HIPÓCRATES

Tratado de los Aires, Aguas y Lugares 


CAPÍTULO PRIMERO.

I  El que se propone hacer en
la medicina investigaciones exactas,
debe en primer lugar considerar los
efectos que puede producir cada estación del año. Porque lejos de parecerse una era a otras, se diferencian
mucho entre sí, del mismo modo que
cada una en particular se diferencia
de sí misma por las varias vicisitudes de que son susceptibles. En segundo lugar, debe conocer la naturaleza de los vientos cálidos y fríos:
primero la de aquellos que son comunes a todos los habitantes del globo, y luego después los que reinan
particularmente en cada país. No le
es menos necesario el conocimiento.
de las cualidades de las aguas, que
son tan diferentes por su virtud, como lo son por su peso y sabor.
2. Así, la primera diligencia que
debe hacer un médico al llegar á
una población que no conoce, es examinar con cuidado su exposición en
orden a los vientos, y al diverso o
riente ú ocaso del sol: porque hay
mucha diferencia entre una población expuesta al norte, y otra que
lo esté al mediodía; entre la que lc
esté al levante, y aquella que lo está
al poniente. ... -
3. Con el mismo cuidado debe
examinar las aguas de que hacen
uso los habitantes, y averiguar s.
son blandas y sin olor, o si son du
ras; si vienen de sitios elevados y
peñascosos, o si son crudas y salitrosas.
4. Debe además considerar si el
terreno es árido y seco, o húmedo
y cubierto de árboles; si es hondo
y abrasado por los calores, o si está
elevado y frio.
5. Debe en fin examinar el género de vida, y el régimen de que
usan con preferencia los habitantes,
y averiguar por consiguiente si son
grandes bebedores y comedores, y
al mismo tiempo holgazanes; o si
aman por el contrario el trabajo y
el exercicio, bebiendo y comiendo
poco a pesar de estas circunstancias.
Semejantes observaciones son el nor
te para juzgar de todo lo demas.
; 6. El médico que estuviere ins
truido en todas estas circunstancias,
ó a lo menos en la mayor parte de
ellas, podrá conocer bien la natura
leza de las enfermedades que son
propias y particulares de la pobla
cion donde llega por primera vez,
ó que son comunes a todo el pais:
de modo, que no se hallará emba
razado en disponer el plan curativo,
ni estará expuesto a los errores y
186 TRATADO
equivocaciones que deben natural
mente cometer todos aquellos que
desprecian estos conocimientos pre
liminares.
7. Y aun podrá pronosticar, á
proporcion que va entrando el año,
tanto las enfermedades generales que
deben atacar a toda la poblacion en
el verano o en el invierno, como
aquellas de que está amenazado ca
da uno de sus habitantes en particular, por causa de alguna mudanza en el régimen. Porque solo conociendo las diversas mudanzas de las
estaciones, el oriente y ocaso de los
astros, y el modo con que se suceden estos fenómenos, podrá prever
quál será la constitución de todo el
año : y este modo de examinar y de
conocer anticipadamente los tiempos
venideros, le dará especialmente fa
cilidad para conocer todos los casos
particulares, así como también los
medios propios para restablecer la
salud de sus enfermos, y ejercer
su arte con el mejor éxito.
8. Si alguno mirase estas investigaciones como sueños o delirios meteorológicos, por poco que quiera
prescindir de sus preocupaciones, se
convencerá de que los conocimientos
astronómicos son de grande utilidad
para la Medicina. Así es que en e
fecto el estado del vientre sigue or
dinariamente las mudanzas de las es
taciones. Ahora quiero exponer cir
cunstanciadamente el modo con que
deben hacerse todas las investigacio
nes de que acabo de hablar.
CAPÍTULO II.
De los Climas.
9. Toda poblacion expuesta
habitualmente a los vientos cálidos,
como los que soplan entre el levante
y el poniente de invierno, y que
está al abrigo de los vientos septen
188 TRATADO
trionales, debe ser abundante en
aguas: pero estas son salitrosas, es
tan a poca profundidad, y por con
siguiente calientes en el verano, y
frias en el invierno. Son contrarias
á la salud del hombre, y deben ocasionarle varias enfermedades.
1 o. En una población situada
de este modo, basta la menor causa
para hacer degenerar las heridas en
úlceras fagedénicas. Los habitantes
tienen naturalmente la cabeza húmeda y llena de pituita; la qual des
cargándose por el vientre, produce
diarreas frecuentes. Por lo común
no tienen fuerza ni vigor; y comen
y beben poco: porque todo hombre
que tiene la cabeza débil, no podría
soportar el vino, por causa de re
sentir mas bien que otro cualquiera
los males de la cabeza que suele producir.
1 . En orden a los males que
son familiares o comunes a esta población, se observa que las mujeres

son enfermizas, y están expuestas á
las pérdidas de sangre uterinas; mu
chas son estériles mas bien por su
mala salud que por su naturaleza,
ó padecen abortos con freqüencia.
12. Los niños son atacados de
convulsiones, de asmas, y de aque
lla afeccion que se mira como un e
fecto o castigo inmediato de la di
vinidad, y a la qual se la ha dado
el nombre de enfermedad sagrada.
13. Los hombres estan sujetos á
padecer disenterías , diarreas, ca
lenturas epialas, las crónicas de in
vierno, muchas de las epinyctides, y
hemorroydes. Al contrario, raras ve
ces son atacados de pleuresías, pe
rineumonias , calenturas ardientes,
y de todo aquello que se conoce con
el nombre de enfermedades agudas;
porque no es posible que reynen es
tas enfermedades donde el vientre
está siempre laxó.
14. Se padecen ademas optal
mias húmedas, que no son durade
19o TRATADO
ras, ni peligrosas, a no ser que sean
epidémicas, ocasionadas por alguna
mudanza de la estacion. Quando se
pasa de los cincuenta años se pade
cen fluxiones que provienen del ce
rebro, y que ponen a los hombres
paraplecticos, siempre que la cabeza
se expone al ardor del sol, o que
han experimentado la impresion de
un gran frio. Tales son las enferme
dades familiares ú ordinarias a sus
habitantes, dexando a un lado las
epidemias causadas por las vicisitu
des de las estaciones, a las que estan
igualmente expuestos.
15. En órden a las poblaciones
que tienen una exposicion contraria
á la que acabo de referir, es decir,
que estando al abrigo del viento del
mediodia , como tambien de todos los
calientes, reciben habitualmente los
vientos frios del norte, que soplan
entre el poniente y levante del vera
no; he aquí lo que se observa en
ellas. Las aguas son duras y frias, y
DE Los AIREs, AGUAs &c. 191
no pueden corregirse o purificarse de
ningun modo.
I6. Los hombres deben ser necesariamente nerviosos y secos. La
mayor parte de ellos tienen el vientre inferior duro, difícil de mover,
y el superior al contrario mas fácil
Su temperamento es mas bien bilioso
que pituitoso. Tienen la cabeza dura
y robusta, y están por lo general
expuestos a las rupturas de los vasos.
17. Las enfermedades que reinan ordinariamente entre ellos son
las pleuresías, y todas aquellas afecciones conocidas con el nombre de
enfermedades agudas ; a las cuales.
deben estar expuestos necesariamente los hombres que tienen el vientre
duro. La menor causa es suficiente
para ocasionar frecuentemente supuraciones en el pulmón ; lo que pro
viene de la tensión y de la rigidez
del cuerpo, como también de la du
reza del vientre : porque es natural
que la sequedad de semejantes cuerpos, unida al uso de las aguas frías,
los exponga a las rupturas de los
vasos. Los que tienen un temperamento de esta naturaleza comen mucho y beben poco; porque no es posible que se reúnan estas dos cosas, :
18. Las optalmias se observan
raras veces entre ellos; pero tan in
tensas y rebeldes, que a poco tiempo les privan de la vista. Los que no
han llegado a la edad de los treinta
años, experimentan en el verano
grandes hemorragias por la nariz; y
la epilepsia que se conoce con el nombre de enfermedad sagrada, aunque
rara, es muy violenta.
19. Es natural que estos hombres vivan mas tiempo que los de
mas; que sus heridas o úlceras no
sean sórdidas ni rebeldes; y que su
carácter moral sea mas rústico y áspero, que suave y afable. He aquí
las enfermedades que son familiares
á los hombres de estas poblaciones,
sin hablar de las que les son comunes con los demás por la mudanza de
las estaciones.
