea:

Mas si tú te persuades

Que de esta especie a mil puerilidades

El amor nos sentencia,

Y que no hay diferencia

Entre los juegos de la edad primera,

Y llorar por amor de una ramera,

¿Imitarás de Polemon los bríos,

Y arrojarás tus tristes atavíos,

Cual sus guirnaldas él, cuando hubo oido

Moral lección de una sábio comedido ?

Da a un muchacho enfadado una manzana.

No quiere. —Pichón, toma. —Mas negado.

No se la ofrezcas; luego le da gana.

2 9 4 LIBER II.

Exclusus qui distai, agit ubi securn, eat, an non, 260

Quò rediturus erat non arcessitus ; et haeret

Invisis foribus? Ne nunc, cum me vocet, ultro

Accedam? an potiùs mediter finire dolores?

Esclusi!, revocai : redeam? non, si obsecret. Ecce

4

Servus non paulo sapientior : ò here, quae res 265

Nec raodum habet, neque consilium, ratione modoque

Tractari non vult. In amore hasc sunt mala; bellum.

Pax rursum. H.-ec si quis, tempestatis prope ritu

Mobilia, et ceeca fiuitantia sorte, Iaboret

n O '

Reddere certa sibi, nibilo plus explicet, ac si 270

Insanire paret certà ratione modoque.

Quid ? cum Picenis excerpens semina pomis,

Gaudes, si cameram percusti fortè, penes te es?

, HTiMWfl fUUT 'sb mmi - - : iBH<il f

Quid ? cum balba feris annoso verba palato,

,.:»)( '• i. • . ' T '

Edificante casas qui sanior? Adde cruorem 275

; . Stilubo/fM»;» «,»!«;/;> nati -il, Jicir» .....„,>

Stultitiae, atque ignem gladio scrutare. Modò, inquam

Hellade percussft , Marius cum precipitai se,

LIBRO li.

¿Qué mas hace el amante desdeñado,

Cuando vacila si entrará en la casa.

Donde a no ser llamado volaría,

Y cuyo umbral maldice, y de él no p a s a'

«¿ Entraré, pues me busca ? el triste clama,

¿O acabaré una vez con mi agonía?

Antes me echó, hoy me llama:

¿Volveré? nunca; en vano me lo ruega. •

Mas cuerdo que su amo el siervo llega

Entonces, y le dice con respeto:

«Desear es en vano que se mida

Con regla y con medida

Lo que a regla, señor, no está sujeto.

Entre los varios males

De la pasión de amor cruda y tirana

Es uno haber hoy guerra, y p a z mañana

Pretender que se fijen cosas tales.

Movibles como raudo torbellino,

Y al capricho entregadas del destino.

Es querer a una ley fija y segura

Los locos sujetar y la locura, o

Muéstraste satisfecho,

Si apuntando con pipas de manzana,

Llegas con una al techo.

¿Tienes entonces tu cabeza sana?

Si a pesar de tu edad, cual niño, a veces

Con media lengua a hablar de amor te pones

¿Piensas que menos loco nos pareces

Que si hicieras casitas de cartones?

Mas con la espada el fuego ahora escarbemos

* de las necedades

A los furores del amor pasemos.

¿De estar furioso Mario te persuades.

Cuando a Helada, cruel la vida quita

Y de un alto despues se precipita ?

Cerritus'fuit ? an commotae crimine mentis

! * • * ; • i • r

Absolves hominem, et sceleris damnabis eundem,

Ex more imponens cognata vocabula rebus ? 280

liiii,!' ' • n •...:;•• :• . vsl.i « •

Libertinus e r a t , qui circùm compita siccus

Lautis manè senex manibus, currebat, et, unum,

( Quid tam magnum ? addens ) unum me surpite

morti;

»bim «e no >5. j«s«»n »

Dis etenim facile est, orabat: sanus utrisque

Auribus atque oculis : mentem, nisi litigiosus, 285

H , • '• f ! iflc!

Exciperet dominus, cum venderei. Hoc quoque vulgus

Chrysippus ponit fecundà in gente Menenl.

Pto'rO*! i 'Yr1. itili *l"'iii! »i;j' 1 t

«Jupiter, ingentes qui das adimisque dolores,

, brMllno iwiaiKi >»tt J« f

Mater ait pueri menses jam quinque cubantis;

Frigida si puerum quartana reliquerit, ilio 290

Manè die, quo tu indicis jejunia, nudus

In Tiberi stabit. » Casus medicusve levarit

jEgrum ex praecipiti; mater delira necabit

; lo

At \

1

noD In gelidà fixum ripà, febrimque reducet.

Quone malo mentem concussa? Timore Deorum. 295

—Haec mihi Stertinius, sapientum octavus, amico

Arma dedit ; posthac ne compellarer inultus.

Dixerit insanum qui me, totidem audiet, atque

Respicere ignoto discet pendentia tergo.

¿ O bien, porque por loco no se cuente,

Su acción motejarás de criminosa,

Dando, según tu uso, a cada cosa

Nombre, aunque parecido, diferente?

r . J

Lavado, y en ayunas cada día

Un liberto las calles recorría,

Gritando de esta suerte:

« A mí solo libradme de la muerte,

Dioses, solo a mí haced la gracia aquesta;

Y ¿tanto a un hombre solo guardar cuesta?

Buenos tenia él vista y oido ,

Pero de su mollera,

No creo que su amo respondiera,

A no estar en litigios muy curtido.

A estos también Crisipo en su revista,

Pone de los Menenios en la lista.

« ¡Jove! una madre esclama,

Que cinco meses tiene un hijo en cama:

Jove, tú que los males das y quitas,

Si a mi hijo no repite la cuartana,

Un dia que se ayune en tu respeto,

En el Tíber bañarle te prometo, o

Cuando el doctor ó bien la suerte suya

La salud al enfermo restituya,

Su loca madre llevarále al rio,

Y allí verále tiritar de f r i ó,

Y volverle, al salir, la calentura.

¡Ah! la superstición fué su locura.

DA». Aquestas armas de su amor en prueba

Estertinio, el octavo sábio, dióme,

Para que nadie contra mí se atreva.

Quien loco me dijere,

Del mismo modo ser tratado espere,

Y si tal vez de mí se rie ó huelga,

Le enseñaré lo que a su espalda cuelga. , <¡

—Stoice , post damnum sic vendas omnia piuría; 3ro

Quà me stultitiá íquoniam non est genus unum )

Insanire putas? Ego nam videor mihi sanus.

—Quid? Caput abscissum demens cura portat Agave

Nati infelicis, sibi tura furiosa videtur ?

' 5 ' 1 O.-'-í; >¿fl /, ,,

—Stultum me fateor ( liceat concedere veris ) 305

Atque etiam insanura : tantum hoc edissere, quo ine

Egrotare putes animi vitio. — Accipe: primùm

Edificas; hoc est; longos imitaris, ab imo

Ad summum totus moduli bipedalis ; et idem

Corpore majorem rides Turbonis in armis 310

Spiritura et incessum : qui ridiculus minus ilio?

An quodcumque facit Mfecenas, te quoque verum est

Tantò dissimilem, et tanto certarc minorem ? . "VWíilWl (UntAÌnn "f f

Absentis ranae pullis vituli pede pressis,

Unus ubi effugit, raatri denarrat, ut ingens 315

Bellua cognatos eliserit. Illa rogare

Quantane? Num tantò, sufflans se, magna fuisset?

• ß / s n i e .f>^*iflT m ì u o d ")iii¡-f -jmm q

-Major dimidio. —Num tantò? Cum magis atque

Se magis inflaret: non si te ruperis, inquit,

. £1 H' \f

Par eris. Haec à te non multimi abludit imago. 320

Hor. Puesto que tanta clase hay de locuras.

Estoico, dirae a raí cuál es la raia.

Asi, a tener alguna mercancía,

La vendas mas allá de tu deseo;

No obstante de que yo cuerdo me creo.

Dam. ¡Qué mucho! Y cuerda Agave se juzgaba.

Cuando de su furor en el acceso

De su hijo la cabeza paseaba.

Hor. Fuerza es rendirse a la verdad: confieso

Que fátuo soy , y aun loco; mas procura

Decirme en que consiste mi locura.

Dam. Primero, obrijos haces en tu casa ,

Es decir, que imitar a grandes quieres,

Y de dos pies tu corpanchón no pasa.

Ríeste de Turbon, cuando se engalla

Al verse armado, y toma

Un aire que contrasta con su talla.

¿ No tienes tu la falta que condenas ?

Y ¿remedar no quieres a Mecenas,

O con el competir de, cualquier modo.

Cuando él a ti te sobrepuja en todo ?

De la rana en ausencia el buey un dia

Despachurró un millar de renacuajos :

De ellos uno escapando contrabajos,

A la madre contó la fechoría

De aquella bestia fiera.

«¿Qué tal de grande era?»

Dice, y despues inflándose, le añade:

«¿Seria, piensas tú, de esta manera? »

—Mas de doble.—Ya, asi.—Nada, tampoco.»

Y la rana se estira poco a poco.

El hijo dice en fin: «¡ vano aparato !

Madre, aunque reventáras,

Al enorme animal nunca llegáras.»

Algo se te parece este retrato.

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tita

i so (loa ó

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IVlMI'i

II":

Adde poemata n u t i c ; hoc e s t , o l e um adde camino;

'hit'' « i *'» !¿00 Mi i; ;>|"í|)0?IÓI«M

Quae si quis sanus f e c i t , sanus facis et tu.

. o o i a :¡i:' üb'iaiío < , « « j m ( y

N o a dico h o r r e n d am r a b í e m . —i J a m desine.—Cultum

«mmos h n í , jt,/«} u* •>!, o b a t aD

M a j o r e m censu. - Teneas , Damasippe , tuis te.

oidUuoa : bj;r iiv ¡ l ,l f l . . _ . .. ..

—Mulé p u e l l a r u m , p u e r o r u r a mille f u r o r e s . 325

, , « ¿ « o ui as r o o i i í ro¡, . lf/(¡

—O major t a n d em parcas insane minori.

.Keeq o 11 a o é w f r f m « f itJq sob uU 'f

NOTAS.

. , -1 -•• - *>* Mima . oii* uU

T n a a ; noa w p u!s ,} fi| j ; J ¿.,f,.;¡3 .

He aquí siu coutradicciou la mas agradable y la mas

filosófica de todas las sátiras de Horacio, y una de las

cosas mejores que es posible hacer en su especie. En varias

de sus composiciones atacó nuestro poeta a los avaros

, a los pródigos, a los pedantes, y a casi todos los

demás avechuchos que andan paseando por este triste

suelo sus defectos ó sus vicios; pero solo en esta bosquejó

el cuadro de los dichos vicios ó defectos reunidos,

y representó al mundo corno un gran hospital de locos

donde cada iudividuo se eutretiene en ir echando en cara

á los otros las faltas de que adoleceu, sin tratar nunca de

enmendar las suyus, y a veces sin reparar siquiera en

ellas. Horacio habría podido descenderá mas clases, y hacer

resaltar mas las ridiculeces y locuras que denuncia,

ó sobre las cuales pretende mas bien provocar hasta cierto

punto aquella indulgencia reciproca, que recomendó tan

enérgicamente en lá sátira tercera del libro primero, y

cuyo olvido es una de las mayores éstravagaocias del gáneos

n» ii.i

iiiiniT/

ir».¿

Que e r e s poeta añadiréte luego.

Que es lo mismo que echar aceite al fuego ;

Y en c u a n t o a s e s o , dudo que prometas

Mas q u e t u v i e r o n los demás poetas.

No d i r é que tal vez de ira r e v i e n t a s . . ..

H o r . Basta.

Dam. Ni q u e tus gastos a tus r e n t as

E s c e d e n . . .

H o r . De las cosas de tu casa

Cuídate tú.

Dam. Ní q u e el amor te abrasa

De d o n c e l l a ó d o n c e l . . ..

H o r . ¡Estamos buenos!

No ofendas tú mas loco, al que lo es menos.

_

•und.tr <* . nwer,q aftebilmuq / «asbu** Ve!

ro humano. Pero ademas de que la composicion, ya demasiado

larga , se habría hecho quizá prolija y fastidiosa,

no parece que era necesario contraerse a mas particularidades,

cuando apenas hay uua clase de vicios, que no

saque el pofeta a la escena, y a la cual no haga contribuir

mas ó menos para probar completamente que casi

todos Ibs hombres son locos. Uno que se había arruinado,

cómereiando particularmente en objetos de antigüedades , es

el primero que se presenta; y ya dispuesto a arrojarse al

Tiber, pbr no poder sobrevivir a sus desgracias, es detenido

por un viejo, que le observa que no por hallarse él

loco, debe dejar la Compañía de los demás hombres,

cuando ¿asi todos ellos están tan locos como él. Para

probarle esta verdad, empieza a hablarle de los que están

siempre aterrados por recelos quiméricos, y de los que

sin detenerse en nada, arrostran ciegamente por toda clase

de peligros: de estas dos clases generales, atacadas ambas

de locura, aunque de especie diferente, desciende el poeta

á dos individuos; y contrasta la locura de Damasipo,

que se arruinó comprando chismes viejos, ennoblecidos

con el pomposo título de objetos de antigüedad, eon la

fiel mentecato Perilio, qua prestaba su dinero al tal anticuario

, que en su vida podía pagarlo. Vieneu en seguida

los avaros. sobre los cuales deja caer la mano el poeta

, y al punto opone las tacañerías de Estaberio al desinterés

escesivo de Aristipo, que mandó a sus esclavos

dejar en medio de los arenales de la Libia la gran cantidad

de oro de que ibau cargados, porque les abrumaba

su peso. Los malvados, que con esperanzas ó designios

criminales atentan a la vida de sus madres ó de sus esposas;

los que devorados de la ambición son capaces de

sacrificar a ella su conciencia, su reposo, y basta la

existencia de una hija idolatrada ; los disipadores, que

en escesos y en caprichos malgastan sumas, con que haliria

para cubrir las necesidades verdaderas de muchas

familias honradas ; los que hundidos en los cenagales del

amor hacen tantas niñerías y disparates, como muchachos

de tres ó cuatro años; los que no contentos cou

las sandeces y puerilidades de aquella pasión, se abandonan

á los furores de ella y a los estravios; los fanáticos

y supersticiosos que piden al cielo imposibles, o

se ligan con votos indiscretos : he aqui los interlocutores

de este drama precioso, en el cual episodios divertidos,

estilo alternativamente sublime , noble , serio , familiar,

festivo y aun picaresco , y lógica vigorosa é irresistible

realzan aun el interés del argumento, y dejan en el alma

el placer, que siempre escitan en ella los ecos de la verdad

y los consejos de la sabiduría. La pieza concluye con

una idea tan original como oportuna y divertida, pues

al acabar el filósofo Damasipo la relación de Estertinio

para probar la importante verdad de que todos los hombres

son locos, le exhorta el poeta a que le diga de que

clase es la locura que el mismo poeta padece, sin embargo

de que él se cree muy cuerdo. Damasipo le reconviene

de ser aficionado a andar con albañiles, de tener

mucha vanidad, y aspirar a medirse con gentes de mas

copete, de componer versos, de ser en estremo iracundo,

de gastar demasiado, y de ser muy inclinado al amor; y

verosímilmente no acabaría, y le echaría en cara otros

vicios ó defectos, si el misino Horacio, que le había

provocado a descubrirle los que encontrase en él, no le

atajase la palabra, y le instase a no hablar mas del

asunto. Esta conclusión es ingeniosa y festiva, sin dejar

de ser moral; pues nadie puede menos de reconocer sus

ridiculeces, cuando el mismo que las revela descubre

también muchas de las suyas propias, y por el hecho de

pedir que se suspenda su enumeración, parece invocar

con respecto a ellas la indulgencia , que es la mas necesaria,

la mas útil, y sin embargo la mas rara de todas

las virtudes sociales. No disimularé que en el original

hay un poco de confusion, de resultas de la concisión

escesiva, y de la supresión de los nombres de los interlocutores.

Pero ya de antiguo se procuró evitar este inconveniente,

añadiéndolos en muchas ediciones. Yo lo he

hecho asimismo, y aplicádome a desenvolver las ideas,

en términos de hacerlas inteligibles.

V. 1. Sic raro escribís... Esta es la lección autorizada.

En algunas ediciones se lee siu embargo si, refiriendo

la frase asi concebida, al quid fiet del verso cuarto.

Muchos editores leen scribes, en vez de scribis.

V. 2. Membranam... Se llamaba asi a la piel de los

animales, porque cubría los miembros. De esta piel preparada

se hacia el pergamino, en que antiguamente se

traladaba lo que se ponia en limpio , pues los borradores

se escribían por lo común en las tabletas de que he hablado

en otra parte.

Retexens... Retexere es ¡o contrario de texere, y aqui

se toma metafóricamente por borrar ó corregir.

V. 3. fini somnique benignus... Esto es, nimis indulgens

vino et somno.

V. 4. Quid fiet ? En las lenguas modernas no tendría

gracia esta interrogación traducida literalmente, y por esto

casi todos los traductores han procurado darle un giro acomodado

á su propio idioma. Uno dice ¿ para qué servirás

si no sirves para componer? Otro, y ¿qué tenemos?

Como en general la espresion se reputa de estrañeza, yo

creo que la fórmula que he empleado era la que podía

desenvolver la idea con mas claridad y soltura.

Ab ipsis... Asi se lee generalmente, pero creo que

tenían razón los que sobre la fé de varios manuscritos

propusieron sustituir, at ipsis; pues ¿ cómo por irse al

campo el poeta, se podia decir que huia de las Saturnales?

¿Por ventura dejaría de ser ó de celebrarse aquella

fiesta porque Horacio estuviese en e| campo?

V. 5. Saturnalibus... Las saturnales eran unas fiestas

que se celebraban todos los años, en honor de Saturno,

por recuerdo de los beneficios que derramó sobre los habitantes

del Lacio este personage, durante su pacífico

reinado. Estas fiestas empezaron a celebrarse a mediados

del segundo siglo de Roma, y al principio no duraban mas qne

un dia. Despues se estendieron a tres, y en tiempo

de Horacio se prolongaban desde el ló al 21 de diciembre,

comprendiéndose en estos dias uno destinado á

la fiesta de Rea, y otros dos a la de Pluton. Durante la

celebridad , era licito a los romanos quitarse la toga, y

salir a la calle en trage de convite, se permitían los juegos

de azar, y estaban cerrados el senado, los tribunales

y las escuelas.

Fugisti. Sobrius... En algunos manuscritos y ediciones

se pone el punto que divide estas dos palabras despues

de la última; pero juzgo mejor la puntuación que

sigo. Horacio en el bullicio de las saturnales se habría

verosímilmente entregado a los escesos de aquella temporada,

muy semejantes sin duda a los que eatre nosotros

suelen hacerse por el mismo tiempo con motivo de las

navidades; y es claro que nada hubiera podido componer

en tal situación, mientras que en el campo, sin comilonas

ni desórdenes de ninguna especie, podia ciertamente

haber compuesto alguna cosa.

V. 7. Culpantur frustra... Un comentador observa

cuan exacta es la espresion de que la pluma inspira, pues

nada es mas común que no saber por dónde empezar, al

tiempo de tomar la pluma, y que recibir a poco de tomarla,

la inspiración necesaria para componer. A esto

que sucede frecuentemente, parece aludir aquí el poeta-

V. 8. Iratis natus paries Dis atque poetis... Pared

hecha en la cólera de los dioses, y condenada a las maldiciones

de los poetas. Parece que estos daban golpes en

las paredes cuando no les salían bien sus composiciones.

Esta ridicula costumbre, que seria apenas creíble si Quintiliano

no hablase de ella, es la que hizo a Horacio decir,

que sin razón padece la inocente pared, condenada d

la maldición de los dioses y d los furores de los

poetas.

V. 11. Stipare Platona Menandro... Ademas del filósofo

Platou, hubo un poeta cómico griego del mismo

nombre, de quien verosímilmente se trata aqui, pues se

le asocia con Eupolis, Arquiloco y Menandro. Este último

nació en el año 342 antes de J. C. y murió en el de

290, de edad de cincuenta y dos años, ahogado, según

se cree, en el mar, donde se bañaba. Entre los dramáticos

antiguos, es el único que puede ser comparado a los

nuestros del siglo XVII por el número de sus comedias,

que fueron ciento nueve, según algunos eruditos, y no

bajaron de ciento cinco, según la opiniou de uno de los

mas autorizados de ellos. El tiempo devoró todas aquellas

composiciones, y solo nos quedan fragmentos de unas ú

otras, que no podrían hacernos formar una idea cabal

del talento de su a u t o r , si Quintiliano, Plutarco, Dionisio

de Halicarnaso, y otros no menos respetables escritores,

no nos la hubiesen trasmitido completa. Julio César,

juez tan irrecusable en las materias literarias como en las

militares, llamaba a Terencio un Semimenandro, y este

elogio del comico latino, cuyas obras conocen todos, envuelve

otro mucho mas elevado del cómico griego. Menandro

fué el mas célebre de los autores de la comedia

nueva, es decir, de la que reemplazó a la llena de sarcasmos

y de calumnias, eu que, como he dicho en otra

parte, se ejercitaron con tanto daño de las costumbres y

de la paz de los atenienses, Aristófanes , Enpolis y

Arquiloco.

V. 13. Virtute relicta... Se ha observado justamente

que virtus está aqui por labor, como vita melior en el

verso siguiente por vita laboriosa.

V. 14. Siren... Las Sirenas, hijas del Aqueloo y de

una de las Musas, eran , según la mitología, unos monstruos

que tenían medio cuerpo de mugeres y medio de

TOMO III. 20

pájaros. Habiendo perdido sus alas, en castigo de haber

desafiado a las Musas, se retiraron a unasisletas, vecinas

á la costa de Campania, que de resultas fueron llamadas

Sirenussx, y desde donde atraían con la dulzura de su

voz a los pasageros, a los cuales encantaban de manera,

que olvidados de alimentarse, morían en éxtasis de deleite.

No habrá seguramente quien no descubra en esta ingeniosa

invención una preciosa alegoría, destinada a preservar

á los hombres de toda clase de seducciones, y particularmente

de las del amor. La pereza tiene también las

suyas, y de aqui el compararla a las Sirenas. Se dice

que una de ellas llamada Partenope. dio en lo antiguo

su nombre a la ciudad que hoy se llama Ñapóles.

V. 16. Damasippe... Yo no sé si seria este el senador

Julio Damasipo, de quien habla Cicerón en dos de

sus cartas.

V. 17. Donent tonsore... Desear un barbero a un filósofo,

en quien era un distintivo llevar la barba larga,

es lo mismo que decirle: lástima es que no te rapen;

lástima que lleves esa insignia de filósofo. Pero ¿merecía

Damasipo tan truhanesca y dura respuesta , por haber

dado los sabios consejos contenidos en los últimos

cuatro versos de su discurso ? No, si el carácter de la

composicion toda no fuese festivo, y si el poeta no se

propusiese envolver preceptos sublimes en sarcasmos graciosos,

y reducir con ellos a Damasipo a la necesidad de

probar que todos son locos. Como loco parece que trata

á este el poeta, cuando contesta con una bufonada a

un consejo muy sabio. ¿ No era justo pues que el filósofo

le hiciese ver que todos lo estaban igualmente , y aun el

mismo burlón, que afectaba poner ó Damasipo en esta

clase ? Los intérpretes no se detuvieron sobre este artiGcio,

que es el nudo del diálogo , y muchos hicieron sobre este

pasage observaciones, con que probaron que no lo habían

entendido absolutamente.

V. 18. Janum aá médium... Llamábase asi la plaza

Romana ó mayor, porque en sus dos estreinidades había

dos estátuas de Jano, ó según otros, dos pórticos que

teniau el nombre del mismo dios.

V. 19. Fracla est... Hermosa metáfora. Se estrelló

significa literalmente.

V. 20. Olim nam quxrere... El Damasipo de quien

habla Cicerón era un chalan, qus andaba siempre vendiendo

y comprando, y echándola de inteligente en antigüedades,

sin embargo de entender poquísimo. En varias de

sus cartas familiares dijo Cicerón a Fabio Galo y a Atico algunas

cosas de Damasipo, que coinciden perfectamente con

las que aqui pone Horacio en su boca.

Sisyphus xre... El caldero en que se lavaba Sísifo

los pies, me recuerda el candil de Marco Antonio en la

Famiglia del anticuario, de Goldoni. Por lo demás, el

tal Sísifo de quien ya he dicho en otra parte, que vivia

por los años de 1400 antes de Jesucristo, y que edificó

la ciudad de Eüra , que despues se llamó Corinto, tuvo

tal fama de astuto, que se decia proverbialmente, mas

ladino que Sísifo.

V. 23. Millia centum... Centum millia sesterliorum

minorum. De estos cada uno valia casi siete cuartos de

nuestra moneda , y por consiguiente ios 100,000 importaban

unos 82,000 reales. Varios intérpretes han observado

sobre este pasage la gracia del adjetivo callidus, que yo he

creído espresar bien con el adjetivo hosco, empleándolo

en el sentido de envanecido , ufano. El tal Damasipo era

tan sagaz para sus compras y ventas, que se arruinó

con ellas, y estuvo para echarse al rio.

V 25. Mercuriale... A los hombres dedicados a las

letras y al comercio se les llamaba Mercuriales, porque

ambas profesiones estaban bajo la protección de Mercurio.

Cognomen Mercuriale significa uno de los sobrenombres

de Mercurio.

V. 28. In cor... Los interpretes observan que los latinos

decían alguna vez cor, y los griegos Kardia, para

significar el estómago. En el verso ciento sesenta y uno se

verá cardiacus en el mismo sentido.

V. 30. Ut lethargicus hic... Esto me recuerda el

combate del médico y del enfermo en los Lapitas de

Luciano.

V. 31. Dum nequid... Esta respuesta es de un truhán

cachazudo y socarron, que por reírse de todos ge reía

hasta de sí mismo.

V. 31 y 32. Ne tefrustrere... No te consientas, no

gallees.

V. 32. Insania et tu, stultique prope omnes... Obsérvese

con que destreza se ha venido a parar al tema ú

objeto de la sátira, tema ú objeto que casi desconocieron

los intérpretes de Horacio, por el solo hecho de mirar

la proposicion de que todos los hombres son locos , como

una paradoja de la escuela del Pórtico. Pudo suceder

que a fuerza de querer dar una latitud indefinida al

axioma luminoso de Zenon, se le convirtiese en efecto en

una paradoja; pero si con la atención que la importancia

del objeto requiere, se van observando las estravagancias

humanas, apenas se hallará un individuo que nó tenga

una ó muchas de ellas A la verdad entre estas hay vanas

en que no se repara, 0 que son miradas con cierta

indulgencia, en razou de ser mas generales, ó de comprender

á mayor número de individuos; pero ¿dejarán

por eso en muchos casos de argüir una especie de demencia

? Sea en buen hora limitada esta demencia a uno ó á

pocos objetos ; sea en buen hora mas tranquila que la

que comunmente se reputa por t a l ; pero ¿ dejará de ser

cierto, por ejemplo, que hacer aspavientos ridículos y

contorsiones violentas a la vista de un ratón, es una clase

de locura ? ¿ que es otra negarse a emprender un viaje

de utilidad ó de placer, porque se recela sin la menor

apariencia de fundamento , que puede llover, ó volcar

el coche, que pueden salir ladrones, ó sobrevenir en

fin otros riesgos igualmente quiméricos? ¿que es otra

ponerse en camino sin una gran necesidad , cuando

son reales y efectivos los riesgos que acabo de

enunciar como imaginarios? Y ¿quién es el individuo

que no adolece de alguno de estos achaques morales,

anejos a la humana condicion ? El mayor ó menor

número de estos achaques, que se llaman faltas ó vicios,

es el que forma un loco rematado, un semiloco, un

tonto, un sugeto de razón, y hasta un hombre infinitamente

apreciable,

Pues sin vicios ninguno al mundo viene,

Y aquel es el mejor que menos tiene,

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como dijo nuestro poeta en otra parte. El que tiene los

menos posibles es el que se llama sabio, en la acepción

filosófica de esta palabra, y a este sabio era al único á

quien la escuela de Zenon escluia de la categoría de los

locos. ¿No es esto justo y exacto? ¿Cómo hombres por

otra parte doctos se han atrevido a escarnecer este principio?

Con él se generalizaría la tolerancia recíproca, que

es el lazo que mas estrechamente puede unir a los

hombres.

V» 34. Stertinius... Nombre de un filósofo desconocido

de la escuela de Crisipo.

V. 36. Sapientem pascere barbam... Damasipo se burla

aqui también de una estravagaucia, de una locura (por

servirme de la esprasioa favorita da esta sátira) de los

que se llamaban filósofos. Al principio se dejaron estos

crecer la barba, ya porque reputasen afeminada la acción

de cortarse frecuentemente una de la> señales con que la

naturaleza había querido demostrar la pujanza del sexo

masculino , ya porque pensasen que los que se dedicaban

á cultivar las facultades intelectuales debian cuidar

poco del adorno del cuerpo; pero despues se miró la

barba larsa como distintivo de un filósofo, y aun se dió

á esta esterioridad de sábio una importancia, que solo

se debia dispensar a la sabiduría misma. Y ¿no es una

locura pensar que PSta podia consistir en ir afeitado ó

con barbas ? ¿ No tenia razón Horacio, al pasar revista á

los caprichos, a las tonterías, y a las locuras de los

hombres, en hacer mención de una de las de los filósofos,

destinados por su profesión a dar ejemplos de sensatez

y de cordura ? El epíteto sapientem califica muy bien

el sarcasmo.

V. 36. Fabricio... ponte... Yendo de Roma al Janículo,

se entraba en la isla del Tiber por el puente Fabricio

, y se salia por el puente Cestio.

V. 38. Dexte.r... Bonus , faustus, propitius.

V. 39. Pudor te malus urget... En las sátiras de

Horacio es donde se ve particularmente lo poco que los

comentadores se aplicaron a desenvolver la parte filosófica

de sus escritos. No hablo de los comentadores antiguos,

los cuales jamas apuntaron ni una sola idea de esta especie

; pero aun los modernos que alguna vez quisieron

filosofar, lo hicieron de manera que todo quedó por hacer.

« Para ridiculizar la filosofía estoica, dice Sanadon,

copiando casi a Dacier, hace Horacio discurrir a Estertinio

como un mal filósofo, pues en primer lugar, confun

de la locura y el furor; en segundo, reprendiendo a Damasipo

de que quiera ahogarse por haber hecho una

locura, trata de probarle despues que está loco; en tercero,

por la misma razón de estar loco, le permite que

se tire al r i o , y deja inferir que todos deberían hacer

otro tanto; y en (in le consuela de su locura , mostrándole

con ejemplos que esta es mas común de lo que se

cree, raciocinio que en moral es perniciosísimo. >. El que

se esplicaba asi mostraba no haber entendido absolutamente

la sátira , sobre que hacia tau estrañas reflexiones.