20. Pasemos a examinar las enfermedades de las mujeres. Hay mu
chas estériles por causa de las aguas,
que son duras, crudas y frías. Además, sus evacuaciones menstruales
son cortas y de mala calidad. Sus
partos son trabajosos, pero rara vez
abortan. No pueden criar a sus hijos
por la crudeza y dureza de las aguas
que extinguen la leche de sus pe
chos. Muchas veces los esfuerzos del
parto producen en ellas la tisis, por
la ruptura de algún vaso.
21. Los niños están sujetos a las
hidropesías del escroto; pero se desvanecen a proporción que van entrando en edad. En estas poblaciones tarda mucho el tiempo de la pubertad. Esto es lo que tenia que advertir acerca de la naturaleza de los
vientos cálidos y fríos, y acerca de
las poblaciones que están expuestas
á ellos. -
22. Ahora voy a hablar de las
poblaciones que están expuestas a los
vientos que soplan entre el levante
de verano y el de invierno, y de
aquellas que tienen una exposición
contraria. Las que están expuestas al
oriente, deben ser naturalmente mas
saludables que las que miran al norte o al mediodía, aun cuando la diferencia fuese solo de un estadio. Y
esto consiste en que en aquellos el
frio y el calor son en primer lugar
mas moderados, y en segundo lugar,
las aguas, que tienen sus manantiales al oriente, deben necesariamente
ser claras, sin olor, blandas y agra
dables al paladar; porque el sol las
purifica al tiempo de salir, disipando
con sus rayos la niebla que ordinariamente se forma en la atmósfera
por las mañanas.
23. Los hombres tienen el color
mas animado y florido, a no ser que
esté alterado por alguna enfermedad.
Su voz es clara, su carácter mas suave
y
apacible,
y
su
talento
mas
sutil
y
despejado
que
los
de
las
regiones
septentrionales;
así
como
todas
las
producciones
son también
mejores
que
las
de
los países
del
norte.
24. Lo
templado
del
frio
y
del
calor
hace
que
las
poblaciones
que
tienen
esta
situacion
presenten
un
temperamento
análogo
al
de
la
pri
mavera.
Sus
enfermedades,
que
ni
son
tantas
ni
tan
fuertes
como
en
los
demás
parajes,
son
no
obstante
parecidas
á
las
que
se
observan
en
las
poblaciones
que están
expuestas
á
los
vientos
cálidos.
Las
mujeres
son
sumamente
fecundas,
y
paren
con
fa
calidad.
*
-
25.
Al
contrario,
la
exposición
de
las
poblaciones
que
miran
al
occidente,
que
están
al
abrigo
de
los
vientos
de
oriente,
y
sobre
las
qua
les
no
hacen
mas
que
pasar
ligera
mente
los
del
norte
y
mediodia,
de
ben
ser
necesariamente
muy
poco
sa
ludables.
En
primer
lugar
sus
aguas
196 TRATADo
no son claras, porque la niebla que
se forma regularmente en la atmós
fera por las mañanas, se mezcla con
ellas, altera su pureza, y el sol que
debia disiparla, no las aclara hasta
que está ya muy elevado sobre el
orizonte. En segundo lugar, por las
mañanas de verano soplan unas bri
sas frescas; cae mucho rocío, y en
el resto del dia, caminando el sol
hácia el occidente, tuesta particular
mente a los hombres. Por lo mismo
deben naturalmente estar descolori
dos , ser de complexion debil, y par
ticipar de todas las enfermedades de
que he hablado , y de las quales
no hay una que les afecte exclusi
vamente. r -
26. Deben ademas tener la voz
ronca y fuerte, quando respiran un
aire que es por lo regular impuro y
dañoso. Los vientos del norte no le
purifican, porque es muy poco lo
que se detienen : y los que reynan
habitualmente son muy húmedos; por.
DE Los AIREs, AGUAs &c. 197
que tal es la naturaleza de los vien
tos occidentales. La temperatura de
las poblaciones que tienen tal expo
sicion, es muy análoga a la del o
toño, con respecto a las alternativas
de frio y calor que se experimentan
en un mismo dia; de modo, que por
la noche se observa una temperatura
muy, diversa de la que se experi
menta por la mañana. Esto es lo que
tenia que decir acerca de la natura
leza de los vientos saludables, y de
los que no lo son.
CAPÍTULO III,
De las Aguas,
- a -
- - . . C 2
27. Voy ahora a añadir todo
lo que falta que decir acerca de las
aguas (por haberlas considerado has
ta aquí solo con relacion a su expo
sicion). Daré a conocer sus qualida
des mas o menos saludables, como
198 TRATADO
tambien los daños y los perjuicios, y
los buenos efectos que deben resul
tar de su uso, que tiene un influxo
muy considerable sobre la salud de
los hombres. º
28. Las aguas de las lagunas,
de los estanques, y todas las que
estan paradas en general, son nece
sariamente calientes en el verano,
gordas y de mal olor, por lo mismo
que no tienen corriente. Aumenta
das de continuo por nuevas lluvias,
y abrasadas por el ardor del sol, de
ben ser pesadas, perjudiciales y pro
pias para aumentar la bilis. En el
invierno por el contrario, las nieves
y los hielos deben ponerlas frias y
turbias, de modo que aumentan mu
cho la pituita, y son propias para
causar ronqueras y fluxiones de gar
ganta, - -
29. Los que usan de ellas tienen
siempre el bazo muy voluminoso y
duro, el vientre duro, extenuado y
ardoroso, las espaldas, las clavícu
DE
Los
Aires,
AGUAs
&c.
199
las
y
la
cara
muy
descarnadas.
Esta
extenuacion
depende
del
mismo
es
tado
del
bazo,
cuyo
volumen
solo
se
aumenta
á
expensas
de
sus
carnes.
Son
muy
comedores,
y
estan
siem
pre
alterados,
tienen
el
vientre
su
perior
é
inferior
muy
secos,
de
mo
do
que
se
necesitan
medicamentos
muy
fuertes
para
purgarlos.
Esta
en
fermedad
les
es
familiar
tanto
en
el
verano
como
en
el
invierno.
3o.
Estan
ademas
sujetos
á
pa
decer
hidropesías
tan
freqüentes
co
mo
mortales;
porque
reynan
en
el
verano
muchas
disenterías,
diarreas,
y
quartanas
muy
largas
y
rebeldes.
Quando
pues
todas
estas
enfermeda
des
duran
mucho,
llegan
por
fin
á
producir
hidropesías
mortales.
Tales
son
las
enfermedades
á
que
estan
ex
puestos
en
el
verano.
31.
En
el
invierno,
los
jóvenes
estan
sujetos
á
padecer
perineumonias,
y
á
las
afecciones
maniacas;
y
los
mas
viejos
á
las
calenturas
ardientes, por la dureza y constipación del vientre, -
32. Las mujeres están expuestas a los edemas y a las leucofiegmasias; conciben y paren con dificultad ; y los niños que dan a luz,
son, al principio gordos y tumefactos; pero se extenúan y se ponen
encanijados mientras dura la lactación. Las evacuaciones que siguen al
parto no se hacen bien. -
33. Las hernias son las enfermedades mas comunes de los niños;
así como lo son las varices y las úlceras en las piernas en la edad viril;
de modo, que es imposible que unos
hombres de esta naturaleza tengan
una vida larga ; así es que envejecen antes del tiempo prescrito por la
naturaleza.
34. Sucede también que las mujeres se creen embarazadas sin estarlo, y cuando llega el término del
parto, desaparece el volumen del
vientre, y esto consiste en que la tal
preñez no es mas que una hidropesía de la matriz. Por tanto considero estas aguas como malas por todos
respetos. -
35. Las peores después de estas
son aquellas que vienen de parajes
peñascosos, porque son necesaria
mente duras. Lo mismo puede decir
se de aquellas que pasan por terrenos que ocultan aguas termales, y
minas de hierro, de cobre, de plata,
de oro, de azufre, de betún, de
alumbre o de nitro. Como la fuerza
del calor es la que produce todas es
tas materias, las aguas que brotan
de semejantes terrenos, no pueden
menos de ser malas, duras y ardientes, y con dificultad salen con la orina, y constipan el vientre.
36. Las mejores son aquellas que
traen su origen de parajes elevados,
y de colinas formadas de montones
de tierra; son claras y agradables al
paladar, y solo se necesita una pequeña cantidad de vino para alterarlas. Además están calientes en el
invierno, y frías en el verano; lo
que prueba la profundidad considerable de su origen. Pero sobre todo
se deben preferir aquellas que vienen del lado de levante; especial
mente del de verano; porque son necesariamente mas claras, mas ligeras,
y de mejor olor.
37. Toda agua salada, cruda y
dura es generalmente mala para beber; sin embargo, hay ciertos temperamentos y ciertas enfermedades, en
las cuales podría convenir su uso,
de las que hablaré mas abajo. Por
lo demás, se debe juzgar de las a
guas por su exposición , la cual las
hace mas o menos malas,
38. Las mejores son aquellas que
estan al levante del equinoccio: des
pues las que corren entre el levante y
poniente del verano; pero sobre todo
las que mas se acercan al levante.
Las que corren entre el poniente de
verano y el de invierno son de inferior calidad; las peores de todas
son aquellas que mas se acercan al
mediodía, como también las que corren entre el levante y poniente de
invierno : sobre todo son muy per
judiciales mientras reinan los vientos del mediodía, y solo se purifican algún tanto por los septentrionales.
39. En orden al uso que se de
be hacer de estas aguas, creo que un
hombre sano y robusto puede beber
sin reparo ni distincion aquellas que
tenga mas a mano; pero si por al
guna indisposicion se ve precisado á
buscar la mas conveniente a su esta
do, las reglas siguientes le podrán
servir mucho para recobrar su salud.
4o. Todos los que son duros de
vientre , esto es, obran con dificul
tad y con ardor, y le suelen tener
constipado, encontrarán buenos efec
tos con el uso de las aguas mas sua
ves, mas ligeras y claras. Al contra
rio, las aguas muy duras, muy cru
2 o 4 TRATADO
das y salitrosas son mas convenien
tes a los que tienen el vientre suelto,
húmedo y lleno de pituita , por lo
mismo que son aptas para consumir
los humores.
41. En efecto, todas las aguas
que son de facil coccion y muy blan
das, deben también naturalmente laxar y humedecer el vientre ; al paso
que las crudas, duras y de difícil
cocción le secan y constipan.
42. A la falta de experiencia se
debe atribuir sin duda el error de
aquellos que tienen por laxantes á
las aguas saladas, siendo así que son
de una naturaleza diametralmente o
puesta; naturalmente crudas y de
difícil cocción , mas bien constriñen
que laxan el vientre. He aquí todo
lo que concierne a las aguas de manantiales.
43. En orden a las de lluvia y
de nieves, las primeras son las mas
ligeras, las mas suaves, las mas sutiles y las mas claras de todas; y esto
consiste en que el sol atrae y chupa
las partes mas sutiles y las mas ligeras de todos los fluidos; como lo
prueba lo que se observa en la formación de la sal, cuya substancia no
es mas que el residuo de una agua
salada; la cual solo ha permanecido
en el fondo de esta por ser demasiado gruesa y pesada para evaporarse
con las partes mas sutiles del agua
que el sol chupó a causa de su le
vedad. -
44. No solo efectúa el sol esta
evaporacion en las aguas estancadas
y del mar, sino que obra tambien
sobre todos los cuerpos de la natu
raleza que tienen alguna humedad;
y poca o mucha todos tienen alguna
porcion. Igualmente extrae tambien
del hombre lo mas sutil y ligero de
sus humores. - - .
45. Lo que lo prueba de un mo
do evidente es, que siempre que an
da, o está parado por el sol, las
partes desnudas o que estan expues
* -
2 o 6 TRATADO
tas directamente a él, no son las que
sudan, sino mas bien las que estan
cubiertas con la ropa o con qual
quier otra cosa; y aunque el sol pro
duce indispensablemente el sudor,
impiden sin embargo los vestidos que
logre del mismo modo disiparlo. Pe
ro si este mismo hombre se pone á
la sombra, se humedecen igualmente
por el sudor todas las -partes de su
cuerpo; porque todas ellas estan al
abrigo de la accion de los rayos
del sol. - -
46. Sin embargo , por razon de
su origen la agua de lluvia es la que
se corrompe con mas facilidad, y la
que adquiere mas pronto un olor
malo, porque no es mas que un mon
ton de muchas especies de vapores
reunidos, lo qual favorece y acelera
su putrefaccion. - -
47. Las buenas qualidades del
agua de lluvia provienen en segun
do lugar (independientemente de la
primera evaporacion de que acabo
DE Los AIREs, AGUAs &c. 2o.7
de hablar) de que el agua luego que
es atraida y elevada por el sol se
mezcla con el aire, y es conducida
por él a todas partes. Entonces se
separa la parte mas turbia y opaca,
y forma los vapores y las nieblas,
al paso que la mas sutil y ligera se
queda, se cuece por la accion del
sol, y se pone suave; lo que sucede
tambien a todas las demas substan
cias, quando pasan por la coccion.
48. Sin embargo, mientras está
dispersa esta parte, sin que haya
podido aun adquirir consistencia,
continúa su direccion hácia las re
giones superiores del aire. Pero si
la accion de vientos contrarios llega
repentinamente a reunirla en alguna
parte, rompe entonces este acumulo
por el lado en que está mas conden
sado. Esto debe especialmente veri
ficarse siempre que siendo arrojadas
algunas nubes por un viento impe
tuoso, son improvisamente rechaza
das por otras que vienen impelidas
2 o8 TRATADO
por otro que sopla en direccion con
traria. Sucede entonces que acumu
lándose unas sobre otras, a propor
cion que las nubes son empujadas
hácia un mismo punto , aumentan
de volumen, se ponen mas opacas,
se comprimen, se rompen al fin por
su propio peso, y caen deshechas en
lluvia. Por este motivo el agua plu
vial debe ser naturalmente la mejor;
sin embargo, necesita cocerse y fil
trarse, pues de otro modo adquiere
mal olor, y pone la voz ronca y ás
pera a los que hacen uso de ella.
49. Por lo que toca a las aguas
de la nieve y del hielo, son por lo
general todas ellas malas: y esto con
siste en que el agua helada una vez,
ya no recobra su primera qualidad;
porque pierde con la congelacion su
parte clara, ligera y suave, y solo
dexa la mas turbia y pesada.
5 o. Lo qual puede verificarse
por medio del siguiente experimento.
Llénese durante el invierno un vaso
De Los Aires, AGUAs &c. a o9
de cierta y determinada cantidad de
agua, y expóngase luego al sereno
en un parage bastante frio para que
se efectúe completamente la conge
lacion : trasládese este mismo vaso
al dia siguiente a un parage caliente,
y mídase la cantidad del agua luego
que se haya enteramente deshelado;
y se verá que se ha disminuido mu
cho. Este experimento demuestra que
la congelacion , evaporándola, ha
substraido, no lo mas pesado y gro
sero (lo que sería imposible), sino
su parte mas leve y sutil. Por este
motivo juzgo que todas estas aguas,
y las que les son análogas, deben ser
malas por todos respetos. He aquí
lo que se observa en las aguas de llu
via, de nieve y de hielo.
5 1. En órden a las aguas de los
grandes rios en los quales desaguan
varios otros, a las de los lagos que
reciben porcion de riachuelos de to
da especie, como tambien a las que
son conducidas de partes remotas, se
I4.
2 IO TRATADO
debe saber que su uso produce prin
cipalmente el mal de piedra, las a
fecciones nefríticas, la estranguria,
la esciatica y las hernias.
52. Esto consiste en que es im
posible que una mezcla tan diferente
de aguas se componga de todas a
quellas que son de una misma natu
raleza. Siendo las unas dulces, las
otras saladas, algunas impregnadas
de alumbre, y otras proviniendo de
manantiales calientes, se oponen mu
tuamente de continuo, hasta que la
mas fuerte de todas predomina a las
demas. Unas veces es esta o aquella
la que vence, y otras otra diferente,
segun los vientos que dominan. Por
exemplo, hay aguas cuyas qualida
des se desenvuelven y fortifican por
el viento norte; otras por el de me
diodia. Lo mismo sucede con los de
mas vientos. Así, es absolutamente
necesario que semejantes aguas de
positen en el fondo de las vasijas que
las contienen un sedimento de arena
DE Los Aires, AGUAs &c. 211
y de barro, que ocasiona las enfer
medades que acabo de indicar; y si
estos efectos no se manifiestan indis
tintamente en todos los hombres, con
siste en la razon siguiente. * -
5 3.- Todos los que tienen el vien
tre libre y sano, y cuya vexiga no
es muy ardiente, ni su cuello muy
inflamado, orinan facilmente sin que
se formen en esta parte concreciones.