Un individuo que se halla arruinado, que cree haber perdido

su reputación, y que piensa que cuantos le conozcan

le tendrán por un estravagante, resuelve ahogarse en el

rio: un hombre machucho se llega a é l , y le dice: «vas

á tirarte al rio, porque temes que de resultas de haberte

arruinado, te tengan todos por loco; pero te engañas,

pues siéndolo cuaimas, cual menos todos los hombres,

no debes tú avergonzarte de ser lo que son los demas.

Si fueses el único atacado de este mal, no me

opondría a que consumases el disparate que proyectas, pues

ciertamente un loco baria mal papel donde todos fuesen

cuerdos; pero pues todos sois iguales, ¿á qué tomar ninguna

resolución desesperada ?» ¿ Qué hay aqui que no sea

justo y oportuno? ¿Dónde ni cómo confunde Estertinio

el furor con la locura ? Reprendiendo a Damasipo porque

iba a cometer una que lo era grandísima , le retrae de

ella, probándole que hallándose él en el mismo estado

que los demás hombres, no tiene mas motivo que ellos

para tomar una determinación violenta , ó lo que es lo

mismo, que no tiene ningún motivo verdadero , con lo

cual retrae igualmente a cualquiera otro, que por una razón

idéntica ó análoga quisiera precipitarse al mismo

esceso. En fin, en probar con ejemplos que la

locura es entre los hombres mas común de lo que se cree

no hace Estertinio mas que reproducir bajo otra forma

un oráculo de la sabiduría celestial, según el cual stultorum

infinitos est numerus; pasage cu que la palabra

stulti tiene la misma acepción que se le daba en la escuela

de Crisipo. En el propio sentido se esplicaba despues

Séneca cuando decia: Isanire omnes stultos dicimus,

nec tamen omnes curamus elleboro; his ipsis, quos vocamus

insanos, sufjragium et jurisdictionem committimus.

Estas reflexiones, que sin la necesidad que tengo

de circunscribirlas a un corto espacio, podria estender

mucho, prueban que seria fácil añadir una nueva clase de

locos a las que enumera Estertinio, a saber la de aquellos

que sujetan los principios generales de una moral

franca y desinteresada, a las aprehensiones de una escuela

ó lo que es lo mismo, a las pretensiones esclusivas dé

un partido ó de una profesión.

V. 41 y 42. Hoe. si erit in te solo... Es soberanamente

absurdo calificar de ridicula esta reflexión, y mirarla

como una consecuencia de un falso principio. « Si

quieres matarte, dice el poeta , porque te avergüenzas de

que los hombres te tengan por vicioso ó por loco, yo

te probaré, para que desistas de tu empeño, que se

hallan todos ellos en el mismo caso: que por consiguiente

no tienes de que avergonzarte, y que por último^ debes

renunciar a tu propósito. » Esto es sensato, justo y moral

, a pesar de Dacier y de Sanadon; y pluguiese a Dios

que todos hubiesen siempre raciocinado tan bien como lo

hace aqui Estertinio, de cuya doctrina pretenden el

académico y el jesuita citados que intentaba burlarse

Horacio.

V. 43. Quxcumque... Otros Quemcumque.

V. 44. Insanum Chrysippi porfiáis... Aqui está la

definición de los locos: aquellos, dice Estertinio, a quienes

obcecan las pasiones, y que toman el error por la

verdad, lo son en dictamen de Crisipo; y yo añadiré

que tainbieu en dictamen de cuantos hombres juiciosos

y esperimentados hay en la tierra. Serán ciertamente mas

ó menos locos, delirarán mas ó menos, según que sea

mayor ó menor el error y la obcecación ; pero jamás á

semejantes errores ó estravíos dejará de darse el nombre

de locura, por poco que se hagan reparables. Por lo demas

Crisipo, nacido en Soles, ciudad de Cilieia , por

los años de 280 antes de J. C. estudió la filosofía estoica

en la escuela de Cleanto en Atenas, v se distinguió

en ella por sus sutilezas sofísticas y sus cavilosidades escolásticas.

Esta tendencia de su espíritu le hizo exagerar

las doctrinas del estoicismo, y darles, como dije en

las notas a la sátira tercera del libro anterior, mas latitud

de la que exigían la razón y el buen sentido. La

escuela de Zenon se llamó estoica ó del Pórtico, porque

el célebre filósofo esplicaba su doctrina bajo un pórtico,

y a este se daba en griego el nombre de stoa. Los hombres

que mas honraron su especie por la constaucia, la

impasibilidad y la fortaleza, salieron de aquella escuela,

cuyo dogma cardinal era hacer dependientes de la razón

todas las afecciones humanas. ¿ Puede concebirse que se

haya pretendido desacreditar este principio, y representar

como vanos y orgullosos a los que seguian una doctrina

celestial, que en cuanto es permitido comparar las cosas

sagradas con las profanas, reprodujo despues en parte el

Salvador del mundo, exigiendo de cada uno de sus discípulos

la abnegación de sí mismo? Para concluir esta

nota añadiré que la espresion Chrysipi porticus, equivale

á escuela estoica de Crisippi.

V. 46. Excepto sapiente... No se olvide esta escepcion,

que quita a la idea de que todos los hombres son locos

la exageración de que podría ser tachada. Es inútil advertir

que el sábio no es aqui el hombre que cultiva una

ó mas ciencias, sino el que sujeta sus apetitos a su razón,

el que sabe dominarse a sí mismo; asi como loco

significa el que no sabe reprimir sus pasiones, el que

6e abandona a sus inclinaciones ó a sus hábitos viciosos.

V. 48. Velut silvis... La comparación es exacta y

magnífica.

V. 53. Caudam trahat... Es una metáfora, tomada

de la costumbre que teman los muehachos de prender

alguna cosa eu la espalda de aquellos de quienes querían

hacer burla. Entre nosotros se conserva aun esta costumbre

en el caruaval.

V. 45. Nihilum metuenda... Esta es una de las locuras

mas comunes , y en que sin embargo apenas se repara.

¡Cuántos individuos no acibaran a cada instante

su existencia con el ridículo temor de riesgos que no existen,

y que a veces ni aun pueden existir 1 Los que adolecen

de esta debilidad vergonzosa la santifican , según los

casos, con los nombres de sensibilidad, de previsión, ú

otros semejantes. Esto es lo que Horacio llama en el

verso ciento veinte y ocho imponere cognata vocabula

rebus. El hombre no se contenta con ser débil, sino que

su orgullo pretende convertir aquella misma debilidad en

virtud. Y ¿se querría que no se hablase de esta clase de

loeura, porque muy frecuentemente se halla en esposas

tiernas, en madres amorosas, y aun en hombres que

tienen fama de sabios y circunspectos ? O exeas hominum

mentes!

V. 60. Fusius... Otros Fufius. Este Fusio ó Fufio era

un cómico , que representando un dia que estaba borracho,

la Ilione, tragedia de Accio ó de Pacuvio, y haciendo

el papel de la reina hija de Priamo, se durmió

de veras en una escena en que aquella princesa debia aparecer

en el teatro como dormida. Otro cómico, llamado

Catieno, hacia en la misma pieza el papel de Polidoro,

el cual llamaba a su madre en estos términos:

Mater , te appello, tu qux somno cúrame te.

Como Fusio estaba realmente dormido, no oyó a Catieno

, ni por consiguiente respondió Ilione a los gritos de

Polidoro; y notándose esto en el patio, empezaron todos

los espectadores a repetir a grandes gritos el mater, te

appello (madre, socorro) con que empezaban los versos

que pronunciaba Catieno. Cicerón nos ha conservado el

pasage de la Ilione a que alude aqui Horacio.

V. 61. llionam edormit... Eleganter, dice Torrencio,

dixit llionam edormire, pro dormientem imitari, ut

saltar i Glaucttm, mover e Cyclopa , et similia. Por lo

demás, Ilione, hija mayor de Priamo, casada con Polimnestor

, rey del Quersoneso de Tracia , recibió secretamente

en su palacio a su hermano menor Polidoro,

quien su padre Priamo quería alejar de los horrores que

amenazaban a Troya. Instigado Polimnestor por los griegos

mató a Polidoro, y se apoderó de los tesoros de

Priamo, que este había hecho depositar en casa de la

reina su hija, al mismo tiempo que le había enviado á

Polidoro. Las tradiciones antiguas varían mucho sobre,

las circunstancias de esta historia, de la cual sacó su

argumento el autor latino de la tragedia intitulada llione.

V. 62. Mater, te appello... Ya he dichoque el poeta

ponia en boca de Polidoro estas palabras. Muchos comentadores

estrañaron que el joven hijo de Priamo, que

las dirigía a su hermana , diese a esta el nombre de madre;

pero acaso Polidoro miraba como tal a Ilione, si

como dicen algunos autores, hizo esta creer a Polimnestor

que aquel niño era uno que el rey del Quersoneso había

tenido en su primera mnger, y que el bárbaro padre

habia hecho asesinar, creyendo que era Polidoro. Aunque

esto no fuese asi, no habría dificultad en concebir

que Polidoro, que habia pasado muy niño bajo la tutela

de su hermana, la mirase como madre, y la diese este

nombre.

Uuic ego vulgum. La construcción es: ego docebo

cunctum vulgum insanire errorem kuic errori similem

Algún comentador observó que el poeta dice insanire errorem

, como se dice , furere furorem , dolere dolorem etc.

V. 69. Scribe decem a Nerio... Yo he hablado muchas

veces de las maneras elípticas y de la fatigante concisión

de Horacio en sus sátiras; y este pasage es uno

de aquellos en que mas campea esta, que quizá se llamaría

gracia ó mérito en Roma; pero que cuando la razón

ha hecho los progresos que en el dia, no se puede

llamar sino falta de exactitud y de precisión. Para que

esta no se advierta en castellano, es menester añadir

muclias palabras que se suprimen en las frases del original

, y aun frases enteras que debian enlazar las ideas,

y quitar a las transiciones su sequedad y su incoherencia.

Horacio va a probar que no es mas loco el que gasta

en antiguallas cuanto dinero puede juntar, que el que

viendo al anticuario derrochar tan neciamente lo que recoge,

y sabiendo que no tiene para pagar, le fia ó le

presta. «Si te lo diera, dice, barias muy mal en no tomarlo;

y el loco, si habia alguno, seria ciertamente el

que te diese el dinero para que lo disipases: pero supongamos

que te lo presta-, que te hace firmar una

obligación, que asegura el contrato con cuantas fórmulas

pudo inventar la astucia del escribano: ¿de qué le servirá

todo eso, cuando apenas tome el dinero, le irá el

deudor a malgastar, como lo hace con todo el que reúne,

y luego no tendrá un maravedí con qué pagar?» Esto en

cuanto a la idea. Eu cuanto a la espresion, conviene

observar con Mr. Dacier, que los especuladores de Roma

tenían por lo común su dinero en las casas de los banqueros,

en cuyos libros ponían los deudores su recibo, que

se tachaba al tiempo de pagar : al acto de firmar este

documento se llamaba scribere, al de tacharlo rescribere.

Horacio introduce aqui pues al que presta el dinero á

Oamasipo, ó al que le vende sus estátuas al fiado, el

cual le dicta la obligación que ha de dejar en casa del

banquero, diciéndole: «escribe que has recibido de Nerio

diez mil sestercios.» Estertinio dice luego al acreedor:

«no te contentes con esto, llévale a casa de Cicuta;

remacha allí bien la obligación etc.» Hay pues cuatro individuos

que intervienen en la operaciou; Perillo que prest

a , Damasipo que toma prestado, Nerio el banquero que

tiene el dinero de Perilio, y en cuyo libro firma el recibo

el tomador, y en fin el escribano Cicuta que hace

una escritura terrible. Añádase a estos individuos Estertinio

, en cuya boca pone el poeta la observación dirigida

al prestamista, de que no es suficiente el recibo inserto

en el libro de Nerio. ¿ No valdría mas ciertamente que

Horacio nos hubiese ahorrado el trabajo de estas aclaraciones

, y que se esplicase en términos de no hacerlas

necesarias ?

Cicutx... Era el nombre de un célebre escribano, que

sabia muy bien todas las marañas del oficio, v que hacia

unas escrituras, a las cuales no habia por donde hincarles

el diente; y esto es lo que significa en el verso setenta el

adjetivo nodosus (que tiene muchos nudos).

V. 70. Tabulas, centurn... Varios editores é intérpretes

observaron con razón que centurn uo se refiere a tabulas,

sino a caleñas. Uu escribano que no hubiese hecho

mas de cien escrituras, debería ser muy bisoño, y saber

mucho menos de lo que se supone que sabía Cicuta.

V. 71. Effugiet turnen... Proteo era según la mitología

un dios mariuo, que se trasformaba en todo cuanto

queria, por libertarse de las importunidades de aquellos

que iban a valerse de sus conocimientos para averiguar

algunas cosas ocultas. A nadie, mejor que a un dios semejante

podian ser comparados ios deudores, que por

lo común no hay género de subterfugio que no empleen,

cuando no pueden pagar, para sustraerse a las obligaciones

que contrajeron. No dejaré de observar que la

fábtila de Proteo ha sido mirada como una alegoría ingeniosísima

de lo que pasa en el alma racional. Esta,

como una porcion de la esencia divina, podría conocer lo

venidero, si no la dominasen las pasiones que la hacen

tomar mil formas diferentes, y es menester atarla con

las cadenas de la virtud y de la razón, para que vuelva

á su primer estado.

V. 72. Malis ridentem alienis... Literalmente riendo

con quijadas agenas, es decir, siu miramiento, como se hace

muy frecuentemente cuando se usa de las cosas de otro.

Esto ya se ve que equivale a la espresion de a carcajadas

, d todo reir.

V. 75. Perilli dictantis... Este Perilo o Perilio era

el acreedor, el cual dictaba la fórmula del recibo; scribe

decem a Nerio.

V. 77. Togam jubeo componere... Las togas de lo,

romanos eran, como he dicho en otras ocasioues, muy

largas y muy incómodas. Cuando se debia estar con atención

en cualquiera reunión importante, se recogían, en

diposiciou de no estar siempre distrayendo ya al orador , ya

á los oyentes.

V. 78. Aut alio mentís morbo cale!... Obsérvese con

qué habilidad están aquí nombrados los viciosos a quienes

se cita a la audiencia. El epíteto mala, aplicado a la

ambición ; el tristis aplicado a la superstición ; el verbo

pallet empleado para designar la fisonomía de los avaros;

las demás pasiones ó vicios calificados justísiinamente de

morbi mentís, todo esto forma un cuadro muy hermoso.

Cuanto dice [después el filósofo Estertinio es lo mas

exacto, lo mas racional, lo mejoren fin que podía decir

el hombre de mas juicio.

V. 83. Anticyram... Isla del golfo de Coriuto, a seis

leguas de Delfos. A11 i se criaba gran cantidad de eléboro,

remedio que se reputaba como heroico contra la melancolía

y contra la locura. Hubo varias ciudades del mismo nombre:

en una quu estaba cercana a la isla de que acabo

de hablar, era donde mejor se preparaba aquella yerba, y

de ailí parece que se llevaba a Roma.

V. 84. Hxredes Staberi .. Este Estaberio fue uu miserable

, que despues de haber sido loco durante su vida,

maltratando su cuerpo por juntar un gran caudal, quiso

serlo también despues de su muerte, mandando que sus

herederos gastasen en locas profusiones el dinero ¡que él

les dejaba, a no conformarse con una clausula de su testamento,

en virtud de la cual debían dichos herederos esculpir

sobre la losa de su tumba la cantidad que les dejaba

el difunto. Esta cláusula arguia otra especie de locura

postuma, (si es permitido espresarse a s i ) , pues aquel

desdichado, que no vivió sino para ser objeto de la befa

ó de la compasion de sus contemporáneos, bajó al sepulcro

, atormentado del deseo de que la posteridad se ocupase

de su nombre.

V. 86. Arbitrio Arri... Parece que este individuo desconocido

tenia mucha habilidad para dirigir festines suntuosos,

y que no era hombre que economizaba el gasto.

V. 87. Sive ego pravé... Aqui es Estaberio quien habla.

Estos personages que introduce Horacio en sus sátiras,

ademas de los artores ordinarios, hacen que sea necesaria

una atención suma para no equivocarse en su inteligencia

.

V. 88. 'Ne sis palmus... Yo lie dicho en las notas á

la oda doce del libro tercero que la voz de tio en entre

los romanos sinónima de regañón. El ne sis patruus mihi,

equivale a no me lo riñas, no me lo censures

V. 89. Prudentem animum vidisse... Dacier «puso

comentando este pasage, que en este punto del discurso

interrumpía Damasipo a Estertinio. En efecto a 3 q u e|

prodigo y disipador debia incomodarle que este ¡labase de

prudente a Estaberio por hacer una disposición l a m e n -

taría tan ridicula, y en tal estado nada era mas natural

que atajarle la palabra. De esta manera queda pendiente el

sentido de la frase de Estertinio, y continúa asi hasta el

verso noventa y ocho, en que vuelve a tomar el hilo diciendo

: hoc veluti virtute paratum etc. Por lo demás la

calificación de prudente, dada por Estertinio a la acción

de Estaberio, debe necesariamente suponerse irónica

V. 100. Grxcus Aristippus... Este Glósofo, gefe de la

secta cirenaica, era, según unos, de la isla de Tera una

de las Cicladas, que fue poblada por una colonia ¿ e ra

y según otros, de Cirene en la Libia, ciudad fundada

por una colonia de Tera, y por eso el poeta le llama

griego. Anstipo profesaba una moral tan indulgente aue

comparada con ella la de Epicuro, podia pasar car ri'Jrosa.

Estertinio exagera aqui el desinterés que mostró 4rishpo-

pues este no mandó a sus esclavos tirar el dinero

que llevaban , y solo permitió al único esclavo que conducia

sus riquezas, dejar aquella parte de carga que sobrepujaba

a sus fuerzas; acción tan noble v virtuosa

como loca habría sido la de arrojar todo el dinero Estertinio,

esplicándose asi en orden a la conducta de

f ' ^ P O , seguía una de las diferentes tradiciones que

había sobre este hecho, que como otros muchos de los

acaecidos en los tiempos antiguos, se referia de mil maneras

V. 103. Nilagit exemplum. . Uu avaro se justificaría

mal con el ejemplo de Aristipo , pues tanto p0r su

parte como por la del pródigo citado, habria un esceso

igualmente inescusable. Estertinio quiere pues decir en

su respuesta que no es posible decidir cuál de los dos

estremos es mas vicioso ; porque pretender juzgar del uno

por el otro, seria querer decidir una cuestión suscitando

otra.

V. 105. Nec Musse deditus ulli... Es decir, como observó

el padre Sanadon, nulli Musices parti deditus,

pues los latinos se servían indiferentemente de Musa v

de Música para espresar la música y la poesía.

V. 108. Qui discrepat istis... Tal es la lección de

todos los manuscritos, y de las ediciones de Venecia y

de Loscher. Quid se lee en casi todas las ediciones posteriores.

V. 117. Undeoctoginta... Es decir, uno quitado de

ochenta, setenta y nueve; como undecentum, noventa

y nueve, undeviginti, diez y nueve etc.

V. 118. Stragula vestís... Stramentum y slragulum

vienen del verbo sterno; pero el uso estableció la diferencia

de que la primera de estas palabras significa la

paja sobre que se duerme, y la segunda todo lo que se

estiende sobre una cama, ya para echarse encima, ya

para cubrirse con ello.

V. 126. Porrigini... Es propiamente la caspa de la cabeza.

V. 129. Servosque tuos.... Otros servosve tuos, y otros

servosve, tuo. Esta última variante, aunque oportuna, es

arbitraria.

V. 131. Cum laqueo uxorem... Unos intérpretes quieren

que se aluda aquí a sujetos conocidos, que por avaricia

asesinaron a su madre ó a su esposa, y otros observan

que el filósofo examina ó considera todas las fases de

la avaricia , que desde el anhelo sórdido y mezquino de

ahorrar, se estiende hasta el asesinato, corriendo la escala

del perjurio, del robo etc.

V. 132. Ñeque tu hoc facis Argis... ¡Lindísima escusa!

¿Era por ventura menos delincuente el asesino,

porque el asesinato se hiciese en Roma ó en Argos? Pero

¿no se pretende muy a menudo justificar con escusas

igualmente ridiculas las mas calificadas estravagancias?

V. 133. Orestes... Orestes era todavía niño, cuando

su madre Clitemnestra asesinó a su padre Agamenón,

ayudada por Egisto, con quien ella habia manchado el

tálamo nupcial. Orestes, enviado de resultas de aquel

suceso a la corte de Estrofio, rey de los foceos, se crió

en ella con su hijo Pilades, con quien contrajo la amistad

íntima, que es proverbial todavía hoy. Crecido el

joven, volvió disfraiado a su patria, y matando a Clitemnestra

y Egisto, aplacó los manes de su padre inmolado

por ellos; pero no satisfizo aquella venganza sin quedar

sujeto a la pena que la religión imponia a los parricidas,

y fué entregado a Jas Furias, que debian atormentarle

hasta la expiación de su crimen. Para atenuar su gravedad,

se supuso Orestes incitado a él por las inspiraciones de

Apolo, y marchó en consecuencia a implorar su favor al

templo de Delfos, donde le purificó aquel dios con las

abluciones y demás ceremonias de uso. Mas como no

por eso dejasen las Furias de atormentarle, se encaminó

por orden de Apolo a Atenas, donde con la protección

de Minerva debia completar su expiación. La diosa instituyó

para juzgar al reo el famoso tribunal, conocido con

el nombre de Areopago, que instaló ella misma, y en que

Apolo tomó a su cargo la defensa de Orestes. A pesar de

los esfuerzos de tal defensor, los sufragios se dividieron, y ei

vengador de su padre habría sido condenado, si el voto

de Minerva no hubiese decidido el empate en su favor.

No bastó sin embargo el fallo del Areopago para que las

Furias abandonasen totalmente su presa, y Orestes tuvo

que someterse todavía a nuevas y terribles expiaciones,

con las cuales recobró al fin el reposo perdido y el trono

de su padre. Casado con Hermione, hija de su tio Menelao,

gobernó muchos años el reino de Argos, al cual,

por muerte de su tio y suegro, reunió el de Esparta ; y

respetado y feliz, murió en Arcadia de edad de noventa

años, ochenta despues de la destrucción de Troya. Bien

que sobre alguna de las circunstancias de esta historia

varíen las tradiciones mitológicas , todas están de acuerdo

sobre los principales hechos, y todas señalan la inexorable

severidad con que en tiempos tan fecundos en crímenes

impunes, se castigaba el parricidio. El que cometió

Orestes, parecia justificado por la necesidad de vengar la

muerte que diera a su padre una esposa adúltera, y no

obstante acarreó al ejecutor de la venganza largos y penosos

tormentos, que aun habrían sido mas duraderos, sin la

protección eficaz de varias divinidades. I.a historia de

Orestes envuelve saludables enseñanzas.

V. 137. Quin ex qtto... Horacio no sigue aquí las tradiciones

del teatro griego con respecto a Orestes, sino la

adoptada verosímilmente en el de Roma en su tiempo.

V. 139. Pyladen... Cuando Pilades, hijo de Estrofio,

príncipe de los foceos de la Grecia, hubo ayudado a su

primo y amigo Orestes a vengar la muerte de Agamenón,

tuvo por recompensa la mano de Electra.

V. 140. Electram... Tercera hija de Agamenón , que

durante los furores de Orestes, manifestó en su favor un

interés vivísimo. Se dice que fué llamada Electra, porque

era rubia ó de color de ambar; electrón en griego.

V. 141. Splendida bilis... Bilis reluciente, amarilla.

V. 142. Opimius... No se sabe quién era este sujeto,

pero la historia es divertida.

V. 143. reientanum... reyes, la mas poderosa de las

ciudades etruscas, estaba a cuatro leguas de Roma. En

su territorio se cogia un vino malísimo.

V. 144. Campaná trullá... Varios intérpretes observan

que de trua, que significa un cucharon de cocina, se

formó la palabra trulla, que se aplicó a muchas cosas, y

que aqui designa un jarro ó porron para vino. El epíteto

Campana determina la materia de la tal vasija, pues como

dije en otro lugar, en Campania se fabricaba la loza ó

vidriado común que se usaba en Roma.

V. 154. Accedit... Otros accedat.

V. 155. Tu cessas?... Esta es la lección de todos los

manuscritos y ediciones antes de Mureto. Despues muchos

han leido quid cessas?

Plisanarium oryzx... Ptisanarium significa propiamente

una tipsana de arroz, sin necesidad de añadir el

oryzx. Cuando era la tipsana de otra cosa, se añadía á

aquella palabra un nombre que esplicase la diferencia.

V. 166. Octusxibus... Tal es la lección constante de

los manuscritos y de las ediciones antiguas. Lambino sustituyó

á aquella palabra las de octo assibus, y muchos

TOMO III. 21

editores le siguieron , creyendo, como él, que los latinos

no decían octussibus en plural, pero Bentlei ha probado

con muchos ejemplos que esto es falso. Por lo demás, yo

creo haber dicho en otra parte que el as romano valia

poco mas de un ochavo de nuestra moneda.

V. 157. Pereamve... Asi se lee en algunos manuscritos.

Esta lección es preferible al pereamque de las ediciones

antiguas, y al percamne de las modernas.

V. 159. Stultus et insanus .. Conviene notar la diferencia

que hay en el significado de estas dos voces, no

perdiendo de vista, que en general los antiguos, y particularmente

los filósofos, usaban de stultus como sinónimo

de vicioso.

V. 161. Cardiacus... Es propiamente el que tiene débil

el estómago.

Craterum... Era un médico hábil, que asistió a Cicerón

en alguna de sus enfermedades.

V. 165. Porcum Laribus... Ordinariamente se atribuían

á los Lares todos los bienes y males que sucedían

en las familias. El puerco era la víctima que por lo común

se les sacrificaba.

V. 166. Barathrone... Esta es la lección mas autorizada,

y no se comprende por qué desagradó a algunos

editores é intérpretes. «¿Qué diferencia, dice el poeta,

hay entre sumir lo que se tiene, en un abismo, barathro

donare, ó no usar de ello absolutamente?» La idea

es j u s t a , la espresion es correcta: ¿ por qué pues andarse

á caza de balatro ne, y de balatroni, que sobre no

presentar una idea tan vigorosa, son lecciones muy poco

autorizadas ?

V. 168. Servius Oppidius... No se sabe quiéu era este

individuo. En algunas ediciones se junta dives con antiguo

censu, como yo lo he hecho: el sentido pide esta

puntuación.

V. 178. Et natura coercet. . Y la naturaleza estrecha,

ó limita, es la traducción literal. Sintiendo lo vago

y embarazado de esta idea asi espresada, todos los traductores

la modificaron, y uuo italiano dijo, con una metáfora

que no aclara lo cscesivamente conciso del original.

-tn OMOT

E di giusto conlin natura accerchia.

Yo creo haber desenvuelto mejor la idea del poeta

diciendo:

Y del mortal la condicion exije.

Esa condicion del mortal es la obra de la naturaleza.

Ese exige traduce aqui rigorosamente el coercet latino.

V. 179. ¿Ve vos titillet gloria... El titillet (pellizque,

haga cosquillas) es muy espresivo. El poeta empieza á

preparar aqui su transición para tratar de la ambición

inmediatamente. Gloria no está empleado en este verso

en otro sentido.

V. 181. ¡ntestabilis et sacer... Intestabilis significa

propiamente el que no puede testar; pero aqui significa

solo invisus, objeto de mi odio. Sacer está por execrabilis,

execrandus.

V. 182. In cicere et fabá... Para ganar votos en las

elecciones se distribuía al pueblo, ademas de garbanzos,

de habas v altramuces, trigo y aun dinero.

V. 183. Latus-.. Unos creen que latus está aqui por

desahogado, ancho; otros miran aquella palabra como el

participio del verbo fero, y traducen ó interpretan llevado.

La cosa es poco importante.

Utin circo... El Circo era un gran edificio de figura

oval, destinado a los espectáculos del pueblo, y que tenia

dos mil doscientos cinco pies de largo, v novecientos

cincuenta de ancho, con tres galerías cubiertas, unas

encima de otras, en las cuales cabían ciento cincuenta

mil personas. Las gradas de aquel vasto edificio, que

hermoseaban estátuas, columnas y dos grandes obeliscos,

se elevaban en forma de anfiteatro, y estaban divididas

en tres partes, llamadas orchestra, equestria y popularía.

Entre el moute Aventino y el Palatino se ven aun las

ruinas del Circo.

Et aeneus... Aut ceneus se lee generalmente; pero

sábios críticos, observando que los poetas antiguos no

emplearon jamás la palabra ceneus como de tres sílabas,

hau preferido la lección de los manuscritos, que ya se vé

en varias ediciones.

V. 184. Nudas aijris... No hay aquí la menor exageración.

Para las liberalidades que se hacían al pueblo nada

bastaba ; y asi, los hombres algo lucidos no podian menos

de arruinarse, como sucedió a ¡Vlilon, y particularmente

á Julio César, que cuando iba a partir para España despues

de su pretura, decia que necesitaba una suma equivalente

á setenta y dos millones de reales, para no tener

nada, es decir, para solo pagar lo que debía.

V. 185. Plausus , quos ferl Agrippa... Yo he hablado

en otras partes de este grande hombre, a quien Augusto

colmó de honores merecidos, y con quien puede decirse

que dividió su poder. En 720 dió al pueblo, siendo edil,

unos juegos, superiores en brillo y magnificencia a cuanto

se había visto hasta entonces. Este elogio de Agripa, intercalado

aqui como por casualidad, es delicadísimo.

V. 187. Ne quis humasse... Antes he observado cómo

Horacio preparaba la escena del ambicioso, desde que introducía

a Opidio exhortando a sus hijos a no dejarse

cosquillear por la gloria. Creo que ningún intérprete ha

observado lo que hay de mas picante en esta transición,

que es ciertamente el modo con que Estertinio da su audiencia.