Al contrario, aquellos que tienen el
vientre ardiente, deben necesariamen
te tener afectada la vexiga del mis
mo modo. Y quando esta se enciende
una vez con un ardor mas que natu
ral, se inflama su cuello, retiene,
quema, escuece la orina , y solo de
xa salir la parte mas tenue, y pura.
Se acumula, la mas espesa y turbia,
y forma concreciones, poco volumi
nosas al principio, pero que se van
haciendo mayores con el tiempo;
porque a proporcion que son condu
cidas por la orina, atraen todas las
materias espesas que encuentran, se
2 f. 2 - TRATADó
las apropian, y se endurecen aumen
tando de este modo su volumen.
54. Luego que se forma la pie
dra, se ve obligada a precipitarse
hácia el cuello de la vexiga siempre
que se quiere orinar, cierra el paso,
y causa los mas vehementes dolores,
que es lo que obliga a los niños que
padecen cálculos a frotarse y estirar
la glande, creyendo que en esta par
te reside la causa que les impide o
rinar. -
55. Lo que prueba que la parte
mas turbia y espesa es la que queda
en el fondo de la vexiga, y que for
ma las concreciones calculosas, es,
que la orina de los que padecen el
mal de piedra, sale sumamente cla
ra. Este es el modo con que se for
ma por lo regular esta enfermedad.
56. En los niños puede tambien
provenir de mala leche, ardiente y
biliosa. El ardor de esta leche se
comunica al vientre y a la vexiga,
de modo que la orina inflamada da
De Los Aires, AGUAs &c. 2 13
lugar a la formacion del cálculo.
Por lo mismo creo yo que es mas
provechoso dar a los niños el vino
templado con agua, porque de este
modo no inflama ni seca tanto las
Vela Se -
57. Sin embargo, las doncellas
no estan tan expuestas como los mor
zos al mal de piedra; y esto consis
te en que las mujeres tienen mas
corto el canal de la uretra, y mas
ancho, de modo que sale la orina
con mas facilidad. Así es que no se
observan en ellas las señales externas
del mal de piedra; quiero decir, que
no tocan ni se frotan la punta de la
uretra como los mancebos. Ademas
que en ellas se abre este canal en
una direccion horizontal, muy cerca
de la vagina, siendo así que en los
hombres es corvo, y no tiene tanta
amplitud. Añádase a esto que beben
mas cantidad (de agua) que los hom
bres. Estas son con corta diferencia
las causas de esta variedad.
214 TRATADO
CAPÍTUL o Iv.
- De las -Estaciones,
58, Para juzgar si la consti
tucion de un año debe ser buena ó
mala, se deben hacer las observa
ciones sobre cada estacion del mo
do siguiente. Si las señales que a
compañan el oriente y el ocaso de
los astros, se verifican segun el cur
so ordinario de la naturaleza; si llue
ve en el otoño, y el invierno es tem
plado, es decir, ni muy suave, ni
muy frio; y la primavera y verano
siguientes no presentan mas que las
lluvias propias de estas estaciones,
un año como este debe ser natural
mente muy sano.
59. Al contrario, si a un invier
no seco y boreal sobreviene una pri
mavera lluviosa y austral, debe ne
cesariamente ocasionar el verano ca
DE Los AIREs, AGUAs &c. 2 15
lenturas, ophtalmias y disenterías.
Y esto consiste en que siempre que
se verifica de repente un calor sufo
cante, estando aun humedecida la
tierra con las lluvias de la primave
ra, y por los vientos del mediodia,
unida la accion del sol al calor de
una tierra muy húmeda debe nece
sariamente sentirse con mayor fuer
za. Añádase a esto, que el vientre
no está todavía estreñido, ni el ce
rebro desembarazado de humores;
supuesto que en una primavera de
esta naturaleza toda la substancia
del cuerpo debe necesariamente estar
llena de humedad. Por lo mismo se
rán muy agudas las calenturas, es
pecialmente en los sugetos de un
temperamento flegmático; y las di
senterias atacarán a las mujeres, co
mo tambien a los hombres de una
complexion muy húmeda. (Serán es
tas enfermedades de corta duracion,
si el verano es seco; y al contrario
muy largas, si fuere lluvioso. )
2 16 TRATADo
6o. Pero si el oriente de la ca
nícula trae tempestades, lluvias, y
soplan en esta época los vientos ete
sios, se podrá esperar que cesen, y
que será el otoño sano. Si sucediere
de otro modo, es de temer que estas
enfermedades, que no son por otro
lado peligrosas para las personas de
edad avanzada, se hagan mortales
para las mujeres y niños, y que los
que logren escapar de ellas incurran
por fin en quartanas, que conducen
por lo regular a la hidropesía.
61. Si el invierno es austral, llu
vioso y cálido, y la primavera bo
real, seca y fria, correrá riesgo de
que las mujeres embarazadas, cuyo
término de la preñez debe verificar
se en la primavera, aborten, o si
llegan a parir con felicidad serán los
niños débiles y enfermizos, de modo
que perecerán al momento, o si lle
gan a vivir tendrán una vida lán
guida y llena de enfermedades. He
aquí lo que debe resultar de una constitución semejante a las mujeres embarazadas.
62. Por lo demás, esta constitución traerá disenterías, oftalmias
secas, y en algunos sujetos fluxiones
que caerán de la cabeza a los pulmones. Es probable que las disenterías ataquen con preferencia a los
hombres flegmáticos y a las mujeres
á causa de los humores pituitosos
que bajan de la cabeza (á los intestinos). Los sujetos de un temperamento bilioso estarán mas expuestos
á las ophtalmias secas por el calor
y sequedad de sus carnes. Los de una
edad avanzada padecerán fluxiones,
porque sus vasos están ya poco compactos y vacíos de sangre: de modo,
que algunos morirán repentinamente, y otros se pondrán paraplécticos
de una de las dos partes del cuerpo.
63. Porque siempre que a un invierno austral, lluvioso y cálido, du
rante el qual ni el cuerpo ni los va
sos han podido compactarse, sucede
2
18
TRATADO
una
primavera
boreal,
seca
y
fria,
el
cerebro
que
á
la
entrada
de
esta
última
estacion
,
debia
naturalmente
dilatarse
y
purgarse
de
todos
los
hu
mores
que
producen
las
corizas,
y
los
constipados,
se
condensa
por
el
contrario
y
se
compacta:
y
si
llega
á
suceder
que
los
calores
del
verano
le
sorprehenden
en
este
estado,
esta
repentina
mudanza
debe
ocasionar
estas
enfermedades;
á
las
quales
su
ceden
por
fin
las
lienterias
y
las
hi
dropesías,
por
la
dificultad
que
ex
perimenta
el
vientre
en
secarse.
64.
Si
el
estío
es
lluvioso
y
aus
tral,
y
le
sucede
un
otoño
de
igual
naturaleza,
es
preciso
que
el
invier
no
inmediato
sea
malo.
Los
sugetos
de
un
temperamento
flegmático,
y
los
que
pasen
de
quarenta
años
pa
decerán
calenturas
ardientes,
y
los
biliosos,
pleuresías
y
pulmonías.
65.
Si
á
un
estío
seco
y
boreal
subsigue
un
otoño
lluvioso
y
austral,
probablemente
habrá
en
el
invierno
inmediato dolores de cabeza, esfacelos de cerebro, constipaciones, ca
tarros, toses, y en algunos sujetos,
tisis,
66. Pero si el otoño es boreal
y seco (como el estío), y no ha llovido ni en el oriente de la canícula,
ni al del arcturo, semejante constitución será muy favorable para los
temperamentos húmedos y flemáticos, como también para las mujeres;
pero producirá efectos diametral
mente opuestos en los temperamentos biliosos, resecándolos demasiado;
y les ocasionará ophtalmias secas,
calenturas tanto agudas como crónicas, y aun en algunos afecciones melancólicas. - -
67. Y esto consiste en que la
parte mas acuosa y sutil de la sangre y de la bilis se consume, y solo
queda la mas acre y espesa. Una disposición de esta naturaleza en los
humores produce pues en los sujetos
de que acabo de hablar tales enfermedades, siendo así que es favorable a los de temperamento flemático, porque cuando llega el invierno
han perdido toda la humedad superflua. a
68. Así es que solo examinan
do de esta suerte la naturaleza de
las diferentes estaciones, es como
se pueden pronosticar la mayor par
te de los efectos que deben resultar
de sus variaciones, Pero sobre todo
se ha de atender a las mutaciones
de mayor consideracion; durante las
quales no se deben dar purgantes
(fuertes) sin gran neeesidad, ni que
maró incindir las partes inmedia
tas al vientre, sin que pasen a lo
menos diez dias. Las mayores y mas
peligrosas mutaciones se verifican en
las quatro épocas que se ha conveni
do en llamar solsticios y equinoccios;
pero especialmente en el solsticio de
estío, y en el equinoccio de otoño.
69. La misma precaucion se ha
de tener con respecto al oriente de
DE
Los
AvREs,
AGUAs
&c.
22
1
los
astros,
especialmente
al
de
la
ca
nícula,
luego
despues
al
de
arcturo
y
al
ocaso
de
las
pleyades.
En
estas
épocas
es
quando
se
observan
prin
cipalmente
las
crisis
en
las
enferme
dades;
siendo
unas
mortales,
y
ce
sando
otras,
ó
mudándose
en
enfer
medades
de
especie
y
constitucion
diferentes.
-
7o.
(Las
ciudades
que
tienen
una
excelente
posicion
con
respecto
á
los
vientos
y
al
sol,
y
que
gozan
de
buenas-aguas,
no
sienten
tanto
las
mudanzas
de
que
acabo
de
ha
blar
:
al
contrario,
las
que
estan
mal
situadas,
y
que
tienen
que
usar
de
aguas
pantanosas
y
estancadas,
de
ben
sentirlas
mas.)
He
aquí
todo
lo
que
es
concerniente
a
las
estaciones.

CAPÍTULO V.
Del Asia.


71.Ahora voy a presentar la diferencia total que existe entre el Asia y la Europa; la cual
se observa también en la figura de los que habitan en estos
dos parajes, que en nada, se parecen.
Sería demasiado largo tratar esta materia circunstanciadamente
por
lo
mismo
me
contentaré
con
referir
las
diferencias
más
notables,
y
dar
mi
parecer
acerca
de
ellas.


72. Digo pues que el Asia se diferencia mucho de Europa, no solo por lo tocante a los
hombres, si no también con relación a todas las producciones de la tierra.
Todo es mucho más hermoso y grande en Asia que en Europa: el clima es más suave;
y los pueblos que la habitan son también de un natural mas dócil y suave.

73. Estas disposiciones dependen de la temperatura de las estaciones. Situada en medio del oriente,
está el Asia igualmente distante del
frio y del calor. Lo que mas contribuye al incremento y bondad de las
producciones de la naturaleza, es
sin duda una temperatura igual, donde se halla todo en equilibrio, y en
donde nada predomina con exceso.
74. Sin embargo, no es el Asia
la misma en todas sus partes. Aquellos parajes que están situados a igual
distancia del calor y del frio, son
los únicos que abundan en producciones de la tierra, y en árboles, gozan de un aire puro y sereno, y
disfrutan de aguas excelentes, tanto
de las que vienen de las nubes, como de las que salen de la tierra. El
país no está abrasado por excesivos
calores, ni congelado por fríos rigurosos; no experimenta sequedad,
por falta de agua, ni se inunda por
lluvias considerables o por nieves.
75. Un país semejante debe producir naturalmente muchos frutos
de verano, ya sea aquellos que proceden de semillas sembradas, o ya
de árboles silvestres- que nacen espontáneamente, y que los hombres
convierten en frutos suaves trasplantándolos y cultivándolos para su uso.
Los animales se crían mejor que en
todas las demás partes, son muy fecundos, y prueban bien. Los hombres son lozanos, y se distinguen por
su talla y buena figura, y son parecidos en su forma y talle. -
-76. La temperatura de este país,
vista la naturaleza de las estaciones
que no experimentan variaciones ir
regulares, debe, aproximarse mucho
á la de la primavera. Pero es imposible que los hombres de este país
sean valerosos y vivos, que sopor
ten el trabajo y la fatiga, Todo
(hasta los animales) es en él necesariamente dominado por el atractivo del placer, de modo que no
distinguen especie, ni sexo (cuando
se trata de satisfacer los deseos de
la naturaleza); y de aquí proviene
que se vean formas tan varias entre
los animales silvestres:  He aquí lo
que me ha parecido que debía, observar acerca de los habitantes de
Egipto y de la Libia.
77. No sucede lo mismo en los
pueblos situados a la derecha del levante de verano, y que se extienden
hasta la laguna Meotis, que separa
el Asia de la Europa. Todos estos
pueblos tienen mas variedades, y se
parecen menos que aquellos de que
acabo de hablar; lo que proviene de
las variaciones de sus estaciones,
y de la naturaleza del país que ha
bitan.
78. Lo mismo sucede en la diferencia de la naturaleza de los países que en la de los hombres: en
todas aquellas, partes en que las estaciones experimentan mudanzas tan
considerables como frecuentes, el
suelo es sumamente silvestre y des
igual; ni se ven en ellas mas que
llanuras y praderías cortadas por
una porción de montes cubiertos de
bosques. Al contrario en los países en
que estas mudanzas no son muy considerables, el terreno es muy igual.
79. Lo mismo se observa en los
hombres, si se pone cuidado en observarlos : los unos son de una naturaleza análoga a los países montuosos, cubiertos de bosques y húmedos, los otros a los terrenos secos y de poca miga; estos participan
de los pantanosos y cubiertos de praderías, y los de mas allá de las llanuras áridas y secas. Y esto consiste en que las estaciones que modifican la forma y la naturaleza de la
especie humana, se diferencian entre sí, y cuanto mayor es esta diferencia, son más las variaciones en la
figura de los hombres.

8o. No haré mención de aquellos pueblos en los cuales es casi imperceptible esta diferencia; y me limitaré a los que presentan notables
variaciones, ocasionadas por la naturaleza, o por alguna institución
nacional. Principio por los Macrocéfalos, así llamados, porque se distinguen de todos los demás pueblos
por la longitud de sus cabezas ; cuya desproporción no tuvo en su principio mas causa que ser el efecto de
una costumbre; pero en la actualidad contribuye también a ello la naturaleza. Esta costumbre trae su origen de la idea de nobleza que atribuían a las cabezas largas.
81. Luego que sale a luz el niño, y mientras permanece todavía
tierna su cabeza, se la amoldan con
las manos, y se la comprimen con
vendajes y otras máquinas propias
para este uso, de modo que hacen
que se alargue, y que pierda insensiblemente la figura esférica. Esto no fué en el principio, como acabo de
decirlo, mas que un efecto de la costumbre; pero con el tiempo se hizo
tanto a ello la naturaleza, que ya no
era necesario valerse de tal costumbre para conseguirlo.
82. En efecto, el licor seminal
proviene de todas las partes del cuerpo, y debe resentirse del bueno ó
mal estado en que se hallan. Si los
que nacen pues de padres calvos son
calvos, los que nacen de padres de
ojos azules, los tienen del mismo color, los que nacen de padres bizcos,
lo son igualmente, y así de lo de
mas; nada puede impedir que los
hombres de cabeza larga engendren
hijos de igual disposición en esta
parte. Si en el día no se verifica en
ellos como en otro tiempo, depende de que habiéndose perdido esta
práctica por descuido de los hombres, han vuelto a tomar las cabezas de un modo insensible su forma natural. Esta es , a mi parecer, la causa de este ; fenómeno.
83. Otro de los pueblos que me
rece también nuestra atención son los
habitantes del Faso. Su país es pantanoso, cálido, húmedo y cubierto
de bosques, y en todas las estaciones hay grandes y frecuentes lluvias.