Ya antes ha dicho: «Señores ambiciosos, supersticiosos

, avaros, y todos los demás a quienes atormente

alguna pasión, vayan ustedes compareciendo aqui para

convencerse de que todos los hombres son locos. » Ahora,

como si se hallasen a la puerta de la pieza en que él hacia

esta esplicacion, los individuos cuyo ejemplo debia

justificar la exactitud de sus raciocinios, parece que dice:

«pase usted adelante, señor Agamenón, y diga usted qué

motivo tuvo para dejar sin sepultura a Ayax ;» y en el

diálogo que entabla con el gefe de la espedicion de Troya

, trata de probar que era un ambicioso, que sacrificó

á esta pasión una hija inocente y hermosa, y deja inferir

por consiguiente lo justo que era el consejo que acababa

de poner en boca del moribundo Opidio para retraer a sus

hijos de la ambición. Ademas de la exactitud «n el raciocinio,

tiene este pasage el mérito del artificio dramático,

que varia y diversifica mucho la escena. Asi, despues de

hablar en relación de las extravagancias de Estaberio y

de Aristipo, se pone en acción de una manera divertida la

aventura de Opimio con su médico: siguen raciocinios,

sigue relación, y al punto se cambia de nuevo el giro,

y se saca al teatro en calidad de reo al gefe de los monarcas

de la Grecia. En esta escena festiva y moral se

reduce a su valor verdadero la conducta de Agamenón,

la cual se pretendió representar a veces como un prodigio

de constancia, ó como un esfuerzo de piedad. Por lo demas

la orden de Agamenón para que no se enterrase á

Ayax, es un incidente de la tragedia de Sófocles. El monarca

argivo cedió en fin a las instancias de Teucro, y

los griegos hicieron a Ayax funerales magníficos, y le

erigieron un mausoleo soberbio.

V. 188. Níl ultra quiero plebeius... En este diálogo

debe estudiarse aquel tono delicadamente burlón, que es

uno de los caractéres en que mas ciertamente se distingue

la sátira horaciana de las de los autores que le precedieron

y siguieron.

V. 193. Ajax, heros ab Achille secundas... El valor

de este guerrero, el primero de los griegos despues de

Aquiles, le hizo jactancioso é impío , hasta el punto de

decir que solo los cobardes podian invocar en sus combates

el favor de los dioses; añadiendo que él vencería

siempre a sus enemigos sin ningún auxilio del cielo. Ayax

se mató de desesperación, de resultas de no haberse decidido

en su favor la contienda sobre la adjudicación de

las armas de Aquiles. El triunfo tque obtuvo Ulises sobre

Ayax habia trastornado de tal modo el seso de este caudillo,

que una noche degolló uua manada de carneros,

creyendo que degollaba a su rival el rey de Itaca, y á

los Atridas que le favorecieron.

V. 199. Tu cum pro vitulá... Este argumento es perentorio.

Ayax era loco porque mataba ovejas, creyendo

que eran hombres. Y ¿qué serás tú cuando matas a tu

hija en vez de una novilla? No hay quien ignore la historia

de Ifigenia, entregada por su padre al cuchillo de'

sacrificador Calcas en Aulide, ciudad de la Beocia.

V. 200. Molá salsá... Esta pasta ó masa de harina,

llamada mola, con que se untaba la frente de las

v i c h a s dio al sacrificio el nombre de inflación.

v Z : , T e n a t ü - T e c m e s a y Eurisaces.

V. 205. Adverso litore .. contomo, porque la

detención que en él hacia la escuadra impacie ta'bT. 1

griegos, y podía ser fatal al objeto de l/espedicion.

V 206. I acavi sanguine Divos... El fanatismo ó la

^ r i p T autorizar esta creeacia^ p« i- * -

Z Z Z L T r 0 r e ' S a C r , f i C Í ° ' Pu e s t 0 según

a r d d C eS P O é l l C a S ' D Í 3 D a S U S t Í t ^ a u n a cierva en

'«gar de Ifigema: tan cierto es que a pesar del error en

que se estaba en orden a la importancia de los sac a o s

os de victimas humanas fueron reprobados de.de el T n

- i ' ; — columbrar la p r i m e ^ I

C d ° e i c L l a s p f T q u e n o s h a c e — I

pasión"'0 / r a " " La C ¿ l e r a e s t a a«Jui P°r malquiera

"eve siempre c„nsi£' Í T c X / a T e ^ J T ™

una ™ que | a p m g a c r . da

Z v a ' „ h 651 q ° e 13 d é ™ n o m b r e d* «c. «So van bien c o n s i e n t e y enlazad,* la, ideas? ( A qué

x i " - r " - « — — ' e s ? :

V. 218. Tutela propinquos... Los comentadores han

observado que tutela está aqui por curatio , y propinqui

por agnati.

V. 220 y 22. Ubi prava stultitia... I.a conclusion es

justísima: tontería con malicia, locura rematada.

V. 222. Vitrea Jama... La gloria que brilla, que

deslumhra.

V. 223. Hunc circúm tonuit Bellona... Belona, hermana,

muger 6 hija de Marte, era, como é l , una divinidad

guerrera, adorada particularmente en los paises

donde mas considerada era la profesion militar. En el

templo que tenia esta diosa en Roma , cerca de la puerta

Carmental, era donde el senado daba audiencia a los

embajadores antes de entrar en la ciudad. Sus sacerdotes

llamados Bellonarii, eran unos furiosos, como los de

otras divinidades paganas. Este verso es hermosísimo.

V. 226. Mille ta lenta... El talento valia aproximadamente

mil duros.

V. 228. Tusci turba impía vici.... El barrio adyacente

á la calle Toscana, habitada por comerciantes de esclavos,

droguistas etc., y que terminaba en la plaza mayor.

A la canalla de que abundaba aquel barrio llama Horacio

turba impía.

V. 229. Cum Velabro omne macellum.... El Velabro

era una especie de mercado, situado al pie del monte

Aventino. Llamóse asi, según Varron, a vehendo, porque

antes de que se hiciesen las magníficas alcantarillas

para desaguar el terreno en las grandes avenidas, era menester

ir en carruage, y de aqui vehiculabrum y velabrum.

El macellum era otro mercado, mas particularmente destinado

á la venta de carne, aunque en él se vendia de

todo.

V. 234. In nive Lucaná... La Lucania abundaba de

jabalíes, por razón de sus vastos bosques. Los romanos

hacian para cazarlos batidas de muchos dias.

V. 237. Decies... Un millón de sestercios. Horacio exagera

aqui demasiado las profusiones del rico heredero,

haciéndole repartir desde luego cinco millones de sestercios,

que equivalían a cuatro millones de reales.

V. 239. Filius jüsopi... Claudio Esopo, hijo del lamoso

actor trágico del mismo nombre. Este gastaba tal

l u j o , que entre sus muebles se contaba una inmensa fuente

de loza, que había costado 30,000 reales. El hijo hizo

aun mas que el padre, pues se bebió ó hizo beber a su

dama una perla de valor de mas de 800,000 reales. y

Plinio añade que hizo otro tanto con cada uno de los

convidados que había en la mesa. De Cleopatra cuenta el

mismo Plinio que hizo una locura semejante, con la diferencia

que la célebre egipcia se bebió una disolución de

perlas del valor de seis millones.

V. 243 Quincti progenies Arri... No es conocido este

Arrio, ni la famosa dama de Esopo, llamada Metela.

V. 245. Impenso prandere coemptas... Es decir impenso

prxtio (á un precio exorbitante), pues impensm

significa propiamente lo que tiene mas del peso.

V. 246. Quorsum abeant? sani an cretá.... Algunos

códices presentan esta lección. Quorsum abeant sani? que

se lee generalmente, es insoportable. En muchos códices

se lee también notasti por notandi.

V. 254. Mutatus Polemo... Polemon era un ateniense

joven y sobremanera corrompido. Un día que según su

costumbre, iba corriendo calles, acompañado de los cómplices

de sus escesos, entró en la escuela de Xenocrates,

el cual viendo al libertino, hizo recaer su discurso sobre

la prudencia y la templanza; y habló tan bien, que convertido

Polemon, renunció a sus estravíos, hizo pedazos

las coronas que orlaban sus sienes, y dedicándose al estudio

de la filosofía, sucedió a su maestro en la dirección

de la escuela.

V. 255. Fasciolas, cubital, focalia... Los intérpretes

han dudado sobre si todos estos arreos se debian mirar

como de amante ó como de enfermo, pues que el poeta

los califica de insignia morbi, y no se sabe si se habla

de una enfermedad física ó moral. Por lo que a mi toca,

creo que para que la comparación sea exacta, es menester que

estos atavíos se entiendan como pertenecientes al amante,

pues el poeta dice: «Cuando llegues a conocer que llorar

por amor de una ramera es tanta puerilidad como

montar a caballo en una caña, uncir ratónesete., ¿harás

lo que hizo Polemon P ¿ abandonarás , cual él abandonó

sus coronas, las cosas que forman como el distintivo de

tu pasión, ó de tu enfermedad?» ¿Cómo se ha podido

pues creer que Horacio hablaba aqui de otro mal que el

del amor? Pero en tal caso, ¿qué significan fasciolas,

cubital, focalia? De estos, que son chismes propios de

un enfermo, habló verosímilmente Horacio para pintar

al enamorado en un estado en que la pasión era una verdadera

enfermedad. Quizá también los muebles nombrados

por el poeta lo eran tanto de un amante como de un

enfermo, pues por focalia puede entenderse algún adorno

de cuello, por cubital una almohada, y por fasciolx

medias ú otro arreo de petimetre. Esta averiguación

no es sin embargo bien importante.

V. 259. Catelle... Propiamente cachorro, voz de cariño,

como la de pichón etc.

V. 260. Agit ubi secum... Todo este pasage que sigue

es tomado del principio de el Eunuco, de Terencio. El

diálogo de Fedria y Parmenon está aqui copiado en gran

parte, sin otra diferencia que la de haber un poco de

mas nobleza en los discursos que Horacio les atribuye.

V. 272. Picenis pomis... Una de las supersticiones

mas insensatas de los amantes era la de disparar pepitas

de manzana, apretándolas con dos dedos, como hacen

los muchachos hoy con los huesos de cerezas. El llegar

al techo la pepita despedida , se miraba como un presagio

favorable a la pasión de aquel a quien esto sucedia.

Las manzanas del territorio Piceno , que correspondía á

lo que hoy se llama Marca de Ancona, están tomadas

por otras cualesquiera.

V. 276. Ignem gladio scrutare... No escarbes con la

espada en el fuego, era un precepto de Pitágoras , equivalente

á no irrites las pasiones, no añadas un mal

d otro.

V. 277. Hellade percussá... No se sabe quién era

esta Helade ni este Mario.

V. 278. Cerritus... Esto es, cereritus, a Cerere percussus,

á quien Ceres habia vuelto loco.

... •••ítyüé^Mt*!'

V. 280. Cognala vocabula... Asi es como se disfrazan

todos los vicios: Horacio nos dijo eu otra parte qué

términos empleaban los amantes y los padres para disimular

ó disminuir los defectos de sus queridas y de sus

hijos, y cuáles deberían emplear con el mismo objeto los

que aspirasen a merecer el nombre de amigos.

V. 281. Libertinas... Este retrato de un fanático estravagante

y ridículo esta muy bien hecho.

V. 286. Exciperet dominus... Fide interpositd asseceraret,

como dice el antiguo escoliador. El que vendía

un esclavo estaba obligado a declarar todos los defectos

de este, fuesen de cuerpo ó de alma, sin lo cual se esponia

el vendedor a un pleito.

V. 287. Fecunda in gente Meneni... Esta esprésion deja

inferir que la locura era como hereditaria en la familia

de los Menenios. A esta familia pertenecía el célebre

Menenio Agripa, de quien hablé en otra ocasion.

V. 29i. Die quo tu indicis jejunia... En Roma se

ayunaba algunos dias en honor de Júpiter. Estos ayunos

empezaban en la víspera del dia destinado a alguna solemnidad

, y a la mañana siguiente se sometían todos á

varías especies de mortificaciones y austeridades.

V. 293. Ex prxcipiti... El padre Sanadon observa que

los latinos decian ex prxcipiti por súbito; como ex Jacili

por Jadié; ex tuto por tuté etc.

V. 295. Timore Deorum... El temor de Dios es ciertamente

una gran virtud, entendiendo por temor el respeto

á su grandeza y el miedo a su justicia; pero si este

temor dicta votos indiscretos, y pretende tentar a la divinidad

misma, afectando invocar su protección, entonces

pasa de virtud a vicio, de piedad a superstición.

V. 299. Pendentia tergo... Esto alude ó al uso de que

hablé en la nota al verso cincuenta y t r e s , ó quizá a la

antigua fábula, que uno de nuestros fabulistas espresó felicísimamente

en la siguiente seguidilla :

En una alforja al hombro

Llevo los vicios;

Los ágenos delante,

Detrás los mios.

* IS

V. 300. Stoice, post damnum... Algunos comentadores

vieron en esta respuesta del poeta al estoico una dureza

y amargura , tal como podia usarla un individuo que

se burlase de sus preceptos. Este es un error : Horacio

continúa aqui hablando como empezó, es decir, en tono

bufón, porque despues de los importantes preceptos que

por boca de Estertinio y de Damasipo ha dado a sus

iectores, necesita proporcionarles descanso, ínterin que

les presenta una escena nueva y divertida, que complete

el convencimiento de las verdades que antes les ha revelado

de otra manera.

V. 302. Ego nam videor mihi sanus... Esto es claro,

y a todos les sucede lo mismo, en tales términos, que

Agave que en un transporte de furor hizo pedazos a su

hijo Penteo, paseó en triunfo su cabeza, creyendo haber

hecho una grande hazaña. Esta Agave fue bija de Cadmo,

y muger de Echíon, rev de Tebas. De Penteo ya

hablé en las notas a las odas.

V. 308. ¿Edificas... No todos los intérpretes están do

acuerdo sobre el significado de esta palabra ; pero los mas

convienen en que debe entenderse literalmente.

Longos imilaris... Aqui la palabra tongas forma un

equívoco del género burlón, pues significa un gran señor,

y un hombre de alta estatura.

V. 308 y 309. Ab imo ad summum... De pies a cabeza.

V. 309. Moduli bipedalis... De dos pies de alto. Esta

es una exageración visible, pero fundada en que Horacio

era bastante pequeño de cuerpo, y lo parecía mas

porque era gordo.

V. 310. Turbonis... Se cree que este Turbon era un

gladiador de poca talla, pero muy valiente y denodado.

V. 312. An quodcumque facit... An verum (esto es,

justum) est te, tanto dissimilem, facere quodcumque

facit Mxcetias, el tanto minorem certare cum ilio?

Tanto minor certare está aqui, como observaron muy

bien doctos latinistas, por tam impar certamini.

V. 313. Tanto dissimilem... Bentlei, pretendiendo

que esta frase no era latina, sustituyó tantum a tanto.

V. 314. Absentis rana:... Fedro coniò esta fábula de

diferente manera.

V. 316. Cognato*... Por germanos.

V. 317. Num tantum, sufflans se... Esta es la lección

deCruquio , sacada de escelentes manuscritos, y es la única

que ofrece un sentido claro y una espresion correcta.

Num tandem, se inflans, se lee generalmente en este

verso, en lugar de Num tantum, suflans se-, y en el

verso siguiente Num tanto, en lugar de num tantum.

Seria perder el tiempo el detenerse a refutar esta lección,

que adoptaron casi todos los editores, aun despues que

Cruquio les enseñó el buen camino.

V. 321. Adde poema ta... Se ha estrañado que Damasipo

cuente entre los defectos de Horacio el de hacer

versos, cuando el mismo filósofo abre la pieza, exhortando

al poeta a decirle algunos de los que había compuesto

últimamente; y se ha alegado esta especie de

inconsecuencia para probar que los preceptos que Damasipo

atribuye a Estertinio, deben mirarse como reglas

dictadas por un loco; pero nada es más absurdo que

esta suposición. Damasipo pudo enunciar al principio de

la sátira su deseo particular., y aquí la opinion que comunmente

se tiene de los poetas. Alguno conocí yo de

cuya cordura no tenia una idea muy aventajada, y siepi-

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SATYRA IV.

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Unde, et quo C a t i u s ? — N o n est mihi t e m p u s , aventi

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P o n e r e signa novis p n e c e p t i s ; qualia vincant

P y t h a g o r a m , Anytique r e u m , doctumque Pia tona. vím. . .R. ••'. • ,. • , I..- V. ... i vi-, VA J.'.niA

— P e c c a t um f a t e o r , cura te sic t e m p o r e laevo

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l n t e r p e l l a r i m ; sed des veniam b o n u s , oro. 5

pre sin embargo le estuve exhortando a componer. Ademas

, podia la reconvención de Damasipo limitarse a las

sátiras, y en ese caso cualquier hombre pacífico convendrá

en que no es escesivamente injusta.

V. 323. Horrendam rabiem... En efecto, Horacio era

muy iracundo.

V. 323 y 324. Cultum majorem censu... Enseñado

desde temprano a ir bien puesto, Horacio cuidaba mucho

del aseo de su persona.

V. 324. Teneas... El poeta había provocado al filósofo

á decirle la verdad, y apenas empezó éste a hablar, quiso

aquel atajarle. ¿No está aquí superiormente retratada la

condicion humana ?

V. 325. Mille puellarum... El antiguo autor de la

vida de Horacio dice de él: ad res venereas intemperantior

fuiste traditur: y esto probaria la exactitud de la

reconvención, si en el hecho de ser Horacio quien se la

hace a sí mismo por boca de Damasipo, no resultase

perfectamente justificado el cargo.

V. 326. O major tándem... La pieza acaba como debía;

esto es, confesando el poeta de un modo indirecto y festivo

lo que muestra negar directamente. Esta respuesta

equivale en rigor a la que dá uno motejado de tonto ó de

bribón, cuando dice: «Mas tonto ó mas bribón es usted.»

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SATIRA IV. u

HORACIO. ¿A dónde C a r i o , y de dónde?

CACIO. NO tengo lugar de h a b l a r o s,

Que a p o n e r voy p o r e s c r i to

Reglas q u e de o i r a c a b o,

Y e n S ó c r a t e s ni e n P l a t ó n,

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Ni a u n en P i t a g o r a s hallo.

HOR. Siento en tan mala ocasion H a b e r o s i n t e r p e l a d o , •

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V. 317. Num tantum, sufflans se... Esta es la lección

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que ofrece un sentido claro y una espresion correcta.

Num tandem, se inflans, se lee generalmente en este

verso, eu lugar de Num tantum, sujlans se-, y en el

verso siguiente Num tanto, en lugar de num tantum.

Seria perder el tiempo el detenerse a refutar esta lección,

que adoptaron casi todos los editores, aun despues que

Cruquio les enseñó el buen camino.

V. 321. Adde poema ta... Se ha estrañado que Damasipo

cuente entre los defectos de Horacio el de hacer

versos, cuando el mismo filósofo abre la pieza, exhortando

al poeta a decirle algunos de los que había compuesto

últimamente; y se ha alegado esta especie de

inconsecuencia para probar que los preceptos que Damasipo

atribuye a Estertinio, deben mirarse como reglas

dictadas por un loco; pero nada es más absurdo que

esta suposición. Damasipo pudo enunciar al principio de

la sátira su deseo particular., y aqui la opinion que comunmente

se tiene de los poetas. Alguno conocí yo de

cuya cordura no tenia una idea muy aventajada, y siepi-

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, podia la reconvención de Damasipo limitarse a las

sátiras, y en ese caso cualquier hombre pacífico convendrá

en que no es escesivamente injusta.

V. 323. Horrendam rabiem... En efecto, Horacio era

muy iracundo.

V. 323 y 324. Cultum majorem censu... Enseñado

desde temprano a ir bien puesto, Horacio cuidaba mucho

del aseo de su persona.

V. 324. Teneas... El poeta había provocado al filósofo

á decirle la verdad, y apenas empezó éste a hablar, quiso

aquel atajarle. ¿No está aqui superiormente retratada la

condicion humana ?

V. 325. Mille puellarum... El antiguo autor de la

vida de Horacio dice de él: ad res venereas intemperantior

fuisse traditur: y esto probaria la exactitud de la

reconvención, si en el hecho de ser Horacio quien se la

hace a sí mismo por boca de Damasipo, no resultase

perfectamente justificado el cargo.

V. 326. O major tándem... La pieza acaba como debía;

esto es, confesando el poeta de un modo indirecto y festivo

lo que muestra negar directamente. Esta respuesta

equivale en rigor a la que dá uno motejado de tonto ó de

bribón, cuando dice: «Mas tonto ó mas bribón es usted.»

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HORACIO. ¿A dónde C a c i o , y de dónde?

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Que a poner voy por escrito

Reglas que de oir acabo,

Y en Sócrates ni en Platón,

.VT- R»-. ' I II

Ni aun en P i t a g o r a s hallo.

HOR. Siento en tan mala ocasion Haberos i n t e r p e l a d o , •

3 3 4 LIBER II.

Quòd si interciderli tibi nuuc aliquid, répétés moi;

Siveest natura; hoc, sive artis, inirus utroque.

—Quin id erat curae, quo pacto cuncta tenerem;

Utpote res tenues tenuit sermone peractas.

- E d e hominis nomen ; simul et, Romanus, an

hospes. 10

—Ipsamemor proecepta canam ; celabitur auctor.

Longa quibus facies ovis erit, illa memento

Ut succi mêlions, et ut magis alba rotundis,

Ponere; namque marem cohibent callosa vitellum.

Caule suburbano, qui siccis crevit in agris 15

Dulcior : irriguo nihil est elutius horto.

Si vespertinus subitò te oppresserit hospes,

t U'HiüH.'filJ !)H f)i;i> - aÌX*jf] ^f

Ne gallina, malum, response! dura palato,

Doctus eris vivam mixto mersare Falerno :

Y os ruego que me escuseis.

Pero si ahora olvidáis algo,

Ya lo recordareis luego,

Pues sois de memoria un pasmo,

Ya don de naturaleza

Sea, ó fruto del trabajo.

Cac. En el modo cabalmente

Pensaba de no olvidarlo,

Pues son preceptos sutiles

En lenguage delicado.

Hor. Y ¿ cómo el autor se llama ?

¿ Es estrangero ó romano ?

Cac. Sus máximas las diré;

En cuanto al autor, me callo.

Prefiere por mas sabroso

Al huevo redondo el largo,

Pues su duro cascaron

Encierra el germen del macho.

Mejores que las de riego

Son las coles de secano,

Que son siempre desabridos

Frutos de aguanosos campos.

Si a deshora un huesped llama

A tu puerta por acaso,

Y deseas que el capón

Que hayas de darle, esté blando,

Vivo zambúllele en vino,

Y este es un consejo sabio.

Malo es el hongo de bosques,

Buena la seta de prados.

r\ • A

Quien moras, cogidas antes

Que el sol estienda sus rayos,

Por postre aljjalmuerzo tome,

Pasará buenos veranos.

Miel con Falernio muy fuerte

Hoc teneram facict. Pratensibns optima fungis 20

• * jfi*>!n aóbivfo fiioffn i«? oi*4!

Natura est; aliis malè creditur. Ille salubres •

./Estates peraget, qui nigris prandia moris

Finiet, ante gravem quse legerit arbore solem.

Aufidius forti miscebat mella Falerno,

Mendosè; quoniam vacuis committere venis 2.r>

Nil nisi lene decet. Leni praecordia mulso

Prolueris melius. Si dura morabitur alvus,

Mitulus, et viles pellent obstantia concbae, .<»Iui3 sol .'i<f'i/:,'iK omftvo aa

Et lapathi brevis herba; sed albo non sine Coo.

Lubrica nascentes iraplent conchylia lunae : 30

Sed non omne mare est generosae fertile testa. „,„;,. . . , .•niiirf/'

Murice Baiano melior Lucrina peloris;

Ostrea Circteis, Miseno ori un tur echini;

Pectinibus patulis jactat se molle Tarentum.

Nec sibi coenarum quivis temere arroget artem, 35

Non priùs exactà tenui ratione saporum ;

Nec satis est carà pisces averrere mensa ,

Ignarum quibus est jus aptius,et quibus assis

Languidus in cubitum jam se conviva reponet.

••")>" • , "f.vm notadEggL.

Umber, et illignà nutritus glande, rotundas 40

Curvet aper lances carnem vitantis inertem;

Nam Laurens malus est, ulvis et arundine pinguis.

Mezclaba Aufidio. ¡ Qué fatuo!

En ayunas lo suave

Siempre hace bien, nunca daño,

Y miel en vino ligera

Diluida, es lo mas sano.

Si te hallas algo obstruido,

Limpíete un electuario

De acederas, caracoles,

Almejas y vino blanco.

Llénanse en luna creciente

Los mariscos, que es un pasmo,

Pero no todos los mares

Los producen regalados.

Son los del lago Lucrino

Mejores que los Bayanos;

Erizos Miseno cria,

Ostras el Circelo cabo,

Y con sus ricas pechinas

Se muestra Tarento ufano.

De disponer una cena

Nadie se arrogue el encargo,

Si de los manjares todos

No estudió los gustos varios.

No basta barrer la plaza

De peces buenos y caros ,

Si se ignora cuando deben

Ponerse en salsa ó asados,

Para estimular de nuevo

El apetito embotado.

Quien guste de carne dura,

Haga que plato muy ancho

Abrume jabalí umbreno,

Con bellotas engordado,

Pues, cual cebados con juncos,

Los de Laurento son malos.

TOMO III. 22

338 LIBER II.

Vinea sumraittit capreas non semper edules.

Foecundi leporis sapiens sectabitur armos.

Piscibus atque avibus quae natura et foret aetas, 45

Ante meum nulli patuit quaesita palatum.

Sunt quorum ingenium nova tantum erustula prornit.

Nequaquam satis in re unà consumere curam :

Ut sìquis solum hoc, mala ne sint vina, laboret.

Quali perfundat pisces securus olivo. 50

Massica si coelo suppones vina sereno,

Nocturnà, si quid crassi est, tenuabitur aurà;

Et decedet odor nervis inimicus : at ilia

Integrum perdunt lino vitiata saporem.

Surrentina vafer qui miscet faece Falernà 55

Vina columbino limum bene colligit ovo ;

Quatenus ima petit volvens aliena vitellus.

Tostis marcentem squillis recreabis et Afrà

Potorem cochleà : nam lactuca innatat acri

Post vinum stomacho : pernà magis ac magis hillis 60

• ' ia Iboo

Flagitat immorsus refici : quin omnia maht

J.ile flow

)0 id» :>oH

No es siempre el macho montés

De viñas un buen bocado.

Los gastrónomos prefieren

Las espaldas del lebrato.

Nadie por el gusto solo

Alcanzó, como yo alcanzo,

A fijar de aves y peces

Edad, especie y estado.

Con inventar una pasta

Cree aquel que hizo un milagro.

Pero no en solo una cosa

Se ha de mostrar zelo y tacto;

Que no basta en un banquete

Presentar vinos medianos,

Sin pensar en el aceite

Que necesita el pescado.

Si vino Másico dejas

Al sereno en tiempo claro,

Lo craso huirá, y el olor

Que a los nervios hace daño,

Mas si por manga le cuelas

Perderá su aroma grato.

Quien Sorrento sobre madres

Ponga de Falernio rancio,

Bien con huevos de paloma

Cuide de clarificarlo,

Pues las yemas precipitan

Al fondo todo lo estraño.

Da al bebedor nuevos brios

El caracol africano.

Sobrenada la lechuga

En los estómagos ágrios;

Escítanlos la salchicha

Y el jamón, por el contrario,

O de un sucio bodegon

3 4 0 LIBER IL

Quaecumque immundis fervent aliata popinis.

Est operae pretium duplicis pernoscere juris

Naturam: simplex è dulci constat olivo;

Quod pingui miscere mero muriàque decebit,

Non alià, quàm quà Byzantia putuit orca.

Hoc ubi confusimi sectis inferbuit herbis,

Corycioque croco sparsum stetit; insuper addes

Pressa Venafran® quod bacca remisit oiivae.

Picenis cedunt pomis Tiburtia succo ; 70

Nam facie prsstant. Venucula convenit ollis;

Rectiùs Albanam fumo duraveris uvam.

Hanc ego, cum malls* ego faecem primus et alleo.

Primus et invenior piper album, cum sale nigro

Incretum puris circumposuisse catillis. 7S

Immane est vitium dare millia terna macello,

Angustoque vagos pisces urgere catino.

Magna movent stomacho fastidia, seu puer unctis

Tractavit caUcem manibus, dum furta Iigurit;

Sive gravis veteri cratere Iimus adhssit. 80

Vilibus in scopis, in mappis, in scobe quantus

Hirviendo morcilla ó callos.

La salsa doble ó compuesta

Conocer es necesario.

Buen aceite, vino espeso

Y salmuera de Bizancio

Es lo principal: con yerbas

Picadas cuece esto un rato,

Y a buen azafran se añade

Luego aceite de Venafro.

Aunque mas bellas, no saben

Cual las del Piceno campo,

Las manzanas de Tiburto.

Consérvanse largo espacio

Al humo las uvas de Alba,

Las venúculas en tarros.

De estas, con manzanas , heces,

Sal negra, pimiento blanco

Y anchoas, fui yo el primero

Que hice a cada convidado

En esmerado banquete

Presentar un lindo plato.

Gran falta es gastar tres mil

Sestercios en el mercado,

Y luego en estrecha fuente

Apilar enormes barbos.

A náusea mueve en verdad

Ver a un goloso lacayo,

De una salsa que probó

Dejar la mancha en un vaso.

La arena ó el aserrín,

Las escobas y los trapos

Cuestan tan poco, que es

Vergüenza economizarlos.

¿Mugrienta escoba de palma

Barrerá lindos mosáicos,

3 4 2 LÍBER IL

Consista sumptus? Neglectis flagitium ingens.

Ten' lapides varios lutulenta radere palmi,

Et Tyrias dare circùm illota toralia vestes;

Oblitum, quanto curam sumptumque minorem 85

Haic habeant, tanto reprehendí justiùs illis,

Qu« nisi divitibus nequeunt contingere mensis?

—Docte Cati, per amicitiam Divosque rogatus,

Ducere me auditum, perges quocumque , memento.

Nani quamvis memori referas mihi pectore cunetà.

9 0

Non tamen interpres tantundem juveris. Adde

Vultum habitumque hominis; quem tu vidisse beatus

Non magni pendis, quia contigit: atmihi cura

Non mediocris inest, fontes ut adire remotos,

Atque haurire queam vitae praecepta beatae. 95

NOTAS.

Con las doctrinas de los filósofos antiguos 'sucedió y

deb,o suceder lo mismo que con las disposiciones de los

legisladores y con los dogmas de los fundadores de sectas

re •giosas; es decir, que se adulteraron con el trascurso

de tiempo, ya en un sentido, ya en otro, resultando de

aquí que apenas hubo secta ni escuela, de que al cabo de

hasta °pi a n ° i f' h u b Í e S e D COrromP¡ d o los Preceptos,

b sta el punto de hacerlos desconocidos aun a los mismos

que los dictaron. Cualquiera que se detenga a reflexionar

«n poco sobre la multitud de libros que se escribieron

LIBRO II. 343

O sobre puercos colchones

Pondrás tapices siriacos?