Pasan toda su vida en las lagunas,
donde fabrican dentro de las aguas
sus habitaciones de madera o de cañas. Andan poco , y solo cuando
van a la ciudad o al mercado; todo
el demás tiempo le emplean en subir
y bajar por el sin número de cana
les que tienen, en canoas hechas de
un solo tronco de árbol. Beben aguas
calientes, estancadas y corrompidas
por el ardor del sol , y continua
mente aumentadas con las lluvias. El
mismo Faso es el mas lento de todos
los rios en su curso. A esta misma
superabundancia de aguas se debe
tambien atribuir la mala calidad de
sus frutos que son malos, insípidos,
y jamas llegan a madurar perfecta
23o
TRATADo
mente,
del
mismo
modo
que
la
mule
titud
de
nieblas
que
cubren
siempre
su
pais.
r
-
84.
A
estas
mismas
causas
se
de
be
sin
duda
atribuir
que
los
habi
tantes
del
Faso
se
diferencien
de
los
demas
hombres.
Son
de
gran
talla,
y
de
una
gordura
tan
excesiva,
que
no
se
les
ven
las
venas
ni
las
articu
laciones.
Su
color
es
tan
amarillo
como
el
de
los
ictericos,
y
tienen
la
voz
mas
fuerte
y
bronca
que
en
todas las demás
partes,
por
causa
del
aire
húmedo
y
nebuloso
que
respiran.
Son
naturalmente
perezosos,
y
no
pueden
soportar
el
trabajo.
Las
estaciones
no
experimentan
en
este
país
grandes
variaciones
ni
de
frio
ni
de
calor.
Los
vientos
que
dominan
en
él
son
por
lo
regular
del
mediodía, a  excepción
de
uno
solo
local,
que
es
á
veces
muy
incómodo
por
su
calor,
y
por
el
ímpetu
con
que
sopla,
y
que
es
allí conocido
con
el
nombre
de
Cenchron.
Raras

veces llega a observarse el de norte,
y cuando reina sopla sin fuerza y
sin vigor. Tal es la diferencia que
existe entre los asiáticos y europeos
con relación a la figura y al temperamento,
85. Si los asiáticos son pusilánimes, cobardes, menos belicosos y de
un carácter mas suave que los europeos, se debe atribuir también a la
naturaleza de las estaciones, y bus
car en ella su causa principal. En los
primeros, lejos de experimentar gran
des vicisitudes, casi son todas semejantes, y pasan del calor al frio de
un modo insensible. En una temperatura como esta no experimenta
pues el alma aquellos vivos. sacudimientos, ni el cuerpo aquellas, vio
lentas mutaciones que imprimen, naturalmente al hombre un carácter
mas feroz, mas indócil y mas fogoso,
que el que tendría si viviese en una
temperatura siempre igual; porque
las mutaciones repentinas y extremadas son las que excitan los espíritus del hombre, y los que le sa
can de su estado de inercia y de
miseria. Y º . ..."
-86. Juzgo que a la falta de se
mejantes mutaciones se debe atribuir
la pusilanimidad de los asiáticos, y
tambien a la naturaleza de las leyes
á que estan sujetos. En la mayor par
te del Asia no son los hombres due
ños de sus personas, ni estan gober
nados por leyes propias, en cuyo
caso tan léjos estan de dedicarse á
las armas, que antes bien no tienen
interés en pasar por guerreros, por
lo mismo que no participan todos igualmente de los peligros que son
consiguientes en este ejercicio.
87. Los vasallos van forzados
a la guerra, sufren todas sus fatigas, y aun se exponen a la muerte
por sus dueños, separados de sus
hijos, de sus mujeres y de sus amigos. Sus hazañas solo sirven para
aumentar y propagar el poder de
sus déspotas, siendo los peligros
y la muerte el único fruto que co
gen de su valor. Añádese a esto que
se ven necesariamente expuestos á
mirar sus campos abandonados y sin
cultivo, ya sea por las devastacio
nes de los enemigos, o ya por la in
terrupcion de las labores; de modo,
que aun quando se encontrasen en
tre ellos hombres valientes y deno
dados, la naturaleza de sus leyes
debe impedir, o es un obstáculo pa
ra que hagan uso de su valor.
- 88. Una gran prueba de lo que
expongo es, que en la misma Asia
todos aquellos griegos y bárbaros
que se gobiernan por sus propias le
yes, y que por consiguiente traba
jan para su propia felicidad, son los
mas valientes y belicosos; y esto de
pende de que no exponen sus vidas
sino por su propia utilidad, y de
que reciben el premio de su valor, ó
el castigo de su cobardía. Por lo de
mas se verá que aun entre los mis
y
234 TRATADO
mos asiáticos, que viven sujetos á
déspotas , hay diferencia con res
pecto a su mayor o menor valor;
cuya diferencia depende de las mu
danzas de las estaciones, como que
da dicho. He aquí lo que tenia que
decir acerca del Asia.
CAPÍTULO VI.
De la Europa.
89. Por lo que respecta a la
Europa, hay en ella una nacion es
cita, diferente de las demas , cono
cida con el nombre de Sármatas,
que habita al rededor de la laguna
Meotis. Las mujeres van montadas,
tiran del arco, arrojan o disparan la
flecha desde su caballo, y pelean
con los enemigos mientras son don
cellas; no se casan si no han muerto
primero tres enemigos, ni cohabitan
con sus maridos ántes de haber ofrecido el sacrificio prescrito por la
ley. Despues de casadas dejan de ir
a, caballo, a no ser que una expedicion general las obligue a marchar
con todo el cuerpo de la nacion. A estas mujeres les falta la
teta del lado derecho, porque en su
infancia tienen las madres cuidado
de quemarla, o consumirla, aplicando en aquella parte, despues de
haberla calentado extraordinaria
mente, una máquina de hierro fabricada al intento en forma de teta.
Esta operacion impide su incremen
to, y es causa de que toda la fuerza
con el exceso de los humores se dirija a la espalda y al brazo del mismo
lado.
91. En quanto a la uniformidad
de las facciones que se observan en
tre los demas escitas, tan semejantes
entre sí, como diferentes de los de
mas pueblos, hay que advertir que
este fenómeno les es comun con los
egipcios, y depende de la misma causa; con la diferencia de que estos
estan agoviados por un excesivo calor , y aquellos por un frio extre
mado.
92. Lo que llaman el desierto de
la Escitia es una llanura elevada y
abundante de pastos, sin que sea
excesivamente húmeda; porque está
sembrada de grandes rios que ar
rastran en su curso las aguas su
perfluas. -
93. En esta llanura viven los
escitas llamados Nomadas, cuyo nom
bre se les ha dado porque no tienen
domicilio fixo, y porque habitan en
una especie de carros de seis, o á
lo menos de quatro, ruedas, cerra
dos por todos lados con fieltro, y
construidos a modo de casas. Algu
nos tienen dos o tres separaciones,
y son impenetrables a la lluvia, a la
nieve y al viento. Son conducidos
por dos o tres pares de bueyes, que
carecen de astas por causa del frio
excesivo
94. Solo habitan en ellos las
mujeres y los niños; los hombres
las acompañan a caballo , con sus
ganados. No pasan de un lugar á.
otro sino después que ha consumido su ganado todo el forraje que
había en el que dejan. Comen carnes crudas, y beben leche de yeguas,
de la que hacen también una especie
de queso, que llaman hippace. Tales
son las costumbres y el modo de vivir de los escitas. . -
95. Por lo tocante a la temperatura de las estaciones de la Escitia, a la uniformidad de las facciones de sus habitantes (los cuales, del
mismo modo que los egipcios, se parecen tanto unos a otros, como se
diferencian de los demás pueblos) a
la poca fecundidad de los hombres,
como también de los animales, que
son allí mas raros y pequeños que
en otras partes (se debe atribuirá
las causas siguientes). La Escitia se
halla precisamente situada bajo de
la Osa y de los montes Rifeos, de
donde viene el norte. El sol no se
aproxima sino en el solsticio de estío,
y solo le calienta poco tiempo. Los
vientos cálidos que soplan de las regiones calientes solo llegan muy rara vez, y después que han perdido
su fuerza. - - -
96. Los vientos fríos y septentrionales son los que soplan allí constantemente ; y vienen de los montes
que están siempre cubiertos de nieves y de hielos, y que son casi in
habitables por causa de la excesiva
humedad que reina en ellos. Las llanuras están cubiertas durante el día
de nieblas espesas; de modo, que
los que las habitan viven en la humedad y en un perpetuo invierno,
no teniendo mas que algunos días
de verano, y esos no muy cálidos.