Cuando las cosas exigen

Menos atención y gastos.

Es mas notable su falta,

Que cuando escasea algo

De lo que solo se encuentra

En opulentos palacios.

HOR. Por tu amor y el de los dioses

Te suplico, docto Cacio,

Que a oir me lleves a ese hombre;

Pues aunque es fiel tu relato,

Yo con la relación sola

A fé no me satisfago.

Despues, ver su aire y su cara

Dicha es de que tu has gozado,

Y que por eso no aprecias;

Mientras por llegar me afano

Yo a esos remotos veneros,

A esos manantiales altos,

Y beber alli las reglas

De un vivir afortunado.

0(U i-.' «BOM -•-.o- - o •••> oíosll aok .*Bbf51

U9 O 'íi.M:: SDp ;.f;l")Üill3nU37!0

para aclarar ó interpretar los pensamientos de Pitágoras,

Epicteto, Zenon, Platón , Aristóteles y Epicuro; °sobré

los prolijos trabajos que se han hecho para esplicar las leyes

que durante muchos siglos pasaron por las mas perfectas

; y aun sobre la multitud de opiniones, ya ortodoxas

, ya heteredoxas , que desde los tiempos inmediatos

á los apóstoles dividieron la iglesia naciente, se convencerá

de que todas las cosas de la tierra están sujetas a las mismas

vicisitudes, y que no es estraño por tanto que todos

los dias se critiquen, y aun se escarnezcan, principios ó

sistemas, que la reputación de sus autores hizo en el origen

mirar con un acatamiento profundo. Las estravagancias

de los discípulos de Zenon condenaron muy luego al

desprecio público los dogmas benéficos de la escuela mas

respetable que era posible formar sin el auxilio de la revelación

; y esto mismo sucedió con la doctrina de Epicuro,

que purísima en su principio, y reducida al dogma

cardinal de que el supremo bien consiste en el placer,

degeneró en breve, porque los discípulos de aquel gran,

de hombre, en vez de buscar el placer como su maestro,

en el ejercicio ó práctica déla virtud, le buscaron en satisfacer

sus apetitos, convirtiendo una teoria filosófica, luminosa

, justa y sencilla, en una profesion pública de

sensualidad y de desorden. Era preciso que se escarneciese

esta degeneración absurda, y muchos lo hicieron

con mas ó menos éxito , siendo uno de ellos nuestro poeta

en esta sátira.

Algunos de los traductores y comentadores de Horacio

creyeron que el poeta ridiculizó a los epicúreos, hasta el

punto de no poner en boca de Cacio mas que observaciones

falsas, desmentidas por la esperiencia; v partiendo

de este supuesto, fueron desmenuzando cada uno de los

preceptos que pone en su boca el poeta , y pretendiendo

que todos ellos carecen de sentido común. Esta aprehensión

no merece que yo me detenga a refutarla r diré solo

que si en boca de Cacio hay algunas ideas falsas ó exageradas,

son efecto de lo caprichoso que era entonces el lujo

de la mesa, y de la influencia que la moda y una porcion

de circunstancias que he indicado en otras ocasiones, ejercían

sobre la preferencia que se daba a ciertos manjares,

y sobre el modo de condimentar y servir la comida. En

un país donde sucesivamente se reputaron como bocados

esquisitos las grullas, las cigüeñas, los pavos reales, los

ruiseñores, los lobos marinos etc., es seguro que podian

dictarse preceptos sobre el arte de la cocina , muy diferentes

y aun muy opuestos a los nuestros, sin que por

eso se dijese que eran falsos, ni que con su simple enunciación

se quería ridiculizar al que los dictaba. Horacio

ridiculiza a Cacio en efecto, pero no por lo erróneo de

los aforismos culinarios que pone en su boca, sino porque

este epicúreo degenerado daba a estos aforismos una

importancia, que solo podian merecer las verdades de la

filosofía ó los dogmas de la religión; porque fijaba la suprema

felicidad en comer una salsa bien hecha, ó un

pastel delicado, v porque bajo este aspecto aparecía el

tal epicúreo, menos como un hombre que como una

bestia. Y ¿quién dudará que este es un motivo suficiente

para sacar a la escena a un individuo, cualquiera que sea

por otra parte la buena composicion de las recetas que

recomiende ?

V. 1. Catius... M. Cacio, epicúreo, llaman a este

personage los antiguos intérpretes. Muchos creen que se

trata aqui de un Cacio de Insubria , de quien hablaron

Cicerón y Quintiliano. Esta opinion ha sido refutada por

uno ú otro crítico.

Non est mihi tempus... ¡Qué hombre el que ocupado

en tan grandes cosas, no tiene tiempo de responder á

uno que le saluda al pasar! ¿ Necesita él ser ridiculizado

de otra manera ?

V. 2. Ponere signa novis prxceptis... Esto es, memorix

consignare, sive litteris, sioe nolis etc. dice Torrencio,

que añade: signa enim vocantur omnia quibus

res nobis indicantur.

V. 3. Pythagoram.. De Pitágoras, natural deSamos,

que enseñó filosofía en Crotona, desde los años de 580 antes

de J. C., hasta que fué asesinado, hablé ya en

otra parte. También hablé de Sócrates, a quien porque

fue calumniado por Anito, llama el poeta Anyti reus.

En cuanto a Platón, no hay quien ignore que fue uno

de los mas grandes filósofos de la antigüedad. Nació

en Egina el año de 430 antes de J. C. y desde temprano

se aplicó con ardor al estudio de las ciencias y de la

literatura , pasando de la escuela de Cratilo a la de Sócrates,

y despues del trágico fin de este, a la de Euclides.

Viajó en seguida por la Italia y el Egipto: inicióse

en el primero de estos paises en las teorías pitagóricas, y

en Egipto en las doctrinas misteriosas de sus sacerdotes,

y volvió a Grecia con el caudal de conocimientos de que

tan gran partido debia sacar despues. Platón formuló á

instancias de Diou, el sistema político que debia regir la

Sicilia, contribuyó a mejorar el de muchos pequeños estados

de la Grecia, y dio útiles cóusejos, y dirigió sabias

advertencias en materia de gobierno a Arquelao, resde

Macedonia, y a denodados ciudadanos que restituyeron

su libertad a Tracia. Habia entretanto erigido Platón en

Atenas la famosa Academia, en un ediGcio vecino a la

ciudad, del cual dependía un vasto jardín, poco distante

de otro de que él era dueño, y en el cual habitaba ordinariamente.

Alli dictó a sus numerosos discípulos las doctrinas

sublimes, que del nombre del lugar en que las

desenvolvía, se llamaron académicas, como peripatéticas

las que su discípulo Aristóteles enunció despues paseándose,

y estoicas las que Zenon profesaba debajo del Pórtico, no

menos célebre que la Academia. Una de las mas elevadas

inspiraciones del eminente Glósofo, fue la que hizo

derivar de la contemplación de la naturaleza divina, las

nociones de lo justo, de lo bello y de lo bueno; pero

el conjunto y la ligazón de sus doctrinas no pueden conocerse

completamente, sino haciendo de las obras del

autor un estudio muy profundo. Platón murió de edad de

83 años, en el de 347 antes de J. C.

V. 7. Sive estnaturx hoc, sive artis... Nadie ignora

que hay medios de auxiliar la memoria. Cicerón indica

algunos en el libro tercero de su Retórica ad Herennium.

V. 10. Simul et... Esta es la lección de las antiguas

ediciones y de casi todos los códices. Aldo Manucio

parece que fue el primero que la alteró, sustituyendo an.

V. l t . Cetabitur auctor... Obsérvese como el impertinente

Cacio la echa de misterioso, y aumenta asi la

ridiculez de los preceptos sobre que tanto llama la

atención.

V. 12. Langa quibus facies... El epicúreo recomienda

aqui los huevos largos sobre los redondos, y esto dicen

varios comentadores que es una sandez. Yo convengo en

que lo es; pero no ciertamente de otra especie que la de

distinguir los lobos marinos cogidos entre los puentes

del Tiber, en su desembocadero, ó en el mar. Los

amigos de comer bien tienen caprichos de esta especie: y

por mas que sean disparatados, todo el mundo se conforma

á ellos, hasta que un glotonde mas gusto, ó un cocinero

mas hábil sustituye a aquel capricho una realidad, ó bien otro

capricho nuevo, cosa que es frecuentísima. Y es tan cierto que

todo loque Horacio pone aqui en boca de Cacio era lo mas selecto

que habia entonces en materia de cocina, que Plinio

no dudó atribuir despues estos preceptos al mismo Horacio,

y citar su autoridad para probar que los huevos

largos tenian mejor sabor que los redondos, y que de

ellos salían pollos en vez de pollas. El juicioso y esperimentado

Coiumela sancionó este precepto,

V. 13. Alba... Tal es la lección constante de ediciones

y manuscritos; pero ella es evidentemente disparatada, y

el disparate es de aquellos que nadie aventura, porque no

hay quien no pueda a primera vista calificarlo de tal.

Que los huevos largos tengan ó no mejor sabor que los

redondos, es cosa que puede disputarse; que aquellos

contengan el gérmen de los machos, y estos el de las

hembras, es duda que solo la esperiencia podrá decidir;

pero que son mas blancos los huevos largos que los redondos

, es una tontería insostenible. Esta observación

hizo pensar a Bentlei y a Cuningam en sustituir al adjetivo

alba otro mas adecuado y conveniente. El primero

sustituyó alma, es decir, bene alentia; y el segundo

alta, esto es, nutrita. A haber de preferir alguna de

estas variantes arbitrarias, yo me decidiría por la de Cuningam

V. 15. Caule suburbano... La exactitud de esta observación

solo puede ser disputada por quien jamas haya visto

el campo. En general las hortalizas de riego son mas lozanas,

y tienen mas jugo, y las de secano mas sustancia

y mejor sabor. Esto mismo dijo Plinio, y no dejaría de

ser cierto aun cuando él no lo hubiese dicho.

V. 18. fíesponset.... Resistal, adversetur.

V. 19. Mixto mersare Falerno... El mixto Falemo

se creyó siempre que era vino de Falerno mezclado con

agua. Esto no pareció bien a algunos intérpretes, de los

cuales uno sustituyó mulso y otro musto. Esta última

lección seria escelente a estar autorizada.

V. 19. Pratensibus fungís... Esta incontestable verdad

lia sido también criticada. En general las setas ú bongos

de los sitios incultos producen efectos perniciosísimos.

V. 22. Nigris prandia morís... No se olvide que el

prandium entre los romanos era lo que entre nosotros se

llama el almuerzo: ni se olvide tampoco que este almuer/o

era siempre muy frugal. Las moras con pan son ciertamente

un desayuno sanísimo.

V. 24. Jufidius... Marco Aufidio Lurco, hombre de

mucbo gusto para la mesa.

V. 25. Meiulosé... No se sabe en efecto para qué era

escoger un vino muy seco , cuando se debia endulzarlo con

miel ; y supuesta la necesidad de la mezcla, parecía mas

natural que esta se hiciese con vino que no fuese mnv

seco, pues menos miel habría que echarle. La observación

de que al estómago vacío no convienen sino cosas

suaves, es un precepto de higiene, que nadie desaprobará

V. 26. Leni mulso... Mulsum es una composicion de

vino con miel; pero el epíteto teñe determina aqui la calidad

del vino, que según el preceptista no debia ser

fuerte.

V. 28. Mitulus, et viles... El purgante que aqui se

aconseja, hacia parte de la farmacopea de la época.

Catón, citado por Dacier, insertó en el capítulo ciento

cincuenta y ocho, la receta entera, con las dosis de agua

y de vino, y el modo de hacer el cocimiento.

V. 30. Lubrica nascentes... Todos saben que en las

crecientes de la luna están mas llenos y son mas delicados

los mariscos. No habrá seguramente quien no lo haya

esperimentado, a lo menos con respecto a los cangrejos.

V. 32. Múrice Jiajano... Murex, peloris, ostrea,

pectines patuli, mituli son diferentes especies de maris

eos, cuyos equivalentes no se pueden fijar de una manera

rigorosa. De Bayas, del lago Lucrino, y del cabo Circeo

ó Circelo, he hablado en otras ocasiones. Del de Miseno

en la costa de Nápoles, diré que tomó su nombre del

Miseno, de quien hace mención Virgilio;

V. 37. Pisces averrere mensá... A ver tere leen otros,

y lo interpretan de diferentes maneras; y aun en la ÍHteligencia

del averrere, que es la lección mas común eu

los manuscritos, hay mucha discordancia de opiniones.

Por mi parte entiendo por mensa la de los vendedores

del mercado; y creo que la interpretación mas natural es

la que manifiesta mi traducción.

V. 39. Languidus in cubitum... He dicho en otras

ocasiones que los romanos comian tendidos, y apoyándose

sobre el codo izquierdo. Sin duda cuando ya no querían

comer mas , dejaban esta actitud , pues el poeta dice que

volverían a ella a medida que se les escitase el apetito.

Yo conservé la enunciación del original en mi primera

traducción , diciendo ,

Porque en los codos se afirmen

Los convidados de nuevo ;

pero he preferido ahora el pensamiento a la espresion,

pues traducida literalmente, hacia la frase de difícil inteligencia.

V. 41. Curvet... En los banquetes se servían enteros

los jabalíes.

V. 42. Mam Laureas malus est... Los comentadores

que se empeñaron en ver en cada uno de los aforismos

de Cacio un error, incurrieron aqui en uno groserísimo.

Sean malos ó bueuos los jabalíes de los sitios pantanosos,

discusión que creo inútil eu este caso, nadie puede negar

que los animales de esta especie que se ceban con bellota,

tienen la carne mas dura que los que se engordan con

cañas y juncos; por consiguiente para el que gustase de

carne dura, carnem vitaniis ínerlem, debian ser malos

los jabalíes de Laurento , cuyo cebo no era propio para

dar consistencia a la carne.

V. 45. Piscibus atque avióus... Los que gustan de

comer tienen siempre estas pretensiones. Juveual habla de

un glotou, que pretendía conocer en el sabor, de dónde

eran las ostras que comia.

V. 47. Sunt quorum... El antiguo escoliador dice que

Cacio habia compuesto un libro sobre el arte de hacer

pastas, en el cual decia de sí mismo: Hxc primus invenit

et cognovit Catius Miltiades.

V. a l . Mastica si cuelo... Este consejo si que es su.

periorraente estravagante; pero esta estravagancia no es

de Cacio, sino de su tiempo. Plinio dijo despues que era

uiuy bueno esponer al sol, al aire y la lluvia los vinos

de Campania.

V. 54. Perdunt tino vitiata saporem... No se echaban

á perder los vinos, dejándolos destapados al aire y al

agua, y se desvirtuaban pasándolos por una manga. Esto

es ridículo; pero lo repetiré, asi se creia en tiempo de

Horacio.

V. 55. Surrentina vafer... En todos tiempos se han

echado los vinos endebles sobre las madres de otros vinos

mejores.

V. 57. Vitellus... Entre nosotros hace la clara lo que

creían los antiguos que hacia la yema.

V. 59. Nam lactuca... Antes se daba lechuga despues

de beber, porque siendo naturalmente fría, se creia que

disipaba los vapores del vino; pero Cacio habia estudiado

mas: ostras, una rebanada de jamón, salchichas, morcil

l a s , ) ' aun un plato de callos, llevado recientemente de

un bodegon, eran las frioleras con que él pretendía

que se quitára la embriaguez, y se escitára de nuevo el

apetito.

V. 61. Flagitat immorsus... In morsus se lee casi

generalmente, pero en la edición de Loscher, en la de

Roberto Estéfano, y en un gran número de escelentes

códices se lee immorsus. Esta palabra se ha interpretado

también de diferentes modos por los editores que la han

adoptado. La mejor esplicaciou es la de Bentlei, que

por immorsus, entiende vellicatus, excitatus, punctus,

pervulsus.

V. 63. Duplicis juris... Estas palabras pueden significar,

de las dos salsas, ó de la salsa compuesta. Yo he preferido

esta última interpretación. A medida que aparecía mas

complicada la composicion de la salsa , el gastrónomo estaba

mas autorizado a hacer de ella especial mención, y

justificaba mejor la importancia que daba a su receta.

V. 65. Pingui miscere mero... Pingue merum es vino

de fuerza.

V. 6G. Putuit orea... Muchos creyeron que Horacio

hablaba aquí del enorme cetáceo que los latinos llamaban

orea, y leyeron putruit en vez de putuit, cometiendo asi

muchos errores a la vez. El primero fue suponer que se

podia echar en salmuera aquella especie de ballena; el

segundo creer que ella se criase en los mares de Bizancio,

ni aun en la estensiou entera del mediterráneo; el tercero

juzgar posible que el pez corrompiese ó pudriese la salmuera

; el cuarto imaginar que se pudiese componer una

salsa delicada con salmuera podrida. La lección que yo

sigo, que es la ordinaria de los manuscritos, y la

acepción de tinaja ú orza , en que supongo empleada

por Horacio la palabra orea, salva todos estos inconvenientes.

La frase muriá, quá putuit Byzanlia orea,

quiere decir literalmente «la salmuera con que hedió la

orza bizantina, ó que le dió mal olor;» y esto se puede

decir, porque nadie ignora que no es agradable el olor

de salmuera alguua, y que de las orzas que las contienen,

se puede decir que hieden. Justificando asi la lección que

sigo y la inteligencia que doy al pasage, no entiendo

sin embargo, persuadir que esté la frase exenta de afectación,

pero esta es en mi dictámeu estudiada ó sistemática.

No vemos solo en la pieza, una salmuera con la cual

hedió la orza bizantina ; vemos mas arriba que los vinos

de Másico pierden su entero sabor viciados por el lino;

vemos mas abajo que a la salsa compuesta se debe añadir

lo que soltó la baya estrujada de la aceituna de Venafro.

Todas estas locuciones son igualmente afectadas,

y su empleo simultáneo parece indicar en el poeta , la

intención de ridiculizar en Cacio, no solo la importancia

que daba a sus aforismos gastronómicos, sino el estilo

hinchado y pedantesco con que los formulaba. Esta afectación

contrasta visiblemente con la seguridad que dió

el gastrónomo al principiar su relación, de que iba á

decir « cosas muy finas en lenguage muy fino», tenues

res tenui sermone-, espresion en que se ve rebosar el

sarcasmo, pues que vulgares recetas de cocina se anuncian

en términos tan exagerados y pomposos.

No acabaré esta nota sin añadir, que las mas de las

LIBRO II.

perífrasis que señalo como tachadas de lo que hoy llamamos

gongorismo, no podian ser rigorosamente traducidas,

sin hacerse ininteligibles. Asi, yo he debido decir

simplemente salmuera de Bizancio, aceite de Venafro,

y no mas. Del aceite de aquel territorio hablé ya en otra

oc.asion. De la salmuera bizantina diré que dieron gran

fama a la antigua Bizancio', hoy Constantinopla, sus

salazones, y particularmente las de bonitos y atunes.

V. 68. Corycioque croco... La Coricia era una montaña

de Cilicia, pais del Asia menor , enfrente de la isla de

Chipre. En aquel territorio se criaba azafran esquisito.

V. 70. Picenis... Yo he dicho en otra parte que se daba

el nombre de Picenum al pais conocido hoy con el

nombre de Marca de Ancona.

V. 71. Venucula... Nombre de una especie de uva

inverniza, que se guardaba en tarros, como sucede hoy

con algunas de España.

V. 72. Albanam fumo duraveris... Los antiguos guardaban

algunas uvas, como algunos vinos , poniéndolas al

humo. De los vinos ya hablé en las notas a las odas.

V. 73. Cum malis... ¿Cómo estarían estas manzanas

entre uvas, salmuera, sal y pimienta blanca?

Fxcem primus et allec... Fxx et allec, dice el padre

Sanadon, está por fsex cum allece, es decir, salmuera

no clarificada, ó con su hez. Otros escriben alee y hallex.

V. 75. Increlum... Permixtum:

Circumposuisse... Poner al rededor de la mesa, servir

Kart*»')«'!

nlits*- tí ofiií

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SATYR A V.

Hoc quoque, Tiresia, praeter n a r r a t a , petenti

R e s p o n d e : quibus amissas r e p a r a r e queain res

Artibus atque inodis. Quid rides ?—Jamne doloso

un plato a cada convidado, en vez de servir a todos en

una fuente, que según parece, era la costumbre.

V. 76. Millia terna. . Tres mil sestercios eran algo

m a s de 2000 rs.

V. 79. Furta... Es decir, sublecta furtim esculenta.

V. 81. In mappis... En buen latín mappa significa

una servilleta: yo creo sin embargo que aqui significa rodillas

ó trapos para limpiar; pues a no ser asi, no vendría

bien este mueble con el aserrín y las escobas, ni se

podría decir que el gasto que ocasionaban era pequeño,

siendo cierto que si se tratase de mantelería, esta podía

ser costosísima.

V. 83. Lapides varios.. Los azulejos del suelo, con

ios cuales se hacían vistosas labores.

Lutulenlá palma... Las escobas mas estimadas eran

las de palma.

v. 8-1. Et Tyrias etc.... Y estender mantas de Tiro

sobre camas no lavadas. Cubrir con ricos tapices las

camas en que se comía, era un obsequio que se hacía en

las mesas de cumplimiento ó de ceremonia.

V. 90. Memori. Por memoriter.

V. 93. Quia contigit... Quia tíbi contigit audire et

videre eum docentem.

V. 95. Atque haurire queam... Este final es muy fes.

tivo. El bufón poeta ruega al aprendiz de cocinero que le

descubra aquellos desconocidos manantiales de preceptos

para vivir felizmente.

¡*j¡íCJ I vüjiiíl %mu(i 'totfWjtf xus^ol wiJU—

SATIRA V.

Oi :nM-"»Í0) UMMlii: •• ••.ni H Il-io'-l— .sil» •líWJUfiM

ü l i s e s . Sobre lo que de tí, Tiresia b e oido,

Que añadieses quisiera

Cómo ó de qué manera

Recobrar puedo mi caudal perdido.

¿ T e r i e s , adivino?

T t r p . s í a s . ¿ N o te bastá ladino,

t o m o i n . 23

/

LIBRO II.

perífrasis que señalo como tachadas de lo que hoy llamamos

gongorismo, no podiau ser rigorosamente traducidas,

sin hacerse ininteligibles. Asi, yo be debido decir

simplemente salmuera de Bizancio, aceite de Fenafro,

y no mas. Del aceite de aquel territorio hablé ya en otra

ocasion. De la salmuera bizantina diré que dieron gran

fama a la antigua Bizancio', boy Constantinopla, sus

salazones, y particularmente las de bonitos y atunes.

V. 68. Corycioque croco... La Coricia era una montaña

de Cilicia, pais del Asia menor , enfrente de la isla de

Chipre. En aquel territorio se criaba azafran esquisito.

V. 70. Picenis... Yo he dicho en otra parte que se daba

el nombre de Picenum al pais conocido hoy con el

nombre de Marca de Ancona.

V. 71. Venucula... Nombre de una especie de uva

inverniza, que se guardaba en tarros, como sucede hoy

con algunas de España.

V. 72. Albanam fumo duraveris... Los antiguos guardaban

algunas uvas, como algunos vinos , poniéndolas al

humo. De los vinos ya hablé en las notas a las odas.

V. 73. Cum malis... ¿Cómo estarían estas manzanas

entre uvas, salmuera, sal y pimienta blanca?

Fxcem primus et allec... Fxx et allec, dice el padre

Sanadon, está por fsex cum allece, es decir, salmuera

no clarificada, ó con su hez. Otros escriben alee y hallex.

V. 75. Increlum... Permixtum:

Circumposuisse... Poner al rededor de la mesa, servir

- Kafrt*»qn«i i

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SATYR A V.

Hoc quoque, Tiresia, praeter narrata, petenti

Responde: quibus amissas reparare queam res

Artibus atque inodis. Quid rides ?—Jamne doloso

un plato a cada convidado, en vez de servir a todos en

una fuente, que según parece, era la costumbre.

V. 76. Milita terna. . Tres mil sestercios eran algo

mas de 2000 rs.

V. 79. Furia... Es decir, sublecta furtim esculenta.

V. 81. In mappis... En buen latín mappa significa

una servilleta: yo creo sin embargo que aquí significa rodillas

ó trapos para limpiar; pues a no ser asi, no vendría

bien este mueble con el aserrín y las escobas, ni se

podría decir que el gasto que ocasionaban era pequeño,

siendo cierto que si se tratase de mantelería, esta podía

ser costosísima.

V. 83. Lapides varios.. Los azulejos del suelo, con

ios cuales se hacían vistosas labores.

Lutulentá palma... Las escobas mas estimadas eran

las de palma.

V. 84. Et Tyrias etc.... Y estender mantas de Tiro

sobre camas no lavadas. Cubrir con ricos tapices las

camas en que se comia, era un obsequio que se hacia en

las mesas de cumplimiento ó de ceremonia.

V. 90. Memori. Por memoriter.

V. 93. Quia contigit... Quia tibi contigit audire et

videre eum docevtem.

V. 95. Atque haurire queam... Este final es muy fes.

tivo. El bufón poeta ruega al aprendiz de cocinero que le

descubra aquellos desconocidos manantiales de preceptos

para vivir felizmente.

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ÜLISES. Sobre lo que de tí, Tiresia b e oido,

Que añadieses quisiera

Cómo ó de qué manera

Recobrar puedo mi caudal perdido.

¿Te ries, adivino?

TiRp.stAs. ¿No te basta ladino,

TOMO i n . 23

/

3 5 * LIBER II.

Non satis est lthacam revehi, patriosque Penates

Aspicere?—0 nulli quidquam tnentite, vides ut 5

Nudus inopsque domum redeam, te vate; neque illic

Aut apotheca procis intacta est, aut pecus. Atqui

Et genus et virtus, nisi cum re, vilior algS est.

—Quando pauperiem, missis ambagibus, borres;

Accipe quft ratione queas ditescere. Turdus, 10

ivw t fflW TBawy^^WHS^w» a W P i w W W ' ' " i '

Sive alium privum dabitur tibi, devolet illuc

Res ubi magna nitet, domino sene : dulcia poma,

Etquoscumque feret cultus tibi fundus bonores.

Ante Larem gustet venerabilior Lare dives;

Qui quamvis perjurus e r i t , sine gente, cruentus 15

Sanguine fraterno, fugitivus; ne tamen illi

Tu comes exterior, si postulet, ire recuses.

—Utne tegam spurco Dam® latus ? Haud ita Trojae

Me gessi, certans semper melioribus.—Ergo

Pauper eris.—Fortem hoc animum tolerare jubebo,

on

Et quondam majora tuli. Tu protinus, unde

Divitias aerisque ruam, die, augur, acervos.

—-Dixi equidera, et dico. Captes astutus ubique

Despues de haber cruzado tantos mares,

Volver a Itaca y a tus patrios lares?

ULIS. Desnudo, pobre y triste

Vuelvo a casa, cual tú me lo anunciaste,

Tú que en vano jamás profetizaste.

De Penelópe los amantes viste

Como no han en mi ausencia respetado

Bodegas ni ganado :

Y virtud y nobleza,

¿Qué valen cuando falta la riqueza?

TIR. Pues que tan sin rodeo

De no ser pobre muestras el deseo,

El medio te diré de hacerte rico.

Si un tordo te regalan, ú otra cosa

Delicada y sabrosa,

Que la envies volando te aconsejo

A algún palacio de opulento viejo.

La mejor fruta que tu huerta lleve,

Aun antes que tus lares él la pruebe;

Y aunque manche sus manos

Sangre de sus hermanos,

Aunque descienda de linage oscuro,

Sea siervo escapado, se a perjuro,

Cuando tal vez que le acompañes quiera,

No te escuses, y déjale la acera.

ULIS. ¿Quien? yo al bribón de Dama?

i Ay! allá en Troya era mejor mi estado.

Con lo mejor fui siempre acompañado.

TIR. Pues bien, pobre serás.

ULIS. Enhorabuena;

Yo sabré soportar aquesa pena,

Que otras mayores soporté algún dia.

Pero di rae: ¿no habria

Medio mejor para juntar dinero ?

TIR. Antes lo dije; y lo repito ahora:

M LIBER li.

Testamenta senum : neu, si vafcr unus et alter

Insidiatorem praeroso fugerit baino, '25

Aut spera deponas, aut artera illusus oraittas.

Magna minorve foro si res certabitur obm ;

Vivet uter locuples sine natis, iraprobus, ultro

Qui meliorem audax vocet in j u s , illius esto

Defensor: famà civem, causàque priorem 30

t OiigfJU 15 .R .' Jli •>• .«•- •> ' • «J

Speme, dorai si natus erit, fecundave conjux.

Quiucte, puta, aut Publi ( gaudent pnenomrae raolles

Auriculae ) tibi me virtus tua feeit amicura;

Jus aneeps novi; eausas defendere possum:

Eripiet quivis oculos citiùs raihi, quàm te 35

Contemptura cassà nuce pauperet: hnec mea cura est.

Ne quid tu perdas, neu sis jocus. Ire doraura, atque

Pclliculam curare jube : fi cognitor ipse:

Persta, atque obdura; seu rubra Canicula findet

Infantes statuas ; seu pingui tentus omaso 40

Furius hibernas canà nive conspuet Alpes.

Nonne vides (aliquis cubito stantem prope tangens

Inquiet) u t p a t i e n s , ut amicis aptus, ut acer?

Viejos acecha y mima a toda hora.

Para que te instituyan heredero.

Si mordido el anzuelo, uno se escapa,

No desmayes, y ve si a otro se atrapa.

Cuando un pleito se agite, indaga antes

Cuál de los litigantes

Es rico, a cuál la prole no rodea;

Y aunque un malvado sea,

Y ni vislumbre de razón le asista,

A tomar su defensa tú te aüsta ;

Y al otro, aunque alegára

Concepto superior, justicia clara,

Como a un mal avechucho considera,

Si hijos tiene ó esposa paridera.

«Publio, di al rico, Quinto,

(Estos dictados a ninguno pesan)

En tu favor tus prendas rae interesan ;

De los pleitos conozco el laberinto;

Cualquiera causa pronto y bien despacho ;

Y antes me dejaré sacar los ojos,

Que nadie te escarnezca ni dé enojos,

O que el valor te robe de un hilacho.

De hoy corre por mi cuenta

Que ninguno te insulte ni despoje. »

Di que hará bien si a casa se recoge,

Y añade : « cuida del descanso tuyo ;

Yo tu procurador rae constituyo. »

Sufre pues : todo con sufrir se alcanza ;

Y hienda la Canícula abrasada

La estátua nuevamente fabricada,

O escupa Furio, el de la enorme panza,

Cana nieve en los Alpes invernizos.

Con eso cada cual al que esté cerca

Dirá de tí: ¡qué bueno! ¡ qué sencillo!

Y con eso a porrillo

LIBER II.

Plures annabunt thvnni, et cetaria crescent.

Si cui praeterea validus malè filius in re 45

Pneclarà sublatus aletur , ne manifestum

Ccelibis obsequium nudet te, leniter in spern

Arrepe officiosus, ut et scribare secundus

Haeres ; et si quis casus puerum egerit Oreo,

In vacuum venias. Perraro baec alea fallii. 50

Qui testamentum tradet tibi cumque legendum,

Abnuere, et tabulas à te removere memento:

Sic tamen, ut limis rapias quid prima secundo

Cera velit versu ; solus, multisne cohaeres ,

Veloci percurre oculo. Plerumque recoctus 55

Scriba ex quinqueviro corvum deludet hiantem ;

Captatorque dabit risus Nasica Corano.

- N u m furis ? an prudens Iudis me, obscura canendo?

- 0 Laertiade , quidquid dicam, aut erit, aut non:

Divinare etenim magnus mihi donat Apollo. 60

- Q u i d ti men ista velit sibi fabula, si licet, ede.

—Tempore quo juvenis Par this horrendus ab alto

Demissum genus jEneà, tellure marique

* ?-, fcjwwfr QHPont» « , > . o f l n n r ' i ^ a n o O

Magnus erit; forti nubet procera Corano

Filia Nasicae , metuentis reddere soldum. 65

Tum gener hoc faciet: tabulas socero dabit, atquc

Se te entrarán atunes en la alberca.

Y porque nadie tu intención colija,

Viéndote siempre en inquietud prolija

Al solieron buscando poderoso;

Si a uno ves con un hijo algo achacoso,

Trata de conquistar la amistad suya,

Para que en tí la herencia sustituya,

Si el hijo muere luego:

Muy rara vez se pierde en este juego.

Si uno a leer te da su testamento,

Echala de hombre atento,

Y retira el papel, mas de manera

Que puedas de la página primera

El segundo renglón ver de reojo,

Saber los herederos,

Y si eres solo ó tienes compañeros;

Pues tal vez un taimado de escribano,

En las marañas del oficio alerta,

Dejará al cuervo con la boca abierta,

Y de Nasica reirá Corano.

ULIS. ¿ Es que el furor profético te mueve?

¿ O te estas a mi costa divirtiendo,

Hablándome de cosas que no entiendo?

TIR. No; lo que no pasar y pasar debe.

De mi boca escuchar puedes seguro:

Me dió Apolo entender de lo futuro.

ULIS. Pues si te es permitido, tú me esplica

Lo que aquesa historieta significa.

TIR. Cuando un joven, de Eneas descendiente,

Y terror de los Partos en la guerra,

Del mar tenga el imperio y de la tierra,

Por no pagar Nasica cierta suma,

Que deberá al intrépido Corano,

De su hija fiel le otorgará la mano.

Dará el yerno a leer su testamento

360 LIBER II.

Ut legat orabit; multimi Nasica negatas

Accipiet tandem, et tacitus leget, invenietque

Nil sibi legatum, praeter plorare, suisque.

Illud ad haec jubeo : mulier si fortè dolosa, 70

Libertusve senem delirum temperet, ibis

Accédas socius : laudes, lauderis ut absens.

Adjuvat hoc quoque ; sed vincit Iongè priùs ipsum

Espugnare caput. Scribet mala carmina vecors?

Laudato. Scortator erit ? cave te roget ; ultro 75

Penelopen facilis potiori trade.—Putasne

Perduci poterit tam frugi tamque pudica,

Quam nequiere proci recto depellere cursu?

i9VfMl(Q '/* (K)i L IT lîj OiijJ ô' ' • •

— V e n i t e n i m m a g n u m d o n a n d i p a r c a J u v e n t u s,

Nec t a n t u m Veneris, q u a n t ù m s t u d i o s a culinae. 80

Sic tibi Penelope f r u g i est, quae si s e m e l uno

De sene gustarit, tecum partita lucellum, •

Ut canis à corio nunquam absterrebitur uncto.

Me sene, quod dicam factum est. Anus improba

Thebis tilt tà'ì iKi ì fini ( I* I ,'i ,

Ex testamento sic est elata: cadaver 85

Unctum oleo largo nudi» humeris tnlit haeres :

A Nasica, que atento

Verlo rehusará; de nuevo instado,

Repasarále el viejo confiado,

Y verá que tan solo llanto y queja

Es lo que a él y a los suyos se les deja.

Otra cosa te advierto,

Y e s , que tus relaciones bien estreches

Con la muger astuta ó el liberto

Que gobiernen al viejo a quien aceches,

Y que a una y otro alabes con frecuencia,

Para que ellos te alaben en tu ausencia.

Esto importa en verdad, mas sobre todo,

Al vejete ganar de cualquier modo.

Si hace versos mezquinos,

Dile que son divinos:

Si quiere mozas, antes que el te pope,

Preséntale tu cara Penelope.

ULIS. ¿ Como? ¿ paso tan bajo

Dar podrá una mujer pura y honrada,

A quien jamás de su deber retrajo

La caterva de amantes obstinada?

TIR. Asi f u é , mas confiesa

Que eran algo roñosos los señores,

Y que mas en la mesa

Les gustaba gastar que en sus amores.

Hé aqui porque tan buena fue tu esposa;

Mas si con viejo hubiésese metido,

Y contigo sus dádivas partido,

Entonces tal dejára ella la gresca,

Cual deja el perro una zalea fresca.

Te diré lo que vi siendo yo anciano.

En Tebas una vieja relamida

Mandó en su testamento al heredero

Su cadáver llevar al quemadero, • '

Sobre la espalda con aceite ungida, - • • (f

382 LIBER II.

Scilicet elabi si posset mortua, credo

Qnòd niraiùm institerat viventi. Cautus adito:

Neu desis opera? , neve immoderatus abundes.

Difficilem et morosum offendet garrulus ultro : 90

Non etiara sileas. Davus sis coraicus; atque

Stes capite obstipo, raultùra sirailis raetuenti.

Obsequio grassare : mone, si increbuit aura,

Cautus uti velet charuni caput: extrahe torbà

Oppositis humeris : aurem substringe loquaci. 95

Importunus amat laudarit ? donec , «Ohejam!»

Ad coelum raanibus sublatis dixerit, urge; et

Crescentem tumidis infla sermonibus utrera.

Cura te servitio longo curàque levarit,

Et certuni vigilans; quarte sit partis Ulysses, 100

Audieris, haeres : ergo nunc Dama sodalis

Nusquara est? Unde raibi tara fortera, taraque fidelem

?

Sparge subinde, et si paulum potes, illacrimare.

Est

Gaudia prodentem vultura celare. Sepulcrum

Permissum arbitrio , sine sordibus extrue; funus 105

Egregiè factum laudet vicinia. Si quis

Fortè coliEeredum senior malò tussiet, buie tu

Die ex parte tuà, seu fundi, sive donnìs sit

Del tal hombre se advierte

Que nunca en vida resbalarse pudo,

Y por un medio agudo

Quiso a lo menos resbalarse en muerte.

Que obres con precaución es pues preciso

No seas importuno ni remiso;

No hables continuamente,

Que eso fatiga a un viejo impertinente.

Tampoco el callar siempre el mal remedia

Como el Davo has de ser de la comedia,

Del que teme ó espera

Tomando la actitud y la manera.

Ningún obsequio omite: si hace viento,

Ve como la cabeza se tapuja:

Si en bullas entra, por sacarle empuja,

Y si gusta de hablar, óyele atento.

Si agradan alabanzas al buen viejo,

Llénale de alabanzas el pellejo,

Hasta que al cielo alzando en fin los ojos,

«Hijo, ya basta,» satisfecho diga:

Y cuando a tu fatiga

Fin con su muerte dé y a tus enojos,

Y oigas, despierto estando,

a La cuarta parte de mis bienes mando

A Clises,» triste clama,

« ¡ Con que no veré mas al caro Dama!

¿Dónde encontrar tan bueno y fiel amigo?»

Y si es que puedes, lagrimones vierte ,

Tu gozo recatando de esta suerte.

Si de su entierro encárgate el difunto,

Cuida del lucimiento, y haz de modo.

Que su pompa celebre el barrio todo.

Si otro heredero viejo y lastimado

Algo quiere comprar de tu legado,

Sea la finca rústica ó urbana,

9U LIBER 11.

Emptor, gaudentem nummo te addicere. Sed me

Imperiosa trahit Proserpina: vive, valeque.

NOTAS.

Ciertamente fue una ocurrencia feliz en Horacio la de

revelar al mundo las maniobras infames, que empleaban

en Roma algunos tunantes para apoderarse de muchos

caudales, en perjuicio de parientes pobres ó de familias

honradas, que verosímilmente habrían hecho mejor uso

de aquellas riqueza» que los aduladores y parásitos; y

es divertido y útil conocer esla parte de las costumbres

de un pueblo, célebre hasta en sus vicios y estravagancias.

Pero hacer que Tiresias aconseje a Ulises, rey de

una isleta del mar jonio, poblada toda ella de pescado

res zafios, y menos en número que los habitantes de

un arrabal de Roma, que para mejorar su fortuna adulase

á viejos, los sirviese, los mimase, y hasta les llevase

su propia muger, aun antes que ellos diesen muestras

de desearla, es tan incongruente, tan inverosímil, y

por decirlo de una vez, tan ridículo, que no se sabe

cómo esplicar el entusiasmo con que los intérpretes de

Horacio mostraron mirar tanestraña aprehensión. Es posible

sin embargo, que hubiesen ciertas circunstancias dado

á esta invención un motivo mas ó menos calificado , y

en tal caso, sin insistir mas sobre ella, yo diría que en

la enunciación de las artes de los aspirantes a herederos,

hay verdad y exactitud, y sobre todo mucha

gracia.

V. 1. Jfoc quoque, Tiresia... Importa poco averiguar

si el teatro de esta conferencia entre Tiresias y Ulises

es el infierno, donde según se cuenta en el libro once

de la Odisea, tuvieron ya una ambos personages; ó si

fue en Itaca, donde el hijo de Laertes evocó la sombra

Que pague di, lo que le dé la gana,

Y a tu favor asi su ánimo inclina.

Hasta otra vez , que llama Proserpina.

del adivino : lo que no tiene duda es que Ulises empezando

á hablar , parece como querer concluir una conversación

empezada antes. Por lo demás, Tiresias, natural

de Tebas en Reocia, perdió la vista, de resultas, según

unos, de haber visto casualmente a Palas bañándose, y

según otros, de haber decidido en contra de Juno una

disputa entre esta diosa, y su esposo y hermano Júpiter.

Por indemnización de aquella desgracia , parece que se le

concedió el talento de adivinar lo futuro. Estrabon dice

que despues de su muerte le hicieron los tebanos honores

divinos.

V. 4. ¡thacam... Es una de las siete islas jónicas,

poblada apenas hoy por seis ó siete mil habitantes.

V. 9. Quando paitperiem... El antiguo escoliador

hizo muy bien cuando interpretó este quando por quia;

pero se equivocó cuando supuso que el mis sis ambagibus

se lo aplicaba Tiresias a sí mismo. La frase del poeta

equivale a esta otra: candidé loqueris, et missis ambagibus

, confiteris tepaupertatem horrere.

V. II. Privum... Según el mismo escoliador, Horacio

opuso privus a communis, publieus.FA tordo y las demás

aves de los campos son cosas sobre que todos tienen

d e r e c h o e s t aliquid commune et juris publici: las aves

domésticas pertenecen en propiedad a los particulares: sunt

aliquid proprium, privum.

V. 14. Ante Larem... He dicho en otra ocasion

que a los Lares se ofrecían las primicias de los frutos.

V. i». Sine gente... Desconocido, de humilde origen.

V. 17. Comes exterior... Se llamaba lado exterior el

mas espuesto ó el menos cómodo. Cuando no habia

riesgo ni incomodidad, el lado exterior era el izquierdo.

V. 1S. Ut'ne tegam... lalus... Tegere latus alicui equivalia

á acompañar a uno, haciéudole honras y distinciones.

Dama he dicho en otra ocasion que era un nombre

de esclavo.

V. 20. Fortem hoc animum... Ulises se resigna a sufrir

la pobreza antes que humillarse a tan indignas raferías

; y el decir despues a Tiresias que le indique uu

medio de juntar dinero, prueba que rehusa el que se le

había propuesto. A pesar de esto, muchos comentadores

ereyeron que Ulises se conformaba aqui a lo que le proponía

Tiresias. Sea de una manera ó de otra, el pobre

Ulises hace aqui un papel tristísimo, pero ya ha dicho

él antes, que

Et genus et virtus, nisi cum r e , vilior alga est.

V. 25. Prxroso hamo... Despues de roer el cebo que

cubre el anzuelo.

V. 32 y 33. Gaudent prxnomine molles auricular....

Solo las gentes de cierta clase tenian prenombres, esto

es, nombres que se ponían antes del propio de cada uno,

como Marco, Quinto etc. La vanidad se lisonjeaba en

Boma con estos aditamentos, como entre nosotros con los

de señor, don etc.

V. 34. Jus anceps... Derecho vario, ambiguo, dudoso.

V. 36. Cassá nuce pauperet... Adagium , dice Cruquio,

pro re nihili.

V. 38. Fi cognitor... Otros leen sis. Cognitor era el

procurador.

V. 40. Infantes statuas... Sin duda algún mal poeta

como el Furio de quien se habla en el verso siguiente,

(lió a las estatuas el estraño epíteto de infantes, ora portille

siendo nuevas, ó estando recien hechas, creyese poder

llamarlas niñas, ora porque no tuviesen habla, pues

esto significa también infans en latín. En cualquiera de

los dos casos el epíteto era ridículo, siendo cierto que

ni las estatuas podían llamarse niñas, ni la circunstancia

de que no hablasen era a propósito para calificarlas

, puesto que no podia haber estatuas dotadss de la

facultad de hablar.

V. 41. Furius... El poeta no hizo mas que parodiar

este verso del hinchado y estravagante Furio Bibáculo,

sustituyendo Furius a Júpiter. Júpiter escupiendo nieve

sobre los Alpes invernizos, forma nna imagen tan ridicula

, como la Canícula hendiendo las infantes estatuas.

Esta crítica tiene gracia; y es posible que encontráramos

la misma en otros pasages que hoy leemos sin interés,

si el tiempo no nos hubiese privado de la clave con que

podríamos descifrar muchas alusiones.

V. 44. Plures annabunt thijnni... Espresion metafórica

para significar que conquistaría muchos viejos por aquel

medio. Cetaria se llamaban los estanques donde se

guardaban los pescados. Crescent significa aqui se llenarán.

V. 46. Sublatus... Es decir, reservatus in familix

propaganda spem, pues ya se sabe que los antiguos

ponían en el suelo a los niños recien nacidos, y no levantaban

sino a los que se proponían criar.

V. 53. Limis rapios.... Por limis oculis raptim legas.

Quid prima secundo... El testador ponia su nombre

en la primera línea del testamento, y en la segunda el

del heredero ó herederos. Prima cera significa la primera

página. Secundo versu es la segunda línea.

V. 55. Recoctus scriba... Recoctus se aplica en latin

á una cosa teñida varias veces, y que había tomado bien

el color; y de aqui vino dar el mismo epíteto a uno

á quien el uso y la práctica habian hecho muy hábil y

diestro en su profesion.

V. 56. Ex quinqueviro... Ea las colonias y en algunas

ciudades habia unos empleados medio municipales y

medio judiciales, encargados de varias atribuciones subalternas

de la policía y de la justicia, a los cuales se les

llamaba quinqueviri, por ser cinco. Era común nombrar

también comisiones temporales de cinco individuos para

presentar informes a las autoridades superiores sobre negocios

locales. Del seno de las primeras comisiones de

que he hablado salian a veces los escribanos.

Corvum deludet hiantem... Alude a la tan sabida fábula

del cuervo y la zorra.

V. 57. Nasica Corono... No se sabe quiénes eran estos

dos individuos, ni por qué se habla aqui de esta aventura.

Sin duda se habían divertido con ella los ociosos de Roma

en el tiempo en que se compuso esta sátira.

V. 59. Quidquid dicam... Esto es, aut erit, si dixero

Jore, aut non erit, si dixero non /ore. Si esto no se

entendiese asi, Tiresias habría dicho una cosa que desacreditaría

su arte, y que haría un contraste ridículo

con lo que dice despues, de que debió a Apolo el don

de anunciar lo futuro.

V. 65. Soldura... Es decir, debitum solidum, integrum.

V. 71. Senem delirurn temperet... Literalmente gobierne

a un viejo chocho.

V. 76. Penelopen... El cousejo es tan infame, que pasa

los límites de la chanza. ¡Toda una reina de Itaca, toda

una Penelope, que ocupó siempre las trompas de la fama,

y cuyo nombre es hoy sinónimo de recato y honradez,

ser entregada a discreción de un vejete hediondo, para

que éste nombrase su heredero a Ulises! Repitámoslo; es

difícil que a nadie pueda ocurrírsele una aprehensión mas

singular. Para completar su singularidad, U'ises no solo

no desecha cou indignación la proposicion del adivino,

sino que presentando como único iuconveniente para acceder

á ella, el carácter recatado de Penelope, parece casi

consentir por su parte en la indignidad que se le propone.

Y ¿ el Inter erit multúm Davusne loquatur an

heros?

V. 79. Venit enini magaurn... Aunque este pasage presenta

un sentido natural, hubo comentadores que pretendieron

embrollarlo, proponiendo lecciones diferentes, y dándoles

también diferentes interpretaciones. El adivino responde

á Ulises: «Está bien: a tu muger no la pudieron vencer

esos mozalbetes que iban a su casa, pero fué porque todos

ellos daban ú ofrecían poco, venit juvenlus parca donandi

magnum ; pero si tuviera un vejete que diera bastante,

y ella partiera contigo sus propinas, no sucedería lo

mismo, etc.» Esto será tan infame y abominable como

se quiera, en cuanto a la idea; pero la espresion es clara

é intergiversable, y no había por qué sustituir magno á

magnum, ni por qué suponer que venit es del verbo veneo,

y no de venio.

V. 80. Quantum studiosa culiax... En efecto Homero

los representa siempre ocupados en francachelas.

V. 83. A corlo uncto... De hecho, las zaleas chorreando

sangre gustan mucho a los perros.

V. 85. Anus improba... Esta aventura es divertida.

Un heredero presuntivo no dejaba vivir a una vieja a quien

debia heredar: la pobre muger no podia libertarse de la

impaciente importunidad de aquel hombre, y le mandó

llevar su cadáver acuestas, untándose muy bien primero

las espaldas con aceite, a fin de que se le resbalase la

carga. La aprehensión es original ciertamente.

V. 90. Of/endet... Otros con mejor sentido, pero sin

autoridad, offendes.

V. 91. Davus sis comicus... Este pasage indica verosímilmente

la postura que tenían los criados en el teatro,

es decir, el cuello sacado, tieso é inmóvil, como se ponen

los que prestan atención.

V. 93. Obsequio grassare... Literalmente ataca con

obsequios. La espresion es feliz.

V. 95. Substringe... Por prxbe. El substringere aurem

significaba propiamente quitar de sobre el oído lo que

podia diücultar que se oyese bien.

V. 100. Quartx sit... Otros esto. Esto era en efecto

la fórmula que usaba el testador.

V. 103 y 104. Est gaudia prodentem vultum celare...

Esto es, como dijo muy bien el antiguo escoliador: licet

non indicare vultu animi gaudium: vultus autem dicitur

animi proditor, quód ejus sit index. Bartio asegura haber

encontrado en un códice antiquísimo prudentúm vultu,

en lugar de prodentem vultum. Admitiendo aquella

lección, la interpretación seria prudentúm est celare gaudia

vultu: a mí sin embargo me parece mejor el celare

vultum prodentem gaudia.

V. 109. Nutnmo te addicere... Para que un contrato

de venta fuese válido, era menester que pasase de una

mano a otra algún dinero contante; y asi, cuando se ha-

TOMO m . 24

cian veutas simuladas, iban a casa de un einpleado llamado

libripens, el vendedor y el comprador, y este

echaba en la balanza un numo, es decir, un cuarto, que

oWfWU oyç'it ..,T,jûni'.> i»uivate M .V

SATYRA VI.

Rbii-ròib-.w. *toV.. . -.': • . s„.

Hoc erat in votis: modus agri non ita magnus,

Hortus ubi, et tecto viciuus jugis aquae fons,

Et paulum silvae super his foret. Auctiùs atque

Di meliùs fecere. Bene est. Nihil amplius oro,

Maiâ nata , nisi ut propria hoec mihi munera faxis. 5

Si neque majorem feci ratione malA rem;

Nec sum facturus vitio culpàve minorem :

Si veneror stultus nihil horura; ò si angulus ille

Proximus accedat, qui nunc denormat agebum!

0 si urnam argenti fors quae mihi monstret! ut

üb, 10

Thesauro invento, qui mercenarius agrum

Ilium ipsum mercatus aravit, dives amico

Hercule : si quod adest, gratum juvat, hac prece

te oro,

Pingue pecus domino facias, et caetera, praeter

Ingenium; utque soles, custos mihi maximus adsis. 15

Ergo ubi me in montes et in arcem ex Urbe removi.

Quid priùs illustrem Satyris Musâque pedestri?

Nec mala me ambitio perdit, nec plumbeus Auster,

. -IM OMOT

tomaba el vendedor, con lo cual se juzgaba consumada

la venta. Asi pues, nú/rimo addicere, equivale a dar por

nada, a regalar.

SATIRA VI. • >(xlI'''/;..! ¿>í i11Ull'IKHf Jí|y i }flOl;

Limitaba yo un dia mi deseo

A una hacendita de estension mediana,

Pequeño bosque, huerto de recreo,

Y un manantial perenne de agua sana:

Y pues mas que yo ansiaba dióme el cielo,

Ya solo pido en cualesquiera trances,

Que estos bienes, Mercurio, me afiances.

Si yo por mala via

No be hecho jamás que mi caudal se aumente;

Si no a menos vendrá por culpa mia;

Si no con ambición busco mezquina

Que mi heredad se agrande y redondée

Con un rincón déla heredad vecina;

Ni que el cielo un tesoro me franquee,

Cual deparólo Alcides al labriego,

Que el campo que labraba compró luego: '

Si con lo que poseo estoy contento,

Y si mi gratitud, cual debo, ostento,

Hatos y cuanto tengo tú me engorda,

(Bien que el ingenio entiéndase escluido)

Y tu oreja a mis ruegos nunca sorda,

Mi protector sé siempre, cual lo has sido.

Cuando de Roma huyendo el horizonte,

Voy a esconderme en solitario monte,

¿ Qué puedo hacer mejor en mi castillo

Que sátiras de estilo muy sencillo ?

Alli ni la ambición mi vida amarga,

Ni fatal austro ni enfermizo Otoño,

cian veutas simuladas, iban a casa de un einpleado llainado

libripens, el vendedor y el comprador, y este

ecbaba en la balanza un numo, es decir, un cuarto, que

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SATYR A VI.

Hoc erat in votis: modus agri non ita mag nus,

Hortus ubi, et tecto vicinus jugis aquae fons,

Et paulum silvae super his foret. Auctiùs atque

Di meliùs fecere. Bene est. Nihil amplius oro,

Maiâ nata , nisi ut propria hoec mihi munera faxis. 5

Si neque majorem feci ratione malft rem;

Nec sum facturus vitio culpâve minorem :

Si veneror stultus nihil horura; ò si angulus ille

Proximus accedat, qui nunc denormat agelium!

0 si urnam argenti fors quae mihi monstret! ut

illi, ,o

Thesauro invento, qui mercenarius agrum

Ilium ipsum mercatus aravit, dives amico

Hercule : si quod adest, gratum juvàt, bac prece

te oro,

Pingue pecus domino facias, et caetera, praeter

Ingenium; utque soles, custos mihi maximus adsis. 15

Ergo ubi me in montes et in arcem ex Urbe removi.

Quid priùs illustrem Satyris Musâque pedestri?

Nec mala me ambitio perdit, nec plumbeus Auster,

. -IM OMOT

tomaba el vendedor, cou lo cual se juzgaba consumada

la venta. Asi pues, nú/rimo addicere, equivale a dar por

nada, a regalar.

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Limitaba yo un dia mi deseo

A una hacendita de estension mediana,

Pequeño bosque, huerto de recreo,

Y un manantial perenne de agua sana:

Y pues mas que yo ansiaba dióme el cielo,

Ya solo pido en cualesquiera trances,

Que estos bienes, Mercurio, me afiances.

Si yo por mala via

No be hecho jamás que mi caudal se aumente;

Si no a menos vendrá por culpa mia;

Si no con ambición busco mezquina

Que mi heredad se agrande y redondée

Con un rincón déla heredad vecina;

Ni que el cielo un tesoro me franquee,

Cual deparólo Alcides al labriego,

Que el campo que labraba compró luego: '

Si con lo que poseo estoy contento,

Y si mi gratitud, cual debo, ostento,

Hatos y cuanto tengo tú me engorda,

(Bien que el ingenio entiéndase escluido)

Y tu oreja a mis ruegos nunca sorda,

Mi protector sé siempre, cual lo has sido.

Cuando de Roma huyendo el horizonte,

Voy a esconderme en solitario monte,

¿ Qué puedo hacer mejor en mi castillo

Que sátiras de estilo muy sencillo ?

Alli ni la ambición mi vida amarga,

Ni fatal austro ni enfermizo Otoño,

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372 LIBER II.

Autuuinusque gravis, Libitinae quaestus acerbas;

Matutine pater, scu Jane libentius audis, 20

Unde homines operum primos vitaeque labores

Instituunt ( sic Dis placitum ) tu carminis esto

Principium. Romae sponsorem me rapis : a eia ;

Ne prior officio quisquam respondeat, urge : »

Sive Aquilo radit terras, seu bruma nivalem 25

. o b i s i o 9 i i : ( i n i ' ''.>•. ft •'h<q i

Interiore diem gyro trahit, ire necesse est.

Postmodo, quod mi obsit, clarè certùmque loquto,

Luctandum in turbâ , et facienda injuria tardis.

—Quid tibi vis ? quas res agis, insane ? improbus

urget

Iratis precibus. Tu pulses omne quod obstat, 30

Ad Meecenatem memori si mente recurras.

Hoc j u v a t , et melli est, non mentiar. At simul

atras

Ventum est Esquilias, aliéna negotia centum

Per caput et circa sabunt latus. — Ante secundam

Roscius orabat sibi adesses adPuteal eras. 35

- D e re communi scribae magnâ atque novâ te

Orabant hodie meminisses, Quinte, reverti.

—Imprimât his, cura, Moecenas signa tabelbs »

Que da a la atroz Libitina mies larga.

O dios de la mañana,

O bien Jano, si asi mejor te suena,

Tu a quien la especie humana,

Del liado dócil al decreto santo,

Invoca al principiar toda faena,

Por tí también empezará mi canto.

Si en Roma estoy, me sacas de mi puesto

Para que fiador de alguno sea:

«Despacha, dices, ea;

Otro te ganará si no vas presto; »

Y ó describir un círculo pequeño

Haga al día el invierno rigoroso,

O del bóreas al suelo yerme el ceño,

Partir al tribunal esme forzoso:

Y despues de haber hecho francamente

Lo que acaso un pesar despues me guarde,

Hay que salir por medio de la gente,

Y empujar bien al que llegó algo tarde.

«Donde vas, loco? a qué esos empellones?

Dice uno vomitando maldiciones;

Porque ir piensas a casa de Mecenas,

¿ Todo juzgas poder atropellarlo ? »

Esto me sabe a miel, ¿ a qué es negarlo?

Pero llegado apenas

A las negras Esquilias, por cien modos

Cércanme asuntos mil, ágenos todos.

— A una comparecencia

Roscio te ruega que antes de las ocho,

Mañana le acompañes a la Audiencia.

—Nuestros oficinistas,

Te recomiendan que a su junta asistas

Para tratar de asuntos importantes.

—Horacio, haz que me selle lo mas antes

Mecenas este pliego.

Dixeris, «experiar :» «si vis, potes , » uddit,et instai.

Septimus octavo propior jam fugerit annus, 40

Ex quo Maecenas me ccepit habere suorum

In numero : dumtaxat ad hoc, quem toilere rhedà

Vellet, iter faciens; et cui concredere nugas

Hoc genus : - h o r a quota est?— Threx est Gallina

Syro par?

—Matutina pa rum cautos jam frigora mordent : 4a

Et qua rimosa bene deponuntur in aure.

Per totuin hoc tempus subjectior in diem et horam

Invidiae. « Noster ludos spectaverat unà ;

Luserat in campo; Fortunae filius, » omnes.

Frigidus à Rostris manat per compita rumor, 50

Quicumque obvius est me consulit. —0 bone (nam te

Scire, Deos quoniam propius contingis, oportet)

Numquid de Dacis audisti ?—Nil equidem.—Ut tu

Semper eris derisori—At omnes Di exagitent me,

Si quidquam— Quid ? militibus promissa Triquetrà 55

Pr»dia Csesar, an est Italà tellure daturas?

V-K-.r. ; ••!• r i

Jurantem me scire nihil, mirantur, ut unum

Scilicet egregii mortalem altique silenti.

Perditur hfec inter misero lux, non sine votis :

«0 ras, quando ego te aspiciam? quandoque licebit

60

Si le digo; a v e r é , » responde luego ,

« Vamos, si quieres tú, la cosa es hecha;»

Y su encargo al partir, de nuevo estrecha.

Ocho años luego hará desque pluguiera

A Mecenas su aprecio dispensarme;

Mas su favor redúcese a llevarme

En su carroza, cuando sale fuera,

Hablando siempre lo que nada vale.

—¿ Qué hora es ? - ¿ Crees tú que a Siró iguale

El gladiador Galina ?

V ir

— r a empieza la frescura matutina

A escarmentar los poco precavidos;

Y cosas de esta clase, que sin riesgo

Pueden fiarse a cualesquiera oidos.

Por dias y horas desde entonces lidia,

Siempre creciendo, contra mí la envidia:

« Hijo es de la fortuna, dicen todos,

Hoy con Mecenas en el circo estaba,

Y en el campo de Marte ayer jugaba, a

En la ciudad apenas se barrunta

Un mal rumor que se inventó en la plaza,

Todo aquel que me encuentra me pregunta:

a Pues de saberlo todo tienes traza,

Y te hallas con los dioses tan unido,

Di, Quinto, ¿de los dacios qué has oido?»

—Nada—Vamos, burlón de faz taimada.