Porque son unas llanuras altas y des
nudas, que principian cerca de la Osa,
y que se prolongan elevándose mas y
mas, sin ser coronados de los montes.
97. Los animales son allí muy
pequeños a fin de que puedan ponerse a cubierto debajo de tierra. El
invierno perpetuo, que se opone á
su incremento, les obliga a refugiar
se a tal paraje para buscar en él un
abrigo que la aridez del terreno les
niega. Todas las estaciones son parecidas unas a otras, y son muy poco considerables las mutaciones que
experimentan. De aquí proviene aquella uniformidad que se observa
en las facciones de los escitas, como
también en el modo de vida que
tienen, vestidos y sustentados de la
misma manera en verano que en invierno. Respiran un aire húmedo y
denso, y beben aguas de nieve y de
hielo. Son además perezosos, y poco
apropósito para el trabajo, porque
ni el cuerpo ni el espíritu pueden
sostener la fatiga en aquellos países
en que las estaciones no producen
mutaciones muy considerables.
98. Todo esto acarrea necesariamente que los cuerpos de los escitas estén tan cargados de gordura
que no se pueden distinguir en ellos
las articulaciones; y por consiguiente son de una complexión húmeda y
laxa. Las cavidades , especialmente
la del vientre, están llenas de humores, porque no es posible que el
vientre se ponga seco, en un clima
constituido del modo que hemos dicho, y en unos hombres de un tal
temperamento.
99. La gordura de su complexión, juntamente con la falta de pe
lo, es la que produce aquella uniformidad de figura, y hace que los
hombres se parezcan unos a otros,
del mismo modo que las mujeres se
parecen entre sí. Añádase a esto, que
siendo las estaciones casi de una mis
ma temperatura, no experimenta el
licor seminal alteración alguna en el
momento de su concreción para formar el feto, a no ser que sobrevenga algún accidente violento, o alguna enfermedad que pueda desordenarle.
1 oo. Una de las grandes pruebas que puedo proponer acerca de
la humedad de sus cuerpos es, que
la mayor parte de los escitas, y en
general todos los Nómadas, se aplican cauterios a las espaldas, a los
brazos, a los carpos, al pecho, a las
nates, y a los lomos; y no emplean
este medio sino para evitar la hume
dad y la blandura de su cuerpos,
tan enervados que no podrían pre
parar un arco, ni ejecutar el movimiento impetuoso de la espalda en el
acto de disparar la flecha. Pero luego que sus articulaciones se ven des
embarazadas de la excesiva humedad
por la aplicación del fuego, se pone
mas firme la forma de sus cuerpos,
mas compacta, y se perfecciona mucho mas.
101. Los escitas son natural -
mente de una complexión laxa y gruesos; primero, porque en la niñez no
I 6
242 TRATADO -
se les faja, siguiendo en esto la cos
tumbre de los egipcios, no habiendo
querido adoptar el uso contrario,
á fin de poderse tener con mas faci
lidad a caballo: segundo, porque la
vida sedentaria que traen contribu
ye tambien a aumentar esta com
plexion. Mientras que los niños no
estan a un en estado de montará ca
ballo, pasan la mayor parte del tiem.
po sentados en los carros, y apenas
tienen proporcion de andar a pie por
causa de las emigraciones continuas
que hacen sin fixarse jamas en par
te alguna; en órden a las mujeres,
son extraordinariamente húmedas y
fláccidas.
1 o 2. Los escitas son por lo ge
neral de un color bazo, porque en su
clima no tiene el sol bastante poder
para impedir que el frio abrase su
pellejo y altere su blancura.
1 o 3. Unos hombres así consti
tuidos no pueden de ningun modo
ser fecundos. Los hombres son poco
De Los Aires, AGUAs &c. 243
inclinados a los placeres del amor,
por causa de su temperamento hú
medo, y de la blandura y frialdad
del vientre : disposiciones que favo
recen naturalmente poco para las
funciones de la generacion; sin ha
blar, o dexando a un lado la equi
tacion continua que los enerva. Tales
son las causas que quitan a los hom
bres las fuerzas necesarias para cum
plir los deberes de su sexó.
1 o 4. Las mujeres, por su lado,
tienen el cuerpo demasiado gordo y
húmedo para que la matriz pueda
a poderarse del licor seminal. Sus e
vacuaciones mensuales no observan
regla alguna 3 son de corta cantidad,
y no se presentan sino por largos in
tervalos. La gordura les cierra el
orificio de la matriz, y las impide
concebir. Añádase a esto la aversion
que tienen al trabajo, como tambien
la blandura y frialdad de su vien
tre. La reunion de todas estas cau
sas debe necesariamente hacer po
244. TRATADO
co fecundas a las escitas. y
1 o 5. Una gran prueba de lo que
acabo de exponer en órden a sus mu
geres es el contraste que se observa
entre ellas y sus esclavas; apenas
han tenido estas comercio con algun
hombre, quando se hacen embaraza
das ; y esto sucede porque trabajan,
y porque son mas enxutas que sus
3 IIlaSe
1 o6. Otra observacion que se
debe hacer acerca de la Escitia es,
que se encuentran allí muchos hom
bres impotentes. Se condenan a los
trabajos de las mujeres, se condu
cen enteramente del mismo modo que
ellas, y aun imitan su voz y lengua
ge, y los llaman afeminados. Los na
turales del pais atribuyen la causa
de esta mudanza a Dios; y tienen
tal veneracion a esta especie de hom
bres, que los adoran, temiendo cada
uno de por sí ser atacado de seme
jante calamidad. -
1 o7. Por lo que a mí toca, creo
DE Los AIREs, AGUAs &c. 24 y
que esta enfermedad viene de Dios
lo mismo que todas las demas, y que
no las hay que sean unas mas divi
nas o humanas que otras; pero no
por esto dexa de ser cierto que cada
una de ellas se forma segun las le
yes de la naturaleza , y que no hay
una que no deba su origen a las cau
sas naturales. Voy a señalar las que
me han parecido que producen la
enfermedad de los escitas.
1 c8. El hábito de estar siem
pre a caballo, y de tener colgando
de continuo las extremidades infe
riores, les ocasiona fluxiones cróni
cas en las articulaciones. Quando se
agrava esta enfermedad, se retira el
muslo, y se ponen cojos. El trata
miento que emplean al principio de
la enfermedad, se reduce a hacerse
abrir las dos venas que estan detras
de las orejas. Luego que cesa de sa
lir la sangre los amortigua la debi
lidad, y les hace quedar dormidos.
Algunos se hallan curados al des
246 TRATADO
pertar; pero otros no experimentan
el menor alivio. Yo sospecho que es
te remedio es el que justamente des
poja al licor seminal de su virtud
prolífica ; porque parece que cortan
precisamente las venas inmediatas á
las orejas, cuya abertura trae con
sigo la impotencia.
1 o9. Quando en lo sucesivo,
queriendo tener comercio con las mu
geres, no pueden completar el acto,
permanecen al principio tranquilos,
y no se incomodan; pero si despues
de muchas tentativas no lo consi
guen mejor que la primera vez, mi
ran entonces este accidente como un
castigo del cielo, a quien creen o
fendido, se declaran impotentes, se
visten de muger, toman sus inclina
ciones, y se ocupan en las mismas
labores que las mujeres.