—Pues confúndame el cielo si sé nada.

—Pero en cuanto a las tierras prometidas

A la tropa, ¿ serán distribuidas

En Sicilia ó acá en el continente?

Y A J"

Y cuando digo y juro verazmente

Que nada sé, a reserva impenetrable

Todos imputan el que yo no hable.

Pierdo asi el dia, y clamo de esta suerte:

«¿Cuando, quinta feliz, tornaré a verte,

376 LIBER II.

Nunc veterum libris, nunc sonino et inertibus horis.

Ducere sollicite jucunda oblivia vite ?

O quando faba Pythagor« cognata, simulque

üncta satis pingui ponentur oluscula lardo?

O noctes, coenseque Deum, quibus ipse meique 65

Ante Larem proprium vescor, vernasque procaces

Pasco libatis dapibus! Prout cuique libido est,

Siccat inaequales calices conviva, solutus

Legibus insanis ; seu quis capit acria fortis

Pocula, seumodicis uvescit laetiùs. Ergo 70

Sermo oritur, non de villis domibusve alienis,

Nec malè necne Lepos saltet : sed quod magis ad

nos

Pertinet, et nescire malum e s t , agitamus : utrùmne

Divitiis homines, an sint virtute beati;

Quidve ad amicitias, usus rectumve, trahat nos; 75

Et quae sit natura boni, summumque quid ejus.

Cervius haec inter vicinus garrit aniles

Ex re fabellas : nam si quis laudat Arelli

Sollicitas ignarus opes, sic incipit: Olim

Rusticus urbanum murem mus paupere fertur 80

Accepisse cavo, veterem vetus hospes amicum;

Asper, et attentus quaesitis ; ut (amen arctum

Y de la antigüedad en la lectura,

O en el sueño ó el ocio adormecido,

De aquesta vida fatigante y dura

Podré gustar el delicioso olvido ?

¿ Cuándo las habas comeré carnales,

Parientas de Pitágoras divino,

O berzas rehogadas con tocino ?

¡O noches, ó banquetes celestiales!

Con mis amigos al fogon sentado

Ceno, y con mis esclavos decidores.

De trabas Ubre cada convidado,

Uno el tazón enorme vacia aprisa,

Otro la copa apura lentamente;

Cada cual humedécese a su guisa.

Dulce conversación sigue a la cena,

No de la casa ó la heredad agena,

Ni de si Lepos para el baile es listo,

Mas de aquello que a cada cual le toca,

E ignorar es mal visto:

Si en la riqueza ó la virtud consiste

Del hombre la ventura;

Si es honradez ó conveniencia triste

Lo que amistades forma y asegura;

Donde el bien se hallará siempre anhelado,

Cual es su esencia y su supremo grado.

Sazona con apólogo oportuno

Las pláticas tal vez Cervio el vecino,

Y si de Arebo alguno

El cuitoso caudal loa ó pondera,

Cervio se esplica al fin de esta manera.

A un ratón de ciudad un campesino,

Su antiguo camarada,

Recibió un dia en su infeliz morada.

Frugal era y guardoso ;

Mas si un huesped venia,

378 LIBER II.

Solverei hospitiis animum. Quid multa? neque ille

Sepositi ciceris , nec longae invidit avena; :

Aridum et ore ferens acinura, semesaque lardi 85

Frusta dedit, cupiens varià fastidia ccenà

Vincere tangentis malè singula dente superbo;

Cum pater ipse domus, paleà porrectus in hornà,

Esset ador loliumque, dapis meliora relinquens.

Tandem urbanus ad hunc : «quid te juvat, inquit,

amice, 90

Praerupti nemoris patientem vivere dorso?

Vis tu homines urbemque feris praponere sii vis?

Carpe viam (mihi crede) comes : terrestria quando

Mortales animas vivunt sortita, neque ulla est

Aut magno aut parvo leti fuga. Quo, bone , circa, 95

Dum licet, in rebus jucundis vive beatus:

Vive memor quàm sis aevi brevis. «Haec ubi dieta

Agrestem pepulere, domo levis exibt : inde

Ambo propositum peragunt iter, urbis aventes

Moenia nocturni subrepere. Jaraque tenebat 100

Nox medium cceli spatiuin, cum ponit uterque

In locuplete domo vestigia, rubro ubi cocco

Tincta super lectos canderet vestis eburnos;

Multaque de magnà superessent fercula coenil,

Quae procul extructis inerant hesterna canistris. 105

Sus dispensas abrir no le dolia:

Garbanzos le franquea pues y avena,

De que tenia provisión muy buena,

Pasas engurruñidas,

Y lonjas de jamón medio roídas,

Lanzar con manjar tanto ansiando en suma

El bastió que al buesped triste abruma.

Mas mientras lo mejor deja él al rico,

Y él duerme en paja, y se harta de vallico,

Frió muéstrase aquel é indiferente,

Y en nada clava el ciudadano diente.

Un dia en fin al campesino dijo.

«¿ Posible es que te apañas

A vivir en tan ásperas montañas,

Y no prefieres hombres y ciudades

A estas tan espantosas soledades?

Créeme, vente pues, vente conmigo,

La muerte a todos su segur estiende;

Grandes y chicos esta ley comprende;

Dichoso sé, querido,

Mientras que ser dichoso es permitido;

Gozar cumple é importa

Cuando se piensa que la vida es corta. »

Este discurso al campesino exalta,

Que del zaquizamí de un brinco salta,

Y al pueblo entrambos marchan convenido ,

Para llegar despues de oscurecido.

En medio estaba ya del firmamento

La noche, cuando el par de camaradas

Entróse en un alcázar opulento,

Donde colchas en Tiro fabricadas

Soberbias camas de marfil cubrían,

Y aquí y allí se vian

Mucha bandeja y mucha fuente llena

De los residuos de esquisita cena.

Ergo ubi purpurei porrectum in veste locavit

Agrestem, veluti succintus cursitat hospes ,

Continuatque dapes; necnon vernaliter ipsis

Fungitur officiis, praelambens orane quod affert.

Ille cubans gaudet mutata sorte ; bonisque 11 <>

Rebus agit laetura convivalo, cura subito ingens

Valvarum strepitus lectis excussit utrumque.

Currere per totura pavidi conclave ; magisque

Exanimes trepidare, simul domus alta Molossis

Personuit canibus. Tura rusticus: «band raihi vitâ 115

Est opus hâc, ait, et valeas : me silva cavusque

Tutus ab insidiis tenui solabitur ervo.»

NOTAS.

Esta es una sátira muy agradable. La descripción que

en ella hace el poeta de muchas de las incomodidades á

que tenia que sujetarse en las temporadas que vivia en la

ciudad, sobre ser divertida y curiosa en sí misma, contribuye

á realzar el cuadro de la vida campestre, que aunque

tantas veces bosquejado por mano de Horacio, presenta

aqui sin embargo originalidad , ademas de venlad

é ínteres. Los que conocen el campo, los que saben de

qué modo se pasan en él las horas, con qué apetito se

come, con qué franqueza se vive, y el inagotable incentivo

que ofrecen las conversaciones propias de aquella clase

de vida, no estrañarán que uno de los hombres mas

delicados de la primera corte del mundo llamase a su ensalada

de lombarda, su plato de habas y sas puches, un

banquete celestial, y que pretiriese comer aquellos manja-

Sobre tapiz purpúreo al campesino

El ratón de ciudad coloca lino;

Por do quier diligente corretea,

Y de todo a su huesped acarrea;

Y como fueros de criado lleva.

De cuanto al otro sirve, él también prueba.

De mudanza tan próspera gozaba,

Y por ella su júbilo mostraba

El rústico ratón; mas de repente

De gente y puertas tráfago se siente:

Echanse de las camas los ratones,

Y atravesando en fuga los salones,

Van con doble razón despavoridos,

Pues oyen de los perros los ladridos.

El campesino al otro entonces dice:

« No esta vida acomódame infelice:

A Dios; quieto y seguro yo prefiero

Lentejas en mi rústico agujero. »

res, sentado cerca del fogou de su quinta, y rodeado de

sus mozos de labor, a las cenas opíparas de Roma , que

destruían los caudales de los que las costeaban, y los

estómagos de los que a ellas asistian. El antiguo apólogo

con que se termina la pieza, es sumamente moral, y está

escrito con facilidad y maestría.

V. I. Modus agri... Se decia modas agri, modas ruris etc.,

por ager, ras etc. Esto en cuanto a la espresion: en cuanto

al pensamiento ¿no es hermosísimo ver a un amigo íntimo

del primer ministro del emperador del universo,

contentarse con una bacendita pequeña, y hallar mas

agradable el vivir en ella que en la opulenta Roma, donde

todos erau testigos del gran favor de que gozaba?

Si algún cortesano llegase a leer esta composicion , ¿ no

debería avergonzarse de la preferencia que dan los hombres

de su clase a las ilusiones del orgullo y de la amLición,

sobre los placeres suaves y los inocentes desahogos

de la vida rústica?

V. 4. DI meliüs fecere... Porque en vez de un bosquecillo

y de una fuentecita, tenia un buen parque y un

gran nacimiento de agua.

V. 5. Maiá nate... Se dirige a Mercurio, ya porque

este dios era el protector de los poetas, ya porque era

uno de los que presidian a la fortuna, y distribuían las

riquezas.

Propria... Duraderas, estables.

V. 8. Veneror... Pido, demando, solicito.

V. 9. Denormat... Hace irregular.

V. 11. Amico Hercule... Hércules era el asociado de

Mercurio para la distribución de las riquezas. El primero

cuidaba del ramo de ganancias imprevistas, y el segundo

de los productos del trabajo.

V. 15. El cxtera, prxter ingenium... Es decir: haz

que engorde mi ganado, que engorden también, ó me

dren todas mis cosas; pero que no engorde ó se embote

mi ingenio. Hay pues aquí un equívoco, formado por la

palabra pingüe {gordo) común a los ganados, a los negocios

y al ingenio , objetos, cuya gordura es de diferente

especie, y que por consiguiente exigiría ser calificada con

diferentes adjetivos.

V. 16. In arcem... En mi castillo , lie traducido yo,

pues Horacio consideraba su casa de campo como una

ciudadela, adonde se iba huyendo de los cuidados de Roma.

Esta observación la hago particularmente por evitar

que se crea que, cual lo hacen algunos traductores de novelas

y comedias francesas, uso yo la palabra castellana

castillo, como equivalente de la francesa chateau, que

significa generalmente casa de campo.

V. 17. Musáque pedestri... Porque fuera de la medida

de los versos, el estilo de la sátira se diferencia poco del

lenguage común.

V. 18. Plumbeus Auster... Es decir, gravis. El viento

del medio dia hacia mucho daño en Roma durante ej

otoño, y particularmente en el mes de setiembre; y Suetonio

habla de un otoño en que fallecieron treinta mil

personas. En los parages ventilados, como la casa de

campo de Horacio, era menos perniciosa la influencia de

aquella estación.

V. 19. Libitinas quxstus acerbx... En el templo de

Libitina, diosa de quien hablé en las notas a la oda

treinta del libro tercero. se llevaba un asiento de todos

los individuos que fallecían , y se cobraba una moneda

por cada nombre que se sentaba. Asi, las rentas de dicho

templo crecían cuando moría mucha gente.

V. 20. Matutine pater... Dacier observa que aquí es

donde empieza la sátira , y que lo que precede no es

sino un prologo de ella. El tu carminis esto principium,

que se lee en seguida, ofrece una prueba irrecusable. Por

lo demás, yo he hablado en otras partes de Jano, y de

la superstición que hacia a los antiguos invocar a sus

dioses con todos los nombres con que se les designaba.

Horacio llama a Jano el dios de la mañana, porque presidia

al tiempo, el cual parece comenzar al amanecer de

cada dia. En todas sus oraciones empezaban los antiguos

dirigiéndose a aquella divinidad.

V. 23. Romx... Cuando estoy en Roma, como he

traducido.

V. 24. Urge .. Súplase officium. Hasta aqui continúa

hablando Jauo.

V. 26. Interiore diem gyro trahit... Es uua metáfora

tomada de las carreras de carros. Cuando estos se acercaban

al término de la carrera, dice el P. Sanadon, el

que se volvia mas cerca de la meta, hacía un círculo mas

pequeño , y a este se daba el nombre de quadriga interior,

asi como el de equus interior al que quedaba mas

cerca de la meta al volver. De aqui resultó que los latinos

dijesen interior por brevior. Horacio dice pues sol

brumx tempore trahit diem gyro breviore, lo cual es

al mismo tiempo exacto y poético.

V. 29. Quidtibi vis etc... En casi todos los manuscritos

se lee: Quid tibi vis, insane, et quas res agis?

Pero advirtiendo que el verso no constaba, tomaron varios

editores diferentes partidos para remediar este inconveniente

, y entre ellos los de suprimir a su arbitrio el

tibi ó el agis de los manuscritos. Torrencio cita tres en

que se lee quid tibi vis ? quas res agis, insane ? Esta

lección correcta y elegante está pues autorizada; asi yo

la he preferido a la de las ediciones, en las cuales, aunque

por una razón justa, se ha alterado, ya mas, ya

menos, el texto de los códices.

V. 31 y 32. Atrás Esquilias... Es decir, tristes, por

los sepulcros que habia en aquel parage.

V. 35. Puteal... Este era el nombre que se daba generalmente

á los pozos cubiertos, que era costumbre hacer

en todo sitio en que habia caido un rayo. De estos

pozos habia uno en la plaza mayor de Roma, que se

llamaba Puteal Libonis, y Scribonium puteal, porque lo

mandó hacer Escribonio Libón. Cerca de este sitio esta,

ban los escritorios de los banqueros , y el tribunal del pretor

que conocía de los negocios mercantiles.

V. 36. Scribx... Este es el pasage que hizo creer á

algunos comentadores de Horacio que él habia servido

una plaza de oGcial d é l a tesorería; y ya se vé en cuan

débil fundamento apoyaron su suposición. «Pudo, (dice

muy bien Torrencio en la vida de nuestro poeta) pudo

haber algún negocio que interesase a los empleados en

aquella oficina , y para cuyo despacho necesitasen ellos del

favor que Horacio tenia con Mecenas, con Agripa, y aun

con Augusto ; pero no se iufiere de aqui que en el tal ne.

gocio tuviese también interés el poeta. . Crea el que quiera

que el que rehusó ser secretario de Augusto pudo ser

escribiente de otra dependencia.» Véase lo que sobre esta

suposición de algunos biógrafos dije en la vida de

Horacio.

V. 38. Imprimat his... A Mecenas le habia Augusto

confiado su sello, igualmente que a Agripa.

V. 42. Duntaxat ad hoc. . Mecenas fiaba a Horacio

muchos de sus mas importantes secretos, y jamás tuvo

que arrepentirse de su confianza; pero para merecerla era

menester recatarla.

V. 44. Trex est Gallina .. No son conocidos los dos

gladiadores aqui nombrados. Sin duda estaban divididas

las opiniones en orden a su mérito respectivo.

V. 46. Rimosd... Significa propiamente llena de agugeros,

ó de hendiduras; y por eso la oreja a quien se

da este epíteto se supone incapaz de poder retener un

secreto, que es la cosa mas evaporable del mundo.

V. 47. Noster ludos etc... Verba sunt invidorum de

Horatio, dice el antiguo escoliador; sic enirn solent dicere

liberti aut clientes; y asi lo lie hecho sentir en la

traducción. La construcción es: Omnes continuó exclamante

noster, id est, iste unus de nobis, spectaverat

ludos una cum Mxcenate; cum Mxcenate luserat in

campo: fortunx filius est.

V. 49. Luserat... A la pelota probablemente, que era

el ejercicio favorito de Mecenas.

V. 50. Rostris... Los Rostros eran propiamente un pedestal

, formado de los espolones de los buques cogidos

por los romanos a los habitantes de Ancio en una batalla

naval. Encima de este pedestal habia una tribuna, en

que se reunían a veces los magistrados , y desde la cual

se hablaba al pueblo. Al rededor de este monumento,

que estaba casi en medio de la plaza mayor, andaba

siempre un enjambre de ociosos y de noticieros.

V. 53. De Dacis audisti? En aquel tiempo, es decir,

en el año de 723 de Roma, en que como resulta del

verso cuarenta se compuso esta pieza, habían los dados

abrazado ó se preparaban a abrazar el partido de

Antonio.

V. 55. Militibus promissa Triquetrá... Los latinos

llamaban Triquetrá a la Sicilia, y los griegos Trinacria,

porque aquella isla tiene una figura triangular. Por lo

demás, en el tiempo en que se hizo esta sátira se hablaba

mucho sobre si las tierras prometidas por Octaviano á

las tropas que le ayudaron a enterrar la república en los

campos de Filipos, se dariau en Sicilia ó en el continente.

Apenas habia individuo a quien no interesase esta noticia,

que iba a hacer, é hizo en efecto una gran revolución

en las fortunas.

V. 60. O rus etc... Varios comentadores observaron

que el trozo que empieza en este verso tiene una suavidad

y una dulzura inesplicables.

TOMO III. 25

V. 63. Faba Pithagorx cognata... Jamás, dijo uu

docto intérprete de Horacio, hubo una parentela mas

larga que la de Pitágoras. Como a ella pertenecían todos

los séres animados, y entre estos y las habas hallaba el

tilósofo cierta semejanza, creia que en ellas existia también

un alma, sujeta como las otras, a las vicisitudes de

la trasmigración : y que por consiguiente alguno de sus

infinitos parientes podia estar convertido en haba. Por

esta razón se prohibía a los pitagóricos el comer de esta

semilla, y por la misma la llama Horacio parienta de

Pitágoras. La espresion es picante y graciosa.

V. 65. Meique... Aqui creyeron muchos comentadores

que designaba Horacio a sus criados; pero es un error

ciertamente, pues no puede suponerse que a estos se les

dejase beber a su antojo y a su espacio. El mei designa

sin duda a los dueños de las heredades vecinas, que,

como el Cervio de quien se habla luego, iban a cenar

muchas noches con Horacio.

V. 67. Libatis dapibus... Es decir, con los platos de

que ya se ha comido, y que como era natural, pasaban

de la mesa del amo a la de los criados.

V. G8. Legibus insanis... Horacio dá a las leyes de los

banquetes el epíteto que rigorosamente les conviene, pues

en efecto nada se puede imaginar mas cruel, que tener

á un hombre sentado cuatro ó cinco horas, haciéndole

comer y beber hasta ponerse como una cuba, ó reduciéndole

á presenciar las borracheras de los demás. Como

la estravagancia y el desorden son frutos que se aclimatan

fácilmente en todos los paises, aquella costumbre va

cundiendo también entre nosotros, y podrá líegar el dia

en que todo hombre moderado huya como de un asesino,

de cualquiera que le convide a una de esas reuniones, á

que se dá el nombre de banquetes.

V. 70. Ergo... Por deinde, postea.

V. 72. Lepos... Nombre de un danzarín desconocido.

V. 73. Utrum ne... ¡Cuánto mas útiles no son estas

conversaciones que las que ordinariamente se sostienen á

costa de los conocidos, y aun de aquellos a quienes se

prodiga el nombre de amigos! Es tan fácil dar a las primeras

interés y amenidad , y pueden todos ganar tanto

en ellas, que es vergonzoso que no se generalicen.

V. 75. Quidce ad amicitias... Esta cuestión, que agitaron

un dia con calor los estoicos y epicúreos, está ya

resuelta definitivamente. A la naturaleza plugo que el

interés fuese el móvil de todas las acciones humanas, y

le plugo por consiguiente que lo fuese de la amistad. Sin

duda este interés es susceptible de mil modificaciones, y

puede correr todos los grados de la escala inmensa , que

empezando en la avaricia sórdida, acaba en el anhelo

Ilustrado de la gloria; pero toda acción en rigor será dictada

siempre por el interés, ora tenga por objeto esconder

en el seno de la tierra ó en las gabelas de un escritorio

cierta cantidad de metal, ora preservar a la patria

del furor de sus enemigos. El interés puede pues ser vicioso,

virtuoso ó indiferente, y merecer por ello castigos ó

recompensas, reconvenciones ó alabanzas; pero siempre será

interés, y por consiguiente la cuestión que dividió tanto

tiempo a dos escuelas célebres de la antigüedad, no lo es ya

hoy. Yo he añadido por eso un epíteto al interés, para

determinar su naturaleza.

V. 77. Añiles fabellas... Esto es, ab avorum memoriá

repetitas.

V. 78. Arelll... Este personage es desconocido.

V. 79. Olim rusticus... Esta fábula era de Esopo, auuque

no está hoy entre las suyas, Horacio la cuenta de

una manera agradable.

V. 83. Ñeque ille... Esta es la lección de las primeras

ediciones y de los mejores códices. Lambino fué el primero

que leyó illi, y le siguieron varios editores.

V. 84. Sepositi ciceris... longx acense... Por avena

el cicer in longum tempus seposita, como dijo muy bien

el padre Sanadon.

V. 87. Tangentis malé singula dente superbo... Felicísima

espresion para denotar los repulgos y melindres

del ratón de ciudad.

V. 92. Vis tu... Asi se lee en casi todos los manuscritos

y en las primeras ediciones. Lambino sustituyó Vin'

tu, y muchos editores le han seguido.

V. 100. Jamque tenebat nox... listos versos magnífieos,

sembrados eD la relación de una aventura ridicula,

liacen un efecto soberbio.

V. 107. Velut succintus... Como arremangado. Yo he

dicho en otras ocasiones que esta era la actitud de todos

los que tenian que desempeñar faenas, ó hacer diligencias

que pidiesen grande actividad.

V. 108. yernaliter... Otros verniliter.

V. loa. Przelambens... Se ha pretendido atacar la

exactitud de esta palabra, suponiendo que seria digno de

uu gran castigo el criado que se hubiera atrevido a andar

catando guisados, antes de que los comiesen sus

SATYRA VIL

Jamdudum ausculto, et cupiens tibi dicere servus

Pauca, reformido.—Davusne ?—Ita, Davus, amicum

Mancipium domino , et frugi, quod sit satis, hoc est,

Ut vitale p u t e s - A g e , libertate Decembri

(Quando ita majores voluerunt) utere: narra. 5

—Pars hominum vitiis gaudet constanter, et urget

Propositum : pars multa natat, modo recta capessens,

Interdum pravis obnoxia. Saepe notatus

Cum tribus annellis, modo laevâ Priscus inani,

amos. Pero porque fuera una porquería, y aun una porquería

digna de castigo, ¿dejará de ser cierto que la hacían

muchos criados golosos, y que por consiguiente podia

hacerla el ratón, que fungebatur o/ficüs vernaliter?

También podria el vernaliter unirse con prxlambens,

esplicando siempre esta palabra como equivalente de przegustans.

V. 114. Molossis... Yo be hablado en otra parte de

los perros de Epiro.

V. l i ó . Tum rusticas... Esta moralidad es juiciosísima,

y no sin razón recomendaba Marco Aurelio que se meditase

sobre ella.

SATIRA VIL

D a v o . Largo tiempo ha que os escucho,

Y quisiera responderos

Cuatro palabras; mas soy

Un esclavo, y no me atrevo.

H o r a c i o . ¿Eres Davo?

Dav. El mismo; esclavo

Siempre apegado a su dueño,

Y buen chico, aunque no tanto

Que tema morirme de eso.

Hor. Habla, y de la libertad

Usa que permite el tiempo,

Puesto que asi lo dejaron

Mandado nuestros abuelos.

Dav. Hay hombres que aman los vicios,

Y persisten siempre en ellos.

Otros inciertos üuctuan

Entre lo malo y lo bueno.

Veíase a Prisco ora

Sin un anillo en sus dedos.

V. 100. Jamque tenebat nox... listos versos magnffieos,

sembrados eD ia relación de una aventura ridicula,

hacen un efecto soberbio.

V. 107. relut succintus... Como arremangado. Yo he

dicho en otras ocasiones que esta era la actitud de todos

los que tenian que desempeñar faenas, ó hacer diligencias

que pidiesen grande actividad.

V. 108. yernaliter... Otros verniliter.

V. loa. Prxlambens... Se ha pretendido atacar la

exactitud de esta palabra, suponiendo que seria digno de

un gran castigo el criado que se hubiera atrevido a andar

catando guisados, antes de que los comiesen sus

SATYRA VII.

Jamdudum ausculta, et cupiens tibi dicere servus

Pauca, reformido.—Davusne ?—Ita, Davus, amicum

Mancipium domino , et frugi, quod sit satis, hoc est,

Ut vitale p u t e s - A g e , libertate Decembri

(Quando ita majores voluerunt) utere: narra. 5

—Pars hominum vitiis gaudet constanter, et urget

Propositum : pars multa natat, modo recta capessens,

Interdum pravis obnoxia. Sae.pe notatus

Cum tribus annelbs, modo laevâ Priscus inani,

amos. Pero porque fuera una porquería, y aun una porquería

digna de castigo, ¿dejará de ser cierto que la hacían

muchos criados golosos, y que por consiguiente podía

hacerla el ratón, que fungebatur o/ficüs vernaliter?

También podria el vernaliter unirse con prxlambens,

esplicando siempre esta palabra como equivalente de przegustans.

V. 114. Molossis... Yo he hablado en otra parte de

los perros de Epiro.

V. l i ó . Tum rusticus... Esta moralidad es juiciosísima,

y no sin razón recomendaba Marco Aurelio que se meditase

sobre ella.

SATIRA VIL

D a v o . Largo tiempo ha que os escucho,

Y quisiera responderos

Cuatro palabras; mas soy

Un esclavo, y no me atrevo.

H o r a c i o . ¿Eres Davo?

Dav. El mismo; esclavo

Siempre apegado a su dueño,

Y buen chico, aunque no tanto

Que tema morirme de eso.

Hor. Habla, y de la libertad

Usa que permite el tiempo,

Puesto que asi lo dejaron

Mandado nuestros abuelos.

Dav. Hay hombres que aman los vicios,

Y persisten siempre en ellos.

Otros inciertos üuctuan

Entre lo malo y lo bueno.

Veíase a Prisco ora

Sin un anillo en sus dedos.

3 9 0 LIBER II.

Visit in®qualis, clavum ut rautaret in boras: 10

>Edibus ex magnis subito se conderet, unde

Mundior exiret vix libertinus honestè :

Jam mcecbus Rom® ; jam mallet doctus Athenis

I • I

Vivere; Vertumnis, quotquot sunt, natus iniquis.

Scurra Volanerius, postquam illi justa cbiragra 15

Contudit articulos, qui pro se tolleret ,atque

11? A/IITfi.fi • •

Mitteret in phimum talos, mercede diurni

Conductum pavit: quanto constantior idem

In vitiis, tantò leviùs miser, ac prior ilio,

Qui jam contento, jam laxo fune laborat. 20

- N o n d i c e s hodie, quorsumh® e t a n i putida tendant,

Furcifer ? — Ad te, inquara.—Quo pacto, pessime?

—Laudas

• V

' W J . 0Je*13*I

Fortunam et mores antiqu® plebis ; et idem,

Si quis ad ilia Deus subito te agat, usque recuses:

Aut quia non sentis, quod clamas , rectius esse ; 25

Aut quia non firmus rectum defendis, et h®res,

Y ora con tres; de vestido

Mudaba a cada momento;

Ya su palacio dejaba,

Y trasladaba sus huesos

Donde apenas osaría

Ir un honrado liberto.

Ya en Roma vivir quería

En fiestas y galanteos,

Ya en Atenas con las Musas;

En fin, a su nacimiento

Los dioses de las mudanzas

Parece que presidieron.

Afligido de la gota,

Bien merecida por cierto,

Mantiene un hombre en su casa

El truhán de Volanerio,

Para que dados y fichas

Le alce al acabarse el juego;

Y aun es menos desgraciado

E s t e , en sus vicios mas terco,

Que el que ya en la cuerda floja

Ya hace en la tirante esfuerzos.

Hor. Dí, bribón, y ¿dónde vá

A parar todo ese cuento?

Dav. A vos, señor.

Hor. ¿A mí, infame?

Dav. Siempre encarecer os veo

Vida y costumbres de antaño;

Mas no aceptárais el trueco,

Si quisiera trasladaros

Algún dios a aquellos tiempos.

O no estáis bien convencido

De ser lo que decís cierto,

O la debida firmeza

Fáltaos para sostenerlo,

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392 UBER II.

Nequicquam coeno cupiens «veliere piantarci.

Romae rus optas ; absentem rusticus Urbem

Tollis ad astra levis. Si nusquam es fortè vocatus

Ad ccenam, laudas securum olus; ac velut usquam 30

Vinctus eas, ita te felicem dicis amasque,

Quod nusquam tibi sit potandum. Jusserit ad se

Mascenas serum sub lumina prima venire

Convivam ; « nemon' oleum feret ociùs ? eequis

Audit?» cum magno blateras clamore, fugisque. 35

# *

Milvius et scurrae , tibi non referenda precati,

Discedunt. Etenim fateor me, dixerit ille,

Duci ventre levem : nasum nidore supinor,

Imbecillus, iners, si quid vis, adde, popino.

Tu, cum sis quod ego, et fortassis nequior, u l t r o 40

Insectere, velut mebor, verbisque decoris

Obvolvas V i t i um ? Quid, si me stultior ipso

Quingentis empto drachmis deprénderis ? Aufer

Me vultu ten ere : manum stomachumque teneto ,

Y no podéis, mal que os pese,

Salir del atolladero.

Deseáis en Roma el campo;

E inconsecuente y ligero,

Cuando en el campo os hallais,

Ponéis a Roma en el cielo.

Cuando a cenar no os convidan,

Loáis los tranquilos puerros;

Y cual si fueseis atado

Cuando vais a algún festejo,

Miráis el que no os conviden

Como un ventaron tremendo.

Mas si entre dos luces manda

Mecenas un mensagero,

Porque a cenar vais con él,

Gritáis como un loco, a luego

Aguas de olor, oís chicos?»

Y os vais, y detras, diciendo,

Se van Milvio y los bufones

Cosas que contar no quiero.

Dígaseme enhorabuena

Que yo soy un glotonzuelo,

Que al olor de un plato rico

También la nariz elevo ;

Que soy holgazan, y acaso

Que las tabernas frecuento.

Mas con brillantes palabras

Vuestras faltas encubriendo,

¿Vos, señor, a mí reñirme,

Como si fuérades bueno,

Siendo asi que sois tan malo

Como yo, y mas? Y ¿si os pruebo

Que sois mas loco que yo,

Que quinientas dracmas cuesto ?

Y no con esas miradas

25*

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II Ti;.

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39* LIBER II.

Dam, quae Crispini docuit me janitor, edo. 45

Te conjux aliena capit, meretricula Davum :

Peccat uter nostrum cruce dignius ? Acris ubi me

Natura incendit, sub claró nuda lucerna

Quaecumque excepit turgentis verbera caudae,

Clunibus aut agitavit equum lasciva supinum, 50

Dimittit ñeque famosurn , neque sollicitum, ne

Ditior aut formae melioris meiat eodem.

Tu, cum projectis insignibus, annulo equestri,

Romanoque habitu , prodis ex judice Dama

Turpis, odoratum caput obscurante lacerna, 55

Non es quod simulas? metuens induceris, atque

Altercante libidinibus tremis ossa pavore.

Quid refert uri virgis, ferroque necari

Auctoratus eas, an turpi clausus in arcà,

Pretendáis meterme miedo.

Reprimid cólera y manos,

Reprimid, mientras yo os cuento

Lo que de vos cierto dia

De Crispin dijo el portero.

Vos a mugeres agenas,

Yo a las públicas me atengo.

¿Cuál de los dos es mas digno

De ir al palo? Cuando siento

Los impulsos del amor,

En un lupanar me cuelo;

De una lámpara a la luz

Con una moza me encierro;

Cuando despacho, desfilo,

Sin temer que mi concepto

Tal aventura mancille,

Ni que otro mas opulento

O mas galan, a la chica

Luego haga iguales obsequios.

Mas vos, cuando abandonando

Anillo de caballero,

Y toga de ciudadano,

Y de juez trage y respeto,

Envolvéis vuestra cabeza

En un capuchón de siervo,

¿No venís, cual pareceis,

A ser un siervo en efecto?

Al cuarto entráis de la dama,

Pero temblándoos los huesos,

Pues dentro de vos combaten

Juntos temor y deseo.

¿Qué mas da que os sujeteis

Al torpe é infame empeño

De que os azoten las varas,

O que os martirice el hierro;

396 LIBER II.

Quo te demisit peccati conscia heriiis, 60

Contractum genibus tangas caput ? est ne marito

Matronae peccantis in ambos justa potestas ?

In corruptorem vel justior : illa tamen se

Non habitu mutatve loco, peccatve supernè,

Cum te formidet mulier, neque credat amanti, 65

: ' ' " '. s!i; , . : FnT

Ibis sub furcam prudens ; dominoque furenti

Committes rem ornnem et vitam et cum corpore

ojrjojiio:» ifu sup itinal' aio

famam.

Evasti? credo, metues, doctusque cavebis :

Quaeres quando iterum paveas, iterumque perire

Possis. O toties servus ! quae bellua ruptis, 70

Cum semel effugit, reddit se prava catenis ?

Non sum moschus, ais. Neque ego, Hercule, fur,

• ! • ubi vasa

Preetereo sapiens argentea. lolle periclum;

c a o MB );b | | | | èfei

Jam vaga prosiliet frenis natura remotis.

Tune mihi dominus, rerum imperiis hominumque 75

£

Que el que .embutido en un arca,

Donde os zambulla de miedo

La confidenta , juntéis

Las rodillas con el cuello ?

Sobre vos tiene el marido

Igual y aun mayor derecho

Que en su muger, pues que sois

Vos su corruptor perverso;

Y ella al fin ni se disfraza,

Ni sale de su aposento,

Y si a un esceso se presta,

Mas bien es temor que obsequio.

Asi pues, arrastrareis

Como esclavo la horca al cuello,

O a discreción del marido

Tendreis honra, hacienda y cuerpo.

—Pero si escapais ¿sereis

En adelante mas cuerdo?

—Nada, en la ocasion primera

Iréis a temblar de nuevo,

Y os espondreis a que os maten.

¡Qué recaer tan eterno!

¿Qué fiera volvió a l a j a u l a,

Si una vez rompió los hierros?

No adúltero soy, decís:

Ni yo ladrón soy por cierto,

Cuando la rica bajilla

t^ 1 j 1 •

En el aparador dejo;

Mas si se quita el peligro,

Romperá natura el freno,

Y desbocaráse pronto.

Y ¡qué! ¿vos sereis mi dueño,

Cuando asi de hombres y cosa»

Os someteis al imperio;

Y a lanzar no bastaría

moin» ut

3 9 8 LIBER I I.

Tot tantisque minor, quem ter vindicta quaterque

Imposita haud unquam miseri formidine privet?

Adde supradictis, quod non leviùs valeat: nam

Sive vicarius est, qui servo paret, uti mos

Vester ait, seu conservus, tibi quid sum ego?

Nempe 80

Tu mihi qui imperitas, aliis servis miser , atque

Duceris, ut nervis alienis mobile lignum.

—Quisnam igitur liber ? - S a p i e n s ; sibi qui imperiosus

;

Quem neque pauperies, neque mors , nec vincula

terrent;

Responsare cupidinibus, contemnere honores 85

Fortis, et in seipso totus; teres atque rotundus,

Externi ne quid valeat per leve morari;

In quem manca ruit semper Fortuna. Potesne

Ex his ut proprium quid noscere ? Quinque talenta

. .. .wWlw^f^W fOe 80v£ IdDpj -<

Poscit te m u l i e r , vexat, foribusque repulsum 00

Perfundit gelidi : rursus vocat. Eripe turpi

De vos los tristes recelos

La varilla del pretor

Movida en derredor vuestro ?

Una reflexión ahora

Haré que no valdrá menos.

Cuando un siervo a otro obedece,

Le llamais su subalterno

Vos, y otros su camarada.

Y ¿ qué soy yo con respecto

A vos? Vos en mí mandais,

Pero en vos mandan doscientos,

Que os mueven cual sus figuras

Mueven los titiriteros.

HOR. Con que ¿ quién es libre?

Dav. El sábio;

Aquel que sus movimientos

Enseñorea, y no teme

Pobreza, muerte ni hierros:

Quien desprecia los honores,

Quien resiste a sus deseos

Desordenados; quien sabe

Estarse tan en su puesto,

Que hacerle mella no puedan

Jamás estraños objetos,

Y en quien de la suerte en fin

Se embote el favor ó el ceño.

¿De estas prendas por ventura

Alguna en vos conocemos ?

Os exige una querida

Y os saca cinco talentos,

Y despues rabiar os hace,

Os cierra la puerta al veros,

Echa agua por las ventanas,

Y luego os llama de nuevo.

La infame coyunda entonces

WO UBER II.

Colla jugo: liber, über sum, die, age. Non quis:

Urget enira dominus mentem non lenis, et acres

Subjectat lasso stimulos, versatque negantem.

. ^opbado oiJö " ov'r'J!"- im ohnr.uD

Vel cum Pausiacà torpes, insane, tabellà, 95

Qui peccas minùs atque ego, cum Fulvi Rutub

«que,

PK ,i;"f! füin iü rnnin hbO •

Aut Placideiani contento popbte miror

Praelia, rubricà pietà aut carbone, velut si

Revera pugnent, feriant vitentque moventes

. ¿ o r n i t i ia y] l a i un , e x a i d o l

Arma viri? Nequam et cessator Davus : at ipse 100

Subtilis veterum judex, et callidus audis.

Nìl ego si ducor libo fumante : tibi ingens

, riQtejdo OUB'jJrft J.UIfcL

Virtus atque animus coenis responsat opimis.

Obsequium ventris mihi perniciosius est cur?

Tergo plector enim: qui tu impunitior illa 105

Quae parvo sumi nequeunt, obsonia captas?

Nempe inamarescunt epul» sine fine petita»,

o v a » 'ib imcS $ mnót.-fj

Illusique pedes vitiosum ferie recusant

>n

»I

Sacuda el robusto cuello:

«Libre soy, decid, soy libre.«

Mas no haréis t a l , porque fiero

Vuestra alma un tirano oprime,

Y al veros flojo ó incierto,

Con el punzante acicate

Aguijará el paso vuestro.

¿Sereis vos mas escusable,

Cuando arrobado ó suspenso

Miráis un cuadro de Pausias,

Que yo cuando me divierto,

En ver con carbón y almagra

Tan bien pintados los duelos

De Fulvio, Placideyano

Y Rutuba, que ver creo

En sus golpes y sus quites

Combatientes verdaderos ?

Pero Davo es un bribón,

ün holgazan, y su dueño

De cosa de antigüedades

Entiende que es un portento.

Si de un pastel calentito

Con el olor me consuelo,

Yo soy un gloton, y vos

Sois de virtud un ejemplo,

Cuando con harta frecuencia

Vais a banquetes soberbios.

En mí las espaldas pagan

El comerme un plato bueno;

Mas tampoco impunemente

Vos los manjares selectos

Coméis de las ricas mesas:

De los continuos escesos

Castigo es la indigestión,

Y los pies endebles luego

t o m o n i . 26

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402 LIBER II.

Corpus. An hie peccat sub noctem qui puer uvam

Furtiva mutat strigili? qui praedia vendit, 110

Nil servile, guise parens, habet? Adde, quód idem

Non lioram tecum esse potes; non otia recté

Ponere; teque ipsum vitas fugitivus et erro.

Jam vino quaerens, jam somno fallere curam:

Frustra; nam comes atra petit, sequiturque fugacem.

ii5

—Unde mihi lapidem ?—Quorsum est opus?—Unde

sagittas ?

—Aut insanit homo, aut versus facit. —Ociús hinc

te

N! r a p i s , accedes opera agro nona Sabino.

NOTAS.

Los poetas satíricos que censuran ó ridiculizan sus

propios defectos , no deben

ser tachados de malignos, envidiosos

ó díscolos, cuando censuren ó ridiculicen los

ágenos. Su imparcialidad pone a cubierto la pureza de

sus intenciones, y de quien se reconviene a sí mismo en

iguales términos que a los demás, puede decirse que su

Rehusan llevar la carga

Del mal humorado cuerpo.

Delinque quien da por frutas

Algún chismecillo viejo

Que robó; pero el que vende

Sus haciendas a ruin precio.

Por satisfacer su gula,

¿Delinquirá mucho menos?

Añadiré que los ocios

Aprovechar no sabiendo,

¡Ni una hora con vos a solas

Podéis nunca manteneros;

Y sin cesar, de vos mismo

Como un dessrtor huyendo,

Solo tratais de anegar

La zozobra en vino ó sueño;

En vano, pues siempre os sigue

Tan terrible compañero.

Hor. ¿No habrá quien me dé una piedra?

Dav. Y ¿ para qué quereis eso ?

Hor. ¿O una flecha?

Dav. Vaya, el hombre

O está loco ó hace versos.

Hor. Si no te vas, a la quinta

Irás a ser el noveno.

desinteresada aversión a los vicios es quien le pone la

pluma en la mano para escarnecerlos ó combatirlos. No

fue una vez sola la que Horacio se trató a sí mismo con

tanta dureza como pudiera emplear con el mas desconocido;

pues prescindiendo de este ó aquel de sus defectos

que descubrió ó reveló en varias de sus composiciones,

introdujo a Damasipo en la sátira Sic raró ser ibis, para

que sacase a plaza todas sus faltas, y en la sátira presente

introduce a su esclavo, para que en uso de la libertad

que era propia del tiempo de las Saturnales, dé a su

amo, ó mas bien, dé a los que oigan ó repasen sus filosóficas

producciones, una lección propia de todos los

tiempos, aplicable a todas las situaciones, y tan útil á

los progresos de la razón, como a la mejora de las costumbres.

El poeta , que en una carta supo redactar todas

las leyes del gusto, y en el código de estas levantar un

monumento que será mirado con respeto hasta el fin de

los siglos, no podia , poniendo en boca de un esclavo

suyo los preceptos que pretendía generalizar, dejar de

acomodarlos a la capacidad del órgano que los comunicaba;

y de aqui la naturalidad de la elocucion , la sencillez

de Jos raciocinios, la perentoriedad de los ejemplos;

circunstancias que llevan consigo la seguridad del convencimiento.

Para desenvolver todas las bellezas de esta sátira

, seria menester un largo comentario; pero obligado

á reducirme a límites estrechos, habré de coutentarme con

simples indicaciones.

V. l. Jamdudum ausculto... Es decir, todo el año,

según la inteligencia que varios intérpretes dieron a este

pasage, en cuya esplicacion hubo sin embargo mucha variedad

de opiniones. Entre eilas merece citarse la de Beutl

e i , que pretende que el ausculto del esclavo se refiere

a la sátira anterior, con la cual en muchos manuscritos

aparece unida la presente. El docto crítico ingles enlaza

esta sátira con aquella en esta forma: «Ya os he estado

oyendo, dice Davo, recitarla composicion anterior, en

que decíais que vuestro anhelo era vivir lejos del bullicio

de la ciudad y en el seno de los placeres rústicos. Yo

lo aprobaría ciertamente, si os viera con un poco mas de

constancia y de firmeza; pero vos variais de plan cada

día: cuando estáis en la ciudad, suspiráis por el campo,

y al contrario: si no os convidan a cenar, decis que es

mejor cenar en casa; y si Mecenas os envía un recado,

quereis tirarlo todo por la ventana para ir presto etc.»

V. 2 y 3. Amicum mancipium domino... Obsérvese

como el redomado del esclavo empieza captando la benevolencia

de su amo por medio de una lisonja dulcísima.

V. 4. Ut vítale putes... Se temia antes, y se suele

temer auu , que se desgracie ó malogre an niño que muestra

temprauo esceleates disposiciones, ó que promete mucho.

Davo, alabándose de honrado, añade con sorna picaresca:

«pero cuidado que no lo soy tanto que merezca malograrme

;»esto es , « sov de una honradez que no raya en

prodigiosa.» Por mas que esta interpretación sea natural, hubo

sin embargo muchos interpretes que adoptaron otra. Según

ellos Iloracio hizo decir a Davo, «soy bastante honrado

para uo poneros en precisiou de quitarme la vida.»

El de mis lectores que prefiriese esta esplicacion, podría

en lugar de

Y buen chico, aunque no tanto

Que tema morirme de eso ,

leer en la traducción

Y honrado, cuanto es preciso

Para guardar mi pellejo.

Libertóte Decembri... Yo be hablado de las fiestas

Saturnales en las notas a la sátira Sic raro scribis. Como

el objeto principal de aquellas fiestas era recordar los

beneficios del reinado de Saturno, entre los cuales se

contaba la igualdad absoluta de bienes y de derechos, se

suspendía durante su celebración el poder de los amos

sobre los criados, y estos comían con aquellos, tenían

libertad para decirles cuanto queriau , se ponían sus vestidos

, y hacían otras demostraciones de la misma especie.

Aun no hace mucho tiempo que en algunos de nuestros

colegios se hacia otro tanto en la fiesta de los Inocentes

, que, como todos saben, se celebra en el mismo mes

en que se celebraban las Saturnales.

V. 6 Pars hominum... Este trozo de moral que el

poeta pone en boca de Davo, es sensato y sencillo. A la

regla suceden inmediatamente los ejemplos, y por consiguiente.

la aplicación.

V. 9. Lxva Priscus inani .. Prisco era un senador,

de quien nada se sabe mas que lo que dice aqui Horacio.

Ueva inani es la mano izquierda s>íu anillos. Dícese que

estos se llevaban en la mano izquierda, porque cuando

se empezaron a gastar, los hombres tenían vergüenza de

que se los vieran , considerándolos como una señal de

afeminación, y asi los llevaban en la mano en que debían

verse menos.

V. 13. Jam moechus Homx... En este verso se da

una dentellada a las costumbres de Roma, y se trata á

Atenas con una benevolencia especial, representando a esta

ciudad como la morada de las Musas, y a aquella como

el centro de los desórdenes.

V. 14. Fertumnis , quotquot sunt... Fertumno era un

dios encargado de las variaciones ó mudanzas del mundo

tísico; y como estas son metódicas, y están sujetas á

reglas uniformes, el poeta supone que Prisco, desordenada

y caprichosamente mudable, nació a despecho de

aquel dios. Asi pora traducir rigorosamente el pasage, yo

habría debido decir:

En su triste nacimiento

Todos los Vertumnos juntos

Ostentaron su despecho.

Pero como esto necesitase aclaraciones, he preferido decir

que presidieron a su nacimiento los dioses de las mudanzas

, que es lo mas a que atendida la índole de nuestra

lengua , podíamos estenderuos, para ponderar la inconstancia

ó versatilidad de un individuo. En el mismo

sentido, ó empleando la misma frase, dijo uno de nuestros

mas célebres draináticosdel siglo XVII,

Que todos siete planetas

Turbados y descompuestos

Asistieron desiguales

A mi infeliz nacimiento.

La luna me dio inconstancia

En la condicion, etc.

Por lo demás, Horacio multiplica los Fertumnos , ó hace

de uno muchos dioses, sin duda porque se le representaba

bajo diferentes formas.

V. 15. Justa chiragra... Obsérvese lo pintorescamente

maligno del epíteto. Nosotros necesitamos un verso para

desenvolver el concepto que él espresa.

V. 17. In phimum talos... No se puede dar una idea

mas completa de la disipación de un hombre, que suponiendo

que mantenía a otro, solo para que le recogiera

los dados cuando acababa de jugar, lo que sin duda equivale

á decir que estaba jugando la mayor parte del dia.

Phimum era el cubilete eu que se alzaban los dados.

Otros leen pyrgum, en lugar de phimum.

V. 19. Tanto leoiüs miser... El que sigue constantemente

un mal camino lo hace por lo común sin embates

ó sin contradicciones consigo mismo; pero el que a cada

acción titubea, y no sabe qué rumbo tomar, sufre agonías

que jamás se acaban, v que hacen de la vida un tormento

mas bien que un placer.

V. 20. Qui jam contento... Eu Jugar de

Que el que ya en la cuerda floja

Ya hace en la tirante esfuerzos,

había yo dicho en mi primera traducción

Que Prisco, ya a sus pasiones

Mandando, ya obedeciendo;

, I . Mn,

y tal es en efecto el sentido de la metáfora del original.

No sé en verdad si hago mejor eu restablecerla, que hice

en suprimirla, aunque en la nueva variante vierto el significativo

laborat que dejé antes sin traducir.

V. 25. Aut quia non sentis... ¡Con qué verdad están

aqui señalados los motivos de la inconstancia! «Siempre

estás alabando las costumbres antiguas, dice Davo, y si

te brindára un dios con trasladarle al tiempo en que se

usaban, lo rehusarías. ¿Por qué es esto? O porque no

dices lo que sientes, ó porque no tienes firmeza para

defender lo que sientes y dices, y no te atreves a sacar

el pie del lodazal en que te hallas.» ¿Qué hay que responder

á esto? El que se hacia a sí mismo reconvención

tan perentoria, podia tratar duramente a otro cualquiera.

El trozo que sigue, y en que se presentan las contradicciones

diarias entre los deseos y la conducta de Horacio,

es precioso. Ideas, frases, palabras, todo es sencillo,

oportuno y clásico.

V. 33. Sub lumina prima .. Ad facem primam, al

encenderse las luces, al anochecer. Los romanos cenaban

antes de esta hora •, pero los hombres muy ocupados como

Mecenas no se ponían a la mesa hasta el oscurecer.

V. 35. Fugisque... Otros furisque; pero despues de

blaterare cum magno clamore, ¿no era mas natural

fugere que furere ?

V. 36. Milvius... Algunos leen Mulvius.

Tibi non referenda precali... Sin duda Milvio y los

parásitos que le acompañaban, iban a veces a cenar en

casa de Horacio, y cuando se les decia que el amo no

cenaba allí, se iban amostazados, gruñendo y murmurando

contra él.

V. 37. lile... Por quispiam , como he traducido.

V. 43. Quingentis drachmis... La dracma valia sobre

real y medio de nuestra moneda.

V. 44. Me vultu terrere... ¡Gracioso modo de aplacar

á su amo, contándole los chismorreos del portero de

Crispin! Y i gracioso modo de criticarse a sí mismo, suponiendo

que saben sus defectos hasta los porteros de las

casas!

V. 46. Te conjux aliena capit... No parece que el tal

defecto era habitual en Horacio; pero sin duda había él

tenido alguna vez esta intención ó este propósito.

V. 48. Sub ciará lucerná... Los burdeles en Roma

estaban en subterráneos, y de aqui la necesidad de tener

siempre luz artificial. Este verso y los cuatro siguientes

adolecen de una licencia y un cinismo, que ofende y repHgna

á las buenas costumbres. Sin descender a particularidades

indecentes, habria dicho Horacio lo mismo, como

yo lo he hecho en la traducción.

V. 53. Tu, cum projectis... A Horacio le habia hecho

conferir Mecenas la dignidad de caballero, ó a lo menos

el privilegio de llevar sus insignias.

V. 54. Prodis ex judice Dama... Esto es, ex magistratu

factus turpe mancipium, et alter Dama. Los caballeros

ejercían alguna vez funciones judiciales.

V. 57. Altercante tibidinibus .. Hermosísimo verso

porla idea, por la espresion y por la contestura métrica.

V. 59. Auctoratus... Dióse en lo antiguo esta calificación

á aquellos que contraían el empeño de combatir

en el circo, con las condiciones de uso, de sufrir hierro,

fuego etc. Mas tarde, la palabra, que al principio no

designó sino estos contratos infames, se aplicó a otros

que no lo eran.

V. 61. Estne marito... Esto parece como réplica a una

respuesta, que se supone que podría darse por el poeta,

y según la cual la muger tendria mas que temer que el

galan. «No, replica Davo; el marido tiene mas derecho

sobre vos que sobre ella.» En efecto, antes de la ley Julia

de adulteriis, el marido podia matar al adúltero cogido

in fraganti, y no a la muger, a menos de sorprenderla

con un esclavo, un liberto ó uo cómico- Según otros

intérpretes, Davo saca, del mayor riesgo que corría el

galan, un argumento contra su amo, cuyo ardor opone

á la frialdad de la dama, que no da pasos er. favor de

su pasión, sin embargo de que es menor su peligro. Yo

repetiré con este motivo que Horacio no habria debido

dejar que nadie adivinase su intención, cuando escribía

para que todo el mundo la conociese.

L. 64. Pecatve superné... Digo de esta espresion lo

que arriba dije de los versos desde el cuarenta y ocho

al cincuenta y dos.

V. 66. Ibis sub furcam... A los esclavos que cometían

cierta clase de faltas, se les ponían al cuello por castigo

dos palos en forma de horca.

Prudens... Vos tan sabio, tan perspicaz.

V. 70. Quse bellua ruptis... Esta comparación es enérgica

y perentoria.

V. 72. Non sum mcechus... Horacio responde al esclavo,

manifestando que le ha hecho una reconvención injusta.

El esclavo da a entender en su réplica que no adolecer

de aquel defecto no es por falta de voluntad ó de

inclinación , sino por temor del castigo.

V. 76. Minar... Sometido, sujeto.

Vindicta... Llamábase asi la vara con que el pretor

tocaba en la cabeza al esclavo a quien se daba libertad.

V. 79. Ficarius... En cada casa había un esclavo que

hacia cabeza entre todos los de su clase, y que se llamaba

atriensis; el simple esclavo que estaba a las o'rdenes de

aquel, se llamaba vicarius; pero todos obedecían y servían

al dueño. La comparación que hace Davo entre estas dos

clases de esclavos, y su amo que mandando a los sujos,

era mandado por otras muchas cosas y personas, es muy

sensata y oportuna.

V. 82. Nervis alienis mobile lignum... Son los muñecos

de los titiriteros movidos por cuerdas. Esta idea es

antiquísima, pues que ya se halla en un libro de Platón.

En nuestros dias la ha puesto en el teatro un poeta dramático

francés.

V. 83. Sapiens... Los comentadores de Horacio alabaron

esta respuesta en boca de Davo, y casi la ridiculizaron

en boca de Damasipo en la sátira Sic raro scribis.

V. 86. Teres atque rolundus... La metáfora es justísima

: en los cuerpos redondos y lisos nada resalta con

que pueda chocar otro cuerpo estraño. Nuestros defectos

son las desigualdades ó protuberancias que pueden ofrecer

tropiezos ó choques; es menester pues corregirlas, y

ser cada cual en este sentido teres y rotundus. Esta

metáfora era imposible conservarla en castellano.

V. 87. Leve... Liso.

V. 89. Quinqué talenta... Sobre 100,000 reales.

V. 95. Vel cum Pausiaca... Pausias, pintor de Sicione,

contemporáneo de Apeles y discípulo de Panfilo, sobresalió

en pintar flores. De este pintor hahia en Roma

varios cuadros.

V. 96. Futví etc... Fuloio, Placideyano y liutuba

eran tres gladiadores célebres.

V. 97. Prxlia rubricá picta... Algunos comentadores

han observado que esto alude a los cuadros que se ponían

a ias puertas de los sitios en que se teuian los combates

de los gladiadores. Estos cuadros, que erau como unas

muestras de tienda , estaban malísimamente pintados.

V. 102. Tibi ingens virtus... Irónicamente.

V. 108. Vitiosum corpus... F.l cuerpo debilitado por

los escesos de la mesa.

V. 109. An hic peccat... Exactísima comparación.

V. 115. iXam comes atra premit... Como en la oda diez

y seis del libro segundo.

V. 117. Aut versus facit... ¿Porqué se ha reputado

siempre una especie de locura el hacer versos? ¿Es

por la especie de enagenacion en que se ponen los poetas

para componer?¿Es porque desgraciadamente hombres

que hacen buenos versos, suelen ser menos útiles para

objetos de mas importancia que otros que no poseen el

mismo talento? ¿Es por que las personas que no son capaces

de hacer grandes esfuerzos de imaginación, procuran

vengarse de la predilección con que la naturaleza ha

tratado a los poetas, y se consuelan de su humillación escarneciendo

á los que los aventajan ?

V. 118. Opera... Nona... Horacio tenia ocho esclavos

trabajando en su casa de campo. La condicion de los

esclavos que servían en el campo era mas dura que la

de los que estaban en la ciudad, pues regularmente andaban

con cadena. Asi, la amenaza que hace a Davo

de enviarle a la quinta a ser el noveno, es terrible.

i«J<* '•(Ili,1)

.4 'Jftjflb} «M

Ut Nasidieni juvit te ccena beati?

Nam mihi convivam quaerenti, dictus beri illic

De medio potare die. — S i c , ut mibi nunquam

In vità fuerit meliùs. — Die ( si grave non est )

Quae prima iratum ventrem placaverit esca. 5

—In primis Lucanus aper : leni fuit Austro

Captus, ut aiebat co»n« pater : acria circùm

i • r:i>!')!,br"ii oi ; :,an u? a» ftb;j6;c:Lii wi

Rapula, lactucae, radices, qualia lassum

Pervellunt storaachum, siser, allec, fecula Coa.

His ubi sublatis, puer altè cinctus acernara 10

Gausape purpureo mensam p e r t e r s i t , et alter

Sublegit quodeumque jaceret inutile, quodque

Posset coenantes offendere. Ut Attica virgo

Cum sacris Cereris, procedit fuscus Hydaspes,

C recuba vina ferens; Alcon, Chium inaris expers. 15

L I B E R li.

S A T Y R A V i l i.

U 'I/i, rCll'lVl'If Itili

SATYRA Vili.

H o r a c i o . ¿Cómo te fué en el banquete,

Di, de Nasidieno el rico ?

Pues yendo ayer a buscarte

A que cenaras conmigo,

Supe que desde las doce

Estabas, Fundanio mió,

En la mesa.

F u n d a n i o . Pues me fué

Como en mi vida me lia ido.

Hor. Y ¿cuál fué el plato primero

Que a aplacar el bambre vino?

F u n d . Un jabalí de Lucania,

Con brisa de sur cogido,

Según el dueño de casa

Oportunamente dijo.

Rábanos, ápio y lechuga,

Que escitan el apetito,

Veíanse en torno, y anchoas

En madres de griego vino.

Levantados estos platos,

Limpia un pagecillo listo

Con un pedazo de grana

La mesa de arce bruñido,

Mientras del suelo otro coge

Migajas y desperdicios,

Para que nada causase

A los huéspedes hastío.

Cual llevando ática virgen

De Céres los sacros signos,

Marcha el atezado Hidaspes

Llevando el cécubo vino;

¿u

Te raagis appositis delectat, habemus utrumque ;

%

Divitias miseras. — Sed queis ca3nantibus una,

Fundani, pulchrè fuerit tibi, nosse laboro.

—Suramus ego, et prope me Viscus Thurinus, et

infra 20

(Si memini) Varius: cum Servilio Balatrone

Vibidius, quos Mascenas adduxerat umbras.

Nomentanus erat super ipsum; Porcius infra,

Ridiculus totas simul absorbere placentas.

Nomentanus ad hoc, qui si quid fortò lateret, :25

Indice monstraret digito ; nani caetera turba,

Nos, inquam, ccenamus aves, conchylia, pisces,

Longè dissimilem noto celantia succum :

Ut vei continuò patuit, cum passeris, atque

Ingustata mihi porrexerit ilia rhombi. 30

Post hoc me docuit melimela rubere, minorem

Puro y sin agua de mar

Presenta Alcon el de Cilio.

A Mecenas el patrón

Entonces le dice fino:

«Si el falernio ó el albano

Os agradan nías, decidlo,

Que no falta en mi bodega

De ese ordinario surtido.»

Hor. Saber deseára ahora

Quiénes gozaron contigo

Del placer de ese banquete.

F u h d . Cerca de Visco Turino

Estaba yo en cabecera,

Y Vario, si no me olvido,

Por debajo de él. Mecenas

Se encontraba entre Vibidio

Y Balatron, dos personas

Que habia él llevado consigo.

Cabe el dueño, Nomentano ;

Porcio después, que nos hizo

Reir, de cada bocado

Tragándose un pastelillo.

En aquella función era

De ¡Nomentano el oficio

Señalarnos lo que habia

Allí mas sabroso y rico,

Pues engullíamos todos

Aves, peces y mariscos.

Sin notar cuánto escedian

A los que siempre comimos:

Como lo eché de ver luego,

Cuando hígados esquisitos

De platija y rodaballo

Probar una vez me hizo.

De las manzanas cogidas

Ad lunaiii delecta. Quid hoc intersit, ah ipso

Audieris melius. Turn Vibidius Balatroni ;

Nosnisi damnosè bibimus, raoriemur inulti:

Et calices poscit majores. Vertere pallor 35

Turn parochi faciem, nil sic metuentis ut acres

Potores: vel quòd maledicunt Iiberiùs, vel

Fervida quòd subtile exurdant vina palatum.

Invertunt Allifanis vinaria tota

Vibidius Balatroque, sequtis omnibus : imi 40

Conviv® lecti nibilum nocuere lagenis.

Affertur squillas inter muraena natantes

In patini porrecta. Sub hoc herus, « h®c gravida

inquit,

Capta est; deterior post partum carne futura.