1 Io. Sin embargo, esta enfer
medad solo ataca a los hombres mas
poderosos por su fortuna y nobleza,
y esto precisamente a causa de su
DE Los AIREs, AGUAs &c. 247
equitacion continua. Los pobres y la
clase ínfima del pueblo no estan tan
expuestos a ello por lo mismo que ja
mas van a caballo. - -
1 1. Si viniese pues de Dios de
un modo mas directo que las demas
enfermedades, no deberia atacar ex
clusivamente a los nobles y a los ri
cos, sino a todos indistintamente,
ó por mejor decir, mas bien deberia
atacar a los pobres, si es cierto que
los dioses se complacen con las o
frendas de los hombres, y que los
remuneran. Porque es natural que
los ricos les ofrezcan sacrificios con
mas freqüencia , y que los honren
de otros varios modos; quando los
pobres no deben de hacer estos gas
tos; lo primero, porque no tienen
medios para ello; y lo segundo, por
que léjos de creerse obligados a hon
rar a los dioses, se creen con dere
cho para acusarlos como autores de
su miseria. Por lo mismo, el castigo
de semejantes ofensas deberia mas
248 TRATADo -
bien caer sobre ellos que sobre los
ricos. Pero esta enfermedad viene
de los dioses del mismo modo que
todas las demas, como queda dicho;
y debe su origen igualmente a una
causa natural, que es la que acabo
de indicar. - -
1 12. No solo en los escitas pro
duce la equitacion estos males, sino
que en todas las partes en que este
exercicio forma una ocupacion dia
ria, se encuentran muchas personas
sujetas a fluxiones crónicas de las
articulaciones, al dolor esciático, á
la gota, y poco aptas para los pla
ceres del amor. - -
1 r3. Estos males, que afligen á
los escitas, y que los hacen semejan
tes de un modo particular a los eu
nucos, deben su origen a la misma
causa : quiero decir a la costumbre
de ir a caballo lo mas del tiempo;
y tambien a la de gastar calzones
de continuo; lo qual impide que ni
aun puedan llevar la mano a las
2.
De Los AIREs, AGUAs &c. 249
partes naturales. Añádese a esto que
el frio y el trabajo distraen entera
mente su espíritu del deseo de la u
nion de los sexós; de modo, que no
se atreven a intentar nada, ántes de
estar bien asegurados de haber re
cobrado su virilidad. Esto es lo que
tenia que decir acerca de la nacion
de los escitas.
1 14. En órden a los demas eu
ropeos, se diferencian unos de otros
por su forma y estatura, a causa de
las variaciones tan grandes como fre
qüentes de sus estaciones. En ellos á
los calores excesivos siguen frios ri
gurosos, y las continuas lluvias son
reemplazadas por sequedades muy
largas, sin hablar de los vientos que
hacen todavía mas irregulares estas
variaciones.
1 15. No debe pues causar ad
miracion que se resienta la genera
cion de estas vicisitudes, y que la
concrecion del licor seminal no se
haga siempre de un mismo modo,
25 o , TRATADO "
sino que varíe segun que la concep
cion se verificó en estío o en invier
no , en tiempo seco o lluvioso. Esta
es a mi parecer la causa que da mas
variedad a la forma y estatura de
los europeos, que a las de los asiá
ticos; la qual se observa tambien aun
entre los habitantes de cada pobla
cion. La concrecion del licor seminal
debe experimentar mas alteraciones
en un clima expuesto a freqüentes
mutaciones, que en aquel en que la
temperatura de cada estacion es mas
COn Stante.
1 16. Lo que acabo de notar a
cerca de la forma, puede aplicarse
tambien a las costumbres. Los euro
peos son de un natural silvestre, in
sociable y fogoso, por lo mismo que
viven baxo un cielo en que el espí
ritu experimenta de continuo aque
llos sacudimientos que hacen al hom
bre agreste, y que le despojan de
la dulzura y amenidad de costum
bres. Por lo mismo los contemplo
DE Los AvREs, AGUAs &c. 25 r
mas valerosos é intrépidos que a los
asiáticos. Una temperatura constan
temente igual favorece la indolen
cia : siendo así que en un clima va
riable el cuerpo y el espíritu se in
clinan espontáneamente al exercicio
y al trabajo, que aumentan el valor,
así como la pereza y la inaccion conº
ducen a la laxitud.
1 17. La naturaleza del clima es
sin duda la que hace a los europeos
mas belicosos que a los asiáticos; pe
ro la forma de gobierno influye tam
bien. Los primeros no son goberna
dos por déspotas como los otros : y
ya he dicho que en todas aquellas
partes en que reyna el despotismo,
debe haber necesariamente mucha
cobardía; porque, quando es escla
va el alma, nadie se cuida de expo
ner su vida sin necesidad para au
mentar el poder de otro.
1 18. Al contrario, gobernados
los europeos por sus propias leyes,
arrostran con tanto mas gusto los
2 52 TRATADO
peligros, quanto son ellos mismos los
que se exponen por su propia causa,
y los únicos que recogen el honor y
fruto de sus victorias. Tan cierto es
el influxo que tienen las leyes sobre
el valor. En la comparacion de los
europeos con los asiáticos, he habla
do solo de un modo general.
1 19. Pero hay pueblos tambien
en Europa que se diferencian entre
sí, tanto por el valor, como por la
forma y estatura; cuya variedad de
pende de las mismas causas indicadas
ya, y que voy a ilustrar algo mas.
12 o. Todos los que habitan en
un pais montuoso, desigual, eleva
do, y provisto de agua, y que ex
perimentan mudanzas considerables
en las estaciones, deben ser natural
mente de una estatura alta , muy a
propósito para el exercicio y el tra
bajo, y llenos de valor; pero son
especialmente de un caracter agreste
y feroz.
121. Al contrario, aquellos que
DE Los AIREs, AGUAs &c. 25 3
viven en paises hondos, cubiertos de
pastos, y atormentados por calores
sufocantes, que estan mas expuestos
á los vientos cálidos que a los frios,
y que beben aguas calientes, ni son
grandes ni de buena proporcion; mas
bien son obesos, y sobrecargados de
carne. Tienen los cabellos negros,
y su color se aproxima mas al negro
que al blanco. Su temperamento es
menos flegmático que bilioso. No son
naturalmente valientes, ni propios
para el trabajo; pero podrian ser ap
tos para ámbas cosas, si estuviesen
gobernados por leyes que los diri
giesen a ello. Por lo demas pueden
gozar de buena salud, y tener buen
color, si hay en su pais rios que ar
rastren las aguas paradas, y las de
lluvia. Al contrario, si estan distan
tes de rios, y beben aguas estanca
das de pantanos, o traidas de léjos,
deben tener grandes barrigas, y es
tar sujetos a las afecciones del bazo.
122. Los que habitan un pais
254 TRATADO
elevado, igual, ventoso y húmedo,
son por lo regular grandes y pare
cidos entre sí; pero son naturalmen
te mas suaves y de menos valor.
123. Los que habitan terrenos
de poca miga, secos y áridos, y en
los quales no son moderadas las mu
danzas de las estaciones, tienen el
hábito del cuerpo seco y nervioso,
y mas bien el color rubio que more
no. La arrogancia y la indocilidad
forman su caracter. Porque en todas
aquellas partes en que las estaciones
experimentan variaciones freqüentes
y considerables, se encuentran hom
bres muy diferentes, tanto por la
figura, como por la constitucion mo
ral y física.
124. Esta variacion de las esta
ciones es la causa mas poderosa de
la diferente naturaleza de los hom
bres; sigue despues la calidad del
terreno de donde sacan su subsisten
cia, y la de las aguas de que hacen
uso. Es un hecho constante que la
DE Los AvREs, AGUAs &c. 25 y
constitucion física y moral del hom
bre se modifica regularmente por la
naturaleza del lugar que habita.
o 125. En todas aquellas partes
en que el terreno es de mucha miga,
blando y húmedo, en que las aguas
estan a tan poca profundidad que
son calientes en el estío, y frias en
el invierno , y donde se goza de una
temperatura igual, son los hombres
regularmente carnosos, débiles, blan
dos, perezosos y cobardes. Se les ve
sumergidos en la indolencia, inclina
dos naturalmente al sueño ; y estan
dotados de un talento torpe, embo
tado, y poco apropósito para las
a Tte.Se
1 26. Pero en un terreno árido,
escabroso, que no está abrigado, y
que está igualmente expuesto a los
frios rigurosos, que a los calores ex
cesivos, tienen los hombres el cuer
po seco, flaco, y menos expresa
do, nervioso y velloso. Son suma
mente activos y vigilantes, de un
256 TRATADO
caracter indocil y arrogante, y mas
bien agreste que afable. Por lo de
mas tienen mucha inteligencia, y es
tan dotados de un talento mas fino
para las artes, y de mayor valor pa
ra el de la guerra. El influxo del
terreno no se limita a los hombres,
sino que exerce su poder igualmente
sobre todas las producciones de la
tierra.
127. He aquí las constituciones
físicas y morales que son mas opues
tas. Siguiendo las reglas y exemplos
que he referido, se podrá juzgar de
todo lo demas sin exponerse a errar,
ó sin riesgo de engañarse. -
r -

 

decimoséptimo murió.

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