His mixtum jus est oleo, quod prima Venafri 45

Pressit cella ; garo de succis piscis Iberi:

Vino quinquenni, verùm ci tra mare nato,

Dum coquitur : cocto Chium sic convenit, ut non

Hoc magis ullum aliud; pipere albo, non sine aceto,

Quod Methymn«am vitio mutaverit uvam. 50

En menguante, despues dijo

Que encarnadas se ponían,

Y nos esplicó el motivo.

La plática interrumpiendo

Dijo a Balatron Vibidio:

«Bebamos hasta arruinarle;

O sin vengarnos morimos.»

Pide pues vasos mayores,

Y el patrón tiembla al oirlo.

Porque nada teme tanto

Como a un hombre bien bebido

Ya porque en tal situación

Se murmura sin sentirlo.

Ya porque los paladares

Embota el picor del vino.

Vacian ambos campeones

Cubas en vasos alifos,

Y escepto en el lecho bajo,

Todos hacemos lo mismo.

Tendida en una gran fuente

Luego una lamprea vino,

Rodeada de cangrejos

Nadando, y el amo dijo:

«Esta se cogió preñada;

Pues si ya hubiera parido,

Nada valdría: la salsa

Es de aceite superfino

De Venafro, con entrañas

De anchoas ó de bonito.

Vino rancio del pais

Se añadió al hervir, y hervido.

Vino que suplir no es dable

Con otro, y es el de Chio;

Pimienta blanca, y vinagre

Hecho de uva de Metinrao.

t o m o m . 27

M8 LIBER H.

Erucas virides, inulus ego priions amaras

Monstravi incoquere: illotos Curtillus echinos,

Ut melius muriâ, quam testa marina remittit. »

' . ' i

Interea suspensa graves auloea ruinas

In patinam fecere, trahentia pulveris atri

Quantum non Aquilo Campanis excitât agris.

Nos majus veriti, postquam nihil esse perieli

Sensimus, erigimur. Rufus posito capite, ut si

Filius iramaturus obìsset, fiere. Quis esset

Finis, ni sapiens sic Nomentanus amicum

Tolleret? « Heu Fortuna ! quis est crudelior in

Te Deus! ut semper gaudes illudere rebus

Humanis! Varius mappâ compescere risum

Vix poterai. Balatro suspendens omnia naso ;

« H sec est conditio vivendi, aiebat: eòque

Responsura tuo nunquam est par fama labori.

Tene, ut ego accipiar lautè, torquerier omni

Solbcitudine districturn , ne panis adustus ;

Ne malè conditura jus apponatur; ut omnes

LIBRO II. 419

Yo el primero fui que puse

En salmuera de marisco

Inolas y jaramagos,

Y luego inventó Curtilo

Echar en igual salmuera

Sin lavarlos los erizos.»

Mientras asi hablaba el hombre ,

Un gran dosel, suspendido

Del techo, se nos desploma

En la mesa de improviso,

Armando tal polvareda.

Como un recio torbellino.

No viendo riesgo, muy luego

Del susto nos repusimos.

Cabizbajo Nasidieno

Lloraba como si un hijo

Perdido hubiese, y Dios sabe

Cuál fuera el fin del conflicto ,

Si asi no le consolara

Nomentan su sábio amigo.

«¿Cuál Dios mas cruel que tú,

Fortuna? A tí en tus caprichos

Agrádate trastornar

De los hombres los designios.»

Para contener la risa

Se tapa Vario el hocico.

En tanto que Balatron,

Clama, burlón y ladino,

«¡Triste condicion humana!

Nunca corresponde el brillo

Al afan; se hacen esfuerzos

Porque estemos bien servidos,

Porque halla esquisitas salsas,

Porque esté el pan bien cocido,

Y se muestren los criados

l>

4 2 0 LIBER II.

Proecincti rectè pueri complique ministrent? 70

Adde hos praeterea casus, aul®a ruant si,

Ut modò; si patinam pede lapsus franga t agaso.

Sed convivatoris, uti ducis ingenium res

GíflOlfi?'.!' VOíf v .il) ('.«{I*

Advers® nudare soient, celare secund®. »

Nasidienus ad h®c: «tibi Di, qu®cumque preceris, 75

Commoda dent; ita vir bonus es convivaque comisis>

Et soleas poscit. Tum in lecto quoque videres

Stridere secreti divisos aure susurros.

—Nullos bis mallem ludos spedasse : sed illa

Redde, age, qu® deinceps risisti.—Vibidius dum 80

Qu®rit de pueris, num sit quoque fracta lagena,

Quòd sibi poscenti non dentur pocula; dumque

Ridetur Actis rerum, Balatrone secundo:

Nasidiene, redis mutât® frontis, ut arte

)

Muy puntuales y limpios,

Y malogra un accidente

Despues tantos sacrificios.

Ya se desploma un dosel,

Como ahora aqui ha sucedido,

Ya tropieza un siervo zafio,

Y quiebra el plato mas lindo.

Pero a aquel que da banquetes

Debe suceder lo mismo

Que a un general en la guerra,

Pues siendo adverso el destino,

Lucir su habilidad suele

Mas que si fuera propicio. »

Nasidieno asi responde:

« Pues convidado tan fino

Te muestras, cuanto les pidas

Dénte los dioses benignos.»

Sus chinelas toma y vase,

Y al instante un rumorcillo

Se oye, cada cual hablando

En secreto a su vecino.

HOR. Nunca espectáculo alguno

Tal me habría divertido.

Mas ¿110 hubo alguna otra escena

De risa?

FÜND. Mientras Vibidio

Preguntaba a los criados

Si en el desmán perecido

Habían todos los vasos,

Pues nadie le daba vino,

Sin embargo de que a todos

Lo estaba pidiendo a gritos;

Y mientras para reir

Nos inventaba Servilio

Mil especiosos pretextos.

« 2 LIBER II.

Eruendaturus fortunara. Deinde sequti 85

Mazouomo pueri magno discerpta ferentes

Membra gruis, sparsi sale multo, non sine farre,

Pinguibus et fiéis pastum jécur anseris albi.

Et leporum avulsos, ut multò suavius, armos ,

Quàm si cum lumbis quis edit: tum pectore adusto 90

Vidimus et merulas poni, et sine clune palumbes;

Suaves r e s , si non causas narraret earum , et

Naturas doininus : quem nos sic fugimus ulti,

Ut nihil omnino gustaremus; velut illis

Canidia afflüset, pejor serpentibus Afris.

NOTAS.

r & l * ! ^ 1 • »

Casi todos ios comentadores y traductores de Horacio

desconocieron el carácter de esta sátira, y yo mismo me

engañé como ellos, dando a la primera traducción que

hice, un colorido conforme a la iutencion que se suponía

al poeta, de haber querido ridiculizar abiertamente el

banquete de Nasidieno, y desacreditar «o solo los manjand

95

Hé aqui que vuelve tranquilo

Nasidieno, como un hombre

A reparar prevenido

Contratiempos casuales

Con esfuerzos peregrinos.

Trás él en enorme fuente

Llegar al momento vimos

Rociados de sal y harina

De grulla muchos trocitos;

Hígado de ganso blanco

Relleno de grandes higos;

Limpias de lomos, espaldas

De liebre, plato muy fino;

Mirlos algo requemados,

Y a la postre palominos

Sin rabadilla, manjares

A la verdad esquisitos,

Si no ponderara el dueño

Su índole,especie y motivos.

Pero nos vengamos de él,

Pues sin probarlos nos fuimos,

Cual si los inficionase

De Canidia el corrompido

Aliento, mas peligroso

Que los áspides de Egipto

res, los vinos y el orden del servicio, sino hasta su persona

misma. Si joven participé de este error general, no

tardé sin embargo en reconocerlo, y hoy es de mi obligación

combatirlo.

Que Nasidieno era un personage de importancia, aparece

del hecho de aceptar Mecenas un convite eh su casa

, y del de asistir a él sugetos de tanta Hombradía como

Fundauio, Visco y Vario. Estos ilustres poetas habían

sido convidados por Nasidieno mismo, pues aunque la

1 ¿«f» CJM1¡'

O Sírcv^tli

•¡i na

"mol miclcít

imtt ^ettaibin

¡•i) íjdiéu;,

I»b

costumbre era que uo asistiesen a los banquetes de etiqueta

mas que las personas que el convidado principal

llevase consigo, consta por la relación de Fundanio que

Mecenas no habia llevado mas que a Vibidio y Servilio

Balatron. Fundanio, Visco y Vario, convidados por Nasidieno,

eran pues sus amigos ó protegidos, y no parece

posible que estos hombres fuesen a desacreditar al amigo

ó protector que les hacia un obsequio convidándolos, y

un honor sentándolos al lado del primer ministro del imperio.

Este por otra parte se respetaba bastante a sí mismo,

para no consentir que anduviese en manos de todos una

composicion, en que se pusiese en ridículo la persona

notable, de quien acababa de recibir un agasajo.

Si para disminuir la fuerza de estas consideraciones se

alegase que hubo en el festín de que se t r a t a , una aventura

verdaderamente ridicula , cual fué el hundimiento

del dosel que cubría la mesa, yo replicaría, que esta

aventura, de que sin duda se habló en toda la ciudad,

pudo muy bien dar márgen a una composicion festiva; pero

nunca servir de pretexto para condenar al escarnio de

la posteridad a un sujeto de importancia, que ostentaba

en su banquete una generosa y acaso escesiva profusion,

y obsequiaba a sus convidados con toda la delicadeza que

exigía su clase propia y la de cada uno de ellos. Yo repito

que todos se habrían deshonrado contribuyendo a la

befa del que los habia colmado de obsequios.

No quiero decir por esto que no entrase en la intención

del poeta dar tal ó cual picotazo al rico y espléndido

Anfitrión, ni yo estrañaria este proceder de parte de

un poeta satírico. Lo que sostengo es, que no fué el

propósito de Horacio presentar a Nasidieno como un

avaro ridículo, pues en tal caso no habría hecho una

descripción magnífica de la comida, ni en la enumeración

de los platos que en ella se sirvieron, habría pasado revista

á los mas delicados y costosos que entonces se conocían.

La caida del dosel, y el modo con que se reparó

el desmán que ella ocasionó, se refiere de un modo gracioso

y festivo, pero comedido y urbano. El mismo tono

se emplea en la relación de las demás ocurrencias del

festin, donde hasta la caida del dosel, todo había sido

broma v buen humor. Ni aun los consuelos que despues

de aquella aventura dirigieron al dueño de la casa

Nomeotano y Balatron, desdicen de lo que convenia á

una reunión circunspecta, ni hav cosa en ellos que no

sea rigorosa y oportunamente aplicable a la circunstancia.

Fundanio recuerda a la verdad que Balatron hacia burla

de cuanto veia ; pero el discurso que pone en su boca es

justo y apropiado a la situación, y no puede suponerse

que Mecenas que habia llevado consigo a aquel convidado,

que le tenia al lado suyo, y que por esto y aquello

era hasta cierto punto, responsable de su conducta , le

permitiese mofarse de la persona que los agasajaba a todos

, ni mucho menos que dejase despues correr por la

ciudad sus invectivas, bajo la protección del nombre ya

célebre de Horacio. Las notas siguientes acabarán de demostrar

la justicia de estas observaciones.

Por lo demás, la composiciones agradable y divertida.

El poeta pone la relación de la fiesta, que por la circunstancia

de asistir Mecenas, y por la ocurrencia del

dosel, debió dar que hablar durante algunos dias a la

ciudad toda, en boca del ilustre poeta cómico Fundanio,

que por razón del ramo de poesía que cultivaba, parecía

deber ser preferido a los demás convidados para el desempeño

de esta comision.

V. i Nasidieni... beati.. No se sabe quien era este

Nasidieno. Aqui beaíus significa rico.

V. 3. De medio potare die... Lo común era sentarse

á la mesa a las cuatro de la tarde, aunque, como he

dicho en otra ocasion, la gente muy ocupada lo verificaba

despues; pero Nasidieno habia sin duda adelantado la

hora, ya para dar mas importancia a su banquete, ya

para poder prolongarlo mas, sin que se concluyese muy

tarde; pues es verosímil que el tal Nasidieno gustaría,

como gustan hoy muchos que tienen convites, de que por

honor de sus salsas y sus vinos, estuviesen los convidados

largo tiempo en la mesa.

V. 4. Dic... Esta es la lección unánime de los manuscritos

y de las primeras ediciones. Aldo Manucio parece

que fué el primero que leyó Da , y los mas de los editores

posteriores le copiaron.

V. 6. Leni fuit Austro captus... Todos saben que por

lo común el viento del sur es caliente en la costa de

Italia; saben asimismo que el calor macera y ablanda

las carnes, y que ninguna gana mas en esto que la del

jabalí, que naturalmente es muy dura. Asi, decir que el

animal fué cosido cuando soplaba una brisa ligera del

sur equivalía a decir , está tierno ; y esta escitacion era

un acto de benevolencia v de obsequio, impertinente quiza,

pero nunca ridículo, como dijeron los mas de los intérpretes.

Algunos hubo , que haciendo del Nasidieno que

presenta Horacio como un hombre escesivamente pródigo,

un avaro mezquino, supusieron que con la frase sobre

que discurro, quiso él escusarse de que estuviese un poco

pasado, ó echado a perder el jabalí; pero se engañaron

ciertamente, pues apenas cabe en lo posible que en un

banquete que un hombre opulento daba al personage mas

elegante y delicado del imperio, y en el cual se Servian

los manjares mas esquisiios, estuviese echado a perder el

plato mas importante de la mesa.

V. 9. Allec, fécula Coa... Este gusto es singularísimo,

pero es cierto que existia. ¡Salmuera de pescado

v heces de vino por gran regalo! Costaría trabajo creer

que los hombres fueron alguna vez tan estravagantes en

la mesa, si no supiésemos que habían sido igualmente estravagantes

en casi todo lo demás. De Cos, (hoy Stan*

cho) célebre isla del archipiélago, patria de Hipócrates y

de otros grandes hombres de la antigüedad , he hablado

en otra ocasion.

V. II. Gausape purpureo.. Los que se empeñaron

en que Horacio no enumeraba circunstancia alguna deJ

banquete, si no con objeto de ridiculizarlo, hicieron oty

servar la incongruencia que creyeron ver entre la mesa di

arce, en que se servia la comida, y el pedazo de púrpura

con que la misma mesa se limpiaba , y vieron en

este contraste una nueva prueba de la avaricia del fttíw

trion. En esto se engañaron como en lo demás. Segmi el •

precio que tenia entonces la púrpura , el mas pequeño *

-W

retazo costaba mas que podía costar uua mesa hecha de

Id mas rica madera ; y es natural que el que llevaba el

lujo.y la protusion hasta gastar la púrpura eu rodillas

que debían servir pocas veces , no economizase el gasto

tlu;»uj|jioesa que debia servir siempre, sobre todo cuando

etedKfcdfe entonces uo se ponían manteles. Débese obser-

>M;flKinas que con la madera de arce se podían constfmtLwbenos

muebles, y mesas particularmente, en quu

fttttbpV de uua pieza, podia lucir el veteado particular

¿ J a q u e l árbol. Y aun cuando asi no fuera , nada tendría

estraño que la inoda, tau caprichosa entre los romabos

, autorizase el empleo de maderas ordinarias para

ciertos muebles de uso común. Los comentadores que dijeron

que los ricos gastaban en aquel tiempo mesas de

naranjo, no lo probaron, ni era fácil que lo hicieseu.

V. 12. Sublegit quodcumque... Este criado, andando

por debajo de la mesa recogiendo migajas, limpiando

escupidos, y haciendo otras operaciones análogas, debia

ser allí un mueble muy incómodo, y cuando menos

muy inútil.

V. 13. Ut Attica virgo... El pincel de Fundanio era

ciertamente festivo. Al esclavo que trae el vino cécubo

le hace marchar a compás, como la doncella que en una

procesion de Ceres llevaba la bandeja con ios símbolos del

culto de la diosa.

V. 14. Fuscus Hijdaspes... Siu duda era algún esclavo

oriental, v de aqui el epíteto fuscus, pues los orientales

son siempre algo atezados.

V. ló. Chium maris expers... Los comentadores á

que he aludido en las notas sobre los versos seis y once,

creyeron que por las palabras maris expers , se designaba

un vino que no kabia pasado el mar; y esto aplicado

al viuo de Cilio, era un contrasentido palpable, pues

no se puede sin pasar el m a r , ir de una isla del Asia

menor a una ciudad del ccutinente de Europa. Para salvar

esta contradicción supusieron , constantes en el propósito

de hacer de Nasidieno un avaro , que este presentaba

como vino de Chio algún vino de Italia , y que pretendía

engañar a sus convidados, dándoles gato por lie«

LIBRO II.

bre. Esto es absurdo , pues por una parte los vinos griegos

eran muy comunes v conocidos en Roma, y a nadie

se podia engañar, suponiendo procedente'de aquel archipiélago

vino alguno de la península italiana;; y por

otra parte no es creible que en un convite para el cual

no se perdonaba gasto, se tratase de dar un vino malo

en lugar de otro bueno. Maris expers uo significa pues,

que no había pasado el mar, sino que no estaba mezclado

con agua del mar, pues debe saberse que a todos

los vinos griegos echaban algunos gastrónomos un poco

de esta agua, pretendiendo corregir ási lo que tenian de

seco y de fuerte. Otros alegaban que la mezcla de agua

salada era fatal para el estómago y los nervios, y asi

debía ser en efecto. Por esto sin duda, y para que se

tranquilizaseu los convidados que fuesen de esta opinion,

se anunció que el vino se hallaba puro, ó que no estaba

mezclado con agua de mar.

V. 18. Dioitias miseras.. Yo pongo en boca de Nasidieno

estas dos palabras, y creo que su inteligencia es

la que les doy en mi traducción. Las personas acostumbradas

á buenas mesas saben que en ellas se sirven

hoy, como se servían en tiempo de Horacio, vinos de varias

clases, y que estos constituyen el mayor gasto de

los banquetes. Saben igualmente que en ellos se atufan

los couvidados que quieren probar todos los vinos,

y que las personas circunspectas no beben durante la

mayor parte de la comida , mas que vinos comunes ó

de pasto, reservándose para tomar a su tiempo una

copa del vino superior a que sou mas aficionados. Vinos

de pasto eran en Roma los de Falerno y de Alba, y

aunque de menos estima, porque siempre el lujo prefiere

como mas caros los estrangeros a los del pais , eran ma6

sanos que los del Archipiélago, adobados con una porcion

de drogas, y dañinos por consiguiente No es estraño

pues, si no muy natural, que el dueño de la casa, lia

ciendo servir los vinos de mas precio, dijese, «caballeros,

cuidado qué aquel a quieu no le sienten bien, tiene

buen vino de pasto, que es el surtido ordinario; divitias

miseras.» Esta esplicacion me parece tan natural,

LIBRO II.

como forzada la que habría que dar a las mismas palabras

poniéndolas en boca de Horacio, cual lo hicieron

los mas de los intérpretes

V. 20 Summus ego... Para comprender bien este pasage,

es menester formarse una idea clara de la situación

de las canias que rodeaban la mesa. La cama de enmedio

era el sitio preferente ó distinguido: en seguida el de

la estremidad superior de la mesa , que era el de la

derecha del de enmedio, y por último el de la estremidad

inferior. El lado de la mesa que cogia en frente al

lecho de enmedio , quedaba desocupado para que entrasen

v saliesen los criados, con sus grandes fuentes, máquinas

etc. Eu la extremidad superior estaban Fundanio,

Visco Turino y Vario, por el orden con que van nombrados:

en la cama de enmedio estaba Mecenas, y a sus

dos lados Servilio Ralatrou y Yibidio , y en la estremidad

inferior se hallaba el dueño de la casa Nasidieno, entre

sus dos amigos ó parásitos, Nomentano y Porcio.

V. 22. Fibidius... No se sabe quiénes eran Vibidio ni

Balatron. De Fundanio, de Vario y de Visco hablé ya

en otra parte. Nomentano (ú Nomeutan , como yo le he

llamado alguna vez por hacer el nombre mas corto) era

uizá el célebre disipador de quien tantas veces habló

Horacio. Porcio era verosímilmente el parásito de Memmio,

de quien habló una vez Catulo.

Umbras .. Parásitos, dice el antiguo escoliador: Convivas

á convivatore non invitatos, dice otro intérprete.

V. 25. Si quid Jorté lateret... Esto es, si habia alguna

cosa que no se sabia lo que era. El oficio de Nomentano

era ir diciendo: «Señores, este es un bocado

esquisito; aqui tienen ustedes tal cosa, etc.» Esto, añade

Fundanio, era indispensable, pues nosotros Íbamos, según

decia Nomentano , embutiendo de todo, sin reparar

en que muchas de aquellas cosas tenian un sabor diferente

del que siempre habíamos hallado en otras de la

misma clase.

V. 29. Cuín passeris, atque .. Esta es la lección

general. En algunas ediciones se lee assi, y porrexerat,

en lugar de porrexerit en el verso siguiente.

V. 31. Post hoc me docuit melimela... El que se hable

aqui del color de las manzanas, podrá parecer estraño

á los que no sepan que estas servían , como ahora

las patatas, para guarnecer asados. Los mesimaniacos,

que pretenden establecer una escala ridicula de sabores, y

que a circunstancias completamente insignificantes dan una

importancia de ilusión, que se desvanece a medida que

se generaliza, quieren estender el mismo prestigio a cuanto

tiene relación con su gula , y de ahí proviene que Nomentano

se pusiese a hablar del arrebol de las manzanas,

y que asegurase que con el tiempo se hacia mas subido

el de las cogidas en menguante.

V. 34. Nisi damnosé bibimus... Ita multúm, ut damnum

sentiat qui conoivium prxbet, dice el antiguo

escoliador.

Moriemur inulti... Esto es, «si no bebemos hasta

arruinarle, moriremos sin vengarnos de que se nos asesine

á fuerza de tanto comer.»

V. 36. Parochi... Prxbitoris, del que costea el

banquete.

V. 38. Exurdant vina palatum... Exurdare palatum,

(iensordecer el paladar) formaba antiguamente una figura

elegante, porque trasladaba a un sentido la calificación

propia de otro. Pero desde que la fiiosofia ha perfeccionado

el lenguage, no es permitido usar deesas frases, que

á medida que son mas ó menos inexactas , deben calificarse

de mas ó menos disparatadas.

V. 39. Invertunt Allifanis vinaria... Es decir, como

interpretó muy bien el padre Sanadon, repetitis pateris

amphoras integras exhauriunt. Vinaria se refiere a vasa

, y Allifanis a poculis, que es necesario suplir. Por

lo _demas, Allifana se llamabau uuos jarros de loza, que

se fabricaban en Alija, ciudad de los samnitas, cerca

del Vulturno.

V. 46. Garó de succis piscis Iberi... Garum era propiamente

la salmuera de un pescado llamado garas, ó

mas bien de las entrañas de él; también se hacia esta

salmuera con las tripas del bonito, calificado aqui de pez

de España, porque se crian muchos en sus costas.

V. 50. Quod Metymnxam vitio mutaverit uvam...

Dacier mismo no pudo dejar de confesar que este modo

de espresarse es estrañísimo. Acetum quod mutavit vitio

uvam Metkymnxam, quiere decir vinagre que mudó por

su corrupción la uva de Metimno, en lugar de vinagre

hecho con uvas podridas de Metimno. Felicitémonos de

que hoy no se empleen frases tan singularmente ordenadas.

Por lo demás, Metimno ó Metimna era una ciudad

de la parte occidental de la isla de Lesbos, en cuyo territorio

habia afamados viñedos

V. 51. Erucas virides... Yo creo que la mejor esplicacion

de este pasage es la de Dacier. Según él, dice

Nasidieno, Ego primus monstravi incoquere erucas virides

et ínulas amaras, murid quam remittit testa marina.

Curtillus monstravit incoquere eádem murid echi.

nos etc. Los yerba jos de que habla aquí Nasidieno se

echaban en salmuera para quitarles lo amargo.

V. 54. Interea suspensa... Aqui hay tres buenos versos,

que sacuden la imaginación del lector, y le hacen

detenerse a pensar en el desorden que se movería con la

caida del dosel.

V. 58. Erigimur... Apparet híc convivas se projecisse

in terram, dice Acron; in lectis discubuisse, dice

el antiguo escoliador; y la misma idea espresa Cruquio,

cuando dice: Súbito casu percuhi, inque léelos collapsi.

V. 60. Sapiens Nomentanus... El epíteto es picante:

¡ Prudente el modelo de la disipación!

V. 64. Suspendens omnia naso... Burlándose de todo.

Véase la nota sobre el verso quinto de la sátira sesís del

libro primero.

V. 72. Pede frangat agaso... Acaso habia sucedido

también este contratiempo, por tener algún criado torpe,

y poco acostumbrado a servir.

V. 75. Uti ducis... Es antiguo y natural comparar á

uno que da una gran función, con un general de ejército:

depende de tantas menudencias, de tantas casualidades

el que tenga buen ó mal éxito una batalla, ó el

que salga una comida deslucida ó brillante, que no deberían

estrañarse estos resultados, sino cuando fuesen efecto

de la impericia del general del ejército ó del director

de la función. Por eso dice el truhán de Balatron que

una desgracia sirve para demostrar un talento que la

prosperidad habría tenido como sin ejercicio.

V. 76. Et soleas poscit... Las chinelas con que a la

hora de comer trocaban sus zapatos los convidados, se las

quitaban al tiempo de tenderse, y las dejaban debajo de la

cama sobre que comian.

V. 83. Fictis rerum... Por rebusficlit, esto es con pretextos

que se buscaban, a fin de que noestrañase Nasidieno

la risa que ocasionaban los contratiempos de su mesa. Balatron

era el que suministraba estos pretextos.

v 86. Mazonomo... Dióse primero este nombre a una

especie de redondel de madera, donde se ponia cierta clase

de pasta llamada maza. Despues se dio el mismo nombre

á cualquiera fuente ó bandeja grande, en que se ponían

diferentes manjares.

V. 89. Leporum avulsos... armos... Intérpretes hubo

que por armos entendieron el lomo, porque el lomo es

la parte mas regalada de la liebre. Pero Horacio cuidó de

fijar el sentido de la palabra , declarando mas delicados los

armi que los lumbi. Se ve pues que por armi debe entenderse

la espaldilla, aunque nosotros reputemos menos

delicada esta parte del animal. El capricho de preferir

á la que hoy juzgamos mejor, otra que en realidad

es menos buena, no es mas singular ni reparable, que

los demás que alternativa ó sucesivamente reinaron en las

mesas de Roma, y de que ya he hablado en otras

ocasiones.

V. 91. Sine clune palumbes... El capricho había llegado

hasta el punto de quitar a las aves lo que tienen de

mas delicado.

V. 95. Conidia afjlasset... Es decir, vetuti Conidia

afflassel rebus illis pestilentem halitum.

FIN DEL TOMO TKBCKRO.

INDICE DE LAS SATIRAS

COXTfcMItAt

EN ESTE TOMO,

LIBRO I.

SATIRA I. Qui fit Maecenas, ^ t

II. Ambubaiarum collegia, 42

III. Omnibus hoc vitium , 08

IV. Eupolis alque Cratinus, 92

V. Egressum magna,

VI. Non quia, Maecenas, ,3S

VII. Proscripti Regis, 1(j2

VIII. Olirn truncus eram, 1GS

IX. Ibam fortè via sacra, ,8u

X. Nempe iucomposito, Jl)8

LIBRO II.

SATIRA 1. Sunt quibus in satvray ¡>20

II. Quae virtus et quanta, 24G

HI. Sic raro scribis, 2G8

IV. Unde, et quo, Catius, 332

V. Hoc quoque, Tiresia, 352

VI. Hoc erat in votis , 370

VII. Jamdudum ausculto, sss

Vili. Ut Nasidieni, 412

to de la impericia del general del ejército ó del director

de la función. Por eso dice el truhán de Balatron que

una desgracia sirve para demostrar un talento que la

prosperidad habría tenido como sin ejercicio.

V. 76. Et soleas poscit... Las chinelas con que a la

hora de comer trocaban sus zapatos los convidados, se las

quitaban al tiempo de tenderse, y las dejaban debajo de la

cama sobre que comían.

V. 83. Fictis rerum... Por rebusficlit, esto es con pretextos

que se buscaban, a fin de que noestrañase Nasidieno

la risa que ocasionaban los contratiempos de su mesa. Balatron

era el que suministraba estos pretextos.

v 86. Mazonomo... Dióse primero este nombre a una

especie de redondel de madera, donde se ponía cierta clase

de pasta llamada maza. Después se dio el mismo nombre

á cualquiera fuente ó bandeja grande, en que se ponían

diferentes manjares.

V. 89. Leporum avulsos... armos... Intérpretes hubo

que por armos entendieron el lomo, porque el lomo es

la parte mas regalada de la liebre. Pero Horacio cuidó de

fijar el sentido de la palabra , declarando mas delicados los

armi que los lumbi. Se ve pues que por armi debe entenderse

la espaldilla, aunque nosotros reputemos menos

delicada esta parte del animal. El capricho de preferir

á la que hoy juzgamos mejor, otra que en realidad

es menos buena, no es mas singular ni reparable, que

los demás que alternativa ó sucesivamente reinaron en las

mesas de Roma, y de que ya he hablado en otras

ocasiones.

V. 91. Sine clune palumbes... El capricho había llegado

hasta el punto de quitar a las aves lo que tienen de

mas delicado.

V. 95. Conidia afjlasset... Es decir, vetuti Conidia

afflassel rebus illis pestilentem halitum.

¡ W , a, j t ^ H F ^ ^ V .

FIN DEL TOMO TERCERO.

INDICE DE LAS SATIRAS

COXTfcMItAt

EN ESTE TOMO,

LIBRO I.

SATIRA I. Qui fit Maecenas, pàg t

IL Ambubaiarum collegia, 42

III. Omnibus hoc vitium , 08

IV. Eupolis alque Cratinus, 92

V. Egressum magna,

VI. Non quia, Maecenas, ,3S

VII. Proscripti Regis, 1(j2

VIII. Olirn truncus eram, 1GS

IX. Ibam fortè via sacra, ,8u

X. Nempe iucomposito, Jl)8

LIBRO II.

SATIRA 1. Sunt quibus in satvray ¡>20

II. Quae virtus et quanta, 24G

HI. Sic raro scribis, «¡08

IV. Uude, et quo, Catius, 332

V. Hoc quoque, Tiresia, 352

VI. Hoc erat in votis , 370

VII. Jamdudum ausculto, sss

Vili. Ut Nosidieni, 412

P a g i n a . L i m a .

F É DE E R R A T A S .

p l c e .

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3 Si a otro

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1 Duait

5 votet

29 Crisippt

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33 halla

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23 uizá

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contentaban

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A otro

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Ducit

volet

Crisipo

á

tenui

baya

COillis

quizá

I

1

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